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miércoles, 18 de noviembre de 2015

“Manuel Franquelo. Cosas en una habitación: una etnografía de lo insignificante” en la galería Marlborough





Del 26 de noviembre-9 de enero


L.M.A.


“Nuevas obras de Manuel Franquelo difuminan la distinción entre realidad y representación, en ambos sentidos, intelectuales y viscerales. Las obras de esta exposición son naturalezas muertas. Son de tamaño natural, imágenes estáticas y planas que percibimos como de tres dimensiones.

 Engañar a los sentidos y forzar una re-evaluación fundamental con el espacio que habitamos. La relación entre lo representado y lo real  es el resultado del riguroso proceso fotográfico único y altamente refinado,  propia creación de Franquelo. 

El artista diseñó, construyó y programó un escáner láser 3D con el fin de capturar las múltiples superficies en relieve de una imagen fotográfica. Sus obras nos permiten acercarnos a su particular mundo del pensamiento,  de la experiencia y  de la expresión estética a través de la tecnología”. 

Cosas en una habitación: una etnografía de lo insignificante”  refleja el análisis de lo cotidiano,  a través de una minuciosa observación y selección de objetos. Realiza una “etnografía de lo insignificante”, lo insignificante al quedar reflejado, plasmado, elegido en su obra se transforma en parte de la historia personal del artista. 

Comienza un proceso de analítica poética, se produce el cambio de lo insignificante que pasa a ser trascendente. El trasfondo filosófico y poético de una obra rigurosamente ejecutada deja atrapado al espectador que se sitúa ante una imagen más real que la propia realidad.

Galería Marlborough
Orfila, 5
28010 Madrid

martes, 29 de diciembre de 2009

Manuel Franquelo, Un pintor realista exigente y sublime




Julia Sáez-Angulo


La leyenda sobre el pintor Manuel Franquelo dice que sus cuadros superan en precisión a la fotografía más rigurosa y exigente. Con el pigmento y unos pinceles que él mismo artista se fabrica con frecuencia –a falta de lo preciso en el mercado- es capaz de mostrar en todo su detalle de trampantojo una piel que trasparenta las venas y parece ofrecer el espacio intermedio de la materia además de su epidermis.

Hombre agudo y sensible al mismo tiempo, Manuel Franquelo ha expuesto en la cotizada galería Marlborough sus últimos trabajos al óleo, en los que se ha podido ver figura humana y conjuntos de objetos (frascos, copas, libros, papeles, fotografías, maquinaria…), o naturalezas muertas.

No es un hombre optimista sobre el futuro de la pintura, más bien piensa que “tiende paulatinamente a desaparecer Lo que no quiere decir que no se continúe practicando en pequeñas burbujas”.

Franquelo viene de la exactitud del dibujo, lo que le lleva a conectar con la escuela española que hiciera exclamar al Papa Inocencio I “troppo vero” al contemplar el retrato que le hiciera Velázquez en España cuando era Nuncio de Su Santidad.

Sorpresa ante la exactitud y treatralidad de las cosas

Los cuadros de Franquelo atraen la mirada ante la sorpresa de lo exacto, la precisión del gesto, la cercanía de las cosas o la teatralidad de lo inmediato y pegado al propio autor. Pareciera que el artista fuera un mago para trasladar al ancestral ejercicio de la pintura todo un poder de captación de forma y color, de dibujo y cromatismo, de cuantía justa de pigmento.

No hay hiperrealismo de diapositiva proyectada en esta obra de Franquelo sino un mirar casi visionario de alguien minucioso y preciso hasta el silencio total que se percibe entre el pintor y el modelo representado. Sus cuadros son instantes congelados pero no de fotografía sino de tiempo acumulado en la contemplación, la plasmación de la imagen y la idea observada a través de las pupilas.

Algunos críticos de arte insinúan su deseo de pintar el vacío para que las cosas hablen a través de sí, a través de la pintura minuciosa y capciosa. Sus cuadros, en su mayoría denominados “Sin título” abundan en esta idea y se hacen fantasmales. Sublimes.

El realismo de Manuel Franquelo es hoy uno de los más preciados en una de las galerías, como la Marlborough, especializada en figuración y dentro de esta en el realismo. Un realismo peculiar de escuela española llevado al paroxismo del siglo XXI.