sábado, 13 de octubre de 2018

Cristina Lisbona y José Redondo: Enlace matrimonial en la iglesia de San Ginés de Madrid


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Novios y sus padres
 La novia besa a su madre tras el enlace matrimonial


L.M.A.
Fotos: J.M. Herce y Adriana Zapisek


            14/10/18 .- MADRID .- La doctora en Medicina Cristina Lisbona y Sáez y el ingeniero José Redondo Hurtado contrajeron matrimonio, ayer sábado, en la madrileña iglesia de San Ginés, acompañados de sus padres, los padrinos Rosa Hurtado y José Antonio Lisbona, y Julia Sáez-Angulo y Pedro Redondo. Ofició la ceremonia religiosa el padre Cruz Goñi, de la Congregación de Capuchinos Franciscanos Amigonianos.

           Los novios eligieron como lecturas bíblicas, pasajes del Cantar de los Cantares, de Salomón para la epístola y el fragmento del Mandamiento del Amor, para el Evangelio. En la homilía, el sacerdote encomendó a los esposos el amor mutuo a lo lago de sus vidas.

            Actuaron como testigos, además de los padres, familiares y amigos de los contrayentes, entre ellos, los hermanos del novio, Pedro y Ricardo Redondo y Ainoa Sáez Velasco, prima hermana de la novia. Entre los asistentes: la madrina de bautismo de Cristina y su esposo; los farmacéuticos Francisca Angulo Marijuán y Antonio Pérez Valverde; los abuelos del novio; el periodista Luis Sáez Angulo y su esposa Mayte Echevarría; la farmacéutica María del Carmen Martínez; la empresaria y mecenas de arte; Mayte Spínola; el embajador de Israel, Daniel Kutner, y su esposa; el empresario Mario Saslovsky y su esposa la pintora Adriana Zapisek; la periodista Gema Piñana Alfonso; la abogada Carmen Valero; el escultor Juan Moral; los escritores Uriel Macías y Juana María Herce; los artistas visuales Pablo Reviriego, Mercedes Ballesteros, Maica Nöis y Cuchi de Osma…

            La novia lucía un hermoso vestido de novia en encaje de Bruselas con escote trapecio en la espalda, manto de tul y corona floral.

            El banquete de bodas tuvo lugar en el Palacio de las Alhajas, situado en la plaza de las Descalzas Reales y fue servido por Life Gourmet.

 Los novios con la madre de la novia

Ante el padre Cruz Goñi

 Los novios en la galería alta
 Mayte Spínola, Nani Herce y Adriana Zapisek
 Carmen Valero junto a Mayte, Mercedes y Adriana

 Novios con las amigas de Cris
 La madre de la novia y Juana María Herce
Novios y amigos

Julia Sáez-Angulo, madre de la novia
Entrada de la novia con su padre

Adriana Zapisek y Julia Sáez-Angulo


Cris y Jose abren el baile

pastel de bodas

Francisco Recuero, músico, compositor, pintor, pendolista, autor de collages, buena gente


 Collage musical de Paco Recuero



 Francisco Recuero con uno de sus collages


Julia Sáez-Angulo


            14/10/18 .- MADRID .- Es capaz de amenizar como nadie la velada de cualquier acto o evento cultural, con su música de flauta o de órgano electrónico, así lo ha hecho en presentaciones de libros, tertulias, recitales poéticos, exposiciones de arte o directamente en concierto de cámara o conjunto musical, junto a los componentes de  Sonidos de la tierra o el Trío Collage. Además maneja el arte de la caligrafía artística como nadie y resulta ser un pendolista de primera categoría, capaz de ilustrar con su magnífica letra los diplomas y documentos que requieren el arte de la escritura, una rama singular de expresión artística, que él conoce y practica. En el Renacimiento, los mejores pendolistas de la Corte de los Austrias eran vascos.

            Francisco Recuero Delgado (Madrid, 1950) nos ha deleitado en varias ocasiones con un concierto con el órgano de Realejo de Nuestra Señora de las Angustias de Valladolid, del que  Sancho Roda escribió un libro titulado El Realejo de Nuestra Señora de las Angustias de Valladolid (Madrid, 2002) donde cuenta la historia de este precioso instrumento musical que hoy alcanza una sonoridad sublime. El libro fue patrocinado por la Diputación de Valladolid.

         La historia de este órgano de Realejo cuenta que “Manuel Marín lo entregó a la Cofradía Penitencial el 3 de enero de 1608, ampliado años más tarde por Francisco Ortega”.  En su interior lleva la leyenda: Para Onrra y Gloria de Dios y de su Madre Santtisima de los Cuchillos. Este órgano de Realejo se perdió y abandonó en Francia, para ser readquirido finalmente por  un coleccionista español, que encontró la mano de nieve de Paco Recuero para arrancar las notas dormidas en el interior del Realejo.

            Paco Recuero en un esteta de las artes y lejos de ser un maniático, como suele suceder en algunos artistas de la música o de las artes visuales, es un hombre afable y dispuesto siempre para interpretar música con generosidad, especialmente medieval (conoce bien las Cantigas de Alfonso X el Sabio y el Cancionero de Palacio), en compañía de otros colegas como Antonio de las Heras, Carlos Cáceres, Alberto Adnán… o los cantantes Virginia Wagner, María Castaño, Rogelio Sánchez Molero y Carmen Palomero.

            Como compositor, le hemos escuchado piezas singulares en las que con música emula los sonidos del aire, la lluvia, la tempestad, el silencio… Solo un poeta podría lograr algo así y fascinar al auditorio. Con su arte ha intervenido en algunos actos culturales de escritores o artistas del Grupo pro Arte y Cultura, donde se le conoce bien por su doble faceta de músico o pintor. Yo he sido beneficiaria de su compañía musical en la presentación de mis libros. También lo hemos visto ocasionalmente en casa de Mayte Spínola.

             Paco Recuero tiene una hija tan guapa, que a veces posa como modelo para la pintora y escultora Mercedes Ballesteros.

            Como artista visual Recuero practica la pintura y sobre todo el collage, sobre el que ha dado clases en la Asociación Española de Pintores y Escultores, AEAE, y en estudios privados. Sabe transmitir ese arte del fragmento de papeles, hules, rejillas, pautados musicales..., que nació con los vanguardistas históricos de los años XX en Paris y que tiene como pistoletazo de salida el célebre cuadro Naturaleza muerta con rejilla (2012) de Pablo Picasso, del que partiría más adelante el llamado “objeto encontrado”, que iba a renovar el arte de la tercera dimensión, al pasar de la idea de estatua al objeto escultórico que todavía perdura.

            Los collages de Francisco Recuero ya han entrado en el mundo de las subastas de arte. Un día hicimos un intercambio: yo le di a Paco Recuero un buen libro de Caligrafías y él me regaló un collage suyo. Salí ganando.

            En los collages de Paco Recuero suelen estar presentes los pentagramas o los ángeles cantores, músicos o anunciadores. Las artes se buscan y arraciman porque todas ellas parten de un mismo tronco. Si Horacio dijo aquello de Ut pictura poesis (la pintura como la poesía o viceversa), algo similar cabría decir de la música y las artes visuales.

Más información

https://www.galeriavisol.com/francisco-recuero/









 "Silencio"
 Talleres de collage con Paco Recuero

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viernes, 12 de octubre de 2018

RETRATOS: Elisabeth Karamat, escritora, diplomática, vegana y amante de la Agricultura, residente entre Viena y Saint Kitts


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Julia Sáez-Angulo
Fotos: Rosa Gallego

            13/10/18 .- MADRID .- Hija de condesa austriaca y embajador de Surinam, ambos diplomáticos en Nueva York, ella siguió los pasos de la diplomacia, después de estudiar Historia del Arte  y Derecho. Su vocación de escritora ha cristalizado en varias novelas en alemán, en las que África o el Caribe son geografía de los protagonistas, además de algunos ensayos, todos ellos libros presentes en Amazon para poder ser adquiridos. Se educó en los Estados Unidos, Senegal y Austria. Es una políglota envidiable en inglés, alemán, francés, italiano, español… por este orden. Actualmente reside entre Saint Kitts y Viena con sus tres hijos; disfruta con la alimentación vegana, de la que hace elogio y partícipe a los amigos que la acompañamos al restaurante vietnamita o en su casa. En su tiempo libre se entrega junto a un grupo de jóvenes en tareas agrícolas.

            Elisabeth Karamat (New York, 1966), mujer preciosa y delicada mulata de finas facciones, lleva un mes en España invitada por Mayte Spínola y, con solo 30 días, ha incrementado notablemente el conocimiento de la lengua castellana. En este viaje ha visitado distintos pueblos y ciudades de la piel de toro y le ha impresionado gratamente Andalucía, sobre todo Marmolejo, la finca de La Centenera y el Rocío junto a Conchita Spínola, amén de Mallorca.

            Su periplo ha terminado en La Escorzonera, donde la artista y mecenas Mayte Spínola le ha hecho entrega del Diploma de Excelencia del Grupo pro Arte y Cultura, PAC, y la ha nombrado delegada del mismo en Saint Kitts. La bandera de España presidía y respaldaba el acto en el Día de la Hispanidad. Numerosos artistas, pintores y escultores del PAC estuvieron presentes en el acto celebrativo.  Elisabeth confesó que viajó a España con la idea de escribir, pero, en vez de eso, ha logrado conocer a muchos y buenos amigos a lo largo de su recorrido viajero, del que seguro han nacido experiencias que más adelante supuran en la escritura. Le acompañaba su hijo Gregor.

            La escritura de Elisabeth Karamat es profunda y fuerte como el amor y la muerte. Es capaz de adentrarse en mundos oscuros como la enfermedad mental, cruce de generaciones o las estructuras de poder y de la clase dominante que se enseñorean en el Caribe frente a la gente sencilla. Describe muy bien el mundo y la condición humana ante el dolor, la violencia o las drogas. Al final deja asomar un rayo de luz o de esperanza. Ella ha estado en una buena atalaya para observar, analizar y ponerlo todo negro sobre blanco. Honigmann es su editorial germánica, si bien sus libros pueden encontrase también en Amazon.

            La celebración de despedida de Elisabeth, que vuelve  Austria, coincidía con la remodelación de los porches de El Romeral en una mejorada galería expositiva de arte, y allí se encontraban varias Venus tuneadas por diferentes artistas que serán subastadas en breve en la Fundación Thyssen-Bornemisza en Madrid, a favor de Mensajeros de la Paz del padre Ángel. Marisa Nufrio, creadora del evento en Smylife no andaba lejos. Junto a ellas interesantes cuadros de Marta Sanmamed o Gloria Vázquez.

            Mayte preparaba el prólogo para la próxima exposición de 101 artistas en la Masía de San Antonio (Valencia), donde espera el anfitrión Antonio Sánchez de León el próximo mes de noviembre.
           
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 Elisabeth en la agricultura


Elisabeth con Julia Sáez-Angulo y Damián Retamar
en La Centenera

Elisabeth Karamat

jueves, 11 de octubre de 2018

RETRATOS: Gloria Vázquez pinta como los ángeles y se lamenta en ansias de perfección





 pintura de Gloría Vázquez



Julia Sáez-Angulo

            12/10/18 .- MADRID .- Ella pinta como los ángeles, pero en ansias de perfección dice siempre que lo último que ha hecho es una porquería. Es negativa por sistema, porque su deseo de superación la martiriza. Ella va en busca de una quimera, como el personaje de Honoré de Balzac en La obra maestra desconocida, un libro que debiera de leer todo artista que se precie, porque es la obsesión y locura por lograr la cima del arte, lo que no deja de ser una ambición casi diabólica, al querer emular al mismísimo Dios.

            Siempre he sostenido que en el arte hay pocos genios, pero sí muchos talentos, sobre todo en España, país de luz en el norte y en Castilla y de sol en Levante y Andalucía. La pintora Gloria Vázquez Gutiérrez (Madrid, 1944) es una buena pintora, que tiene como referentes a artistas como Nicolás de Staël, Esteban Vicente, Juan Caneja, Cirilo Martínez Novillo, Vaquero Palacios… con ellos tiene una afinidad espiritual y plástica.

            Las formas abiertas y deshechas, más que abocetadas, de la pintura de Gloria Vázquez, confieren una impronta elegante a su pintura realizada al óleo y ocasionalmente al acrílico. Sus bodegones son excelentes, sus veladores a lo Bonnard, maravillosos –alguno ha quedado finalista en concursos de altura-, sus paisajes soberbios… Los azules y los ocres son su paleta magistral. Algunos marchantes le pedían que cerrara más las formas, que fuera más realista, pero ella no se dejaba convencer y prefería seguir su código de coherencia. La galería Sokoa, gestionada por Santiago Echeberría, desaparecida en 2011, admiraba y buscaba su pintura.

            Gloria Vázquez, con sus manos prodigiosas hacía preciosos sombreros y muñecas de fieltro en su adolescencia y juventud, que vendía muy bien en las tiendas y con ello obtuvo sus buenos recursos en años jóvenes, pero la pintura era una llamada vocacional y emocional más profunda y a ella se consagró, formándose en la madrileña Academia Peña, por la que han pasado decenas de pintores de la capital del Reino, entre ellos Gloria Vázquez. También aprendió y compartió estudio/taller en la calle Marqués de Casa Riera, junto al pintor hispano Leovigildo Cristóbal Valverde. De ahí pasó por sucesivos estudios individuales, hasta que finalmente decidió instalarlo en casa, cuando los hijos volaron. El peligro que se temía se confirmó: el salón de la casa se convierte a veces en almacén; también en comedor suculento cuando prepara cocido madrileño para los amigos.

             Tuvo la suerte de encontrar un buen marchante en Japón que le compraba toda su pintura durante una buena temporada. Aquellos fueron buenos tiempos y así constan en los anales de su trayectoria artística.

            La pintora madrileña ha obtenido diversos premios y medallas a lo largo de su trayectoria artística. Gloria comenzó a exponer en los 80. Entre los galardones recibidos: la medalla del BMW (1996);  la de Puerto Banús; el primer premio Fermín Santos 2004, en Sigüenza; el Ciudad de Quintanar, 1997, el Tertulia Ilustrada y varios salones de Otoño en Madrid. En el circuito artístico se la conoce, se la aprecia y se la quiere, porque es persona grata, pese a sus quejas sobre el ansia de perfección en la pintura.

            Gloria tiene la pupila educada, porque aparte de su preparación artística, visita asiduamente las exposiciones y se la conoce bien en los ámbitos del arte. Es una mujer voluntariosa, pues después de un accidente automovilístico que  pudo haber tenido resultado mayores, sigue caminando con su cuerpo dolorido, incluso ayudada de bastón en ocasiones, para seguir en primera línea. Las operaciones se suceden. No se apea de su coche y se ha constituido junto a él en una centaura. Tiene la “suerte” de poder aparcar en los espacios de minusválidos, que los que pretenciosamente nos llamamos válidos, los miramos siempre con envidia cuando están vacíos.

            Su generosidad se ha hecho patente cuando ha tenido algún colega o amigo enfermo, cuidándolo o llevándole comida preparada. Así lo hizo con Antonio Morales, el que fuera director de la revista Correo del Arte y con otros que me consta, pero no voy a dar nombres. El lado humano de Gloria es digno de resaltar y eso le honra, porque conviene ser persona antes que artista, algo que no es habitual, porque el ego pierde a ciertos creadores. Ella colabora habitualmente con el Grupo pro Arte y Cultura, PAC, y recientemente lo hizo en la exposición "Simpatía con el expresionismo" en el Museo Jorge Rando de Málaga, con un cuadro soberbi, cuya réplica en matacrilato cuelga en la nueva galería de Mayte Spínola.

            Por razones familiares viaja mucho en avión y eso le ha abierto aún más las retinas y la mente. Nueva York la conoce casi como la palma de su mano, donde visita museos y galerías y está al día para envidia de algunos, entre ellos, yo. Últimamente viaja mucho a México, donde reside uno de sus hijos y sus dos nietos gemelos, de allí vuelve con las pupilas recargadas de color y emociones, al tiempo que nos cuenta sobre la enorme casa en que reside su hijo en Coyoacán -a lo Macondo-, no lejos de la casa donde residían Diego Rivera y Frida Kahlo, que hoy es uno de los museos con atmósfera de artista, más visitados. 

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Gloria Vázquez con Maica Bas