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sábado, 25 de abril de 2026

"EL CURA, EL PÁRROCO Y EL BORRACHO", relato desde Riaza (Segovia), al pie de la "Mujer muerta"

Páramos de Guadalajara
"Mujer muerta", en la sierra de Guadarrama


        A falta de crónica sobre arte o literatura, publico un relato sacado de unas anécdotas dispersas escuchadas en el curso de retiro que llevamos a cabo en Riaza (Segovia), junto a la "Mujer muerta" (¿o solo dormida?) en la sierra de Guadarrama.


            Julia Sáez-Angulo

    Fui a predicar unos ejercicios espirituales para sacerdotes a una residencia vetusta, algo incómoda, pero recogida y silenciosa, rodeada de castaños que parecían custodiarla como viejos centinelas. Estaba en un pueblo pequeño, perdido en el páramo de Guadalajara, donde el viento suena más que las campanas y el tiempo parece haber aprendido a caminar despacio.

    Siempre que voy a estos lugares me gusta cumplir con una especie de rito personal: saludar al párroco. Era un hombre mayor, de esos que ya no se fabrican, con una memoria prodigiosa y una serenidad que imponía respeto sin proponérselo. Se sabía el Nuevo Testamento en latín sin vacilar, y en el altar pronunciaba las palabras con una precisión que sonaban a eternidad: “hoc est enim corpus meum…”; cada sílaba caía como una gota de agua en un pozo profundo.

Había hecho escribir frente al altar: Sicut prima, sicut última, sicut única (“como si fuera la primera, la última o la única”, referido a la santa misa, a la Eucaristía. Un cura que amaba el latín. Merecía ser cardenal.

    Yo, por mi parte, procuraba ir siempre vestido de clergyman. Pienso —como con los taxis— que un sacerdote debe poder ser reconocido en la calle. Nunca sabes cuándo alguien puede necesitar una palabra, un consejo o incluso una confesión improvisada. Y no es teoría: me ha sucedido más de una vez.

    Aquella mañana de domingo, después de predicar y celebrar la misa, salí a pasear por el pueblo. Era uno de esos paseos sin rumbo, en los que uno no busca nada y, sin embargo, todo puede suceder. Las calles estaban casi vacías, con ese silencio espeso de los pueblos pequeños, roto solo por algún perro lejano o una puerta que se cerraba.

Entonces lo vi.

    Un hombre de mediana edad avanzaba por la calle dando tumbos, haciendo gestos extraños, como si discutiera con alguien invisible. “Ha pasado la noche bebiendo”, pensé. Y, por prudencia, me cambié de acera.

Pero él también.

    No fue casualidad. Venía hacia mí, con la determinación de quien necesita hablar con alguien, con quien sea, y en aquel momento ese alguien era yo. Supongo que el alzacuellos tuvo algo que ver.

Se acercó y, sin preámbulos, soltó:

—Jesucristo era un tipo estupendo.

—Sí —respondí.

—Jesucristo era un tipo fenomenal —insistió.

—Sí.

—Jesucristo era un hombre excepcional.

    Ahí ya me salió el predicador que uno lleva dentro, incluso cuando no quiere:

—Era un hombre excepcional… y era Dios al mismo tiempo.

    El hombre me miró, entre divertido y precavido, y dijo con una media sonrisa:

—Padre, no se me suba.

    Seguimos caminando un trecho juntos. Él lanzaba afirmaciones teológicas con sorprendente convicción; yo respondía con monosílabos, como quien echa pequeñas ramas al fuego sin querer avivarlo demasiado.

    Al final, decidió despedirse. Nos dimos la espalda y cada uno retomó su camino. Yo ya pensaba en el sermón de la tarde cuando oí su voz:

—¡Padre!

Me volví.

—¡Cristo era Dios y hombre!

Sonreí.

—Totalmente de acuerdo, repliqué.

    Y seguimos cada uno por su lado, él con sus pasos inciertos y yo con una certeza renovada: a veces la fe aparece donde menos se espera, incluso entre los titubeos de una noche larga. Porque en aquel páramo, entre castaños y silencio, también los borrachos pueden decir teología… y, de vez en cuando, acertar.

        Riaza, sábado, 25 de abril de 2026



lunes, 2 de enero de 2017

La Codorniz, mesón restaurante de especialidades castellanas en Segovia

 Don Lino y un cocinero con raciones de cochinillo ante el Acueducto


Julia Sáez-Angulo
            
    03.01.17.- Segovia. -La Codorniz es un mesón restaurante de especialidades castellanas en Segovia, que cuenta con horno de asar y sucesivos comedores privados. El cochinillo, el chorizo y la morcilla de Cantimpalos, los judíones o la sopa castellana no pueden faltar. Don Lino García Frutos, un hombre con la mismísima fisonomía del vasco/segoviano Zuloaga, dirige con eficacia y cordialidad el establecimiento. El servicio es amable y correcto; el precio razonable y se agradece.

            Carta amplia y segura, en los aperitivos encontramos un buen revuelto de boletus, queso manchego y pimientos rellenos de bacalao. Entre los platos recomendados: revuelto especial de la Casa, Judiones de La Granja, cordero asado, cochinillo asado, pescados frescos de día, ponche segoviano y helado de nata con nueces.

            La carta de vinos es generosa  entre crianzas y reservas. La Ribera del Duero y la zona de Valladolid se ofrecen en primer lugar de  la carta –ahí está el Pago de Carraovejas-, pero no falta una buena relación de Riojas para los que nos inclinamos por el tinto de esta tierra. La pintora María Jesús de Frutos se inclinó por un blanco, Quirce, y sus acompañantes, la también pintora Cuchi de Osma, la periodista Gema Piñana y la historiadora de arte y editora, Teresa Escarpenter, se inclinaron por un buen tinto de Rioja.


Cochinillo y judiones

            El restaurante La Codorniz, situado junto a la iglesia románica de San Millán, se adapta todas las opciones y ofrece también dos menús diarios de 11 y 26 euros respectivamente.

            Situado en una ciudad histórica y turística por excelencia, el mesón restaurante La Codorniz, está preparado para servir decenas de comidas y cenas en un ambiente grato, luminoso y bien acompañado por la pintura, de la que don Lino es un entusiasta coleccionista, no en balde participa con un premio en los concursos de pintura rápida en Segovia.

            Un gran bodegón con flores de impactante colorismo de la pintora segoviana residente en Madrid, María Jesús de Frutos, nos recibió antes de pasar al comedor. La pintora, presente en esta ocasión, recuerda que fue un cuadro adquirido por La Codorniz en uno de los concursos organizados por la ciudad de Segovia. El comedor está presidido por un gran tríptico del pintor Ángel  Cristóbal, del que el restaurante cuenta con varios cuadros. Entre otras obras, un interesante paisaje urbano de Segovia, pintado por Amalia Rosa.

            Segovia, patrimonio de la humanidad según la UNESCO y joyel del románico (la iglesia de san Millán es un buen exponente) es un vivero de vistas y monumentos. “La he pintado desde todos sus ángulos, desde la gran vista que se divisa desde la cercana localidad de Zamarramala a la que se ve desde el cementerio”, dice María Jesús de Frutos, orgullosa de su ciudad.

            La catedral, la iglesia de la Fuencisla, la Vera Cruz, los Carmelitas con el sepulcro de san Juan de la Cruz, el alcázar, el barrio y el cementerio judío, la Academia de San Quirce, la casa museo de Antonio Machado… y sobre todo su impresionante acueducto que confirma el dicho de que los romanos construían para la eternidad.

Comedor luminoso y con pintura

Más información
Mesón Restaurante La Codorniz
c/ Hermanos Barral, 3; 4001 Segovia
Tel 921 463 904



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lunes, 25 de enero de 2016

Alberto Reguera, El Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente presenta la exposición “El Aura de la Pintura”



Alberto Reguera


L.M.A.


         El Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, presenta la exposición Alberto Reguera. El Aura de la Pintura, 1990-2015, que podrá visitarse desde el 4 de febrero al 29 de mayo de 2016.

Esta exposición supone la primera gran retrospectiva que se realiza en España de este artista que, aunque nacido en Segovia, comparte su tiempo entre Madrid y París y, últimamente, también en Asia.

A través de una selección de obras, desde el año 1990 al 2015, veremos la evolución de la obra de este artista que, si bien hunde sus raíces en su admiración por los pintores representantes de la Abstracción Lírica Francesa de los años 50 (Schneider, Tal-Coat, Olivier Debré), también se palpa una mirada hacia el expresionismo abstracto americano, especialmente hacia la corriente Color Field Painting, y a sus referencias estéticas a autores como Monet, Turner y Claudio de Lorena.

La exposición pretende mostrar su particular manera de concebir el paisaje, leit motiv de la muestra, a través de las distintas vertientes por las que navega su trabajo: la pintura, la instalación pictórica, la expansión de sus obras sobre otros soportes (pintura en expansión), la fotografía y el vídeo. Se incide así en la transición, evolución e interacción de los distintos soportes, a través de un recorrido en el que el paisaje y el volumen, ayudan a expandir la obra tanto física como visualmente.



Reguera concibe las obras con el objetivo de transmitir profundidad visual y volumen. La superposición de pinceladas y de cromatismo, pretende crear distintas instantáneas visuales en una misma obra, en un mismo espacio, provocando al espectador que bucee en unas zonas más que en otras.

Cada pieza contiene distintos ritmos visuales, más o menos álgidos, conviviendo de manera equilibrada en la misma obra. De esta manera, una misma pieza difunde diferentes “resonancias cromáticas”, distintas vibraciones matéricas. Así genera volumen, no solo a través de la zona epidérmica del cuadro, sino también desde su interior.

 La combinación de la fuerte presencia física de la obra –debido a su carga matérica-, junto a la resonancia cromática, provoca que estas piezas trasciendan sus límites físicos, expandiendo visualmente la obra. La obra abarcaría así, también, el aire que le rodea y que envuelve al espectador cuando se trata de grandes formatos.

Esta circunstancia es la que lleva a Reguera a expandir físicamente algunas de sus obras, a pintar “el aura de la pintura”, a hacerlo físico, a crear “pinturas en expansión”. 5 La exposición se distribuye a lo largo de las tres primeras salas del Museo. Un primer espacio acoge piezas de gran contundencia, que por su marcada intensidad lumínica y por la fuerza de su textura, tienen autonomía propia sin necesidad de apoyarse en otras de la misma serie.

En las otras dos salas, se establece relaciones entre las obras, de manera que se combinan piezas muy opuestas cromática y formalmente, generando contrastes y relaciones de fuerza entre ellas. Jugando con la asimetría en el montaje, se pretende demandar la atención del espectador. En otros casos la combinación de obras se logra creando una secuencia, a modo de paisaje de pinturas, donde una obra dirige nuestra mirada a la siguiente, en un juego de unidad visual, de ritmo armónico y lineal. La pintura, desprendida del muro, encontrará un lugar donde convertirse en instalación pictórica y que interactuará con el espectador de manera que éste, puede rodearla visual y físicamente.

Una parte de la muestra está dedicada a la faceta como fotógrafo del artista. Alberto Reguera concibe la fotografía como un instrumento previo de creación, es algo así como un “boceto mental”, un reflejo del paisaje externo que reconstruye, con su trabajo, en paisaje interior. Esta sección se completa con la inclusión de un vídeo en el que Reguera, situado frente a un paisaje, selecciona un instante que le provoca una sensación y lo convierte en pintura en movimiento.



Como complemento a la exposición, se incorpora un área de documentación en la que se muestra la colaboración, en Poemas de la última mirada, entre Alberto Reguera y el poeta Francisco Pino, así como una selección de cuadernos de viaje del artista con dibujos originales. Con motivo de la exposición se editará un catálogo que, además de reproducir todas las obras presentes en la exposición, incluirá un texto de Guillermo Solana, Director Conservador del Museo Thyssen-Bornemisza.

Simultáneamente, en las Salas 4 y 5, se expondrá una selección de obras de Esteban Vicente, de la Colección Permanente del Museo, en la que podrá apreciarse un lenguaje común entre ambos artistas.




domingo, 3 de enero de 2016

Restaurante José María, el culto al cochinillo, el cordero y culto a la buena mesa en Segovia





Carmen Valero Espinosa
Fotos: Julia Sáez

            03.01.16.- Segovia.- Junto a la plaza Mayor, en pleno centro de Segovia -la capital castellana que acumula riqueza y belleza histórica desde los tiempos de Roma-, el restaurante José María se ha afianzado como uno de los mejores, si no el mejor, entre los buenos restauradores de la ciudad. Su oferta, una carta rica y amplia, que alterna tradición y modernidad en la cocina, donde no faltan el sabroso cochinillo o cordero asado.

            Por sus espacios amplios y algo laberínticos pasan personajes célebres y famosos coyunturales, todos atraídos por la buena reputación de la cocina de José María Ruiz Benito, que ha creado una suerte de emporio, al ofrecer todo el proceso de la crianza de vinos, cochinillos y servicio de restaurante. Sus hijos Rocío y Pedro están implicados en el negocio, que a todas luces es próspero, además de sabroso.

            Todo comenzó en 1982, cuando José María quiso renovar la cocina tradicional castellana para adaptarla al paladar de hoy sin perder un ápice de su creatividad y sabor. Él apuesta por la mejor materia prima y la elaboración sencilla y cuidada. No se equivocó. Hoy él es cocinero, restaurador, bodeguero, sumiller… en suma emprendedor y empresario con iniciativa e ideas, muy reconocido y galardonado.

            Hace siete años, el restaurador segoviano amplio su local para dotarlo de más capacidad, además de contar con un servicio de “Cochinillo viajero” de venta al exterior y un lugar para eventos y catering.

            El pago de Carraovejas en Peñafiel (Valladolid) vino a completar la tarea restauradora de José María en 1987, con un vino de la Ribera del Duero propio, aunque  su establecimiento ofrece igualmente vinos buenos vinos de Rioja.

José María y Gema Piñana
            
El cochinillo de Segovia con denominación de origen es la joya del yantar en la ciudad castellana. Su preparación es clara y con secreto a voces: en cazuela o asador piezas de veinte días, alimentadas exclusivamente de leche materna, de madres alimentadas cuidadosamente con cereales, abiertas de espaldas, a las que se echa un vaso de agua y sal… Horno de 200 grados.

            Pasadas dos horas, media vuelta y más agua. Se picotea la piel y se le da manteca de cerdo y aceite de oliva a partes iguales para que la piel acostrada cobre un bello color dorado, acaramelado. Atención al asado de orejas y patas, una de ellas llevara el sello del origen del cochinillo.

            Llega la presentación y el trinchado, con un plato que viene a sacar entre seis y siete porciones por cochinillo. La cochura y ternura se ponen de manifiesto. José María, con su banda de maestro asador, lo hace ante los comensales, algunos de los cuales le piden que pose para sus fotos. Estamos en la era del shelfie.

            El restaurador es un hombre cordial y atiende sin prisa a los clientes que le preguntan. Tiene palabras atentas para los de Sevilla, los de Alicante… Le hablo de antiguos clientes como mi padre, el abogado Antonio Valero y su amigo Martín Pérez, antiguo dueño de Casa Labra en Madrid y la Taberna del Tuerto Pirón en la cercana Villacastín. “¡Toda una leyenda”, me responde atento.
            Toda una experiencia, diría yo, el yantar un cochinillo en el restaurante José María de Segovia. No hay que perdérsela.

 Dirección: Calle Cronista Lecea, 11,
40001 Segovia
Teléfono:  921 46 11 11
http://www.restaurantejosemaria.com/

Jose María y tres periodistas: Julia, Carmen y Gema

jueves, 19 de diciembre de 2013

El Corte Inglés acoge las jornadas gastronómicas del restaurante “Casa Duque” de Segovia


·        El Corte Inglés de Castellana celebra estos días las jornadas  del mesón  segoviano “Casa Duque” ofreciendo a los clientes cochinillo asado tanto en su restaurante como en el menú de Navidad.


·        Este  asador de Segovia  tiene más de 115 años de historia y es un gran referente para los maestros cocineros. Fusiona tradición culinaria con nuevas tendencias teniendo siempre como protagonista el cochinillo. 


L.M.A.

 El restaurante de El Corte Inglés de Castellana celebra las jornadas gastronómicas de “Casa Duque” de Segovia. Los clientes pueden degustar un buen cochinillo asado elaborado al más puro estilo de los maestros cocineros segovianos. Además durante estas jornadas que duran hasta el próximo domingo día 22 de diciembre, los clientes que acudan al restaurante de El Corte Inglés también se deleitarán con platos y productos típicos de Castilla y León, como sopa castellana, judiones de la Granja, morcilla rita o picadillo de matanza, siempre elaborados con los productos más selectos y exquisitos de la tierra.

El Corte Inglés ha colaborado con “Casa Duque” en numerosas ocasiones organizando estas jornadas gastronómicas en otros centros, como en Goya el pasado mes de septiembre, en el centro de Bilbao y en Diagonal  (Barcelona) y siempre cuentan con una gran acogida por parte de los clientes.
Asimismo, El Corte Inglés colabora este año con “Casa Duque” en su conocido servicio de platos preparados. Además de los menús elaborados con productos de calidad de Supermercados El Corte Inglés y preparados por personal experto, el cliente encontrará para las cenas más especiales del año en el centro de Castellana este cochinillo asado de “Casa Duque”, envasado y preparado para que el cliente pueda llevárselo a casa para cenar. Lo único que tiene que hacer es seguir las instrucciones que vienen en la caja para calentarlo en el horno y que termine de dorarse antes de servirlo.


jueves, 11 de julio de 2013

Ayllón, Uno de los pueblos histórico artísticos más bellos de España


Plaza Mayor de Ayllón



Julia Sáez-Angulo

         Situado en la hermosa provincia de Segovia, Ayllón es uno de los pueblos más bellos de España –séptimo según  encuestas recientes. Pertenece a la Asociación de Pueblos más Bellos de España. Villa medieval, conjunto histórico artístico nacional desde 1973,  se encuentra en plena sierra que lleva su propio nombre de Ayllón.

         La historia de España y sus personajes célebres como Alfonso VI, Alfonso VII, Fernando III, Fernando IV, María de Molina o el Cid Campeador han pasado por el suelo de Ayllón. La torre denominada la Martina (de San Martín) es la más célebre de un rico perfil de iglesias y ermitas con diversas torres y espadañas. 

           Desde la Martina se toca el Ángelus todos los días dos veces a las doce de la mañana por los hermanos Benito y Mariano.

         Ayllón, con más de mil habitantes, llegó a tener quince iglesias en activo y por ellas pasaron santos como el mismísimo San Francisco de Asís, al que se atribuye la fundación del convento de San Francisco, Santa Teresa y San Vicente Ferrer.

         Entre el rosario de monumentos más significativos de Ayllón destacan el puente romano sobre el río Aguisejo bordeado de chopos, entrada principal a la villa y el arco medieval que hace esquina al soberbio palacio de los Contreras, del siglo XV, con fachada recuadrada por el cordón franciscano y tres escudos. El artesonado interior habla de una construcción anterior, pero lamentablemente no se muestra al público pese a estar exento de impuestos.

La plaza Mayor porticada, parte de primer palacio de los marqueses de Villena es el foro de los habitantes de Ayllón, donde se sitúa la fuente testigo de encuentro de ciudadanos, frente al Ayuntamiento. Desde esta plaza se perfilan las torres de la iglesia de Santa María la Mayor, la Martina y San Miguel. Los ayllonenses están orgullosos de su pueblo y su pasado hitórico, por eso cuidan la villa hoy muy frecuentada de visitantes y turistas. La escultora Amparo Ruiz, nacida en Ayllón es una de las personas entusiastas de la villa. (Lástima que algunos días la plaza mayor esté invadida de coches de propietarios egoístas)

Arco de entrada

Ermitas como las de San Nicolás, San Martín del Castillo, el Cristo de Santiago y San Juan, junto al ex-convento de san Francisco y el de las madres Concepcionistas (que llegó a albergar hasta 800 alumnas huérfanas de la Guardia Civil) son otros monumentos o ruinas dignos de visita.

Es probable que Ayllón sea parte del Camino de Santiago secundario, el de Guadalajara –camino de La Rioja- o Madrid hacia el camino de Burgos. La villa cuenta con un hospital de peregrinos y dos ermitas, la de Santiago y la de San Martín de advocaciones medievales muy alusivas. La iglesia de San Miguel cuenta con una estatua de Santiago Matamoros en el retablo principal.

La arquitectura civil es otro capítulo importante con palacios y casonas blasonadas como el palacio de Eugenia de Montijo, la Casa del Águila del Hospital del Santi Spiritus... Sus escudos han sido estudiados en monografías especiales.

Mención aparte merece el palacio del Obispo Vellosillo, hoy pinacoteca de arte contemporáneo y biblioteca municipal, al frente de la eficaz Carmen Melchor. Desde 1960, el museo alberga cuadros de importantes artistas como Amalia Avia, Lucio Muñoz, Barbadillo, Waldo Balart, Amparo Ruiz de Ayllón, Genovés, Pistolessi, Estremera, Zarco… Todos los años llegan a Ayllón un grupo de diez becarios procedentes de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense durante el mes de agosto, una de sus obras permanece en la pinacoteca tras recibir el premio correspondiente del Ayuntamiento.

Para terminar una visita romántica al viejo camposanto de Ayllón, también monumento artístico. A la entrada, sobre el frontal de la puerta gótica una inscripción del XIX:

Templo de la verdad es lo que ves
No desoigas la voz que te advierte
Que todo es ilusión, menos la muerte.

        Por otra parte, Ayllón cuenta con artistas residentes como Teodoro Nieto Antón o Kristio Nicolov; coleccionistas de arte brut como el psiquiatra, Doctor Corrons, que prepara un futuro museo, y galeristas de arte contemporáneo como Belén Quintana.

viernes, 30 de abril de 2010

Alberto Reguera expone en el City Hall de Hong Kong



“Beyond Form II”
City Hall de Hong Kong
Del 18 al 31 de mayo de 2010



Julia Sáez-Angulo


El pintor Alberto Reguera expone su serie de cuadros “Beyond Form” en el City Hall de Hong Kong, invitado por el Consulado de España en esa ciudad, al que el Gobierno de la ciudad china ha cedido el City Hall para este evento. La exposición, que consta de 40 cuadros procede de la muestra que realizó en la Chapel Gallery (Sculture Square) de Singapur, si bien la instalación de las piezas será completamente diferente y mirando al mar, por lo que la exposición se denomina “Beyond Form II”. La muestra está apoyada por el Leisure and Cultural Departement of Goverment of Hong Kong.y el Cultural Officer del Consulado de España en Hong kong.

Se trata de la segunda exposición individual de Alberto Reguera (Segovia, 1961) en Asia, ambas en instituciones oficiales. El curador internacional Evangelo Costadimas es autor del texto del catálogo bilingüe publicado para la ocasión Expansion, Volume,> Spatiality and Colour> A Topological paragon of Alberto Reguera’s installations.. En él se insiste en la original e inclasificable pintura del artista español. Un creador ciertamente conceptual.

La trayectoria pictórica de Alberto Reguera es una ascensión desde la bi-dimensionalidad del cuadro a la tri-dimensionalidad del cuadro objeto, a la pintura en expansión y a la instalación. Una manera de afirmar la potencia y versatilidad de la pintura que crece y sangra hasta ocupar espacios más allá del plano. Una visión de la pintura en medio de la ambigüedad, la transición o la hibridación de géneros.

Al pintor le gusta instalar y relacionar los cuadros de distinto formato (siempre cuadrados de 34 x 34 cm o de 80 x 80 cm, con bordes de 13 cm que permiten el apoyo firme) en busca de “la idea global de la pintura, que no es necesariamente la familia cromática”. Por su parte el espectador, paseando entre las piezas instaladas en el suelo, puede crear su propia órbita visual.

La alternancia de tamaños y la distancia entre las piezas genera un ritmo peculiar entre las obras del artista, que acaban concatenadas dentro de cada instalación. En la muestra de Hong Kong Reguera llevará a cabo también una performance.

“Es importante conocer el espacio para distribuir e instalar los cuadros, por eso me desplacé a Hong Kong y pude redactar una memoria minuciosa del proyecto”, explica Reguera. “Los cuadros se instalarán mirando hacia el mar, en un diálogo abierto con los elementos naturales. Será una instalación muy distinta a la de Singapur, con los mismos elementos”.

Equilibrio entre materia, espacio y espectador


El artista busca un “diálogo de equilibrio entre la materia, el espacio y el espectador, con dos claves decisivas: los cuadros creados y el elemento efímero de la situación”. “Accionando mi trabajo lo convierto en algo nuevo y diferente, No se trata de pintura acomodaticia sino de trabajo adaptado al espacio”, añade el autor. "Son elementos pictoricos, pinturas-objeto, que cobran diferente vida, pues la labor del artita es adaptarla aun nuevo espacio".


El City Hall es uno de los iconos más relevantes de Hong Kong, donde han expuesto los artistas más importantes que han pasado por la ciudad china. Alberto Reguera vuelve a hacer una vuelta de tuerca en este espacio, no sólo para defender la vigencia de la pintura como sucedía hace unos años, sino para mostrar la capacidad de adaptación y sorpresa que todavía guarda.

Reguera, que tiene instalados estudios/talleres en Madrid y París, ciudades que alterna periódicamente. Cuenta con dos galeristas importantes y amigables en la capital del Sena –uno para la rive gauche y, otro, para la rive droite. Actualmente prepara una exposición de pintura sobre papel y dibujos de Hong Kong para el mes de junio del año en curso en la capital de Francia.

Mientras transcurre la entrevista puedo contemplar su cuadro de gran formato "Floating Picgments", una pieza soberbia entre el paisaje y la abtracción resuelta en verdes de océano. La figura de Monet viene a la memoria. "Monet es padre de muchos artistas", afirma Alberto Reguera.


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