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miércoles, 5 de abril de 2017

Pedro Sandoval, “Pasión por el color”, muestra monumental en la Casa de Vacas del Retiro de Madrid






L.M.A.
Fotos Zapisek y Noïs

            2015 .- MADRID .- El pintor Pedro Sandoval expone “Pasión por el color. Conversaciones con el alma” en la Casa de Vacas del Retiro de Madrid. Una treintena de pinturas con sus últimos trabajos en el estudio. La exposición permanecerá abierta hasta el 1 de mayo de 2017.

            En la inauguración intervinieron con sus palabras la directora de la Casa de Vacas, que dio la bienvenida; la galerista Odalys Sánchez, quien recordó la trayectoria de Sandoval como pintor y coleccionista; la pintora y directora del Grupo pro Arte y Cultura, Mayte Spínola, que elogió el trabajo artístico del pintor venezolano/español y la pintora Blanca Cuesta, que agradeció su docencia y valentía a la hora de pintar.

            Entre los asistentes al acto: el archiduque Andrés Salvador de Habsburgo-Lorena; el embajador de Mónaco; la coleccionista Solita Cohen, la empresaria Rocío Barreiros, el arquitecto Luciano Moreno, el galerista Luis Bardía y su esposa, el historiador Carlos Alonso y numerosos artistas del Grupo pro Arte y Cultura como Julio Mendoza, Mercedes Ballesteros, Álvaro Torroba, Adriana Zapisek, Pablo Reviriego, Maica Nöis; Cuchi de Osma, Paloma Porrero de Chávarri, Juan Jiménez, Ana Vivas, Christian Prevost, Linda de Sousa, Manuel Moreno, Liane Katsuki, Gloria Vázquez, Cem Ates, Irene Iribarren, Dolores de Lara, Pedro García Molano, Amparo Ruiz de Ayllón, Juan Campos, Dolores Tomás y otros como Adelina Covián, Christo Nikolov, Ana Miranda, Flores Chaviano, Luis Magán…

            La obra expuesta de Pedro Sandoval Orta (Ciudad Bolívar, 1966) revela la geometría y el expresionismo conjunta o separadamente en obras de gran potencia y formato, en las que el color se manifiesta con fuerte protagonismo y en las que no falta cierto apropiacionismo del lenguaje de las vanguardias. El pintor busca efectos de luces y sombras a través de sugerentes montajes con la materia y el metacrilato, tanto en grandes cuadros –algunos trípticos. La escultura titulada “Puerta hacia los universos” pasará después de expuesta a las colecciones del Ayuntamiento de Madrid.

            El artista Pedro Sandoval obtuvo la Medalla de Oro Lorenzo el Magnífico de la X Bienal de Florencia en 2015.





En la tradición constructivista venezolana

            La crítica de arte Julia Sáez-Angulo ha escrito en el catálogo de la exposición:

            “Pedro Sandoval es fiel a la rica tradición venezolana, vivero imprescindible del arte constructivista y cinético, en el que la geometría rige con parámetros claros y normativos. Al pintor le gusta citar los grandes nombres de su país de nacimiento que hoy acoge con orgullo el célebre Museo Sofía Imber de Caracas, referente de prestigio artístico en todo el mundo para venezolanos y no venezolanos.  Pedro Sandoval trató desde muy niño a su promotora, que lo fundó en 1973. En esa catedral del arte en Caracas hay piezas maestras de grandes pintores que han nutrido sus retinas. Pedro Sandoval disfruta citando los nombres de los compatriotas Alejandro Otero, Jesús Rafael Soto, Carlos Cruz Díez, Omar Carreño, Mateo Manaure… junto a Armando Reverón,  Oswaldo Vigas, Adonay Duque… Ellos, los artistas, dan gloria a Venezuela, país que no está pasando precisamente ahora por el mejor momento. Vasili Kandinski, Piet Modrian y Joseph Albers se suman al imaginario del pintor con su magisterio abstracto y geométrico. Sandoval es un eslabón enriquecedor en el siglo XXI de una saga ilustre, el presente que crece y nutre del pasado.

            Cuadrados, rectángulos, rombos, triángulos equiláteros, isósceles y escalenos, círculos, líneas… Pedro Sandoval utiliza todos los polígonos en distintos planos en unas piezas pictóricas que se hacen relieves; todos ellos, en colores puros: rojos azules, amarillos… negros, a los que se suman los matices. Todo como una fiesta cromática que parte de un reto previo en un artista que ama el riesgo a la hora de pintar, a la hora de configurar el cuadro; que se plantea nuevos problemas a discernir y resolver. A todo ello se suman las texturas de oleos y acrílicos con efectos inéditos, a las que tan aficionado es el autor a lo largo de su trayectoria artística, texturas de contraste con la geometría lisa de los planos sobre el metacrilato; texturas muy diferenciadas, llenas de firmeza por la excelente calidad de los materiales que siempre utiliza el pintor y que él maneja con la sabiduría del artista y el primor del artesano. El trabajo artístico del artista venezolano tiende con frecuencia al volumen, ya desde sus tiempos de la figuración; busca el relieve,  la tercera dimensión, de ahí sus cuadros de grueso borde incorporado con la pintura ante la visualidad del espectador. 

            Algunas de las obras del pintor optan por la sola geometría y conviven sin solución de continuidad con las mixtas de constructivismo y abstracción. Piezas en las que late a veces el pulso del diseño o los ecos de la publicidad urbana”.




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jueves, 18 de junio de 2015

“ReConstructivismo 2.0” , exposición en la Galería Odalys de Madrid






Julia Sáez-Angulo

         18-jun-15.- “ReConstructivismo 2.0”  es el título de la  exposición en la Galería Odalys de Madrid, una muestra colectiva con espléndidas piezas de unos cuarenta artistas internacionales. La exposición, continuación de la celebrada en el mes de abril con arte igualmente constructivista, permanecerá abierta hasta el próximo mes de agosto de 2015.

         En la inauguración muy concurrida estuvieron presentes, además de Odalys la presidenta de la galería, algunos artistas como el gallego Víctor Mejuto que presentaba una pieza espléndida en el espacio del fondo, al igual que Pedro Sandoval con un relieve textil de fuerte impacto y un interesante cuadro en rojos.

         Entre los nombres presentes: Harry Abend, Carola Bravo, Manuel Cardenas, Sigfredo Chacón, Agustín Cárdenas, Carlos Evangelista, Elsa  Gramcko, Fernand Leger, Cálder, Víctor Lucena, Pascual Navarro, Maru Oriol, con una escultora soberbia, Mercedes pardo, Rogelio Polesello, Man Ray, Eusebio Sempere, Oswaldo Subero, Victor Vasarely, Gego (Gertrud Goldschmidt o Carlos Cruz Díez con una delicada pintura de pequeño formato.

         “Pintura concreta y no abstracta, porque nada es más concreto, más real que una línea, un color, una superficie”, dijo Theo Ban Doesbourg al hablar de la pintura constructiva. Esta cita abre el ensayo del catálogo del profesor Víctor Zarza para la exposición en Odalys, una galería que con cuna en Venezuela esta muy consagrada a este estilo de arte.


V. Kandinsky

         ReConstructivismo 2.0 nos permitemirar con cierta perspectiva hacia lo que ha supuesto, y supone actualmente, ese cúmulo de propuestas que conocemos bajo la denominación de abstracción geométrica, arte cinético o arte óptico”, concluye Zarza en su texto.

         En suma, una exposición que ningún amante o coleccionista de arte constructivo debiera perderse.

Carlos Herrera. Prodigio de la Fotografía

         Por otra parte, dentro de PHotoEspaña, la galería Odalys presenta en la sala baja, la fotografía de Carlos Herrera (Caracas, 1909 - 1988), en medio de una ilusminación excelente que convierte las fotos en blanco y negro en una autentica instalación. Un fotógrafo soberbio, orgullo de Venezuela.

M´s información

www.odalys.com


jueves, 5 de marzo de 2015

Anna Hamouda, exposición "Trazos, Geometría y Colores" en el Centro Nicolás Salmerón




 Anna Hamouda, tercera a la izquierda, entre Pilar Redondo y Estrella Merino. Julia Sáez-Angulo en el uso de la palabra.


L.M.A.

         La artista italiana Anna Hamouda, residente entre Madrid y El Cairo, ha vuelto a exponer su pintura en Madrid y lo ha hecho en el  centro cultural Nicolás Salmerón, dirigido por Estrella Merino. La muestra titulada Trazos, Geometrías y Colores, permanecerá abierta hasta finales del mes de marzo de 2015 y abarca una pequeña retrospectiva de veinte años de trabajo artístico.

         La concejala del distrito de Chamartín,  Pilar Redondo, abrió el acto de inauguración celebrando la presencia de una obra tan colorista y de buena factura como la de Anna Hamouda Sfiligoj (Udine. Italia, 1955). La crítica de arte Julia Sáez Angulo glosó la acendrada trayectoria de la pintora, así como su firme apuesta por la geometría y el color, de los comienzos en que conoció y trató al gran arquitecto suizo Alberto Sartoris, discípulo de Le Corbusier.

         Más de una veintena de pinturas, en su mayoría sobre el soporte de tabla, en las que resplandece el color, constituyen esta brillante exposición de Anna Hamouda Sfiligoj. Colores, nunca puros, siempre reflejo de la manipulación y el gusto de la artista, con total ausencia del negro, en polígonos geométricos de borde duro en algunos casos y con tendencia a la línea curva en los últimos años.

         En algunos cuadros, Hamouda lleva la paleta al nacarado o efectos acuosos y vaporosos o líquidos muy interesantes. La autora presenta varios tondos, una de sus especialidades más constantes desde que comenzó en la pintura.

         De su primera etapa en El Cairo, la pintora recrea algunas caligrafías árabes que hacen alusión a los atributos divinos. También presenta dos grandes cuadros blancos sobre soporte azul, en los que dibuja con cuerda y geso.

         Los collages de maderas pintadas son otra modalidad de su obra, lo que dota a la pintura de cierto ritmo cromático. Las últimas investigaciones plásticas de Anna Hamouda, que trabaja en acrílicos, derivan por la línea curva, atravesando el soporte y los diferentes cuadros que componen a su vez el cuadro definitivo sobre un soporte común. El magisterio de Kandinsky y los Delaunay laten en estas obras.

         En la inauguración estuvieron presentes, además del arquitecto egipcio Ayman Hamouda y de su hija Sara, diversos artistas plásticos, colegas de la pintora como Marina Gómez, Ana Vivas, Pedro García Molano, Cecilia Lassaletta o Adriana Zapisek, así como diversos amigos italianos.


         Anna Hamouda, de quien se recordó su primera exposición madrileña en la galería Quorum en 1991, declaró que a partir de ahora piensa permanecer periodos más prolongados en España.


miércoles, 26 de marzo de 2014

La pintura en Blanco y Negro 1958 – 1964 de Manuel Calvo en el Museo Jorge Oteiza





Julia Sáez-Angulo


            “El silencio” es el título de la exposición de pintura en blanco y negro del artista Manuel Calvo en el Museo Jorge Oteiza, organizada por la madrileña galería de arte José de la Mano. La muestra, que abarca los años 1958-1964 permanecerá abierta hasta junio de 2014.

La edición y coordinación del catálogo de la exposición de Manuel Calvo (Oviedo. Asturias, 1934) corrió a cargo de Alberto Manrique  de Pablo y lleva textos del artista, Antonio G. Pericás y Regina Silveira.

            Después de la exposición que se le hizo en Madrid, donde mostró principalmente la obra en color, el Museo Jorge Oteiza situado en Alzuza. Navarra, muestra una selección de los trabajos constructivos de Manuel Calvo en blanco y negro, en los que se perciben las secuencias pautadas y queridas por el autor. Sobriedad, elegancia y silencio reflexivo.

            Frente al expresionismo, el arte normativo, con cadencia matemática y geométrica, con ritmos estudiados y queridos… proporciona paz al espectador y coleccionista.

La abstracción geométrica nunca ha dejado de estar de actualidad, por más que en algunos periodos parezca ralentizarse. Siempre aparecen  nuevos nombres interesantes y sobre todo hacen valorar los excelentes del pasado como Manuel Calvo.

En París fue la gran Denise René la que apoyó y catapultó el arte constructivo, pero Madrid sigue apoyándolo con muestras como esta de Calvo en el museo de Navarra.

Las galerías José de la Mano y Guillermo de Osma tienen en este momento dos nombres reconocidos en esta línea: Enrique Salamanca y Francisco Sobrino. Goméz Perales lo estuvo anteriormente en la primera galería citada. Muy pronto Elena Asíns –que expuso en el Museo Reina Sofía- lo hará en la galería Juana de Aizpuru. La galería Cayón también expone arte normativo y cinético de modo continuo.

            La colección Patricia Phells de Cisneros expuesta en el Museo Reina Sofía dio muestras también de su empreño en el arte constructivo, en este caso con la mirada puesta principalmente en el arte latinoamericano.



            

domingo, 23 de marzo de 2014

Francisco Sobrino, artista constructivo y cinético, Exposición en la Galería Guillermo de Osma

Francisco Sobrino, artista visual


L.M.A.
   Obras del artista plástico Francisco Sobrino Ochoa (Guadalajara, 1932) se exponen en la madrileña galería Guillermo de Osma hasta el 15 de abril. El crítico de arte Francisco Vicent Galdón, comisario, es autor del  breve ensayo del catálogo, titulado “Sobrino, un óptico-cinético con proyección internacional” . En el texto se dice:

“Por fortuna, con esta nueva exposición en Madrid, la obra de Francisco Sobrino, uno de nuestros más reconocidos y consolidados exponentes del movimiento óptico-cinético internacional, vuelve a renovar su presencia y a hallar el protagonismo que en justicia merece en nuestro país. Y es que Sobrino, un pintor y escultor español, durante tanto tiempo aquí olvidado, “ciudadano del mundo”, como él señalaba, pues se sentía considerado español en Argentina, argentino en España y extranjero en Francia, fuera de nuestras fronteras vino siendo especialmente valorado. Al menos, en el panorama artístico galo y en el de otros países europeos y del orbe americano está considerado como uno de los grandes representantes del arte constructivo-geométrico europeo y, sin duda, lo distinguen también como uno de los más valiosos intérpretes del arte cinético español. De hecho, instituciones como la Tate Gallery de Londres, el Centro Pompidou de París, el Museo de Tel Aviv, la Fundación Peggy Guggenheim de Venecia, el Albright Knox Museum de Buffalo, la Hirschhorn Collection de Washington, la Beacon Collection y el Fine Arts Museum de Boston entre otros muchos, no tuvieron ningún reparo en adquirir sus obras. De igual manera su creación siempre estuvo presente en individuales y colectivas de instituciones y galerías de todo el mundo. Mientras en nuestro país, en los círculos culturales y artísticos, era injusta y tristemente ignorado, pues tras una breve muestra celebrada en 1967 en la Galería Grises de Bilbao, le seguirían la de 1975 en la Galería Propac de Madrid y en Caja de Guadalajara, la de 1976 en Galería Juana de Aizpuru de Sevilla, la de 1977 en la Galería Aritza de Bilbao y la de 1988 en la Sala Luzán de Zaragoza. Después de éstas, nunca más se supo de él en cuanto a actividades expositivas. Tuvo que transcurrir una década hasta renovar la presencia de su obra en España mediante la exposición retrospectiva de 1998 en Guadalajara, muestra patrocinada por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha que sirvió de revisión iconográfica, analítica y visual de las distintas etapas estilísticas, temáticas y matéricas desarrolladas por Francisco Sobrino entre los años 1958 y 1998. Gracias a los ecos de esta retrospectiva, que reunió 40 años de creación, cuya organización, comisariado y autoría del libro-catálogo corrió a cargo del autor del presente texto, en estos últimos años, la obra de Sobrino ha estado presente en importantes exposiciones colectivas españolas como las de “Cinéticos” del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, la muestra “Antes del Arte” en el IVAM de Valencia o la del “Homenaje a Denise René” en el CAM de Las Palmas, instituciones que afortunadamente poseen la presencia de su obra entre sus fondos. A estos logros, hemos de sumar ahora la futura apertura del Museo Francisco Sobrino en Guadalajara, su ciudad natal. 

Composición de F. Sobrino

Argentina, París, Vasarely, el GRAV y Denise René
Atrás quedó su etapa argentina de formación e inicios, allá por los años 50, en los que Sobrino ya mostraba una especial atracción por lo geométrico. De hecho, sus primeras obras, presentadas en los porteños salones “Estímulo de Arte de La Plata”, en el Museo “Eduardo Sívori” y en la Galería Galatea (años 1956-1957), las hallamos expresadas en   una muy personal figuración donde impera la geometría. Pronto su estilística abandonará la sistematización estructural y geométrica de las figuras y objetos para volverse más racional y constructiva. Ello resulta como manifestación de su excepcional inquietud indagadora tanto en lo iconográfico como en lo cromático y matérico. De ahí que veamos que en las últimas obras de su etapa argentina (1958) hasta su llegada a París (1959) muestre un mayor interés por investigar la luz, el movimiento y el espacio. Durante este período las composiciones son bidimensionales y se ven originadas por multitud de formas geométricas simples con las que investiga y desarrolla el movimiento virtual.

En París, Sobrino, como todo joven artista hispano de su generación, se siente tentado por vivir su aventura europea y llega a la ciudad del Sena a finales de 1959 junto a Julio Le Parc. Allí se reencuentran con parte de sus antiguos compañeros de estudios de Argentina: Sergio Moyano y Horacio García Rossi. Tras un período integrador y de revisión del arte surgido en Francia por aquellos años, nuestro artífice ve como punto de partida referencial la obra de Vasarely (en blanco y negro), uno de los grandes impulsores después de Albers del cinetismo o del también llamado “movimiento potencial”, con quien Sobrino comparte la idea de integrar el arte en la vida cotidiana y hacer de él un elemento vital al alcance de todos. Digamos, que como Vasarely, apuesta por el efecto óptico, por la capacidad espontánea del contemplador de contribuir, experimentar e integrarse en una obra de arte. También guarda similitud la obra de Sobrino con la de éste en que el movimiento que gran parte de sus trabajos poseen, es irreal, surge de la reacción a los estímulos ópticos en el ojo del espectador. Se produce una interacción entre obra y contemplador. En esta primera etapa parisina de Sobrino, como en la obra en blanco y negro de Vasarely, hay composiciones que siendo bidimensionales logran por efecto visual irreal mostrarse ante nosotros como tridimensionales. Por lo que nuestro artista, después de revisar su creación, se preocupó de investigar “la inestabilidad visual” y “la ambivalencia de la percepción” sometiendo con frecuencia sus trabajos a una programación matemática estricta con un control casi científico de los elementos plásticos. De ahí que, aunque sus primeras obras europeas continúen siendo bidimensionales, su propuesta se ve traducida en series de Interrelaciones, Sistematizaciones y Progresiones. Obras que van surgiendo entre 1960 y 1968, cuya creación se ve justificada por una extensa serie de Relieves resultantes de la superposición de formas planas, en los que, como decíamos, se crean progresiones y sistematizaciones. La novedad, en estos años, la impone la búsqueda y uso de nuevos materiales; en Estructuras permutacionales y Espacios indefinidos, realizados en metacrilato transparente, resultan formas modulares yuxtapuestas y superpuestas en las que visualmente y por desplazamiento del espectador se originan nuevas formas; en sus Estructuras permutacionales en aluminio y en particular en acero inoxidable se produce el efecto de reflexión. En estas esculturas el entorno, la luz y el movimiento se integran en la propia obra.

Aunque la creación individual de Sobrino, en cuanto a su contribución conceptual y plástica haya sido de vital interés para el arte cinético internacional, su aportación en los trabajos en equipo no ha sido de menor relevancia. Más aún cuando unos y otros han surgido de forma paralela. El artista, compartiendo con otros jóvenes creadores su interés por desarrollar proyectos en equipo, decide con ellos fundar en 1960 junto a Le Parc, García Rossi, Morellet, Yvaral y Joël Stein el Grupo de Investigación del Arte Visual (GRAV), asociación y ya emblemático grupo de artífices que permanecería unido hasta su disolución en 1968. Vasarely, por aquellos años, desde la Galería Denise René, donde además de artista venía ejerciendo como asesor, ayudó a difundir el arte de toda una generación de artistas geométrico-abstractos y apoyó de modo incondicional la fundación del GRAV. Más aún, cuando entre los miembros integrantes del Groupe de Recherche d´Art Visuel se encontraban su propio hijo Jean-Pierre Yvaral y Francisco Sobrino, junto a los ya mencionados Le Parc, Morellet, Stein y García Rossi. Sobrino, miembro fundacional del GRAV desde 1960 hasta 1968, participó de forma activa en todos los trabajos colectivos, propuestas, manifiestos, análisis, intervenciones y elaboración de textos. Sus planteamientos, como los del resto de integrantes del GRAV, se vieron plasmados en proyectos basados en “la inestabilidad”, en “la luz” y en “el movimiento”; surgieron nuevas experiencias con el público a través de acciones en espacios urbanos como “El Laberinto” y “Un día en la calle”, etc.; aportó junto a sus compañeros de grupo innovadoras propuestas presentadas en Nueva Tendencia en sus encuentros con los grupos italianos “N” y “T” y compartió con ellos la difusión de los célebres manifiestos constructivos para el arte, aprovechando en 1963 el marco de la III Bienal de París, efectuando  varias tomas de posición. Sobrino, a la vez que cumplió con los compromisos y acciones del Groupe de Recherche d´Art Visuel, también desarrolló de forma paralela, como decíamos, toda una importante labor creativa y expositiva individual.

La Galería Denise René de París, inaugurada en 1944 con una selección de trabajos de Vasarely entre los que figuraban sus “Fausses routes” (Caminos erróneos), acogió en noviembre de 1968, precisamente el año del ya histórico y recordado Mayo francés, la primera exposición de Francisco Sobrino. A ésta le seguirían en Denise René otras dos individuales en París y en la sede de Nueva York en 1971, además de cuantiosas presencias de su obra en numerosas colectivas de la referida galería. No olvidemos que la Galería Denise René, ya por entonces, comenzaba a ser considerada como uno de los espacios más importantes y de prestigio del arte constructivo-geométrico de Europa. Luego, con el paso de los años, sus trabajos bidimensionales, plasmados en piezas únicas o en series, realizadas en blanco-negro y color, han dado paso a sus Progresiones y Sistematizaciones, a sus tridimensionales Desplazamientos inestables, Torsiones, Relieves blanco-negro, Blanco sobre blanco y Color, Estructuras permutacionales, Transparencias, Elementos modulares, Volúmenes, Movimiento aleatorio y mecánico, Luces-rotación, Luz-color, Esculturas energéticas y Obras arquitecturales. Trabajos que desde su etapa argentina, francesa y española, iniciada en 1958 hasta hoy, han sido contemplados en más de medio centenar de exposiciones individuales y varios cientos de muestras colectivas realizadas por todo el mundo.                                                                            
                                         
Escultura en Guadalajara de F Sobrino

       
Facetas creativas

Blanco-Negro y Color
El blanco y negro y una amplia gama de colores se decantan como punto de partida en la creación de Sobrino surgida a este lado del océano. Las formas: cuadrado, triángulo, círculo y rectángulo, tras una premeditada y complicada ordenación  sobre el soporte de la composición, ya sea en las técnicas de gouache sobre papel o cartón, en óleo o acrílico sobre tela o madera o en metacrilato, van tomando posición en cada obra desarrollando una completa y compleja secuencia o progresión basada en una o varias formas que van evolucionando sobre sí mismas, ocasionando el desplazamiento sistemático de una forma lineal,  o creando un entrecruzado de líneas que van evolucionando de manera ordenada en la obra. Esta evolución y desplazamiento de formas marcan un principio y un final en la composición. Están sujetas al rigor de un complicado lenguaje matemático o alfabeto impuesto por Sobrino en su creación donde todo ha de cuadrar, donde se impone como norma o resultado la exactitud en las formas que abren y cierran la obra. Es decir, la primera forma que abre o que inicia la composición en su parte superior izquierda, sean círculos en blanco y negro o color o cruces, debe ser igual o marcar oposición con la de la parte inferior derecha, cerrando así la propuesta del autor. Este resultado tiene lugar en piezas  de series como: “Progresión y desplazamiento interno de una forma” y en “Desplazamiento sistemático de una forma lineal”. De igual manera, en aquellas otras series de composiciones conformadas por cuadrados con líneas entrecruzadas o incluso rectángulos que parten de los cuatro lados de la obra y acaban en el centro de la misma convirtiéndose en cuadrados o viceversa. Este es el caso de todas aquellas obras que presentan formas geométricas simples ordenadas en progresión sistemática. Aquí encuadraríamos las series denominadas “Alteración y progresión lineal” y todas aquellas de  Progresión sistemática de formas geométricas simples”. En dichos trabajos y series de obras, en su mayoría bidimensionales, queda plasmada la creación inicial de Sobrino surgida durante su primera etapa parisina.





Transparencias y Metal
El metacrilato y el acero inoxidable han sido materiales muy frecuentados por Sobrino. Del uno y del otro surgen juegos de transparencias y reflejos, los que por refracción y reflexión se multiplican hasta el infinito. El metacrilato, desde sus distintas variantes de colores y formas, desde la transparencia que presenta y brinda su estado o composición matérica, se presta a crear una ilimitada espacialidad y un universo de reflejos,  formas y  figuras repetitivas, fragmentadas o multiplicadas por acción de la luz, integrándolas en la obra, enriqueciendo su apariencia y haciendo posible así la participación del espectador. De igual manera, el acero inoxidable pulido, al actuar como espejo, origina una realidad virtual única. Reproduce y refleja todo cuanto acontece en su entorno, multiplicando, distorsionando e incluso creando de manera virtual nuevas imágenes. Con ello, se logra el propósito de su autor, conseguir la participación e integración del espectador.  Tanto en el metacrilato como en el acero inoxidable intervienen el espacio, la reflexión, el color y la luz. Todos contribuyen a la voluntaria o involuntaria participación del espectador ya que en su proximidad o lejanía, por el efecto de espejo o transparencia, su imagen o silueta queda integrada en la obra. Las piezas sueltas de metacrilato o metal que conforman la composición, al ser ensambladas entre sí, ya sea de manera yuxtapuesta o por superposición, logran transformar la estructura y las formas que la componen creando nuevas formas indeterminadas en el espacio. Es decir, distorsionan, multiplican y transforman las imágenes originando nuevas formas, aquellas que aportan una nueva dimensión y acentúan su espacialidad realzando así la composición. Partiendo de su disección y dependiendo de su concepción inicial y ensamblaje, las obras adoptarán unas u otras formas, dando lugar a múltiples triángulos o cuadrados e incluso surgen nuevos colores por efecto de la luz al iluminar la pieza. Estos trabajos tridimensionales o esculturas ganarán en volumen, en altura u horizontalidad dependiendo de su forma, una vez concluido su montaje. También, sus cajas de metacrilato transparente surgen de la superposición de placas con aberturas circulares, las que al no coincidir entre sí originan nuevas formas dando lugar a diversas combinaciones de transparencias y superposiciones. Con metacrilato elaboró Transformaciones inestables, Formas y Espacios indefinidos, Transposiciones, Relieves y Transparencias. Mientras que con acero inoxidable realizó Estructuras permutacionales, Reflexiones y Transformaciones inestables.

Movimiento y Luz
Desde mediados de los 60 hasta sus últimos años de creación, nuestro artista vino ocupando parte de su tiempo en investigar el movimiento y la luz. El movimiento, ya sea virtual o real, crea el efecto de inestabilidad en la creación de Sobrino. En composiciones bidimensionales y estáticas, son las formas en su degradación iconográfica y cromática las que ilusoriamente nos llevan a percibir y a experimentar la sensación de desplazamiento o movimiento de las propias formas en la composición. Su interés por el movimiento lo centró en el aleatorio que se vio materializado en sus esculturas conocidas como “Libres dans le vent”. Piezas formadas por esferas unidas entre sí mediante una estructura metálica, que se ponen en movimiento por la acción del viento o también manualmente como: Pulsaciones y Esferas-pulsaciones donde se pone en práctica el movimiento virtual y real. De igual modo, se interesó por el movimiento mecánico en Oposiciones indefinidas cuyas obras requieren ser manipuladas por el espectador, quien las acciona utilizando los resortes que para tal fin posee la propia obra. Como ejemplo vemos las piezas: Desplazamiento lineal, Rotaciones-oposiciones, Bolas negra-blanca-gris y Desplazamiento Bleu y Vert. Otro interesante proyecto de Sobrino fue el de incorporar la energía solar a sus piezas. El artista, desde principios de los años 80, comenzó a construir esculturas auto-energéticas en metacrilato. Eran en su mayoría Torsiones que en su parte inferior o base llevaban adheridas una célula fotovoltaica que orientadas al sol, al recibir de los rayos solares la suficiente energía, giran sobre su base desarrollando un movimiento propio y real. 

La luz ha sido una de las principales propiedades que aparecen como una constante en su obra. Si Sobrino tuvo en cuenta la luz al construir las esculturas agrupadas en sus series de trabajos denominados Transparencias, Estructuras permutacionales (tanto en transparencias como en reflexiones) y en sus composiciones basadas en el Movimiento (aleatorio, virtual, real, etc.), ésta hallará especial protagonismo en los estudios y proyectos que el artista inició casi a principios de los 90, apoyados en rayos luminosos. Nuestro artífice, utilizándolos, intenta lograr aquello que denominó Formas espaciales lumínicas cinéticas. Para ello, recurriría al uso de rayos cilíndricos de luz blanca. Dentro de este proyecto ideó una estructura lumínica producida por rayos fijos que en su conjunto proyectaban de noche sobre el cielo una pirámide de base cuadrangular. Sus lados estaban descritos por un rayo fijo horizontal que partía de cada vértice y que a su llegada al opuesto era proyectado en vertical por un espejo inclinado. Sobre la base se asentaba la pirámide formada por la intersección de otros cuatro rayos móviles que se desplazaban en tres dimensiones. Estos proyectos de Pirámide con rayos luminosos fueron concebidos para ser desarrollados en las torres de Nueva York, en la desembocadura del río Orinoco, en la Expo-92 de Sevilla y en la plaza de Colón de Madrid.


Escultura de Sobrino


Formas espaciales lumínico-cinéticas
Como continuación a los estudios y proyectos de Sobrino cimentados en rayos luminosos, resultan una serie de esculturas en las que el artista aborda nuevamente la problemática de la luz y del color.  Son obras construidas con trozos de metacrilato transparente ensamblados que, al ser instaladas sobre una base del mismo material en negro, por acción de la luz, se produce un curioso efecto físico al pasar ésta a través del metacrilato transparente que aquí realiza la función de prisma. En el material que conforman estas composiciones actúan los fenómenos de reflexión, refracción y descomposición lumínica; los mismos que sobre la base en negro proyectan por inversión la imagen virtual cromática de dichas esculturas. Aquí se encuadran la serie de esculturas Fuente de luz.
Relieves y vitrales
Entre los relieves de Sobrino, una parte importante está dedicada a lo que él denominó “Blanco sobre blanco”, grata e inevitable sugerencia a Malevich, donde nuestro artista retoma lo bidimensional investigando las posibilidades expresivas del plano como elemento esencial plástico y del blanco como recurso para las especulaciones tonales. Estas obras están realizadas en metacrilato o papel, aparecen compuestas de formas y cuerpos geométricos que van paulatinamente transfigurándose. En papel, Sobrino realizó varias series de grabados en los que experimentó con el blanco sobre blanco. También, siguiendo el mismo planteamiento, utilizó para elaborar estos relieves papel de aluminio o plata.
En sus vitrales, la luz, el movimiento y el espacio, sean virtuales o reales, son propiedades inherentes a su creación. Así se manifiestan en sus relieves, transparencias, estructuras permutacionales y otras experiencias óptico cinéticas. Ahora bien, será con la luz unida al color con la que desarrolle toda una serie de trabajos centrados en la técnica del vitral realizando una extensa gama de ejercicios en vidrio, papel y acrílico sobre tela, basados en combinaciones y variaciones de color.

Esculturas arquitecturales
A lo largo de la extensa producción creativa de Sobrino, hallamos una amplia serie de trabajos concebidos desde la rigurosidad científica que caracteriza a toda su trayectoria y que, ideados como esculturas en su desarrollo, los hace cohesionar de pleno con la arquitectura. Son obras de origen escultórico y de configuración arquitectónica con las que el artista ofrece un nuevo modelo de entorno susceptible de modificar el comportamiento humano. Ahí están las esculturas de Sarcelles, Grenoble, París, Machecoul y Roussillon en Francia, las del Museo de Escultura del Paseo de la Castellana y de Renfe en Madrid, la de Santa Cruz de Tenerife, Autovía de Guadalajara y Peñalver, además de las de Alicante y de las Universidades de Caracas y de Valencia. Obras esculturales que superan con creces sus pretensiones arquitecturales. Piezas instaladas en espacios públicos que, además de difundir la obra de su autor, invitan al transeúnte a participar de ellas. Obras que sirven de complemento a la rica, atractiva, compleja y variada producción de éste pintor y escultor óptico-cinético de proyección internacional. Creación la de Sobrino que se nos muestra plena y plagada de propuestas y de experiencias ante la que el espectador no puede permanecer indiferente".