sábado, 29 de agosto de 2020

JORGE LENCERO, escultor en bronce, expone en la galería Marmurán de Alcázar de San Juan

Portada: “Rocinante” – 55x25x15 Bronce – Pieza única 

L.M.A.
        30.08.20.- Alcázar de San Juan (Ciudad Real).- El escultor Jorge Lencero expone sus esculturas en bronce -originales y múltiples- más recientes en la galería Marmurán de Alcázar de San Juan (Ciudad Real). La muestra permanecerá abierta del 5 al 10 de septiembre de 2020. Tomás Paredes, presidente emérito de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte, AMCA, y presidente de honor de AICA Spain escribe en el catálogo:
“L e n c e r o, el hombre que esculpe con el viento y con el tiempo, y con Dios, y con los dioses y sus grifos y pigargos; y con agua y tierra, y con aceite y vino, y con cera del color de las guindas, y con esa materia que es más duradera que el bronce: la poesía, para Horacio. Esculpir es descubrir el corazón de la materia, su latido; desnudar, excluir lo accesorio, acariciar el alma que se funde en lo inerte.
Quién esculpe con el aire esculpe con el alma y con el vuelo espiritual que Juan de Yepes encarna, aquel que fue y es San Juan de la Cruz. El viento es esa sabia savia etérea que da apariencias y las quita para crear otras sensaciones. Es quien impulsa el vuelo que acomete el aura antes de posarse.
En el origen de Lencero está Grecia -más que Fidias o Praxiteles o Ecopas o Lisipo-, el orgiástico mundo mitológico de caballos alados que la Aurora guía entre los cabellos brillantes de las Horas para anunciar el reino de Helios. O de Amaltea, la nodriza de Zeus, que se anuncia por una cabra. En el principio de Lencero está la búsqueda del ruiseñor, emboscado en la penumbra de la noche diáfana, que adereza el misterio con el violín de su salmo.
Quién esculpe con el viento tiene alma de cometa, que se eleva y desciende, que planea y sube para dominar el mundo a vista de águila leonada o de estrella blanca desbocada en el inicio de la eternidad. Quien hace formas con el aire corre la suerte de Tiresias, enceguecido por ver desnuda en el baño a Atenea; en compensación la diosa le perfumó los oídos para que entendiera el canto de los pájaros, las músicas del agua que se desliza y de las aves que se posan.
Y Lencero distingue el canto del mirlo y el del cisne. Quien esculpe el canto de las aves, reales o apócrifas, breves o desmesuradas, naturales o facticias, esculpe viento y fuego y armonía y plegaria. Como Lencero, cuando juega con las formas y las inventa y las destroza y las sublima y las hechiza y las anima hasta emocionarnos con sus hallazgos psoteriológicos
En la génesis de Lencero está la imbricación de dioses y de bestias, de humanos y zoomorfos, de criaturas ideales e ideas para nuevos seres. Y la Italia de las tres “M”- Marini, Martini, Manzú-. Y Picasso. Y Francis Bacon. Y en el origen de Bacon está Esquilo y sus imágenes.  Bacon estaba obsesionado con un verso de Esquilo: “El olor a sangre humana no se me quita de los ojos”.  Y tampoco a Lencero, esculpa un fraile, un centauro, un santo, un bigardo, a Eos o Agamenon.
El viento es indomable, y Lencero. El viento sopla estructuras y las puebla o las adelgaza, inventa volúmenes y los deforma para ahormar sus sueños. Lencero no es realista aunque funda una figura humana. Es agua, que cuando mansea nos regala espejos, música cuando fluye y cuando se enfurece, zozobra. El expresionismo de Lencero es un océano, va desde las venus esteatopigias a los esquemas giacomettianos.
Sólo un buen dibujante puede ensayar con la estirpe desbordada de las formas, vengarse de leyes severas, reírse de reglas impuestas, desvelar nuevos mundos en el mundo, perspectivas escondidas a la perspectiva. Quien sabe dibujar, quien conoce el destino de la línea, jamás se asusta de la eternidad, ni de la proporción, ni de la sorpresa.
 Para W.H.Auden “el arte surge, por una parte, de nuestros deseos de belleza y de verdad, y, por otra, de nuestro conocimiento de que ambas cosas no son iguales”. Y la escultura emerge de la necesidad de la materia que tiene vocación de concreción y de formas que vuelen y dominen el espacio, orientando uno nuevo. Y de hambre de volumen, como esas mujeres protuberantes de vientres redondos llenos de murmullos siderales. Y de que un objeto salte de su materialidad y se independice para ser sueño, verso, labio, beso, canto, fruto.
De la orgía de los mitos, compartiendo territorio con Estruga - otro estratega de la simbiosis entre dioses y entre hombres-, Lencero pasó al simbolismo, y se recreó; y de ahí brincó a una ensoñación ahíta de particularidad que organiza un mundo caótico y hermoso; un orbe de diosas y gorgonas, sirenas y amazonas, équidos instruidos de vacío y huecos sólidos, de toros-cerda, perros bicéfalos; de seres oníricos, azarosos, pendientes de un destino arbitrario y deslumbrante.
¿Tenían alguna enfermedad El Bosco o El Greco? Los ángeles terribles grequianos son los ángeles transmutables de Rilke. Igual que las figuras de Lencero, ajenas a todo para ser sólo suyas, estrellas que ríen lluvia o lloran oro, como astros que alucinan, versos de un poema pagano muy espiritual, frío y ardiente, esperpéntico y bello. Porque como matiza Edgar Allan Poe: “la belleza es el único estado legítimo del poema”. Y del arte y de la escultura, una vez se le exime lo superfluo.
Hoy, como escultura se admite cualquier cosa, eso sí expandida, para que la frase quede redonda. El asunto ha llegado a un extremo que lo complicado es decir qué no es escultura.
Un montoncito de papeles arrugados es escultura, una tela doblada sobre un cartón es escultura, un manojo de cables vistos es escultura; un video, no el objeto, sino el audiovisual, es escultura; una lata llena de grasa es escultura o un jardín artificial.
 Sin embargo cuando nos topamos con obras de Jorge Lencero, asohora, asimilamos que estamos en un territorio distinto, único, genuino, originario. Ya no nos importan las referencias, porque él dicta las normas y las maneras de desobedecerlas para abrir los ojos a otras emociones, a manantiales que pueden calmar la sed o embarnecerla.
Esculpir con el viento no es hacerlo de forma alocada, sin procedencia y sin consecuencia. No es Lencero el actor voluble, que gire de la parte que el aire quiera. Embrida el viento y lo conduce por el camino ideal de su realidad. Construye con los criterios que subliman al hombre, en terracota, en chapa, en madera. Con la tradición cabalgando la anticipación, con el ayer puesto en las manos del bronce para mañana.
Tradición no es esa liorna aburrida y antigua de estatuas decimonónicas y mortecinas. La tradición es la cadena que vivifica la cultura del hombre. Y uno de esos eslabones es Lencero; otro, tú lector, tú admirador del arte, porque das vida a lo que se crea y haces posible que la cadena no se interrumpa. Tú también eres un eslabón, imprescindible. Y tú que encomiendas obras que perdurarán y llegarán a ser alma del paisaje de un rincón, de un pueblo, de Totanés.
Lencero: arbitrario, sereno, salvaje, incontrolable, desganado, apasionado, elegante, huidizo, pareciera que está fuera de..., porque está dentro de su orbe, en ese caos donde une lo violento y la ternura, el orden y la anarquía, la decepción y el fuego, lo monumental y lo insignificante, la serpiente y la golondrina, que trisa quedo.
Enigmática y mágica como un partenón, su obra se abstrae para decir lo que quiere. Tradicional, surrealista, nefelibata, perdurable, lúdico, asceta, anárquico, silente, esteta, expresionista, su vida es un reguero de obras, que se pierden, en la absurda infelicidad de quien tiene la dicha de crearlas. Una crítica, harto selectiva y profunda, pulcra, fecunda, que enriquece la Humanidad.

Pilar Rodríguez Laserna, 25 años de Tertulia La Fuente en Valdemorillo y Medalla al Mérito del municipio





 Pilar Rodríguez Laserna, coordinadora cultural



Julia Sáez-Angulo

            29/8/20.- San Lorenzo de El Escorial.- Pilar Rodríguez Laserna ha recibido la Medalla al Mérito Artístico de la Villa de Valdemorillo (Madrid), como público reconocimiento de los  singulares méritos adquiridos por su labor constante en pro de los intereses del municipio.
            Mujer activa en el campo cultural, Pilar Rodríguez Laserna (Madrid, 1943), una mujer muy vital, fundó la Tertulia Literaria La Fuente en 1996 en la cafetería La Fuente y sigue con ella en Valdemorillo -una vez al mes, ahora en la Casa de Cultura del municipio-; comisaria de las exposiciones del Grupo VOTILESCO, y como coordinadora de Literatura en el Ateneo Escurialense.
Confiesa que cuenta siempre con la inestimable ayuda de su marido Miguel Ángel Ramos, quien ha hablado también de la filosofía de José Ortega y Gasset en la tertulia La Fuente.
            Cada curso se publica en fanzine ilustrado, los anales de las ponencias y sus autores. Entre los temas más recientes: Música e Historia, por Abelardo Rubio; Los vikingos y el enigma de su escritura. Las runas; Las mujeres en la Edad de Plata; El gran viaje de las naves Voyager: Explorando los planetas gigantes y el medio interestelar; El oro de los faraones; Grafología. Ciencia antigua viva, en continuo desarrollo y aplicación; Cábala y autoconocimiento; Brujería. ¿Más allá de la creencia? Ciencia, magia y religión; Consecuencias académicas de la construcción del Monasterio de El Escorial; Enrique Fuentes Quintana: Los Pactos de la Moncloa 1977.
            “La tertulia es un espacio de conversación, de debate, de pensamiento que lleva a la introspección”, explica Pilar Rodríguez. Para ella, las nuevas tecnologías de la comunicación y las redes sociales han acabado con muchas tertulias familiares y de café, donde “se cambiaba el mundo, o donde se aprendía del último libro u obra de arte”.
            Desde la Tertulia La Fuente se han llevado a cabo diversos viajes culturales con objetivos histórico-artísticos por distintas provincias de España, y participa también en un Club de Lectura en la misma Casa de Cultura de Valdemorillo.

Pilar Rodríguez Laserna

viernes, 28 de agosto de 2020

Mary Paz Hernández, poeta de “Amanecer de ocasos”



 Maripaz Hernandez, poeta. El Escorial, 2020



Julia Sáez-Angulo

            30/8/2020.- Madrid.- La poeta Mary Paz Hernández es la autora del libro de poemas Amanecer de ocasos (2019), publicado por la editorial Mundo Palabras. El libro se abre con la cita de Rabindranath Tagore: “La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos”.
            El libro, que llega después de un primero Inspiraciones de luz (2009) se divide en tres partes: Sentimiento espiritual y amor; Búsqueda interior, y De la Sociedad y de la Naturaleza. Lleva varias ilustraciones de cuadros clásicos en solor.

            La poesía de Mary Paz Hernández Sánchez (Salamanca, 1953), está hecha de reflexión, de indagación, de cultura, de admiración por la belleza, la Naturaleza, la Mitología, la escritura… en todo ello se adivina una mirada curiosa y atenta.
Indago,
Y peregrino en Tu busca en mí misma,
Donde se esconden los amaneceres
Para que pueda alumbrar mis ocasos.

“… en ese camino a la sabiduría se hacen escasos los cinco sentidos para comprender un mundo en el que TODO va cambiando a cada instante, sublime verdad que el enigmático Heráclito captó hace ya veinticinco siglos y que el hombre de la calle parece haber olvidado. Bien haces Mary Paz en recordarnos estas verdades tan profundas que, a fuer de conocidas, están casi olvidadas”, escribe el filólogo José Nicás Montoto en el prólogo del poemario.

Me busco para percibir que existo
Y formo parte de la breve historia,
De una vida nacida exuberante
De promesas que están en el zaguán.

Anhelo y búsqueda se dan la mano en estos versos que rezuman filosofía existencia en algunos casos. “Lo raro es vivir” decía Carmen Martín Gaite. La trayectoria de la existencia es una sucesión de interrogantes, de perplejidades, sorpresa y asombros, que la poeta reconduce a sus versos.

Ecos mudos susurran en la mente,
mientras se van abriendo los postigos
enfocando los rayos la mesilla,
donde reposan silentes los libros
arcanos esperando conversar

El libro termina con el soneto Cauce que rebosa y pone de manifiesto el saber hacer de esta poeta, indagadora y luchadora. Se dice que el soneto es la prueba de fuego del poeta y ella la ha superado. Mari Paz Hernández, residente en El Escorial, cuenta con un tercer libro de poemas en la imprenta, que pronto verá la luz en estos tiempos inciertos de pandemia.

Más información
http://lamiradaactual.blogspot.com/2017/03/mary-paz-hernandez-poeta-invitada-de-la.html


Maripaz Hernández, escritora

*****

           AMANACERÁ PRONTO

                                   “Hay un cercano espejo donde se ven las alas/
                                   de pájaros que pasan” (Eugenio Montejo)

Mary Paz, por las tardes/retorna la tristeza;
rueda por las fachadas,/se esconde en los geranios,
acumula amarguras,/va secando miradas.
Ni siquiera los prunos,/con su color de aurora
alegran los rincones/del jardín destemplado
o la intensa ternura/que rezuman los sauces
pone breve nostalgia/en las ventanas altas.
En los tiempos de furia/los afectos fenecen,
las nubes del oeste/solo contienen barro;
las calles silenciosas/se llenan de vacío
y oscuras celosías/ocultan destemplanzas.

Se están atropellando/los siglos sin aliento,
crepúsculos antiguos/con sus soles dorados,
las sutiles caricias/en las pieles amadas,
las paces conseguidas/gracias a la inocencia
o aquellas cometas/y globos de colores
volando al infinito/en los días de infancia.
Ahora llueve con ganas/y está el mundo embarrado,
los amantes sollozan/en distintos desvanes
y políticos torpes/edifican esquirlas
escondiendo dolores/que a todos nos afectan.
.
Pero Cervantes dijo:/”nada dura cien años”,
no hay virus suficientes/para matar la risa,
ni existe en el planeta/de pájaros y besos
veneno suficiente/para drenar los lagos.
Luego vendrá la noche/con sus luces de agosto,
el orgullo solemne/de las rojas camelias,
el fuego y el destello/que envuelve a los humanos,
esos grillos brillantes/de élitros alegres;
la clara madrugada/iluminando acequias,
el enorme contagio/del amor, las manzanas,
los largos laberintos/de prados y magnolios,
mostrando los senderos/que ahora están cerrados.

Amanecerá pronto/y saldremos de viaje
llevando en la mochila/los paracetamoles,
las gafas de buceo,/la ilusión, la concordia,
imposibles sonetos/y sueños demorados:
unos irán al norte/en busca de gaviotas,
otros al sur, al este,/a las nuevas miradas,
a los días de vino/y al amor ya sin rejas,
a labios oferentes/y cuerpos sospechados.

Se irán celebrando/las fiestas atrasadas:
Feria de Abril, octubre,/verbenas en noviembre,
intimidades varias/al calor del otoño,
los drones vigilantes/ordenarán las playas,
helicópteros blancos/lanzarán azahares;
los niños, mariposas,/las abejas de cobre
llenarán los jardines/de forma inesperada,
correrán esas fuentes/con aguas de inocencia,
ahora confinadas/en medio del silencio.
Seguramente entonces/podremos abrazarnos.

Manuel Quiroga Clérigo,
Majadahonda, 12 de Mayo de 2020, con impaciencia, llueve.




Apuleyo Soto, autor de “El Cega ciego”, un recorrido por el río segoviano “con vocación de cartujo”




Apuleyo Soto Pajares, escritor 



Julia Sáez-Angulo

            27/8/2020.- Madrid.- El escritor Apuleyo Soto es el autor del libro El Cega ciego, publicado por  Oportet Editores. Se trata de un recorrido geográfico, literario, poético y humano sobre el curso del curso del Cega, rio segoviano “con vocación de cartujo”, al decir del autor, que nace en la sierra de Guadarrama y entrega sus aguas al Duero en la provincia de Valladolid.

            Una gran pinada acompaña a este río singular, que se esconde entre la arena que lo ciega y que lucha por salir hacia sus orillas y hace caer pinos, en ese combate entre los árboles y la arena.
            Ignacio Sanz es el prologuista y Fermín de los Reyes Gómez escribe el epílogo. Entre medias una serie de capítulos seductores que nos ponen de manifiesto un paisaje singular castellano, que pasa por Navafría, El Chorro y El Martinete, La Velilla, Torreval de San Pedro, Pedraza, Turégano, Castilnovo, Vega el Carracillo, Cantalejo, Cabezuela-Lastras, Aguilafuente, el pico del Nevero, Cuellar, Fuentepiñel y Frumales, Cogeces, Melleces, Vallelado…
            Una excursión por el río Cega, junto a este libro de Apuleyo Soto Pajares (Cozuelos de Fuentidueña, Segovia, 1942) es una fuente de placer y conocimiento al mismo tiempo. El autor ha dedicado muchos de sus poemas romance a este territorio que tan bien conoce. Aunque anduviera en Madrid, / no me llaméis forastero, escribió esta maestro y periodista al que Buero Vallejo definió como “niño duendey poeta con barba y pipa”, que mereció el Premio Nacional de Difusión Cultural 1983 y Premio Tierra de Segovia 2006.
            “A Madrid, como metáfora de la diáspora, nos hemos ido todos. O casi todos. Algunos tuvimos la suerte de regresar, pero los que no pueden regresar, los que andan desorientados tratando de buscar una brújula, se van a encontrar en estos romances que jalonan el río la música de la tierra”, escribe el prologuista.
           
            Es hermoso amar el territorio y muy satisfactorio escribir sobre él. Esto es lo que le sucede al poeta Apuleyo Soto con el libro El Cega Ciego, donde se adivina conocimiento y placer por la mirada, el paseo, la excursión, el recorrido… La mirada nutre, la reflexión sugiere, la letra impresa, manifiesta y hace compartir a otros lo descubierto.
            El Cega Ciego termina con una auto-entrevista en la que Apuleyo Soto dice: “La conversación, amigo, es para mí placer de dioses, como lo fue para Platón, pero a la vez, sepa que me reservo más de lo que expreso, porque este hombre que habla solo, espera hablar con Dios un día, tal cual solía hacerlo al atardecer -esa hora en laque nos examinan de esa asignatura pendiente del amor- el caminante catedrático de francés, don Antonio Machado, por los campos de Soria pura o la Alameda del Parral-verde segoviana, donde se funden el Eresma y el Clamores, corrientes espirituales para San Juan de la Cruz y Teresa de Cepeda y Ahumada, no digo del brazo, sino de corazón a corazón y de alma a alma”

DAO. Pintor realista con precisión de ojo y color. EXPOSICIÓN INDIVIDUAL


DAO, pintando al sol del verano en Madrid, 2020



L.M.A.
         Daniel Aguirre-Acebal Osorio (Santiago de Chile, 1973), DAO para el arte, es un pintor realista de primera fila, COcon precisión en el retrato, reside en Madrid desde hace varios lustros, pinta como los ángeles y enseña con garra como buen profesor. 1991 Estudia Arquitectura en la Pontificia Universidad Católica de Chile. 1993 Primera exposición individual en Santiago de Chile, en la Galería de Arte Jorge Carroza López, que constó de una treintena de pasteles. 1994. Participa en la exposición colectiva "Realismos en la Pintura Chilena". Instituto Cultural de Providencia, Santiago de Chile. 1996 Ingresa en la Academia de Bellas Artes del pintor español Martín Soria, alumno de Antonio López en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en los años 70. Realiza sus primeras experiencias docentes a cargo de los cursos Morfología de la Anatomía Humana y Técnicas, Materiales y Procedimientos Pictóricos.

1998
Se le concede la Beca de Postgrado, Investigación y Perfeccionamiento de la Fundación Arte y Autores Contemporáneos (ARAUCO) en Madrid, dirigida por Guillermo Muñoz Vera.
1999 Obtiene la connotada Beca de Postgrado de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y el Instituto de Cooperación Iberoamericana (ICI) para realizar estudios de postgrado en España en el ámbito de la pintura. Se traslada a vivir en Madrid.
 2000 Con el patrocinio del Departamento de Cultura del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Chile, traslada casi la totalidad de su obra a España.
2002 Es nombrado profesor adjunto de Guillermo Muñoz Vera y profesor de pintura de La Academia de la Fundación ARAUCO.
2003 Exposición individual en la Galleria Marieschi. Milán-Italia.

2003-2004 Trabaja en relación con la Fundación ARAUCO para varias exposiciones en Españ
a, Italia e Inglaterra.
2007 Participa en la exposición colectiva “Maestros del Realismo Español Contemporáneo” en el Panorama Museum, Alemania.
2008 Exposición individual en la Galería Marlborough AMS. Santiago, Chile
2011 Recibe la Primera Mención de Honor en el concurso MEAM "Figurativas 2011" de La Fundación de las Artes y los Artistas.
2013 Para la Asociación Española de Pintores y Escultores realiza los cursos de "T
écnica de la pintura al óleo" y el “Taller de pintura al aire libre en la casa-museo Sorolla”.
2015 inaugura su taller-escuela de pintura en Madrid.
2016-2017 Se dedica a la investigació
n teórica sobre la Historia de la Pintura e imparte conferencias sobre Historia de la Técnica Pictórica.
2018 Imparte en Madrid, un workshop especializado en t
écnicas de pintura al óleo y el uso de recursos ópticos en la historia de la pintura, a estudiantes venidos de Pune, India.
2019 Imparte conferencias en la Fundación Pons con ocasión de la Feria de Arte Independiente en Madrid (FAIM ART).
Exposiciones individuales: 1993   Acto Primero”. Galería de Arte Jorge Carroza López.  Santiago, Chile;  2003   Galleria Marieschi. Milán-Italia; 2008   Marlborough AMS. Santiago, Chile.

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DAO | Painting & Learning

 Retrato, por DAO
 Antonella, por DAO


jueves, 27 de agosto de 2020

ESPERANZA HUERTAS (1925-2014). Pintura solanesca y ramoniana. EXPOSICIÓN VIRTUAL

"En clave de sol"o/l, por Esperanza Huertas. Salón de plenos. Ayuntamiento Santa Cruz de Mudela. Ciudad Real


Esperanza Huertas, pintora



L.M.A.
·      28.08.20.- Madrid.- “Esperanza Huertas: vocación prematura y dedicación tardía” (Marqués de Lozoya en el primer catálogo, 1982). 
·      Los objetos seleccionados en cada cuadro son un alfabeto icónico para representar una escena amplia y libre para la interpretación del espectador, a base de baúles, relojes, títeres,  teteras, tazas, botellas, estampas…
·      En su repertorio iconográfico figuran: paisajes rústicos, bodegones, naturalezas muertas, flores y floreros, y escenas alusivas a la caza o la magistratura.
·      “La pintura constituye mis pies y mis alas” (Esperanza Huertas)

CRONOLOGÍA BÁSICA DE LA PINTORA


  • 1925 Nace en Santa Cruz de Mudela. Ciudad Real.
  • 1940 Destaca en el dibujo y la pintura con la profesora Dolores Pignatelli. Hace los primeros retratos de toda su familia.
  • 1943 Se casa con el magistrado Valeriano R. Olleros y deja la pintura. Tuvo tres hijas.
  • 1971 Queda viuda a los 42 años y retoma la pintura de caballete al aire libre.
  • 1982 El marqués de Lozoya le anima a exponer en su primera muestra individual madrileña y la presenta en el catálogo.
  • 1988 Expone en la Fundación Gulbenkian de Lisboa
  • 1991 Premio Francisco de Goya de Pintura. Ayuntamiento de Madrid.
  • 2000 Hija predilecta de Santa Cruz de Mudela, la corporación municipal le dedica una calle del pueblo.
  • 2014 Fallece en Madrid.


 "Ir de caza", O/L por Esperanza Huertas
 "Monoliso", por Esperanza Huertas
 "La hora del té

 "Mujer maltratada"

miércoles, 26 de agosto de 2020

“Tecnopastoralismo”. Ensayos y proyectos en torno a la Arcadia Tecnificada, edición de Fernando Quesada





Julia Sáez-Angulo

            26/8/2020 .- Madrid.- El Tecnopastoralismo fue una ideología que formó parte de los ideales de la modernidad arquitectónica desde el pionero William Morris hasta la contracultura de los años sesenta y setenta, y que incluso entre nuestros canónicos como Le Corbusier, o durante el desarrollo de la arquitectura industrial norteamericana corporativa, el tecnopastorialismo fue un programa operativo de gran importancia.
            El libro Tecnopastoralismo. Ensayos y proyectos en torno a la Arcadia Tecnificada, en edición de Fernando Quesada, publicado por Ediciones Asimétricas. Acoge cinco proyectos arquitectónicos, elaborados por estudiantes de la Universidad de Alcalá, que muestran como la más joven generación de arquitectos mantiene activa esa preocupación bajo las nuevas coordenadas de los desafíos contemporáneos: la tecnificación de todas las facetas de la vida, el desarraigo y la precariedad.
            Los autores de los ensayos son: David Arredondo Garrido, Alejandro Carrasco Hidalgo, Manuel Collado Arpía, Carlos González Duque, Daniel Martín- Villamuelas, Pablo Martínez Capdevila, Ángela Emma Molina Calzada, María Teresa Muñoz, Luis Pancorbo Crespo e Inés Martín Robles, Fernando Quesada López, Víctor Valoteau y Ángel Verdasco Novalbos.

            El índice del libro acoge los apartados: Morris. La invisibilidad del paisaje productivo; The Breeders. Centro de Gestación Subrogada en Nuevo Baztán. Madrid; Genealogías Tecno- Pastorales; Ex Terra nullius/Zona desmilitarizada de Corea; Le Corbusier en el hábitat rural; Vivienda y granja para un agricultor; Arcadias neoprimitivas; El jardín de las camándulas; Geometrías sagradas, o, La posibilidad de una isla.
            Apasionante tema el del Tecnopastoralismo. “En su novela de ciencias ficción News from Newhere de 1890, William Morris describe la ciudad de Londres del futuro en un ejercicio de retrotopía altamente tecnificada”, recuerda el editor del libro Fernando Quesada, y al tiempo, recuerda que “La herencia ilustraea de la naturaleza como principal contenedor de valores no desapareció de la arquitectura moderna por completo, dejó trazos y huellas en su discurso y en sus obras, algunas veces como un mero velo ideológico para limpiar la conciencia, pero otras como un auténtico programa operativo que ocasionalmente vuelve a ponerse de actualidad cuando los desafíos tecnológicos nos presentan aspectos oscuros y aterradores”.
            En suma, un libro de interés por sus propuestas y reflexiones del pasado en un campo tan sensible como el de la Arquitectura. Una oportuna bibliografía enriquece la documentación.


"Yo viví en una granja en las Midlands de Inglaterra durante la pandemia del covid-19"



 Karen Blixen en Kenia



 Juana María Herce con Torsten Fjästad ante Hanway House


Juana María Herce
Fotos: María Contreras

26/8/2020 .- Madrid.- “Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Nagong” (“I had a farm in África at the foot of the Ngong Hills”) escribió Karen Blixen al comienzo de su célebre novela Lejos de África.  Quiero emularla escribiendo: “Yo viví en una granja en las Midlands de Inglaterra, no lejos del pueblecito de Ludlow,  a 27 km de Gales, para pasar dos semanas de cuarentena que Gran Bretaña exige a los españoles que llegan, antes de que puedan incorporarse a su vida activa, en este caso, mi hija María.
La propiedad se llama Hanway House -porque aquí, cada casa tiene un nombre y esta granja cuenta además con un amplio prado bien cercado para delimitar la naturaleza. Un cercano y fresco bosquecillo de coníferas nos invita a pasear cada mañana por sus senderos.
Afortunadamente ni mi hija, profesora de Idiomas en Londres, ni somos víctimas de la pandemia, pero debemos cumplir la normativa del país y lo hacemos en este rincón maravilloso de la húmeda Inglaterra, acogidos por una amable pareja de granjeros: Torsten Fjästad y su esposa Dawn. Estar así confinados nos recuerda a los autores del Decamerón en la Italia de 1348 o a Mary Shelley y sus amigos, cuando la autora inglesa escribió su célebre libro Frankestein, el moderno Prometeo en 1818. Yo solo escribiré algunas impresiones en un dietario, para recordar estos días de descanso y contemplación. María y yo estamos solas como huéspedes, junto a los anfitriones en la granja.
La circunstancia de este caso es que en Hanway House se guardan numerosas fotografías y algunos recuerdos de la escritora noruega Karen Blixen (1885-1962) en África, porque era amiga íntima de Ingrid de Maré -Lindstron al casarse- (1885-1983).      
Henriette de Maré -Fjästad al casarse- 1899-1998- era hermana de Ingrid y abuela de Torsten Fjästad, que vivió en África hasta 2011. Torsten heredó la propiedad de Hanway House con todo lo que había dentro, incluidas las preciadas fotos. Los elevados impuestos ingleses obligaron a Torsten a hacer de la granja una casa rural para alojamiento de huéspedes.
Después de ver todas las fotos de la baronesa Karen Blixen junto a la abuela de Torsten, he visto de nuevo la película Memorias de África y he podido comprobar como, el director de la misma ha contemplado sin duda estas fotografías para representar a la baronesa junto a niños negritos y adultos africanos de la misma manera que en ellas.   
El escritor Ernest Hemingway reconoció tras recibir el premio Nobel en 1954, que hubiera tenido que ser Karen Blixen quien lo obtuviera, pero las mujeres siempre tenían menos chance.
Es hermoso pisar y recorrer el prado verde y cuidado de Hanway House con su empalizada abierta, por la que se cuelan toda clase de animales y aves del lugar, para ir al comedero que Torsten les ha puesto en su terreno. Un cervatillo, al que llamamos Bambi, nos alegra la vista con frecuencia.
Solo podemos salir para ir a comprar al supermercado, pero no nos permiten ni comprar un souvenir, todo en una distancia muy corta desde la granja. Las medidas de seguridad se observan con rigor, porque no están los tiempos para imprudencias. Una tarde en la que mi hija y yo nos adentramos por el bosque, oímos de repente un trote de caballos y nos entró la inseguridad de si no nos habríamos alejado en exceso del punto de partida y que los vigilantes oficiales pudieran multarnos, por lo que nos alejamos del sendero para escondernos detrás de unos árboles y arbustos, como si fuéramos judías huyendo de los nazis. Fue lo primero que se me ocurrió pensar como analogía. Afortunadamente eran dos jinetes que se paseaban a caballo por el bosque.

Al regresar a Hanway House vi cruzar en el prado a Daw, la esposa de Torsten, una mujer alta, pelirroja, sumamente delgada, que cuida mucho su figura limitando su comida; es vegana y hace yoga. Camina dos horas diarias. Daw vestía pantalón largo de lino en marrón chocolate y una camisa en color marfil. Su silueta era espléndida. Una estampa refinada. Yo recordaba aquello que oí una vez, que las adolescentes inglesas son preciosas, pero que se desgarban y descoyuntan al pasar de la treintena. En el caso de Dawn, cercana a los 50, no es así. Su estampa inglesa es soberbia y envidiable. Nos saludó desde lejos con la mano y un Hello! informal a mi hija y a mí. Daw es tan sobria al comer y beber, que tengo la sensación de que no disfruta de la comida, frente a mi gusto por los aperitivos y sabores, que constituyen un goce en los días y proporcionan alegría de vivir. Son pequeños placeres, aunque me aporten algún kilo de más.

Hoy he visto correr a dos conejillos y un faisán por el prado impoluto de Torsten, escaparon por una pequeña portillera de la cerca. Enseguida apareció Bambi, con su estampa vulnerable e ingenua. Pone un toque de bondad a la naturaleza. La campiña inglesa es relajante e invita al paseo al menor rayo de sol, cuando no a la lectura. Una experiencia bucólica única en estos días de confinamiento. También a la televisión. Estoy viendo la serie Crown (La Corona), que no la había visto en España y me sumerge en la historia de la monarquía inglesa.
Mi hija me traduce lo necesario para comunicarme, pero estoy aprendiendo también un poco de inglés, como los colores, las frutas y verduras, los utensilios de mesa y cocina…
Si grato son los días de sol, tan apreciados por los ingleses, también lo son los días de lluvia, que le dan carácter y color a la vieja Inglaterra. Dado que la temperatura en la tarde puede bajar a trece grados, nuestro anfitrión enciende la chimenea, aunque sea el mes de agosto y todos disfrutamos de la leve caricia del fuego. Inglaterra es fresca aunque la bañe la corriente del Golfo de México. El salón inglés, su living-room, es siempre acogedor con su muebles, sillones tapizados y cortinas gruesas, por eso los británicos lo trasladan allí donde van, incluida la India en tiempos del Imperio, con temperaturas más elevadas incluso que en España. Y en esos momentos finales del día, una copa de Jerez o de Oporto envuelve y conforta la mente antes de relajarse para ir a dormir.
Me viene a la memoria una cita de Karen Blixen que siempre me gustó, cuando un personaje dice: Mamá era como un atardecer al final de un día hermoso. Al leerlo me pareció el mejor elogio y recuerdo de una madre, la mejor descripción de una buena y completa jornada.

En el living-room de la granja


Juana María ante la granja Hanway

 Gallinas por la granja
Cuatro direcciones


Bosque cercano de coníferas



iglesia
  Hanway House, granja inglesa en Ludlow

 Cervatillo ante la portillera de la granja



Karen Blixen