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miércoles, 12 de abril de 2023

LUIS ANTEQUERA, autor del libro e investigación “Crucifixión. Orígenes e Historia del suplicio”


Luis Antequera, escritor


L.M.A.

    12/4/23 .- Madrid .- “Crucifixión. Orígenes e Historia del suplicio” es el libro del escritor Luis Antequera, divulgado con éxito durante la reciente Cuaresma y triduo pascual, con numerosas conferencias y presentaciones del autor en diversos foros de la geografía española. Un libro singular, fruto de una investigación sobre el cruel suplicio de la cruz, contado con perspectiva histórica. Los detalles más insignificantes de los utensilios que utilizaban y la agonía del reo hasta su muerte.

        El libro ha sido publicado por la editorial Almuzara/Sekotia, Colección Biblioteca de Historia.

La crucifixión es conocida por ser uno de los castigos más crueles de los utilizados en la época romana; sin embargo, también se aplicó en otros períodos y culturas. Esta obra ofrece una visión completa y detallada de su historia y su alcance a lo largo del

tiempo. Analiza cómo y por qué fue utilizada como castigo, así como su evolución y variantes. Además, examina su significado simbólico y teológico en diversos contextos históricos.

La crucifixión de Jesús de Nazaret es uno de los eventos más importantes en la historia de la humanidad, siendo la Pasión el pasaje de la vida de Jesús más referido por los evangelistas Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Este libro profundiza en la narrativa histórica y teológica de este acontecimiento crucial, examinando los entornos político, religioso y social de la época. A través de una investigación rigurosa y una escritura accesible, el autor desentraña los detalles de la crucifixión y su significado, permitiendo entender mejor su historia y su impacto en la fe cristiana y en la cultura occidental.

    El autor Luis Antequera realiza un estudio pormenorizado sobre la crucifixión, sus fases, protagonistas y variantes; y aunque se describe el proceso de Jesucristo, abarca multitud de casos y otras fuentes históricas que se han preservado, como las de Heródoto, Tucídides, Plutarco, Séneca, Cicerón, numerosos autores cristianos o recientes hallazgos arqueológicos. Profundiza en la verdadera naturaleza del tormento, conformando un ensayo que nos permite conocer cómo se aplicaba y en qué consistió este suplicio, desde sus orígenes en la antigüedad, hasta tiempos recientes.

Luis Antequera, abogado y economista, es autor de Jesús en el Corán (2006), El cristianismo desvelado (2007), Derecho a nacer (2010), Cristianofobia (2016) y De Saulo a Paulo. El rabino que se cayó del caballo (2019) e Historia desconocida del Descubrimiento de América (2022). Es articulista en diversos medios con más de 2.500 artículos publicados. También es contertulio en programas de radio y televisión, colaborador habitual en el programa Diálogos con la Ciencia y En forma. Dirige los programas radiofónicos Con otros ojos y Esta no es una semana cualquiera. Conferenciante de éxito con más de cincuenta ponencias, siempre en el ámbito cultural. Asimismo, es fundador de El Club de la Tertulia, con más de cien actos celebrados en los que han intervenido importantes personajes de la actualidad nacional. Miembro del grupo de pensamiento Foro Diálogos para el Desarrollo.

lunes, 20 de diciembre de 2021

La ‘Crucifixión’ de El Greco en el Museo del Greco de Toledo

• El buen estado de conservación del lienzo ha permitido incorporarlo de forma inmediata a las salas, donde ya puede ser contemplado por los visitantes

• La obra, adquirida para las colecciones estatales por 1,5 millones de euros, es la primera del pintor que se compra para los fondos del museo desde su fundación en 1910

• Son 20 las obras del pintor cretense con las que cuenta la pinacoteca

"Crucifixión" de El Greco, adquirida por el Estado Español

L.M.A.

        20-diciembre-2021.- ‘Crucifixión’ ya cuelga en el Museo del Greco. El Ministerio de Cultura y Deporte ha presentado hoy la obra de Doménikos Theotokópoulos ‘El Greco’ que recientemente adquirió, ejerciendo derecho de tanteo, por 1,5 millones de euros. La calidad de la pintura y su probada autoría han supuesto una excelente oportunidad para incrementar las colecciones públicas con una obra de un autor tan destacado en la historia del arte.

Además, el buen estado de conservación del lienzo ha posibilitado su exposición e incorporación inmediata al recorrido del museo, donde ya puede ser contemplado por los visitantes.

La adscripción de la obra, la primera de El Greco que se adquiere para los fondos del museo desde su fundación en 1910, completa las etapas artísticas del pintor en la colección permanente. ‘Crucifixión’ viene a cubrir la carencia de obra de los años iniciales que hasta ahora existía en el discurso museográfico actual, que narra todas las etapas artísticas del pintor desde su Creta natal hasta su llegada a Toledo.

Este crucificado, fechado entre 1575 y 1577, funciona como bisagra entre las etapas italiana y toledana del pintor. Además, la posibilidad de exhibirlo junto a otra obra de la misma temática, ‘Cristo crucificado’ -depósito de Unicaja-, facilitará la compresión sobre la evolución del artista por parte del público.

‘Crucifixión’ es una obra de pequeño formato (67,5 x 42 cm) que representa el momento de la expiración de Cristo en la Cruz, tema que El Greco desarrolló en diferentes versiones de similares dimensiones entre 1573 y 1578. Esta es la obra más tardía y la culminación de las anteriores, datada entre los últimos años de la estancia del pintor en Roma y los primeros en Toledo. La figura de Cristo destaca por su potente anatomía y monumentalidad, inspirada en un dibujo de Miguel Ángel. Aparece aislada en un paisaje de horizonte, levemente abocetado el contorno de una ciudad y el característico fondo de nubes, seña de identidad del artista.

La obra cuenta, además, con una peculiaridad que le otorga un carácter único: una erudición añadida, probablemente, por encargo del cliente y que no aparece en el resto de crucificados. En la tabla de la cruz, en lugar de la habitual inscripción INRI, figura un texto de tres líneas invertidas. Leída de derecha a izquierda, según la tradición hebrea, repite el nombre Nazarenus en hebreo, griego y latín. Es una reproducción de una de las reliquias de la Crucifixión veneradas en la basílica de la Santa Croce in Gerusalemme (Roma). 

Leticia Ruiz, especialista en el artista, considera que El Greco debió de realizar la tela para “complacer a un cliente de notable erudición anticuaria, tal vez alguno de los amigos españoles que frecuentó en Roma”.

20 obras del pintor cretense

Con ‘Crucifixión’, el Museo del Greco suma un total de 20 obras originales de El Greco. Destacan, entre otras, el ‘Apostolado’, formado por trece cuadros; ‘Vista y plano de Toledo’; o los retratos de los hermanos Antonio y Diego de Covarrubias; así como ‘San Bernardino’, un depósito del Museo Nacional del Prado. La colección también posee otras tres obras consideradas como atribuciones o taller de El Greco. Asimismo, se exponen pinturas de pintores como Sorolla, Madrazo, Luis Tristán o Martínez del Mazo; escultura, mobiliario y fotografía, entre otros bienes.

El Museo del Greco, que forma parte de la red de museos de titularidad estatal pertenecientes al Ministerio de Cultura y Deporte, es en la actualidad el único de España dedicado a la figura del pintor cretense. Tiene como propósito transmitir y hacer comprensible a la sociedad la figura de El Greco, así como la influencia de su obra y personalidad en la Toledo de comienzos del siglo XVII.

En su discurso incluye una muestra del pasado del museo mediante la figura de Benigno de la Vega-Inclán y Flaquer, II marqués de la Vega-Inclán (1858-1942), mecenas, promotor de la institución y protagonista de la recuperación y difusión de la pintura del artista.

miércoles, 27 de abril de 2011

Carmen Pinteño pinta y expone los “Misterios” sobre la vida de Cristo




“Misterios”
Carmen Pinteño
Centro Unicaja de Cultura
Paseo de Almería
Almería
Del 7 de abril al 28 de mayo, 2011



Julia Sáez-Angulo


Carmen Pinteño (Huércal-Overa, Almería) expone su serie pictórica “Misterios” en el Centro Unicaja de Cultura de Almería. Una relación de veinte grandes cuadros que narran la vida de Cristo en la tierra, siguiendo el ritmo de los misterios del Rosario, tal y como los reza la Iglesia.La muestra viajará seguidamente al Audotorio de Roquetas de Mar.

Pinteño es una pintora muy respetada en los ambientes artísticos, con una trayectoria cuajada de reconocimientos profesionales, que van desde la repetición del primer premio de Bellas Artes Jesús de Perceval o el premio Bayyana, hasta los primeros galardones en el Homenaje a García Góngora o invitada de honor a diversos certámenes.

La pintora almeriense ya había realizado diversas series monográficas en su obra, siempre referidas de uno u otro modo a su tierra de Almería, como son las del poeta Federico García Lorca (1999); Idalecio, personaje almeriense o el Parque de Cabo de Gata (2008). Trabajadora incansable, esta mujer que supera los 60, fue elegida entre los 100 almerienses del siglo XX, después de ser considerada “almeriense del año” en 1979.

En su haber hay más de cien exposiciones individuales en las que ha podido contrastar su obra con la crítica y el público. Se sabe que ha vendido muchos cuadros, pero que guarda a su vez en su estudio casi un millar, con las series que no desea disgregar salvo para un espacio conjunto. Algunas pinturas no las vende mas que por series completas, como sucede en el caso de los “Misterios” (piezas al óleo sobre acrílico de 163 x 163 cm.), cuadros dignos de figurar conjuntamente en una colección particular o museo sacro.

La pintura figurativa de esta pintora, de cierto aire mural, se caracteriza por la figura de personanes cotidianos, sin caer en el costumbrismo, ya que utiliza tipos humanos comunes como personajes bíblicos, que bien pudieran proceder de un ámbito rural o humilde. Rostros de hombres y mujeres contemporáneos, en algún caso trascendidos por la magia e ilusión que confiere la congelación de la pintura.

Esta figuración cotidiana, en principio muy sugerente, puede restar en algún momento sentimiento ascético o místico que se espera de una pintura dedicada a escenas sagradas, máxime cuando la autora, en la mayoría de los casos no ha querido colocar el halo de resplandor o santidad sobre los personajes clave de la historia de Cristo, por eso, algunas escenas se quedan ligeramente cotidianas sin perder el encanto, como sucede en la Visitación de la Virgen y santa Isabel, donde se produce el encuentro de dos jóvenes sin que se adivine sentimiento sagrado alguno.

Una Madre-Virgen galactosa
En otras escenas sin embargo hay una actitud más espiritual como sucede en “El nacimiento”, donde una Madre que amamanta –siguiendo la tradición de Vírgenes galactosas- lo hace en una actitud recogida, al igual que los otros personajes que rodean la escena, si bien cuesta un tanto ver en ese cuadro la Navidad, ya que los tipos masculinos son en exceso cotidianos. Algo similar cabe decir de “La boda de Caná”, con un novio encorbatado.

Sin duda la pintora ha querido trasponer las escenas bíblicas a un parangón de los hombres de hoy, como hicieran los autores clásicos en los cuadros de las escuelas española o italiana a la hora de representar los personajes de la Sagrada Escritura, protagonistas de los denominados “Misterios” gozosos, luminosos –codificados estos últimos por Juan Pablo II-, dolorosos y gloriosos del rosario, sino escenas paralelas contemporáneas.

No ocurre lo mismo con el “Bautismo de Cristo”, uno de los cuadros más logrados en cuanto a sacralidad, ya que el Espíritu Santo en forma de paloma y con rayos luminosos desde el cielo alumbra la escena de un casi nocturno, con dos hermosos personajes masculinos: Cristo y san Juan Bautista. La tonalidad de azules, verdes y negros le confiere un ambiente de recogimiento e intensidad espiritual sumamente interesante.

Bello también el cuadro de “La Asunción”, con una composición magistral en triángulo de la Virgen y los ángeles que la elevan al cielo. El cuerpo de la Mujer tiene una clara solidez, casi escultórica, a la vista del espectador, si bien su rostro es macilento como la muerte, sin atenerse al tránsito o dormición que le atribuye la tradición cristiana.

En suma, los “Misterios” de Carmen Pinteño constituyen una serie audaz, interesante, bien dibujada y pintada, muy sugerente ante los espectadores que visitaban la muestra. Las objeciones que puedan oponerse a sus cuadros son meramente subjetivas, de tono menor y están en el ánimo de quien las mira, pero ciertamente no en la voluntad de su autora, una gran artista que sin duda logró lo que buscó: reservar los colores y las luces para los personajes sagrados.

Mención aparte merecen su “Pentecostés”, un soberbio estallido en rojos o su “Crucifixión”, compuesta en diagonal para una mayor ocupación del espacio pictórico. Al pie de la cruz están los pecados de los hombres con una sutil y singular presencia del collage.

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