sábado, 1 de octubre de 2011

Víctor Morales Lezcano compila sus últimos ensayos en “Miscelánea mediterránea”




“Miscelánea mediterránea”
Víctor Morales Lezcano
Editorial UNED.
Ciencias Sociales y Jurídicas
Madrid, 2011. (107 pags.)






Julia Sáez-Angulo


El profesor emérito de la Universidad de Educación a Distancia, UNED, Víctor Morales Lezcano (Las Palmas de Gran Canaria, 1946) ha compilado sus últimos ensayos en “Miscelánea mediterránea”, editados por la citada Universidad. Buena parte de estos artículos son fruto de conferencias que el autor ha pronunciado en cursos monográficos que él mismo ha dirigido o intervenido.

Algunos de los asuntos tratados están de plena actualidad política, como sucede principalmente con las revueltas de los pueblos árabes contra sus dirigentes autoritarios y dictatoriales, si bien la posición demócrata y tolerante de esos mismos rebeldes está por ver. Recientemente se han denunciado casos de acoso y cierres periodísticos de algún nuevo régimen triunfante que en principio preconizaba democracia y libertad. El temor de occidente –pese a sus ayudas puntuales- a un regresión islamista es una realidad continua. La geoestrategia del mediterráneo se redefine.

El índice del libro acoge los temas: Unidad y diversidad en la historia del mundo mediterráneo; Revueltas sociales en el norte de África. Los pueblos árabes contra sus regímenes; Esbozo razonado de los conflictos entre España y Marruecos; Secuelas fronteriza de una vecindad accidentada; Madrid-Tetuán (1931 – 1936). Tentación y desencanto, y, Memoria, enjuiciamiento e Historia. Desbrozando el camino.

Datos biográficos

Víctor Morales Lezcano es doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y especialista en la Historia de las Relaciones Internacionales hispano-franco-magrebíes entre los años 1850 y 2000. Becario del Consejo Británico y de la Comisión Fulbright en Londres y en Estados Unidos, es también profesor en la Universidad Autónoma de Madrid y en la UNED.

Tanto en el ámbito de la universidad española como en la Escuela Diplomática -dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores-, así como en los distritos universitarios de Tetuán, Rabat y Túnez, ha impulsado su inclinación docente e investigadora hacia las relaciones hispano-magrebíes en los siglos XIX y XX. Es autor de numerosas monografías sobre su especialidad.

Ha pertenecido al Comité Averroes y ha sido profesor invitado de las universidades de Aix-en-Provence (Maison Méditerranéenne des Sciences de l’Homme) y Princeton (Near Eastern Studies).


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KRISTINA DE NORUEGA

Campanario de S. Olav, Covarrubias. Foto Juan Jiménez

Sepulcro de la infanta Kristina, Colegiata de Covarrubias (Burgos)



Estatua de Alfonso X, Biblioteca Nacional Madrid. J. Alcoverro, 1882


M. Dolores Gallardo López





El pasado día 19 en este blog Julia comentaba ampliamente la inauguración de la capilla de S. Olav, patrono de Noruega, que tuvo lugar el día 18 en la villa de Covarrubias, promovida por la Junta de Castilla y León y la Fundación Princesa Kristina de Noruega.

A S. Olav y al “Camino de S. Olav” dedicaremos otro artículo, estas líneas de hoy tienen por objeto ubicar, para aquellos que no conozcan los hechos, a la princesa en el tablero de la diplomacia de la época de Alfonso X el Sabio, rey de Castilla y León. Una consecuencia de esa política fue la venida –y muerte- de Kristina en tierras hispanas.

En el año 1958 al ser estudiados los sepulcros de la Colegiata de San Cosme y San Damián de Covarrubias en uno de ellos se encontraron los restos de una mujer adornada con magníficas joyas y vestida con suntuosos ropajes con bordados de oro y pedrería. Su altura era bastante superior a la habitual para las mujeres castellanas del siglo XIII, pero normal en las mujeres del norte de Europa. Fue identificada como la princesa Kristina de Noruega.

EL TABLERO POLÍTICO
El rey Alfonso X, es bien conocido por el gran público por su intervención en la Reconquista y por su labor literaria y científica, por el impulso que dio a la Escuela de Traductores de Toledo –de ahí el sobrenombre de “Sabio”- y por las composiciones líricas conocidas como Cantigas a Santa María, escritas en galaico-portugués: como justo homenaje una estatua que lo representa, realizada en 1892 por J. Alcoverro, está ubicada en la entrada de la Biblioteca Nacional de Madrid.
Menos conocida para el gran público es su aspiración a convertirse en emperador del Sacro Imperio romano germánico.

No fue Alfonso X el primer rey castellano que decidió emparentar a su familia con una casa real de países nórdicos. Bastante antes lo hizo Alfonso VII rey de Castilla y León, también Fernando III, padre de Alfonso X.

Alfonso VII se casó en segundas nupcias con la princesa Richilda, llamada simplemente Rica en algunas fuentes. Richilda era hija de hija del rey Ladislao de Polonia y de Agnes Babemberg (una nieta del emperador del Sacro imperio romano germánico Enrique IV). Así pues la princesa Richilda, biznieta del emperador Enrique IV, estaba emparentada con la casa de los Staufer de Noruega y con la de los Babemberg de Austria.

Por la importancia que tuvo vale la pena recordar quién fue Enrique IV (Goslar, 1050–Lieja, 1106): rey germánico desde 1056 y emperador del Sacro Imperio romano germánico desde 1084, hasta su abdicación en el año 1105. Es conocido sobe todo por su enfrentamiento con el papa Gregorio VII, que finalmente lo excomulgó. Enrique hábilmente preparó una jugada política: durante tres días, vestido con ropas harapientas (también, según la tradición, descalzo y sin comer), rogó el perdón papal ante el castillo de Canossa. Su voluntaria humillación resultó efectiva: el Papa tuvo que retirarle la excomunión y relegitimarlo bajo una serie de condiciones, que Enrique pronto volvió a olvidar.

Alfonso VII de Castilla y León con su segundo matrimonio con la princesa Richilda emparentó con el linaje imperial y entró en el ámbito germano- eslavo de casas reales. Así se iniciaron las relaciones políticas de Castilla y León con monarcas alemanes, relaciones que continuaron en el siglo XII y XIII por vía de alianzas matrimoniales.

De la unión que acabamos de indicar provino años después la candidatura de Alfonso X al trono imperial alemán y los cuantiosos gastos que soportó Castilla por la implicación de su rey en las luchas entre el Papado y el Imperio.

Alfonso X era hijo de Fernando III (rey que unificó definitivamente los reinos de Castilla y León dado que Alfonso VII dejó como heredero de Castilla a su hijo Sancho y como heredero de León a su hijo Fernando) y de Beatriz Isabel de Suabia.
Beatriz de Suavia era hija del duque Felipe de Suabia y tras la muerte de su padre permaneció bajo la tutela de Federico II, emperador del Sacro Imperio romano germánico, que fue quien dio el visto bueno para su matrimonio con Fernando III.

En 1250 murió el emperador Federico II (enfrentado al Papa Inocencio IV, éste lo había depuesto unos años antes) y en 1254 el Papa Inocencio IV. Se creó una especie de vacío de poder y en ese ámbito de mueve el deseo de Alfonso X de Castilla y León -que fue reconocido legítimo heredero de la dinastía de los Staufer por la comuna de Pisa (en 1256 recibió una legación de la república d Pisa)- de llegar a ser proclamado emperador del Sacro Imperio.

En 1258 Alfonso X, que estaba casado con Dña Violante, hija del rey D. Jaime de Aragón, se convirtió en pretendiente oficial al trono imperial: lo apoyaban además de la Comuna de Pisa, el rey Luis IX de Francia, el rey Bela IV de Hungría y su suegro, el rey Jaime I de Aragón. Alfonso X había hecho todo lo posible por alcanzar sus deseos. En este marco se encuadra la alianza matrimonial que en 1256 se había gestado entre las casas reales de Noruega y Castilla.

Era rey de Noruega Hakon Hakonsson IV (1204-1263), considerado hijo ilegítimo de Haakon III y de una campesina llamada Inga de Varteig. Nació en una sociedad plagada de discordias civiles que databan desde 1130 y murió siendo el gobernante indiscutible de un reino grande y respetado internacionalmente. Su reinado (1217-1263) puso fin a las discordias civiles noruegas, la parte final se caracterizó por la paz interna y por una prosperidad nunca antes vista en Noruega. El rey Haakon, que en sus comienzos había sido rechazado por la Iglesia por ser hijo ilegítimo, en 1247 obtuvo finalmente el reconocimiento del papa Inocencio IV, quien envió al cardenal Guillermo de Módena a Bergen para celebrar la coronación. Fue el comienzo de lo que se conoce como la edad de oro del reino noruego medieval. La fuente más importante de la biografía de este rey es la Hákonar saga Hákonarsonar o Saga de Hakon Hakonsson, escrita en la década de 1260, pocos años después de la muerte del rey, por Sturla Tordsson muy posiblemente por petición de Magnus, hijo y sucesor en el trono de Noruega de Hakon Hakonsson IV.

Dado que el rey Alfonso X de Castilla y León ya estaba casado, como ha quedado dicho, con Dña Violante, hija del rey D. Jaime de Aragón (ya tenían una hija pequeña, Dña Berenguela), en 1256 pidió la mano de de la princesa Kristina, hija del rey Hakon Hakonsson IV, para uno de sus hermanos, los infantes.

Al año siguiente, en 1257, la princesa, con una magnífica dote, emprendió por mar un largo viaje desde Tønsberg, cerca de Oslo, hacia Castilla, haciendo escala en Francia y otros lugares. La Saga de Hakon Hakonsson, mencionada más arriba, dedica varios capítulos al tema del viaje y la boda de la princesa Kristina.

El matrimonio con el infante D. Felipe, hermano de Alfonso X, se celebró el 31 de marzo de 1258 en la Colegiata de Valladolid y se convirtió en infanta de España. Los esposos residieron en Sevilla y allí, 4 años después, en 1262 murió Kristina sin descendencia. Fue enterrada en Colegiata de San Cosme y San Damián de Covarrubias.

Desafortunadamente toda esta urdimbre política no sirvió para nada: Alfonso X, tras casi 20 años de esfuerzos y de desembolsar grandes sumas de dinero para sufragar los gastos y para apoyar política y militarmente a quienes sustentaban su candidatura, no consiguió su sueño imperial: En 1275 el papa Gregorio X desestimó sus derechos y pretensiones y favoreció a Rodolfo de Hasburgo. Kristina, flor noruega trasplantada y agostada muy lejos de su país de origen y de su entorno familiar, fue sólo una víctima del ajedrez de la diplomacia medieval, como tantas jóvenes princesas.

Quienes estén interesados en más datos sobre estos hechos, pueden consultar entre otros, La princesa Kristina de Noruega en la corte del rey Alfonso X de Castilla y León de Ángel Gordo Molina e Historia de Campo Florido, traducción del islandés antiguo, introducción y notas de Mariano González Campo.

COVARRUBIAS Y LA FUNDACIÓN PRINCESA KRISTINA DE NORUEGA

La ciudad noruega de Tønsberg, lugar donde se inició el viaje de la princesa hacia Castilla, se hermanó con la villa de Covarrubias y en abril de 1978 donó a la población castellana la estilizada estatua de la princesa que está ubicada frente a la portada de la Colegiata. Al acto asistieron diversas personalidades noruegas y la Banda Municipal de Tønsberg.

Los contactos oficiales entre el gobierno noruego y la villa de Covarrubias se han sucedido estos años y como culminación de ellos surgió en 1992 la fundación Princesa Kristina de Noruega, cuyo domicilio definitivo estará en Covarrubias. Actualmente está presidida por D. Javier Hernáez. Su objetivo es fomentar y promover actividades culturales y de cualquier otra naturaleza que contribuyan a mejorar las relaciones entre España y Noruega.

La última actuación en la que ha intervenido la Fundación ha sido la construcción de una ermita dedicada a S. Olav, ubicada a unos tres kilómetros de Covarrubias, realizada en acero y madera laminada, e inaugurada el pasado 18 de septiembre por el Presidente de la Junta de Castilla y León, D. Juan Vicente Herrera, y la Sra Ministra noruega de Cultura, Dña Anniken Huitfeldt, junto con otras personalidades. Quiere la leyenda de la princesa nórdica que ésta pidiera a su esposo, el infante D. Felipe, la edificación de una ermita en honor a S. Olav, que no llegó a realizarse. De ahí la construcción actual ermita. A este santo y al "Camino de S. Olav" dedicaremos otro artículo.

Finalmente reseñar que la infanta castellano-leonesa nacida en Noruega, convertida hace tiempo en personaje de leyenda, ha entrado en la Literatura española contemporánea como protagonista de novelas (María Jesús Montiel, Sol entre la bruma, Juan Arroyo Conde, Kristina la flor de Noruega; Jesús Maeso de la Torre, La cúpula del Mundo, segundo premio Caja de Granada de novela histórica; Cristina Sanchez-Andrade, Los escarpines de Kristina de Noruega y La flor del Norte debida a Espido Freire) y una reciente obra teatral debida al dramaturgo murciano Manuel Muñoz Hidalgo, Kristina de Noruega. La flor partida.

Chejov en el Teatro La Guindalera con la obra “Tres años”




"Tres años”
A partir de la obra de Chejov
Teatro La Guindalera
c/ Martínez Izquierdo
28028 Madrid
Octubre-Noviembre, 2011


Reparto: Raúl Fernández; María Pastor; José Maya; José Bustos y Alicia González. Dirección: Juan Pastor; Producción Teresa Valentín-Gamazo; Imagen Gráfica: Javier Pastor y Manuel Benito. Colaboración especial: Arnold Taraborelli




Julia Sáez-Angulo



El escritor ruso Antón Chejov (Rusia, 1890 – 1904) vuelve al espacio teatral de La Guindalera, pero no lo hace con una obra dramática escrita directamente para al teatro, sino a través de una adaptación de su novela corta “Tri Goda” y una lectura atenta a la obra entera, la ética y estética de Chejov. “Tres años” es el título de la obra puesta en escena, que rezuma el sentir, la filosofía, el debate y la melancolía de la obra chejoviana. Juan Pastor dirige el reparto de unos actores entre los que brillan Raúl Fernández y María Pastor. Interesantes también las aportaciones musicales de José Bustos; algo sobreactuado quizás el personaje de Paulina.

¿Qué es el amor y la felicidad? ¿Cómo acceder a ella en la vida?, es el asunto profundo en que se debaten los cinco protagonistas con parlamentos a veces discursivos, que nos adentran en la lectura de Chejov. También las descripciones de ambiente y de exteriores, vienen a recordar el origen de la obra en la novela. El diálogo lleva al espectador de los hechos y la realidad vital, a los deseos y ambiciones de cada uno. Sólo el ajuste entre unos y otros podrán conducir a una cierta tranquilidad de vida, a un pacto y aceptación de los hechos que se imponen de manera tozuda sobre la mente y el pensamiento inmaterial.

El teatro La Guindalera –con doscientas localidades- es un teatro de creación y no una simple sala alternativa, lo que significa que cuenta con una investigación y programación de equipo propias, de ahí su grandeza y, al mismo tiempo su dificultad de sostenimiento. Con una economía asombrosa y funcional en el decorado, hacen funcionar el teatro de la palabra o lo que es lo mismo del pensamiento y del debate de ideas, siempre envueltas en historias de vida, con amor, humor y dolor –la vida misma- para ofrecernos un espejo de la condición humana, es decir, de nosotros mismos.

El amor y sus metamorfosis

Los actores plantean una serie de reflexiones personales sobre la felicidad, nacida de la lectura de Chejov, y a partir de su elaboración, “cinco personajes de la España de los años 30 viajan a nuestros días y nos cuentan lo que les sucedió durante y tres años en su búsqueda de la felicidad a través del amor y sus múltiples formas de manifestarse. Y mientras nos “representan” ese pasado ya vivido, a veces de forma absurda y grotesca, se preguntan y nos apremian a preguntarnos: ¿es posible que el amor nos ayude a tocar aunque sea de refilón el cielo de la felicidad? ¿Qué nos impide que esto suceda? Y lo hacen con un punto de vista tierno y amable.”, se dice en la presentación del programa de mano.

Quizás choca encontrarse con nombres y apellidos españoles como Menéndez, lo que resta evocación de Chejov. Una hubiera preferido los nombres rusos para distanciar y evocar al gran autor.

En suma, “Tres años” es una obra chejoviana más allá de “Tri Goda”. El equipo del teatro La Guindalera conoce bien el espíritu del escritor ruso, porque ha interpretado, entre otras obras, “La Gaviota” y la adaptación de un cuento de Chejov. Muy bien el final abierto de “Tres años”; la vida sigue en marcha, tema tan de Chejov en “Tío Vania” y muchos de sus relatos. El final feliz o el de la muerte resultan demasiado fáciles y drásticos en la literatura.

“Tres años” es una pieza dramática que permite ver el transcurrir del tiempo y la evolución interior de los personajes, como en una novela de largo aliento.

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viernes, 30 de septiembre de 2011

Fundación Botín, Acercamiento a su Colección de Arte

“Construyendo una colección”
Interpretación de la Colección Fundación Botín
Santander, 2011




Julia Sáez-Angulo


No es tan fácil hacer una colección de arte. Algunos lo confunden con atesorar un conjunto de cuadros, esculturas o piezas artísticas de cualquier tipo, pero en sentido estricto, una colección es una articulación coherente en torno a un concepto, bien sea una generación, una época, unos nombres, un estilo o un género. En España faltan colecciones especializadas, para centrarse en conjuntos más o menos afortunados de obras de arte. Hay patrimonios artísticos más que colecciones “circulares”, quizás porque ha faltado la misma voluntad direccionada al adquirir las obras

La colección de la Fundación Botín, que se ha presentado este verano en Santander ha sido analizada por su comisaria Carmen Jiménez. “La colección de arte contemporáneo de la Fundación Botín se viene nutriendo desde hace casi veinte años de distintas fuentes”, explica la comisaria Jiménez. En primer lugar hay una parte importante de obras que procede de quienes han disfrutado de las becas que concede la Fundación a artista pero también, en segundo lugar, de los artistas que se han considerado relevantes”.

Como vemos son ideas distintas aunque no necesariamente contradictorias. La relación no siempre encaja en un concepto común, al menos que este sea tan solo el de arte contemporáneo, pero de modo global puede decirse que se trata de nombres reconocidos y cotizados en el mercado del arte actual. Una coagulación mayor será deseable para ser considerada colección en un sentido más exigente, pero está claro que las fuentes vienen de distinta procedencia o voluntad. Falta una mirada singular que defina mejor el “gusto” o la idea por la colección llevada a cabo.

Los artistas presentados en la muestra comisariaza son Miroslaw Balca, Mona Hatou,, Jannis Kounellis, Antoni Muntadas, Juan Muñoz, Juan Navarro Baldeweg, Gabriel Orozco, Juliao Sarmento, Thomas Shutte, Santiago Serrano y Juan Uslé. Cabe comparar estos nombres con los artistas que han obtenido una beca de la Fundación Botín: Lara Almarcegui, Txomin Badiola, Rafael Doctor, Joao Fernández, Federico Guzmán, Cristina Iglesias, Bartomeu Marí, Chus Martínez, Antoni Muntadas, Esther Partegás, Kevin Power y Juan Uslé. Dos de estos artistas, dos han sido los seleccionados.


Redefinirse con valentía


Investigación, formación y divulgación –los mismos fines de un museo- son los tres ejes del programa de la Fundación Botín, porque el arte va más allá de la misma concreción del objeto. El arte es pensamiento y conviene recordar el viejo dicho clásico “Nulla aesthetica sine ethica”.

El profesor Calvo Serraller califica de “colección en ciernes” a la de la Fundación Botín, iniciada en 1993. Será bueno que vaya definiéndose y como colección pública, sería bueno que no repitiese similares planteamientos de otras instituciones españolas, de manera que acaben por parecerse todas entre sí como gotas de agua.

En todo caso, lo que hay adquirido en la Fundción Botín por entrega de becarios o compra, es digno de elogio, aunque se adivinan los mismos lugares de origen, es decir las mismas galerías o ferias de procedencia. Falta un punto de originalidad y riesgo a esta colección que deberá redefinirse con más valentía y “personalidad”.

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Waldo Balart, autor del ensayo “La práctica del arte concreto”


“La práctica del arte concreto”
Waldo Balart
Prólogo de Alfredo Triff
Editorial Aduana Vieja
Valencia, 2011 (200 pags)







Julia Sáez-Angulo



Es una figura del arte geométrico. Waldo Balart (Cuba, 1931) es un artista residente en Madrid desde hace varias décadas y su arte normativo, en el que la geometría del color y borde duro son sus definiciones constantes, está entre los de primera línea en su género. La editorial valenciana Aduana Vieja acaba de publicar El libro “La práctica del arte concreto”, por el pintor Waldo Balart con numerosas reproducciones de la obra del pintor cubano/español. Se trata de una edición bilingüe en españole inglés del ensayo.

“Yo pienso y siento intuitivamente en sistemas”, dice Waldo Balart. Alfredo Triff recuerda en el prólogo que es el arte concreto: “Un estilo geométrico que emerge en Europa en los años 30 como reacción contra el surrealismo. El neerlandés Theo van Doesburg lo define como “separado de la mera abstracción”. La diferencia radica en que la obra “está terminada antes de su ejecución”. Lo concreto es creación preordenada, no ilusionística, literal, cerebral. Eso no quita que sea afín a lo que se ha llamado “espiritual en el arte”, heredado de corrientes como La nueva objetividad, el neoplasticismo y Bauhaus.

“De la mano de Balart puede entenderse por qué Wittgenstein pregunta en sus “Observaciones sobre los colores”: “¿Qué significa que un número tenga color?” o “¿Hay movimiento en el blanco?” Dejando que la forma nos hable comprendemos que no hay adentro ni afuera. La obra es una con el cosmos.”, añade Triff.

En la galería Edurne

Waldo Balart ha teorizado sobre el arte concreto en ensayos y conferencias por Europa y Estados Unidos. Durante unos años residió en Bélgica, ya que en Centroeuropa son muy proclives al arte normativo o concreto. La obra de Balart figura en importantes colecciones internacionales, algunas de ellas especializadas en las manifestaciones plásticas geométricas. En España hemos podido ver con frecuencia su trabajo en la galería Edurne de Madrid, hoy situada en El Escorial.

“La idea constructivista es una concepción general del mundo... un estado general de una generación, una ideología originada en la vida”, escribía Balart en su ensayo “Desarrollo cromático del código de la luz” (1990). En el ensayo actual, el autor afirma: “considero que el arte es un compromiso ético con la vida a través de la estética en la cual la forma y la estructura en la obra de arte ofrecen el rigor, y el color, la fantasía”.

La familia de los artistas normativos latinoamericanos es de primera línea y en ella hay nombres como Jesús Rafael Soto, Julio Le Parc, Negret... y en España, Elena Asíns, Palazuelo, Cruz Novillo, Carmen Zulueta, Iglesias, Alberquilla y otros

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Eduardo Vilas y Jaime Martínez publican el libro fabulador “El pájaro de fuego”



“El pájaro de fuego”
Eduardo Vilas y Jaime Martínez
Narval Editores
Madrid, 2011 (60 pags)





Julia Sáez-Angulo


“Existe un lugar tan lejos de todo que nadie ha conseguido llegar sin perderse en el camino”, así comienza el largo cuento de Eduardo Vilas que ilustra Jaime Martínez en un bello libro de pastas duras, publicado por Nerval Ediciones.

El cuento narra, en lenguaje poético, la historia de un arquero que logra para el rey el pájaro de fuego, pese a la advertencia de su caballo Assenav de que no lo hiciera. Las consecuencias son una serie de continuas demandas del rey, que el arquero, como un nuevo Hércules, va consiguiendo con trabajo y dureza. El final es extraño y sorpresivo.

Eduardo Vilas es un buen narrador de cuentos, en clave fantástica. Utiliza el énfasis y la repetición para que el cuento no se aparte de las antiguas narraciones del cuento de hadas, dotándolo así de un cierto aire vetusto y hermoso, que suena bien al lector. El cuento lo es igual para adultos o infantes y encierra también la vieja moraleja de la caída al no seguir un consejo y adentrarse en la vida que es fatiga y ardor, esencia de la propia vida.

Jaime Martínez, ilustrador, presenta una sucesión de dibujos sobre la historia narrada de gran virtud expresiva. Con líneas gruesas y repetidas- –al igual que le ritmo de la narración-, el dibujante ofrece, al lector y espectador de las ilustraciones del libro, los personajes de la historia: el arquero, el rey, el caballo, la princesa Vasilissa Zarevna, el pájaro de oro, así como los boscajes por los que atraviesan las aventuras y los interiores de las tiendas.

Líneas blancas sobre fondo negro en las guardas del libro y negras sobre blanco en el interior de las páginas. Jaime Martínez ha añadido un solo color a sus dibujos, el amarillo a base de manchas, alusivo al oro del pájaro de fuego, motivo que entona las ilustraciones y toda la publicación haciéndola canora.

El dibujante ha trabajado en la publicidad y sus ilustraciones rozan en algún caso el lenguaje de los comics. Un buen trabajo.

“El pájaro de fuego” es una bella fábula para adultos y niños dentro de un libro “para la eternidad” que es como consideran los ingleses a los de pastas duras.

“... jamás se vio una lágrima en su cara, como si se las guardara todo para lo peor, y lo peor estuviera aún por venir.”, dice el escritor hacia el final del cuento.

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jueves, 29 de septiembre de 2011

Jung, libro sobre “Contribuciones al simbolismo del sí-mismo”




“Aion. Contribuciones al simbolismo del sí-mismo”
Carl Gustav Jung
Traducción de Carlos Martín Ramírez
Obra Completa. Volumen 9/2
Editorial Trotta 
Madrid, 2011 (322 pags)







Julia Sáez- Angulo


Carl Gustav Jung (1875 – 1961) es el gran psiquiatra y ensayista suizo, colaborador de Sigmund Freud en los comienzos- fundador de la escuela de psicología analítica, conocida como la psicología de los complejos y psicología profunda, es el autor del libro “Aion. Contribuciones al simbolismo del sí-mismo”, `publicado por la editorial Trotta en colaboración de Pro Helvetia, fundación suiza para la cultura, y de Stiftun der Werke von C.G. Jung.

Se trata del volumen 9 de su “Obra Completa” y las editoras recuerdan que está dedicado a estudios de los arquetipos específicos.”El primer tomo que lleva por título “Los arquetipos y lo inconsciente colectivo”, está compuesto por ensayos más breves; el segundo “Aion”, es una amplia monografía sobre el arquetipo del sí-mismo. El subtítulo que un día llevara, “Investigaciones sobre la historia de los símbolos”, hacía también referencia a la segunda parte de la edición de 1951, el trabajo de Marie Louise von Franz sobre “La Passio perpetuae”. De acuerdo con el autor adoptamos para el presente volumen el subtítulo del Índice: “Contribuciones al simbolismo del sí-mismo”.

El índice de este libro de Jung abarca capítulos tan sugerentes como: El yo; La sombra; El sí-mismo; Cristo, un símbolo del sí-mismo; El signo de Piscis; Las profecías de Nostradamus; Sobre el significado histórico del pez; La ambivalencia del símbolo del pez; El pez en la alquimia; La medusa; El símbolo del pez de los cátaros; La interpretación alquimista del pez; Símbolos gnósticos del sí-mismo, etc.

En calidad de médico

“Escribo en calidad de médico y por el sentido de responsabilidad médica, y no como adepto a una confesión”, escribe Jung en el prologo. Tampoco escribo como erudito, de hacerlo así, haría bien en parapetarme tras los seguros muros de mi especialidad, en vez de con mis insuficientes conocimientos históricos, ofrecer a la crítica flancos desprotegidos y poner así en peligro mi reputación científica”.

El libro es muy interesante para todos aquellos que quieran abordar el conocimiento personal y el valor de los símbolos, como sucedes con los historiadores y críticos de arte. La obra de Jung es numerosa y su práctica clínica se fundió con las humanidades, como le sucedió en España al Doctor Marañón. Filosofía, religión, sociología, literatura y arte, cultura en general, fueron temas de los ensayos de este gran psiquiatra que ha influido notablemente en el pensamiento de muchas disciplinas.

Se echa de menos una breve biografía del autor en las amplias solapas blancas del libro, así como un breve resumen del contenido en la contraportada. El volumen puede volar por sí solo, aunque forme parte de la Obra Completa.

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Charles Dickens escribió las "Memorias -del payaso- Joseph Grimaldi”




Charles Dickens
“Memorias de Joseph Grimaldi”
Traducción, prólogo y notas de Eduardo Berti
Editorial Páginas de Espuma
Madrid, 2011 (284 pags)




Julia Sáez-Angulo

Escribir las memorias de otros ha sido y es trabajo nutricio de muchos escritores. Charles Dickens (1812 – 1870) lo hizo con las de Joseph Grimaldi, un afamado y popular payaso –de padre italiano- en Gran Bretaña durante el siglo XIX, hasta el punto de que su nombre familiar “Joey” se utiliza todavía en las islas como sinónimo de clown.

“Memorias de Joseph Grimaldi” es el título directo del libro publicado por Páginas de Espuma, con traducción, prólogo y notas del escritor argentino Eduardo Berti (Buenos Aires, 1964). El libro lleva fotografías e ilustraciones de época.

Dickens escribió el libro, documento testimonial de Joe Grimaldi 1778 – 1837), como si fuera una novela y en ella se da cuenta de los avatares del teatro de la época por lo que ofrece un friso vivo de la Inglaterra de 1800. El propio escritor advierte a los lectores de la sorpresa que pueden tener al encontrarse con un hombre refinado y sensible ante los infortunios, que al final de su vida sufrió una larga enfermedad.

“La vigencia de Grimaldi se comprueba una vez por año –cuenta Berti en el prólogo-, cada primer domingo de febrero, cuando cientos de payasos, arlequines y mimos del mundo entero se dan cita en Haggerston (Hackney), más precisamente en la iglesia de Todos los Santos (All Saints), para celebrar una misa en homenaje a Joel, a la que religiosamente sigue un espectáculo”.

Aparecen las obsesiones de Dickens

Cuando tenía veinticinco años, Dickens se hizo cargo de las memorias del payaso Joey para mejorar estilísticamente su biografía y se publico al poco de la muerte del célebre payaso. “El escritor no llegó a presenciar ninguna actuación de Grimaldi, aun cuando el novelista había visto actuar a Joey “en los remotos tiempos de 1823”, cuenta Berti. “Es posible que Dickens dijera esto último para defenderse de quienes objetaban su autoridad para editar las memorias de un payaso que no había visto actuar”.

“No hay dolor que el tiempo no aplaque y la voluntad no venza” escribe Dickens al final de la biografía y añade: “Algunos sonreirán al ver que la biografía de un payaso se termina con una moraleja. Recordémosles que cuanto más débiles son los recuerdos intelectuales, mayor es el mérito de sobreponerse a las desgracias. Y recordemos asimismo, que en este caso puntual las luces y el éxito fueron reemplazados, de súbito, por la tristeza y la melancolía de una oscura habitación de enfermo”.

El traductor advierte en el prólogo como en este libro aparecen “toques y temas característicos de Dickens: la obsesión por el dinero (propia de la época, basta leer a su contemporáneo Balzac) , el sumando del delito que en varios episodios ronda o amenaza a Joey, la sabia mezcla dickensiana de humor y de horror y su tendencia a la exageración, apuntada por Chesterton...”.

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miércoles, 28 de septiembre de 2011

La pintura privada y oculta de Goya vista como pensamiento, por Tzvetan Todorov




“Goya. A la sombra de las luces”
Tzvetan Todorov
Prólogo de José María Ridao
Traducción de Noemí Sobregués
Galaxia Guteberg/Círculo de Lectores
Barcelona, 2011 (27 pags)




Julia Sáez-Angulo


“Goya. A la sombra de las luces” es el último ensayo de Tzvetan Todorov (Sofía,1939), escritor búlgaro residente en París, que ha querido contribuir al estudio de la pintura de Francisco de Goya y Lucientes, con su propia visión, en la que enfatiza sobre las ideas humanísticas que se desprenden de la pintura privada del aragonés –dibujos para “Los Caprichos” y “Los desastres de la guerra”, así como las pinturas negras. Una pintura individualista en la que denuncia el horror de la guerra tanto por parte del pueblo que seguía la tradición de “Dios, Patria, Rey”, como del ejército de Napoleón, que pretendía instaurar las ideas de la revolución francesa, “Libertad, Igualdad y Fraternidad”. La crueldad y el horror manaron de ambos bandos. Pinturas que se conocieron después de su muerte.

Goya, a juicio de Todorov, aboga en su visión del pueblo como víctima de la guerra y apela a una compasión -virtud cristiana por excelencia-, lo que le convierte en un humanista, más que un nihilista, como ha señalado algún otro estudioso. Todorov añade que el pensamiento de Goya va más allá del pensamiento del Siglo de las Luces de sus contemporáneos.

Resulta interesante y audaz ofrecer una nueva visión de Goya en España, donde se han realizado numerosos estudios, ensayos y exposiciones sobre la figura del pintor aragonés. El presentador del libro, José María Ridao –que ha realizado el prólogo- abogó por una visión de la pintura de Goya como pensamiento, algo que no se había hecho hasta Todorov, lo que sembró en principio cierta perplejidad en el auditorio. Ridao comparó el ensayo de Todorov sobre Goya como un descubrimiento, paralelo al que Américo Castro hiciera de Cervantes, como rastreador del pensamiento de Erasmo, y más allá de “ingenuo lego” como que se le venía considerando.

No hay estética sin ética

“Nulla aesthetica sine ethica” enseñaron muy pronto los clásicos. No hay estética si no se sustenta con un pensamiento ético. El arte es forma y pensamiento, de lo contrario es mero decoro y ornamentación. Detrás de cada obra artística se encuentra un pensamiento, un modo de ver y enfocar la vida. Goya hizo pintura costumbrista y decorativa para a Corte, así como pintura de concepto y pensamiento en retratos y sobre todo en sus dibujos y pinturas negras.

Todorov ha manejado cierta bibliografía como la del catálogo de Pierre y Wilson Gassier o la de Enrique Lafuente Ferrari, así como los textos de los catálogos “El capricho y la invención”, exposición que tuvo lugar en el Museo del Prado en 1993, así como el de “Goya y el espíritu de la Ilustración, que tuvo lugar en 1989 en Boston y antes en el Palacio de Vistahermosa, entonces Museo del Prado. En este último texto se hablaba de una interesante corriente de pensamiento de la Ilustración Española, que ha recorrido su historia sin estar indefectiblemente uncida a la Ilustración francesa. Falta en esta bibliografía los ensayos de Valeriano Bozal, José Camón Aznar y de Francisco Calvo Serraller, lo que no quiere decir que aquella pretendiera ser exhaustiva.

En suma, el libro de Todorov “Goya. A la sombra de las luces” es una aportación interesante, amena, donde se contempla la citada obra privada de Goya “no como una mera denuncia, sino la compasión ante la gente afligida, más que desesperada”, lo que pone de manifiesto su sentir de humanista. Goya, al representar al ejército francés y al populacho como monstruos de la guerra, “parece advertir que hay que escapar del dominio ideológico para no cometer horrores”. Uno de los capítulos del libro habla de la invasión napoleónica en España, con una cierta visión maniquea.

El primer grabado es el “presentimiento” y representa a Cristo en el huerto de Getsemaní, -destacó Todorov- después vendrían los distintos dibujos y grabados anteriores a los célebres cuadros “El 2 de mayo” y “El 3 de mayo” con la carga de los mamelucos y las ejecuciones en la Moncloa. La sordera fue un factor decisivo en Goya para que interiorizara su mundo y lo vertiera de modo libre en dibujos y pinturas privadas.

“Goya. A la sombra de las luces” va ilustrado con fotografías en color de los cuadros aludidos por Todorov en el libro, lo que facilita la comprensión del ensayo acudiendo a las imágenes.

El autor, Todorov, ha presentado también su libro “Vivir solos juntos”, una recopilación de ensayos sobre personajes que van desde el desaparecido escritor palestino Edgard Said, residente en Nueva York y amigo suyo, hasta un perfil de Goethe, pasando por La Rochefoucauld, Rousseau, Mozart, Stendhal y Beckett. Galaxia Guteberg/Círculo de Lectores ha publicado otros textos de este autor búlgaro/francés.

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martes, 27 de septiembre de 2011

Ramón Jiménez publica 27 relatos en “Así me pierdo en las ciudades”


“Así me pierdo en las ciudades”
Ramón Jiménez Pérez
Editorial Pigmalón
Correo electrónico: info@pigmalionedypro.es





L.M.A.


El escritor y periodista Ramón Jiménez Pérez (Ávila, 1957) ha publicado su libro de “Así me pierdo en las ciudades” en la editorial Pigmalión.

El escritor Javier Tomeo ha prologado el libro y dice: “Siempre he pensado que quien aspire a ser escritor debe contar con dos cualidades que coincidan y se complementen armoniosamente en su persona: por una parte, vocación suficiente, es decir, la posesión de esa voz misteriosa que nos anima y obliga a seguir un camino. Por otro lado, aptitud suficiente para seguir ese camino con ciertas posibilidades de éxito.
Dos condiciones que, afortunadamente, se dieron y continúan dándose en Ramón Jiménez.
Desde el año 1977, en el que publicó su primer cuento en el segoviano Diario de Castilla, Ramón ha venido publicando con cierta regularidad. En 1979 y 1982 ganó el premio Pluma de Oro de Alcorcón, y en 1986 el premio Emilio Hurtado, con Cuentos Estructurados, convocado por la actual Caja España, así como en 1988 fue finalista del prestigioso Premio Herralde, de Anagrama, con la novela Origami, y en octubre de 2010 ganador del concurso de microrrelatos Elcultural.es “Cuenta 140” en su Semana II.
Así me pierdo en las ciudades abarca una serie de 27 relatos en los que el lector no sabe qué admirar más, si el ritmo, la agilidad y la precisión de la prosa o el envidiable sentido del humor del que el autor hace gala en todas y cada una las páginas del libro. Tal vez, en efecto, el humor sea la mejor perspectiva que podemos encontrar en estos tiempos de crisis y confusión para comprender y acceder a un mundo que, paso a paso, estamos convirtiendo en una dimensión prácticamente inhabitable. Menéndez Pelayo nos enseñó que el verdadero humorismo exige un espíritu poético capaz de elevarse a la libertad y a la filosofía. “Es una de las maneras más altas de considerar el universo”, dijo también.
Estamos convencidos de que Así me pierdo en las ciudades va a recibir los parabienes de la crítica más exigente de este país y que Ramón Jiménez, fiel a su condición de lletraferit (expresión catalana que podría traducirse al castellano como herido por las letras) continuará obsequiando a sus lectores con nuevas muestras de su talento literario. Demos tiempo al tiempo.

Ramón Jiménez Pérez publicó su primera narración breve en 1977 en El Diario de Castilla, y en 1979 y 1982 obtuvo el Premio de cuentos Pluma de Oro de Alcorcón. Tres cuentos suyos figuran en la Antología del cuento español, 1985, de la Society of Spanish and Spanish-American Studies. En 1987 la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León editó su primer libro de relatos cortos,Cuentos estructurados, ganador del V Concurso para Libros de Cuentos “Emilio Hurtado”. En octubre de 2010 ganó el concurso de microrrelatos “El cultural.es. Cuenta 140”, y en marzo de 2011 el I Premio de microrrelatos temáticos Hipálage.
El arte del origami constituye otro de sus pilares creativos, y ha escrito sobre él y realizado diversas exposiciones.
Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense, desde 1993 es coordinador de actividades culturales en la Delegación de la Xunta de Galicia en Madrid”.


* Mas información: http://enlasciudades.blogspot.com


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Ernesto Cardenal escribe un largo poema sobre Vasco de Quiroga


Tata Vasco. Un poema
Ernesto Cardenal
Editorial Vaso Roto
Madrid/México, 2011 (58 pags)







Julia Sáez-Angulo


Ernesto Cardenal (Granada, Nicaragua, 1925) es un personaje peculiar de Centroamérica, causa de noticias, no sólo por su poesía sino por sus particulares circunstancias. Sacerdote de la Iglesia Católica, participó en la revolución sandinista y formó parte del su Gobierno revolucionario como ministro de Cultura. El hcho de participar en la política sectaria le hizo merecer una llamada al orden del papa Juan Pablo II, cuando éste visitó el país. Actualmente, Cardenal ha visto publicado su largo poema sobre Vasco de Quiroga en el libro titulado “Tata Vasco”, publicado por aso Roto.

El libro se complementa con una curiosa segunda parte de imágenes en color bajo el rótulo de “Artesanías de Michoacán”, fotografías de Jun Rodrigo Llaguno. Se trata de la artesanía que todavía perdura en la zona y que ayuda a sostenerse a sus artífices.

Ernesto Cardenaletá considerado como uno de los grandes traductores del pensamiento del México antiguo y lo dejó plasmado en su poemario “Quetzacoalt”. El libro “Tata Vasco” es un homenaje al indígena Vasco de Quiroga, conocido como Tata Vasco, que en e siglo XVI llevó a cabo la utopía en México.

Escuelas- hospitales, guardan todavía las enseñanzas de Vasco de Quiroga, un hombre que habló de la dignidad de todo ser humana y tuvo a bien ser activo a favor de la humanidad doliente.

Superador de utopías

Los poemas de Ernesto Cardenal mencionan las utopías de Platón, Tomás Moro o Bacon, como algo inédito o inconcluso, mientras que la de Vasco de Quiroga todavía perdura en la población indígena mexicana: “Pero la utopía para Moro en Quiroga” fue realidad”, escribe.

Poesía descriptiva, discursiva y de compromiso: “Hombre de las bibliotecas de Europa/ también lo fue de acción. Fundador en México de una institución/ que en moro era una fantasía./ Lee las novelas de Moro/ y sus leyes deben ser las del Nuevo Mundo”-

No duda en utilizar y arrastrar los superlativos, con frecuencia pesados en los versos: “Gente simplicísima, mansuetísima, humildísima/ sin soberbia, ambición ni codicia alguna”.

En sus últimos poemas escribe: Descubrió el hombre desconocido de Michoacán:/ el Artista./ Vasta comunidad de artesanos( alrededor del lago de Patzcuaro”. Cuenta su economía de trueque: “este sarape por tu jícara pintada/ esta gallina gorda por una bolsa de maíz”. Patscuaro fue el lugar predilecto de Don Vasco.

“Con más éxito que Las Casas”, dice Cardenal en otro verso informativo más que sugerente. “Todavía le llamna Tata Vasco en Michoacán”. Dice uno de sus últimos versos en los que concluye su historia, perdida en leyenda.

En suma, “Tata Vasco” es una “laudatio” al personaje mexicano que hizo mucho por sus coetáneos. El largo poema, interesante en su información y constatación, adolece quizás de un exceso de prosaísmo informativo. En todo caso, hay hombres en la hombres en la historia que bien merecen un recordatorio.

Entre los libro de Cardenal se encuentran: “Canto Cósmico”, “Epigramas” y “Oración por Marilyn Monroe”
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Elena González, Dibujos en la Gliptoteca del Museo del Prado



Julia Sáez-Angulo



La pintora Elena González de San Martín (Gijón, 1946) ha llevado a cabo una serie de dibujos realistas sobre las distintas esculturas de la Gliptoteca del Museo del Prado. La autora residente en Madrid, con temporadas alternativas en Castro Urdiales (Cantabria), ha realizado también, en esta ultima ciudad costera, una serie de dibujos sobre la Naturaleza.

Los bustos de Adriano y su esposa Sabina, la Venus de Gnido, las Ménades y Sileno -personajes singulares del cortejo de Baco, dios del Vino- figuran entre las figuras representadas por Elena González, artista a la que seduce sobremanera la mitología grecorromana.

Elena González, licenciada en Bellas Artes por la Escuela de Bellas Artes de Bilbao, se muestra entusiasta de los mitos clásicos y sobre todo de su representación en el Museo del Prado, institución que ella frecuenta habitualmente “porque es una fuente inagotable para cualquier artista”.

El Museo del Prado, conviene recordar, es mucho más que una gran pinacoteca –como le gusta repetir a la conservadora Manuela Mena, ya que como Gliptoteca tiene ricas colecciones en la estatuaria y en la soberbia colección de piedras duras, única en el mundo. El pintor chileno, Claudio Bravo, recientemente fallecido, donó su colección de estatuaria grecorromana al Museo del Prado, gesto que mereció el reconocimiento institucional y la Medalla de Oro a las Bellas Artes que entrega S.M. el Rey, con quien le unía una buena amistad.

Ilustradora de libros


Los mitos grecorromanos cristalizan las conductas de los hombres y les advierten sobre las posibles consecuencias de sus actos. Su narración poética, fundamentalmente por Ovidio en “Las Metamorfosis”, es de lectura obligada en la cultura occidental, ya que los mitos reaparecen en las artes: pintura, escultura, música, literatura, etc.

Elena González piensa seguir representando las figuras mitológicas del Museo del Prado, vivero de formas y sugerencias plasmadas en la casi inmortalidad del mármol. Por otro lado la Naturaleza le subyuga a la hora de dibujar las diminutas flores de las fresas o las crisálidas de mariposa de su jardín castreño.

La pintora jijonenca ha ilustrado numerosos libros propios y ajenos, ya que Elena González es además una narradora fértil. El último lo hizo junto a la poetisa Ana Rossetti, libro que fue presentado en la madrileña Universidad de San Bernardo.