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viernes, 12 de abril de 2019

De Sofonisba Anguissola a Clara Peeters: Madrid pone en valor a las pintoras del Museo del Prado

Retrato de la reina Ana de Austria Sofonisba Anguissola 1573 Óleo sobre lienzo. 86 x 67,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado

L.M.A.
Jueves, 11 de abril de 2019 .- Una acción en diferentes pantallas de la ciudad recuerda las obras de las artistas con las que cuentan los fondos del Museo del Prado.


Las pantallas de pequeño y gran formato de la ciudad mostrarán durante el mes de abril obras como Nacimiento de san Juan Bautistade Artemisia Gentileschi, Retrato de la reina Ana de Austria de Sofonisba Anguissola, o Bodegón con flores de Clara Peeters.

lunes, 13 de junio de 2011

Ara de Haro novela la vida de la pintora italiana Artemisia Gentileschi



"La luna de Artemisia”
Aventuras y desventuras
de una pintora del siglo XVII
Ediciones Fuentes de la Fama
Valladolid, 2011 (239 pags)


"Susana y los viejos" por Artemisia Gentileschi


Julia Sáez-Angulo

    13.06.11.- Madrid.- “Nací en Roma, la noche del 8 de julio de 1593, hija primogénita de un padre artista Orazio Gentileschi y de una mujer buena, Prudencia Montone”, así comienza la novela “La luna de Artemisia”, Aventuras y desventuras de una pintora del siglo XVII, de la escritora Ara de Haro. Un relato hermoso, publicado por Ediciones Fuentes de la Fama, en el que se dan cita el rigor de la historia, la amenidad de la narración y la buena escritura. En suma, literatura.

El libro sigue una secuencia cronológica, que abarca: Infancia y juventud de una pintora. Roma, 1593 – 1613; La corte de los Médici. Florencia, 1614 – 1620; Viajes y trabajos, Roma, Génova Venecia y Roma (1620 – 1630); Nápoles, 1630 -1638; Londres, 1638 -1641, y Regreso al reino de Nápoles 1642.

La autora Ara de Haro, abreviatura de su nombre Amparo Serrano de Haro Soriano (Nueva York, 1962) es escritora y profesora de la Universidad a Distancia en Madrid. Hija de diplomáticos ha llevado una vida viajera por diversas capitales del mundo. Estudió Bellas Artes en Florencia, donde practicó con éxito el retrato en sociedad. Después fue la investigación histórica la que asumió su estudio, en las universidades de Cambridge y Nueva York. Su interés por la vida y trabajo de las mujeres artistas en la historia le han llevado a publicar diversos ensayos y novelas. “La luna de Artemisia” es la primera que escribe en español.

La novela está contada en primera persona, lo que la hace cercana, íntima, vivaz. Es el recuerdo de Artemisia Gentileschi (Roma, 1593 – Nápoles, 1654) el que fluye paso a paso y cuenta de manera cercana los avatares de su existencia. “Volvía yo a Roma como se vuelve a los brazos del pasado, llena de deseos de venganza y de secretos anhelos de reconciliación”, escribe Ara de Haro al abrir otro capítulo. La autora sabe matizar los sentimientos y emociones de Artemisia y los gradúa con sabiduría y acierto estilístico.

Investigación sobre la mujer y las metáforas del Barroco
    La vida de la pintora italiana fue larga, profesional, dramática, apasionada... un personaje femenino tentador para ser narrado y Ara de Aro no ha escapado a la tentación de hacerlo, máxime cuando la autora pertenece como “honoraria” a la Hermandad de la Esfinge, organización clandestina internacional, dedicada a la recuperación de la mujeres artistas que no han cobrado el relieve que merecen. Objetivo también compartido por el Museo Internacional de Mujeres Artistas en Washington, que incide en esta línea y ha llevado a cabo, en su sede, exposiciones importantes sobre las mujeres artistas del Museo del Louvre y del Hermitage.

“Tiziano murió pero Venecia sigue siendo su ciudad, la ciudad del color”, dice Artemisia en la novela de Ara de Haro. El hecho de que la autora de la novela haya estudiado Bellas Artes facilita y enriquece los matices en “La luna de Artemisia”. No ocurre lo mismo en otras versiones narrativas en libros o películas sobre la pintora italiana de la que el Museo del Prado cuenta con alguna obra como “Nacimiento de san Juan Bautista”.

“Estando en Génova tuve noticias de una pintora anciana, Sofonisba Anguissola (1530 – 1625), que había sido famosa en su día y que incluso llegó a pintar para el soberano español Felipe II”. Emocionante el deseo y las reflexiones de la protagonista, ante otra mujer artista que fue coetánea, al igual que lo fuera Fede Galizia (1578 -1630).

Ara de Haro, que ha escrito una excelente novela sobre una gran pintora de la historia, investiga actualmente sobre la mujer y las metáforas del Barroco.

viernes, 25 de marzo de 2011

Antonia Nieto imparte una conferencia sobre “Las mujeres en las Artes" en el Ateneo Escurialense



cartel denuncia




L.M.A.


“Las mujeres en el Arte” fue el tema de la conferencia impartida por la pintora Antonia Nieto en el Ateneo Escurialense, en la que puso de manifiesto la situación preterida que las mujeres artistas han tenido en la sociedad de su tiempo, en la Historia del Arte, en los museos y colecciones privadas.

Para Antonia Nieto Saltar (Sevilla, 1947), pintora actualmente residente en Sevilla después de cierto tiempo en San Lorenzo de El Escorial, el valor de la mujer artista sólo se ha reconocido puntualmente por algunos colegas masculinos como en el caso de Sophonisba Anguissola (1532 – 1635), célebre pintora del siglo XVI, que quedó ciega a los 60 años y de la que Van Dyck llegó a decir que de ella había aprendido más luz que de muchos de sus maestros.

La conferenciante fue marcando algunos hitos importantes de las pintoras del pasado, como por ejemplo que la renacentista italiana Rosalba Carriera (1675 – 1757) fue la primera mujer artista que se atrevió a dibujar el desnudo masculino o de Artemisia Gentileschi, la seguidora de Caravaggio que abrió una escuela de arte, o La Roldana, que abordó la escultura.

Nieto se detuvo en las mujeres pintoras del Impresionismo, Berthe Morissot y la americana Mary Cassat, elegante y refinada, que representaron maternidades llenas de ternura. “Francia e Inglaterra dieron grandes mujeres artistas en el siglo XIX”, subrayó, al tiempo que recorrió los nombres de otras artistas a las que fue calificando como Tamara de Lempicka, la pintora por antonomasia del Art Decó, Suzanne Valadon, Elisabeth Vigée-LeBrun; Camille Claudel, discípula y ayudante decisiva de Rodin en muchas obras; Frida Khalo, Louise Bourgeois...

Entre las españolas destaco a Tomasa de Palafox ( Madrid, 1780-1835), duquesa de Villafranca, primera académica muy aplaudida y reconocida por Goya, Carlota Rosales, “segunda académica de honor en España”, Julia Alcalde, Margarita Azorín, Madame Alselma de Cádiz, Inés Várez, Ana Peeters... algunas de ellas presentes en el Museo del Prado, institución que cuenta con 35 artistas, en su mayoría del siglo XIX. Antonia Nieto incidió en los nombres de Ángeles Santos y Remedios Varo, seguidoras del surrealismo, así como el de Maruja Mallo, que continuaron la labor de presencia femenina en las artes de las anteriores al siglo XX.

Citó igualmente los nombres de mujeres a artistas españolas que hoy cuentan con cierta reputación como las escultoras Susana Solano y Cristina Iglesias, Paloma Navares, Dora García, Soledad Sevilla, la académica Carmen Laffon... Pese a todo, las mujeres siguen siendo “invisibles” en muchas colecciones privadas y de museos, subrayó Nieto, lo que constituye una permanente marginación de las mujeres.

El 70 por ciento en Bellas Artes

Las mujeres constituyen hoy el 70 por ciento de las licenciadas en las Facultades de Bellas Artes y, pese a ello, les sigue costando ocupar los primeros puestos en el circuito artístico; siguen en muchos casos preteridas en número tanto de exposiciones como reconocimientos públicos. “El hecho de que se sigan haciendo exposiciones con sólo nombres de mujer, como se ha hecho en Sevilla o Vitoria, demuestra que todavía es algo poco común”, resaltó Nieto. También recordó que actualmente está en cartel en Madrid, la exposición “Heroinas”, organizada por la Fundación Thyssen-Bornemisza y CajaMadrid, referida al papel de la mujer contemplado por los pintores.

La conferenciante, que fue ilustrando sus palabras con imágenes de cuadros pintados por mujeres concluyó con uno suyo titulado “Personajes de la Comedia”, en la que se presenta a una mujer leyendo ensimismada y haciendo caso omiso de dos personajes masculinos que hacen muecas a sus espaldas.

El coloquio estuvo animado por opiniones en las que se debatió la temática masculina o femenina en el arte, así como su pincelada o tratamiento plástico.

 
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