sábado, 8 de mayo de 2010

Furia de Titanes o el "Cine de romanos"

Dolores Gallardo López

Desde hace algo más de un mes la cartelera madrileña –supongo que también las del resto de España- exhiben la película Furia de Titanes, dirigida por Louis Leterrier y protagonizada por el actor de moda Sam Worthington, conocido por la reciente Avatar.

La película cuenta como el rey Acrisio de Argos abandona a la deriva, en el mar, a su hija Dánae que acaba de tener a Perseo (uno de los grandes héroe de la Mitología griega). Madre e hijo, abandonados a su suerte, llegan al islote de Sérifos, allí son acogidos y allí vive el joven hasta que emprende el famoso viaje cuyo fin es matar a la gorgona Medusa y traer su cabeza a la diosa Atenea.

La película es espectacular por sus magníficos efectos especiales. Naturalmente no por el tratamiento que hace de la Mitología.

Lo que probablemente los jóvenes que acuden a las salas desconozcan y muchos de los menos jóvenes hayan olvidado es que en 1981 se hizo ya una versión de este tema y con el mismo título (por supuesto con tan poco rigor mitológico como ésta).

La magia y los efectos especiales de la versión de 1981 no eran fruto de los efectos digitales, sino que fueron creados por Ray Harryhausen, que en los años sesenta había revolucionado la forma de hacer cine fantástico.

Con mucha maña e infinita paciencia el maestro Ray Harryhausen se pasó 16 (dieciséis) meses capturando figuras de látex, fotograma a fotograma, para el que sería su último proyecto cinematográfico.
Sin embargo el resultado, aún siendo interesante, no era de lo mejor de la época, dado que por entonces ya se habían estrenado películas como El Imperio Contraataca (1980), Alien, el 8º pasajero (1979) o Encuentros en la tercera fase (1977). Los efectos de Harryhausen ya estaban algo pasados en los años ochenta, pero la mayoría de los espectadores, ayudados por la música, no nos dábamos cuenta de ello y disfrutabamos con el enfrentamiento del joven Perseo y la horripilante Medusa.

En cambio en el reparto podemos ver a actores tan míticos hoy día como sir Laurence Olivier en el papel de Zeus –el padre de todos los dioses y de todos los hombres, señor del Olimpo-, Claire Bloom –la inolvidable actriz de Candilejas-, Jack Gwillien como el dios del mar, Posidón, y la despampanante Ursula Andress -la primera chica Bond en el cine- interpretando a Afrodita, aunque desde luego no fuera ésta su mejor actuación.

Aparte de estos recuerdos, lo que yo hoy quería traer a colación para los amantes del habitualmente conocido como “cine de romanos” o mejor como “cine de peplum” es la obra de Rafael de España La pantalla épica. Los héroes de la antigüedad vistos por el cine, publicada el pasado año.

Esta obra corrige, amplia y mejora su libro anterior, El peplum. La Antigüedad en el cine, de 1998. Se trata de un recorrido cinematográfico por las películas que se han realizado sobre la Antigüedad no sólo sobre Grecia y Roma, sino también sobre Egipto, Mesopotamia y obras basadas en la Biblia.

Este libro recorre de modo exhaustivo las etapas principales del cine sobre el mundo antiguo: los esfuerzos pioneros, la gran eclosión de la década de los cincuenta y su agotamiento en torno a 1964 con superproducciones tan espectaculares como Cleopatra y La caída del Imperio romano; y el resurgir con Gladiator.

También existe una guía del cine de romanos, de Óscar Lapeña Marchena, profesor de la Universidad de Cádiz, Guida al cinema "peplum", publicada een italiano. Este libro presenta un recorrido por la historia del género partiendo de su definición, características y motivaciones políticas y analizando a continuación las diversas producciones a lo largo de sus años de oro y también de su decadencia
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viernes, 7 de mayo de 2010

Artistas latinoamericanos en España exponen en el MEIAC de Badajoz


Julia Sáez-Angulo


La Secretaría General Iberoamericana (SEGIB)y la Fundación Fondo Internacional de las Artes (FiART) han presentado del proyecto expositivo Sinergias: Arte Latinoamericano Actual en España, de próxima exhibición en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) y el Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural Fenosa de La Coruña, y que cuenta con obras de Sandra Gamarra, Laura Lio, Carlos Garaicoa, Tomás Ochoa, Marlon de Azambuja, Alexander Apóstol, Andrea Nacach, Carlos Capelán, Natalia Granada, Armando Mariño, César Martínez, Iván Marino, Antonio Franco y Daniel Charquero.


En el acto participaron Enrique V. Iglesias, Secretario General Iberoamericano; Leonor Esguerra Portocarrero, Directora de Cultura Secretaría General Iberoamericana; Alma Ramas, directora de FiART; Antonio Franco, Director del MEIAC; Carlos Jiménez y Carlos Delgado, comisarios de la muestra, celebrada con motivo del Bicentenario de la independencia de los países iberoamericanos.

“Se trata de un grupo heterogéneo con lenguajes compartidos o disímiles de catorce artistas con propensión a ser multimedia y en torno a tres ejes de reflexión: memorias, cuerpos y espacios”, dijo el comisario Carlos Jiménez. No están representados todos los países latinoamericanos sino que se trata de una elección concreta”, añadió.

“Se trata de una especulación teórica para indagar la creatividad artística en el espacio actual de los artistas latinoamericanos en España, con una doble vinculación a la cultura tradicional o a la invención total del presente”, señaló el co-comisario Carlos Delgado. “Sinergias” es un territorio flexible; un lenguaje fuera de los estamentos de poder, a través de imaginarios inestables”.

El director del Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo, MEIAC, se congratuló de ser la primera institución que inaugura “Sinergias” y recordó la apuesta de su museo por el arte de las nuevas tecnologías.

Leonor Esguerra subrayó la idea de debate sobre el concepto y el pensamiento que entraña la exposición “Sinergias”, un propósito ambicioso al que los recortes presupuestarios han contenido algunos alcances. Confiaba en que la exposición viaje, después del Museo Gas Natural –Fenosa MACUF en Vigo, a otras ciudades españolas como Cádiz y a otras de Latinoamérica.

Laura Lío agradeció el hecho de que estos proyectos expositivos ponga en contacto a los artistas latinoamericanos que trabajan en solitario en España. “Es un hecho enriquecedor”, añadió.

Al arte puede acceder desde distintas ópticas: conceptual, antropológica, estética, formal… Un lenguaje comunicador que es al mismo tiempo individual y colectivo. El alejamiento de los artistas de su origen aviva con frecuencia la memoria, que, en suma paradoja, se vuelve remota, se actualiza. Sólo se puede recordar lo que se olvida y es el transfondo lo que acude a la memoria. “Sinergias” participa del país de origen y del país de residencia. Aunque los lenguajes identitarios cada vez pierden más fuerza, todavía se podrían encontrar referencia a lo propio

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Blanca Muñoz de Baena, exposición en Riga y homenaje en Madrid




Julia Sáez-Angulo

Con el síndrome asumido del clasicismo greco-romano en su arte, la pintora Blanca Muñoz de Baena es actualidad por partida doble: una exposición en Riga, capital de Letonia, que será itinerante por diversas ciudades del país, y un reconocimiento/homenaje en la Tertulia Peñaltar de la Casa de Ávila en Madrid.

La perfección de la figura o la estatuaria de Grecia y Roma, así como del Renacimiento y neoclasicismo posterior que las recrean, son el vivero habitual del dibujo y la pintura de Blanca Muñoz de Baena (Cartagena. Murcia, 1968). Su paso por Roma durante un curso prolongado ha marcado a la artista en su particular iconografía.

Junto al dibujo fiel y realista de la autora, está su trazo particular y automático, como una caligrafía, que junto al collage de telas o papeles integrados en el soporte de lienzo o tabla, constituye una técnica mixta de gran expresividad y riqueza.

La pintora cultiva también el paisaje, no en balde fue discípula de Rueda o Carralero en la Facultad de bellas Artes de la Universidad Complutense en Madrid y ha pertenecido a la Escuela de El Escorial, especializada en el paisaje al que pertenecieron entre otros Jorge Pedraza, Belén Elorrieta, Luis Javier Gayá, Mesa Bassan, Helena Riveriño… dirigidos siempre por el académico Luís Ochoa. Todos ellos fueron grandes viajeros por distintos lugares de España para plasmar el paisaje en sus cuadros.

En Riga, Muñoz de Baena ha presentado diversos óleos con el tema de la “Maternidad”, a base de mujeres entre matronas y galactosas que cobran en algún momento el aire de Madonnas. “El sueño de Flora”, “Caballo de Troya”, Capricho con pirámide” u “Homenaje a Palladio” son algunos de los títulos expuestos en la muestra, que hablan del gusto por la temática clásica. La muestra ha sido patrocinada por la Embajada de españa en Letonia, con motivo de la presidencia de España en la Unión Europea.

Para el profesor Ángel Salamanca, que será el ponente del homenaje a Blanca Muñoz de Baena el próximo día 27 de mayo en el Hogar de Ávila en Madrid (Caballero de Gracia, 18), la pintura de esta artista se sustenta fundamentalmente en un gran dominio del dibujo. Algunos dibujos suyos se han podido ver en las exposiciones de los premio Penagos que organiza la Fundación Mapfre.

Muñoz de Baena prepara nueva obra para una futura exposición en “Espacio de Arte. Espacio Abierto” de Madrid

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jueves, 6 de mayo de 2010

VOLCANES

Dolores Gallardo

Desde hace algún tiempo el volcán islandés llamado Eyjafjallajökull, nombre impronunciable para un latino, está poniendo en jaque el espacio aéreo internacional. Hace un par de semanas obligó a cancelar 100.000 vuelos en apenas una semana.

La noche del pasado martes leía que los aeropuertos que Escocia e Irlanda del Norte -esa misma tarde habían vuelto a la normalidad- cerrarían de nuevo la mañana del miércoles a las 06.00 (las ocho, hora peninsular) debido a nuevas nubes de ceniza del volcán de nombre impronunciable.

Quizás es momento de recordar al más famoso volcán de la Antigüedad: el Vesubio y la famosa erupción del año 79 d.C. que acabó sepultando a las ciudades de Pompeya, Stabies y Herculano.

Pinio y el Vesubio

Hemos conservado una magnífica descripción de cómo sucedieron los hechos en una de las cartas del escritor latino Plinio el Joven, la carta 6,16. veintisiete años después de la terrible erupción Plinio, a ruegos de su amigo el gran historiador Tácito -conocido en la literatura universal por sus Historias y sus Anales- describió aquellos horribles momentos y la muerte de su tío el escritor romano Plinio el Viejo.

Cayo Plinio Cecilio Segundo, conocido en la Literetura como Plinio el Viejo, para diferenciarlo de su sobrino – Plinio el Joven- fue escritor, científico, naturista y también militar. Nació en la ciudad de cómo, en el año 23 d.C. Bajo el principado de su amigo, el emperador Vespasiano, se incorporó al servicio del Estado. En el transcurso de su actividad pública estuvo en Hispania, en la Tarraconense. Durante esta estancia se conoció los recursos agrícolas y mineros de la región.

Plinio se encontraba en Miseno al mando de la flota romana cuando el 24 de agosto del año 79 se produjo la terrible erupción. Para llevar socorro a las victimas atravesó con sus galeras la bahía de Nápoles y llegó hasta Stabies, hoy llamada Castellamare di Stabia. Pretó toda la ayuda que pudo para salvar el mayor número posible de personas que, sin escapatoria posible entre para la mayoría de ellas, huían desesperadas entre los gases y piedras que incesantemente lanzaba el volcán y el mar embravecido. Él mismo fue una víctima más, pues murió al día siguiente. Tenía 56 años.

Las tres ciudades –Pompeya, Stabies y Herculano- desaparecieron de la faz de la tierra. Muchos siglos después los descubrimientos arqueológicos las están devolviendo a la luz. La capa de lava y cenizas y cascotes que las envolvió ha actuado como manto conservador y la ciudad de Pompeya, sobretodo, nos muestra con todo lujo de detalles como se vivía en el siglo I de nuestra era.

Decisivamente contribuyó al auge de los trabajos arqueológicos nuestro rey Carlos III, al que, entre otras muchas cosas, los madrileños le debemos la Puerta de Alcalá y el eje Prado/Atocha. Antes de ser rey de España lo fue del Reino de Nápoles y Sicilia con el nombre de Carlos VII. Él ordenó comenzar la excavación sistemática de las ciudades sepultadas

Juan de la Cruz, silencio y creatividad en la poesía



Juan de la Cruz. Silencio y creatividad
Rosa Rossi
Traducción de Juan Ramón Capella
Editorial Trotta
Madrid, 2010 8173)




Julia Sáez-Angulo

Es la cima de poesía en lengua castellana. San Juan de la Cruz es un referente para muchos vates después de leer sus libros en los que “voló tan alto que le dio a la caza alcance”. Un Papa, Juan Pablo II, hizo una tesis doctoral sobre su obra, lo que le llevó a estudiar previamente la lengua española.

Rosa Rossi (1928) ha escrito el libro “Juan de la Cruz. Silencio y creatividad” para darnos su lectura personal, sus reflexiones únicas. Un libro que empieza con el capítulo titulado “El hijo de Catalina”, donde estudia el núcleo familiar del futuro fraile carmelita, del futuro poeta místico.

“Fue el hambre, el espectro del hambre, lo que empujó a Catalina a mudarse de Fontiveros, donde había nacido Juan en 1542, primero a Arévalo y luego a Medina (del Campo), donde cumplió el destino de Juan Yepes” (1542 - 1591), escribe la autora.

“En Medina, donde vivió desde los nueve hasta los veintidós años, Juan irá a la escuela, a la elemental primero y luego a la superior. En Medina ha de hacerse fraile y en Medina ha de encontrar a Teresa (de Jesús), concluye”.

El “Cántico Espiritual”, la “Noche Oscura”, la “soledad sonora” son títulos y expresiones de la obra poética de san Juan de la Cruz, que se han trasvasado junto o otras varias en la estructura de nuestro idioma.

Sus paradojas y aliteraciones son bellísimas: “el ruido con que rueda la roca tempestad”, “un no sé qué que queda balbuciendo”. Un poeta que alcanzó la cumbre mística y la cima de la lengua al mismo tiempo.

La particular biografía de Rossi, escrita en 1995, dice en la presentación: “no se podía emprender este camino hacia Juan de la Cruz y con Juan de la crus, sino remontándonos, más allá de las biografías a las fuentes más cercanas a su persona. En primer lugar había que volver a los testimonios de amigas y amigos del Carmelo (…) y en segundo lugar había que releer los escritos de Juan.”

Al final del libro, se publica una Cronología muy útil para el lector que da cuenta de la presencia del poeta de Fontiveros en los distintos lugares –pueblos y ciudades- que recorrió a lo largo de su vida Por regiones: Castilla y Andalucía. Por sitios: , además de los citados: Toledo, Pastrana, Valladolid, Salamanca y otras.

“La marcha hacia el fondo del alma” dice la autora italiana, que ofrece un perfil de san Juan de la Cruz intenso, dramático y paradójico. Resiliente como las rocas de granito a todos los avatares que se presentaron en su vida.

El convento de Pastrana venera la cueva donde escribió el “Cantico Espiritual”, durante uno de sus encierros. Un convento que los carmelitas varones no supieron o quisieron rescatar como reliquia, después de la Desamortización de Juan Mendizábal (1836) y que hoy pertenece a los franciscanos
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Elisa Mancini presenta su libro “Perfiles de Damas”





Julia Sáez-Angulo


La escritora italiana, residente en Madrid, Elisa Mancini, ha presentado su libro “Profili di Donne” en el Consulado de Italia en la capital de España. La Autora es la presidenta de la Asociación Española de Amigos del Museo de la Mujer en Washington, el más importante en su género sobre la creatividad de la mujer.

Elisa Marino Mancini (Palermo, Italia, 1934) que además de escritora es también dibujante ha llevado a cabo una serie de retratos de la educadora italiana María Montessori (1870 – 1952), dos de los cuales han sido adquiridos por el Servicio de Dibujos y Grabados de la Biblioteca Nacional de España.

Sensible e interesada por la condición de la mujer, Mancini ha llevado a cabo una serie de semblanzas sobre figuras femeninas que han dejado huellas en las diferentes artes: pintura, escultura, música...

Entre las más célebres figura la pintora italiana Sofonisba Anguissola (Cremona, hacia 1532 - Palermo, 1625), hizo un espléndido retrato del rey Felipe II que figura en el Museo del Prado.

Hildegard von Bingen (Alemania, 1098 – 1179), abadesa, líder monástica, mística, profetisa, médica, compositora y escritora alemana, cuya iconografía figura en numerosos museos. Además de obras de carácter teológico, escribió obras de tipo científico: Liber Simplicis Medicinae o Physica, sobre las propiedades curativas de plantas y animales desde una perspectiva holística; y Liber Compositae Medicinae o Causae et curae, sobre el origen de las enfermedades y su tratamiento desde el punto de vista teórico. Otra de sus obras destacable es Lingua ignota, primera lengua artificial de la historia, por la que fue nombrada patrona de los esperantistas.

Entre las autoras españolas, Mancini cita a Luisa Roldán (Sevilla 1652-Madrid 1706), la Roldana, escultora que toma el femenino del nombre de su padre, igualmente escultor. Maltratada por su marido, ella lo representó como la efigie del demonio en su obra, que figura en diversas iglesias y museos españoles.

Las artistas plásticas María Blanchard o Maruja Mallo; la escritora Rosalía de Castro o la escultora contemporánea Paz Figares Hidalgo, son otros nombres de las mujeres que aborda Elisa Mancini.

Las hispanoamericanas Juana de Ibarburu, Luisa Courtould o Silvia Platz; la rusa Tamara de Lempicka; Alma Mahler, musa de varios creadores; Fanny Mendelssohn, Anaïs Ninn, Mary Shelly, autora de “Frankestein”...

Recientemente dos mujeres han sido seleccionadas para grandes premios: la escultora colombiana Doris Salcedo, ganadora del Premio Velázquez 2010 en España y la escultora española Ángela de la cruz, finalista del premio Turner 2010 de este año pendiente del fallo. Sin embargo no hay nombre de mujer en la autoría de las diez obras de arte mejor pagadas en las subastas internacionales.

El grupo de protesta neoyorquino, las Guerrilla Girls ha hecho célebre su pancarta: “¿Es que las mujeres tienen que desnudarse para entrar en los museos?”, para explicar que el 80 por ciento de los desnudos en la pintura y escultura del Metropolitam Museum de Nueva York son femeninos, mientras que la firma de arte por mujeres solo suma el tres por ciento. Ellas han conseguido, con su presencia encapuchadas con caras de gorila, que algunas galerías importantes incluyan artistas femeninas en sus “cuadras” nominales.

Elisa Mancini, con su libro “Perfiles de Damas” ha contribuido a difundir el trabajo artístico de las mujeres y eso le honra

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miércoles, 5 de mayo de 2010

Beatriz Rodríguez aboga por la unidad de las Artes




Julia Sáez-Angulo


Practica el dibujo, la pintura, la fotografía, la “performance”, la danza… Beatriz Rodríguez Hornero (Ciudad Real, 1977), artista residente en Madrid, aboga por la unidad en las artes. Todas proceden de un mismo tronco y el lenguaje expresivo de cada una enriquece a las otras.

Licenciada en Bellas Artes por la puntera Facultad de Bellas Artes de Cuenca, allí cursó todas las disciplinas de la carrera: dibujo, pintura, escultura, obra gráfica, fotografía…, en un convencimiento pleno de que todas se interrelacionan y sirven para expresarse plástica y emocionalmente con el espectador. Su primera exposión individual fue en la Escuela de Arte de Ciudad Real.

Desde muy joven Beatriz Rodríguez estudió Ballet Clásico y esto le ayudó en el sentido ocupacional del espacio y el ritmo. La danza oriental la aprendió en Madrid, la perfeccionó en Egipto y la ejercitó en los escenarios de distintos cafés-teatro de la capital de España y otras ciudades.

Cuando expuso pintura y fotografía en el Museo de Hellín (Albacete, Beatriz Rodríguez hizo una “performance” de danza oriental el día de la inauguración, en un nuevo deseo de conjuntar las artes.

Recientemente Beatriz Rodríguez ha expuesto en México su “Danza cósmica”. Una obra que conjunta la serpiente, símbolo de México, con la espiral, símbolo universal de la infinitud del universo. La muestra tuvo lugar en el Instituto Politécnico Nacional de México, organizado por la “Coordinadora Internacional de Mujeres en el Arte”, que inscribe la muestra dentro de los actos del Bicentenario de la Independencia Americana, en el que participa España con financiación del proyecto.

Perteneciente a una familia de mujeres artistas, Beatriz Rodríguez es hija de la pintora Concha Hornero (Pozuelo de Calatrava. Ciudad Real) y hermana de la actriz Amalia Hornero, que ha actuado con frecuencia en el teatro clásico en Madrid e Hispanoamérica, así como en cine y televisión.

Como ayudante de Dirección Amalia Hornero ha trabajado para “El Corbacho” junto a A. D. Florián y “ Don Gil de la Mancha” junto a Nacho Sánchez. Durante tres años se encarga de la realización y dirección del Programa “El Acomodador” para Radio Las Rozas. Realiza obras en el Proyecto “Teatro en la Educación “para el Ayuntamiento, distrito centro de Madrid, para los espectadores más pequeños. Por otro lado realiza e imparte Talleres de Interpretación, como en la Escuela369 dirigida por María Giménez y actualmente en Cárceles de menores de la Comunidad de Madrid y Talleres de Relajación, en diferentes lugares

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María Montessori, mujer clave en la educación de los niños



Elisa Mancini

Escribir acerca de Maria Montessori, gran mujer, cuya relevancia es indiscutible en la historia de la educación, puede ser superflua. Ríos de tinta cuentan su vida y sus éxitos. Hablaré desde mi punto de vista como madre.

Mis amigos mismos de la generación de los años 1940,1950 hablan de la brutalidad con que fueron educados. Maestros de los mejores colegios de España, de Italia y de toda Europa fueron convencidos de la necesidad de frenar la vitalidad y la desobediencia de los estudiantes con la violencia del poder.

El diálogo, el amor por los jóvenes arrancados de sus hogares por ser internados en las escuelas no existían. Los padres arrojaron a pagar honorarios muy elevados y se privaron del calor de sus criaturas, seguros de hacer lo mejor. Los educadores se sentían obligados a pegarlos. Más rabioso, más fueron respetados. Llegaron con golpes de varitas encima de las manos y con palmadas y puños. Por miedo obedecían: tristes, desesperados, oprimidos. Las personalidades fueron cambiadas. Se convirtieron en misóginos, malos, revoltosos, acomplejados. Los mejores años de su vida, los de la juventud despreocupada, arruinados.

Maria Montessori dedicó sus estudios especialmente a los niños retrasados. Pero pronto se dieron cuenta que los mismos métodos eran maravillosas para todos los chicos. Ella amplió la importancia de la preparación del maestro. La enseñanza es una vocación, no es un comercio.


Futuros ciudadanos en sus manos

Tienen en sus manos los futuros ciudadanos. Todos tenemos que estar agradecidos a aquellos que están con nuestros hijos en las aulas. El tiempo que pasan con ellos es iguales o mayor a esto que los niños pasan en familia. Mis hijos, hoy ambos profesionales, fueron niños normales. Recuerdo que en un día lejano una amiga me dijo:

- Tu suerte habitual, junto a tu casa está un centro Montessori. –
Yo sabía bien los beneficios del modelo de enseñanza. Era un centro público. Precio por año 350 liras de la época, desde las 9 de la mañana a 5 de la tarde. El pequeño comería en la escuela. Estaba un poco perpleja. Muchas horas y, a continuación, la comida, de seguro, sería mala. ¡Era tan pequeña la recta!

Una joven y dulce profesora me mostró el lugar. Precioso, estaba ubicado en una villa en el mar de Posillipo: Villa Martinelli. Tuvo una gran terraza y estaba rodeado de antiguos pinos mediterráneos. Los muebles y los mismos sumideros y lavabos eran de la medida de los huéspedes muy pequeños. Los bancos estaban pintados de azul y rosa, cómo las estantería por los juguetes y los libros y la silla de la docente. No se veía ni una rígida cátedra. El mismo crucifico era sonriente. Todo parecía alegre y agradable.

En la mañana mi hijo se levantaba gustosamente para ir a la escuela. Muy tímido, me apretaba fuerte la mano, sonreía con alegría cuando veía a la maestra, la bedela-cocinera o a los compañeros. Parecía que llegara a una fiesta.

Enseñaron rápidamente al niño los buenos modales, los números, las letras, a escribir las primeras palabras. Sabía que el era feliz en aquellas horas y también yo estuve contenta.

Era tan pequeño que asistió al magnifico asilo durante dos años ante empezar la escuela primaria. La profesora de la primera me dijo entonces que estaba tan bien capacitado que podía asistir tranquilamente la tercera clase. Sin embargo, cuando empezó la escuela primaria, yo vi cada mañana dos grandes lagrimas caer en el delantal azul y su mano se levantaba en el aire para saludar o para decirme que no quería que lo abandonase. No se mostró feliz como en los años anteriores.

El otro mi hijo fue siempre muy caprichoso. La mañana estaba conmigo para acompañar al hermano. Comenzó un poco por ver:
- Mamá, solo quiero ver. –
- Mamá, todavía un minuto. –
Luego, al momento de volver a casa, lloraba, cada día más. Tuvo convulsiones. No era justo que el hermano podía permanecer y él no. Las profesoras se conmovían frente a ese muñeco de cauchú. Esto les parecía mi hijo en la época. Cada día seguía estando más tiempo. Intervino la directora:
- Es irregular hacer permanecer a este pequeño. –
- No tenemos derecho de hacerle tener las crisis – contestó la maestra.
- Entonces, debemos pedir el permiso al director –

Llegó la autorización. Los hermanos no se podían separar. Así a dos años y medio, aún no caminaba bien, entró feliz en la guardería. Jugaba, reía, servía en la mesa a los otros niños con una chaqueta blanca de camarero.

En la Navidad hacía siempre de Niño Jesús, porque era el más pequeño. Con rostro sereno gozaba en el belén entre el buey y la mula (otros dos niños disfrazados).

En su casa no quería comer más. Nada era tan bueno como la pasta y patatas y las albóndigas de la bedela. En los años siguientes ayudó la pedagoga a enseñar los juegos, las letras y los números a los nuevos niños. Era parte del mobiliario y no faltó nunca.


Nunca odiaron a los maestros


Creo que el amor y la dedicación recibida en la escuela Montessori acompañó a mis hijos en todos los años de estudio. Nunca odiaron a los enseñantes, considerándoles siempre con gran respeto y tuvieron tanto amor a aprender con serenidad.

Hoy considero que se da demasiada importancia a la voluntad de los niños. Mandan en casa y fuera. Es justo que se sientan libres, pero con limitaciones. Los jóvenes abandonados a sí mismos para el trabajo de ambos padres, por un lado sufren de soledad y por otro se sienten dueños del mundo. No respetan más a los profesores, desbandados, llenan las carreteras en busca de ternura. El maestro no es más que el amigo para apoyarse.

La madre, derrotada y con el cabello en desorden, busca desesperadamente cuadrar el presupuesto. Luego están los divorciados. La familia destruida y los hijos proyectados entre un amante y el otro o por los abuelos ya cansados, ellos mismos necesitados de amor. La única esperanza para la educación es una atmósfera de cariño y protección y dar valor a la creatividad espiritual del ser humano, como enseñó María Montessori

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martes, 4 de mayo de 2010

Simone Weil, La conciencia del dolor y de la belleza




Simone Weil
La conciencia del dolor y de la belleza
Edición de Emilia Bea
Editorial Trotta
Madrid, 2010 (251 pags)



Julia Sáez-Angulo



Un libro que pretende facilitar las claves para entender la lectura del pensamiento de Simone Weil (París, 1909 –Ashford. Inglaterra, 1043) des un punto de vista plural. El amplio espectro de seguidores de esta filósofa desde su muerte, momento en que comenzaron a publicarse sus escritos, demuestran que su obra tiene una entidad digna de encomio. Con el bello título de “Simone Weil, La conciencia del dolor y de la belleza”, la editorial Trotta ha hecho un buen servicio a todos aquellos que admiran a esta mujer fuerte y controvertida.

“Las frases de Sinome Weil nutren la literatura contemporánea y aparecen citadas en lugares alejados entre sí, como en los escritos de Georges Bataille, Ignazio Silone, Jean Guitton, Susang Sontag, Carlos Fuentes, Elsa Morante, Ingeborg Baschmann, Georges Steiner o Albert Camus, a quien debemos la publicación de la mayor parte de los textos weilianos”, dice Emilia Bea en el prólogo del libro de Trotta.

“Escritora y pensadora francesa, de familia hebrea, n. en París el 3 feb. 1909. A la edad de cinco años conoce el dolor de «los otros» y decide privarse de golosinas. Padece, en su adolescencia, terribles jaquecas, desconfía de su sensibilidad y ternura, trata de ser impersonal. Cursa, con notas brillantes, estudios superiores siendo discípula de Le Senne y de Alain. Colabora en Libres Propos de Alain ya los 21 años obtiene la cátedra de Filosofía en Puy.

En “La Revolution proletarienne” deja constancia de sus ideas revolucionarias, cercanas a las de Trotsky, del que después se separará. Para participar de la condición obrera enseña las primeras letras a niños pobres, trabaja de obrera manual y fresadora buscando confundirse con la masa anónima de modo que la desgracia ajena penetre en su «carne y en su alma». Descubre en una aldea el cristianismo, que le parece al principio una «religión de esclavos». Pero posteriormente una fuerza irresistible vence su rebeldía en Asís (1937). La melodía del canto gregoriano acompaña a la gracia que inunda su alma y en Solesmes se siente cogida por Cristo. Su encuentro con el dominico J. M. Perrin es providencial, así como su amistad con G. Thibon. Aunque se siente cristiana no acaba de decidirse a bautizarse.

Sus ideas rozan en algunos momentos el dualismo maniqueo y frecuenta los círculos cátaros de Marsella, adonde se traslada cuando estalla la II Guerra mundial. Participó en la Resistencia y abandona Francia para viajar a los Estados Unidos. Muere víctima de las privaciones voluntarias y de una tisis galopante en Londres, el 24 ag. 1943”, explica la gran Enciclopedia Rialp.

“La impronta de Simone Weil no se restringe al campo literario, ya que ha inspirado también a cineastas –como Liliana Cavani o Roberto Rosellini- y a músicos y artistas como Giacomo Danese o Kaija Saariaho, compositora de una ópera sobre la vida de Simone Weil estrenada en Viena en 2006 y de cuyo libreto es autor el escritor libanés Amín Maalouf”, añade Emilia Bea.

“Notas para una biografía intelectual y espiritual” abre el libro seguido de capítulos que abordan diversos aspectos de la vida y obra de Simone Weil

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“Principio Potosí”, exposición en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía



“Principio Potosí”
Museo Nacional de Arte Reina Sofía.
c /Santa Isabel, 52. Madrid
Del 11 de mayo al 6 de septiembre



Julia Sáez-Angulo


La muestra, una de las más importantes que celebra el Museo nacional de Arte Reina Sofía en 2010, pretende repensar la historia del arte y el concepto de modernidad y su expansión universal, a partir de la pintura colonial barroca de los siglos XVI-XVIII, época de la colonización de América Latina, y de varias obras de arte actual. La muestra se lleva a cabo en colaboración en los minsterios de Cultura de España y de Bolivia.

Recoge alrededor de 15 ejemplos de pintura colonial andina y otras tantas obras de artistas contemporáneos: León Ferrari, Eduardo Molinari, María Galindo, Elvira Espejo, Sonia Abian, Ines Doujak, Stefan Dilemuth – Konstanze Schitt, Chto Delat, Ana Artacker, Harun Farocki, Isaías Griñolo, Matthijs de Brujine, Zhao Liang, el colectivo Museum of Migrant y David Riff – Dmitry Gutov. Estos autores han buscado la correspondencia entre el arte barroco colonial y el mundo actual. Así, partiendo de ejemplos de la pintura virreinal, se intenta relacionar estos fragmentos de historia clausurada con las condiciones de producción artística de hoy.

“Principio Potosí” un proyecto que está siendo desarrollado por un equipo internacional de artistas-investigadores formado por Alice Creischer (artista, Berlín),Max Jorge Hinderer (teórico del arte, Berlín/Santa Cruz de la Sierra), Silvia Rivera Cusicanqui (socióloga, La Paz) y Andreas Siekmann (artista, Berlín). Es un planteamiento estético de sentido ambiguo. "Principio" puede tener, por un lado, un significado temporal, un comienzo -la larga memoria de Potosí-; por otro lado, tiene también un significado técnico, como un principio mecánico, una regla, que se viene repitiendo en distintas coordenadas del espacio-tiempo global. Estos dos posibles enfoques son la base del proyecto que, además de la exposición, incluye seminarios, conferencias y publicaciones

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Manuel Moral Roca publica el libro de poemas “El jardín de Mnemosine”



“El jardín de Mnemosine”
Poesía
Manuel Moral Roca
Bubok Editorial


Julia Sáez-Angulo

El escritor jienense Manuel Moral Roca (Torredelcampo, Jaén, 1958) ha publicado el libro de poemas “El jardín de Mnemosine”, editado por la editorial Bubok en la Red. En la misma firma ha publicado las novelas “El vuelo del Quetzal”, “Al calor de un repente” y un libro de recuerdos y memorias titulado “Vivir a un abuelo”.


“El jardín de Mnemosine” es un libro de poemas abiertos - los que no tienen título - para que cada lector haga los versos propios, sin connotación alguna, ya que cada poema depende de cada lectura. El poemario es un recorrido por las sensaciones y los pensamientos del autor, cuya finalidad es que esas sensaciones y esos pensamientos sean compartidos por el lector de manera diferente y singular.
"El vuelo del Quetzal" es una aventura en la que el autor habla desde su más íntimo paisaje de las contradicciones humanas más clásicas; belleza, dolor, muerte y también del amor. Su viaje físico por tierras de Guatemala lo comprometen con unas sensaciones que, sin más aviso que ellas mismas, nos sumergen en una epopeya de los antiguos mayas. Es una voz cálida y honesta, a la vez que sorprendente e imaginativa, algo que hará al lector disfrutar con su lectura.

En "Al calor de un repente", los personajes se desnudan emocionalmente ante el lector de la única forma en la que unos jóvenes de los primeros años ochenta de aquella España, podían o mejor dicho, se atrevían; llenando de colores su entorno aunque fuera sobre el negro pegajoso que durante tanto tiempo les había dejado sin otro horizonte, aunque en lo más hondo de los dos personajes de la novela existiera una pequeña esperanza, una leve brisa que por tan nimia no sabían acoger en sus vidas, ya que sus soledades los cercenaban de diferentes maneras.

La historia de los dos personajes cambia de un lado a otro de la vida y lo hace sin forzamiento alguno, de la forma más natural y sencilla; por la palabra que emana de cualquier persona para ser oída, y que sin embargo es tan difícil escuchar. En esta novela se escuchan las pasiones de aquellos jóvenes que en un de repente cambiaron para siempre.

"Vivir a un abuelo" es una evocación a su abuelo, el pintor naïf Manuel Moral, en el que el autor intenta perfilar un pequeño boceto de "la relación que tanto me unió a él. Para ello arrastré mi memoria hasta un presente en el que sentí que de nuevo lo tenía a mi lado. Al escribir este libro me sumergí en vidas y en emociones que por pasadas nunca fueron olvidadas. En definitiva es un pequeño homenaje a mi abuelo Manuel al que tanto echo de menos y del que tanto aprendí", explica al autor.

"El relato no tiene otra pretensión que recordar los veranos que pase, en mi infancia, al lado de mi abuelo allá, en un pequeño pueblo de Jaén, en mi querido y tantas veces recordado Torredelcampo", añade.

Manuel Moral Roca, jienense con residencia en Madrid, comenzó a escribir a los dieciséis años. Su camino editorial lo comenzó en 1998 con el libro “Vivir a un abuelo”, editado por la Diputación de Jaén. En el año 2000 publicó un libro de poemas; “En deshielo”, que se presentó en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Después de algún tiempo volvió al sendero de la edición en 2005 con la novela “Engullidos”, para seguir con un nuevo poemario; “Palabras de tinta y aire” en el año 2007. Ambos se presentaron en el Centro Cultural Buenavista de Madrid.

Viajero apasionado por tierras americanas, principalmente por Guatemala donde cuenta con numerosos amigos, ha dejado constancia de sus observaciones sobre ese país en la reciente novela “El vuelo del Quetzal”.

El autor reconoce que ha publicado en la red porque cree que “es bastante más libre editar un libro por este medio que a través del encorsetado mundo de las editoriales convencionales”
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María Bernal: “La desaparición de los palacios de Jacometrezo en Gran Vía”



L.M.A.

María Bernal Sanz, asesora jurídica del Patrimonio Cultural del Instituto de Estudios Madrileños ha pronunciado una conferencia sobre “La desaparición de los palacios de Jacometrezo en el trazado de Gran Vía de Madrid”. En ella dijo:

“El trazado del tercer tramo de la Gran Vía madrileña ha sido uno de los proyectos mas difíciles material y económicamente para el Consistorio de la Villa y Corte, aparte del coste traumático y emocional que conllevó el ensanchamiento del final de la nueva vía y la remodelación de la plaza que la cerraba.

Fue el tramo de más complicada destrucción y construcción de los tres en que se dividió esta calle, sumando las numerosas reclamaciones interpuestas por los propietarios que se negaban de forma contundente a las expropiaciones.

Pero había que comprender que la calle constituía una zona de tránsito útil a la comunidad y precisamente el Madrid del siglo XIX y la zona a la que nos referimos en concreto, no era un dechado de perfección urbanística. Se habían edificado casas sin orden ni control. Los ricos terratenientes y acaudalaos habitantes de todas las provincias de España, llegaban a la Villa y Corte en busca de mejoras en su situación económica y una cercanía al poder que radicaba en Madrid.

Se había puesto de moda la construcción de viviendas pequeñas, estrechas y en precarias condiciones de salubridad. El objeto más inmediato era el de alquilar estos habitáculos con lo que se conseguían unas suculentas rentas que permitieron enriquecerse de forma rápida a sus propietarios, además de las prebendas políticas que conseguían y el crecimiento de sus negocios. Por eso, el ambicioso proyecto que un día de la segunda mitad del siglo XIX puso sobre la mesa del Consistorio de la Villa el Conde de Peñalver y poco más tarde ratificara Alberto Aguilera, fue impulsado de forma contundente por Eduardo Dato, Alcalde de Madrid en esa época y desde cuyo puesto acató la difícil viabilidad de este tercer tramo. Momento que iba a cambiar la vida de los madrileños del siglo XX.

Haciendo un poco de historia de lo que era la villa y la vida de sus habitantes baste saber que durante siglos Madrid estuvo cercado y poco a poco fue ampliando sus límites. Felipe II construyó una nueva cerca, adelantándose la Puerta del Sol a la calle Alcalá. Tiempo después, Felipe IV levantó la última cerca en 1625 que dejaba dentro de su perímetro el actual distrito centro y el Parque del Retiro. Es la cuarta muralla de Madrid, que se mantendrá hasta mediados del siglo XIX. Durante su reinado, la villa vivió un excepcional período de esplendor cultural. Es la época de los genios de las letras, de Cervantes, Quevedo, Góngora, Velázquez, Lope de Vega o Calderón de la Barca.

Con la construcción de esta nueva cerca, se trasladó la puerta a la calle de Alcalá frente a la de Alfonso XII, adquiriendo ya la denominación de Puerta de Alcalá.
Esta originaria puerta aparece en el Plano de Texeira con una capilla adosada, conocida como los Hornos de Villanueva, y también había una pequeña casa donde vivían los encargados del Registro de la Puerta de Alcalá. Fue construida en ladrillo y estaba formada por tres arcos, los dos laterales de menor tamaño. Sobre el arco central había otro arco que acogía la imagen de Nuestra Señora de la Merced mirando hacia la ciudad. A la derecha se ubicó una imagen de San Pedro Nolasco y a la izquierda, otra de la beata María Ana de Jesús.

Pero Carlos III ordenó su derribo a su entrada en Madrid. Pensó en darle mayor importancia, dado que era el principal acceso a la ciudad. Su idea era construir un arco triunfal y así se lo transmitió a Sabatini, autor del nuevo proyecto. Trasladó la puerta un poco hacia el este y la nueva situación, que es la actual, adquirió una espléndida perspectiva.

Mil cien carruajes cnesados en 1648

Podemos partir de un dato concreto fechado en 1684 en que Madrid tenía censados 1.120 carruajes, principalmente dedicaos al paseo. Ni que decir tiene que se tuvieron que dictar normas para la circulación y poder evitar los numerosos accidentes así como los atascos que se producían. Un siglo más tarde y a la vista del incontrolado proceso de edificación, el Marqués de la Ensenada reorganiza con óptimos resultados la Real Hacienda y los sistemas municipales, ordenando realizar el Registro General y Planimetría de la Villa. Las casas de nueva construcción habrán de ser conforme a estas ordenanzas, contadas, medidas y numeradas junto con el nombre de sus dueños, llegando a censarse en aquel entonces 7.250 viviendas.

En 1749 se establecen las Ordenanzas para la Administración, cobranza y distribución del aposentamiento de corte y para mejor control de la regalía se establece la Planimetría de General de Madrid, compuesta por 557 planos de manzanas. Pero esta ordenanza de aposento es derogada y lejos de abaratar los precios de las viviendas, al prohibir edificar más allá de las cercas, aumenta el coste de la edificación. Además, se multiplica en número de funcionarios y es Jovellanos quien denuncia esta situación que obliga necesariamente a construir viviendas fuera de los límites de la Villa, proponiendo el ensanche de la ciudad, lo que abarataría el precio de la vivienda. No se aceptó la propuesta y esto idujo a edificar en el interior de la cerca en huertas y jardines lo que condujo a un caos por el desorbitado aumento de del vecindario que provocó un deterioro en las condiciones de salubridad de la población.

En 1768 el Conde de Aranda organizó el poder municipal, de forma que en cada uno de los sesenta y cuatro barrios que tenía la ciudad, ordena la elección por sufragio de un alcalde de barrio encargado de vigilar y cuidar la limpieza, el alumbrado y el orden público, así como los precios, pesos y medidas e impone el empadronamiento de los vecinos. Todo ello contribuyó a controlar la afluencia masiva de inmigrantes de los pueblos y provincias de la Nación pero no a la solución de los problemas sanitarios surgidos por falta de servicios públicos.

La llamada cerca de Felipe IV era un muro que rodeó la ciudad de Madrid hasta el año 1868, tuvo una finalidad fiscal y sanitaria frente a las epidemias, era una valla perimetral de la ciudad, en mampuesto aparejado con pedernal, caliza y ladrillo. Fue construida por galeotes presos, según una cédula real de Felipe IV de 1625 y aprovechaba tramos de tapiales de fincas conventuales y de ricos hombres. Pero esta cerca impedía el crecimiento de la ciudad.

Fue demolida en 1868 al comenzar la revolución industrial y los transportes rápidos propios de la época. Además se produce de nuevo en Madrid la inmigración masiva desde los medios rurales y las provincias con el fin de mejorar la situación, tanto los de posición social acomodada como los que buscaban cambiar su estado social, pero siempre buscando sus posibilidades de mejorar y progreso.

A Caudio Moyano se le elige Ministro de Fomento para llevar a cabo el ensanche de la capital y en 1857, el gobierno publicó un Real Decreto de 14 de abril de 1857 por el que se le autorizaba a formular un proyecto de ensanche de la ciudad. El ministro le encargó a Castro el proyecto, que finalizó en mayo de 1859. La reina Isabel II dio su aprobación, el 19 de julio de 1860 al "ante-proyecto de ensanche de Madrid realizado por el Ingeniero D. Carlos María de Castro". Y Castro fue nombrado director del Ensanche.

De manera inmediata a la conclusión del Plan Castro, en 1862, se urbanizó la plaza del Callao, que se terminaría cuatro años después. Ese mismo año de 1866, el arquitecto Carlos Velasco presentó su Proyecto de la Gran Vía desde la calle de Alcalá a la Plaza de San Marcial, que haría popular el nombre de la futura calle hasta el punto de plasmarse en una zarzuela que ironizaba sobre la viabilidad de una obra tan ambiciosa.

Crecimiento de Madrid encorsetado

En conclusión, quedaba claramente demostrado que el crecimiento de Madrid se encontraba encorsetado por la cerca de Felipe IV y su solución pasaba por la ampliación de infraestructuras y redes viarias lo suficientemente amplias para permitir que el tráfico de vehículos, ya en aquel entonces agobiante, quedara solucionado.

Al mismo tiempo se establecen normas para dar anchura a las calles, ordenando las manzanas de casas y el número de pisos, así como los espacios para hospitales, cárceles, zonas ajardinadas, iglesias, cuarteles y escuelas. Es decir una ordenación urbana con todos los servicios necesarios para su habitabilidad. España ya se había configurado como estado centralizado dividido en 49 provincias, mediante una circular del Secretario de Estado de Fomento en la Regencia de María Cristina, a la muerte de Fernando VII en 1833.

En 1868, el Concejalde Obras del Ayuntamiento de Madrid, Fernández de los Rios, relata una denuncia en su obra “El futuro de Madrid”:“...No basta que la revolución derribe por derribar, se necesita que derribe para construir”. Y continúa diciendo que la falta de servicios públicos, lavaderos, baños y demás infraestructuras necesarias para la vecindad, exigen grandes reformas asumiendo su responsabilidad los Ayuntamientos y Diputaciones recientemente creados.

En este orden de cosas nos es de extrañar que la remodelación de la ciudad y su ensanche pase por el trazado de vias urbanas lo suficientemente amplias como para facilitar el tránsito de vehículos, carruajes y la propia vida urbana de los transeuntes. Es necesario crear viales que comuniquen los nuevos barrios del ensanche y a tal efecto se comienza a diseñar una via que enlace el barrio de salamanca con el barrio de arguelles a través de la ciudad, facilitando su acceso. Será necesario, tambien, dictar una normativa que regule el proyecto y en 1896 se crea la nueva Ley de Expropiaciones para la construcción de Grandes Vias, siendo de utilidad pública, la Ley 36/1896.
De manera inmediata a la conclusión del Plan Castro, en 1862, se urbanizó la plaza del Callao, que se terminaría cuatro años después. Ese mismo año de 1866, el arquitecto Carlos Velasco presentó su Proyecto de la Gran Vía desde la calle de Alcalá a la Plaza de San Marcial, que haría popular el nombre de la futura calle hasta el punto de plasmarse en una zarzuela que ironizaba sobre la viabilidad de una obra tan ambiciosa.

Así nace el trazado de la Gran Via madrileña, desde la plaza de Cibeles a la calle Princesa, en el barrio de Argüelles.

Obra en tres tramos

Y dejando aparte la historia nos sumimos en la realidad del momento en que entra en via de ejecución el proyecto tan deseado y que llevaba más de cuarenta años en estudio sin que fuera llevado a la práctica por los múltiples y costosos problemas que llevaba consigo. En tres tramos se dividió la obra por la envergadura que tenía el proyecto y cada tramo supuso el desmantelamiento de un tejido urbano que fue testtigo del paso de los siglos y que muy pronto pasaría a formar parte del recuerdo. No es que fueran construcciones de un valor artístico transcendental, pero eran un recuerdo más que entrañable. Se trataba de una villa que fue poco poco creciendo con múltiples detalles personales que sus visitantes y propietarios habían ido sumando a las ya existentes y que configuraron en su momento lo que fue la capital del reino y el centro de atracción de cuantos quisieron cambiar, como decía anteriormente su rumbo de vida. Como decía Zorrilla refiriendose a Toledo en una de sus obras que “cada piedra es un recuerdo que toda una historia vale”, podemos aplicar en este momento la expresión para comprender la actitud de aquellos que en ese momento fueron despojados de lo que constiuían sus más apreciados tesoros y sentimientos.

Inaugura las demoliciones necesarias para esta obra, el propio Rey Alfonso XIII, el día 4 de abril de 1910, simbólicamente hincando la piqueta en uno de los edificios del comienzo de la calle, junto a la Iglesia de San José y a partir de este momento se cuenta la marcha hacia atrás hasta su finalización con el tercer tramo hasta la Plaza de España.

El tercer tramo, estaba previsto que siguiera en la dirección de la calle Jacometrezo, hacia la cuesta de San Vicente, en prolongación casi recta con el segundo tramo, pero se cambió para empalmar con la calle de la Princesa, lo que resultó ser un acierto, así que se construyó entre la plaza de Callao y el norte de la Plaza de España; se inició la construcción el 16 de febrero de 1925 y se terminó en 1929 aunque la entrega de obras lleva fecha de 22 de septiembre de 1932 y algunos edificios no se concluirían hasta después de la Guerra Civil. Se denominó en el proyecto Avenida A, aunque estaba pensado su nombre posterior de calle Eduardo Dato, en homenaje al que fuera presidente del gobierno y Alcalde de Madrid.
Fue el tramo de más difícil construcción de los tres, ya que al contrario de lo que ocurrió con los dos primeros y las calles, respectivamente, de San Miguel y Jacometrezo, en éste último no había ninguna vía que sirviera de guía, por lo que hubo que hacer numerosos desmontes y derribar muchas manzanas. Con su construcción desaparecieron diez antiguas calles y se reformaron otras nueve y tres plazas, entre ellas la de Leganitos que daría lugar con su transformación a la plaza de España. Otra dificultad añadida fueron las numerosas reclamaciones interpuestas por los propietarios negándose a las expropiaciones.

La calle de Jacometrezo, era una de las más pasajeras, estrechas y peor cortadas de Madrid, pero era larga y muy tansitada. Su nombre fue adjudicado por el célebre escultor y lapidario de Felipe II, Jácome de Trezzo, natural de Milán y autor de la famosa obra del Tabernáculo del Escorial, que habitó en dicha calle, en la casa de su propiedad, construida , además, por Juan de Herrera en el sitio que ocupa hoy la del número 15, que es moderna.

La originaria calle de Jácome Trezzo arrancaba de la calle de la Montera, paralela a la calle Caballero de Gracia y su trazo era considerablemente largo,llegando hasta la fuente de leganitos, situada en un plazoleta de donde hoy parte dicha calle hasta desembocar en la actual Plaza de España y por donde corría el arroyo de Leganitos, producido por el agua dimanante de la fuente que llevaba el mismo nombre. La calle de Jacometrezo enlazaba la nueva población con el antiguo arrabal.

Siguiendo el relato del titular de la calle, Jácome Trezzo, su casa era de estilo sobrio propio de su autor, es decir herreriano puro, la antigua no tenía más que un solo piso, y pasó despues a ser propiedad de Juan Bautista Bordelasco, también de origen milanés y amigo de Trezzo. Ya en el siglo pasado fue habitada y pasó a pertencer a D. Pedro Saavedra Fajardo Barnuevo y Villarasa, Regidor que fuera de Murcia y Caballero de la Orden de Calatrava afincado en Madrid.

Pertenecientes a mayorazgos cerca de la Corte

Aunque no se consideraban palacios de trazo ornamental destacado, alguna otra casa antigua existe en dicha calle, pertenecientes en su mayoría a los mayorazgos que aspiraban a estar situados cerca de la corte y algunas, aunque reformadas, tal como las del mayorazgo de Horcasitas en la plazuela de Mariana y calle de Hita, de los Marqueses de Villadarias, tuvieron vida y esplendor social; las del mayorazgo de Rivadeneyra y Gaspar Ibáñez de Segovia, de la casa de Mondéjar, cuyo título de marqués consorte, adquirió al casarse en segundas nupcias con María Gregoria de Mendoza, de la que era pariente. A la muerte de otros familiares, siempre a través de conflictos y pleitos obtuvo otros muchos títulos incluso con grandeza de España. Además de obtener el de Alcaide de la Alhambra y Caballero de Alcántara.

Actualmente, la calle Jacometrezzo ha quedado reducida a un corto espacio desde la confluencia de la Granvía y Plaza del Callao hasta el comienzo de la calle de San Bernardo y desde la plaza de Santo Domingo. Esta plazuela de Santo Domingo llegó a ser centro de vitalidad de la nueva población que se fue formando en su derredor, viniendo a desembocar en ella hasta una docena de calles bastante importantes hasta la Ancha de San Bernardo, quedando las de la Inquisición, Leganitos, Torrija y la Bola, con sus respectivas travesías.

La calle de la Inquisición, después de María Cristina y hoy de Isabel la Católica, tomó aquel nombre por el Consejo y tribunal del Santo Oficio, llamado de Corte, que estaba situado en las casas números 7 y 8. Vendida después esta casa como de bienes nacionales, sirvió de imprenta y redacción de periódicos exaltados, y después ha sido convertida en habitaciones particulares.

Más adelante, en esta misma calle, en el número antiguo y 23 moderno, está la suntuosa casa que fue de los condes del Águila y de Trastamara. La del Conde de Trastamara, que hoy ocupa este sitio, era notable por lo esplendido de sus salones, y especialmente por las magníficas estancias. Fue adquirida posteriormente por el General Narváez quien continuó con el mismo uso de los suntuosos bailes dados en ellos por la grandeza en 1831 y con asistencia de los reyes.

No estaban construidos exactamente los palacios y edificios emblemáticos y singulares en la propia calle de Jacometrezzo, podríamos decir que el nombre de la calle se lo transmitió al barrio en si y fueron sus aledaños los que albergaron una serie de construcciones que llevaron consigo y hasta su demolición una larga serie de acontecimientos dignos de ser recordados en esta efemérides. Por su propio nombre y los acontecimientos históricos que se desarrollaron en su antiguo trazo y alrededores, siempre ha salido su nombre a relucir a propósito de los mismos. Tambien por lo que decía al comienzo de esta exposición, era el coste traumático y emocional que conllevó el ensanchamiento del final de la nueva vía.

Problemas con el ancho de vía

Uno de los principales problemas surgidos en la realización de este tramo del proyecto, a raíz de la propuesta que hizo en 1926 el entonces concejal, marqués de Encinares, fue el que tuviera los mismos 35 metros de ancho que el primero. Al estar ya construido el Palacio de la Prensa sobre la manzana 374, útima del tramo anterior, lo que suponía que el ensanchamiento sólo podía hacerse por el sur, lugar donde se encontraba la Casa Profesa de la Compañía de Jesús y lo que iba a suponer, tambien, su demolición. Al estar ubicada en la manzana 495, manzana clave para este ensanche, se creó un probema de muy difícil solución, puesto que como es sabido, tras muchos avatares y un sin fin de dificultades, la Casa Profesa de la Compañia de Jesús en Madrid fue inaugurada en 1901 y los Jesuitas, como era de esperar, se negaron a su demolición.

La Casa Profesa de la Compañía de Jesús la fundó Francisco Gómez de Sandoval, Duque de Lerma, para acoger la reliquia del cuerpo de su abuelo, San Francisco de Borja, duque de Gandía y Tercer General de la Compañía. En un primer momento, se levantó la Casa junto al palacio del Duque, en la calle del Prado, inaugurándose el 17 de diciembre de 1617. Diez años más tarde, muerto el Duque, se trasladaron a la plaza de Herradores, donde construyeron su emplazamiento definitivo, hasta su primera expulsión en 1767. Su iglesia era notable, de buena planta y espaciosa y sobre un basamento de mármoles jaspeados estaba la urna que contenía el cuerpo de San Francisco de Borja. Despues de la expulsión de los Jesuitas, Carlos III cedió el edificio, en 1769, a los Padres del Oratorio, y posteriormente la antigua Casa Profesa se denominó Oratorio de San Felipe Neri. Con la desamortización de Mendizábal de 1835, el convento pasó a manos particulares y fue derribado.
Cuando los Jesuitas regresan a España abren su Casa Profesa en la calle de la Flor Baja, en la ya citada manzana señalada con el número 495. El expediente se prolongó varios años por lo complicado de su demolición y el escaso tiempo que llevaba consruída, pero cuando el 1 de mayo de 1931, coincidiendo con la proclamación de la Segunda República Española, un grupo de anarquistas prendieron fuego a la Casa Profesa, lo cual, sumado a la disolución de la Compañía de Jesús a comienzos del siguiente año por el gobierno republicano, hizo que se archivara el caso y se continuasen las obras. La Casa Profesa de los jesuitas de la calle Flor Baja y su iglesia aneja quedo aniquilada en este incendió y se quemó, además, su biblioteca, considerada en aquel momento la segunda mejor de España. Contaba con más de 80.000 volúmenes, entre ellos incunables irremplazables. En el incendio se perdieron para siempre ediciones de Lope de Vega, Quevedo, Calderón de la Barca o Saavedra Fajardo.
Muchas calles desaparecieron y otras fueron partidas en pedazos, como las calles de la Abada, Mesonero Romanos, la propia Jacometrezo, Tudescos, Clavel, San Jorge y algunas otras que han quedado reducidas a meros rincones o placitas recoletas.
La calle de Leganitos o de los Afligidos, parte de la plazuela de Santo Domingo llegando a los confines de la población entre Norte y Oeste. Es una extensa vía de regular caserío, aunque poco notable, destinada a habitaciones particulares, excepto el edificio que sirvió de colegio Real de Santa Bárbara para niños músicos al servicio de la Real capilla, fundado por Felipe II en 1590, y que dirigió en tiempo de Fernando VI el célebre Carlos Broschi (Farinelli), teniendo fama por sus excelentes discípulos.

El nombre de Leganitos o Leganés


El nombre de Leganitos o Leganés, aplicado a esta calle y cuartel, era el mismo que antiguamente llevaba aquel sitio y al parecer proviene de voz árabe algannet o algannit, que significa las huertas, además de que al parecer las habia. Entre ésta y la plazuela de Santo Domingo, por donde ahora van la calle de los Reyes y la de San Marcial, en el valle u hondonada formada entre ambas colinas, corría al descubierto un barranco procedente de la parte alta de Santa Bárbara, gran obstáculo para la comunicación con el nuevo distrito de los Afligidos, que fue disimulado durante siglos enteros, por medio de un puente que venía a estar frente a la calle de Leganitos, y está señalado en el plano de 1656.

Posteriormente, en el siglo XVIII, siendo gobernador del Consejo Manuel Ventura Figueroa, se cubrió la famosa alcantarilla, que a pesar de su ancha boca para recibir las arroyadas de la calle alta, ocasionaba en las grandes avenidas peligros y destrozos.

Pasada esta alcantarilla, y al final de la parte alta de dicha calle, se hallaba el considerable edificio, palacio viejo de los Duques de Osuna, con su extendida huerta, llamada en lo antiguo de las Minas. Esta casa, de gran suntuosidad, aunque muy deteriorada, ha tenido varios usos, como fábricas y talleres, teatros caseros, y otros, ademas de estar ocupada en gran parte por la magnífica biblioteca del Duque propietario, hasta que últimamente fue trasladada a la del Infantado en las Vistillas. Esta casa la compró el Rey, y fue destinada a convento de San Vicente de Paul y el Duque de Osuna se trasladó al Palacio de la actual Alameda de Osuna.
Otro de los edificios emblemáticos del tramo en cuestión, fue el Real Colegio de Niños Cantores de la calle Leganitos de Madrid que fundado por la Reina María Cristina en 1830 a semejanza de las instituciones que para la enseñanza de la música existían en otros países europeos, especialmente en Italia y Francia. Hasta entonces se habían ocupado de la enseñanza musical instituciones como las escolanías de las catedrales y monasterios, las universidades y el Real Colegio de Niños cantores de la calle Leganitos. La feliz fundación del Conservatorio por Real Decreto de 15 de junio de 1830 (publicado el 16 de septiembre del mismo año) vino a paliar un grave error del XVIII, cual fue la exclusión de la música del ámbito de las Reales Academias de Bellas Artes creadas por Felipe V y Fernando VI.
El Colegio del Sagrado Corazón de la calle Leganitos había sido un regalo de los Duques de Pastrana, quienes unos años antes habían donado también los terrenos para el Colegio de Chamartín.

Debido al crecimiento de Madrid durante los años treinta, al colegio de Leganitos le llegó la orden de expropiación. Por esa calle y las adyacentes se iba a prolongar la Gran Vía que sólo llegaba entonces hasta la actual plaza de Callao.
Se comienza a buscar otro emplazamiento para el colegio. En el Paseo de Rosales, frente al Parque del Oeste, hay un gran terreno encuadrado por las calles Benito Gutiérrez, Ferraz, Romero Robledo y Paseo del Pintor Rosales que se considera el sitio ideal para levantar el nuevo colegio. Se hacen averiguaciones y resulta que el solar pertenece a la Casa Real, que finalmente accede a su venta a las Religiosas del Sagrado Corazón. Sin embargo, durante la guerra civil, el colegio de Leganitos se habilita como hospital de sangre hasta que finalmente los bombardeos lo destruyen.

Otro edificio notable de la misma zona en sus aledaños, es el Palacio del Marqués de Grimaldi construído por Sabatini a finales del siglo XVIII y que, afortunadamente se conserva en la actualidad siendo su uso como sede del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, dependiente del Ministerio de la Presidencia del Gobierno de España.

El Palacio del Tribunal de la Inquisición situado en la actual calle de Isabel La Católica, fue construido por el arquitecto Ventura Rodríguez en 1782 como sede del Consejo Supremo de la Inquisición. Se trataba del típico caserón del siglo XVIII sobre cuya entrada se podía leer el terrible lema inquisitorial «Exurge Domine et judica causam tuam» -“Levántate Dios y juzga tu causa” y una vez fue abolida dicha institución, se convirtió en sede del Ministerio de Fomento hasta que 1849 pasaron al antiguo convento de la Trinidad en la calle Atocha y que había sido desamortizado en 1836.

Posteriormente pasó a albergar un hotel inglés y una imprenta hasta que en 1897 se convirtió en el convento de las Madres Reparadoras, institución que continúa albergando actualmente y en cuya Iglesia tiene su sede la Adoración Nocturna Española.

Iglesia de San Marcos de Ventura Rodríguez
Entre dicha calle alta de Leganitos y la de San Bernardo, habia unas elementos notables, como la iglesia parroquial de San Marcos, obra de Ventura Rodríguez, sepultado en su bóveda. Frente de ella se encuentra, según descripción de Mesonero Romanos, la pequeña capilla y casa recogimiento de mujeres Arrepentidas, bajo la advocación de Santa María Egipcíaca. A la entrada de la calle de San Bernardino se encuentra una plazuela que lleva su nombre, otro convento de monjas capuchinas, fundado en 1617 en la calle del Mesón de Paredes. La calle Leganitos nacía en la Plaza de Santo Domingo y terminaba en la Plaza de España, continuando por la calle Princesa llamada anteriormente calle de las Minillas, ya junto a la Cerca y era el camino señalado hacia de El Pardo.

Al final del proyecto se encuentra la Plaza de España o Plaza de Leganitos, sede del Cuartel de Leganitos, que hasta hacia poco había estado ocupada por la fuente y el puente que cruzaba el arroyo de Leganitos, bajaba por la actual cuesta de San Vicente, cruzaba los Jardines de Sabatini y el Campo del Moro, que antes fueron las huertas de la Alvega y que Felipe II convierte en el parque y monte de los Venados, yendo a desembocar en el río Manzanares.

Sabatini revisa y actualiza constantemente el proyecto iniciado, quizá por un sobrino de Ventura Rodriguez, y sus métodos admitiendo incluso una renovación metodológica que diferencia el carácter escénico y de aparato de la escalera del Palacio de Godoy sustraída de la proyección artística de Caserta, junto a la reproducción mecánica impostada en el discurso de Fuga, descifrada y de lectura fácil que traslada al proyecto de San Pedro de Alcántara de Madrid.

Todos los razonamientos y discursos de Sabatini tuvieron convergencia en su propuesta de reforma del Palacio Real de Madrid. Sus herramientas científicas al delinear el aumento del palacio por el costado norte es justamente una actitud de divergencia entre dos posiciones, en una nueva lectura de la obra que la hubiera distinguido del preciso diseño de volumen compacto de Sachetti. La extensión del edificio propuesta por Sabatini por los confines del Norte y del Sur está circunscrita a una interpretación crítica del arquitecto que fija la imagen de la residencia oficial de la monarquía en el valor histórico-ideológico de lo sacral.
El templo casi irrelevante en el proyecto de Juvara-Sachetti se convierte en un elemento constitutivo de manera imperiosa del monumento estableciendo un cambio radical no sólo de la disposición exterior sino de la propia funcionalidad y semántica del Palacio nuevo. Cuantitativa y cualitativamente el sector norte que congrega el templo favorece la diáspora del edificio hacia otros motores de atracción de los que fueron asumidos en su génesis. Más que una teoría nueva arquitectónica, la propuesta de Sabatini genera un contrario dialéctico en un sincretismo de experiencia histórica y ética cristiana. Era el tema ideal de monumentum que expresa valores históricos y abarca la estabilidad y la casuística de las formas arquitectónicas que unen la reconstrucción ideal del monumento clásico con la funcionalidad religiosa del templo cristiano.

Gran parte de su incidencia firme en la arquitectura española se debió a su condición de ingeniero militar, ya que el Cuerpo de Ejército así constituido tuvo una gran importancia con nombres como Lamaur, Hermosilla, Sttilinguert o Vargas, el traductor de Palladio, bajo la dirección de Juan Pedro Arnal. Su formación en este campo le condujo a la realización de obras de cierta envergadura como el Puente del Pardo uniendo la ciudad con el Cuartel de Valdelapeña. En este Real Sitio intervino como asesor de numerosas intervenciones urbanas, traza de edificios domésticos, y especialmente a él se debe la obra más significativa del lugar, el aumento del Palacio Real.

Sin perder la analogía con el palacio de Carlos V, puesto que básicamente procedió a su duplicación, dio un nuevo formato al monumento no sólo por la nueva concreción formal del cuerpo intermedio entre los dos patios sino por su propia proyección en la espacialidad circundante. La recomposición de Sabatini genera algo distinto en el de Ventura Rodríguez, porque se habían trazado para el Palacio la Escalera magna que le correspondía, la invención brillante de su monumentalidad, por el exceso de su riqueza composicional sólo fue una invención efímera.

La Escalera de Sabatini es el recuerdo de una gran creación interrumpida. En ella Sabatini evoca no obstante la tradición barroca de la arquitectura en la que a nuestro entender permanece hasta el final de su vida. Ello no evita su inquietud por las teorías de los racionalistas, el ser receptivo a las nuevas inquietudes ideológicas de Europa. La finalidad de su programa no es más que la última consecuencia de la poética barroca sin cuya alineación tendría muy poco sentido su incondicional servicio a la monarquía hispánica, amante todavía de ostentación y de gloria.

Plaza de España en un altozano
Hoy la plaza de España, flanqueada por modernos edificios, ocupa uno de los altozanos más importantes de Madrid que por su elevación fue punto estratégico en siglos pasados. Según relata el arquitecto Miguel García-Lomas, durante los trabajos de acondicionamiento del monumento a Cervantes se encontraron restos arqueológicos romanos en las excavaciones de la Plaza.

En la época árabe, en el solar de la plaza de España, aunque ahora parezca imposible, había frondosas huertas que aprovechaban para su riego “las buenas aguas del arroyo de Leganitos, que atravesaba estos parajes” y según Mesonero Romanos las voces «Leganitos» y «Leganés» derivan del árabe y significan «huerta».

El aspecto actual de la plaza arranca en 1898 con la construcción de la Royal Compagnie Asturienne de Minnes en la esquina de la calle Bailén, considerada una de las obras más logradas de la arquitectura burguesa de finales del siglo XIX. El estilo francés destaca en la disposición de los templetes, que rematan el edificio, intentando darle aires de palacete cuando en realidad se trata de una casa de pisos. Obra del arquitecto Manuel Martínez Ángel, este gusto artístico se desarrolló ampliamente en algunas zonas de Madrid, como el barrio de Salamanca y la Gran Vía.

En este edificio vivió y murió Don Elias Tormo Monzó, Historiador, Jurista y Arqueólogo, entre otros títulos, que fue Ministro de Instrucción pública y Bellas Artes en los últimos Gobiernos de la Monarquía de Alfonso XIII. Aunque nacido en la villa de Albaida en Valencia, vivió la mayor parte de su vida en Madrid y fue una de las figuras más destacadas en el ámbito las Bellas Artes.

Quiero rendir desde esta tribuna un emotivo homenaje a la figura de este ilustre vecino de la Plaza de España porque, además, me cabe el orgullo de haber sido discípula de su hijo, el Catedrático de Historia Don Juan Tormo Cervino del que aprendí a conocer la Historia de España y del Arte”
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lunes, 3 de mayo de 2010

El mundo clásico de Juan Moral

Dolores Gallardo


Julia, el domingo dos de mayo, tras la hermosa tarde pasada en El Olivar, la hermosa finca de Juan Moral, escribía así en este blog sobre las últimas obras que pudimos contemplar del escultor jienense:

"Bastó un viaje a Roma y Florencia para que el escultor Juan Moral Moral (Torre del Campo, Jaén, 1941) se dejase influir por la belleza y fuerza del arte renacentista. Con su lenguaje de piedra y metal, en “litospacios”, piedras cromáticas fragmentadas sobre bastidor metálico, el artista ha creado una nueva serie denominada “Renacimiento”, homenaje a aquel periodo creador y deslumbrante de la Historia del Arte, que entre otras cosas nos legó la perspectiva y renovó la pintura y la escultura.
El David de Miguel Ángel Buonarotti, la cúpula de Filippo Brunelleschi; el ingenio de Leonardo da Vinci, la sutileza de Donatello o la presencia elegante del palacio Farnese y su almohadillado en los muros... todo sirvió para una recreación y homenaje que ha expuesto en el Espacio Renacimiento de El Olivar de Torrelodones, en Madrid”.

Hoy quiero aportar algunas reflexiones sobre la interpretación que Juan Moral hace de estos temas.
No es la primera vez que el pasado revive de la mano del escultor:
En la misma técnica que él llama “litoespacios” en el año 1995 -en una exposición sobre la Mitología Clásica en el mundo contemporáneo patrocinada por la Sociedad Española de Estudios Clásicos- recordó a los héroes homéricos Aquiles y Patroclo; posteriormente se ha dedicado durante años a reinterpretar el mundo íbero; hace un par de años retomó nuevamente figuras de la mitología griega en tres litoespacios. Con esta serie Renacimiento vuelve a beber en las fuentes más clásicas de nuestro pasado artístico.

Juan Moral recrea este pasado dentro de su concepción propia del arte, su mirada actual nada tiene nada que ver con las maneras tradicionales y mucho menos con el clasicismo.
Todavía cuesta hacer ver a gran parte del público que el clasicismo no es más que una forma -una sola- de interpretar el pasado. En realidad se trata de una estética que tuvo su momento áureo en el siglo XVIII (pero que no tomó nombre hasta el siglo siguiente, cuando libros como los de Madame de Stäel comenzaban a hablar ya sobre el romanticismo), por más que la tendencia clasicista haya perdurado en el tiempo.

Identificar, sin más, el clasicismo como única posibilidad de interpretar épocas como las que inspiran las obras de Juan Moral que comentamos lleva a grandes y graves errores de percepción.

Otras estéticas, además de la clasicista, han concurrido en reinterpretar el legado artístico y cultural que hemos recibido: el romanticismo y después de él el simbolismo y a comienzos del pasado siglo XX las vanguardias, con la ruptura de la tradición, nos dieron sus propias visiones estéticas del mundo antiguo.

Cada época y cada autor puede y debe interpretar el legado cultural que hemos recibido con una mirada acorde a su tiempo y a su personal sensibilidad. Así lo hace Juan Moral

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Presentación de www.classicalplanet.es/albenizabierto




L.M.A.


En el Auditorio Sony de Madrid, la Fundación Albéniz y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) han presentado www.Classicalplanet.es/albenizenabierto, un nuevo espacio para la música clásica en Internet El acto ha contado contado con la participación de Francisco Ros, Secretario de Estado de telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información; Soledad López, Presidenta de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales; Paloma O’Shea, Presidenta de la Fundación Albéniz; y Álvaro Guibert, director del Año Albéniz.

www.Classicalplanet.es/albenizenabierto es la confluencia de dos proyectos:

Albéniz en Abierto es el lugar donde la Fundación Albéniz, en coproducción con la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, reúne y pone en valor el producto de las acciones llevadas a cabo durante los años 2009 y 2010 en torno al compositor. Lugar preferente ocupa la nueva edición de "Iberia" que la Fundación ha encargado al pianista de Luis Fernando Pérez y que, por primera vez, pone a disposición de todo el mundo, de manera gratuita y con la máxima garantía, una partitura de la obra cumbre de Isaac Albéniz. Además, Albéniz en Abierto incluye conferencias, clases magistrales, conciertos y numerosos documentos anejos.

Destaca en el catálogo de Albéniz en Abierto la serie de clases magistrales que Alicia de Larrocha dedicó a cada uno de los números de Iberia. Albéniz en Abierto se integra en ClassicalPlanet.es en calidad de primer gran tronco de contenido temático.
El conjunto de actividades que la Fundación Albéniz viene organizando dentro del BIENIO ALBÉNIZ 2009-2010 con las que pretende difundir la obra de Albéniz y contribuir a su adecuada valoración y que se engloban en las líneas de acción que la Fundación ha adoptado desde el principio para llevar a cabo sus objetivos: la investigación, la creación educación y la divulgación.

Así, el ciclo de conciertos y conferencias Albéniz en Contexto, celebrado en el Auditorio Sony y en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional a lo largo de 2009 en el que participaron en la Serie I como ponentes Tomás Marco, Álvaro Guibert, José de Eusebio, Jesús Rueda y Jacinto Torres, así como los pianistas Claudio Martínez Mehner, Kotaro Fukuma y Josep Colom, y la soprano Ana Häsler. En la Serie II, intervenieron los conferenciantes Jorge de Persia, Walter Aaron Clark, José Luis García del Busto y Justo Romero, y los pianistas José Enrique Bagaría, Luis Fernando Pérez, Gustavo Díaz Jerez, Marta Zabaleta y Eldar Nebolsin.

Además de actividades extraordinarias, todos los programas de la Fundación están contribuyendo a la conmemoración. Así, el pasado Concurso Internacional de Piano de Santander hizo de heraldo del centenario, con artículos en el libro-programa y con la dedicación a Albéniz de la Gala de Premiados. Ya en 2009, tanto la Escuela Superior de Música Reina Sofía como el Encuentro de Música y Academia de Santander, desarrollaron lecciones magistrales específicas sobre la materia, con profesores tan cualificados como Joaquín Achúcarro y Reri Grist, y organizaron conciertos donde se ofreció al público este trabajo. La escuela virtual MagisterMusicae.com abrirá un catálogo específico que recoja todo el material pedagógico relacionado con Albéniz. Las grabaciones de los conciertos, por su parte, serán recogidas por los servicios de publicaciones de la Fundación y se plasmarán, junto con la transcripción de las conferencias y otro material escrito, en un volumen conmemorativo.

ClassicalPlanet.es es el sitio web de la música joven. Para los más destacados jóvenes instrumentistas de Europa, el AUDITORIUM de ClassicalPlanet es un eficaz escaparate donde mostrar su arte. Para todos los demás, es el lugar donde conocer a los grandes nombres de mañana, ver y oír buena música y disfrutar de la fascinante combinación de juventud y talento. Además, ClassicalPlanet contiene un lugar, CLASS, donde se preservan y se universalizan las clases de los grandes maestros del momento. CLASS hereda el modelo y el catálogo de MagisterMusicae, que ha puesto al alcance de todos la mejor enseñanza posible. ClassicalPlanet contiene además LIVE!, un canal para retransmisiones en directo; DOCUMENTA, un archivo con programas de mano, partituras, fotografías, cartas, etcétera; uPLAY, un sitio donde los músicos independientes pueden darse a conocer, y FOYER, un espacio de relación social donde todos los visitantes de ClassicalPlanet pueden dejar comentarios e intercambiar experiencias.

ClassicalPlanet.es es un desarrollo de la Fundación Albéniz hecho con la colaboración de RED.ES y el plan AVANZA de la Secretaría de Estado de Comunicaciones y para la Sociedad de la Información.

CLASSICALPLANET.ES es el lugar donde se reúnen los amigos de la música clásica. En CP oímos y vemos la música grabada y en vivo; la comprendemos mejor porque nos la explican en clases magistrales; y la disfrutamos más, porque nos la ilustran con programas de mano, fotos y otros documentos y, porque la podemos comentar con amigos. ¿Qué hay dentro de CLASSICALPLANET?
AUDITORIUM La música que suena en el AUDITORIUM de CP es siempre muy buena, porque la interpretan los jóvenes de mayor talento de las mejores escuelas europeas y los concursos internacionales de mayor prestigio.

Para jóvenes intérpretes

Para los jóvenes intérpretes, AUDITORIUM es la mejor manera de darse a conocer. Encuentran aquí una audiencia grande y especializada, incluidos críticos, periodistas, programadores, directores de teatros, directores de orquesta... CP se ocupa de que los profesionales de la música estén pendientes de AUDITORIUM.
CLASS Más de 3.000 clases magistrales dadas por Zakhar Bron, Dimitri Bashkirov, Gérard Caussé, Teresa Berganza,... más de 200 profesores, los más buscados de cada instrumento. Para los estudiantes, CLASS es un recurso imprescindible y, para todos los demás, significa la extraordinaria oportunidad de entrar como invitado en el taller donde se fabrica el milagro de la música.

LIVE! En AUDITORIUM y en CLASS la música y la enseñanza se da "bajo demanda", pero CP tiene además su propio canal para retransmisiones en directo. Por muy buena que sea una grabación, la música en vivo es, sencillamente, otra cosa.

UPLAY El sello de calidad de la Escuela Reina Sofía o de otras instituciones de primer nivel internacional garantiza toda la música de CP. ¿Toda? No. En CP también hay margen para la sorpresa. Cualquier intérprete que se considere lo bastante bueno puede subir su música a UPLAY. Los que más gusten al público y a un comité seleccionador tendrán la posibilidad de ganar concursos e incluso de pasar al AUDITORIUM.

DOCUMENTA DOCUMENTA es el archivo de CP. Contiene programas de mano, fotografías, biografías, partituras, cartas, y muchos otros documentos relacionados con la música que hemos elegido.

FOYER En CP, todos los caminos conducen al FOYER. El FOYER es el sitio donde comentar, opinar, coincidir, discrepar, charlar, criticar, sea con otros aficionados o con los propios intérpretes. En el FOYER se da la gran y maravillosa contradicción de la música: es una experiencia interior y, a la vez, compartida

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Óscar Martínez García: Nueva versión al castellano de la "Ilíada" de Homero



L.M.A.


Llega a las librerías la primera traducción al castellano de la Ilíada realizada en el siglo XXI. La versión en prosa ha corrido a cargo de Óscar Martínez García.

La edición se suma a la que hizo de la Odisea Carlos García Gual La intención de esta versión es ser fiel al original griego, a la vez que convertirse en referencia para los miles de nuevos lectores que se van dejando seducir por el inigualable aliento épico de sus personajes -el colérico Aquiles, su antagonista Héctor, la bella Helena, Odiseo, Ayante, Agamenón, Andrómaca- y la fuerza de una historia que Hollywood ha ayudado a popularizar en los últimos años.

Viene asimismo a enriquecer el extenso catálogo de Alianza Editorial, que mantiene en vigor una biblioteca de Clásicos de Grecia y Roma con más de un centenar de títulos. Esta editorial pone así a disposición del lector las dos grandes obras homéricas, tras la publicación en 2004 de la traducción también en prosa de la Odisea a cargo de Carlos García Gual.

El volumen se abre con una introducción que, alejada de un tono academicista, trata de dar una respuesta a las tres preguntas que el lector de la obra se podría formular: ¿existió Homero?, ¿hubo una guerra de Troya más allá de los márgenes de la leyenda?, ¿por qué leer la Ilíada?

Con un lenguaje actual y el necesario rigor filológico, esta versión incide especialmente en la riqueza y el vigor narrativos de la épica homérica, poniendo de manifiesto la fuerza expresiva del poema.

El volumen se cierra con un mapa que ayuda a situar la procedencia de los principales caudillos y ejércitos que tomaron parte en la guerra de Troya, así como con un práctico índice de los personajes y lugares de la obra, además de un sumario que facilita la consulta de episodios concretos de la misma

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Arte Taurino de seis pintores en la galería Paz Feliz



Tauromaquia. Seis pintores
Exposición colectiva
Galería Paz Feliz
Villanueva, 40. Madrid

Mayo, 2010



Julia Sáez-Angulo

El arte de Cúchares ha marcado de tal manera nuestra cultura y manera de ser, que no se concibe la lengua y la poesía sin sus expresiones, ni las artes plásticas sin la presencia del mundo del toro, el torero o las distintas suertes del toreo. La corrida y la fiesta han tenido su reflejo artístico desde tiempo inmemorial en la cultura mediterránea

Prácticamente todos los museos españoles albergan visiones del mundo taurino en sus colecciones de arte clásico, moderno o contemporáneo. Desde el Museo del Prado hasta la Real Academia de San Fernando. Madrid, Alicante y otras ciudades cuentan incluso con un Museo Taurino de pintura, escultura, dibujos y grabados.

Nombres célebres de la Historia del arte como Goya, Carnicero o Picasso nos han dejado sus “Tauromaquias” en las que reflejan su interés y modo de ver ese otro arte, que tiene tanto de reto con el animal noble, de ballet, lucha, riesgo, fracaso, triunfo, victoria o muerte. Barjola, Manolo Ortega o Hector Delgado son también nombres de prestigio en la lista de artistas que han pintado temas taurinos.

El arte del siglo XXI sigue atento a esta veta temática del toreo y su amplio mundo. Nombres ilustres dejan su estilo en el lienzo, el papel o la tercera dimensión, como estos artistas del Grupo por Arte y Cultura, que hoy exponen en Paz Feliz, siguiendo el hilo de la tradición en la actualidad: Mayte Spínola, Paloma Porrero de Chávarri, Juan E. Mendoza, Joaquín de Cárdenas, Fernando Garrido, Rocío Báez, Peñuca de la Serna, José Luis Zúñiga, Dolores de Lara y José Luis Zúñiga.

El Casino de Madrid también se suma a una exposición de arte taurino sobre el arte de torear.

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Historia de Chile a través de la Fotografía



L. M. A.

Fundación Mapfre, en colaboración con el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile (MNBA), ha inaugurado, el pasado 29 de abril, la exposición Historia de Chile a través de la fotografía. El Museo, coincidiendo con su Centenario y el Bicentenario de la República, presenta esta exposición compuesta por cerca de 200 fotografías mediante la que se trata de ofrecer una mirada reflexiva de la historia chilena. Historia de Chile a través de la fotografía podrá verse en el citado museo hasta el próximo 27 de junio.

La muestra, que ha sido seleccionada por un equipo dirigido por el Director del Museo Andino de Chile, Hernán Rodríguez, con el asesoramiento del historiador Joaquín Fernandois, pretende contar la historia contemporánea del país mediante imágenes representativas de su historia política, social, económica y cultural. Las imágenes proceden de los archivos fotográficos más destacados del país, como el Museo Histórico Nacional, la Biblioteca Nacional, el Centro del Patrimonio Fotográfico, el Archivo Central de la Universidad de Chile, así como de algunos de los más importantes fotógrafos chilenos actuales y colecciones privadas.

Historia de Chile a través de la fotografía es un proyecto inédito en el país mediante el que se plantea un exhaustivo recorrido por la vida y la historia del pueblo chileno. La muestra trata la fotografía como fuente histórica mediante la cual se presentan los aspectos más importantes de la identidad chilena. La exposición incluye imágenes de Martín Gusinde, Emilio Garreaud, Obder Heffer o William Helsby, así como otros artistas más contemporáneos como Claudio Pérez, Rodrigo Gómez Rovira, Javier Godoy, Ilonka Csillag, Luis Ladrón de Guevara, Marcelo Montecito o Kena Lorenzini, entre otros.

Proyecto América Latina en la Historia Contemporánea

Esta muestra es el punto de partida de uno de los proyectos culturales más importantes de cuantos se van a realizar en lengua española en los próximos años. Por una parte, la propuesta consiste en realizar en 15 países iberoamericanos, incluyendo España y Portugal, una exposición sobre la historia de cada uno de estos países a través de la fotografía. El resultado de esta iniciativa, en la que participan reconocidos especialistas en historia de la fotografía en cada país, pretende plasmar una mirada común a la historia de Iberoamérica a través de la fotografía.

Asimismo, y como parte de este mismo proyecto denominado América Latina en la Historia Contemporánea, Fundación Mapfre, junto con el Grupo Santillana, tienen previsto editar una colección de casi un centenar de libros sobre la historia contemporánea de los países latinoamericanos y, también, la de aquellos países que han tenido una estrecha relación con América Latina a lo largo de los últimos 200 años, como España, Estados Unidos o Francia. Los primeros volúmenes de esta colección, junto con el catálogo Historia de Chile a través de la fotografía, serán presentados en Santiago de Chile durante la primera semana de junio.

El acto de presentación de la exposición contará con la presencia de Hernán Rodríguez, comisario de la muestra; Milan Ivellic, Director del Museo Nacional de Bellas Artes; y Pablo Jiménez Burillo, Director General del Instituto de Cultura de Fundación Mapfre
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