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domingo, 23 de agosto de 2015

Obituario: Ignacio de Río , un gran pintor inteligente y bohemio





Julia Sáez-Angulo

Ignacio del Río fue un artista de la pintura, de la buena pintura, que ha fallecido el pasado 31 de julio en Burgos, su ciudad natal, después de una vida errante de éxito y bohemia por distintos países.


El artista Ignacio del Río (Burgos, 1936 -2015) era un pintor apasionado de la pintura y de la vida. Un hombre que en su juventud recorrió el mundo y, siguiendo la pauta del eterno retorno, regresó a su Burgos natal desde donde irradia su arte. Era un artista admirado y su cotización se traducía en vender de inmediato todo lo que pinta en su tierra natal, hasta que llegó la crisis y le afectó como a todos los artistas.
Él sabía también que la vida y los amigos, la palabra y las tertulias de los lunes requieren su tiempo, presencia y energía, porque sabe transmitir alegría y buen humor. Necesitaba a los amigos y se sentía querido por ellos.

Ignacio del Río contó con desenvoltura su vida de juventud en el catálogo de la exposición “Primera Época” 1953 – 1965. De la Colección Particular”. Las ciudades se sucedían en su vida durante la década de los veinte a los treinta años: Burgos, París, Ciudad Trujillo, Madrid, Torremolinos, Atenas, San Francisco, Nueva York, Estambul… Su mente era un hervidero y su cuerpo una peonza; ambos filtraban a la vez un pintura bien hecha, nutrida de las vanguardias históricas de París. Una pintura que merecía admiración y respeto.

En La República Dominicana topó con Vela Zanetti, el pintor que contrató a numerosos artistas españoles y los puso a trabajar para la gran feria del dictador Trujillo, entre ellos a los republicanos Juan Alcalde y Ricardo Zamorano, a Manolo Ortega… Nadie hizo buenas migas con Vela Zanetti, quería rapidez fallera más que buena pintura; sentía celos de todos sus colegas, también de Ignacio del Río.

En Madrid fueron Santiago Amón, Javier Domingo y Luis Martín Santos, los que avalaron la buena pintura del artista burgalés, quien descubrió el doble juego de El Paso, al dejarse mimar y llevar a Venecia por el régimen franquista. Entre tanto, suu familia numerosa iba creciendo a lo largo de los años.

Ignacio del Río nos reveló su paternidad en el arte: Van Gohg o Nicholas de Staël. También sus querencias en el lenguaje y estilo: “a los pocos meses de regresar de América colgué mi cuarta exposición huyendo como de la tiña del abstracto”.

Habló del laberinto de la pintura, que en cada obra hay que resolver un problema diferente, “dándome cuenta en cada cuadro que la maravillosa complejidad de la vida desbordaba siempre al arte, que cuanto más profundizaba en los secretos de la pintura más me alejaba de la vida, más me cogía a contrapelo y por la espalda”.

La pintura de Ignacio del Río ha pasado por distintas etapas y en todas ella ha emergido con la sabiduría de quien domina el color y la forma, de quien sabe componer, de quien domina la metáfora plástica y hace ciertos guiños al pop, a la sociedad, a los grandes maestros de la pintura, a la Historia del Arte.

Genio y figura, Ignacio del Río fue, es, un pintor respetado y para los que gozaron de su amistad, un torrente de vida. Los adjetivos que le adornaron son muchos y contradictorios: inteligente, narcisista, moderno, perverso, buen amigo, imperioso, hedonista, caprichoso, responsable ante su arte…




viernes, 8 de febrero de 2013




María José Castaño expone sus paisajes “desde la orilla” en Madrid


Julia Sáez-Angulo


         La pintora burgalesa María José Castaño ha expuesto sus últimos óleos, paisajes y dibujos, en la Sala de exposiciones de Correos, en plena plaza Cibeles de Madrid. La inauguración estuvo muy concurrida de artistas, antiguos profesores y colegas de la pintora.

María José Castaño (Burgos, 1966), gran viajera, que tiene su gran estudio de trabajo en el pueblo de Cascajares (Burgos), no lejos del monasterio de Silos, es “una trabajadora vocacional de la pintura”, al decir del profesor José Carralero, presente en la muestra.

El título de la exposición de la pintora, “Carta desde la Orilla”, es un juego de palabras y conceptos entre la autora, la obra y el lugar de la muestra: una antigua casa de Correos, situada en el corazón de la capital de España.

“Por qué la orilla?... se pregunta María José Castaño. “Situarse al borde de un curso de agua es interpretar la esencia  de los lugares, la perspectiva real bajo la que se nos muestra el mundo, el tiempo, el sentido de la vida”.
 

“No es posible explicar las tierras del Arlaza ain que el rí que les da nombre, escultor, fuente de vida, historia y cultura; o en los pequeños ríos belgas en los que imagino vagar a un lúcido e inquieto Van Gohg en su etapa de aprendizaje, o La Habana colonial sin su mar fuente y puente de una cultura amalgamada y mágica… o el propio mar sin su punto de contacto con la orilla, donde la ola se convierte en la efímera maravilla de la espuma”, añade Castaño.

En suma los cuadros de esta pintora son óleos sobre lino o tabla, que avanzan dibujo y color, visiones dibujadas, suelta y abocetadas en las que las líneas dirigen la mira y contribuyen a la parcelación cromática. Pintura cremosa, seca y retiniana, donde interesa la naturaleza y la figura es prácticamente ausente. Muy interesantes sus dibujos de Nueva York, por su moderna factura.

En la inauguración pudimos ver desde el pintor Ignacio del Río, que expondrá el próximo mes de marzo de Madrid, a los escultores Venancio Blanco, Oscar Esquivias, Fabregat…, además de Antonio Leyva, Víctor Galerón, Pons y el citado profesor paisajista, José Carralero. 

Más información







jueves, 22 de noviembre de 2012

IGNACIO DEL RIO EXPONE EN EL ARCO DE SANTA MARÍA DE BURGOS








Del 30 de Noviembre al 16 de diciembre de 2012


22.11.12. Burgos.- El artista Ignacio del Río (Burgos, 1936) expone su pintura más reciente en el espacio del Arco de Santa María del 30 de noviembre al 16 de diciembre. La muestra se compone de 40 cuadros al óleo y pastel que abarcan su trabajo artístico más reciente durante los dos últimos años 2011 - 2012.
Se trata de la decimo quinta exposición de otoño del pintor en el emblemático Arco de Santa María en Burgos, monumento perteneciente al Ayuntamiento de la citada capital castellana, que reserva cada año esta fecha para exponer a uno de sus artistas más ilustres.
El repertorio iconográfico de esta muestra acoge los géneros de paisajes, marinas, bodegones, flores, algún retrato y dibujos al pastel. El tema es siempre un pretexto para mostrar la maestría de la forma, el dominio cromático y la singularidad técnica del pintor.


Con Picasso y Eduardo Vicente 
Pintura de Ignacio del Río

Ignacio del Río, artista viajero, bohemio y cosmopolita, recorrió el mundo desde muy joven y ha residido en diversas ciudades como París -diez años, donde conoció a Picasso-, Atenas, Santo Domingo, Bogotá, Roma, Madrid –cinco años, donde fue buen amigo de Eduardo Vicente, también de su hermano esteban… para recalar finalmente en su ciudad de Burgos.
En su trayectoria artística Ignacio del Río ha llevado a cabo casi un centenar de exposiciones en diversas galerías e instituciones culturales de todo el mundo.
Su pintura se caracteriza por la versatilidad de la obra. Ha pintado numerosos paisajes y marinas, figura, tauromaquias, bodegones, flores como naturalezas de color por excelencia… Le gusta hacer retratos de modelos casuales que descubre al azar y le interesan por sus rasgos especiales o su capacidad de sugerencia.

Ignacio del Río es un artista versátil y proteico. Su pincelada jugosa, certera y rápida lo define y acredita como un gran pintor.

Su aprendizaje pictórico en sus años jóvenes de Burgos estuvo junto a profesores como Rigoberto Arce y Fortunato Julián, si bien después el pintor despegó en su afortunada trayectoria parisina. Reconoce que sus verdaderos maestros son Goya, Picasso y Matisse. “Picasso es único” le gusta repetir.

La pintura de Ignacio del Río se encuentra en grandes colecciones de España, Francia, Italia, Grecia, Colombia, República Dominicana y otros países.

Pintor trabajador  y entusiasta de su oficio, se siente incapaz de contar el número de cuadros que ha pintado a lo largo de su azarosa vida viajera.



viernes, 9 de noviembre de 2012




IGNACIO DEL RÍO EXPONE SU PINTURA RECIENTE EN EL ARCO DE SANTA MARÍA DE BURGOS

 Arco de Santa María (Burgos)

El artista Ignacio del Río (Burgos, 1936) expone su pintura más reciente en el espacio del Arco de Santa María del 30 de noviembre al 16 de diciembre. La muestra se compone de 40 cuadros al óleo y pastel que abarcan su trabajo artístico más reciente durante los dos últimos años 2011 - 2012. La muestra se inaugura el 30 de Noviembre hasta el 16 de diciembre próximo.

Se trata de la décimo quinta exposición de otoño del pintor en el emblemático Arco de Santa María en Burgos, monumento perteneciente al Ayuntamiento de la citada capital castellana, que reserva cada año esta fecha para exponer a uno de sus artistas más ilustres.

El repertorio iconográfico de esta muestra acoge los géneros de paisajes, marinas, bodegones, flores, algún retrato y dibujos al pastel. El tema es siempre un pretexto para mostrar la maestría de la forma, el dominio cromático y la singularidad técnica del pintor.


Artista viajero, bohemio y cosmopolita

Ignacio del Río, artista viajero, bohemio y cosmopolita, recorrió el mundo desde muy joven y ha residido en diversas ciudades como París -diez años, donde conoció a Picasso-, Atenas, Santo Domingo, Bogotá, Roma, Madrid –cinco años, donde fue buen amigo de Eduardo Vicente… para recalar finalmente en su ciudad de Burgos.

En su trayectoria artística Ignacio del Río ha llevado a cabo casi un centenar de exposiciones en diversas galerías e instituciones culturales de todo el mundo.

Su pintura se caracteriza por la versatilidad de la obra. Ha pintado numerosos paisajes y marinas, figura, tauromaquias, bodegones, flores como naturalezas de color por excelencia… Le gusta hacer retratos de modelos casuales que descubre al azar y le interesan por sus rasgos especiales o su capacidad de sugerencia.

Ignacio del Río es un artista versátil y proteico. Su pincelada jugosa, certera y rápida lo define y acredita como un gran pintor.

Su aprendizaje pictórico en sus años jóvenes de Burgos estuvo junto a profesores como Rigoberto Arce y Fortunato Julián, si bien después el pintor despegó en su afortunada trayectoria parisina. Reconoce que sus verdaderos maestros son Goya, Picasso y Matisse. “Picasso es único” le gusta repetir.

La pintura de Ignacio del Río se encuentra en grandes colecciones de España, Francia, Italia, Grecia, Colombia, República Dominicana y otros países.

Pintor trabajador  y entusiasta de su oficio, se siente incapaz de contar el número de cuadros que ha pintado a lo largo de su azarosa vida viajera.



martes, 31 de julio de 2012



Ignacio del Río pinta una serie sobre Ciclistas y prepara sus Memorias


Ignacio del Río



Julia Sáez- Angulo


         Le gusta viajar a Madrid, ciudad en la que residió durante cinco años y dejó buenos recuerdos y amigos. El pintor Ignacio del Río (Burgos, 1936), trabajador empedernido, acaba de terminar dos series, una sobre “Ciclistas” y otra sobre “Flores” que han sido dos pretextos para plasmar a gusto el ritmo y el color respectivamente. También ha terminado un gran cuadro titulado “Composición en la oscuridad” de 200 x 200 cm. del que se siente muy satisfecho. Avanza como una primicia que va a recopilar sus memorias de pintor viajero.

         Nuestra cita es en Casa Mingo para disfrutar de una buena sidra asturiana y queso de Cabrales, junto a la ermita de san Antonio de la Florida, de donde llegan los buenos efluvios de los frescos de Francisco de Goya y Lucientes. Del Río confiesa que trabaja mucho y de modo intenso: “A veces hago retratos en una sesión de dos horas sin pestañear, dejándome ir de la mano sola como si  yo no supiera pintar”. Una mano que sigue las órdenes de su cerebro artístico.

            Recuerda a sus amigos Eduardo y Esteban Vicente, dos pintores hermanos de muy distinto lenguaje. Ignacio del Río fue mas amigo de Eduardo y lamenta su muerte "ocho días muerto solo en su casa hasta que el tufo denunció la situación", explica.


Modelos ocasionales y singulares

Le gusta elegir modelos, si no marginales, al menos poco convencionales que le llaman la atención en el bar, la calle o el café. Ha retratado a “El Notario”, un personaje que recorre las calles de Burgos con su abrigo oscuro o “La Percha”, una mujer esbelta que viste con ciertos toques de extravagancia. En otra ocasión invitó a posar a un hombre obeso que ocupa toda la superficie de un gran formato.  El pintor burgalés tiene dotes de convicción para que los personajes posen para él de manera altruista.

          La serie de “Ciclistas” refleja el “mundo rítmico y temperamental de los profesionales de este deporte”. Más de una veintena de cuadros en los que se aprecian movimientos y situaciones del ciclismo que dan lugar a imágenes muy diferentes. De la serie, que sigue inédita ante el público, dice que ha “disfrutado mucho haciéndola”. Lo mismo que con la de “Flores”, porque ha sido un desparrame de formas y de color como ofrece la naturaleza, sin atenerse a la literalidad de aquella.

          Ignacio del Río practicó la abstracción pictórica en su juventud, pero la Naturaleza y el reto de las formas le seguían llamando. En definitiva, para él lo que cuenta es la pintura y su factura bien hecha; lo de la abstracción o la figuración es secundario. No le interesa el realismo sino la figura que emerge y resplandece en las pinceladas de un buen cuadro.

          “El tema es lo de menos para pintar aunque a veces es el móvil”. Del Río ha hecho también tauromaquias, que en su día expuso en la galería Orfila de Madrid o “Marinas” al pastel –pigmento y una técnica que le interesan mucho--.que expuso en su ciudad natal.

         Recientemente ha pintado “Composición en la oscuridad”, un cuadro de gran formato (200 x 200 cm.) que representa un nocturno misterioso con una especie de extraña ciudad de la que emerge de pronto una luna. La resolución formal bascula entre la figuración y la abstracción.




sábado, 24 de marzo de 2012

Ignacio del Río, pintor de fecunda trayectoria artística


Ignacio del Río


Julia Sáez-Angulo


El artista Ignacio del Río (Burgos, 1936) es un pintor apasionado de la pintura y de la vida. Un hombre que en su juventud recorrió el mundo y, siguiendo la pauta del eterno retorno, regresó a su Burgos natal desde donde irradia su arte. Hoy es un artista admirado y su cotización se traduce en vender de inmediato todo lo que pinta en su tierra natal. Él sabe también que la vida y los amigos, la palabra y las tertulias de los lunes requieren su tiempo, presencia y energía, porque sabe transmitir alegría y buen humor.

Ignacio del Río contó con desenvoltura su vida de juventud en el catálogo de la exposición “Primera Época” 1953 – 1965. De la Colección Particular”. Las ciudades se sucedían en su vida durante la década de los veinte a los treinta años: Burgos, París, Ciudad Trujillo, Madrid, Torremolinos, Atenas, San Francisco, Nueva York… Su mente era un hervidero y su cuerpo una peonza; ambos filtraban a la vez un pintura bien hecha, nutrida de las vanguardias históricas de París. Una pintura que merecía admiración y respeto.

En La República Dominicana topó con Vela Zanetti, el pintor que contrató a numerosos artistas españoles y los puso a trabajar para la gran feria del dictador Trujillo, entre ellos a los republicanos Juan Alcalde y Ricardo Zamorano, a Manolo Ortega… Nadie hizo buenas migas con Vela Zanetti, quería rapidez fallera más que buena pintura; sentía celos de todos sus colegas, también de Ignacio del Río.

En Madrid fueron Santiago Amón, Javier Domingo y Luis Martín Santos, los que avalaron la buena pintura del artista burgalés, quien descubrió el doble juego de El Paso, al dejarse mimar y llevar a Venecia por el régimen franquista. Entre tanto, suu familia numerosa iba creciendo a lo largo de los años.

Ignacio del Río nos brinda también su paternidad en el arte: Van Gohg o Nicholas de Staël. También sus querencias en el lenguaje y estilo: “a los pocos meses de regresar de América colgué mi cuarta exposición huyendo como de la tiña del abstracto”.
Sabe y confiesa la complejidad de la pintura, que en cada obra hay que resolver un problema diferente, “dándome cuenta en cada cuadro que la maravillosa complejidad de la vida desbordaba siempre al arte, que cuanto más profundizaba en los secretos de la pintura más me alejaba de la vida, más me cogía a contrapelo y por la espalda”.
La pintura de Ignacio del Río ha pasado por distintas etapas y en todas ella ha emergido con la sabiduría de quien domina el color y la forma, de quien sabe componer, de quien domina la metáfora plástica y hace ciertos guiños al pop, a la sociedad, a los grandes maestros de la pintura, a la Historia del Arte.

Genio y figura, Ignacio del Río es un pintor respetado y para los que gozan de su amistad, un torrente de vida. Los adjetivos que le adornan son muchos y contradictorios: inteligente, narcisista, moderno, perverso, buen amigo, imperioso, hedonista, caprichoso, responsable ante su arte…



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martes, 13 de marzo de 2012

El nuevo abad de Silos y el director del Museo Reina Sofía inauguran la instalación de Mateó Maté


E. Sáez


Se ha inaugurado en la Abadía de Santo Domingo de Silos (Burgos) la exposición “Mateo Maté. Universo personal”, organizada por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. El evento cuenta con la colaboración de la Cámara de Comercio e Industria de Burgos.

Además del artista, estuvieron presentes en la inauguración el nuevo abad de Silos, padre Lorenzo Maté, quien declaró que no era pariente del artista, pese a la coincidencia de apellidos; el director del Museo, Manuel Borja-Villel, y la comisaria de la exposición, Lynne Cooke, que pronto dejará su cargo en el museo y artistas locales de Burgos como: Ignacio del Río, María José Castaño y Cristino Díez Rum, que expusieron recientemente en Caja Círculo de la citada ciudad.

Debido a la crisis económica, las exposiciones en Silos se espaciarán en el futuro, según declaró el director del Museo Reina Sofía. En estas muestras en Silos sólo han participado cuatro mujeres, de las que sólo una es española: Carmen Laffon.


Mateo Maté ha concebido una obra expresamente para el espacio expositivo del monasterio. El artista madrileño ha viajado hasta la abadía burgalesa en varias ocasiones para tomar contacto con sus habitantes, monjes, y así definir el proyecto.

La instalación que presenta Maté tiene que ver con la concepción personal, mística, que los religiosos tienen del universo-su universo, una visión anterior a las teorías de Galileo. Con la contemplación de esta obra se establece –a decir de uno de los monjes de esta comunidad, Víctor Márquez— una especie de “dialéctica entre el ancho mundo y ese otro mundo que, contraído, explora el espíritu de la lentitud”.

Para hacer partícipes de ello, el artista utiliza imágenes que recuerdan a las de películas de ciencia-ficción que todos conocemos (La Guerra de las Galaxias o Mars Attacks!) e invita al espectador a contemplar un viaje espacial a través de lo que va grabando una cámara que recoge lo que contiene la sala expositiva.
Un video interesante
En un principio la levitación de los objetos de una celda benedictina resultaba demasiado obvia, teresiana por aquello de encontrar a Dios entre los pucheros cotidianos. EL video es mucho más interesante que la instalación porque amalgama en su bidimensionalidad –como la pintura- el ilusionismo de las cosas.

La simplicidad de la vida de un monje benedictino que trabaja la alquimia de su vida a través de un viaje interior hace que tenga más consistencia y proyección que las vidas abigarradas de objetos. La vida del benedictino se guía por unos horarios y disciplinas rígidos y exigentes que le hacen estar alerta.

El nuevo abad, que sustituye al padre Clemente dio la bienvenida y recordó que se es abad con los monjes y nunca sin ellos. El monasterio de Silos, uno de los más visitados por los viajeros cuenta con un espléndido museo sacro y una hospedería. El claustro es de los más bellos y a él se abre una casa capitular del siglo XII-XIII y cuenta con una soberbia Virgen bajo la advocación de Nuestra Señora de Marzo. En el jardín el ciprés al que el poeta Gerardo Diego, de la Generación del 98, dedicó un hermoso soneto:

Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.
Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.
Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,
como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.

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