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lunes, 12 de julio de 2021

El Museo Nacional del Prado restituye la visión original de "Las hilanderas" de Velázquez

Detalle de Las Hilanderas de Velázquez. Museo Nacional del Prado


 

L.M.A.            

        13.07.2021.- Madrid.- "Las hilanderas" de Velázquez, una de las grandes obras maestras del arte europeo, se presenta al público con un nuevo marco que oculta a la vista los añadidos que se realizaron en el siglo XVIII sobre el lienzo original y permite contemplar la composición tal y como la concibió el maestro.

        La obra queda integrada en una novedosa instalación especialmente diseñada para incorporar una serie de novedades técnicas que garantizan su mejor conservación.

        Se trata de la primera acción inscrita en el proyecto “Enmarcando el Prado” que cuenta con el apoyo de la entidad filantrópica American Friends of the Prado Museum, gracias al patrocinio de la Fundación American Express, y que tiene como objetivos colaborar en la provisión de nuevos marcos para las obras de la pinacoteca, así como adecuar los existentes y desarrollar soluciones innovadoras para mejorar la presentación de las colecciones.

miércoles, 9 de octubre de 2019

“Rembrandt-Velázquez, Dutch and Spanish Masters” en el Rijksmuseum


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       L.M.A.  
     

10/10/19 .- Madrid .- S. M. el Rey de España inaugura mañana la exposición acompañado por el Ministro de Cultura y Deporte, José Guirao, el Presidente del Real Patronato del Museo del Prado, Javier Solana, y el director del Museo, Miguel Falomir.

Este proyecto, que en el Museo del Prado se materializó bajo el título “Velázquez, Rembrandt y Veermer. Miradas afines”, recibió más de 450.000 visitas durante los tres meses de su apertura pública.

Aunque las dos exposiciones difieren en concepto y selección de obras, lo que las hace únicas, la colaboración entre ambas instituciones se concreta en el préstamo de obras de grandes artistas que no están presentes en sus respectivas colecciones.
 



lunes, 4 de noviembre de 2013

“El Conde Duque de Olivares a caballo” del Metropolitan Museum no es de Velázquez sino de Mazo

Conde Duque del Metropolitan Museum. Nueva York

L.M.A.

 
         Matías Díaz padrón, profesor emérito de Historia del Arte de la Universidad Autónoma sostiene que el cuadro “El Conde Duque de Olivares a caballo” del Metropolitan Museum de Nueva York no es de Velázquez sino de su yerno, el pintor Martínez del Mazo. “La diferencia entre el cuadro del Metropolitan y el del Museo del Prado es la que existe entre un buen pintor y un genio como Velázquez”, explica Díaz Padrón.

“El retrato ecuestre del Conde Duque de Olivares del Metropolitan de Nueva York (nº 52.125), ha estado y está en reiterada controversia en la historiografía de Velázquez por sí solo y en obligado contraste comparativo con el original indiscutido del Museo del Prado. Hoy inscrito original de Velázquez en los catálogos y exposiciones a pesar de las reservas y criterios distintos en cuanto a su función y contenido de otros estudiosos que tratamos de resumir aquí con las conclusiones oportunas.

Unos estudios omiten opinión alguna y otros se han inclinado por Martínez del Mazo. Pero todo esto parece zanjado a favor de Velázquez en las dos últimas exposiciones de Nueva York y Londres con propuesta definitiva a reconocer la mano del sevillano. Interesa recordar la última exposición monográfica de Velázquez en el Metropolitan de 1989-1990[1] y Madrid 1990[2], los últimos estudios de Enriqueta Harris[3], y exposición de Londres en 2006-2007[4].    

Traté esta cuestión en el congreso de 2008 en Sevilla con ocasión a la adquisición de la Santa Rufina envuelta en una larga polémica como es bien conocido[5]. 

Sería agobiante resumir las argumentaciones de las distintas propuestas en opinión de los especialistas que han tratado el retrato. Esto lo destacaremos en notas oportunas. Fundamental en este rosario de criterios es el resumen del catálogo de la exposición de Velázquez en el Retiro[6], la monografía de José López Rey de 1963[7] y el citado catálogo de la exposición de 1998-1999 en el Metropolitan de Nueva York[8].

Pero no todos los especialistas han prestado atención al retrato del Conde Duque del Metropolitan en caballo blanco y así esta omitido en algunas monografías: A. de Beruete y Moret, J. Allende Salazar, Elisabeth de Gue Trapier y E. Lafuente Ferrari en la monografía de 1943-1944, aunque en artículo de 1960 se inclina por Martínez del Mazo[9].

Conde Duque Museo del Prado

Dos retratos ecuestres del conde Duque

En la citada exposición de Nueva York 1989-1990, se vieron juntos los dos retratos ecuestres del conde Duque, del museo del Prado y del Metropolitan, por préstamo del original sobre caballo castaño del museo madrileño. Fue una ocasión envidiable para comparar una y otra pintura, pero desgraciadamente no se pudo juzgar en la exposición inmediata del museo del Prado al no prestarse la versión del museo neoyorkino como debió hacerse por lógica correspondencia. Más aun por las menores dimensiones del retrato del Metropolitan. Esto hubiera dado la oportunidad de juzgar la técnica y estilo de una y otra obra desde la óptica de los especialistas españoles. Difícilmente puede explicarse la omisión del retrato del Metropolitan en Madrid por este y tantos otros motivos que podríamos agregar.

Tampoco encontramos una sólida justificación en el préstamo al Metropolitan con el apoyo incondicional del Banco Hispanoamericano en Nueva York, de obras de tal prestigio en un número notable con ausencia un largo tiempo en las salas históricas del museo del Prado. Tampoco había un motivo que en la política de exposiciones se tiene muy en cuenta, ni aniversario de Velázquez donde se tomaba en cuenta la ocasión como fundamento de este esfuerzo, ni el lugar que era más propicio junto al de la capital de España, Bruselas o Viena donde está el nudo gordiano de los Austria y los Ausburgo.

Propuestas imprecisas a la identidad del retrato veo en Bernardino de Pantorba que ve una obra anónima del taller de Velázquez retocada por el maestro[10]. Enriqueta Harris piensa que los dos retratos fueron pintados al mismo tiempo para fines distintos[11]. Jonathan Brown pone una interrogante a Martínez del Mazo[12]. J. F. Moffitt se decanta por Velázquez y lo considera primer modelo, no ve más diferencias que las iconográficas[13], ignorando las diferencias técnicas que nos llevan a ver la mano del discípulo; argumenta también la existencia de pentimenti en la pintura del Metropolitan[14], lo que no es prueba cuando existen otras que se contraponen.

Partidarios de la autoría de Velázquez son: Gustav F. Waagen que dice “Por lo que a la ejecución se refiere sería difícil de superar esta manifestación de poder artístico en tan pequeño espacio”[15]. Carl Justi: “rara vez consiguió Velázquez dar mayor encanto a su propia manera inimitable de jugar con la luz”, elogia el espacio de luz y el damasquinado de la armadura y el brocado de la silla y las calzas[16].

El cuadro del Metropolitan es más sensual

De acuerdo con los últimos estudios que postulan la mano del maestro como boceto del original del Prado son W. Burger[17], Ellis Waterhouse[18], Martin Soria[19], Salinger[20] y Gaya Nuño[21]; Como original de Velázquez, T. Rouseau[22] elogiando la mágica ligereza de sus “valientes toques”, Kubler, Charles B. Curtis[23], Paul Lefort[24], William Stirling[25], Carl Justi[26], José Manuel Pita Andrade[27] y José Gudiol quien lo cita con optimismo que refuerza la convicción de J. F. Moffit: “es un Velázquez tan genuino como el lienzo del Prado. El cuadro tiene más sensualidad que el del Prado, pero la unificación general quizá no está tan lograda”[28]. Enriqueta Harris, reafirma su autoría a Velázquez tras la limpieza de la pintura[29]. Después de la limpieza ganó terreno la tesis favorable a Velázquez de tal forma que don Enrique Lafuente Ferrari se inclina rectificando su anterior propuesta a Mazo. Idéntica postura toman Maria Luisa Caturla, J. Sánchez Cantón y W. B. Jordan.

A Martínez del Mazo se inclinan August L. Mayer[30],  Enrique Lafuente Ferrari[31], José López Rey[32], con reservas Camón Aznar[33], H. Soehner[34], P. M. Bardi[35], Nina Ayala Mallory[36], Yves Bottineau[37] y Peter Cherry[38].

Es convincente pensar que se trate del mismo que cita el inventario de don Gaspar de Haro y Guzmán VII marqués del Carpio, a nombre de Mazo, coincidiendo las medidas y la descripción: (1651) “240 Una pintura en lienço del Retrato del Conde Duque Armado con Un baston en la mano en un cavallo blanco copia de Velazquez de la mano de Ju.o Bap.ta maço de bara y media en quadro poco mas o menos con su marco negro”[39].

Existen dos repeticiones de calidad. Una en la Alte Pinakothek de Munich (nº 1794) que pienso es de la misma mano. Estaba atribuida a Gaspar de Crayer y como copia de Van Dyck en el siglo XVIII, con opiniones favorables al estudio de Velázquez de Allende Salazar y Mayer y atribución a Mazo de Aureliano de Beruete[40], para José Camón Aznar es mejor que el del Metropolitan[41], John F. Moffitt la considera de Martínez del Mazo[42], Carl Justi réplica de calidad [Fig. 9]. Hay otra repetición en la colección del Marqués de Vallcabra[43].

Al margen de la antigua documentación del marqués del Carpio que hemos transcrito donde figura el nombre de Mazo que pensamos alineado al lienzo que tratamos, es el análisis directo de los pinceles lo que nos conduce a pensar en el discípulo. La comparación del original del museo del Prado me permite contrastar las distancias que marcan a mí entender la técnica de Mazo. Técnica a muy sutil distancia del maestro como es fácil suponer. Postular la audacia, el rigor, la armonía y la belleza es una realidad indiscutible en el original del Prado y en el del Metropolitan de Nueva York. Ahora bien, la medida de estos valores en una y otra pintura es otra cuestión. En la repetición del Metropolitan el cielo acusa los efectos de los barridos de un color turbio y factura pesada y densidad cromática que le distancia de la traslúcida factura del original del Prado. La sombra del sombrero rebasa el pliegue del ala izquierda sin la precisión correcta que revela el original, la sombra curva acorde con la cabeza está forzada. La luz debía seguir la vuelta del ala del sombrero como se diseña en la versión del museo del Prado. La técnica es imprecisa en una carnación granulada. Es excesivo el humo y el fuego de los cañones entre las patas del animal que Velázquez distancia sin alardes a un último plano. El terreno en declive distrae por accidentado. Es excesivo el pecho del caballo y la curvatura de la espalda del Conde Duque. Distinto es el espesor plástico del árbol, ramas y hojas que quedan a espaldas de la grupa del caballo. Las hojas impiden el paso de la luz del atardecer por su opaca pastosidad. Una factura pesada que impide entrar los rayos de luz en las hojas, preñadas de su esencia más lumínica en la pintura de Velázquez del Museo del Prado. La transparencia y la ilusión poética del color transido de luz es lo que Velázquez nos regala en ósmosis de las cosas con el espacio, la luz y el aire. Esto marca la diferencia de maestro y discípulo. El azul transparente y brillante del atardecer del original de Velázquez dista del azul añil y los arbustos en vertical que salpican el espacio a la derecha. A pesar de la limitación que ofrece la fotografía es suficiente para el ojo educado sentir las diferencias cromáticas de uno y otro detalle de este extremo de la composición que nos sirve de prueba y ejemplo visual.

Excelente pintura

El retrato ecuestre del Conde Duque del Metropolitan es sin duda una excelente pintura. Esto no está en tela de juicio y son justos los elogios con que tantos estudiosos han transmitido su emoción desde el siglo XIX, pues es un gran pintor, pero su suegro era un genio. 

Ahora sabemos que el retrato ecuestre del conde Duque del Prado, que estaba frente al de Van Dyck de Carlos I recientemente restituido al maestro flamenco[44], siguió la fuente directa de otro retrato de Van Dyck de Albert de Ligne que pudo ver Velázquez en la casa de las Siete Chimeneas o a través de grabados o dibujos del flamenco. Esa composición de Van Dyck está más próxima al retrato de Velázquez que los grabados de Tempesta que tradicionalmente se han tenido por fuente. Pero sin duda la vanidad del Conde Duque se impuso a la pausada manera de sentir de Velázquez. El cliente dio la pauta para la audacia del caballo encabritado ante un abismo[45]. Esto nos prueba que no es una originalidad de Velázquez como pensó Camón Aznar[46].         

 

lunes, 24 de enero de 2011

Matías Díaz Padrón, autoridad máxima internacional en pintura flamenca



Julia Sáez-Angulo

        24.01.11 .- Madrid .- Se le considera la máxima autoridad en pintura flamenca y todos los foros internacionales le consultan a él para un diagnóstico definitivo sobre una obra del XVII. El profesor Matías Díaz Padrón, el que fuera conservador del Museo del Prado, lo sabe todo –o casi todo- de Rubens, Van Dyck, Rembrandt y todos sus coetáneos. En realidad conoce el siglo XVII de Europa como si viviera permanentemente en él.

Actualmente Matías Díaz Padrón (El Hierro. Canarias, 1934) dirige el madrileño Instituto Moll, Centro de Investigación de Pintura Flamenca sito en Madrid. Durante su larga carrera de 30 años como profesor de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid y conservador de la primera pinacoteca española, Díaz Padrón ha llevado a cabo más de 300 estudios de atribuciones de obras de arte, muchas de ellas auténticos descubrimientos y otras descalificaciones de la atribución primera otorgada por los dueños o coleccionistas.

Riguroso y exigente, Díaz Padrón dice que hay que tener “la vista educada y certera para detectar un cuadro; la simple documentación no basta para una atribución." En los Países Bajos cuentan con él y su ciencia en el campo de la pintura flamenca, por lo que fue nombrado miembro de la Academia Real de Arqueología e Historia del Arte de Bélgica. (¿Para cuando académico en España?). El profesor canario fue el comisario de la exposición de Rubens en 1977 en Madrid.

El numero de publicaciones y artículos de investigación del profesor Díaz Padrón, hablan de su continuo trabajo en el campo del arte que él conoce y disfruta como pocos. Recientemente ha impartido una serie de conferencias sobre el pintor Velázquez en la Universidad de Buenos Aires. No tuvo ningún empacho en descalificar como obra de Velázquez, una pieza de la poderosa colección Várez-Fisa expuesta en el Museo del Prado y atribuirla a Gaspar de Crayer.

Díaz Padrón ha dado alegrías o decepciones por doquier según sus estudios e investigaciones al efecto. Ha seguido la pista de los cuadros que salieron del incendio del Alcázar de los Austria al Buen Retiro y de los que regaló el rey al marqués de Leganés, heredados más adelante por el marqués de Altamira. Ha descubierto “Sansón y el león” de Rubens, “La cacería de Alejandro”, “La cacería de ciervos y perros” , “La cacería de jabalíes” y recientemente un Van Dyck en Madrid.

Llamadas desde México

Le han llamado de diversos países de Hispanoamérica para estudiar antiguas obras atribuidas a Snyders (1579 - 1657) o a Rubens (1577-1640). Recuerda que en México, cuando le pidieron un certificado tras estudiar una pieza.
-No acostumbro a hacer certificados hasta que no publico un estudio razonado de la obra- replicó
Le pusieron un cheque por delante y le pidieron que escribiera al menos sus opiniones sobre el cuadro.
-Creo que no se me ha entendido. Mis opiniones se publican en un artículo de investigación.
-Cuando yo pongo un cheque por delante, quiere decir que va a llevar seis ceros- dijo el propietario del cuadro flamenco, sin inmutarse.

El profesor se sintió presionado por la mirada intimidatorio del propietario y sus escoltas, por lo que como último recurso dijo:
-No creo que haya olvidado que soy su invitado. Si yo hubiera podido, me hubiera pagado este viaje, pero no ha sido así.
Tenía unos 30 años y cuando volció se lo comentó a su profesor don Diego Angulo.
-Me alegra que estos poderosos no se sanlgan siempre con la suya- le dijo Angulo.

El dueño del cuadro –de ascendencia española- se quedó desconcertado ante la última salida de Días Padrón, pero acabaron buenos amigos, incluso el mexicano lo invitó a la boda de su hija. Más adelante el dueño del cuadro vio reconocido su valor en un artículo del profesor Díaz Padrón, que adelantó su publicación porque el hombre estaba muy enfermo de cáncer.

Diaz Padrón cuenta también otra anécdota en México, durante los años 60, cuando el coleccionista Valdés le presentó al muralista Sequeiros en una cena. Presenció durante la misma como ambos discutían por una cuestión de trabajo en exclusiva. El coleccionista culpaba a Siqueiros de haberse tirado del andamio y haberse roto una pierna para parecerse más a Miguel Ángel. El pinotr mexicano estaba entonces pintando la gran cúpula del teatro.

Después Siqueiros y Díaz Padrón se fueron solos a conversar de arte y a beber tequila hasta la madrugada. “Siqueiros creía que me iba a tumbar, porque no sabe el aguante que yo tengo con el alcohol. Al final era él el que se tambaleaba, aunque también aguantó bien las copas”, cuenta el profesor de pintura del XVII.
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lunes, 21 de junio de 2010

Ramón Gaya, Se publica su ”Obra Completa” en la editorial Pre-Textos



“Obra Completa” de Ramon Gaya
Edición de Nigel Dennis e Isabel Verdejo
Prólogo de Tomás Segovia
Editorial Pre-Textos
Valencia, 2010-06-21



Julia Sáez-Angulo

Además de excelente pintor-poeta por la sutileza de su trazo y color, Ramón Gaya es un ensayista interesante en cuanto a sus reflexiones sobre el arte y particularmente sobre el Museo del Prado, el amor de su vida. Ver toda su obra reunida en estas “Obra Completa” publicadas por Pre-Textos es una buena noticia.

Los temas abordados por Gaya son: El sentimiento de la pintura; Velázquez, pájaro solitario; Milagro Español; Roca Española; Carta a un Andrés; Cuaderno de viaje; Balcón Español; Diario de un pintor; Algunos poemas; Otros escritos; República; Guerra; De nuevo en Europa; Naturalidad del arte…

Gaya solía definirse como “un pintor que escribe”, no para quitar importancia a sus escritos sino simplemente para señalar que su propio impulso creador se manifestaba primordialmente en la pintura y que sus escritos cumplían una función secundaria, o mejor dicho, complementaria, ya que en ellos reflexiona sobre la pintura y sobre el arte en general, guiado ante todo por el deseo de expresarse a sí mismo, ciertos grados de ese impulso esencial que percibía en otras figuras del pasado y del presente”, explican Nigel Dennis e Isabel Verdejo.

“Con excesiva modestia quizás, no se consideraba un escritor “consagrado” y por consiguiente no le parecía deseable –ni para el lector ni para sí mismo- presentar sus escritos siguiendo un orden estrictamente cronológico (…) De esta manera explica y justifica su decisión de abrir el primer tomo de su “Obra Completa” con “los dos libros míos más firmes y maduros”, a saber “El sentimiento de la pintura” y “Velázquez, pájaro solitario”.

Ramón Gaya Pomes (Murcia, 1919 – Valencia, 2005) fue un artista exiliado a México tras la guerra civil y cuando regresó a España, su obra fue valorada y potenciada por Andrés Trapiello y Juan Manuel Bonet. Expuso en diversos museos y Murcia cuenta con uno monográfico dedicado enteramente a su obra.

Gaya no se interesó por la pintura de vanguardia y optó por la de la figuración y el color a base de manchas esbozadas que conforman la figura. Muchos de sus cuadros son verdaderos poemas pictóricos, con sabor a interior e intimismo. Pintó muchas flores en copas de cristal y, con frecuencia, su pintura resulta bella y monocorde. El Ministerio de Cultura le otorgó en su día el primer premio Velázquez en 2002.

lunes, 26 de abril de 2010

“Europa en papel” exposición sobre los documentos más notables en la Biblioteca Nacional

Europa en papel”
Exposición
Biblioteca Nacional
Madrid, Abril 2010-04-26



Julia Sáez-Angulo

“Europa en papel” es el título de la exposición de documentos que alberga y conserva la Biblioteca Nacional de España B.N.E.) que alberga como concepto la idea de la cultura como corazón del Viejo Continente.

Los comisarios Marina Alfonso Mola y Carlos Martínez Shaw han reunido cien documentos a partir de libros, mapas, grabados, carteles, periódicos, fotografías y partituras custodiadas por la primera biblioteca de España, que estructuran un recorrido por los principales hitos de la configuración de una Europa desde sus orígenes hasta la actualidad.

La Grecia Clásica es el origen en logros fundamentales como la filosofía, literatura, el arte y la organización política, continúa con las contribuciones romanas en la práctica de la tolerancia y el sincretismo religioso y la primacía del derecho como base de la convivencia civil.

La Edad Media dibujará un mapa de Europa compuesto de estados independientes pero cohesionados por la religión cristiana. La Edad Moderna (Renacimiento, Revolución Científica e Ilustración) aportará en este recorrido la recuperación de la cultura clásica, el avance de las ciencias experimentales y el desarrollo de un pensamiento crítico.

Llega el recorrido a los dos últimos siglos, con los hitos de la Revolución Industrial y la Revolución Francesa y los elementos del nuevo sistema basado en los elementos imprescindibles del Estado moderno: una constitución entendida como ley suprema, una soberanía nacional cuya titularidad recae en el pueblo, la representación de esta soberanía por el poder ejecutivo (gobierno y parlamentos) y reconocimiento de un completo catálogo de derechos y libertades de los ciudadanos.

Las dos guerras mundiales detuvieron el progreso hacia la igualdad y creatividad europea y, desde su finalización, fue imparable la creación de la Unión Europea, cuya presidencia ostenta España desde el primer día de 2010 durante seis meses.

Milagros del Corral directora de la B.N.E. subraya los ejemplares emblemáticos que conserva la institución y que se muestran como un dibujo de Velázquez; el Beato de Liébana, un códice de Fernando Doña Sancha del siglo XI (1685)…

En la Europa de los viajeros, la Historia de Fernando Colombo, hijo de Cristóbal Colón; Historia de las Indias de Nueva España e isla de tierra firme (s. XVI); Cartas naúticas; “Il Miliones” de Marco Polo; “Lusiadas” de Luis de Camoens, príncipe de los Poetas de España (1524 – 1580).

“El camino hasta nuestra actual realidad, en la que las libertades individuales, el respeto por los valores democráticos, éticos, sociales y políticos no ha sido fácil ni lineal”, dice Soledad López, presidenta de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales.

“Tanto en el número imperial de Carlos V como en el de la Alemania nazi, pasando por Napoleón, una Europa unidad evocó durante largo tiempo la dominación del continente por una potencia hegemónica. Esta idea ocultó en demasiadas ocasiones los principios que podían conducir a una unión entre iguales que, no obstante, ha terminado por imponerse por voluntad de los gobiernos elegidos democráticamente”
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jueves, 25 de febrero de 2010

Exposición sobre el arte del Siglo de Oro español en Washington


Lo Sagrado hecho Real. Pintura y escultura española, 1600-1700
National Gallery de Washington
Del 28 de febrero al 31 de mayo de 2010


L.M.A.

Se ha presentado en la National Gallery de Washington la exposición Lo Sagrado hecho Real. Pintura y escultura española, 1600-1700, una destacada muestra de pinturas y esculturas de los mejores artistas del Barroco español que se exhibirá del 28 de febrero al 31 de mayo de 2010. Al acto de presentación de la muestra ha asistido el director general de Política e Industrias Culturales del Ministerio de Cultura, Guillermo Corral.

En Lo Sagrado hecho Real se exhiben juntas por primera vez obras maestras de los más importantes autores de la pintura y la escultura del Siglo de Oro español, como Diego Velázquez, Alonso Cano, Zurbarán, Francisco Pacheco, Francisco Ribera, José de Ribalta, Gregorio Fernández, José de Mora, Juan de Mesa, Juan Martínez Montañés o Pedro de Mena.

La muestra revela la extraordinaria maestría de estos creadores, la gran importancia que tuvo el hiper-realismo de sus obras en el desarrollo del arte español, y explora el modo en que pintores y escultores pusieron su técnica al servicio de una representación extraordinariamente vívida y naturalista de los grandes temas católicos de la Contrarreforma: las vidas de santos, la Inmaculada concepción y la Pasión de Cristo... Al tiempo, el diálogo entre pintura y escultura reproduce en parte el que tenía lugar en los grandes conjuntos históricos del Barroco y pone de manifiesto los recursos plásticos empleados por los autores de las diversas artes.

En junio se presentará en Valladolid
La exposición Lo Sagrado hecho Real es una muestra producida por la National Gallery de Londres, donde se ha expuesto del 21 octubre de 2009 al 24 de enero de 2010 y la National Gallery of Art de Washington, donde en la actualidad se expone.


martes, 29 de diciembre de 2009

Manuel Franquelo, Un pintor realista exigente y sublime




Julia Sáez-Angulo


La leyenda sobre el pintor Manuel Franquelo dice que sus cuadros superan en precisión a la fotografía más rigurosa y exigente. Con el pigmento y unos pinceles que él mismo artista se fabrica con frecuencia –a falta de lo preciso en el mercado- es capaz de mostrar en todo su detalle de trampantojo una piel que trasparenta las venas y parece ofrecer el espacio intermedio de la materia además de su epidermis.

Hombre agudo y sensible al mismo tiempo, Manuel Franquelo ha expuesto en la cotizada galería Marlborough sus últimos trabajos al óleo, en los que se ha podido ver figura humana y conjuntos de objetos (frascos, copas, libros, papeles, fotografías, maquinaria…), o naturalezas muertas.

No es un hombre optimista sobre el futuro de la pintura, más bien piensa que “tiende paulatinamente a desaparecer Lo que no quiere decir que no se continúe practicando en pequeñas burbujas”.

Franquelo viene de la exactitud del dibujo, lo que le lleva a conectar con la escuela española que hiciera exclamar al Papa Inocencio I “troppo vero” al contemplar el retrato que le hiciera Velázquez en España cuando era Nuncio de Su Santidad.

Sorpresa ante la exactitud y treatralidad de las cosas

Los cuadros de Franquelo atraen la mirada ante la sorpresa de lo exacto, la precisión del gesto, la cercanía de las cosas o la teatralidad de lo inmediato y pegado al propio autor. Pareciera que el artista fuera un mago para trasladar al ancestral ejercicio de la pintura todo un poder de captación de forma y color, de dibujo y cromatismo, de cuantía justa de pigmento.

No hay hiperrealismo de diapositiva proyectada en esta obra de Franquelo sino un mirar casi visionario de alguien minucioso y preciso hasta el silencio total que se percibe entre el pintor y el modelo representado. Sus cuadros son instantes congelados pero no de fotografía sino de tiempo acumulado en la contemplación, la plasmación de la imagen y la idea observada a través de las pupilas.

Algunos críticos de arte insinúan su deseo de pintar el vacío para que las cosas hablen a través de sí, a través de la pintura minuciosa y capciosa. Sus cuadros, en su mayoría denominados “Sin título” abundan en esta idea y se hacen fantasmales. Sublimes.

El realismo de Manuel Franquelo es hoy uno de los más preciados en una de las galerías, como la Marlborough, especializada en figuración y dentro de esta en el realismo. Un realismo peculiar de escuela española llevado al paroxismo del siglo XXI.