miércoles, 21 de octubre de 2009

Pilar Carpio, escultora y ceramista vital





Julia Sáez-Angulo



Pertenece a la promoción de Miquel Navarro, María Montes o Carmen Calvo, ha trabajado junto al Equipo Crónica de Rafael Solbes y Manolo Valdés en sus tres talleres sucesivos de la ciudad del Turia. Catedrática de Dibujo, Pilar Carpio vive desde hace años en Madrid y se siente orgullosa de pertenecer a la renombrada, alegre y colorista Escuela Valenciana. El surrealismo pletórico de humor, trufado de alusiones vitales y recorrido por la ironía es su lenguaje. Recientemente Pilar Carpio expuso en el Museo de Cerámica González Martí, sito en el Palacio del Marqués de Dos Aguas en Valencia.

Pilar Espinosa Carpio (Valencia, 1950), pintora, escultora, grabadora, dibujante, ceramista, porcelanista... Pilar Carpio es un continuo laboratorio de ideas que apresa con el dibujo en su cuaderno de campo del que se desprende, porque la inspiración de su agitada cabeza le sugiere a todas horas. No es infrecuente verla sacar del bolso uno de sus cuadernos con hermosas pastas duras de encuadernación artesanal –en una cola para adquirir entradas al teatro- para atrapar una sugerencia que la realidad exterior provoca en su mirada. Se diría que siempre está “haciendo mano” con el dibujo.

Confiesa que su mente es racional, pero observa el quiebro surrealista de la conducta de los hombres, de las cosas y los objetos en su aparente quietud o inocencia. Pilar Carpio alega que “es la vida la que es surrealista, sobre todo en países como España o Italia... yo diría que en todo el Mediterráneo”.

La escuela valenciana de arte, al mismo tiempo alegre, profunda, desenfadada y colorista, hunde sus raíces más recientes en Sorolla, Pinazo, Sempere, Rosa Torres o el neopop del Equipo Crónica, pero también en su tradición artesanal de las manos prodigiosas de sus tallistas, de sus ninots falleros de colores restallantes y sal gruesa en su humor no exento de cierta mala baba... La escuela valenciana de arte tiene acentos de identidad peculiares por mucho que se inserte en las corrientes internacionales de arte. Ahí radica su grandeza.


Homínidos y humanoides


Pilar Carpio dibuja y dibuja, hace prodigios con la línea para lograr un síntesis total de los personajes, humanoides y homínidos jocundos que se mueven como peces en medio de un alfabeto infinito de formas. Una veces se muestran en la pintura donde se relacionan personajes, animales, objetos y geometrías en un ritmo medido y musical, de manera que confiere una armonía impoluta al cuadro. Ciertos ecos del tono cromático de Kandinsky se vislumbran en algunas de sus composiciones.

Otras veces los personajes se hace esculturas, con sus cabezas cónicas o cilíndricas tallados en madera de sabina, abedul o peral, con visiones y texturas diferentes. No falta el color donde resalta el añil, los rojos magenta, verdes o amarillos... En su último trabajo hizo un homenaje al maestro catalán Miró y al contemplar la obra, el espectador puede recordar al primer Miró de su cuadro “La Masía”.

Después de la cerámica, Carpio ha querido hacer una incursión en la porcelana, un material que se inserta cada día más entre los escultores actuales (es el caso de Miranda d´Amico, Pepa Jordana o Espinosa Carpio). Con los colores aporcelanados del marfil, azules, rosas o amarillos, la artista crea figuras y objetos que utiliza para componer sobre bases de madera o en casilleros que conforman un políptico en la pared, como el de los “Pastelillos”, que evocan las tardes de té y dulces en su infancia valenciana. Un mundo de sabores y sensualidad visual.


El Mediterráneo, fuente de inspiración


Otras cajas o paneles de objetos toman el Mediterráneo como fuente de inspiración y como homenaje. Moluscos, caracolas, rocas, pecios de naufragio... Una alusión poética, una composición musical, un resultado visual gozoso que remite a los orígenes, al mar, al Mediterráneo una y mil veces contemplado, fuente de toda riqueza, al líquido amniótico verdiazul que arroja a las playas sus misterios deglutidos para que formen parte del arte en las cajas departamentadas de Pilar Carpio, en línea y muy diferentes a las que en su día compusiera Cornell.

Más surrealistas son sus composiciones a base de ojos de cristal, piercings lenguas, dedos, uñas largas y pintadas, figuras vaginales o fálicas... Todas estas figuras y alusiones juegan visualmente en la nebulosa del sueño, de la pesadilla, de lo lúbrico, la tentación y el sexo. Cajas de recuerdos o sugerencias, como una provocación sostenida entre el reto y el humor. Freud tendría mucho que decir ante la propuesta de estas cajas artísticas o polípticos.


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