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jueves, 14 de mayo de 2026

"LA CARROZA DE LAS NINFAS", OBRA CERÁMICA DEL ARTISTA VALENCIANO VICENTE ESPINOSA, ADQUIRIDA POR PATRIMONIO NACIONAL

"La carroza de las ninfas"
Escultor Vicente Espinosa Carpio (Foto: Las Provincias)




Julia Sáez-Angulo

14/5/26.- Madrid.- Patrimonio Nacional ha adquirido “La carroza de las ninfas”, una hermosa obra cerámica, que pesa 125 kg. y fue expuesta, por primera vez, en el Palacio del Marqués de Dos Aguas de Valencia, Museo Nacional de Cerámica González Martí, en 2024, bajo el título “La cerámica elevada a escultura de excelencia”. Su autor el escultor Vicente Espinosa Carpio (Alfara del Patriarca. Valencia, 1948).
La pieza se propuso como adquisición a Patrimonio Nacional y su patronato la aprobó al cabo de nueve meses. Aunque se guarda discreción sobre el precio, hemos sabido que se han pagado cincuenta mil euros. El escultor donó a la institución otras cinco obras suyas, de menor tamaño, entre ellas unos caballos sobre plataforma.
Vicente Espinosa es de los escultores ceramistas más valorados del presente y cuenta, con pasión, el proceso de la creación de la Carroza y la tensión y ansiedad a la hora de embalarla para que llegara bien a destino, en el transporte.
En el proceso de "La carroza de las ninfas" (220 x 70 x 70 cm) habla de modelado, contra-modelado, positivo y negativo, con la arcilla hecha de 75 por ciento de terracota y el resto de gres. Hay tres cocidas sucesivas: la arcilla a 950 grados, el esmalte de color a 900 y el oro líquido a 700. Oro colado, rojo en origen y dorado tras la cocción. “Un litro y 200, de ese oro, cuyo precio oscila cada día al alza”, explica Vicente.
“La carroza de las ninfas” es un ensamblado de cinco piezas y costó cinco años llevarla a cabo por el autor. Vicente Espinosa Carpio recibió, en 2020, la Medalla de Oro por su trayectoria profesional artística, otorgada por Forum Europa, entidad reconocida por las Naciones Unidas.
El Museo González Martí, dirigido actualmente por Jaume Coll, cuenta con dos carrozas magníficas, medio de transporte de la realeza o nobleza en el siglo XVIII. El escultor de Alfara del Patriarca está pensando si realiza una nueva carroza cerámica, que reproduzca una de ellas, tras una propuesta. Un reto laborioso, que ya se verá.

        Más información




lunes, 1 de mayo de 2023

VICENTE ESPINOSA: La cerámica elevada a escultura de excelencia


Vicente Espinosa Carpio, escultor cerámico



Julia Sáez-Angulo

1/5/23.- Madrid.- Vicente Espinosa  prepara una nueva exposición de su reciente trabajo artístico en cerámica escultórica, para el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí en Valencia, donde ya expuso hace seis años la muestra titulada “Valencia en barro”.

Creador de formas infinitas y hacedor de colores, Vicente Espinosa Carpio (Alfara del Patriarca. Valencia, 1949), residente en Burjassot, lleva la tercera dimensión en cerámica hasta la calidad de la escultura, como obra máxima y única. Sin renegar de la condición de alfarero, de modulación artesanal del barro, las formas recrean en sus manos piezas ambiciosas en todos los campos.

El artista lleva a cabo grandes murales, libres o por encargo. Gusta de representar en ellos paisajes urbanos superpuestos en fachadas, torres y cúpulas. Arquitecturas que también se manifiestan en sus cuadros.

En cerámica contemporánea lleva a cabo la serie “Armónidas”, tibores, jarrones, platos y cuencos Raku...

Con sus personajes de oficios como alfarero, ceramista, notario, músicos y otros, el artista valenciano ofrece la figura humana con sus diversos movimientos, gestos y vestimentas.

No faltan las imágenes religiosas, que con frecuencia las lleva a cabo de encargo.

En suma, Vicente Espinosa, sabe llevar el oficio de alfarero, la materia del barro y la cerámica, a la categoría de la escultura.

Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/2017/11/vicente-espinosa-exposicion-valencia-en.html

https://www.centred-estudislocalsdeburjassot.es/les-belles-arts-i-burjassot/vicente-espinosa-carpio/

Centre d´Estudis Locals de Burjassot

domingo, 17 de abril de 2022

PEPA JORDANA. Exposición "ENTRE PUERTAS Y MUROS" en la Casa de Vacas del Retiro

Exposición "ENTRE PUERTAS  Y MUROS" de Pepa Jordana

Centro cultural Casa de Vacas

Paseo Colombia, 1- Retiro

Del 7 de a abril al 2 de mayo de 2022

Cerámicas de Pepa Jordana




Maica NÖIS

    18/04/2022-Madrid.- Es un precioso día de abril en este magnífico parque que adorna el centro más intenso cultural de la capital. Entrar en una exposición bajo el contexto de "exposición de  esculturas" incita a programarse en otros referentes.

De inmediato, desde su primera contemplación, se puede constatar que estamos ante un alma poética con un elegante pronunciamiento estético. Acompasada de la técnica adecuada para desarrollar los temas.

Los títulos de las obras lo van evidenciando: "Jardín escondido", "Escapando", "Torre roja", "En Azul", "¿Te atreves?", "Noche complicada", "Paseando con los amigos".....

Concretamente este último se compone de una gran repisa central con unos diseños cerámicos muy geométricos, como es su usual en su inspiración. y al pie en un reguero enfilado unas cerámicas más coloristas que son como pasos que han sido dejados para acompañarnos.

Esta provocación es muy acertada teniendo en cuenta que nos encontramos en un jardín de paseantes que pueden disfrutar con el fulgurante resplandor del verdor y floral de la primavera recién estrenada.

Para poder recrearnos en las obras la autora se apoya en materiales que va definiendo: refractario y engobes de porcelana, refractario negro con engobes oxidados y esmalte, porcelana con papel y óxidos, gres rojo......

Un acierto acompañar a este medio centenar de obras entre cuadros y esculturas, los dibujos y collages preparatorios realizados en su mayoría con papeles hechos a mano reciclados que constituyen en sí mismos una nueva obra muy apreciable.

Abraham Rubio Celada, Doctor en Historia del Arte, lo explicita al inicio de la exposición que "es un gran placer poder de nuevo contemplar las cerámicas de Pepa Jordana, enriqueciendo este espacio icónico madrileño en la sala de exposiciones temporales de la Casa de Vacas. Una nueva exposición en que se pueden ver obras nuevas y algunas ya conocidas con un estilo muy reconocible entre la abstracción geométrica y evocaciones figurativas. Son el fruto de sus profundas reflexiones como reflejan sus bocetos previos. La mayor parte de sus obras se engloban en el llamado Arte Conceptual. Las composiciones escultóricas, tanto bidimensionales como en tres dimensiones que siguen reglas reforzadas por sus texturas tan regulares y su cromatismo austero en blancos, negros, ocres y manganesos fundamentalmente. Un conjunto que trasmite serenidad y espiritualidad como reflejo de sí misma"

Se "ven" puertas y muros que nos incitan a "mirar" abriendo esas puertas y esos muros que a la vez son un soporte protector. En todo caso son una llamada a construir esos ensamblajes arquitectónicos en civilizaciones actuales apoyadas por otras predecesoras. Sería fácil traspoblar cualquiera de ellas a un tamaño mayor.

Pepa Jordana se presenta y explica al principio e la exposición : Mis comienzos en la cerámica fueron tardíos. Me gradué como decoradora de interiores en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos. Por mi gran afición al papel estuve 12 años como restauradora de documento gráfico sobre papel en el Centro Nacional de Restauración. Más tarde me atrajo el trabajo con la arcilla como muy especial y permitir mayor libertad. Por lo que vendí el tórculo y me compré un horno y dejé la restauración de papel. No fui a la Escuela de Cerámica, pero hice talleres con ceramistas con lo que aumentaba mi trabajo en esta materia. Cursos en Dinamarca, Holanda .... Obtuve lo que fue más determinante una beca para trabajar en Japón dos meses. Estuve 15 años como profesora de cerámica en un centro de adultos de la Comunidad de Madrid lo que resultó una gran aportación para mi trabajo.

"Esta exposición es un poco el reflejo de los últimos dos años y el encierro en el taller al no haber podido estar tanto con los amigos y las charlas de café......dándole vueltas a nuevos proyectos. También en estos dos años han ocurrido muchas cosas personales que están ahí un poco reflejadas".

Estas palabras confesionales de la autora -artista son vitales para entender el recorrido de la exposición que nos deja con un vibrato alto de los acordes que nos envuelven en la sala revelando un espíritu depurado y con la contención de lo que siempre fue máxima "más es menos, menos es más". Todo un acierto.







miércoles, 15 de octubre de 2014

Pepa Jordana, ceramista , prepara una exposición/subasta de grandes autores en cerámica





Julia Sáez-Angulo


         Actualmente está trabajando con papel-clay, una sutil mezcla de porcelana y papel que le permite calidades muy especiales, imposibles de conseguir con otros materiales como la arcilla o el barro. “Palabras perdidas” es una de las piezas con este material, que representa un libro con páginas sueltas al aire.

         Al mismo tiempo prepara una gran exposición/subasta para el día 11 del próximo mes de diciembre, con los nombres de los ceramistas españoles más reconocidos como Arcadio Blasco, Rafa Pérez, Marciano Buendía, Alberto Hernández… y otros  primera fila, que hay que concretar y acordar”, señala. La subasta tendrá lugar en el antiguo Espacio Jordana de Madrid, sito en la calle Castelló.

         La trayectoria de Pepa Martínez Jordana (Madrid, 1954), pasa por sucesivas becas de cerámica en Copenhague y Japón, de donde se aprenden cosas nuevas y diferentes.
         “Empecé por el grabado, pero veía que me faltaba el volumen y más texturas, que por ello acababa actuando en exceso en las planchas y me cargaba los rodillos del tórculo”, explica Jordana. “Además mi profesor Montaña, que me conocía bien, me dijo: “El grabado te va a aburrir”. Tenía razón, me entregué a la cerámica y no me he aburrido ni arrepentido”.

         Le pregunto si es ceramista o escultora en cerámica y responde que es más o menos lo mismo: “Venimos de un aprendizaje y una tradición, que se va traduciendo en nuevas formas de hacer y trabajar. Todos seguimos utilizando el horno con distintas temperaturas”.
         El taller de Jordana está en La Guindalera; su horno pude conseguir los mil trescientos grados de temperatura, perfecto para trabajar el papel-cay y la porcelana; esta última requiere altas temperaturas.

         La ceramista madrileña explica que aprendió a trabajar la porcelana en Copenhague y que de Japón otras cosas. “Hemos endiosado demasiado al Japón, lo tenemos por muy minimalista, pero no es así cuando se visitan los talleres de los artistas o los museos”, explica. “Fukami hacía unas lanzas maravillosas”, añade.


Proyecto


También reconoce que de Arcadio Blasco aprendió muchísimo, aún sin ser profesor suyo: “Cuando conocí su obra cerámica en la década de 1970 –yo estaba en el último curso de mis estudios artísticos- me impactó el modo de conseguir los volúmenes de principio a fin, sin trabajar con un bloque escultórico. Él era un hombre retraído, un gran artista, que tuvo la inteligencia de dejar, al morir, buena parte de su obra a la ciudad de Alicante.

         A Pepa Jordana no le gusta trabajar por series sino por piezas sueltas. “Hago proyectos y muchos dibujos, pero cuando los paso a volumen suelo cambiar bastante sobre la marcha”. “Hace tiempo que dejé los volúmenes redondos para acercarme a los cuadrados y rectángulos, en definitiva a los ángulos que se pueden lograr".

          La ceramista ha ejercido con gusto la docencia, al tiempo que recuerda con agradecimiento y afecto a sus profesores como Máximo de Pablo o Montaña.


         La ceramista madrileña lamenta que no haya un museo específico de cerámica, para poder mostrar mejor la evolución de los materiales y las formas. “Sería bueno para el conocimiento de los coleccionistas. Los museos de arte contemporáneo apenas la muestran, es el caso del Reina Sofía”.


         Todavía queda mucho por conocer y divulgar de la cerámica contemporánea, asegura la autora. “La mayoría de los coleccionistas se dirigen hacia la cerámica popular, aunque también los hay entusiastas de la contemporánea. Para todos ellos toca el barro es un gozo. Lástima que con la crisis, los concursos de cerámica han desaparecido y algunos ceramistas tengan que vender sus piezas”.

Más información:
http://www.pepajordana.es/


Pepa Jordana( a la dcha.) con María Bofill

domingo, 23 de septiembre de 2012




Museo Eugenio López Berrón


Francisco Vázquez, conferencia sobre “El barro en el Arte Español”




Julia Sáez-Angulo

         El profesor Francisco Vázquez García, doctor en Historia, ha pronunciado una conferencia sobre “El barro en el Arte Español”, en la que hizo un recorrido de la presencia del humilde material del barro en la cerámica y pintura españolas. El acto tuvo lugar en el Museo López Berrón de Pintura y Etnografía, situado en Gotarrendura (Avila).

         El catedrático abulense, que ha desempeñado la docencia en Madrid y que acaba de obtener la jubilación, quiso hacer un homenaje y exaltación al barro, como material trabajado con arte en numerosos alfares de España, cuyas piezas han pasado a la representación del arte, especialmente en óleos y tablas del Barroco en el Siglo de Oro.

         Subrayó el dato de los ricos alfares que han existido junto a la vida cotidiana en muchos pueblos de Ávila, en especial en la comarca de La Moraña, donde “los enemigos fueron los árboles y el suelo se convirtió en “tierras de pan llevar”. Ciertamente La Moraña es un mar de trigo, una extensión plana e inmensa de cereales, hoy rastrojos segados. Los célebres adobes de la comarca están hechos de barro y paja y se hacían al terminar la cosecha para construir casas como espléndido aislante del frío y el calor.

Muchos habitantes del lugar vivieron del barro, de las infinitas formas de vasijas que crearon e hicieron circular en un comercio siempre veleidoso en incierto. Algunas de esas interesantes vasijas se encuentran hoy en museos etnográficos o antropológicos como el de López Berrón, que cuenta con una curiosa colección de orzas con paisajes pintados en la panza por el artista. “En algún momento pensé hacer un museo monográfico de orzas”, declaró el pintor abulense.

         El profesor Francisco Vázquez habló de modo franciscano al denominar “nuestro hermano el barro” a la tierra y el trabajo de los alfares.

Presente en Velázquez, Zurbarán y Goya

         Seguidamente repasó a los pintores y cuadros célebres que incorporan el barro a la iconografía, como son Diego Velázquez, Francisco de Zurbarán, Francisco de Goya, o los bodegonistas Juan Sánchez Cotán y  Luis Menéndez. El conferenciante se detuvo en la descripción y comentario de célebres cuadros como “El aguador de Sevilla” del pintor sevillano, que hoy se encuentra en la colección Wellington de Londres, obsequio del rey  Fernando VII al militar inglés, después de que derrotara al ejército de Napoleón en Vitoria, cuando iba hacia París, con el botín de guerra por parte de los franceses, entre el que se encontraba esa pintura.

         El historiador Alfonso Pérez Sánchez denominó “La sed” a este cuadro que tiene en primer plano un gran cántaro de barro blanquecino, que parece sudar el agua y sirve como motivo para aislar un poco las figuras hacia una composición circular.

         Francisco Vázquez también comentó los barros de “El cacharrero”, una hermosa pintura de Goya, así como el cuadro de gran formato de Eugenio López Berrón, que respaldaba, a modo de mural,  al conferenciante.

         Finalmente terminó citando a santa Teresa de Jesús, patrona de Ávila y doctora de la Iglesia, que anduvo siempre entre pucheros y utilizó el barro, porque según dijo “también entre pucheros anda Dios”.



        
        
         

miércoles, 21 de octubre de 2009

Pilar Carpio, escultora y ceramista vital

Obra de Pilar Carpio


Julia Sáez-Angulo

        21.10.09.- Madrid.- Pertenece a la promoción de Miquel Navarro, María Montes o Carmen Calvo, ha trabajado junto al Equipo Crónica de Rafael Solbes y Manolo Valdés en sus tres talleres sucesivos de la ciudad del Turia. Catedrática de Dibujo, Pilar Carpio vive desde hace años en Madrid y se siente orgullosa de pertenecer a la renombrada, alegre y colorista Escuela Valenciana. El surrealismo pletórico de humor, trufado de alusiones vitales y recorrido por la ironía es su lenguaje. Recientemente Pilar Carpio expuso en el Museo de Cerámica González Martí, sito en el Palacio del Marqués de Dos Aguas en Valencia.
    Pilar Espinosa Carpio (Valencia, 1950), pintora, escultora, grabadora, dibujante, ceramista, porcelanista... Pilar Carpio es un continuo laboratorio de ideas que apresa con el dibujo en su cuaderno de campo del que se desprende, porque la inspiración de su agitada cabeza le sugiere a todas horas. No es infrecuente verla sacar del bolso uno de sus cuadernos con hermosas pastas duras de encuadernación artesanal –en una cola para adquirir entradas al teatro- para atrapar una sugerencia que la realidad exterior provoca en su mirada. Se diría que siempre está “haciendo mano” con el dibujo.
    Confiesa que su mente es racional, pero observa el quiebro surrealista de la conducta de los hombres, de las cosas y los objetos en su aparente quietud o inocencia. Pilar Carpio alega que “es la vida la que es surrealista, sobre todo en países como España o Italia... yo diría que en todo el Mediterráneo”.
    La escuela valenciana de arte, al mismo tiempo alegre, profunda, desenfadada y colorista, hunde sus raíces más recientes en Sorolla, Pinazo, Sempere, Rosa Torres o el neopop del Equipo Crónica, pero también en su tradición artesanal de las manos prodigiosas de sus tallistas, de sus ninots falleros de colores restallantes y sal gruesa en su humor no exento de cierta mala baba... La escuela valenciana de arte tiene acentos de identidad peculiares por mucho que se inserte en las corrientes internacionales de arte. Ahí radica su grandeza.

Homínidos y humanoides
    Pilar Carpio dibuja y dibuja, hace prodigios con la línea para lograr un síntesis total de los personajes, humanoides y homínidos jocundos que se mueven como peces en medio de un alfabeto infinito de formas. Una veces se muestran en la pintura donde se relacionan personajes, animales, objetos y geometrías en un ritmo medido y musical, de manera que confiere una armonía impoluta al cuadro. Ciertos ecos del tono cromático de Kandinsky se vislumbran en algunas de sus composiciones.
    Otras veces los personajes se hace esculturas, con sus cabezas cónicas o cilíndricas tallados en madera de sabina, abedul o peral, con visiones y texturas diferentes. No falta el color donde resalta el añil, los rojos magenta, verdes o amarillos... En su último trabajo hizo un homenaje al maestro catalán Miró y al contemplar la obra, el espectador puede recordar al primer Miró de su cuadro “La Masía”.
    Después de la cerámica, Carpio ha querido hacer una incursión en la porcelana, un material que se inserta cada día más entre los escultores actuales (es el caso de Miranda d´Amico, Pepa Jordana o Espinosa Carpio). Con los colores aporcelanados del marfil, azules, rosas o amarillos, la artista crea figuras y objetos que utiliza para componer sobre bases de madera o en casilleros que conforman un políptico en la pared, como el de los “Pastelillos”, que evocan las tardes de té y dulces en su infancia valenciana. Un mundo de sabores y sensualidad visual.

El Mediterráneo, fuente de inspiración
    Otras cajas o paneles de objetos toman el Mediterráneo como fuente de inspiración y como homenaje. Moluscos, caracolas, rocas, pecios de naufragio... Una alusión poética, una composición musical, un resultado visual gozoso que remite a los orígenes, al mar, al Mediterráneo una y mil veces contemplado, fuente de toda riqueza, al líquido amniótico verdiazul que arroja a las playas sus misterios deglutidos para que formen parte del arte en las cajas departamentadas de Pilar Carpio, en línea y muy diferentes a las que en su día compusiera Cornell.
    Más surrealistas son sus composiciones a base de ojos de cristal, piercings lenguas, dedos, uñas largas y pintadas, figuras vaginales o fálicas... Todas estas figuras y alusiones juegan visualmente en la nebulosa del sueño, de la pesadilla, de lo lúbrico, la tentación y el sexo. Cajas de recuerdos o sugerencias, como una provocación sostenida entre el reto y el humor. Freud tendría mucho que decir ante la propuesta de estas cajas artísticas o polípticos.

martes, 20 de octubre de 2009

Vicente Espinosa Carpio, artista y maestro de cerámica en Valencia




Julia Sáez-Angulo

         20.10.09.- Ha sido Premio Nacional de Cerámica y todos cuantos conocen su trabajo y saben de la materia dicen que tiene una mente y unas manos prodigiosas para modelar el barro y crear escenas costumbristas o de género increíbles, con imaginación, paciencia y sentido del humor asombrosos. Su trabajo artístico se enraíza en la rica tradición valenciana más remota y creativa, en la que él constituye un brillante exponente. Sus piezas maravillan en las exposiciones internacionales y fascinan la mirada de los que se acercan a contemplar la infinitud de detalles formales o cromáticos, sea en los murales o en las piezas tridimensionales.

Vicente Espinosa Carpio (Alfara del Patriarca. Valencia, 1947), autor entre otros muchos del gran mural del céntrico Banco de Comercio en Valencia, tiene una trayectoria jalonada de reconocimientos y premios como el Alcora, “Ceramista Cotanda”, Manises, Diputación de Valencia, etc. Licenciado en Bellas Artes, su carrera se inició a finales de los 70 y sus piezas se encuentran en manos de los mejores coleccionistas de cerámica. Actualmente tiene instalado su taller en Burjassot, localidad cercana a la capital del Turia donde, además de su trabajo creativo, imparte la docencia.

Plano, hueco y volumen se reparten por igual en la obra de Vicente Espinosa, un artista que ha presentado recientemente una línea de cerámica moderna en soberbios platos cóncavos, si bien su trabajo más conspicuo lo encontramos en sus conjuntos cerámicos como el titulado “El vendedor de cerámicas”, todo un prodigio de la variedad de vasijas que pueden hacerse en el torno, lo que no deja de ser un guiño singular a su propio oficio. El mismo tema se alude en la figura “Vendedora de cerámica a caballo”, en la que una mujer joven, abrigada con una capa blanca sobre un rocín bien enjaezado con las angarillas repletas de cacharros, abraza un ánfora. Algo similar cabe decir de sus obras “El restaurador de instrumentos musicales” (1993); “Aclamación de la Virgen de los Desamparados; “El boticario”; “El coleccionista de muñecas”; “El escritor”... escenas de género con tipos populares vivos o añejos de evidente carga poética.

El autor valenciano aborda con igual dominio la recreación de la arquitectura, como lo ha puesto de manifiesto en Valencia con sus obras con el Ayuntamiento, la fuente del Llano del Real, el Mercado Central o la fachada de la antigua escuela de Artes y Oficio de Burjassot. Aquí el dominio del dibujo se hace patente.

Relieve sobre la catedral de Valencia

La maestría y el refinamiento son las características claves de la cerámica de Vicente Espinosa, un creador, un escultor de cerámica, capaz de invertir horas en una pieza magistral, exquisita, renacentista, romántica o barroca hasta el éxtasis. Entre las obras más señaladas se encuentran el “Relieve sobre la catedral de Valencia”; “La fuente de los ríos”; “El mirador” o “Los cuatro cántaros”, con un medallón central de angelotes... El escultor es capaz de articular una obra con casi un centenar de pequeñas piezas, en una composición llena de acierto y ritmo. Nada importa la escala; su quehacer recorre todo el espectro de formatos. El autor domina y controla el proceso que va des el modelado del barro hasta la cocción o sucesivas cochuras en el horno a distintas temperaturas.

Los expertos saben que hay que contar con este artista como perito técnico ceramista o asesor técnico de restauraciones cerámicas. Su diagnóstico y prescripción son definitivas. Vicente Espinosa parece haber catalizado en su escultura el saber antiguo del barro de los celtas, edetanos, romanos y árabes. Su estética se acerca al refinamiento renacentista italiano o a la gracia romántica de Alcora; también hace guiños y homenajes a la cerámica popular valenciana de gusto barroco o popular, en la que el oficio y el arte se dan la mano sin solución de continuidad. Cerámica vidriada con acentos mediterráneos en la mirada y el cromatismo. En resumen, un escultor de cerámica que gusta de abordar los distintos registros, dentro de su particular lenguaje.

Espinosa Carpio está en la noble saga de los escultores ceramistas valencianos, mediterráneos en suma, que alcanzaron la cumbre en la Ilustración dieciochesca. Valencia cuenta por derecho propio con uno de los mejores museos de cerámica el González Martí en el célebre palacio del marqués de Dos Aguas; un museo que cuenta con piezas soberbias atesoradas por la pasión de un coleccionista, entre las que se encuentran obras del artista que nos ocupa. También los museos de Manises y Alcora (Castellón) atesoran su obra.

Tonos suaves, trazos finos, sensibilidad de detalles, preciosismo o sutil acabado, demuestran que el artista Vicente espinosa domina el modelado, la tercera dimensión de la escultura y el cromatismo de la pintura; que es exigente en su trabajo. Su firma se inscribirá con honor entre los grandes ceramistas de la historia del arte, como los hermanos Della Robbia. Las piezas del maestro Vicente Espinosa están y estarán presentes en las colecciones cerámicas, públicas o privadas, más representativas.