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martes, 30 de octubre de 2012

"Sorolla. Jardines de Luz", exposición en su Casa-Museo





·     Los jardines de su casa fueron sus últimas obras creativas, llenas de la poesía del silencio y la intimidad

·     A través de 56 óleos, algunos nunca expuestos, se pone de relieve el proceso de introspección que se produce en la pintura de sus últimos jardines, desde su experiencia en la Alhambra hasta el jardín de su casa


         La muestra, que consta de 56 óleos, de los cuales 24 son de colección particular y algunos nunca expuestos antes, se completa con dibujos, fotografías, cartas y otros documentos. Ha podido contemplarse en los museos de Bellas Artes de Ferrara (Italia) y Granada, cosechando gran éxito de crítica y público, y ahora se presenta en Madrid, en la que fue su propia casa, con el jardín que él mismo diseñó, plantó y pintó.

        Pero no son exactamente idénticas; en Granada, han sido más abundantes las representaciones de la Alhambra, cuyos patios y jardines fueron para Sorolla una revelación, mientras que la que se exhibe en el Museo Sorolla ahonda en la representación del jardín de su casa, último refugio del pintor. En Andalucía había descubierto una riqueza sobria, llena de poesía, que se plasmaba en los pequeños rincones, en el rumor del agua de una fuente y en el silencio de los patios bañados por el sol. La experiencia andaluza caló tan hondo en Sorolla que produjo un proceso de introspección y esencialidad que remodeló la poética y el estilo de sus últimos años. Su jardín, construido en esos mismos momentos, actuaba entonces como transmisor y amplificador de esta metamorfosis. La pintura de jardines expresó entonces la madurez de una poética del silencio y la intimidad, concomitante con la sensibilidad modernista de su tiempo.

La exposición se estructura en 4 apartados; Agua, Patio, Jardín y Jardín de la Casa Sorolla, lo que para el artista se interpreta en música, esencia, refugio, intimidad familiar… transmutada en geometría cristalina, arquitecturas vegetales habitadas de color y cargadas de resonancias afectivas.

El Agua, espejo de la naturaleza y del alma, motivo privilegiado en la pintura de Sorolla, recorre también la música y la poesía española de entresiglos, desde Soledades de Machado a Jardines Lejanos de Juan Ramón Jiménez.

El Patio, lugar donde el cielo abierto contrasta con la penumbra de los pabellones, donde la intimidad se esencializa y transmuta en geometría cristalina, habitada y multiplicada por el color.

El Jardín, refugio frente al cansancio. La figura humana casi siempre está ausente. El jardín, polifonía sensorial,  es un espacio donde las arquitecturas vegetales se conjugan con el agua, la cerámica o el mármol para regular no sólo la luz y el color, sino también el sonido.


El Jardín de la Casa Sorolla, construido bajo la influencia de los patios y jardines andaluces, tiene su propio concepto pictórico y escenográfico. Está concebido como espacio de intimidad familiar, entendido como un “salón” de exterior, pequeño paraíso doméstico que resulta además, fuente de inspiración para su trabajo.

Durante la permanencia de la exposición, el Museo Sorolla organiza visitas especiales, talleres y otras actividades relacionadas con la muestra.

Más Información:


lunes, 30 de agosto de 2010

Elogio de los “Jardines Escurialenses” por el paisajista Francisco Felipe Martínez




Julia Sáez-Angulo

“Felipe II fue un gran aficionado a la naturaleza y a la arquitectura. Supo discutir y argumentar con sus arquitectos Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera” recordó Francisco Felipe González (Palencia, 1961) en su conferencia “Jardines Escurialenses” que tuvo lugar en el galería Edurne de El Escorial, que muestra actualmente la exposición “El Jardín de la Utopía”, en colaboración con la galería madrileña Utopia Parkway.

Los artistas Ignacio Evangelista, José Ferrero, Miguel Galano, Concha Gómez-Acebo, Ana Paula Martínez Lanz, Merche Olabe, Chema Peralta, Alberto Pina y Manuel Valencia, muestran sus obras de pintura o fotografía en esta muestra colectiva de gran belleza. La pintura leve y barrida de Galano o las visiones congeladas y casi metafísicas de Olabe resultan sorprendentes, al igual que las fotografías de gran sutileza e impacto visual.

Licenciado en Bellas Artes y especializado en Paisajismo en Alemania, Felipe Martínez recordó al comienzo de su exposición el terrible fuego del monte Abantos junto a monasterio de El Escorial, que tuvo lugar hace pocos años y que arrasó miles de árboles del lugar.

Felipe Martínez elogió la buena elección del El Escorial, en lugar de La Fresneda a causa del paludismo- por parte del monarca español para el monasterio, enterramiento de reyes, tal y como se lo pidió su padre el Emperador Carlos V. Se admiró de la logística emprendida por Felipe II para establecer un lugar de descanso para los monjes jerónimos, encargados de la custodia del lugar y la oración. “Un palacio para Dios y una cabaña para el Rey”, quería el monarca.

Los jardines escurialenses tuvieron a al fraile Cardona como gran creador, junto a otros jardineros extranjeros que llevaron a cabo una gran labor de adecuación de la capa freática y canalización para el llenado de agua en los estanques. Cardona está hoy sepultado bajo las losas del claustro del monasterio.

España tenía una gran tradición de jardines, desde los claustros medievales en el norte, inspirados en el jardín persa- a la herencia hispano-musulmana en el sur, para jardines en medio del calor y con escasez de agua. Además se contó con la influencia renacentista italiana, si bien con los Austria llegó la jardinería flamenca.

Interés de Felipe II por los árboles frutales

El conferenciante subrayó el interés de Felipe II por los frutales en sus jardines escurialenses, en los que llegaron a plantarse naranjos protegidos con tablones en invierno. Se contó con la presencia de nogales, higueras, almendros, olivos... y las particulares autóctonas españolas de la pera de Longuindo y las manzanas camuesas, frutas ambas muy gustosas y bastante perdidas en el mercado español, reemplazadas por las especialidades sajonas.

El comedor del monasterio de El Escorial muestra todavía pinturas del XVI y XVII, que representan los jardines y frutales de esos siglos, con un cuidado y esmero que sorprenden.

El “Libro verde de El Escorial” ilustra bien sobre los jardines escurialenses y sus necesidades ambientales, así como los libros de Gregorio de los Ríos, Alonso de Herrera y Andrés Laguna.

Entre los asistentes al acto se encontraban, además de los galeristas Margarita y Antonio Navascués, diversos artistas como Ruslán Galasov; la farmacéutica M. Carmen Martínez y diversos expertos en el tema de la jardinería.