sábado, 10 de diciembre de 2011

Hannah Harendt, “Diario Filosófico” con Notas y Apéndices 1950 – 1973



“Diario filosófico”

Notas y apéndices 1950 - 1973

Hannah Harendt

Traducción: Raúl Gabás

Editorial Herder

Barcelona, 2011 (1174 pags.)



Julia Sáez-Angulo



Hannah Harendt (Hannover. Alemania, 1906 – Nueva York, USA, 1975) es un orgullo de las mujeres del siglo XX por su aportación a la filosofía. Su pensamiento filosófico es sumamente singular y merece leerse como el de Wittgestein o Walter Benjamín.

La editorial Herder nos da la oportunidad de leer su célebre “Diario Filosófico 1950 – 1973”, todo un compendio de su pensamiento a base de escritos, poemas, aforismos… escritos en veintiocho cuadernos a lo largo de veintitrés años. No se trata de un dietario sin más, sino de los materiales decisivos de su pensamiento, desarrollados a lo largo del tiempo.

Los dos volúmenes que comprende el Diario, el segundo con notas y apéndices, van recogidos en un estuche. ¡Lástima que no sea un estuche duro para dar mejor acogida a este tesoro filosófico de una de las mujeres más relevantes del siglo XX!

El libro publicado por Herder está editado por dos mujeres: Úrsula Lunz e Ingeborrg Nordmann, quienes escriben en la introducción: Los textos aparecen tal como Hannah Harendt los escribió, es decir se publican intactas las citas en lenguas distintas al alemán.

Fina Birulés escribe el prólogo y dice: “Harendt vivió y conoció duros acontecimientos y tuvo razones para el desaliento, pero, para tratar de comprenderlos evitó siempre la tentación de confiar en nuevas verdades o en el retorno de certezas lejanas, como si estas fueran monedas con las que saldar cualquier experiencia”.

Alemana de origen judío pude ver en primer plano la discriminación, persecución y pérdida de derechos humanos, por parte del régimen nazi de Hitler. Logró emigrar a los Estados Unidos en 1933 y por orden del gobierno nacional-socialista perdió la nacionalidad alemana, mientras que, hasta 1951, no pudo obtener la estadounidense.

El análisis de la caída de la barbarie del totalitarismo, de la banalidad del mal, de su absurdo y atrocidad ante el hombre y la condiciones necesarias para una sociedad democrática son temas, entre otros, que se encuentran en el “Diario Filosófico de Hannah Harendt.


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Jacques Rancière publica un libro sobre el diálogo entre política y estética



El tiempo de la igualdad”

Diálogos sobre política y estética

Jacques Rancière

Editorial Herder

Barcelona, 2011 (312 pags.)




Julia Sáez-Angulo



Para el filósofo francés Jacques Rancière (Argel, 1940) “ “La política es un asunto estético, una reconfiguración del reparto de los lugares y de los tiempos, de la palabra y del silencio, de lo visible y de lo invisible (…) Así pues para mí, nunca se ha producido un paso de lo político a lo estético.

El libro “El tiempo de la igualdad”. Diálogos sobre política y estética de Jacques Rancière aborda distintos temas de la cultura relativos a la estética:

“Yo no diría que la literatura constituye un recurso, como si se tratara de encontrar soluciones. La cuestión de la literatura se plantea a dos niveles. El primero es el de la escritura de los saberes. La historia siempre practica cierta forma de literatura. Esta forma de literatura configura cierta configuración del paisaje y si queremos cambiar la disposición del paisaje de los objetos del saber, también hay que adoptar ciertos procedimientos de escritura”.

El autor elogia la novela cuando dice: “La novela siempre ha sido la forma de escritura en la que no hay ninguna relación necesaria entre forma y contenido, en la que hay una mezcla de personajes y de registros. Ha sido el lugar de una palabra desvinculada, sin anclaje ni arraigo. En este sentido puede afirmarse que la novela es la forma democrática de la palabra, la que niega toda situación de palabra regulada, caracterizada por una relación definida de agente social y un tipo de receptor social”.

Jacques Rancière es profesor emérito en la Universidad de Saint Denis (París VIII), que alcanzó notoriedad en la década de los 60 por su colaboración en “Para Leer El Capital”, de Louis Althusser, de quien fue discípulo.

Tras la separación de su maestro por cuestiones ideológicas, ha continuado su análisis del movimiento obrero, la emancipación y la igualdad. Entre los libros publicados en español se encuentran: “El maestro ignorante”, “La fábula cinematográfica”, “Reflexiones sobre la ficción en el cine”, “El odio a la democracia”, y “El espectador emancipado”.

El libro “El tiempo de la igualdad”, que acoge una sere de entrevistas al filósofo francés, termina con una amplia bibliografía de Jacques Rancière que completa la visión de este autor de pensamiento en la segunda mitad del XX ty en la actualidad.


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Siete escritores españoles escriben sobre siete países africanos pagados por la AECID



“África. Es”

7 escritores españoles en África

Edición Ministerio de Asuntos Exteriores

AECID

Madrid, 2011 (277 pags.)



Julia Sáez-Angulo



El sentido crítico de un periodista se cuestiona de inmediato qué sentido tiene este libro e encargo a siete escritores españoles que pasaron una semana o diez días en países africanos para que escribieran lo que desearan. Unos escribieron un relato, otros hicieron una entrevista o un reportaje, otros una fabulación… (¿?)

Juan Bonilla, Olvido García Valdés, Luís Goytisolo, Manuel Gutiérrez Aragón, Ignacio Martínez de Pisón, Eduardo Mendoza y Clara Sánchez han sido los agraciados de este viaje al continente sur.

En la imposible rueda de prensa en el Círculo de Bellas Artes, en el bar con mala acústica, ruido de platos y cucharillas y desorden de sillones, era poco menos que imposible escuchar las razones de cada uno de los viajeros intervinientes.

Miguel Albero, jefe del Departamento de Cooperación y Promoción Cultural no sabía el presupuesto que este viaje había costado (los periodistas son siempre muy pesados preguntando por los dineros, que es lo que le preocupa hoy en día a los ciudadanos)y confesó que la selección de los siete escritores no se debía a comité o patronato alguno sino a una decisión puramente discrecional de la AECID.

La cuestión llueve sobre mojado porque ya se había hecho otro viaje caótico de fotógrafos y artistas a África, denominado “Creo en África”, que, a juzgar por la rueda de prensa no tenía ni pies ni cabeza. También organizado por AECID y presentado en el Círculo de Bellas Artes.

Bonilla escribió “Dakar, la lucha por la vida”; García Valdés, “Friso de Mozambique”; Goytisolo, “Regreso a Etiopía”; Gutiérrez Aragón, “Viaje español de Guinea”; Martínez de Pisón, “Dietario Caboverdiano”; Mendoza, “Viaje de ida y vuelta al exotismo”, Sánchez, “Entre kikuyos y matatus”.

Todo muy bien si es un periódico o empresa privada quien paga, pero si es el Estado y ni siquiera sabemos cuánto dinero costó el proyecto, no acaba de verse la utilidad de estos textos y este libro de pasta dura sobre el continente vecino.

El libro va ilustrado con fotos a todo color con las efigies de los autores, además de ciertas visiones africanas. Al que le toca, le toca. Y de África a recorrer como conferenciantes los distintos Institutos Cervantes. Como decía Rita Hayworth: “Fue lindo mientras duró.


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Alfredo Alcaín expone sus "Miradas sobre papel" en la Real Casa de la Moneda



Alcaín. “Miradas sobre papel”

Retrospectiva gráfica 1969 – 2011

Museo Casa de la Moneda

23 de noviembre 2011- 12 de febrero 2012


Julia Sáez-Angulo


Es uno de los representantes del pop español más genuino y castizo, Alfredo Alcaín (Madrid, 1936), que mereció el premio Nacional de Artes Plásticas en 2003. Actualmente expone su obra gráfica en el Museo de la Real Casa de la Moneda en Madrid, al ser ganador del premio Tomás Francisco Prieto 2010, lo que conlleva una exposición y un encargo de una singular medalla. La reina Doña Sofía inauguró la muestra.

En la exposición de Alcaín puede verse la trayectoria siempre en evolución de este artista profesional, artesano, doméstico y con talento, que sin muchas alharacas ha ido haciendo su carrera de pintor y grabador, géneros en los que se especializó dentro de Bellas Artes.

Su recorrido iconográfico abarca desde las minúsculas prendas de vestir, pasando por las ingenuas fachadas de comercios madrileños, hasta llegar a sus característicos bodegones entre poscubistas y constructivistas, llenos de color que le dieron cierta celebridad. Su obra se expuso con frecuencia en la galería Elvira González.

La forma oval como envolvente de algunos de sus cuadros trae a la memoria el eco del cubista madrileño Juan Gris, con el que Alcaín está ligeramente emparentado en lo plástico, en esa etapa de su vida. También los ecos del uruguayo de la Escuela del Sur, Joaquín Torres García, se dejan sentir en el latir de esta obra.

La última etapa de Alcaín, sin duda la más depurada e interesante, acoge una esencialidad de líneas y formas, tomando la geometría como eje y disciplina de sus casi laberintos de gran belleza óptica y cromática.

En este estilo radica el anverso de la medalla que se ha acuñado en bronce y plata para la Casa de la Moneda, ciertamente un ejemplar minimalista, quizás en exceso, dado que el reverso no parece encerrar intensidad alguna.

La “miradas sobre papel” de la exposición en el Museo hacen alusión a la serie de grabados sobre papel o a las pinturas sobre este mismo soporte, algunas por libre que acogen incluso los dibujos al teléfono que todos, y en especial los artistas, suelen dibujar mientras hablan por el auricular. Todo sirve y se aprovecha.

Los bodegones, particularmente los fruteros, quedan en el imaginario popular de muchos coleccionistas y espectadores por su belleza y restallante colorido en medio del orden parcelado en líneas. La última etapa es ciertamente refinada y esencial, menos llamativa pero más bella, elegante y silenciosa.

Un video sobre Alcaín complementa la exposición; en él hablan los amigos y conocidos del pintor para dejar sus impresiones laudatorias.


Xavier Besse representa en comic “Tres cuentos de Poe en B/N”



“Tres cuentos de Poe en B/N”

Ilustraciones de Xavier Besse

Editorial Edelvives

Madrid, 2011 (101 pags.)


Julia Sáez-Angulo


Tres cuentos del escritor norteamericano Edgard Allan Poe (Estados Unidos de América, 1809 – 1849) han sido recogidos en un libro gráfico, “Tres cuentos de Poe en B/N”, que recoge el mejor espíritu del autor, maestro del miedo y más exactamente del terror psicológico. También de lo fantástico y la ciencia-ficción antes de su expansión editorial como géneros.

Los títulos de los cuentos de Poe recogidos son: ”El barril de Amontillado”, “Manuscrito hallado en una botella” y “El gato negro”. En ellos fluye la escritura literaria y crítica de un gran narrador, maestro del relato corto. Un escritor que trató de vivir de su escritura y conoció la miseria y la desesperación pese a su celebridad y reconocimiento. “Escribir es llorar” que diría Larra.

El libro, en pastas duras ( que lo hacen eterno al decir de los ingleses), lleva las ilustraciones ricas y abigarradas, en blanco y negro, de Xavier Besse, en el más estilo gótico, aventurero –acorde con la estética de Poe- que nada tienen que envidiar en riqueza e imaginación al francés Gustave Doré, aunque muy diferentes en estilo.

Besse narra, amenaza, grita o tensa las situaciones siguiendo el hilo argumental de las peripecias de los personajes. El lector devora el relato de mano de sus dibujos, espléndidas ilustraciones que bien merecen un reconocimiento institucional.

Poe nos lleva hasta el límite de las situaciones, busca el lado negro de la realidad aparentemente tranquila o el lado obscuro de los personajes que sale en momentos difíciles. Ilustrar ese mundo psicológico interior no es fácil pero Besse casi lo logra, siendo fiel al original del relato.

El escritor norteamericano nos ofrece protagonistas y personajes marginales, duros, de vidas difíciles, torturados, obsesionados, resentidos… En suma, la pobre y doliente humanidad, la heroica y mezquina condición humana en un mismo tiempo.

Por todo ello Edgard Allan Poe es un hito clave de las letras, de una literatura que no necesita de miles de páginas para congelar el miedo y el terror humano, las tensiones de la vida y la presencia de sentimientos y pasiones obtusos o negativos que encenagan el transcurso de la existencia.


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viernes, 9 de diciembre de 2011

Joseph Ratzinger/ Benedicto XVI, autor del libro “La bendición de la Navidad”


"La bendición de la Navidad”

Joseph Ratzinger/ Benedicto XVI

Traducción de Roberto H. Bernet

Editorial Herder

Barcelona, 2011 (126 pags)


Julia Sáez-Angulo


Dos libros del teólogo Joseph Ratzinger, hoy papa Benedicto XVI, se funden en un solo opúsculo, “La bendición de la Navidad”, por la complementariedad de su contenido. Se trata de un pequeño libro con las enseñanzas sobre el Adviento y la Navidad. Una mirada interior a la sorpresa y el misterio de que Dios se encarne en hombre.

Un bello librito en pasta dura, con la Anunciación de Fray Angélico en portada y otras numerosas ilustraciones en color en el interior, tomadas de célebres cuadros en la Historia del Arte: Jordaens, Rogier van der Weyden, Giotto di Bondone, Mathias Grünewald, Vittore Carpaccio, Martin Schogaguer y otros.

“Apareció la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor a los hombres” recoge el versículo bíblico en el prólogo del libro primero. “Si la Pascua representa desde la perspectiva teológica el centro del año litúrgico, Navidad es la fiesta más humana de lafe, puesto que nos hace sentir de la manera más profunda la humanidad de Dios”, dice el prólogo del segundo libro en el opúsculo actual.

El libro de Herder acoge capítulos como: Una conversación de Adviento con enfermos”; “La genealogía de Jesús”; “El árbol de la vida”; “El buey y el asno en el pesebre”; La Nueva Estrella; la luz brilla en la tinieblas; “Y la palabra se hizo carne”.

Ratzinguer habla del nuevo comienzo de la humanidad por el sí de María, “prefigurado y dado de antemano en lo que una y otra vez se convirtió en Israel en un comienzo eficaz: la fe de las madres, la fe de los extranjeros” (referido a los Reyes Magos).

También aborda el tema de la Navidad de San Francisco de Asís, el santo que divulgó la catequesis de los “belenes” por el sur de Europa, recordando la celebración nocturna de los “pesebres” o “nacimientos”.

“Lo que motivaba a Francisco de Asís era el anhelo de cercanía, de realidad, el deseo de tener una vivencia muy presente de Belén, de experimentar de forma inmediata la alegría del nacimiento del Niño Jesús y de comunicar esa alegría a todos sus amigos”, escribía el Papa siendo cardenal.

“Somos demasiado soberbios para ver a Dios. Nos pasa como a Herodes” (…) “Nosotros vimos su gloria”, una mirada retrospectiva del discípulo, que afirma lo que sucedió en el encuentro con Jesús, explica el autor de “La bendición de la Navidad”.


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El pintor Manuel Ortega, autor de las vidrieras de la Almudena, cumple 90 años


Julia Sáez-Angulo


        El pintor madrileño Manuel Ortega y Pérez de Monforte (Madrid, 1921) ha cumplido 90 años el pasado 8 de diciembre. En plena actividad profesional, su redondo cumpleaños le ha pillado pintando un cuadro sobre fútbol. El artista declara que pintar ha sido su vocación y su destino y que ha disfrutado haciéndolo.

         “Cada cuadro hay que planteárselo como algo nuevo, como una invención arriesgada. La verdadera pintura es siempre riesgo, aunque a uno le acompañe la experiencia. El día que un pintor se abandona y se acoge a las fórmulas sabidas, solo “fabricará” cuadros muertos, cada día más perfectos pero muertos. La pintura es indagación y riesgo”, repite Manuel Ortega, que estudió en la escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

        No lleva cuenta de los cuadros que ha pintado porque es un artista trabajador y poco dado a las fichas y archivos. “Mis cuadros están firmados y cuando salen del estudio vuelan a instituciones o coleccionistas particulares y acabo por perderles la pista. Cuando me encuentro con alguno de ellos y me asombra o me gusta porque resite el paso del tiempo y me parece que está bien hecho, me llevo una gran alegría”, declara el autor.

Ganó el concurso internacional de vidrieras en la catedral de la Almudena

         Manuel Ortega se dedicó a pintar murales durante las décadas de los 60 a los 80, por lo que dejó de exponer en galerías como hasta entonces que lo había hecho en la galería Biosca. “Esto hizo que mi nombre quedara un poco olvidado, aunque no me arrepiento de ello, porque hice numerosos murales al fresco, cerámicos o vidrieras de hormigón en diversas iglesias y seminarios, hoteles o urbanizaciones. “El Cristo de las Victorias” en Madrid, pienso que es mi obra maestra.

         Dice que de la obra que se siente más satisfecho por haberla visto recientemente en la virgen de Nuestra Señora de Europa, para un colegio madrileño. “Es una escultura de hormigón y vidrio para tapar una chimenea y del resultado estoy muy satisfecho. Hacía tiempo que no la había visto hasta su reciente restauración”, explica.
Ortega ganó el concurso internacional de vidrieras de la catedral de la Almudena, si bien a última hora, el obispo levantó las que había hecho en el ábside para que las hiciera Kiko Argüello, neobizantinas y copia de otras llevadas a cabo en Santo Domingo. Este contencioso con el obispado le afectó sobremanera. Sus vitrinas del ábside figuran hoy en los fondos del Museo de la catedral. Felizmente pueden contemplarse las de las naves laterales de una gran modernidad y belleza.

        Velázquez es para Manuel Ortega el “mejor pintor de la Historia del Arte, a kilómetros de Rembrandt que también es bueno. Sólo él sabe pintar porque construye por colores, sin necesidad de dibujar; tiene la armonía de la composición en la mente, los ojos y la mano antes de ponerse al cuadro. Pinta el aire porque domina con arte y maestría cada centímetro del cuadro. Sus obras están llenas de vida, color y calor, peso y movimiento. Sus pinceladas son limpias. Nadie está a su altura en la pintura”.

        Para Ortega, “el retrato es la piedra de toque en la pintura, donde el artista se enfrenta no sólo al parecido con el modelo, que se puede sacar de una foto, sino a las sensaciones que éste transmite mientras posa o habla con el pintor, lo que lleva a plasmar su personalidad. Un buen retrato atrapa el ser de una persona”.

        El artista, ahora nonagenario, ha pintado también series pictóricas sobre deportes, la movida madrileña, tauromaquias y otros tenas.

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MALAS PRÁCTICAS EN LAS CITAS Y PRESENTACIONES DE CATÁLOGOS




Este artículo se publico en la página Web de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte, AMCA, y lo reproducimos por su interés.


L.M.A.


Los críticos de arte nos encontramos con frecuencia citados de modo inadecuado en los catálogos de los artistas y galeristas, casi siempre por ignorancia o desconocimiento, pero el resultado es el mismo: el uso y abuso de un texto escrito que tiene su autoría en el tiempo y su propiedad intelectual.

Suele suceder porque se desconoce la Ley de Propiedad Intelectual –al igual que la tienen los artistas- y se confunde el derecho de cita con la presentación de una exposición.

El derecho de cita es universal; todo el mundo tiene derecho a citar un texto que ya ha sido publicado, pero tan sólo en una justa medida: pocas líneas para que no sea interpretado como apropiación de propiedad intelectual. Es decir, el libre derecho de cita es perfectamente lícito, siempre que sea de unas breves líneas, se cite al autor, la procedencia y la fecha de origen (también la edición si es un libro).

Si la cita no cumple esos requisitos de autoría, fuente en que se publicó y fecha en que se hizo, se adultera el derecho de cita y se convierte en una apropiación indebida e ilícita. Una usurpación.

Un crítico de arte no puede verse citado sin más en un catálogo, con un texto ya publicado, puesto que no responde a los trabajos presentados en una nueva exposición. Esta es con frecuencia una picaresca que a veces se comete o un error del que conviene salir.

Por otro lado, presentar ua exposición con la firma de un crítico o historiador fallecido, sin citar lo mencionado, resulta patético y de sobresalto para colegas y familiares del aludido.

Ya es hora de que artistas y galeristas conozcan esas buenas prácticas para respetar el campo de todos, en este caso el de los críticos de arte.

La presentación de una exposición requiere en principio un nuevo texto de catálogo, por respeto a los espectadores que van a verla. Una crítica pasada no tiene por qué valer para siempre, ni responde de lo nuevo que se ofrece.

Pago pecuniario

Otra buena práctica que conviene que observen tanto artistas como galeristas es el pago pecuniario a los críticos de arte por toda presentación de catálogo (¡Jamás de una crítica!, quede claro). Es lo profesional y lo serio. AMCA ofreció en una de sus asambleas plenarias un baremo aproximativo de valoración: doscientos euros mínimo y por folio, cuando son textos breves. Los amplios pueden tener otro baremo.

Suele ser habitual moneda de pago, la remuneración al crítico con obra artística, por el trabajo de una presentación escrita para catálogo. Nada que objetar, porque el mundo de las transacciones es libre, pero sí recordar de nuevo que el pago pecuniario es lo más adecuado y la mejor práctica. Los críticos no trabajan sólo por amor al arte. Es una profesión.


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MALAS PRÁCTICAS EN LAS RUEDAS DE PRENSA



La Asociación Madrileña de Críticos de Arte, AMCA, ha publicado en su página Web, este articulo que reproducimos por su interés



L.M.A.




Los periodistas, informadores y críticos de arte necesitan ruedas de prensa, ágiles, operativas, informativas y con posibilidad de participación, lejos de las malas prácticas en las actuales ruedas de prensa, que se convierten en actos sociales, donde además se convoca a coleccionistas, galeristas, conservadores y ayudantes de museos, restauradores, autores de las fichas catalográficas... En suma un totum revolutum que produce una entropía in crescendo.

Nos gustarían ruedas de prensa en las que se facilitara la entrada libre a la exposición antes y después de las mismas y no sólo a los fotógrafos o cámaras de TV. Esto facilitaría el conocimiento y la comunicación de presentadores e informantes.

Recordemos algunas nociones básicas de manual del periodismo como:

· “El periodismo o es crítico o no es tal (lo que no quiere decir que lo sea en toda su extensión).

· “En las ruedas de prensa ni se aplaude ni se patea a los que intervienen”.

Pues bien, de un tiempo a esta parte, venimos observando que los asistentes (coleccionistas, galeristas, conservadores y ayudantes de museos, restauradores, autores de las fichas catalográficas ...) aplauden a rabiar o que los presentadores se llevan su propia claque.

En algunos casos, si a un periodista, informador o critico de arte se le ocurre hacer una pregunta crítica a los presentadores de la mesa, cuando el aludido responde más o menos enfadado, se ve gratificado por nueva salva de aplausos de los coleccionistas, galeristas, conservadores y ayudantes de museos, autores de las fichas catalográficas ... que tratan de restaurar el posible honor perdido del presentador aludido.

A este respecto, hemos visto casos sangrantes en el IVAM y en Palacio Real, situaciones que han coartado cualquier otra posible pregunta crítica de los periodistas, por temor a ser castigados con palmetas en la punta de las manos. En un caso de palacio real, el presentador exigió de pronto la identificación de los periodistas, para clarificar a quien tenía delante (nada que objetar a este respecto).

Largas y tediosas

Las ruedas de prensa de las exposiciones de museos, fundaciones, círculos, palacios reales y otras instituciones, se han convertido con harta frecuencia en largas y tediosas hasta decir basta. La fatiga que producen es tal, que muchos informadores toman la documentación y se van a ver la exposición, si en el mejor de los casos lo permiten antes de que acudan los presentadores.

Las listas de agradecimiento de los directores de instituciones y comisarios, llenan páginas enteras, no en los catálogos sino en el tiempo de presentación. El bostezo es tal entre los asistentes que algunos advierten por activa o pasiva, es decir directa e indirectamente a través de los directores de comunicación o jefes de prensa, que no es de recibo LODE los innumerables agradecimientos. No siempre ponen buena cara a los mensajeros de la queja, a los que a veces matan con miradas de menosprecio. Como los personajes aludidos en los agradecimientos están presentes en las ruedas de prensa, la tromba de aplausos está asegurada.

El conservador jefe del Museo Thyssen Bornemisza, ante la queja pública de una informadora- alegó que como en la inauguración de las exposiciones de Madrid no se pronuncian discursos, se aprovechan las ruedas de prensa para hacer esa práctica (aburrida y atroz) de los agradecimientos. “Así que: paciencia”, concluyó sin inmutarse.

Conclusión: que oigan los periodistas lo que autoridades e invitados VIP no podrían soportar.

Usurpar el tiempo de los informadores

Peor aún es cuando los coleccionistas, galeristas, conservadores y ayudantes de museos, restauradores, autores de las fichas catalográficas... toman la palabra en las ruedas de prensa y preguntan como si fueran periodistas, informadores o críticos de arte. En tal caso y ante las respuestas que a veces son sub-conferencias, el tiempo se pasa y nadie ha podido hacer una pregunta en condiciones suficientes de tranquilidad y sosiego.

Con frecuencia los informadores salen de las ruedas de prensa con la sensación de que los presentadores no las quieren y tratan de obviarlas, primero con larguísimos parlamentos, o con claras sugerencias de “ustedes podrán abordarnos a los presentadores a lo largo de la exposición”. Prefieren la distancia corta a la respuesta pública siempre más comprometida.

Por otra parte, algunos de los directivos de comunicación se permiten distribuir los catálogos a discreción organizando verdaderos agravios comparativos.

Muchas de las instituciones españolas citadas ni siquiera permiten la entrada directa de los informadores a las exposiciones -sin hacer cola- con la acreditación corporativa, como sucede en otros países y lugares, Museo del Louvre sin ir más lejos.

Las buenas prácticas no sólo deben tenerse en cuenta a la hora de elegir a los directores de los museos entre el poropio gremio, sino también a la hora de plantear la comunicación con los informadores que van a transmitir a la opinión pública. Por el momento las ruedas de prensa dejan mucho que desear, porque están saturadas de malas prácticas.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Ángel Sánchez de la Cruz publica “Los celtas vettones en las tierras abulenses”


"Los celtas vettones en las tierras abulenses”

El castro de la Mesa de Miranda. Chamartín (Ávila)

Ángel Sánchez de la Cruz

Ávila


Julia Sáez-Angulo


Cuando uno descubre un paraje hermoso e interesante y lo frecuenta, siente deseos de comunicarlo, de dejar constancia del mismo, máxime si lo sabe solitario y desconocido. Ese fue el punto de arranque del libro de Ángel Sánchez de la Cruz con el castro de la Mesa de Miranda, en el pueblo de Chamartín en Ávila.

“Como consecuencia de nuestras reiteradas visitas al castro abulense de Cogotas tuvimos noticias de la existencia de otro castro en la misma provincia (…) el castro de origen centa de la Mesa de Miranda. Si las Cogotas nos tenían muy interesados, el nuevo lugar nos entusiasmó”, explica el autor.

El volumen da cuenta desde el vocablo Chamartín, nombre del pueblo y de un característico barrio madrileño, hasta el emplazamiento, descubrimientos cerámicos, metálicos, vítreos, óseos y pétreos del castro de la Mesa de Miranda.

Seguidamente el libro habla de los vettones, habitantes y constructores del pasado, de su raza, idioma y escritura, de sus creencias y prácticas religiosas, así como del clima, vegetación y fauna del lugar.

Después de hablar de la sociedad, alimentación, vestido y costumbres de aquellos vettones, Sánchez de la Cruz concluye con las posibles causas de extinción de aquel castro.

El libro termina con una amplia bibliografía, a la que se suman una serie de ilustraciones con representaciones de la narria y hombres armados en las pinturas rupestres del abrigo del Cerro de la Cabra, en Ojos Albos (Ávila) y vestigios arqueológicos de otros lugares.

Un libro interesante y digno de leer por aquellos interesados en los celtas y la arqueología del lugar. Choca quizás que escriba la palabra “vetón” (definido por le diccionario de la RAE como “pueblo prerromano de la antigua Lusitania que habitaba parte de las actuales provincias de Zamora, Salamanca, Ávila, Cáceres, Toledo y Badajoz”) con dos “t”, cuando la consonante reduplicativa no es común a la lengua española y, desde luego no en esa palabra.


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José Luís Pardo publica el poemario “El Canto de la Palabra”


"El canto de la palabra”

José Luís Pardo

Ediciones Luna Bohemia

Madrid, 2011 (115 pags.)


Julia Sáez-Angulo


Dotado para la música y la rima, el poeta José Luis Pardo Morena (Aldea del Rey, Ciudad Real, 1952) se define a sí mismo como “soy diplomado en ilusiones/y licenciado en sueños/ por la Universidad de la vida/Doy lo que siento y escribo,/trato de dejar en mi andadura/ lo soñado y aprendido/ en mi vivir.”

El poeta ha sacado su primer libro a la luz después de mucha escritura y recitales, también composiciones para cantar a la guitarra, cosa que él hace con harta frecuencia entre amigos. “El canto de la palabra”, lo titula y lo divide en varias partes.

“Escribo para no olvidar, para tener más a mano lo común y lo esencial, conformando sentimientos sobre el ámbito de las palabras”, explica José Luis Pardo los porqués de su trabajo literario.

“Quien escribe transforma, edifica y fortalece, pone voz a la emoción y alas al pensamiento, pintando la historia, la de la vida, la de los sueños y la del mundo”, añade.

Sus poemas son con frecuencia cortos, rápicos, como salidos de un rapto de inspiración que viene del sentimiento, de los sentidos, de inmediato vivir que es fruto del poso del pasado y el futuro de los sueños.

“Si no eres joven, no cuentas/ en la esbelta sociedad,/ todo el mundo va a mirarse/ al tocador de los años sin edad/. Espejo de juventud”, dice uno de sus poemas que son reflexiones en la condensación de una escritura.

“No soy experto en caireles bien medidos, ni en métricas perfectas, porque no entiendo de estilos. Simplemente lo que siento y me gusta, lo digo. Lo que merece la pena, lo dejo en el papel…” confiesa José Luis Pardo.

Sus poemas tienen a veces el sabor de coplas o de máximas: “La verdad y el amor / son muy sencillos,/nosotros nos empeñamos en complicarlos”.

“No escribo con la idea del docto y su buena pluma, quizás escribo por mi andadura de cantor, que me enseña a contar historias con la ilusión y la entrega de un aprendiz de poeta”, declara el poeta.

José Luis Pardo es un lírico (la poesía nació junto a la lira, de ahí el nombre de lírica) que con su guitarra canta y cuenta historias, deja caer reflexiones y pensamientos, imágenes y codas para el disfrute de sus oyentes. Su última intervención tuvo lugar en la fiesta que la escultora Amparo Ruiz de Ayllón dio en su taller madrileño, donde fue muy aplaudido.


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Héctor Delgado y Raúl Fernández exponen en la Fundación Pons de Madrid


"Encuentro en el camino”
Escultura y Fotografía
Héctor Delgado y Raúl Fernández
Fundación Pons.
c/ Serrano, 138. Madrid
Diciembre, 2011 –Enero, 2012
Héctor Delgado

Julia Sáez-Angulo


Dos artistas, Héctor Delgado y Raúl Fernández, exponen en la Fundación Pons de Madrid su respectiva escultura y fotografía bajo el título “Encuentro en el camino”.

Héctor Delgado parte de la escultura del Románico para continuar esa línea en la que la piedra arenisca o alabastro dan juego para hacer emerger la forma de modo suave, insinuante, en marcha o proceso, como si el bloque mismo fuera dibujando la figura que se forma con la casi imperceptible actuación del escultor.

Como Miguel Ángel Buonaroti, Héctor Delgado parece saber de entrada qué figura late dentro del bloque de piedra, pero no la lleva a su máxima definición porque al igual que declarase el escultor italiano, admira la estética de la ruina, de la forma desgastada por el tiempo, la antigüedad, que el escultor del siglo XXI sostiene para dar entrada al espectador que ha de contemplar la forma.

Fotografía digitales sobre dibón

Raúl Fernández muestra sus fotografías digitales sobre dibón impresión directa, en una serie de formatos de distinto tamaño, en su mayoría llevadas las fotos a la abstracción o la deformación de las figuras, sobre todo humanas, que apuntan. “Versus” y “Unus” son los nombres de las series mayoritarias en piezas. “Veleta” es una obra mostrenca, pintura sobre tabla de coleccionista particular, que no debiera haber figurado en la muestra porque le quita coherencia y la dispersa aún más.

No se comprende el políptico de pequeños cuadros, todos ellos enmarcados de distinta manera, con cuadros barrocos incluso, que conforma un totum revolutum inquietante y antiestético porque acoge obras de distinto soporte y grosor. Un planteamiento igualitario y minimalista con piezas similares, instalado de modo más cercano, hubiera tenido belleza y sentido.

La presentación y el montaje de las obras el día de mi visita, día 7 de diciembre, era caótica, con mesas de trabajo por todas partes llenas de papeles y adminículos de todo tipo, con cuadros y cartones o porespam en el suelo… todo un modelo de cómo no debe presentarse una exposición o como ir contra las propias obras. Nada que ver con la exquisita sala de exposiciones de la Fundación Pons en Barcelona.

“Solo el día de la inauguración aparece el espacio despejado porque en el día se imparten cursos”, se me explicó. Lo sentí por los artistas, su obras parecían en un almacén más que en una “caja neutra” como requiera la buena contemplación del arte. De allí solo se podía salir desasosegada. Lo siento por Héctor Delgado y Raúl Fernández, su obra merece mejor instalación y montaje. Lástima por la Fundación Pons, que es un edificio magnífico y se encuentra en un lugar inmejorable, pero no cumple los objetivos de exponer el arte con respeto. Sólo la escultura de Delgado en el jardín ofrecía una visión estética adecuada.


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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Pepa D. Elvira expone sus “Dibujos para niños” en el Espacio Lista


Julia Sáez-Angulo

Con una gracia y plasticidad inusitadas, Pepa Díaz Elvira (Ciudad Real, 1950) muestra sus “Dibujos para niños” en el Espacio Lista de Madrid, bajo el título de “Picunela”, un tipo especial de remate textil.

Sobre pequeños lienzos, la pintora aplica el pigmento de acrílicos, lápices y collage para ofrecer simpáticas escenas de distintos personajes infantiles que hacen la delicia de los pequeños, como piratas, niños y niñas, que juegan e interpretan los más diversos papeles, vestidos con graciosos textiles.

Telas de todo tipo y colores, cordorcillos, cintas de raso, piquillos, botones, encajes... Todo sirve para conformar unos personajes de infancia.

Pepa D. Elvira, residente en Madrid, criada en Asturias, tierra que asume como propia porque en ella pasó su infancia, declara que su dominio y maestría plástica sobre lienzo la aprendió junto a la dibujante y escultora Amparo Ruiz de Ayllón, quien le asesoró artísticamente en sus comienzos.

Los dibujos y collages de Pepa D. Elvira han resultado un éxito en el Rastrillo navideño de Argüelles, donde se vendieron muchos de ellos. “Más que un éxito, ha sido un reconocimiento de mi trabajo y por eso he querido mostrar una exposición individual en el Espacio Lista”, declara la autora.

Todos aquellos que conocen a Pepa D. Elvira saben de sus manos prodigiosas para las actividades manuales, desde la decoración a la manipulación de textiles, cartones, papeles o dibujos, lo que pone de manifiesto el espíritu artístico que late en ella.

El arte es concepto, oficio, dominio de la técnica en soportes, materiales y pigmentos. Pepa D. Elvira se ha decantado en esta ocasión por lo que ella denomina “Dibujos de niños”, que con más exactitud serían dibujos para niños.

“Ha sido un deseo de alegrar a la infancia con escenas que les llaman la atención y despiertan su interés y regocijo. Estoy disfrutando mucho con ello. Después ya veré por donde derivo mi siguiente serie de trabajos. La pintura, el dibujo y el collages dan mucho juego y tienen muchas posibilidades”, declara la autora.

En la inauguración de la muestra estuvieron, además de Amparo Ruiz de Ayllón, artistas como Héctor Delgado (que expone actualmente en la Fundación Pons), Inga Ivanova con Anastasia Delgado, que se llevó un cuadro bajo el brazo; Mercedes Ballesteros, Antonio de Ávila y Lola, Pablo Reviriego, Kristio Nikolov, que pronto expondrá sus iconos en Cracovia; Elisa Sáez de Slöcker, los poetas José Luis Pardo y Amelia Agamar, el primero acaba de sacar el libro “El canto de la palabra”; Albano Hernández, Mundi…

La voz potente de Nati Montero interpretó canciones en francés y castellano, emulando a Édith Piaf y Adamo, entre otros.


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martes, 6 de diciembre de 2011

Marcos Giralt Torrente y su libro de cuentos “El final del amor”


"El final del amor” Cuentos

Marcos Giralt Torrente

Editorial Páginas de Espuma

Madrid, 2011(163 pags.)



Julia Sáez-Angulo



Cuatro cuentos largos, más bien relatos y casi novelas cortas, es el último libro galardonado a su autor Marcos Giralt Torrente (Madrid, 1968), con el Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero.

Recientemente, por su novela “Tiempo de vida” le han otorgado el Premio Nacional de Literatura en su modalidad de Narrativa al citado escritor, que se afirma entre los valores jóvenes más consagrado por sucesivos premios.

Marcos Giralt Torrente vuelve al relato corto, que fue el género en el que se formó como escritor. Su estilo es un in crescendo que lleva al lector a indagar en la oscuridad o más bien opacidad de lo cotidiano.

En nos rodeaban palmeras se aprecia la falta de atención y los errores sucesivos de los protagonistas, una pareja en vacaciones, lo que va minando su confianza y acabará por distanciarlos.

El segundo relato “Cautivos” insinúa más que dice sobre el abismo de una pareja en la que el protagonista en primera persona cuida al hombre enfermo en los últimos días hasta su muerte, lo que inevitablemente trae a la memoria su novela autobiográfica en gran medida, “Tiempo de vida”, en la que narra sus cuidados por su padre el pintor Juan Giralt.

Algo similar cabe pensar en el cuarto relato “Última gota fría”, en la que un muchacho fantasea con la reconciliación imposible de sus padres, tema que igualmente pudiera extrapolarse de la citada novela.

Quizás esas apreciaciones sean sólo prejuicios del lector que sigue la biografía del escritor al mismo tiempo que su obra. Es lo que tiene el tomar como materia narrativa la propia vida.

Finalmente, el tercer cuento, “Joanna” recrea el tema del amor joven e imposible de resucitar porque la vida se encarga de clausurarlo y porque el lenguaje de los hechos se impone siempre sobre los deseos y los sueños.

Giralt Torrente, nieto del escritor Torrente Ballester cuida el estilo, narra con transparencia de lenguaje aunque no tanto de argumento para involucrar al lector en la nebulosa de lo narrado, en la imprecisión de la propia vida. El espectador se hace así espectador junto al escritor.

También es el autor de la novela corta Nada sucede solo, con la que consiguió el Premio Modest Furest i Roca y de las novelasParís, que obtuvo el Premio Herralde de Novela, Los seres felicesy Tiempo de vida. Sus relatos forman parte de algunas antologías como Páginas amarillas, Los cuentos que se cuentany Lo del amor es un cuento.


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“Cuentos cortos en inglés” para aprender los sonidos de las vocales


"Cuentos cortos en inglés”

Los sonidos de las vocales

John Liddy

Incluye CD

Editorial Bruño

Madrid, 2011; (267 pags)



Julia Sáez-Angulo



Fox, un zorro muy particular es el protagonista de estos cuentos que sirven para entretenerse al tiempo que se aprende o mejora el inglés, lengua franca de nuestros días mal que nos pese. La fonética es clave en esta lengua y a ello se aprestan los cuentos.

Fox es siempre el principal referente en los cuentos con las ranas, las mariposas, el águila, el tiburón, el pelícano, las lobas, el ratón, los pájaros, el elefante, los murciélagos, los leopardos o la cigüeña. Todo un zoo singular que van constituyendo un mundo narrativo.

El libro es bilingüe por lo que en caso de duda se puede acudir al castellano, pero lo más importante es que el libro es escrito y hablado al contar con un CD que proporcional la exacta pronunciación de cada sonido, de cada vocal siempre dudosa o vacilante en el primer impulso.

El libro “Cuentos en inglés” va ilustrado por Cristina Picazo con dibujos claros y en color, donde la transparencia de la escena se aviene con ciertos toques de humor. Algunos humanos se cuelan también en esta fauna angloparlante.

La lengua de Shakespeare o Tennyson puede tener como punto de partida estas lecturas ideales para niños y de disfrute en los mayores que deseen perfeccionar el inglés.


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Juan Moral, Esculturas de acero cortén en la nieve de la sierra


Estudio de Juan Moral




Julia Sáez-Angulo


El arte de felicitar la Navidad con “chrismass” o tarjetas postales es un arte, al que los artistas se consagran con verdadero talento y hacen de aquellas, objeto de colección. El escultor Juan Moral  ha ideado una exposición de sus esculturas en acero corten y piedra en medio de una gran nevada.

La instalación del conjunto de piezas la situó en el jardín de su casa/taller ecológica, situada en Torrelodones, sierra media de Madrid. El contraste entre la nieve del suelo y el rojizo del acero corten, junto al verdor de los árboles de hoja peremne ha dado lugar a instantáneas de gran belleza, una de las cuales ha sido seleccionada para felicitar la Navidad de 2012.

Juan Moral Moral (Torre del Campo. Jaén, 1941) es artista de prolongada trayectoria y en su haber figuran esculturas monumentales como las dos al aire libre en la Universidad de Jaén, el “Monumento a los Pueblos Iberoamericanos” en Coslada (Madrid); “El Copo” en Algeciras (Cádiz); “La Torre de los tiempos” junto al Centro Cultural de Torrelodones (Madrid) y otras.

El escultor jienense, residente en Madrid, partió de los “litospacios”, superficies metálicas revestidas de piedras naturales, con los que ha trabajado en diferentes series, la última sobre el Renacimiento, después de un largo viaje a Italia, a la que ha añadido algunos homenajes a figuras del renacimiento español como Pedro de Vandelvira (finales del siglo XV), arquitecto de la catedral de Jaén.
Pizarras, cuarzos, mármoles, piritas, sodalitas, aragonitos, carborundum, corales, ágatas, lapislázulis, malaquitas, rosas del desierto, fósiles... Todo un despliegue pétreo de gran belleza que el escultor maneja con vocación plástica y cromática en litospacios bidimensionales o esculturas.

Las últimas piedras traídas de Riaza (Segovia) fueron la dinámica que llevó a Juan Moral a componer la “Trilogía de Otoño”, estación colorista en la bella e histórica ciudad castellana, que le motivó tres piezas espléndidas, con materiales pétreos del lugar, especialmente pizarras y cuarcitas. El “Espejismo de Otoño", lleva cuarzos espejados y traslúcidos; a la “Luna florida de Otoño", incorporó tres bellas rosas del desierto y el “Homenaje a Goya” trae a la memoria por alusiones, el perro semi-enterrado en la arena del pintor aragonés.



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