domingo, 18 de octubre de 2009

Rosa Yagüe, artista polifacética internacional




Julia Sáez-Angulo

          Rosa Yagüe Martín, pintora nacida en Barcelona, ha llevado a cabo una prolongada docencia universitaria en Brasil sobre Bellas Artes. Una artista polifacética que cultiva la pintura, escultura, objeto-escultura, dibujos, acuarelas, cerámica, grabados, instalaciones… Actualmente expone sus últimos trabajos en el Espacio Nivell 46 de Igualada, donde resaltan sus característicos rostros femeninos, que en años pasados constituyeron una sobresaliente serie denominada “Caras partidas”.

“He dejado buena parte de mi misma en la Universidad Estadual de Campinas en Brasil, un país del que me enamoré al bajar en el avión como turista y me dije. “he de volver y residir aquí”. Cumplí mi palabra y me instalé en Sao Paulo, donde numerosas obras artísticas salidas de mis manos figuran en colecciones públicas de museos y fundaciones, así como en innumerables colecciones privadas”, explica Rosa Yagüe, quien asegura que ella también aprenió muchas cosas de Brasil, sobre todo su sentido del color, sus formas y su música.

No hay hada más hermoso que sentirse bien en un lugar de elección. “Yo fui feliz en Sao Paulo donde me entregué de lleno a la enseñanza y dí de mí todo lo que sabía. Un profesor ha de ser generoso y volcar todo su conocimiento, de lo contrario que se dedique a otra cosa. Un buen profesor ha de aspirar a que sus alumnos, al menos algunos de ellos, lo superen en el futuro; ese es el ideal. Yo he tenido alumnos brillantes que aprendieron mucho, bien y han llegado muy lejos. Yo me alegro por ellos”, añade la pintora catalano/brasileña, que muestra su obra en museos como el Museo de Arte Contemporáneo de Sao Paulo, el de Río de Janeiro, el de Bahía y el del Grabado de Chicago.


Series pictóricas sobre la mujer

“El idioma no fue para mí óbice porque tengo buen oído. Se cantar “bel canto” -llegó a dar recitales y grabar algunos discos de vinilo- y esas cualidades me han ayudado a aprender el portugués/brasileño con más facilidad. Una lengua hermosa y precisa llena de sonoridad y matices, que no es fácil precisamente como señala el célebre poema romántico de Juan Eugenio de Hartzenbusch, que habla de “maravillaba-se un portugués/ de que todos los niños en Francia/ hablaran francés…/”, para concluir que la lengua portuguesa requiere una entrega y dificultad mayor”.

La versatilidad artística de Yagüe se traduce no solo en artes plásticas sino en música y poesía. Recientemente ha publicado un libro de haikus titulado “Momentos”, con los apartados: Sobre el amor; En el tren; Naturaleza, y Las ciudades perdidas.

Rosa Yagüe trabajar por series y utiliza con frecuencia textiles como en la denominadas “Maniquíes” y “Banderas” (1984-86) y otras como “Colores y formas de la música” (1979-84); “De vuelta a las raíces” (1985-86); Investigación sobre Frida Kahlo (1987-88); Fragmentos (1990); Mandalas (1994); Mujeres Islas (1995); Maternum nomen y Maternitá e Donne. Sus homenaje a la poetisa Gloria Fuertes se tradujo en una gran instalación que se expuso en la Sala Barquillo de Madrid.

El gabinete de Estampas de la Biblioteca Nacional de España adquirió recientemente dos dibujos de Rosa Yagüe, así como el especializado Museo del Dibujo Julio Gavin del Castillo de Larrés en Sabiñánigo (Huesca).




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