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martes, 30 de noviembre de 2021

Lola Saelices y Antonio de Ávila exponen pintura sobre el agua en la galería ARDEARTe de Madrid

Humedales de Villacañas, por Lola Saelices

Galería ARDEARTe
DirecciónC. Ardemans, 24, 28028 Madrid

J.S.A.

30/11/21.- Madrid.- Los pintores Lola Saelices y Antonio de Ávila exponen su pintura sobre el agua en la galería ARDEARTe de Madrid. Es sus cuadros se pueden ver humedales, ríos y mares al óleo y a la acuarela respectivamente de ella o de él.

“Todo comenzó al preparar una exposición conjunta para mi pueblo toledano, Villacañas, que cuenta con los humedales más espléndidos que uno pueda imaginar. Allí se pueden ver garzas y flamencos, por lo que el paisaje resulta siempre muy bello, espectacular”, explica Lola Saelices.

Con la pandemia, el proyecto se paralizó y, al reabrirse la situación, decidimos exponer en Madrid todos los cuadros en los que habíamos trabajado en días de encierro.

El resultado en una alternancia de lienzo y papel con el agua como reto y representación. La exposición ha sido muy bien acogida.

Los cuadros de Antonio de Ávila frisan a veces la abstracción, ya que el paisaje abierto le lleva a ello. Lola se ha recreado más en los humedales de Villacañas, dignos de ver, pintar y recrearse.

Las marinas tienen buena aceptación, ambos han pintado Noja, donde fueron seleccionados en el IV Certamen de acuarela que convoca cada año la ciudad cántabra.

    La Tertulia Peñaltar de Hogar de Ávila, coordinada actualmente por Pablo Reviriego, dedicará su sesión del mes de febrero a glosar el trabajo artístico de Lola Saelices.

"Noja", por Antonio de Ávila


jueves, 12 de diciembre de 2019

RETRATO: Lola Saelices, pintura, indagación, interés por el rostro humano y retratista, EXPONE EN ARDEARTe


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 Lola Saelices


Julia Sáez-Angulo

            11/12/19 .- Madrid .- De pequeña ya apuntaba maneras pictóricas, cuando los niños y niñas de la  clase querían sentarse junto a ella en el pupitre y le decían: ¡Lola, píntame!  y les hacía un retrato con el lápiz y todos quedaban tan encantados, que incluso le traían a su hermano o a su madre para que les hiciera otro retrato. Lola Saelices iba para pintora y así fue, aunque algunos avatares le llevaron por directora de una gran floristería toledana. Su buen gusto la avalaba.
            Confiesa que en su fuero interno se siente siempre atraída por el retrato, aunque haya pintado muchos paisajes y, entre ellos, preciosas nevadas y playas. Ha ganado algunos premios en los concursos de pintura al aire libre, cuando lega el verano y viaja con Antonio de Ávila por los distintos pueblos y convocatorias de pintura rápida.

            En su última exposición madrileña en ARDEARTe, Lola Saelices Santos (Villacañas, Toledo, 1960), residente en Madrid, se ha desquitado y muestra los numerosos femeninos que ha pintado al óleo sobre papel –muchos de ellos se los regalaron en su día, al cerrar la tienda los galeristas Ana y Jesús, proveedores de materiales pictóricos. La mayoría de esos dibujos de caras femeninas la guardaba en carpetas, y ahora los ha colgado a la manera de los antiguos pliegos de cordel en cuerdas con pinzas de madera como sujeción. El resultado es sugerente y vistoso. Curiosamente, buena parte de sus pinturas con rostros femeninos carecen de boca en medio de sus trazos gestuales en la cara y el cabello; no sabe muy bien por qué.

            Algunas de las cabezas femeninas son de mediano formato a modo de rostros referentes, que viene a colmar su profundo deseo de hacer retrato desde siempre”. El éxito de reconocimiento y venta de la exposición ha sido tal, que a ella misma le ha pillado por sorpresa en estos tiempos en que todos los artistas dicen que no se vende nada.
            “Bien es verdad, explica, que he puesto unos precios muy asequibles, para que nadie con sensibilidad, si quiere, puede adquirir una obra de arte única”, explica la pintora. Las piezas se venden enmarcadas o sin enmarcar, lo que facilita la gran difusión de las mismas. “Lo que quiero es la difusión de mis obras”, añade la autora.

            Colorista nata, Lola Saelices muestra igualmente algunos paisajes bien construidos, como el titulado Grupos, con figuras esquemáticas que van mancando la distancia y la escala en el cuadro. La pintora indaga e investiga sobre distintos materiales, como los papeles, algunos de ellos finos y velados, casi de seda, porque difunden bien el pigmento y ofrecen calidades exquisitas.

            Lola Saelices dedica algunos días de la semana a la docencia en su galería ArdeArte, junto al también pintor Antonio de Ávila, eso les hace relacionarse, transmitir y reflexionar aún más sobre la pintura.
            “Lo mío es una pulsión y necesidad de pintar, lo mismo que respirar. Recuerdo que en La Mancha, cuando era joven, yo veía un suelo de cemento libre y limpio y me ponía a pintarlo con spray. Con frecuencia utilizo los restos de óleo en las paletas para hacer esos dibujos inmediatos y rápidos, que son como automáticos, en los que la pintura me lleva de modo inconsciente, como si yo fuera solo una médium. A veces hay que pintar de modo inmediato, olvidando lo que sabes, para que aparezca lo que, sin pretenderlo, has aprendido a lo largo de tu trayectoria como artista. El resultado puede ser sorprendente”, explica Lola Saelices, convencida de que ella es pintora por encima de todo.

            Para celebrar todo el éxito de esta exposición Lola Saelices convoca a una fiesta de clausura el viernes día 13, que se sume a las fiestas de la Navidad.

Más información

 pinturas de Lola Saelices



viernes, 10 de mayo de 2019

Antonio de Ávila: Pintura y color en flores y macetas, en la galería ARDEARTe


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 Antonio de Ávila, pintor





Julia Sáez-Angulo


            11.5.19 .- Madrid .-  Una treintena de obras, óleos, acuarelas y collages, presenta el pintor Antonio de Ávila en la galería ARDEARTe de Madrid, hasta el próximo mes de junio. Una treintena de cuadros que prolonga su exitosa serie de flores, que ha merecido algunos premios y galardones.

            Orquídeas, rosas y  geranios en arbustos, macetas o ramos, que dotan de alegría, color y gracia a un pintura que se hace grata a los ojos y a la sensibilidad del espectador. El autor juega con frecuencia con el trampantojo de la materia entre el soporte del lienzo, el papel, el pigmento, los textiles de las flores y el metacrilato que las protege para dar una sensación más matérica y de relieve en el espacio interior de las piezas.

            Una figuración que alterna el dibujo de las plantas, flores, vallas de madera y rodrigones, con una interpretación más desecha de las mismas. Antonio de Ávila cuida la composición con una atención especial a la proporción áurea, de modo que los planos parecen insinuar una banda o un tapial que subraya el motivo floral. Algunas líneas en la base o en el metacrilato de cubierta añaden una presencia o fijeza geométrica a la iconografía.

            Antonio de Ávila (Ávila, 1958) es un pintor de acendrada trayectoria artística, fiel a su propia elección y coherencia plática en los distintos estilos que se han ido encadenando en su obra, centrada últimamente en la flores radianes y hermosas durante más de diez años.

            Junto a Lola Saelices, Antonio de Ávila es profesor de pintura en la galería ARDEARTe (Ardemans, 24, Madrid), por donde han desfilado pintores emergentes que saben apreciar su magisterio.