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domingo, 16 de octubre de 2016

“Escuchar con los ojos. Arte sonoro en España 1961-2016” en la Fundación Juan March



Del 14 de octubre de 2016 al 15 de enero de 2017



obra de LUGAN 


L.M.A,

·      Se  ha inaugurado en la Fundación Juan March la exposición “Arte Sonoro. La cara B” , que asume el reto de exhibir el sonido en espacios diseñados para obras visuales.
·      Es la primera exposición dedicada a presentar las raíces y las trayectorias del arte sonoro en nuestro país, desde los años sesenta hasta hoy. Representado por 343 obras de 162 artistas, 15 instalaciones sonoras y 45 audios en 15 puntos de escucha.
·      La Fundación había presentado una selección de estas obras en sendas exposiciones en 2016 en el Museu Fundación Juan March (Palma) y el Museo de Arte Abstracto Español (Cuenca), ocupando la totalidad de los espacios y conviviendo con las obras –pinturas y esculturas– de la colección.
·      Paralelamente a la exposición, la Fundación organiza un ciclo de conferencias y un ciclo de cine experimental, que incluirá una nueva performance fílmica de Sin Film, de Javier Aguirre, con los autores en directo.
·      Se ha editado un completo libro-catálogo de 350 páginas que incluye un lector MP3 (con 45 obras sonoras). Este libro-catálogo está articulado con un portal específico en http://www.march.es/arte/madrid/exposiciones/arte-sonoro/?l=1 con más contenidos complementarios.
·      El acto inaugural fue una "velada sonora":  una acción dramatizada que combinará piezas de música experimental, performances, intervenciones de artistas sonoros, extractos de piezas radiofónicas, fragmentos de obras sonoras y cine experimental e instalaciones sonoras. Conducido por Manuel Fontán del Junco (Director de Museos y Exposiciones de la Fundación Juan March) y los comisarios invitados José Iges y José Luis Maire.

El arte sonoro

La entrada del así llamado "arte sonoro" en los museos ha supuesto una novedad en espacios que se habían mantenido más o menos inalterados –en términos visuales– hasta casi los años 60 del pasado siglo. Y, al igual que en el caso de la musealización del videoarte, también el sonido y su exposición han presentado verdaderos retos para los ámbitos tradicionales del arte, que han debido plantearse cómo "afinar" (parafraseando el célebre The Tuning of the World de R. Murray Schafer) sus espacios de colección y exposición. Porque cuando aquello a exponer es el sonido como tal (y no simplemente la instalación con sonido, la música interpretada o la música experimental), tanto la determinación y elección de las obras como el tratamiento de los espacios donde tienen lugar las prácticas sonoras deben fundamentarse en un concepto del sonido distinto al definido por la ciencia acústica o por la musicología.

En las tres últimas décadas, el sonido presentado, usado, evocado o articulado en el medio artístico ha confluido en el aglutinante anglosajón Sound Art (y también en el alemán Klangkunst, con un significado algo distinto), y el así llamado arte sonoro ha ido consolidándose casi como una nueva categoría artística, gracias a exposiciones monográficas en museos y galerías, a la aparición de bibliografía especializada, el desarrollo de estudios específicos en el ámbito académico y la aparición de nuevas disciplinas relacionadas con el arte sonoro, como los llamados Sound Studies, la réplica sonora a los relativamente recientes Visual Studies.

En proporción, la atención que se le ha prestado al arte sonoro en España y en todo el mundo, tanto desde el punto de vista del coleccionismo como desde el de las exposiciones, es aún escasa. A pesar de que acontecimientos centrales (e históricos) para el arte sonoro en nuestro país como Los Encuentros de Pamplona de 1972, de algunas exposiciones recientes o de fenómenos como el pionero programa de radio Ars Sonora, dirigido hasta 2008 por José Iges o publicaciones como MASE (en sus ediciones de 2006 y 2014) o La mosca tras la oreja, de Llorenç Barber, testimonian el interés por el sonido en el arte, es obvio que la plástica e incluso el arte conceptual y el videoarte han ganado más rápida y fácilmente el favor de las instituciones.

El Arte Sonoro en España y la Fundación Juan March: exposiciones en Palma, Cuenca y Madrid

La exposición Escuchar con los ojos. Arte sonoro en España, 1961-2016 pretende mostrar los orígenes, la diversidad de trayectorias y la vitalidad del arte sonoro realizado en nuestro país desde 1961 hasta nuestros días. Mediante la amplitud y variedad de las obras escogidas y un extenso material documental, la exposición quiere hacer visible (y sobre todo audible) el sonido organizado con criterios artísticos en nuestro país, incluso en unos tiempos (las décadas de los 60 y los 70) en los que el propio término "arte sonoro" no había sido aún enunciado como tal.

Durante 2016, esta exposición, que cuenta con José Iges y José Luis Maire como comisarios invitados y con la colaboración de muchos otros artistas y expertos, ha presentado, a su paso por los dos museos de la Fundación Juan March y en su versión –ampliada– en los espacios de la Fundación en Madrid, en la exposición que aquí presentamos, más de una veintena de instalaciones sonoras, esculturas, vídeo-instalaciones y obras de encargo (en Madrid, Francisco López ha realizado una fonografía del edificio de la Fundación Juan March), además de una cuidada selección documental que incluye objetos, ediciones, vinilos, casetes y una variada documentación impresa y fotográfica.

Tanto en el Museu Fundación Juan March de Palma como en el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, la exposición tuvo la peculiaridad de que las obras sonoras, piezas, instalaciones y la documentación audiovisual e impresa que la componían no se presentaban en espacios expositivos aislados (como los habitualmente dedicados a muestras temporales), sino que se insertaban primero en los espacios de los museos ocupados habitualmente por las obras de la colección de arte contemporáneo de la Fundación Juan March, con las que han convivido temporalmente. Ambas exposiciones quisieron mostrar así la práctica artística sonora de autores que fueron en muchos casos estrictamente contemporáneos a los artistas representados en ambas colecciones, así como la obra sonora, poco conocida, de alguno de estos últimos, y también la de creadores de las generaciones más recientes.



La exposición en Madrid, por su parte, ocupa los espacios de la sala de exposiciones de la Fundación, en la que se muestra una selección más amplia de autores y de obras que en las ediciones anteriores.

Así, podemos ver varias obras de Juan Navarro Baldeweg; El artilugio, de Manuel Calvo; Ambiente de participación táctil-sonoro, de Enrique Salamanca; Observatory / Lisa Joy W [Observatorio / Lisa Joy W], 2014-2016, de Barbara Held y Benton C. Bainbridge; Every Man and Woman is a Star [Cada hombre y cada mujer es una estrella], 2007, de Arash Moori y Esther Mañas; Diafragma dodecafónico 8.916.100.448.256, opus 14, 2010, de José María Cruz Novillo; 3DsoundPrinter_Can [Impresora de sonidos 3D_lata], 2015, de Hugo Martínez-Tormo; Sin título, 2016, de Pablo Sanz; Untitled # 346 [Sin título nº 346], 2016, (fonografía del edificio de la Fundación Juan March), de Francisco López; a excepción de las obras de Juan Navarro Baldeweg, todas ellas son instalaciones.

Si, en ciertos casos, el uso del sonido estuvo presente en la obra de algunos de los artistas de la colección de la Fundación Juan March, como Ferran García Sevilla (en el contexto del arte conceptual), en otros hubo una relación clara con la vanguardia musical experimental (como sucede con algunas obras de Martín Chirino o con los Artefactos para la paz de Manuel Millares, expuestos en una muestra compartida con el grupo ZAJ en el año 1965). Por lo demás, otros casos, como los de Eusebio Sempere o José Luis Alexanco son paradigmáticos entre aquellos artistas de las décadas de los 60 y los 70 que, sin ser "artistas sonoros", han formado parte no obstante de la historia del sonido y su relación con las artes en España. Ellos iniciaron los primeros tanteos interdisciplinares con otras propuestas experimentales y, con el tiempo, posibilitaron el hábito y la comprensión del arte sonoro en el contexto de las instituciones y colecciones de arte contemporáneo, una línea en la que cabe incluir también algunos de los trabajos de Juan Navarro Baldeweg o Enrique Salamanca.

Así, no pocas de las obras seleccionadas acentuaron, interfirieron o se relacionaron con las obras exhibidas en ambos museos y con sus respectivos espacios. Como ejemplo, cabe destacar la presencia de numerosos artistas de las generaciones de los ochenta y noventa (como José Luis Alexanco, Elena Asins o Eva Lootz, entre otros), cuya relación con el arte sonoro o sus antecedentes ha sido rastreada para esta muestra. En este contexto, la exposición se ocupa también de la labor de programación y difusión que ejercieron los programas, ciclos y conciertos del Departamento de Música de la Fundación y su Centro de Documentación de la Música Española Contemporánea desde su creación en 1983, principalmente en lo que respecta a la música experimental y la música electrónica.

En este contexto, la exposición se ocupa también de la labor de programación y difusión que ejercieron los programas, ciclos y conciertos del Departamento de Música de la Fundación y su Centro de Documentación de la Música Española Contemporánea desde su creación en 1983, principalmente en lo que respecta a la música experimental y la música electrónica.

Por supuesto, más allá de los límites de la colección de la Fundación Juan March, la muestra atiende a la especial relevancia de artistas como el grupo ZAJ, Isidoro Valcárcel Medina o LUGAN, pioneros que con trabajos experimentales y transversales han sido verdaderos precursores del arte sonoro, e incluirá, junto a los ya mencionados, obras de Walter Marchetti, Francisco López, José Antonio Orts, Fernando Millán, Esther Ferrer, Bartolomé Ferrando, Juan Hidalgo, Wolf Vostell, Javier Aguirre, Nacho Criado, José Maldonado, Hugo Martínez-Tormo, Alfredo Costa Monteiro o Barbara Held, entre otros.



domingo, 19 de octubre de 2014

“Escritura Experimental en España 1963 -1983”, exposición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid


             
                                                                
Julia Sáez-Angulo

         “Escritura experimental en España, 1963-1983” es el título de la exposición que tiene lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid hasta el 11 de enero de 2015. La muestra, que ha sido comisariada por Javier Maderuelo, se ha llevado a cabo con los Archivos Lafuente. Un buen catálogo de 358 páginas, con ensayos correspondientes e ilustraciones dan fe de un movimiento creativo muy singular y poco estudiado.

         Los 23 artistas presentes en ela exposición son: Jorge Oteiza, José Antonio Sistiaga, Javier Aguirre, Juan Eduardo Cirlot, Joan Brossa, Josep María Mestres Quadreny, Julio Campañ, Fernando Millán, Ignacio Gómez de Liaño, Manolo Quejido, Hermino Molero, Alain Arias-Mision, Elena Asíns, Zaj, José Luis Castillejo, Esther Ferrer, Francisco Pino, Felipe Boso, Guillen Viladot, José-Miguel Ullán, Isidoro Valcárcel Medina, Concha Jerez y Eduardo Scala.

Son todos los que están, pero no están todos los que son. Hay que decir que el denominado “arte experimental”,  más adelante conceptual, ha tenido en España una presencia interesante de nombres, muchos de los cuales derivaron más adelante con otros lenguajes plásticos. Entre las ausencias que se echan de menos están los nombres de Julio Plaza, Soledad Sevilla y Lugán. Dicho esto, la exposición es una de las más interesantes que se han podido ver en este campo y de la mano de un comisario, que también practica con interés notable, el arte experimental.

Escritores, poetas, músicos, cineastas y artistas quisieron hacer un arte experimental en los años 60 y 70, una vez aue la sociedad española había asumido el informalismo y la abstracción. Letras, palabras y textos eran sus vehículos de creación. La nueva música, la poesía concreta o el cine experimental se unían a esta corriente en un todo que dio lugar a obras con un lenguaje singular y novedoso. Todos ellos iban en paralelo a los poetas letritas de otros países como Francia, Brasil o el grupo Fluxus.

El Archivo Lafuente, propiedad del empresario coleccionista José María Lafuente, situado en Cantabria, con tres mil obras de arte y unos ciento cuarenta mil documentos, cuenta con fondos interesantes en el arte experimental, si bien el comisario ha recurrido a préstamos puntuales de la Biblioteca Nacional de España, Museo Reina Sofía, Museo Jorge Oteiza o Fundación Viladot.





La exposición es un recreo visual de la creatividad a base de letras, collages, celuloide de cine y otros materiales que ponen de relieve la imaginación y posibilidades de un lenguaje especial y novedoso, que todavía continúa en el panorama artístico.  Una escritura caligramática interesante en muchos casos de gran sugerencia plástica. Un arte que ha dado lugar a libros muy sugerentes y particulares como los de Cirlot

Campal trajo la vanguardia en este campo de Argentina. La poesía se da cita o alterna en esta escritura artística novedosa. Los happenings en la calle se suceden en paralelo a su creación, dando lugar al asombro. Se habla de “Palabras frágiles” o “silencio difícilmente audible”; Gómez de Liaño crea la denominada “Cooperativa de Producciones Artísticas”; Fernando Millán dio fama al grupo NO, Aberastury está cerca; la correspondencia entre los poetas visuales es un hecho; se producen los fotocollages y hacen fotografías para poemas; Esther Ferrer hace el libro de los números primos; Zaj saca cinco libros; se lleva a cabo la Antología de Felipe Boso en Alemania, que se publicará años más tarde; Francisco Pino se encierra en su casa y publica un libro por año de tan solo 150 ejemplares no venales, regalo a sus amigos; se utiliza la fotocopiadora con profusión como forma de escritura; aparecen los libros transparentes; el diplomático Castillejo lleva a cabo una obra constante y casi secreta, que hoy figura en la Biblioteca Nacional; el se consideraba un escritor más que artista plástico...

 “Mi patria es la palabra”, decía Felipe Boso, que conocía bien la vanguardia alemana. Quiso publicar con Seix Barral, pero el célebre editor Carlos Barral le fue dando largas y no se llevó a cabo.  Isidoro Valcarcel transcribe una partida de ajedrez a papel pautado…

La creatividad y la imaginación se dan cita con audacia en esta exposición de escritura experimental que al mismo tiempo es un arte plástico. Lástima que Javier Maderuelo no haya contratado sus trabajos con lo expuesto.