Francisco Lameyer, 1825-1877. Pintura de factura fogosa y de composición barroca, resulta violentamente abocetada, hallándose bajo las influencias de Goya y de Delacroix.
domingo, 16 de marzo de 2025
martes, 9 de julio de 2024
JUAN SERRAT, diplomático y viajero eremita, autor del libro “Por la Ruta del Marfil”. Argel - El Cabo - El Cairo”.
Julia Sáez-Angulo
9/7/24 .- Madrid .- Lo de intercambiar libros es muy habitual entre autores, y eso es lo que han hecho Juan Serrat y Carlos S. Tarrago, en el Centro Extremeño de Madrid. El primero con su título “Por la Ruta del Marfil”. Argel - El Cabo - El Cairo, y el segundo, con el titulado “El escándalo del millón de Larache”. Cuca Berenguer y yo éramos testigos del intercambio e interlocutores de una conversación apasionada sobre viajes, países, libros, editoriales, política y religión, pero no de fútbol, pese a que se jugaba en la tarde el partido España-Francia.
El libro de Juan Serrat (1945), “Por la Ruta del Marfil”, segundo libro del autor, que ha sido publicado en pasta dura por la editorial Almed, se abre con una cita de Javier Reverte: “El buen viajero debe viajar solo. Cuando vas solo, eres un hombre abierto a todo. Si vas en pareja, eres un círculo cerrado al mundo”. En suma, Juan Serrat se considera un viajero solitario, eremita. El libro se lo dedica a su nieto Gonzalo.
El autor conoce bien África. Ha sido embajador en Senegal, Mali, Gambia, Cabo Verde, Guinea Bissao, Guinea Conakry y Sierra Leona. Ha sido cónsul general en Jerusalén y embajador en Damasco y Caracas entre 2005 y 2012. Estuvo destinado en Marruecos entre 1984 y 1987.
Cuando Juan Serrat se jubiló a los 70 años “como exige el reglamento”, como no es persona sedentaria, en 2018 inicia un viaje en Granada al volante de un Terry, un 4x4, con más de 20 años de uso, dispuesto a recorrer la ruta de la seda, en un periplo que va de Sicilia hasta Vietnam, con alguna pausa madrileña. De ese viaje nace su primer libro titulado “Por la ruta de la seda. Viaje a los confines de Eurasia” (2020), libro ya agotado, pero puede conseguirse en eBook (Kindle) de Amazon.
Juan Serrat dice que lo más importante es el viaje en sí. Y su segundo viaje desde Argel a Sudáfrica, remontando hasta El Cairo en un 4x4 matriculado en el siglo pasado, cuaja en el libro “La Ruta del Marfil” (2023), en el que pinta a grandes trazos el presente y el futuro incierto del continente africano. El autor es un viajero valiente y prudente al mismo tiempo, cree que el pueblo africano, en general, es acogedor y generoso, “siempre te reciben con un té. Lo primero que hacen es acercarte un vaso de té”. “El desierto no está tan vacío o solitario como se cree y si hay un problema en el coche, todos están dispuestos a ayudarte”
Hablamos los cuatro comensales sobre los tuaregs, esos hombres azules del desierto, mezcla de árabes y de negros, que se dedicaron durante largo tiempo al comercio de esclavos, reservándose siempre las mejores hembras, de ahí su fisonomía esbelta y bella de todos. Como buenos nómadas residen en varios países y no tienen una identidad nacional. "El yihadismo es lo que ha envenado África, sobre todo en el Sahel", explica.
Hablamos también del Desastre de Annual (1921), el repliegue del ejército español que se culpó del mismo por entero, cuando fue el error de un hombre. Discrepamos sobre las actuaciones de los generales Silvestre y Berenguer, este último bisabuelo de Cuca.
Adentrarse en el corazón de África
“Por la Ruta del Marfil. Argel - El Cabo - El Cairo” muestra al autor viajero descendiendo por África occidental, desde Argel hasta Pretoria en diciembre de 2022, un viaje que se adentra en el mundo de la colonización, la esclavitud, los grandes exploradores de África, así como la pugna todavía indecisa entre el islam y cristianismo en el mundo subsahariano. Viajero con espíritu crítico, distanciamiento y sentido del humor, conociendo gentes de las más diversas razas, culturas y sistemas políticos.
Su próximo viaje y libro será sobre los distintos países del Caribe y el siguiente sobre el viaje a Chile y Argentina.
(Al salir, y al fondo del pasillo del Centro extremeño un cuadro de la pintora Mercedes Ballesteros, que representa el mantón y el pañuelo de mil colores de Extremadura).
Más información
https://lamiradaactual.blogspot.com/2023/06/el-escandalo-del-millon-de-larache-cien_28.html
Juan Serrat y Carlos S. Tárrago, escritoresCuca Berenguer, Julia Sáez-Angulo, Juan Serrat y Carlos S. Tárrago
"Mantón y pañuelo de mil colores extremeños", óleo/lienzo de Mercedes Ballesteros
martes, 29 de junio de 2021
AFRICA: Cacerías, elefantes, marfil, diamantes, platino, coltán… la denuncia de Nativel Preciado
Nativel Preciado firma su novela "El santuario de los elefantes" en el Hotel Westing Palace (Foto ABC)
Julia Sáez-Angulo
29/6/21.- Madrid.- Seguramente se trata del mejor alegato y reportaje de la periodista Nativel Preciado, llevada a cabo en su novela “El santuario de los elefantes”, presentada en el Hotel Westing Palace por la actriz Pastora Vega, que leía fragmentos elocuentes del libro, comentados a continuación por la autora, arropada por la vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo y el ministro del Interior Grande Marlasca.
El libro, publicado por la editorial Planeta ya va por su segunda edición.
África ha sido una tierra de expolio para los europeos, de norte a sur, árabe y negra, costera y subsahariana. Su tierra, su riqueza en animales y minerales ha llevado a los europeos a explotar sus riquezas de caza, elefantes, marfil, platino, diamantes, coltán… Ríos de vida, de sangre, de literatura, de nombres ignominiosos en la ambición, la dominación y el expolio.
Cuando el presidente norteamericano James Monro dijo al Congreso aquello de “América para los americanos” en 1823 y se acabó echando a los españoles de mala manera de Cuba años más tarde (USA siempre sucia en política exterior), los europeos también establecieron su máxima de manera subrepticia: “Africa para los europeos”, después de todo, su terreno era, es, solo una pequeña coda de Eurasia.
La realidad y los dramas se cuentan mejor en una novela que en un frío reportaje periodístico. Nativel Preciado (Madrid, 1948) lo sabe y lo ha llevado a cabo.
“El turismo nos da de comer, pero nos mata el alma”, dice uno de los protagonistas de la novela inquietante, que acoge historias de dolor y de tinieblas.
Aprender de los africanos, recordó la autora en la presentación del libro, es necesitar pocas, menos cosas para vivir y seguir su consejo de que “el que escucha es más sabio que el que habla”.
La deuda de los europeos -sin tener por qué flagelarnos como víctimas- es una realidad respecto a África. Hubo expolio y sangre, si bien la historia como dice el profesor Víctor Morales Lezcano, es amoral. Cada generación tiene su propia responsabilidad en “tiempo y forma” como dice el Derecho, si bien ha de conocer la historia de sus antecedentes y antepasados para calibrar mejor su presente. Andar pidiendo persones sirve de muy poco.
Los africanos llevan años con responsabilidades propias y tampoco han dado el do de pecho en reparto de riquezas o derechos humanos, sobre todo respecto a las mujeres.
martes, 25 de abril de 2017
Víctor Morales Lezcano, conferencia sobre la España moderna vista por el Oriente Musulmán
viernes, 20 de enero de 2017
Doce chefs españoles apadrinan los estudios de hostelería de doce jóvenes kenianas
jueves, 19 de enero de 2017
Doce chefs españoles apadrinan los estudios de hostelería de doce jóvenes kenianas
domingo, 17 de noviembre de 2013
“Exploraciones secretas en África", libro de Fernando Ballano
domingo, 24 de junio de 2012
sábado, 10 de diciembre de 2011
Siete escritores españoles escriben sobre siete países africanos pagados por la AECID
martes, 9 de marzo de 2010
Fernando Verdugo expone "Visiones Nómadas" en May Moré
"Visiones nómadas"
09.03.10 .- Madrid .- Las obras recientes de Fernando Verdugo (Sevilla, 1944), estas “Visiones nómadas” que ahora presenta, persisten en su reflexión sobre el muro como espacio metafísico, como metáfora del universo que acoge y contiene al ser. Si como afirma el crítico Francisco Carpio la pintura de Verdugo puede ser calificada de “auténtica arqueología de la memoria”, en esta recreación abstracta de los muros africanos percibimos también una reflexión etnológica del color y los signos. Los paisajes culturales, allí donde las huellas de los seres forjan un universo vivo, son siempre para Verdugo paisajes interiores, cromatismo y signos originarios entrevistos a la luz cambiante de una vela.
Fernando Verdugo (Sevilla, 1942), con su reconocido dominio técnico sobre las orografías y erosiones de la materia, nos trae ahora unas sugerentes evocaciones de Africa en la “piel pictórica” de sus últimas obras. Las espesuras y transparencias de estos trabajos llenos de sutileza, las geometrías mínimas del hábitat primitivo, los motivos ornamentales de una belleza humilde y deslumbrante, nos remiten a África, o mejor, al ensueño de un paraíso perdido en ese “territorio herido al sur del sur”, en palabras del propio pintor, paraíso de luminosas formas primeras, que permanece en nuestro inconsciente albergando las huellas y las masas de color primigenias.
En estas Visiones Nómadas el trabajo del pintor rescata el lustre de las sucesivas capas cromáticas que iluminan los muros de adobe en los poblados africanos más humildes. Protección contra el mal, pero también signos ancestrales de fuerza y la suntuosidad de dotar de dignidad a la pobreza en un arte ejercido tradicionalmente por las mujeres. Los dibujos intuitivos como hilos líquidos, las redes de cuerda, los frisos de triángulos, las retículas talladas de la piel de los reptiles, los zig-zags sintéticos que desde la oscuridad de los tiempos significan manos que se estrechan, los cristales centellantes encastrados en los muros, las cañas piramidales del primer hábitat, laten ahora en las superficies deslumbrantes de Verdugo.
Arquitecturas de paisajes africanos
El pintor no pretende hacer una reconstrucción exacta de los pigmentos y las formas que vemos en esas arquitecturas elementales de ciertos paisajes africanos. Eso, dice Verdugo, ya lo han hecho muchos artistas. Lo que a él le interesa es simplificar las imágenes hasta concentrarse en mínimos gestos geométricos o en condesadas masas de color para dotarlas de nueva vida y acercarlas a la mirada de occidente ya transmutadas en “una abstracción de la abstracción”, tal como lo expresa el pintor, para que sean la evocación sutil de un continente dotado de una gran sabiduría estética en medio del dolor y la miseria.
Fernando Verdugo sigue configurando un espacio metafísico propio, universo eminentemente sensorial y táctil surcado por esas líneas de luz, huellas y geometrías entrevistas entre el sueño y la vigilia, o como lo describía Francisco Carpio con motivo de una reciente exposición del pintor en Sevilla: “Una geometría que, aunque soñadora y soñada, aparece igualmente bien revestida por la rugosa y física carne de la materia. Táctil irrupción que obliga a las yemas de nuestras pupilas a recorrer, sentir y traducir sus innumerables texturas. Aspereza hiriente de las paredes; lisura metálica del azulejo; porosidad arenosa del albero; frialdad medular del mármol; tacto braille del ladrillo y del suelo; alma dura del hierro, como estanques de metal congelado”.
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