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viernes, 22 de junio de 2018

Leticia Arbeteta: “Influencia de la crítica en el coleccionismo particular y de museos"


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 Leticia Arbeteta


 L.M.A.

            22.06.18 .- MADRID .-  Leticia Arbeteta Mira, conservadora de museos intervino en la mesa redonda Influencia de la crítica en el coleccionismo particular y de museos, dentro del congreso internacional “Crítica de Arte: Crisis y Renovación, organizado por la Asociación Española de Críticos de Arte, AECA AICA/Spain, que tiene lugar en el Museo Reina Sofía:

            “El asunto es tan difuso, tan prolongado en el tiempo y la sociedad, que debe precisarse antes de qué estamos hablando concretamente, recordando en primer lugar que crítico es aquel que ejerce la crítica.

            Definamos crítica: análisis desde distintos enfoques, que pueden ser objetivos (investigación) o subjetivos (ensayo) y sus conclusiones, positivas o negativas.
            El crítico individual, a su vez, puede ser independiente cuando expresa sus conclusiones sin contrapartida (por ejemplo, la publicación a título gratuito de un artículo en una revista de investigación) o bien asalariado, es decir pagado por analizar o tratar de un tema u obra concretos.

            La crítica, en el campo del arte abarca un arco enorme, que va desde la investigación más despersonalizada al periodismo de difusión por cuenta ajena, incluyendo el tratadista o ensayista, el filósofo teórico que analiza circunstancias sociales como la percepción de la belleza o la variación del gusto, analistas de la moda, etc, y todo ello sin contar las infinitas variantes que deben combinarse con los también numerosos tipos de público al que va dirigido, con grados que van desde lo especializado a lo general y fortuito.
Sin embargo y curiosamente, hay algo que une a visiones tan dispares, como es el hecho de que TODAS estas variantes influyen en mayor o menor medida en la percepción social del arte, según sean más eficaces la difusión y la fortuna crítica.
            Y así ha sido a lo largo de los siglos, conformando lo modelos culturales, especialmente el de origen europeo, impuesto al resto del mundo, vigente hasta su paulatina sustitución por el actual norteamericano.

            Volviendo al tema de debate, y para centrar la cuestión, atenderemos a la acepción popular y un tanto simplista que ve al crítico de arte como una especie de traductor de la obra artística, alguien que nos señalará sus virtudes y sus defectos, sea objetiva o subjetivamente, pudiendo llegar a la sacralización o el anatema.
            Además, se suele vincular la crítica de investigación académica con las obras del pasado, de las que es preciso localizar autorías, influencias, relaciones, comitentes... mientras que el arte actual, cuyos autores son conocidos y su trazabilidad también, precisa simplemente de un “visto bueno” o sello de calidad, otorgado por la crítica, para ser considerado como tal .
            En ese sentido, la sociedad percibe al crítico como un hierofante, actor en la ceremonia sagrada de la bendición o maldición eternas, algo similar a lo que pasa en el mundo de la moda, donde se consagran tendencias para hoy que mañana son humo y nada.
            Hablando en términos económicos, podría decirse que, una vez conseguido el beneplácito de la crítica, la obra de arte no contemporánea se parece al mercado inmovilista, fijo y seguro, pero con pequeños beneficios, mientras que la obra contemporánea equivaldría al mercado de riesgo, con grandes ganancias, pero muy volátil.
            Y, al igual que sucede en el mundo económico, existe todo un entramado al servicio de ambas, a veces opaco, que el crítico honesto y veraz debe sortear con cuidado.

            Por ello, lo que hoy se valora puede ser arrinconado mañana, como por ejemplo, algunos de los artistas que colgaron su obra en el desaparecido Museo de Arte Moderno o,  yendo más atrás, visiones como la de Antonio Ponz en su Viaje de España, que han marcado la historia del Arte, pues presentó el  barroco tardío español como ejemplo de mal gusto, lo que provocó su desprecio durante el siglo XIX y su casi completa destrucción tras el aggiornamento de los edificios eclesiásticos promovido por el Concilio Vaticano II.
            También mencionaremos el caso de José Lázaro Galdiano quien, fiado de su instinto, realizó importantes adquisiciones, pero que, seducido por el prestigio de la crítica de arte internacional, ciertas casas de subastas y una de las más célebres revistas de arte de la época, adquirió lo que creía la pieza reina de su colección, la llamada “copa de Rodolfo”, que resultó ser un pastiche creado posiblemente por los hábiles imitadores Reinhold Vasters y Alfréd André. Por el contrario, son muchos los artistas rescatados del limbo del olvido por la labor de críticos honestos y entusiastas.

            En cualquier caso, además de definir el contenido de la crítica, debe considerarse a quien va dirigido.
            En el otro lado, tenemos a los coleccionistas y los museos, que no son lo mismo aunque a veces puedan coincidir, especialmente cuando la colección formada por un particular se convierte en museo.
            Al igual que sucede con los críticos, hay coleccionistas de muchos tipos, aunque se pueden establecer algunas distinciones generales, como la clasificación según el poder adquisitivo, que determinará el nivel crematístico de la colección o sus limitaciones; el coleccionista generalista o el especializado, que busca siempre obras que correspondan a un patrón previo, que en el mundo del arte suelen ser periodos, zonas geográficas, escuelas o autores; el compulsivo o el calculador; el que se asesora o el que se considera un experto y no admite consejos; el que compra a cualquiera o tiene proveedores fijos... diferencias que se combinan indefinidamente, como las escenas de un caleidoscopio. La interrelación de cualquiera de los tipos de crítico con cualquiera de los tipos de coleccionista dan lugar a variantes imposibles de determinar.
            Por tanto, nos movemos en un ámbito tan cambiante que es difícil enunciar reglas. Y ahora, hablemos de los museos:

            Primero, debe precisarse que los museos, antes que al coleccionismo, obedecen a un plan museológico, que traza el mensaje que desean transmitir y los elementos materiales que precisan para ello. En ese aspecto y en principio,parece que la crítica puede interferir poco, salvo en la formulación de su contenido: “sería necesario crear un museo de...” o “sería necesario cambiar el museo de...”.
            Sin embargo, y en la realidad, el perfil de los directivos y de los patronatos, así como los estudios que se realizan sobre flujo de visitantes y sus preferencias, pueden variar ese contenido.
            Así, encontramos que incluso en los museos de contenido tradicional tiene peso la opinión de los críticos divulgativos más exitosos, mientras que los de perfil científico pesan en las decisiones de los conservadores y en la política de adquisiciones, donde el precio y oportunidad también están influidos claramente por la crítica y pueden, incluso, crear tendencia.

            Otro elemento a considerar es el moldeado del gusto que en cada época ejercen los críticos, sean ensayistas, tratadistas o investigadores, que interpretan y a veces se adelantan, al sentir de la sociedad.
Las modas, las influencias de los países política y culturalmente dominantes pueden marcar cambios del gusto muy profundos. Acabada la influencia francesa en materia de cultura, actualmente estamos en el momento más álgido de la influencia cultural anglosajona, que nos impone como modelo su propia visión del mundo. ¿Globalización o colonización?. Este sería otro punto de debate al que la crítica no es ajena.
            Y ello sin contar con la presencia del “gusto”, ese factor volátil, mayormente subjetivo, que marca la fortuna o el ocaso de la creatividad humana. Todos somos conscientes del importante papel de la crítica en este aspecto.
Aumque los cambios también pueden producirse por la audacia de algunos artistas y los críticos que han sabido verla, es preciso vencer la resistencia y contumacia de una sociedad conservadora (entendiendo que también se puede ser conservador aceptando la “modernidad” como tal, sin consentir cambios o alternativas).
            Por tanto, parece que en los museos de contenido tradicional las novedades serán más difíciles de asumir, mientras que, en aquellos que pretenden estar en la línea de rompiente, sería más fácil introducir obras novedosas, siempre que se haya justificado adecuadamente esa novedad como “culturalmente correcta”, lo que incluye la marginalidad “oficial”, algo paradójico, pues sólo la marginalidad natural es auténtica, precisamente por eso: por ser verdaderamente marginal.
            Por ejemplo, un grafitero, teóricamente marginal, está amparado como arte oficial, se dan clases de grafitado, incluso en instituciones en principio ajenas, caso del Museo de América, que creen romper moldes por su aparente audacia,  mientras que el pintor dominguero, o el que pinta ristras de ajos y botijos, es rechazado (con independencia de su calidad técnica), precisamente por ser marginal y nunca expondrá en el Reina Sofía.
            Quizás estaq necesidad de “estar dentro” explique maridajes tan extraños como los que se ven de cuando en cuando en algunos museos de prestigio, como si la estridencia garantizara la modernidad.
            Todo crítico debe ser consciente de que los museos, incluso el que se autoproclama como más avanzado, son terriblemente conservadores, pudiendo estar en juego hasta los puestos de trabajo si no se hacen las cosas como sus superiores, los políticos o las clases con poder y riqueza, consideran que deben hacerse, siguiendo las normas establecidas.
            Y, ante este panorama, ¿cual es el papel del crítico de arte?. Pues la tentación inicial consiste en jugar al mismo juego, circulando por el carril de lo “culturalmente correcto”, espejo de los “políticamente correcto”, algo que responde a la visión de las clases dirigentes de cada momento y a tendencias que están tan asumidas que ya no es posible ponerlas en entredicho o luchar contra ellas.

            De hecho, los gabinetes de prensa y los publirreportajes más discretos (presentados a veces como crítica independiente) funcionan viento en popa mientras que,  a través de métodos indirectos, se crean necesidades cotidianamente, dirigidas a determinados sectores de la población. Por ejemplo, propuestas de interiorismo o tendencias arquitectónicas, pueden llegar a crear – sin que los destinatarios perciban el cambio - nuevos panoramas en el concepto del arte y su mercado.

            Si hasta los años 50 del siglo XX los textiles antiguos, el mobiliario, pintura y escultura de “alta época” eran objetos de  deseo de las clases pudientes, con algún islote de  arquitectura e interiores vanguardistas, hoy, el triunfo del diseño nórdico y el minimalismo, que rigen nuestras vidas desde hace décadas, exige un vacío muy lejos del coleccionismo de acumulación y el coleccionismo en general, salvo si se trata de arte oficial contemporáneo, aunque últimamente viene desplazado por la cultura del reciclaje y el objeto de contenedor. Si en las paredes de las casas  no se cuelgan cuadros, ¿que particular adquirirá pintura?.
Los mismos museos han reformado sus exposiciones permanentes, con gran protagonismo de la arquitectura (anteriormente al servicio de la obra) y variando sustancialmente el porcentaje entre las piezas exhibidas y piezas almacenadas, en número creciente.
            Todo ello está afectando al mundo del coleccionismo, cuya forma actual posiblemente perezca tras las generaciones que lo han practicado, sustituido si acaso por el de pequeños objetos, mientras que el mercado mira hacia los museos como tabla de salvación y, de nuevo, necesita a la crítica para que reproduzca el ciclo, elaborando así otra paradoja: los museos son lugares donde no necesariamente rigen las reglas del gusto, pues basta publicitar positivamente lo nuevo para que su contenido varíe.

Y en ello estamos.
            Tras haber sido directora  de dos museos, miembro de la Junta de Calificación, directora o miembro del consejo de varias revistas de arte, comisaria de exposiciones, investigadora y crítica,  mi experiencia personal puede resumirse en lo siguiente: todo lo que se es posible argumentar y comunicar razonadamente puede cambiar la percepción social sobre una obra,  y con ello, hace cambiar la sociedad. Ese es el verdadero poder del crítico”.



viernes, 7 de junio de 2013



Orlando Arias reproduce “El regreso del hijo prodigo” de Rembrandt en una iglesia de Madrid




Julia Sáez-Angulo

         El artista boliviano Orlando Arias Morales (Potosí, 1954), residente en Madrid, ha llevado a cabo una reproducción del cuadro de Rembrandt “El regreso del hijo pródigo” en la iglesia madrileña de San Sebastián Mártir de Carabanchel.

En el acto de bendición e inauguración en la iglesia, presidido por el párroco, estuvieron presentes entre otros, Tomás Paredes,  presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte, AECA, y los críticos de arte Manoly Ruiz, Linda de Sousa y Juan Jiménez, entre otros.

         “El regreso del hijo pródigo” se trata de un lienzo de 195 x 195 cm., copia de una obra maestra del pintor holandés Rembrandt en 1662, cuyo original se encuentra en el Museo del Hermitage en San Petersburgo. El tema hace referencia al recibimiento y perdón del Padre al hijo descarriado, según la parábola evangélica, y es alegoría del sacramento de la confesión.


          “El regreso del hijo pródigo. (Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt)”, del escritor Henri J. M. Nouwen, editado por  P.P.C. y por Rialp es una joya como reflexión sobre el tema iconográfico en relación al perdón. Cada figura y su posición es motivo de análisis minucioso, poético y ascético sobre el tema que representa. En palabras del autor: “Este cuadro se ha convertido en una misteriosa ventana a través de la cual puedo poner un pie en el Reino de Dios”.

(Parroquia de San Sebastián Mártir de Carabanchel, Pza. de la Parroquia, 1 de Carabanchel, próxima a la Junta Municipal: 31 de mayo de 2013. Madrid.)



domingo, 24 de marzo de 2013


 
 
Dibujos de Francis Bartolozzi sobre la Guerra Civil en el Museo Reina Sofía

 

 

Dibujo de Francis Bartolozzi
 

 

L.M.A.

 

 

         Los dibujos de la artista Francis Bartolozzi se mostraron en visita privada a los asistentes al Congreso sobre “La Mujer en el Arte”, organizado por la Asociación Madrileña y Española de Críticos de Arte, -AMCA y AECA respectivamente, celebrado en el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía.

 

Los dibujos, que se encuentran en los almacenes del citado museo fueron comentados por Pedro Luis Lozano, crítico de Arte de AMCA, descendiente de la autora y él mismo lo explica:

 

“La reciente adquisición por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de la serie de aguafuertes Pesadillas Infantiles, realizada por Francis Bartolozzi en el año 1937, ha supuesto un cierto reconocimiento oficial a la labor de una mujer, cuya obra y figura no es del todo bien conocida en el panorama español contemporáneo”.[1]

 

Nieta, hija, esposa, madre y abuela de artistas, Francis Bartolozzi Sánchez[2] (Madrid 1908 – Pamplona 2004) forma parte de una verdadera saga de creadores. Su extensa vida hace que su trayectoria profesional haya experimentado un gran número de etapas distintas, a lo largo de todo el siglo XX. Además su condición de mujer le permitió ser, junto a algunas de sus compañeras de estudios: Maruja Mallo, Remedios Varó, Delhy Tejero..., una verdadera pionera en el panorama artístico español. Valencia supone un corte en su La Guerra Civil que vive en Madrid y vida y trayectoria. Adscrita al Altavoz del Frente, organización dependiente del Ministerio de Prensa y Propaganda de la República, lleva a cabo distintas tareas de difusión artística: carteles, ilustraciones, cuentos... Además de ello, realiza también un gran número de dibujos de carácter privado que reflejan el ambiente y los tipos propios de la retaguardia: milicianos, exiliados, filas de racionamiento...

 
Dibujo de Bartolozzi

Tras la guerra Francis se establece en Pamplona, ciudad originaria de su marido, donde vivirá un verdadero exilio interior. En la capital navarra compagina su labor artística con tareas familiares, enseñanza y encargos compartidos con su esposo, no siempre reconocidos de manera pública. Entre sus ámbitos de trabajo destacan la pintura mural, el cómic y la ilustración, escenografías y vestuario, exposiciones... Igualmente desarrolla una extensa labor como escritora: cuentos, artículos de opinión, obras de teatro... Finalmente la democracia supone una nueva etapa de emancipación. Su trabajo cobra una mayor libertad centrando su actividad en la realización de óleos y dibujos hasta el final de sus días.

 

 

Formada en un ambiente liberal de la Institución Libre de Enseñanza, Francis, que también firma como Piti o Pitti, destacó siempre por su mentalidad moderna y adelantada. Tras estudiar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando entre 1925 y 1930, comienza su vida profesional en Madrid. Influenciada por la figura de su padre, el dibujante Salvador Bartolozzi, desarrolla su trabajo en campos como la ilustración de cuentos (editorial Calleja), el cómic (Canito y Peladilla) o la escenografía (obras para García Lorca, Vallé Inclán...). También participa junto a su marido, el pintor Pedro Lozano de Sotés, en la experiencia didáctico-cultural de las Misiones Pedagógicas. En estos años se forjan sus primeros intereses estéticos: el mundo de los niños y el campesinado rural. Igualmente adquiere sus principales recursos estéticos: dibujo libre y expresionista, colorido brillante e imageniería surrealista.

 



[1] Los grabados se han expuesto en la muestra Encuentros con los años ´30.
[2] Ver LOZANO BARTOLOZZI, P. 1958 y LOZANO URIZ, P. L. 2005.
 
 

viernes, 22 de marzo de 2013






Ha comenzado el Congreso “La Mujer en el Arte” en el Museo Reina Sofía
 Margarita Nelken
 
Julia Sáez-Angulo
 
         La figura de Margarita Nelken (Madrid, 1894 - México, 1968) y la crítica de arte ha sido el tema de comienzo en el XIV Congreso Nacional de la Asociación Española de Críticos de Arte, AECA, organizado por la Asociación Madrileña de Críticos de Arte, AMCA, en el Museo nacional Centro de Arte Reina Sofía.
 En la ponencia, pronunciada por el profesor Miguel Cabañas Bravo, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, destacó el enorme trabajo como escritora y crítica de arte generosa con los artistas que empiezan, exigente con los consagrados e implacable con los necios en el arte.
 Begoña Fernández Cabaleiro, profesora de Estética de la Universidad Complutense de Madrid, UCM, habló sobre “La mujer comisaria de exposiciones”, seguida de la historiadora de arte María Toral Oropesa sobre “Experiencia, ecos y contactos de exposiciones sobre mujeres artistas. La historiadora facilitó datos estadísticos sobre la escasa presencia de mujeres artistas en los museos españoles de arte contemporáneo. La profesora Marta Ibáñez, por su parte habló de las mujeres coleccionistas, actitudes  y preferencias.
Los congresistas visitaron los dibujos sobre la guerra civil española 1936-39 de Francis Bartolozzi (Madrid, 1908 – Pamplona, 2004) en el Museo Reina Sofía. Pedro Luis Lozano Uriz explicó la trayectoria de esta excelente dibujante que plasmó escenas de retaguardia durante la citada contienda.
 Mañana sábado, el Congreso de AECA continuará con los temas “Las mujeres en el ámbito de la docencia”, por la profesora Pilar Aumente de la UCM, y “Teresa Ortega Coca en el contexto del arte contemporáneo en España”, por Blanca García Vega, catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Valladolid.
 
 
 

 

sábado, 16 de febrero de 2013




La Asociación Española de Críticos de Arte (AECA) concede sus Premios ARCOmadrid 2013





La galería DAN y las artistas Aleksandra Waliszewska y Cristina Iglesias reconocidas por los críticos 
en esta edición



La Asociación Española de Críticos de Arte (AECA) ha fallado hoy los premios que otorgan tradicionalmente con motivo de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo ARCOmadrid.

En esta ocasión, la galería DAN ha sido reconocida con el Premio AECA a la Mejor Galería en ARCOmadrid. Este espacio, fundado en São Paulo (Brasil) en 1972 por J. Peter y Gláucia Cohn ha sido clave para la difusión internacional del arte contemporáneo brasileño. En su stand en ARCOmadrid 2013 tiene como artista destacado al madrileño José Manuel Ballester y, además, presenta obra de artistas como Adolfo Estrada, Alejandro Corujeira, Almir Mavignier, Alexandre Wollner, Amelia Toledo, Ascanio M.M.M., César Paternosto, Carlos Cruz-Díez, Dionisio del Santo, Jesús Soto, José Spaniol, Knopp Ferro, Laura Miranda, Lygia Clark, Mira Schendell, Sergio Fingermann y Willys de Castro, entre otros.


Por otra parte, el Gran Premio AECA al autor de la mejor obra o conjunto presentado por un artista vivo ha sido para Aleksandra Waliszewska (Polonia, 1976) representada en ARCOmadrid por lagalería LETO. Los críticos han reconocido a esta joven artista afincada en Varsovia por su dibujo sumamente imaginativo de figuras escuálidas y poco desarrolladas, que guardan relación estética con el gótico tardío. De este modo, las recreaciones de la figura humana que surgen del trabajo esta ilustradora polaca están entre lo espeluznante y lo misterioso. Graduada en la Academia de Bellas Artes de Varsovia, ha realizado más de 20 exposiciones individuales, la última de ellas en el Laboratorio del CCA Ujazdowski Castle y ha sido becada en tres ocasiones por el Ministerio de Cultura de Polonia y ha estado nominada para el Henkel Art Award.


Por último, el Premio AECA al autor de la mejor obra o conjunto presentado por un artista español vivo ha sido para Cristina Iglesias (San Sebastián, 1956), cuyas piezas pueden verse en ARCOmadrid en la galería ELBA BENÍTEZ. En opinión de los críticos, su gran exposición antológica en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía la ha confirmado como una de las principales figuras del arte español de nuestro tiempo. Su escultura, con un matiz funcional, como puede verse en el éxito de la nueva puerta del Museo del Prado resucita el concepto armonía con raíces en Al-Andalus a través de las celosías y filigranas.Premio Nacional de Artes Plásticas en 1999, su obra se encuentra representada en relevantes colecciones como las del Centre Georges Pompidou (París), la Tate Modern (Londres), el Museo de Serralves (Oporto), el Moca (Los Ángeles) o el Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA), entre otros.

Foto Juan Jiménez


domingo, 13 de enero de 2013




“La Mujer en el Arte”, tema del próximo Congreso de AECA en Madrid


Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía. Madrid


Julia Sáez-Angulo

“La Mujer en el Arte” es tema del próximo Congreso de la Asociación Española de Críticos de Arte, AECA que, organizado por la Asociación Madrileña de Críticos de Arte. AMCA, tendrá lugar en Madrid los días 22 y 23 de marzo de 2013. El tema, que fue decidido en el último congreso de AECA en Zaragoza, coincide con el Festival de Mujeres en las Artes Visuales que tiene lugar en la capital de España durante el mes de marzo. AECA y AMCA están presididas por el crítico de arte Tomás Paredes.

         El congreso de AECA, dirigido y coordinado por Julia Sáez-Angulo y Clara Arahuetes, miembros de la citada asociación, abarcará cuatro ponencias y cuatro mesas redondas sobre distintos aspectos de la mujer en el mundo del Arte, que van desde la figura de Margarita Nelken hasta la docencia de Historia del Arte en la Universidad, las mujeres comisarias de arte, galeristas, coleccionistas, museos con nombre de mujer o autoras de distintos registros como mitología clásica o arte sacro.

 "Guernica" de Picasso


         Durante las dos jornadas se podrán leer ocho comunicaciones sobre distintos aspectos del tema propuesto; el resto de las comunicaciones propuestas y aprobada se publicarán en las Actas del Congreso, que se publicarán al finalizar el mismo.

         Entre los nombres participantes figuran profesores y miembros de AECA de Madrid, Aragón, Murcia, Andalucía… como Blanca García Vega, Miguel Cabañas, Miguel Ángel Chaves, Esther Plaza, Giamna Prodan, Marisa Oropesa, Elisa Sáez, María Toral, María Dolores Arroyo, Lourdes Cerrillo, Montserrat Acebes, Myriam de la Maza, Begoña F Cabaleiro, Jaime de Asiaín, Jose Pedro Lorente, Linda de Sousa, María Dolores Gallardo, Marisa Oropesa, Elisa Sáez, María Toral, María Dolores Arroyo, Lourdes Cerrillo, Montserrat Acebes, Myriam de la Maza, Begoña F. Cabaleiro, María José Arnaiz, Rafael Botí o Elisa Mancini.

Para más información ponerse en contacto con AECA
http://www.aecaspain.es/


        


sábado, 14 de julio de 2012


El Museo Kunsthaus Zürich, una espléndida colección de arte






Julia Sáez-Angulo

         Es con toda seguridad uno de los mejores museos de Europa. El Kunsthaus Zürich cuenta con una espléndida colección de obras que recorre toda la Historia del Arte, donde destaca una nutrida serie de los artistas suizos Ferdinand Hodler, Alberto y Augusto Giacometti. También del prerromántico Adrian Zingg cuenta allí con una soberbia colección de piezas. El Kunsthaus Zürich va a ser ampliado en la cercana Heinplatz, según el proyecto del arquitecto David Chippenfield.

         La Universidad de Zurich ha sido la sede de la IX Asamblea de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, AICA, en la que han participado Tomás Paredes y Jesús Pedro Lorente, presidente y vicepresidente de la Asociación Española de Críticos de Arte, AECA. El aula de reuniones tenía a la entrada una hermosa pintura mural de Hodler, que representaba una serie de jóvenes masculinos desnudos.

         La generosidad de una ciudad se mide, entre otras cosas, por el número de fuentes ornamentales y de agua potable disponibles para los ciudadanos y visitantes. Zurich las tiene y las ofrece a lo largo de sus calles y del gran paseo en paralelo a río Limatt, que desemboca en el lago del mismo nombre que la ciudad.

         El escultor Aristide Maillol  (1840 – 1917) es uno de los artistas mejor expuestos en el citado museo en una exposición temporal que permanecerá abierta hasta el 16 de diciembre próximo. El artista ha sido un gran intérprete del cuerpo humano, sobre todo del hombre y la mujer mediterráneos. Junto a Auguste Rodin, Maillol es uno de los mejores intérpretes del modernismo clásico francés. Es el mejor escultor moderno de Francia.

         Son varios los espacios o las obras que se pueden subrayar en el Kuntshaus Zurich, por citar algunos: el espacio de Joseph Beuys con cinco grandes esculturas de piedra calcárea con aceite de oliva, todo un santuario a modo de tumbas romanas de gran impresión como recinto sagrado.

         La siciliana Rosa Barba (1972) tiene otra exposición temporal denominada “Time as perspective”, de gran interés por su juego de artilugios y máquinas que parecen seguir el magisterio de Tinguely.


De Catelan a Zurbarán

         El barroco clásico y contemporáneo, sobre todo a base de fotografías este último constituye una exposición original denominada “Defty Barock”, que viene a recordar el movimiento del que va a nacer el arte más reciente. “De Catelan a Zurbarán” es el rótulo que le da cobertura. La muestrá permanecerá expuesta hata el próximo 26 de agosto.


La selección de cuadros de Félix Vallotton es de un gran acierto por su belleza y singularidad en el Kunsthaus. La colección de cuadros del expresionista noruego Edward Munch también es digna de sobresalir, así como la Monet y los impresionistas franceses. Por otro lado, la escuela de Nueva York está bien representada con los cuadros de Pollock, Newman, Lischtentein y otros.


Muy singular el autorretrato juvenil de la primera pintora suiza que se conoce: Anna Waser (1678 - 1714). Otra artista suiza ilustre fue Angelika Kauffmann (1741 - 1807), si bien esta ejerció su trabajo fuera de Suiza.


         Dos autorretratos muy especiales están en esta gran pinacoteca de Zurich: el Vang Gogh con la oreja cortada y el lenguaje de Gauguin, por un lado, y por otro, el de Pablo Picasso de 1901 titulado “Yo, Picasso”, con el que el pintor malagueño parece preconizarse como el gran mesías del arte del siglo XX.