Mostrando entradas con la etiqueta Celia Argüello. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Celia Argüello. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de diciembre de 2016

Ana Queral despide su estudio en la Casa del Sol con una fiesta de artistas y anuncia nueva sede en la localidad madrileña de Alarpardo


Ana Queral, pintora



L.M.A.
            22.12.18 .- Madrid .- La vida tiene distintas etapas y la pintora Ana Queral ha decidido clausurar su estudio en la Casa del Sol, en el que ha residido casi veinte años, para abrir otro en la localidad madrileña de Alarpardo en un futuro próximo. Colegas artistas visuales y críticos de arte han acompañado a la autora en la fiesta de despedida, en la que las palabras de la anfitriona fueron un canto al arte, a la amistad y sobre todo, a la gloria de Dios.

            “El nuevo estudio estará frente a las montañas y será muy grato”, explicó Ana Queral (La Habana, Cuba, 1948), artista pluridisciplinar –pintora, escultora, dibujante, instalacionista, ambientalista- residente en Madrid y  casada con el periodista mexicano/español Regino Díaz Redondo. La anfitriona se dirigió especialmente a las componentes del Grupo del Sol, pintoras con las que ha compartido en el estudio los encuentros del miércoles para pintar juntas y conversar sobre arte y cultura.

            En este estudio Ana Queral ha gestado las series sobre El Quijote y sobre Las Moradas de Santa Teresa.

            La componentes del Grupo del Sol son entre otras: Beatriz Márquez, Mercedes Cañizo, Ana María Aguirre, Cuchi de Osma, María Isabel Mejía, Charo González, Celia Argüello, Elisa Mancini, Rina Agranatti, Adelina Covián, Emma Ortiz de Muñoz… También estuvieron en esta despedida las periodistas y críticas de arte Carmen Valero, Julia Sáez-Angulo y Gema Piñana.


Ana Queral



            “Al recoger mis obras del viejo estudio y almacén, he podido revisar las tres etapas más marcadas en mi pintura: figuración, abstracción y collage”, ha declarado Ana Queral. “Ha sido como una reflexión ante mis trabajos de action paiting. En mi futuro inmediato, quizás me incline hacia la geometría; me gustan la armonía, la pulcritud y  el orden”, añade.

            “El traslado me ha permitido vender tres piezas y estoy contenta, aunque he descubierto que me aferro a algunos de mis cuadros, porque no he querido venderlos”, cuenta Queral. “Como Alicia de Lewis Carrol: He cambiado tanto que no soy la misma de ayer y la misma de mañana”.

            Recuerda que el Centro de Interpretación de “Las Moradas” de Santa Teresa en Villanueva de la Jara, que ella creó en toda su instalación y ambientación plástica, va por muy buen camino de reconocimiento. “Además han ingresado en el convento de Carmelitas de esa localidad, nada menos que veinte monjas jóvenes, procedentes de Lerma, por lo que la comunidad ha aumentado a dieciocho religiosas”, informó Ana Queral.




jueves, 12 de mayo de 2016

Tertulia de artistas Grupo del Sol, presidida por Ana Queral, en la Casa del Sol de La Moraleja


Casa del Sol en La Moraleja




Julia Sáez-Angulo

            Madrid, 12.05.2016 .- Las pintoras del Grupo del Sol se han reunido al completo en la Casa del Sol – siempre en miércoles- para celebrar el día de la madre. No sólo de arte vive el hombre y la mujer, por lo que en este caso, se han reunido para saborear la gastronomía sin dejar de conversar sobre las artes. Ana Queral, como de costumbre, ejerció de anfitriona cálida y cordial, al tiempo que recordaba su serie de pinturas sobre el Quijote, expuesta en el Museo de Guanajuato de la que hablará en la tertulia Peñaltar de Madrid, que le ofrecerá un homenaje por su trayectoria el  próximo día 26 de mayo de 2016, a las 20 horas.

            En el largo comedor de la Casa del Sol, ornado por grandes abstracciones cromáticas, se aposentaron: Beatriz Márquez, Mercedes Cañizo, Cuchi de Osma, Elisa Mancini, Rina Agranatti, Celia Argüello, Adelina Covián y Charo González. Como invitadas especiales: la pintora María Jesús de Frutos; la periodista Julia Sáez-Angulo y la terapeuta albanesa Elsa Leba.

            La sonrisa y la palabra se sucedían en el ágape. Mercedes Cañizo tenía el proyecto más inmediato: su exposición de pinturas y diseño de joyas en el Ateneo de Madrid, que se inaugura el próximo jueves día 19 de mayo.

            Cuchi de Osma, la pintora de las hortensias, recién llegada de la isla de Ibiza, lucía un semblante radiante y feliz. Su exposición sigue permanente en el Hotel Castellana de Madrid. 

         Adelina Covián hablaba de sus últimos paisajes de nieve, muy celebrados por los coleccionistas. Su deseo es hacer una subasta con sus cuadros en favor de los niños del padre Ángel, que es asturiano como ella.

            Beatriz Márquez, la pintora mexicana de los caballos, contó entusiasmada la lectura de Las rosas de Stalin, novela histórica de Mónika Zgustova, debatida en un Club de lectura de altura en la dirección, según la propia mexicana.

            A la bella Celia Argüello, Ana Queral la calificó de “pintora afrutada”, para regocijo general. Rina Agranatti  habló del número 13, como número grato en la cultura judía, por cuanto los varones pasan al mundo adulto al cumplir 13 años y se celebra con una fiesta. Éramos 13 en la mesa. Racionalistas todas, nadie se inmutaba.

         La italiana/española Elisa Mancini sigue pintando su serie de Madonnas y confía exponerlas en Madrid, seguramente en la Capilla de la Fe de la calle Atocha. Su reciente novela está en su editorial napolitana pendiente de salir al mercado.

            María Jesús de Frutos se trae entre manos el retrato de una niña. El catálogo de su exposición en la Casa de Vacas, con sus figuras y personajes de tango y milonga, gustó a sus colegas.

            Se abrió un debate sobre la ignorancia y Beatriz Márquez, muy jurídica ella, recuerda que “la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento”.  “La ignorancia vencible es un pecado grave”, alega la anfitriona muy filosófica. “No saber quien eres, no saber a donde vas, de donde vienes o en qué has fallado… Hay que aceptar los propios errores”.

            El jardín de la Casa del Sol relucía como un espejo con el brillo de la lluvia.