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lunes, 22 de diciembre de 2025

M. EUGENIA MARTÍNEZ, investigadora de la Vitamina D en España



Fotos: Nuria Martí

24/4/23.- Madrid.- La Doctora en Farmacia y profesora honoraria en Medicina María Eugenia Martínez (Madrid, 1950), ha sido la gran investigadora sobre la vitamina D en España.  Ella cuenta los pasos de su investigación en equipo sobre la vitamina D en España, durante las décadas de los 80 y 90 del XX y los ilustra con gráficos:
    “El mayor problema de la deficiencia de vitamina D se observó en el siglo XVIII durante la revolución industrial cuando las personas emigraron a del campo a la ciudad, sobre todo en personas de piel oscura”.
“Al saber que los humanos producían vitamina D en la piel, ya no se consideró una vitamina, sino una hormona, que se sintetiza en el hígado, en otro metabolito activo, y en el riñón, en otro mucho más activo”.
    “Nosotros vimos que en España había falta de vitamina D en las mujeres pos- menopáusicas y en los ancianos con fractura de cadera, las dosis que se deben de tomar son 80000 unidades una vez al mes en los meses de octubre a marzo
    “En nuestro laboratorio hicimos estudios también en embarazadas; estás tienen más vitamina D activa, al formarse en la placenta, pero las diabéticas la tienen baja y esto puede producir problemas en el recién nacido; en los pacientes con tuberculosis hay más vitamina D al formarse en el granuloma; los pacientes con problemas renales tienen falta de la forma activa y tienen muchos problemas óseos”
    “Los niños en España, durante el verano, no deben de tomar suplementos de vit. D, porque toman más el sol”.
     “Yo trabajé en la universidad de Oklahoma en ratas con insuficiencia renal y más tarde en la universidad de Los Ángeles en California, durante un año. A la vuelta a España empezamos a realizar cultivo de células óseas humanas para diferentes estudios”, explica María Eugenia Martínez.
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miércoles, 15 de mayo de 2024

SAN ISIDRO EN MADRID. Chotis, bailes y fiesta entre castizos y guiris en la Plaza Mayor y aledaños. M. Eugenia Martinez, feliz castiza madrileña


María Eugenia Martínez y Julia Sáez-Angulo, con dos chulapos madrileños

Plaza Mayor de Madrid y escenario de chtis y bailes junto a la Casa de la Panadería



Julia Sáez-Angulo

15/5/24 .- Madrid .- Me horrorizan las masas y multitudes, pero ¿quién le dice no a una invitación de María Eugenia Martínez, presidenta de la Tertulia Ilustrada?, que presume de ser madrileña de familia de más de 400 años en Madrid, por todos los costados y apellidos, lo que le hace sentirse con más pedigrí que la Casa de Alba. “Soy gata, gata”, dice ella enfáticamente.
Tenía reservada una mesa en una terraza frente al gran escenario que ha instalado el Ayuntamiento en la gran Plaza Mayor y yo, después de atravesar ríos de castizos y chulapas, además de cientos de guiris de toda procedencia, me la encontré a M. Eugenia vestida de madrileña típica con traje blanco bordado bien marcado al cuerpo, pañuelo sobre clavel reventón y precioso mantón de Manila bordado en flores blancas sobre fondo negro. 
Ahí no quedó la cosa. M. Eugenia sacó una bolsa con otro pañuelo blanco, otro clavel rojo y otro mantón, para que yo me revistiera a tono con ella y media multitud castiza, que posaba con gusto para los turistas. 
    ¿Como negarse a travestirme de aquella guisa? Así lo hice gentilmente y juro que nos hicieron fotos, en las que yo me veo ahora con el pañuelo ancho y mal anudado que  parezco una, entre guiri y campesina ibicenca, más que una madrileña de chotis, como mi amiga.
El escenario quedaba algo bajo y la gente y los turistas estaban de pie mirando, así que veíamos mejor los chotis, jotas madrileñas y el baile del manteado en el escenario, a través de la gran pantalla lateral al mismo. Mientras comíamos boquerones adobados y chopitos con vino y cerveza respectivamente. “¡Mira, mira, cuánta gente joven se viste de chulapos y no solo los mayores!”, me señalaba M. Eugenia entusiasta. Doy fe y saque algunas fotos de sus bonitas siluetas de espalda.
“Ayer vine con mi hija Nuria (Martí) y con Carmen Lastra, y un grupo de antitaurinos nos dio la murga vociferante, impidiéndonos escuchar los chotis y jotas madrileñas. Eran tan agresivos su chillos y gritos, que mi hija se acercó cordialmente a decirles que se alejaran, pero ¡ni caso!, así que me alegro de que mi nieto, que ya es mayor de edad, vaya mañana a ver los toros, porque él ha salido taurino. ¡Qué cruz con esos intolerantes!”, comentaba mi amiga.
Como M. Eugenia es experta en Madrileñismo, le explicó concienzudamente a un matrimonio colombiano, cómo y por qué de todos los elementos del traje de chulapa, de cómo se baila el chotis -no se privaba de levantarse y sonar pitos-… Los hispanoamericanos se fueron felices con la teórica y sacaron fotos a los castizos por doquier. 
    “En mi barrio de Moncloa y en el de Chamberí, ayer, no quedaba ni un solo mantón, pañuelo de cabeza, ni clavel, en ninguna tienda, incluidos los chinos”, me cuenta M. Eugenia. 
“He visto un mantón de Manila precioso en una subasta, es de seda gorda natural maravillosa y exquisitamente bordado de flores. Me he puesto un tope para pujar por él”, me contó también Eugenia, que subrayaba aquellos mantones más vistosos que pasaban de cerca, mientras algunos flecos que otros acariciaban los boquerones, cuando ella se levantaba o movía.
M. Eugenia, doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid, quiere escribir la historia de su larga familia madrileña, en sus últimas generaciones procedentes de Villaverde Alto, donde tenían extensos terrenos, muchos de los cuales fueron vendiendo, ante el reclamo inmobiliario de la capital de España. La célebre droguería, junto a la Posada del Peine, que todavía permanece abierta, es también de su familia. Resultaría interesante esa historia, pero me parece a mí, que va para largo.
Entre tanto, me llega un whatsapp de la actriz y conferenciante Carmen Zafra, que dio recientemente sendas conferencias sobre mantones de Manila, mantillas, peinetas, broches, alfileres y demás adminículos de la vestimenta tradicional y/o castiza, en la Matritense y en el Real Casino de Madrid. Dios las crías y todas nos juntamos.
“Ayer estuve con Mai Pire, en el concierto que organizó CRIS -Cancer Research & Innovation in Science- en el Auditorio Nacional, sobre música madrileña, a base de chotis y otros géneros, donde cantaba la soprano Ainhoa Arteta, ataviada con un mantón de Manila espectacular. Me emocioné tanto que me temblaron los labios y lloré ante tanta belleza de música y canto madrileño”, sigue contando. M. Eugenia, que está locuaz como nunca.
Los bailes y música del escenario terminaron, a las dos de la tarde, con la Jota de Lavapiés. No vimos al alcalde de Madrid y su reciente esposa, seguramente porque no vino. M. Eugenia me contó que se ha apuntado a unas clases de chotis, por información de unas castizas que lo bailan muy bien. Quizás coincida en ellas, con el primer edil y su mujer, dado que, en el baile de bodas, el chotis bailado fue manifiestamente mejorable.
María Eugenia Martinez, presidenta de la Tertulia Ilustrada


María Eugenia con un chulapo que quiso posar con ella

Niños vestidos de chulapos
Jesús Cámara y su esposa Ana.

Ana y Jesús con un amigo

jueves, 8 de febrero de 2024

M. EUGENIA MARTINEZ, anfitriona de cocidos madrileños y tertulias Ilustradas

María Eugenia Martínez, farmacéutica

M. Eugenia, Julia, Pedro, Mabel, Juan, Dolores y Jesús, M. Eugenia Martínez -Chena-, anfitriona de cocidos madrileños y de la Tertulia Ilustrada. Sobremesa.


J.S.A.
Fotos: Peter Wall

9/2/24.- Madrid.- El cocido madrileño mensual de M Eugenia Martínez -Chena para los íntimos- fue singular y grato. Hacía tiempo que yo no había ido, porque, aunque la anfitriona me invita con frecuencia, compromisos previos me lo impedían. Y yo cumplo la palabra dada, porque no tengo cambios de opinión súbitos, ni siquiera por “hacer de la necesidad virtud”, como el otro.
Los invitados no pudieron ser mejores, ni más interesantes en esta ocasión. Ya se sabe que la estrategia de la mesa es importante, pues si te toca al lado el conocido como cónsul de Sitges estás perdida, porque es aburrido, patoso y muy pesado con su conversación
Los invitados eran: Dolores Tomás, coleccionista de arte ruso y su esposo Jesús Martínez, empresario de Turismo; Mabel Dorado, profesora y Pedro García Molano, pintor, ilustres, donde los haya; Juan Gaviria, biólogo venezolano, Peter Wall, fotógrafo internacional y yo. Siempre en número de ocho, junto a la anfitriona, porque, además de ser el numero infinito de Salomón, es el número de comensales que caben en la mesa, sin necesidad de abrirla. Los invitados suelen renovarse en cada convocatoria, porque Chena tiene muchos amigos.
    La conversación y el debate en la mesa es tan importante como el cocido. Como buenos españoles nos dividimos en las preferencias y la crítica sobre Carlos I Emperador y su hijo Felipe II. Chena denigraba tanto al segundo, que tuve que salir en su defensa, porque el “monarca Planeta” construyó el Real Monasterio de El Escorial (1563-1595) -basílica, panteón de reyes, Biblioteca, convento, colegio, lonja, jardines...-, del que yo me beneficio cada estío que paso junto al gran monumento, patrimonio de la humanidad.
    Hablamos del frío, la nieve, el hielo y los carámbanos del invierno, que en Rusia es especialmente bajo cero, sobre todo en Siberia. Dolores Tomás recordaba sus viajes interminables en tren por la estepa y el monte bajo ruso. “La nieve envuelve y amortigua los sonidos. El silencio junto a la nieve es absoluto”, nos contó, de cuando ella se asomaba por los cristales, mientras algunos viajeros, varones rusos, dormían junto al vodka.  
M. Eugenia Martínez, farmacéutica, nos recordó sus años de posgrado en Oklahoma, estudiando la vitamina D, y sus aventuras cuando se anunciaban tornados, así como la recomendación de refugiarse en una bañera con un colchón encima. Recordamos también la noticia reciente de la bebé que se salvó en Gaza, después de nacer y permanecer unida al cordón umbilical de la madre muerta, entre los escombros de un bombardeo. Los buscadores oyeron llorar a la pequeña y emergió a la vida, gracias a Dios.
Se habló de muchas más cosas, pero una crónica no debe ser larga. Saboreamos un buen tinto denominado Carme, de Valbuena de Duero,  bodegas de un pariente de Jesús, junto a las viñas de Vega Sicilia. In vino veritas.
Claudia, iberoamericana, la nueva empleada de hogar de M. Eugenia, se tomó la audacia de tirar el tocino del cocido a la basura, porque M. Eugenia había dicho que era pura grasa, pero no que lo tirase. Los amantes del tocino en el pan lo lamentaron profundamente. Pero estas cosas pasan y Claudia ha aprendido la lección para futuros cocidos. Chena nos aclaró que el tocino se cuece aparte, precisamente para desgrasarlo y no mezclarlo con el cocido de los garbanzos hasta última hora.
Pasamos a hablar de la agenda de la próxima Tertulia Ilustrada: en febrero asistirá, Alicia Valmaña Ochaíta, profesora titular de Derecho Romano, para hablarnos de “De las antiguas sabinas a las libertas empresarias. Una mirada a las mujeres romanas”; Juan Gaviría, biólogo, quedó en exponernos el tema de “los alimentos venidos de América a Europa”, en marzo; Nuria Martín Martínez (hija de Chena), hablará de la “Geografía del cáncer”, en el mes de abril; en mayo se hablará del Teatro Español. También otorgaremos un Diploma de Excelencia en Encuadernación a Antonio Triguero, que es un buen profesional de este arte y nos ha encuadernado el libro de firmas de la Tertulia Ilustrada.
Entre cocidos madrileños mensuales y tertulias ilustradas, va pasando gratamente la vida junto a los amigos. Los cocidos de M. Eugenia hacen palidecer las famosas lentejas de Mona Jiménez.

Ollas para los distintos elementos del cocido.
Teatro Español. Madrid. Reciente visita por M Eugenia y próxima conferencia en la Tertulia Ilustrada

sábado, 6 de enero de 2024

COCIDO MADRILEÑO. Un arte con garbanzos pedrosillanos. Una larga tradición en casa de María Eugenia Martínez

María Eugenia Martínez, anfitriona del cocido madrileño



Carmen Valero Espinosa
Fotos: Peter Wall y Mai Pire

7/1/24.- Madrid.- María Eugenia Martínez, farmacéutica y presidenta de la Tertulia Ilustrada es madrileña, de familia madrileña por los ocho apellidos de todas partes, ejerce orgullosa como tal madrileña en todo momento. Sus paseos por el centro y los museos de la capital son su disfrute y siempre que puede se da un paseo por la antigua y familiar Droguería Martínez, al lado de la castiza Posada del Peine.
Como buena madrileña no podía menos que dar culto al cocido madrileño, que ella celebra, una vez al mes, con amigos cada mes en su casa. Los amigos proceden de dos fuentes: la Universidad o la Tertulia Ilustrada. “Somos ocho amigos a la mesa, en cada ocasión, para estar holgados y poder conversar tranquilamente”, afirma.
El día del cocido madrileño en casa de María Eugenia, se celebra generalmente el viernes, porque el fin de semana libra la chica interna que lo cocina, bajo la enseñanza y supervisión rigurosa de la chef: la propia María Eugenia.
La clave de un buen cocido depende de diversos factores, que la anfitriona tiene muy en cuenta: los garbanzos finos pedrosillanos, es decir de la localidad salmantina de Pedrosillo el Ralo (hay otros Pedrosillo en la península), aunque María Eugenia anda buscando el también fino y genuino garbanzo madrileño, que se está promocionando la Comunidad de Madrid, ya que, en esta Villa y Corte, es donde adquiere fama el cocido madrileño.
No olvidemos que en España, tierra de garbanzos, existen diversas variedades locales. Las más habituales: el garbanzo pedrosillano, el lechoso, Alcazaba, el blanco andaluz, el garbanzo de Fuentesaúco (algunos dicen que el mejor), Fardón, Pico Pardal, Puchero y el garbanzo Bujeo.
            No nos gustan los garbanzos gordos, que se pelan al cocer y una encuentra pellejos por todas partes. Son ordinarios, menestrales. Hay quien toma los garbanzos solos o en la sopa. Sabemos que esta segunda manera es poco fina, pero se tolera al que lo hace.
Carmen Valero -yo misma-, que sabe de cocidos, le proporciona con frecuencia los garbanzos pedrosillanos a María Eurgenia, pues los adquiere en la segoviana localidad de Villacastín, cerca de la urbanización de Puente Viejo, donde suele ir a descansar con frecuencia.
Los ingredientes del cocido, oportunamente preparados, proceden de una carnicería tradicional y de confianza para la anfitriona: Deleite, en la calle Cea Bermúdez. Buen morcillo de ternera, hueso de jamón, pollo de corral, cuarterón de tocino, chorizo de matanza y morcillas de arroz y cebolla. La patata y el repollo acompañarán siempre a los garbanzos. 
El cocido madrileño de María Eugenia merece figurar en las mejores listas, junto a los de Lhardy, Malacatín, La Bola, Taberna de La Daniela, La Gran Tasca, Casa Carola, El Mordisco, Casa Ciriaco… o El Charolés en San Lorenzo de El Escorial.
        No falta en casa de María Eugenia el arte de la buena mesa, con manteles de familia en hilo blanco, bordados con punto Richelieu, encajes y otros primores, vajilla de La Cartuja sevillana con bajoplatos y platos del pan plateados; cristalería de La Granja o de Bohemia, según los días, y, por supuesto, jarra y cubiertos de plata, de los que no admite el lavaplatos, porque son antiguos y se rayan.
Ser invitado al cocido madrileño de María Eugenia Martínez es un honor. Por él han pasado personajes ilustres como Julia Sáez-Angulo, Nené Calvet, Ascen Raposo, Pedro García Molano, Mabel Dorado, Miguel Fernández Pineda, Mercedes Ballesteros, Pablo Reviriego, Adriana Zapisek, Mario Saslovsky, M Pilar Venegas, Antonio Zuazo, Juana Mari Herce, Rosaura de la Cueva, J.L. Alloza, Maigualida Pire, Pilar Lage, Víctor Morales, Pilar Carpio, Gema Piñana, Cuqui Valero, Carmen Lastra… El próximo "cocido" está al caer.
        Como en casa de María Eugenia, a diferencia de entre los ingleses, se puede hablar de política y religión, las diatribas pueden ser animadas, porque el humor y la ironía no faltan y las buenas maneras, tampoco. Maners before moral, que dicen los ingleses. Nadie se pasa, como en el Congreso.
    Mas información

Pedro García Molano, buen degustador del cocido
Garbanzos pedrosillanos
Nené Calvet, Pedro y Carmen Valero Espinosa

plato y mantel de prosapia
María Eugenia preside y Mai Pire sonríe

Mai Pire ante el belén napolitano de María Eugenia

María Eugenia Martínez. Dama de la Corte de Honor de N.S. de la Almudena
María Eugenia Martínez, 2025

lunes, 11 de septiembre de 2023

MARIA EUGENIA MARTÍNEZ. Cumpleaños y XX aniversario de su presidencia en la Tertulia Ilustrada

María Eugenia parte la tarta junto a Pablo Reviriego
M Eugenia con amigos


Carmen Valero Espinosa

Fotos: Mai Pire, C. Palomero, P. Reviriego

11/9/23.- Madrid.- Vestida de rojo imperial, la Doctora en Farmacia María Eugenia Martínez ha celebrado su cumpleaños y los XX años como presidenta de la Tertulia Ilustrada en su amplio salón, donde el último domingo de cada mes tiene lugar el encuentro de un ponente y un grupo de amigos, que escuchan y debaten sobre un asunto o tema de actualidad. La Tertulia, fundada en 2003, está dirigida por Julia Sáez-Angulo

María Eugenia es el alma de la Tertulia Ilustrada, como anfitriona generosa, y mereció el Diploma de Excelencia, durante el pasado curso 2022-2023 por este hecho. Por su casa han pasado ponentes y tertulianos de altura, algunos ya desaparecidos como Aurelio Tadeo, Mario Soria o Elisa Sáez-Angulo.

Entre los conferenciantes ilustres: Mercedes López Salva, Víctor Morales, Antonio Zuazo, Rogelio Sánchez Molero, Lola Gallardo, Carlos Sánchez Tárrago, Glenda Gaby, Pilar González, Dolores Tomás, Luis Antequera, Carmen Román Llorente… y próximamente el 24 de septiembre, la profesora argentina Mónica Maffía, que nos hablara de “La ecología en la obra de Shakespeare“.

Por otro lado, la Tertulia Ilustrada concede un Diploma de Excelencia a aquellos creadores, principalmente de la Artes y las Letras, para reconocer su mérito y valía. Entre estos galardonados se encuentran Cristina de Jos´h, Carlos Uralde, María Jesús de Frutos, Cuqui Valero, Cuchi de Osma, Adriana Zapisek, Vicente Heca, Pilar Sagarra, Dolores de Lara, Carmen Holgueras, Manolo Ortega, Peter Wall y muchos otros. Próximamente, Mónica Mittendorfer.

El cumpleaños de María Eugenia resultó excelente, como todos los años, porque siempre lo celebra. Brindamos con ella, hubo soplo de velas, canto de cumpleaños feliz y disfrute de delicatessen: patés, tortilla de patata, canapés selectos, sándwiches variados, pinchos de frutas, quesos con nueces, croisants con ensaladilla y tres tartas finales a elegir: chocolate, nata y caramelo. Estamos deseando que llegue el cumpleaños que viene.

Familia y amigos de María Eugenia nos llevamos bien en la fiesta. La anfitriona presumía de hijos guapos, Nuria y Eduardo, y tiene razón. Sus nietos no van a la zaga. También estaban su hermano Ramón y su esposa.

    María Pilar Venegas recordaba con emoción su llegada a la Tertulia Ilustrada en 2004, un año después de su fundación. Ella y su marido el profesor Antonio Zuazo son de lo más fieles. Él prepara la cuarta edición del Diccionario de periodistas españoles.

    Pablo Reviriego se sentía satisfecho de la exposición “Acuarelas en gran formato”, que tiene lugar actualmente en la Casa de Vacas del Parque del Retiro madrileño. Mercedes Ballesteros asentía el éxito.

    Rogelio Sánchez Molero y Carmen Palomero viajan pronto a Roma, con la Cofradía Internacional de Investigadores de Toledo, a la que también pertenecen María Eugenia Martínez y Julia Sáez-Angulo.

    Nené Calvet, vecina de María Eugenia, acababa de celebrar su cumpleaños. También vestía de rojo, aunque algo más apagado que el de la anfitriona.

    Ascen Raposo, que no deja de recorrer el planeta, confiesa que todavía le quedan algunos países por conocer.

    Mabel Dorado lucía sonrisa y melena pelirroja entre los asistentes...

    Carmen Lastra, llegó muy fina, pero se fue pronto, porque otro cumpleaños y despedida de su hija a Canarias, la esperaban.

    Echamos de menos a Mario Saslovsky y Adriana Zapisek y les enviamos un abrazo.

    Cultura, moda y gastronomía se dan la mano.

Madrid cuenta con decenas de tertulias de todo tipo: culturales, amistosas, políticas... Es una pena que no haya un registro para conocer su número y una suerte de que no exista para el no control del Leviatán. Lo que está claro es que la Tertulia Ilustrada es una de las mejores de la capital de España.

Eduardo y su esposa

Amigos e invitados
Rogelio, M. PIlar, Antonio, Julia y Pablo


Nené Calvet, vecina preferida
Eduardo y Nuria Martí y su esposo.
Amigas y manjares

lunes, 24 de abril de 2023

M. EUGENIA MARTÍNEZ. Conferencia sobre “La vitamina D” en la Tertulia Ilustrada

María Eugenia Martinez, Doctora en Farmacia

Dr. Pedro Esbrit

Doctora Teresa del Campo


Julia Sáez-Angulo
Fotos: Peter Wall, May Pire y C. Palomero

24/4/23.- Madrid.- La Doctora en Farmacia y profesora honoraria en Medicina María Eugenia Martínez, presidenta de la Tertulia Ilustrada, ha impartido una conferencia titulada “La vitamina D” en dicha tertulia. La conferenciante estuvo acompañada por la Doctora en Medicina María Teresa Campos y el Doctor Pedro Esbrit, que participaron intensamente en su equipo de investigación y en el coloquio. También participó el Dr. José Luis Alloza, farmacólogo.
    La conferenciante expuso detalladamente los pasos de su investigación en equipo sobre la vitamina D en España, durante las décadas de los 80 y 90 del XX y los fue ilustrando con gráficos:
    “El mayor problema de la deficiencia de vitamina D se observó en el siglo XVIII durante la revolución industrial cuando las personas emigraron a del campo a la ciudad, sobre todo en personas de piel oscura”.
“Al saber que los humanos producían vitamina D en la piel, ya no se consideró una vitamina, sino una hormona, que se sintetiza en el hígado, en otro metabolito activo, y en el riñón, en otro mucho más activo”.
    “Nosotros vimos que en España había falta de vitamina D en las mujeres pos- menopáusicas y en los ancianos con fractura de cadera, las dosis que se deben de tomar son 80000 unidades una vez al mes en los meses de octubre a marzo”
    “En nuestro laboratorio hicimos estudios también en embarazadas; estás tienen más vitamina D activa, al formarse en la placenta, pero las diabéticas la tienen baja y esto puede producir problemas en el recién nacido; en los pacientes con tuberculosis hay más vitamina D al formarse en el granuloma; los pacientes con problemas renales tienen falta de la forma activa y tienen muchos problemas óseos”
    “Los niños en España, durante el verano, no deben de tomar suplementos de vit. D, porque toman más el sol”.
     “Yo trabajé en la universidad de Oklahoma en ratas con insuficiencia renal y más tarde en la universidad de Los Ángeles en California, durante un año. A la vuelta a España empezamos a realizar cultivo de células óseas humanas para diferentes estudios”, concluyó María Eugenia Martínez.
En el coloquio, Nuria Martí, hija de María Eugenia, elogió la generosa e ingente tarea de su madre como investigadora y como madre al mismo tiempo, durante toda su vida, luchando contra la escasez de medios en el laboratorio y los hospitales, tal y como había comentado la conferenciante.
        Dolores Tomás apostilló, que los verdaderos héroes son los que de manera silenciosa investigan, trabajan y logran objetivos, más que los héroes de un arranque momentáneo. 
Rogelio Sánchez Molero, escritor, ante el control técnico

Teresa Escarpenter, Tucha y Carmen Valero

Carlos S.Tárrago y Victor Morales Lezcano, historiadores, asistentes
Julia Sáez-Angulo,May Pire y Pilar Carpio


sábado, 17 de septiembre de 2022

M. EUGENIA MARTÍNEZ, presidenta de la Tertulia Ilustrada, cumple 72 años y lo celebra con amigos




Foto de grupo con amigos ante el cuadro de Sotomayor
Pablo Reviriego entrega una acuarela a M. Eugenia


L.M.A.

Fotos: Maigualida Pires y Pablo Reviriego

    18.09.2022.- Madrid.- María Eugenia Martínez, presidenta de la Tertulia Ilustrada, celebró su 72 cumpleaños con un grupo de amigos de la citada tertulia en su casa ornada de antigüedades. Como anfitriona recibió con un elegante traje blanco, adornado con un bello y antiguo broche de familia.

    Como ella es así: ¡única! nos contó que era la tercera fiesta de cumpleaños que celebraba; las anteriores lo fueron con su familia y sus amigos de Universidad, los bioquímicos. Le queda una cuarta.

    M. Eugenia nos enseñó las últimas novedades de la casa, como la gran colcha blanca bordada por su bisabuela, una ilustre bordadora que trabajaba para las damas de Palacio Real en Madrid, lo que explica las hermosas piezas de bordado que la tataranieta guarda en su ajuar.

    También nos enseñó unas delicadas tablas con incrustaciones de marfil y nácar de origen filipino, en honor a un antepasado militar de ese país de Oriente, Filipinas, que un día fue territorio español.

    El acuarelista Pablo Reviriego le obsequió con una delicada acuarela invernal, Maigualida Pires con un juego de afeites en verde y los demás participamos para comprarle una pequeña tabla del XIX, que no sabemos donde colgará, porque en sus paredes no hay un centímetro cuadrado libre. Es lo que los latinos llaman el horror vacui.  

    En casa de M. Eugenia Martinez se pasa siempre bien, por eso estuvimos: Pedro García Molano; Carmen Valero; Ascen Raposo; Mabel Dodero, nuestra bella pelirroja; las hermanas Carmen y Pilar Lastra; Mercedes Ballesteros y Pablo; Maigualida Pires, nuestra venezolana con un espectacular traje pantalón rosa de tejido gofrado; Nené Calvet, la vecina adorable... Y echamos en falta a Adriana Zapisek, que excusó su asistencia con dolor, por otro compromiso previo y a Miguel Fernández Pinedo, a quien un inoportuno pequeño accidente le impidió asistir. Igualmente Cuqui Valero y Pepa Miranda.

    María Eugenia Martínez prepara sus memorias para contar la saga familiar de ricos propietarios en Villaverde,   drogueros de prestigio, propietarios de la Posada del Peine... amen de los recorridos de la autora por los Estados Unidos y sus múltiples viajes por el planeta, en el que le quedan poquísimos países por pisar. No se las pierdan cuando se publiquen. No ha empezado todavía, pero recaba información y fotos.

Pablo y M. Eugenia

Carmen Valero conversa con las hermanas Lastra

Pablo y Mercedes

Nené
Áscen y Julia