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viernes, 7 de julio de 2017

Cabaret Voltaire, cuna del Dadaismo, una institución cultural en Zurich






 Julia Sáez-Angulo ante el Cabaret Voltaire



L.M.A.
Fotos Maica Noïs


            El Cabaret Voltaire en la calle Spiegelgasse de Zurich es una institución cultural que perpetúa la memoria del lugar en que nació el movimiento de vanguardia dadaísta en 1916, por Hugo Ball, que escribió los primeros textos dadaistas. A este movimiento se unieron artistas europeos refugiados de la I Guerra Mundial, decepcionados por una situación política y bélica, que les llevaba a cierto desinterés y abulia por la vida. “Da-da”, son las primeras sílabas que suele pronunciar un bebé y a ellas se agarraron como símbolo de su pensamiento.

            Artistas que se unieron y pertenecieron al movimiento fueron Tristan Tzara y Marcel Jank de Rumanía, los franceses Jean Arp, Juliette Roche, Marcel y Suzanne Duchamp, los alemanes Hugo Ball, Emmy Hennins, Hans Richter, Richard Huelsenbeck o la suiza Sophie Taeuber-Arp.

            En el Cabaret Voltaire se reunieron con frecuencia los surrealistas, hijos del dadaísmo. Con el tiempo este Voltaire se fue abandonando hasta que en 2004 se rehabilitó y reconoció institucionalmente. Hoy el Cabaret Voltaire contiene una sala de exposiciones y un pequeño museo sostenido por postdadaistas como Jonathan Meese. Adrian Notz es el director desde 2012.

            El Cabaret Voltaire adopta como dadaístas a distintos nombres del arte como Alexander Archipenko, Tatsuo Okada, e incluso al anarquista ruso Mijail Bakunin (1814 - 1876), del que se ha restaurado su tumba en Berna con una placa en bronce del artista suizo Daniel Garbade y una frase de Bakunin, en el transcurso de una fiesta en el cementerio a los 200 años de su muerte.

    Algunos miembros del Grupo pro Arte y Cultura , dirigido por Mayte Spínola visitaron el Cabaret Voltaire en su reciente viaje a Zurich.




Retrato de Tristan Tzara por Robert Delaunay
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viernes, 29 de enero de 2016

" Cristianismo Bizantino," de Hugo Ball Una original visión de la constitución definitiva del cristianismo dentro de la cultura bizantina






L.M.A.

29 de enero de 2016.- El controvertido escritor alemán Hugo Ball vuelve a las librerías una vez más de la mano de la editorial Berenice, quien está publicando su obra, inédita aún en España, a pesar de que su autor fue el padre de una de las corrientes literarias más singulares de Europa a principios del siglo XX: El Dadaísmo.

En esta ocasión lo hará con su libro el Cristianismo bizantino, que publicó en Alemania en 1923, en el que nos ofrece un panorama original de la constitución definitiva del cristianismo dentro de la cultura bizantina, llena de magia oriental, gnosticismo y filosofía neoplatónica, a través de la vida de tres santos del cristianismo primitivo oriental: Juan Clímaco, Dionisio Areopagita y Simeón el Estilita.

Y es que a lo largo de sus páginas Ball sugiere que la única posibilidad que tiene el hombre de alcanzar la vida plena, tras las fragmentaciones y las relatividades de la modernidad de su época, es la de asumir como modus vivendi el monacato libre y contemplativo, una filosofía que anticipa formas de vida alternativas y contraculturales de nuestra más reciente historia cultural.

“Este escrito edificante, si se mira con detenimiento, ha de entenderse dentro de la crisis intelectual y las experiencias existenciales que acompañaron desde siempre a Ball: su práctica artística en el dadaísmo, su activismo político y un profundo sentido simbólico de su religiosidad —tempranamente en sus diarios anotó: “Para entender el cubismo tal vez haya que leer a los Padres de la Iglesia”—, comenta su editor David González Romero.

Esta edición se contextualiza con un esclarecedor prólogo del propio Ball, que no llegó a publicarse; el proyecto de la vida de un cuarto santo, Antonio el Egipcio; reseñas críticas en la época de su salida, y un amplísimo estudio de la obra realizado por el especialista alemán Bernd Wacker.
Retirado de las vanguardias artísticas europeas y haciendo una vida cenobítica, Ball se dedicó a estudiar teología, historia y arte de la religión, pero nunca perdió de vista un objetivo central: hacerle una crítica ideológica y artística radical al mundo moderno y la cultura burguesa tras el desastre de la Primera Guerra Mundial. 

Hugo Ball contemporizó la producción de este libro, y de otros muchos -Dios tras Dadá (Berenice, 2013)- con su crisis espiritual tras la Primera Guerra Mundial y el abandono de la experiencia artística más radical hasta el momento, la creación del Dadaísmo y del Cabaret Voltaire (1916). 


«La evolución de Hugo Ball de la creación del dadaísmo al cristianismo bizantino es extraordinariamente significativa... hay un estricto vínculo entre las prácticas de la vanguardia artística y la liturgia, comenta el filósofo italiano Giorgio Agamben.

Hugo Ball (1886-1927) nació en Pirmasens (Renania) en el seno de una familia católica. Fue poeta, creador de los poemas fonéticos, dramaturgo, actor y pianista, ensayista y novelista. Se integró en los cabarets de las vanguardias expresionista y, más tarde, dadaísta.

Debido a la Primera Guerra Mundial, se exilia en Zúrich con su esposa, la actriz y poeta Emmy Hennings, y funda en 1916 el Cabaret Voltaire, donde nacerá el movimiento dadaísta. Escribió sobre esta etapa en su novela Flametti o el dandismo de los pobres (1918).

Dedicó obras a Nietzsche y a Bakunin, al que tradujo al alemán. Dos de sus libros más conocidos, Para una crítica de la inteligencia alemana (1919) y su edición definitiva en Las consecuencias de la Reforma (1924), fueron fruto de su etapa como periodista, activista y exiliado. 

En 1920 manifiesta su vuelta al catolicismo y se marcha al cantón suizo de Ticino para llevar una vida pobre y retirada. En 1923 culminó un ambicioso tomo, Byzantinisches Christentum, sobre la teología de santos bizantinos. 
En 1927 escribió la primera biografía de Hermann Hesse y publicó sus diarios con el título La huida del tiempo. Antes de morir de cáncer en Sant Abbondio, todavía proyectaba un libro –La terapia de la Iglesia– la nueva psicología en su relatividad teológica, el exorcismo paleocristiano y la demonología.