sábado, 27 de junio de 2015

Isabelle Hirschi expone sus fotografías "Voir Autrement" en el Centre Premier de Lyon




 Fotografía de Isabelle Hirschi

Isabelle Hirschi


L.M.A.

28.06.2015.- Isabelle Hirschi, artista y diseñadora suiza afincada en Francia, expone sus últimos trabajos fotográficos en color, bajo el título Voir Autrement .

La muestra, patrocinada por Barclays Bank, tendrá lugar en el Centre Premier de Lyon, dirigido por Alain Parra d´Ardent, a partir del 9 de julio de 2015 hasta finales de mes.

Isabelle Hirschi (Madagascar), hija de diplomáticos, suizos, se diplomó en la célebre Escuela de Camondo en París. Hirschi es una artista pluridisciplinar que cultiva la pintura, el dibujo, la fotografía y el diseño de joyas.

Mujer globe trotter,  de sus viaje extrae numerosos temas e ideas para su  creatividad. Todas sus obras se impregnan de cierta narratividad de su experiencia de historias y de la misma Historia, lo que se traduce con frecuencia en los nombres de sus colecciones o series artísticas, que aluden a las isla del Caribe o del Pacífico, al Oriente, Florida o referidas al Art Déco.




La autora de Voir Autrement ha vivido en Marruecos, Tokyo y Londres. Actualmente reside en Lyon, donde está casada con el Doctor Jean Paul Larbre. Hirschi ha expuesto en Japón, Florida y España. En 2014 expuso en el palacio renacentista de Pedro I en Torrijos (Toledo).

Más información 


Centre Premier “Voir Autrement”
1, Cours Franklin Roosevelt
Lyon. Francia





"Pasión por volar ", exposición en el Museo ABC de Madrid

 DEL 26 DE JUNIO AL 27 DE SEPTIEMBRE DE 2015

-La muestra, inaugurada por la ministra de Fomento, Ana Pastor, en presencia del ministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo, es un acercamiento a los inicios y desarrollo de la aeronáutica en España. 

_ El recorrido se articula a través de dibujos e instantáneas de los archivos del propio centro, del diario ABC, de IBERIA y de AENA. 

_ Los grandes hitos de la aviación española son la hoja de ruta de la muestra. _ Esta exposición se ha realizado con la colaboración y el patrocinio de IBERIA y AENA. 

_ En el acto de inauguración participaron Soledad Luca de Tena, Presidenta de la Fundación Colección ABC; Luis Gallego, Presidente ejecutivo de Iberia y Javier Marín San Andrés, Director general de AENA. 





L.M.A.

27.6.15.- Hubo un día, el 17 de diciembre de 1903, en que el hombre pudo volar. Fueron apenas unos segundos y pocos metros. Los protagonistas de tal hazaña fueron los hermanos Wright. Wilbur y Orville consiguieron lo que otros locos –desde Arquitas de Tarento a Leonardo da Vinci pasando por los hermanos Montgolfier–, habían intentado. La obsesión del hombre por volar se había conquistado. Nacía la Pasión por volar. Seis años más tarde, en España, el modisto Antonio Fernández Santillana realiza el primer vuelo pilotado por un español, convirtiéndose en el primer aviador de nuestro país. Es el punto de partida de esta muestra. Pasión por volar se acerca a los inicios y desarrollo de la aeronáutica en España. 

Una historia de grandes logros y pequeños fracasos, marcada siempre por dos virtudes, la superación y la intuición. Y una premisa, la investigación, eso que hoy, denominamos I+D. El recorrido de esta muestra se desarrolla principalmente a través de dibujos e instantáneas de los archivos del propio centro, del diario ABC, de IBERIA y de AENA. No es lugar, el Museo ABC, donde realizar una exposición enciclopédica sobre la materia y la muestra se ha planteado con la idea de ser un mooboard, un gran tablón de inspiración que, a través de ilustraciones, pósters, fotografías… introduce al visitante en distintos aspectos de la aviación comercial y las infraestructuras que la acompañan. 

Los grandes hitos de la aviación española sirven de hoja de ruta en una muestra que se ha dividido en cuatro capítulos. En La vida en el aire descubrimos los nombres y apellidos de los primeros intrépidos que conquistaron el cielo. Más alto, más rápido, más lejos, ... más cómodos nos adentra en la época dorada de la aviación, cuando se inician los primeros vuelos comerciales. 

El lujo de volar permite ser testigos de cómo se viajaba a mediados del siglo XX. Y, por último, El boom aéreo nos traslada al inicio de la democratización del hecho de volar. Cuatro acercamientos que, en esta ocasión, encuentran un apoyo importante en los pequeños ensayos que se publican en el catálogo que acompaña a la exposición. Están escritos por los periodistas Javier Reverte, Rosa Belmonte, Luis de Tapia –rescatamos un texto del autor publicado originalmente en 1908– y el historiador e ingeniero Luis Utrilla. 

Con el objetivo de divulgar, pero también entretener, en Pasión por volar encontramos, una colección de carteles que nos embarca en un viaje con múltiples escalas –desde Los Ángeles a Kenia, desde Tokio a Rio de Janeiro–. Son parte de la historia de la ilustración española y del imaginario colectivo. Asimismo hacemos un recorrido por aviones que han marcado y marcarán nuestra forma de viajar desde el Breguet 14 al Airbus 350. O por los grandes maestros de la costura que han firmado los uniformes del personal femenino de cabina, hablamos de Pertegaz o Elio Berhanyer, entre otros. Y nos permite adentrarnos en cómo era un aeropuerto a finales de la década de los cincuenta y cómo es hoy la moderna Terminal 4 del Aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas. 

UNA EXPOSICIÓN EN CUATRO PASOS 

En Pasión por volar encontramos casi 50 obras de los dibujos que integran la colección ABC. Son ilustraciones firmadas por grandes nombres como Xaudaró, Carlos Sáenz de Tejada, Gila o Chumy Chúmez. El recorrido se completa con más de 50 carteles históricos y 20 fotos del archivo de Iberia, 25 imágenes y documentación del archivo del Museo de Aeropuertos y Transporte Aéreo de AENA y un centenar de fotos del archivo del propio diario ABC. 

La muestra también cuenta con una selección de uniformes originales del personal de vuelo de Iberia. También destacan dos maquetas, una que reproduce el aeropuerto de Málaga-Costa del Sol en 1948, y otra de la moderna Terminal 4 del aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas que han sido cedidas por Aena y su Museo de Aeropuertos y Transporte Aéreo.

La exposición se divide en cuatro capítulos: 1896 – 1929 La vida en el aire «La obsesión del aeroplano es actualmente una verdadera obsesión», declaraba Luis de Tapias en un artículo publicado en Blanco y Negro en 1908. Y no le faltaba razón. Era toda la sociedad, y no sólo inventores, mecánicos, ingenieros, científicos o políticos, la que andaba revolucionada con el nuevo invento considerado por unos y otros como un arte, un deporte o una industria. Desde la hazaña en Estados Unidos de los hermanos Wright a principios del pasado siglo, cuando consiguieron realizar el primer vuelo motorizado, se multiplicaron por todo el mundo los ingenios para volar. 

Los avances en la mecánica aeronáutica fueron sucesivos y constantes durante las tres primeras décadas del siglo XX gracias al atrevimiento de un grupo de hombres que se esmeraron en diseñar, construir y pilotar máquinas del aire. A esos pioneros se les debe la época más brillante de la aviación. Muchos fueron españoles, un país que se involucró desde muy temprano en la carrera aeronáutica, tanto a nivel institucional –con el rey Alfonso XIII, el primer gran admirador y promotor de este medio de transporte–, como a nivel popular. 

Fabricar aviones se convirtió en una diversión a la vez que en un reto científico. 1930 – 1949 Más alto, más rápido, más lejos... más cómodos Pasada la primera época de búsqueda, prueba y perfeccionamiento de los aeroplanos, la industria aeronáutica comercial se centró en mejorar el interior de los aviones. Aparatos más estables y, sobre todo más autónomos, hicieron posible vuelos de varias horas de duración. Las recién nacidas compañías aéreas se apresuraron en acomodar el interior del avión para los viajes largos y en incorporar servicios complementarios que mejoraban la calidad del viaje y lo hacían más cómodo: se repartían paquetes con sándwiches, frutos secos, termos con café o té, alguna fruta y chocolate para hacer el trayecto más entretenido y agradable. 

Este refrigerio, en la mayoría de las ocasiones, se entregaba antes de iniciar el vuelo, aunque en algunos casos era el copiloto quien atendía a los pasajeros. La aparición de los aviones a reacción, abanderada por el Comet en 1949, facilitó el servicio a bordo dado que al estar la cabina presurizada, aumentaba la sensación de bienestar tanto para los viajeros como para la tripulación. En tierra, los aeropuertos dejaron de ser pequeños eriales desprovistos de árboles y maleza para transformarse en espacios atractivos y de disfrute lúdico. Se cobraba incluso entrada para disfrutar de sus servicios y visitar las instalaciones. 

Barajas abrió sus puertas en 1931, con una terminal diseñada por el arquitecto Luis Gutiérrez Soto. A sus terrazas acudirían cada domingo centenares de vecinos deseosos de contemplar el espectáculo de la salida y aterrizaje de los vuelos. La red aérea se extendió en los años 30 en todas direcciones, ampliando un horizonte que ni los más intrépidos se hubiera atrevido a dibujar. 1950 – 1969 El lujo de volar Si miramos viejas fotos de los años 50 y 60 del siglo XX, moriríamos de envidia. 

Las mejoras en el trasporte aéreo eran imparables y los pasajeros pudientes incorporaron a su modo de vida el glamour que daba viajar en avión. Era un acto social y un lugar donde relacionarse. Por el cielo iban y venían famosos, políticos, mercancías. Se ampliaban horizontes profesionales y personales en alas de un Boeing, un Airbus o un Douglas. El mundo se hacía más abarcable surcando los aires. Los pasajeros fueron perdiendo el miedo a volar y subían al avión con confianza y naturalidad. Vestidos con trajes sobrios o elegantes atuendos, hacían amigos en el avión como si estuvieran en un cóctel, celebraban cenas servidas en porcelana. 

Los tripulantes empujaban el carrito de la cena ataviados con esmoquin. La revista Life dedicó en 1956 un número a la Air Age [La Edad del Aire]. Las aerolíneas estadounidenses transportaron aquel año 46 millones de pasajeros. En 2005 fueron casi 739 millones. La literatura y el cine descubrieron nuevos escenarios para contar aventuras y en España, la prensa promocionaba los nuevos empleos que ofrecía el mundo de la aviación. Ser piloto o azafata era envidiable, incluso empezaron a vestir trajes de diseño. Thor Johnson, vicepresidente de Pan Am en los años 50 y 60, recordaba así aquellos tiempos: «Todo era tan atractivo como parecía. Servíamos aquellas comidas y la gente se vestía de forma especial. Teníamos un dresscode [código de vestimenta], pero la gente se habría vestido bien incluso sin normas». 

1970 – 2000 El ‘boom’ aéreo De pronto, el mundo se hizo más pequeño pero más concurrido. La presencia de viajeros moviéndose de un lado para otro con una rapidez nunca vista hasta entonces modificó definitivamente, a partir de los años 70, el concepto de viajar. El mundo pasó a transportarse: llegar más rápido para aprovechar el tiempo al máximo y volver lo antes posible. Alcanzar lugares lejanos en un tiempo mínimo fue posible gracias al desarrollo de las compañías aeronáuticas. Aviones más grandes y potentes permitieron abaratar el precio de los pasajes y, así, abrir un amplio abanico de ofertas. 

Ante el aumento de pasajeros dispuestos a moverse, las compañías aéreas optaron por uniformar los servicios y aunque mantuvieron las clases preferentes, la clase estrella pasó a ser la denominada clase turista. Su nombre lo indicaba todo: había aparecido el gran cliente de las aerolíneas. Se acabó viajar exclusivamente por negocio, relaciones políticas, sociales o comerciales, o por simple interés científico. Los grandes «pájaros de hierro» transformaron las míticas rutas comerciales en un intercambio de souvenirs; la exploración científica, en álbumes fotográficos; y el lujo de viajar, en una rutina aeroportuaria… Pero eso ya es otra historia.

viernes, 26 de junio de 2015

Alberto Campo Baeza, arquitecto español internacional, a la espera de la ampliación del Museo del Louvre



Alberto Campo Baeza




Julia Sáez-Angulo

Alberto Campo Baeza nació en Valladolid y vió la luz en Cádiz. Sus obras van desde casas pequeñas como la Casa Turégano, la Casa Gaspar o la Casa de Blas hasta obras mayores como Caja Granada o el Consejo Consultivo de Zamora.

Su trabajo ha sido expuesto en el Crown Hall de Chicago o en la Basílica de Palladio o en el Tempietto de S. Pietro in Montorio o en el MAXXI en Roma, o en la American Academy of Arts and Letters en Nueva York.

Es Catedrático de Proyectos en Madrid desde 1986 y ha sido profesor en la ETH de Zurich, la EPFL de Laussanne, Penn University en Philadelphia, y en la CUA de Washington. Y en muchas otras universidades del mundo. Y es Académico de número en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de España.

Ha recibido la Tessenow Gold Medal de los arquitectos alemanes en Hamburgo, el Arnold W. Brunner Memorial Prize de los arquitectos americanos en Nueva York y el International Award Architecture in Stone de los italianos en Verona. Ha sido nombrado Fellowship del RIBA de Londres.

En su biblioteca hay más libros de Poesía que de Arquitectura. No tiene coche, ni televisión, ni móvil, ni reloj. Y confiesa que es feliz.


1.   ¿Cuál es el panorama  estético y económico social de la Arquitectura hoy en el Mundo?

En lo económico, cada vez hay más gente con más dinero a la par que hay mucha más gente con mucho menos dinero. Pues en Arquitectura pasa lo mismo. Hay arquitecturas buenas que son muy buenas, y a la vez hay muchas arquitecturas malas que son muy malas. Esta sociedad es profundamente inculta en lo que a Arquitectura se refiere. Uno se defiende dando liebre por gato, porque siguen sin entender nada.

2.   ¿Y en España?

Tres cuartos de lo mismo. Aunque haya, lo hay, un nutrido grupo de arquitectos jóvenes estupendos que están haciendo una arquitectura enormemente interesante. También aquí, en España, las arquitecturas buenas son especialmente buenas. Y así se reconoce en todo el mundo.

3.   ¿En qué medida los grandes nombres de arquitectos de un país son cabeza de fila?

En ninguna. Recuerdo haber comprado el primer día del año un periódico económico que anunciaba en portada: Los cien españoles más influyentes. No había ni un arquitecto. Ni uno.

4.   ¿Va cediendo la idea del arquitecto estrella en favor de la Arquitectura de función?

Ni hablar. Esta sociedad es profundamente ignorante y sólo entiende de lo que hacen los que tú llamas arquitectos estrella, que suelen ser cosas tremendas. Todas las ciudades quieren tener un edificio firmado por un arquitecto estrella. Y cuanto más estrambótico sea el nuevo edificio, más contentos se ponen. Allá van todos a adorarlo como si de templos de una nueva religión se tratara.

5.   ¿Madrid sigue ofreciendo una buena Escuela de Arquitectura en la Universidad? ¿Cómo ve las otras Escuelas en el país?

La Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid pasa por ser la mejor del mundo. Así lo afirma por ejemplo Kenneth Frampton, el más prestigioso profesor de Columbia University en Nueva York. Me siento orgulloso de estar en esta Escuela que es pública. Ahora hay demasiadas Escuelas de Arquitectura. Entre públicas y privadas no hay ciudad ni pueblo que se prive de tener una. Creo que es un error garrafal que no tiene fácil solución.

6.   ¿Qué balance haría hoy de su propio trabajo?

No puedo más que dar gracias por el reconocimiento que tengo, por encima de mis méritos. Reconocimiento que es mayor en el extranjero que en mi propio país. He hecho siempre lo que he querido, con la mayor libertad. Y aunque el precio pagado ha sido alto, al final merece la pena. La libertad no se paga con nada.

7.   ¿Qué maestros le enseñaron más y por qué?

Alejandro de la Sota fue el primero y es quizás el que más me ha influido como arquitecto. Oiza, Carvajal y Cano Lasso me ayudaron todos ellos con una generosidad extrema que nunca les agradeceré suficientemente.

8.   ¿En qué medida disfruta o resta la docencia a un arquitecto como usted?

La docencia es un regalo. No me imagino mi vida sin la docencia. No entiendo que pueda haber alguien en la docencia que no disfrute. Cada día, ayudado por mis seis profesores, me debo enfrentar a 150 alumnos. Y puedo asegurarle que lo pasamos francamente bien y creo que los alumnos también y además aprenden mucho. Por lo menos así me lo dicen siempre pasado un tiempo. Y si mis profesores son lo mejor de lo mejor, también mis alumnos lo son.

He repetido muchas veces que se aprende más que se enseña. Y que enseñar para un arquitecto es como afilar el bisturí para un cirujano.

9.   Todos queremos en España que usted gane el concurso para hacer el nuevo Museo del Louvre ¿Qué les ha ofrecido usted para haber quedado finalista?

Muchísimas gracias por tu comentario. Lo que les ofrezco es lo que le dije al tribunal ante el que estuvimos en Lille la semana pasada y les repetiré esta semana en París: les ofrezco un proyecto que va de la mano de la sobriedad y de la belleza. Un proyecto muy riguroso y muy preciso y muy sobrio.

Es como un gran barco varado en hormigón negro. El lema con el que concurrimos era Le bateau îvre , haciendo un guiño a Rimbaud. Y si ganamos me voy a dejar la vida en ello. Si para otros arquitectos éste es un proyecto más, para mí es el proyecto de mi vida. ¡Hacer el Louvre! Nada más y nada menos. Y espero ganarlo.

El Panteón de Roma


10.                ¿Qué arquitectura del pasado y del presente le sigue admirando?

Siempre el Panteón de Roma

11.                Su discurso en la Academia sobre la belleza fue impactante. ¿Vivimos en la belleza?

Claro que vivimos en la belleza. La belleza lo abraza todo, anotaba el Greco sobre las páginas del Vitrubio que presidía su biblioteca. La belleza es necesaria para todo ser humano. Léete los textos que sobre la belleza escribe San Agustín, son definitivos.

12.                ¿Qué libro de divulgación universitaria de la Arquitectura recomendaría?

No me queda más remedio que hablar, como lo hacía Umbral, de mi libro que con el título de La Idea Construida va ya por más de 30 ediciones en español y se ha editado en inglés, en francés, en italiano, en portugués y en japonés. Y esta semana ha aparecido la edición en chino. 

13.                ¿Qué libro está leyendo usted ahora?

La Odisea de Homero en la versión de Carlos García Gual en una preciosa edición de Alianza que ha hecho Manuel Estrada con Roberto Turégano y Lynda Bozarth.

Volver a leer la Odisea está siendo una ocasión de enorme disfrute. El otro día no pude contener mis lágrimas cuando leía el capítulo VIII: Y Odiseo tomando con sus robustas manos su gran manto purpúreo lo alzó sobre su cabeza y se cubrió sus hermosas facciones. Porque se avergonzaba de derramar sus lágrimas desde sus cejas.

      14.¿En qué películas le ha llamado la atención la Arquitectura?

En Le Mépris de Jean-Luc Godard donde la protagonista es la casa Malaparte en Capri del arquitecto italiano Adalberto Libera. Las escenas de Brigitte Bardot y Michel Piccoli sobre la plataforma que navega sobre las aguas del Tirreno en el golfo de Nápoles son inolvidables. Por los actores y por la Arquitectura.

15.                Además del proyecto de ampliación del Louvre, ¿qué otros ambiciona?

No lo sé. Insisto en que no puedo más que dar gracias. Somos afortunados, privilegiados. Frente a tantos y tan grandes problemas que sufre tanta gente, uno no puede más que dar gracias por poder crear con libertad.


jueves, 25 de junio de 2015

EL XV PREMIO INTERNACIONAL GERARDO DIEGO CONSAGRA UN ENSAYO SOBRE LA POÉTICA DE JENARO TALENS





FOTOGRAFÍA: Pureza Canelo, directora de la Fundación Gerardo Diego; Manuel Ramírez (Pre-Textos); y el jurado del premio: Juan Manuel Díaz de Guereñu, Rosa Navarro Durán, Javier Díez de Revenga, Pilar Palomo y Antonio Sánchez Trigueros. AUTORA: Amaya Aznar.

L.M.A.

El jurado del XV Premio Internacional Gerardo Diego de Investigación Literaria, compuesto por Javier Díez de Revenga, Pilar Palomo, Rosa Navarro Durán, Antonio Sánchez Trigueros y Juan Manuel Díaz de Guereñu, ha decidido conceder el galardón correspondiente a 2015 a Juan Carlos Fernández Serrato por su trabajo La mirada de Orfeo: “Entre” poesía e imagen en los iconotextos de Jenaro Talens.

Según destacó el jurado, el trabajo premiado es un estudio sobre el aspecto “más singular” de la poesía de Jenaro Talens, “un poeta rompedor e innovador dentro de la generación de los setenta; un poeta que entiende el poema como ocupación del espacio”. “Se trata de un análisis iluminador de alguien que conoce todos los pliegues del Talens poeta”, señaló Rosa Navarro Durán.

El rumor de lo visible
“Este libro profundiza en la pasión por la visualidad de la realidad que caracteriza la obra de Jenaro Talens; la inscripción del deseo en la palabra poética; la construcción de la realidad desde el supuesto romántico y de la afirmación del yo”, explicó Díez de Revenga, presidente del jurado. “Una monografía necesaria para entender la obra de un poeta que no es fácil, experimental y profundamente inscrito en la modernidad poética contemporánea”, añadió Sánchez Trigueros, quien adujo, además, que “en este caso, objeto de estudio y autor conectan por la visualidad”.

Poesía el conocimiento pero también del pensamiento
El libro incorpora en el apéndice un diálogo “luminoso” con el poeta. “La suya es una poesía de comunicación, pero también de conocimiento, del autoconocimiento, que comprende el mundo a través de su propia experiencia poética. Es decir, descubre, escribiendo el poema, que ahí hay algo que pensar”, asegura en esa conversación Fernández Serrato, a lo que Jenaro Talens responde: “La poesía como el discurso del diván es precisamente eso, sacar a la superficie lo que estaba oculto, hacer visible lo invisible y, en ese sentido, es en el que siempre dije que la poesía no sabe mentir”.

Juan Carlos Fernández Serrato es profesor en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Ha sido profesor de Literatura Española Contemporánea en Ginebra y profesor visitante de Teoría de la Comunicación en la Universidad Austral de Chile, en Valdivia. Su trabajo académico se centra en la teoría crítica de la Literatura y la cultura de masas. Especialmente en el cruce discursivo entre las artes y la comunicación de masas: posmodernismo, culturas pop y discursos experimentales. 

Recordando a Ricardo Senabre
El fallo del galardón ha sido también el momento elegido para el sentido homenaje de la Fundación y de los miembros del jurado a quien desde la primera edición del premio fuera su presidente, Ricardo Senabre, recientemente fallecido. Senabre aunó, con excepcional talento, el trabajo académico y la crítica literaria, de la que fue referente incuestionable y firma de referencia de los más prestigiosos suplementos literarios, páginas desde las que descubrió algunos de los grandes nombres de la escritura contemporánea. En la velada estarán presentes, además de los miembros del jurado, Elena Diego, hija de Gerardo Diego; Juan Cuesta Diego, vicepresidente de la Fundación Gerardo Diego; Pureza Canelo, directora de la Fundación; Alicia Gómez-Navarro, directora de la Residencia de Estudiantes, y Manuel Ramírez, de la editorial Pre-Textos.

El galardón
Doce ha sido los trabajos recibidos en esta edición, de los que el jurado ha destacado la alta calidad y el muy homogéneo nivel de los ensayos presentados.

Las últimas obras premiadas han sido García Lorca y Val del Omar, de Rafael Llano Sánchez (2014), Gerardo Diego y la música de su tiempo, de Ramón Sánchez Ochoa (2013) y Los años americanos de Luis Cernuda 1947-1963, de José Teruel (2012).

El Premio Gerardo Diego, referente incuestionable en el ámbito internacional del hispanismo, persigue distinguir el trabajo ensayístico y de investigación sobre la poesía española del siglo XX, la que fue la pasión más intensa y fiel de Gerardo Diego (Santander, 1896 - Madrid, 1987). Los quince libros hasta ahora publicados componen un conjunto variadísimo: las Vanguardias del 27, Francisco Brines, Claudio Rodríguez, Ángel Crespo, Pere Gimferrer, el propio Gerardo Diego, María Zambrano, Luis Cernuda, Val de Omar o García Lorca, entre otros.

Patrocinado por la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria y por el Ayuntamiento de Santander, el premio conlleva la publicación de la obra en Pre-Textos. La Fundación Gerardo Diego pone generosamente sus fondos a disposición de los investigadores.



miércoles, 24 de junio de 2015

Alicia Pardo, homenaje en honor de la pintora argentina, en la Fiesta del Mantón





Mujer con mantón, de Soledad Fernández


L.M.A.

         El Grupo pro Arte y Cultura ha celebrado una fiesta del mantón en honor de la pintora argentina Alicia Pardo, consejera para América del Grupo, en los jardines de la casa de Mayte Spínola, que ejerció de anfitriona generosa y perfecta.

Al final de la fiesta se entregaron los premios a los mejores mantones de Manila y un diploma a la periodista Julia Sáez-Angulo, miembro del citado Grupo. La foto de familia, a las doce de la noche coronó el acto festivo en el día de San Juan, en torno al solsticio de verano y no lejos de la fiesta de san Matías. que iguala la noche con los días, según recordó el pintor Juan Jiménez.

Alicia Pardo, mujer globe trotter, regresaba de su periplo europeo, acompañada de la escritora argentina Josefina Cárdenas. Una cena en honor del embajador argentino en la capital gala y después, un paso por el castillo de Gmund en Austria, donde, junto a Mayte Spínola, la recibió el Archiduque Andrés Salvador. El Grupo pro Arte y Cultura prepara en la capilla del castillo una exposición para la primavera de 2016.

Tres grandes pinturas lucían a la entrada de la fiesta, como corresponde a una gran cita de artistas: los retratos del rey Felipe VI, revestido de oficial de la Marina, y Doña Leticia, pintados respectivamente por Marta Arespacochaga y José María Fayos. En el centro una recreación de una Madonna de Hans Memling, pintada por Nati Cañada, que presidirá el retablo de la capilla del castillo de Gmund. Grachya Barreiros se dejaba ver como coanfitriona discreta y eficiente.


Cuadro de Anglada Camarassa

El desfile de mantones de Manila u otras procedencias resultó espectacular. Ganó un ejemplar negro bordado en blanco con relieves de diminutas cabezas orientales de marfil.  Con donaire lucían el mantón la editora de Nowtilus Teresa Escarpenter y Rocío Barreiros, entre otras mujeres ataviadas con la prenda. Fayos veía a la primera como un modelo de Anglada Camarassa, así se lo dijo.

María Pilar Morales, haciendo honor a su peletería Groenlandia de Pamplona, lucía un singular mantón negro de cuero bordado en blanco, pieza única porque “ella lo puede y lo vale”, como “el marqués que se hizo un palacio en El Viso, porque pudo y porque quiso”, según reza el dicho popular de El Viso del Marqués. No lejos de María Pilar estaba Pepe Jesús Lorenzo, que prepara una gran exposición del Grupo pro Arte y Cultura para Baleares. Mayte Spínola recordaba su exposición, junto a una parte del Grupo, en Laponia para finales del mes de agosto.

Acuarela, por Mercedes Ballesteros

Exposiciones en Avila, Laponia y Gmund

Las noticias se solapaban al ritmo de los mantones. El día 30 de junio, el Grupo pro Arte, expone sus obras en el Palacio de los Guzmanes de Ávila. Linda de Sousa asegura que el catálogo de los 56 miembros participantes, ha quedado precioso, después de una larga tarea. Rosa Gallego, comisaria junto a Flor Briongos, registraba en su cámara los mejores mantones de la fiesta.

Soledad Fernández, que ha pintado muchos mantones de Manila, lucía el suyo animado en rojos saltones. Carmen Valero llevaba uno de los mantones más antiguos, bordado en verde penicilina, a juzgar por el experto Juan Jiménez: “Las puntas no son redondeadas sino cuadradas”, aseguró el entendido. “Era el mantón de mi abuela y tiene casi doscientos años”, afirmó la aludida. Junto a ella Elisa Sáez de Slöcker, con un mantón de Manila bordado sobre amarillos. ¡Salvo Molière, nadie teme al amarillo!

Marta Sanmamed, recién llegada de Zaragoza, prepara su próximo y segundo libro Aquí yace o no, que busca el éxito del primero. Su libro de narrativa infantil Cipariso, en su versión inglesa, fue premiado internacionalmente en los Estados Unidos. La escritora tiene también talento artístico y su pintura sobre tabla es una belleza. Ahora ha realizado unos gatos en metal con los que acaricia un proyecto ambicioso en las calles.

Marta Rodríguez buscaba en el jardín a su marido, el historiador José Antonio Spínola: “No hay problema, dijo, los maridos siempre reaparecen”. El historiador conversaba con Rafael Feria, del Museo de la Casa de la Moneda, y su bella esposa de rojo y mantón. El historiador J.A. Spínola me dijo en confidencia que "la historia sigue su curso imparable". 

Paz Pérez-Bilbao y Rodríguez Urrutia estaba contenta porque su labor solidaria en pro del Centro Laguna de Madrid ha sido eficaz. El mantón realzaba su figura alta y delgada donde las haya. La duquesa de Franco, bella y serena, sonreía en la fiesta del mantón. No faltó el embajador Mazarambroz.



Marga Núñez prepara sus vacaciones en Levante y comienza con entusiasmo su tarea con los archivos del Grupo pro Arte y Cultura; tiene buena cabeza para ello. “Marga es oro puro”, comentaba una de las presentes, aludiendo al material del que está hecho su corazón. Su bella hija, Anabel Hernández (ana campana le llamaban sus amigas del colegio y ella lo celebra en el correo), sigue con su reconocida pintura, donde la proporción áurea del nawtilus y la espiral de Fibonacci la dotan de armonía. Maribel Andrade prepara exposición para el mes de octubre en el Club 567 y Paloma Hinojosa en la Casa de Vacas. Álvaro Torroba tiene puesta la mirada inmediata en una galería de París. Cerca andaban Paloma Porrero de Chávarri y Manuela Picó, que hablaba de docencia del arte.Todos se mueven en el complejo mundo del arte.

Imposible hablar de todos y de todas. El verano ya está encima con la canícula madrileña, pero las noches son para conversar y disfrutar la vida. Mayte Spínola, radiante en verde esmeralda, en día de guapo subido, nos despidió afectivamente a todos para desearnos felices vacaciones. La vida es breve y hay que disfrutarla; Mayte Spínola nos lo facilita. Si ella no existiera, habría que inventarla.

Dolores de Lara y Juan Jiménez registraron fielmente la noche en sus cámaras fotográficas. Hay que competir con los mantones pintados por Julio Romero de Torres, Picasso, Henri Matisse, Anglada Camarasa, Nonell, Soledad Fernández, Mercedes Ballesteros y otros.

La presidenta de honor del Grupo pro Arte y Cultura es S.A.R Doña Ana de Orleáns.

Silla y Mantón, por Mercedes Ballesteros


Pintura de Anglada Camarassa





         "Mantón de Manila", por Henri Matisse