miércoles, 9 de diciembre de 2009

Salvador Calvo expone su Arte y Pintura Espacial en Luxembugo y Valencia




Julia Sáez-Angulo


El artista malagueño, largo tiempo residente en los Estados Unidos ha expuesto sus últimos trabajos pictóricos en Luxemburgo. Recientemente ha participado también en la muestra colectiva “Ahíllas es Arte”, en la Sala del Club del Levante en Valencia. Por otro lado, la Biblioteca Nacional de España ha adquirido un dibujo del artista para sus fondos.

Salvador Calvo (Istán. Málaga, 1948), residente en Chicago desde 1982, después de una estancia en Madrid, París y Londres, ha regresado a su tierra natal desde donde lleva a cabo su proyección internacional de pintura y escultura. La localidad de Istán le encargó recientemente una escultura para su espacio urbano que ya ha sido inaugurada.

La obra de Salvador Calvo se caracteriza por una limpieza y elegancia de formas y creaciones espaciales, en su mayoría geométricas, que se presentan en un cromatismo singular y variado, rompiendo así la gestación monocorde que se da en algunos artistas geométricos.

Luz y silencio en medio del universo

Círculos, espirales, pliegues, líneas quebradas... dan lugar a sugerencias sobre el paso del tiempo y la belleza masculina o femenina si caer nunca en lo obvio de las formas anatómicas.

Luz y silencio se dan la mano en esta pintura que tiene mucho de irreal y metafísica, de espacial más allá de la vida del hombre. Pintura conceptual, génesis de la mente y armonías para la vida
Visión cósmica dentro de la belleza que siempre es convulsa y perturbadora.

Formas que emergen con claridad del fondo del cuadro, aunque se sostengan en un mismo cromatismo. Salvador Calvo es hoy uno de los artistas más intenso y elegantes que tenemos en el circuito artístico.

martes, 8 de diciembre de 2009

Pepa Calvo, Pintora de diversos registros artísticos: murales y cuadros







Julia Sáez-Angulo


La autora concibe el arte como una mirada total hacia la vida, la imaginación, los soportes y los materiales. Sabe que la Pintura viene de lejos, desde Altamira y Lascaux, desde el origen más reciente en la Grecia del mito de la caverna o del Corinto de Butades de Sición, cuando su hija perfiló el rostro del enamorado a la luz de una vela.

La pintora sabe también que las técnicas se renuevan al aire y el progreso de de los tiempos. Desde el primigenio fresco o temple de huevo, hasta el más reciente del óleo o el acrílico. Todo es médium para plasmar la caligrafía plástica de la artista, su materia y su gesto, su caligrafía cromática. En suma, sus señas de identidad.

Pepa Calvo Azcárate (Arnedo. La Rioja, 1942), residente en Madrid, trabaja indistintamente, con igual soltura la pintura mural o de caballete y, en ambas, deja su firma y su impronta. El muro o las grandes superficies le sirven para dar rienda a su dominio espacial, a su sentido ornamental para plasmar amplias escenas marinas o florales con su gran sentido ocupacional del espacio. Son numerosas las obras que, en este campo, ha llevado a cabo en la arquitectura.

En la pintura de caballete, a la autora le gusta trabajar por series para profundizar en un concepto, en un área donde puede indagar e investigar sucesivamente sobre la misma idea. El arte y su doble, que llaman algunos críticos. El arte y su aparente repetición, en la que profundiza para abarcar un ámbito donde tiene varios puntos de vista que expresar.



Dominio del dibujo y el manejo del color

“Los cosechadores de nubes” es el título de una sugerente serie que la autora comenzó en 2003 y en la que ha trabajado varios años. En este tema, la pintora implica al espectador en un relato abierto de unos personajes diminutos que se pasean por la infinitud de ámbitos casi siderales, a la caza, pesca o recogida de nubes algodonosas y gozosas.

Hay una hermosa historia narrada en estos cuadros de grande o mediano formato, que se tiñen con algunos acentos de Chagall o con ecos de ilustración fantasiosa... en definitiva de recia y sugerente pintura figurativa, en la que Pepa Calvo sigue dando muestras de maestría en el dibujo y de dominio del color.

El agua es el concepto que mueve con frecuencia la mente de la pintora a la hora de acercarse al lienzo, la tabla o el muro. Desde su admiración por el célebre cuadro “Ofelia” del prerrafaelita Millais, que representa la muerte sobre el lago del dramático personaje de Shakespeare, la autora ha seguido abundando en la idea del agua como origen, vida o causa final del hombre.

Con la figuración, la artista se hace pintora de misterios, recreadora de mitos, narradora de fábulas íntimas... con un gran poder de evocación y sugerencia, sin caer nunca en la impudicia de lo explícito. Hay que respetar el misterio del cuadro, la libertad de la mirada, el acercamiento libre y genuino del espectador al arte, sin que medie la plantilla de la interpretación definitiva.

Cultivo de la Abstracción


Junto a la figuración, la pintura de Pepa Calvo se recrea otras veces en la abstracción, para que el gesto y la geometría sean los solos parámetros de su trabajo artístico. Ella sabe que la pintura va más allá del tema, a un despliegue de mancha, trazo y color, de dibujo gestual y cromatismo definitorio, de expresividad de los materiales sobre el soporte –cada cual con su propia textura-, por eso juega con una rica paleta, para mostrar su capacidad combinatoria sin referencia alguna a un modelo real de la naturaleza aunque, como señalara Aristóteles, todo nos llega de una forma u otra a través de los sentidos.

El mundo de las "Performances" es otro capítulo digno de mención en el trabajo de esta pintora.

Pepa Calvo, tras una trayectoria artística que arranca en los 70, se revela como una artista de variados registros, con dotes para el dibujo, con talento para el color, con capacidad para llevar a cabo una obra plástica de envergadura en los distintos ámbitos donde se llama y se venera al arte.

Más información: http://www.pepacalvo.com/