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jueves, 13 de julio de 2023

“HISTORIAS Y PERSONAJES DEL NORTE DE ÁFRICA”. Viaje con los libros de Julia Sáez-Angulo

Palacio de Guisa en Larache
Carlos S. Tárrago con el nieto de Abdelhalek Torres



Carlos Sánchez Tárrago

        13/7/23.- Estos días atrás he hecho un corto viaje a Tánger, ciudad en la que dejé muchos y buenos amigos, tras una larga etapa profesional. Me encuentro con una ciudad que ha sufrido una gran transformación en estos últimos años y que ha visto un crecimiento espectacular de la población. 

Nada que ver con aquel Tánger, casi familiar, de mi llegada a mediados de los ochenta, cuando todavía podías encontrarte, incluso conversar, con personajes como Paul Bowles, Mohamed Choukri, Juan Goytisolo, Rachel Muyal, Adolfo de Velasco, Joseph McPhillips, Emilio Sanz de Soto

Hoy, el viajero que llega a Tánger, llega a una ciudad moderna que le va a sorprender. Una ciudad que es, y siempre ha sido, especial. Tánger es: ¡Tánger! Donde se hallaban instaladas las sedes de las delegaciones diplomáticas en Marruecos desde finales del siglo XIX y que gozó de un estatuto internacional desde 1923 hasta la independencia de Marruecos, en 1956. Sin olvidar que fue ocupada por España desde 1940 a 1945.

Tras unos años de ausencia, he querido conocer las grandes transformaciones surgidas en la ciudad, y me he quedado maravillado: magníficas carreteras, estupendos edificios, elegantes cafeterías, lujosos hoteles, rápidas comunicaciones… nada que envidiar a cualquier ciudad europea, a las que a muchas supera.

Pero yo no me puedo olvidar ese Tánger que vivieron, pintaron, escribieron y cantaron tantos personajes que fueron dejando sus huellas.

Me instalé, para ello, en el Hotel Rembrandt, ese hotel al final de Boulevard, donde un día se alojara Tenessee Williams o Habib Bourguiba, cuya visita, en 1951, quedó grabada en una placa en la fachada del hotel. Desde el Hotel, con la playa y puerto a sus espaldas, me dirijo por el boulevard hacia el Zoco y la Medina. En mi caminar, me paro en el escaparate de la Librairie des Colonnes, epicentro cultural de la ciudad, fundada en 1949, utilizada por Juan Goytisolo o Paul Bowles, para recibir sus correspondencias o recados y donde presentaban sus libros autores como Amin Maalouf con el que me fotografié firmándome su libro (Les croisades vue par les árabes). Continúo por la acera de la izquierda para ver la gran sinagoga Chaar Rafael, aún activa, vestigio de una comunidad que llegó a albergar unas 17 mil almas. Un poco más adelante cruzo hacia el conocido mirador de los cañones, que apuntando hacia el puerto sirve de apoyo la mayoría de las veces para los “cansados mirones”. Estoy al lado de la Place de France y aprovecho para tomarme un té en el famoso Café de París. En el mismo lugar que lo hicieron Jean Genet, Truman Capote, William Burroughs y tantos otros.

Mientras tomo el té a la menta, muy dulce y muy caliente, como me gusta y se debe tomar, veo enfrente los hermosos jardines del Consulado de Francia, donde tantas veces pude entrar, y tengo ante mí, dos opciones para el siguiente caminar: girar a la derecha, por la calle de la Libertad, para entrar en el Minzah y continuar mi visita al Zoco y la Medina o continuar por el Boulevard hacia arriba, hasta la Plaza de Iberia (actualmente Place El Koweit) donde están las instituciones españolas (Instituto, Colegio, Consulado, Instituto Cervantes y Hospital Español) después de haber dejado atrás la antigua Biblioteca Española, fundada en 1941. Pero es este un histórico e interesante caminar que dejaré para otra ocasión. Aquí quiero aprovechar mi descanso para acercarme a otra mirada de Tánger, de una manera sosegada y documentada.

Nada mejor para ello que hacerlo a través de un estupendo libro que publicara mi querida y admirada amiga, la escritora, abogada y periodista, Julia Sáez-Angulo, con el título de Historias y personajes del Norte de África, en dos tomos. Un magnífico descubrimiento para quien no conozca su historia y para los que la conocemos, una estupenda oportunidad de conocer historias o detalles que no sabíamos. Son una serie  de relatos, muy documentados. He disfrutado con las historias de Bu Hamara, el hombre del asno (el famoso Roghi); con las de la duquesa de Guisa en Larache, cuyo palacete, ahora en ruina, visité; conocer Sidi Hosni, la fabulosa casa que en su día perteneció a la rica heredera Barbara Hutton (solo pude  fotografiar la puerta de entrada); o los célebres personajes que aparecen en el segundo tomo: Fortuny, Tapiró, Jane Bowles o Abdelhalek Torres, personaje muy interesante, para la historia de España y Marruecos, con cuyo nieto, viejo conocido, tuve la oportunidad de charlar mientras nos tomábamos el té. Supe así, que es su madre quien gestiona la Fundación que lleva su nombre donde se conserva y difunde su gran legado.

Ha sido muy interesante releer esos libros que un día me dedicara. Yo, que he leído muchos libros sobre Marruecos, encuentro en este una forma muy amena y muy documentada, como ya he dicho, para conocer unos personajes no siempre conocidos o bien descritos. Y Julia, además, lo hace con esa prosa tan elegante y amena que la caracteriza.

Es un libro Historias y personajes del Norte de África I y II son imprescindible para disfrutar y conocer bien ese Norte de África cuando allí se viaje. Están publicados por la editorial EspacioCultura.



Con Amín Maaluf, el autor y su hijo
Sidi Hosni

sábado, 25 de junio de 2022

"Tánger era la clave", libro de Carlos Abella, editado por Almuzara


Terroristas de ETA y grupos de extrema derecha durante la Transición, protagonistas de la trama



L.M.A.

        21 de junio de 2022.- Tánger era la clave es el título de la nueva novela que acaba de publicar la editorial Almuzara. Se trata de un thriller que, escrito por Carlos Abella, se sumerge en los meses posteriores a la muerte de Franco, un momento transcendental pues se estaba llevando a cabo el cambio político que dio origen a la implantación de una monarquía parlamentaria de corte occidental.

Con un solvente manejo de la historia reciente de España, lugar temporal por donde transcurre la novela, y con un fondo de escenario convulso en el que tienen intenso protagonismo los terroristas de ETA y grupos de extrema derecha, Carlos Abella entreteje una intrincada trama propia del género negro policiaco, en la que pone a investigar a un periodista sobre los atentados que se están perpetrando con el fin de boicotear el cambio político que estaba produciendo.

Un rastro que le llevará hasta Tánger, ciudad en la que se desvelarán los apoyos que esos grupos de extrema derecha han recibido en esos intensos meses de 1976, en los que se han producido el secuestro de dos periodistas, los muertos de los obreros en Vitoria y los graves incidentes entre grupos de carlistas en Montejurra y distintos atentados en el País Vasco.

La débil convicción del presidente Arias Navarro frente al decidido compromiso  democrático  y reformista del Rey, y de los ministros Areilza, Fraga, Suárez, Calvo Sotelo, Garrigues y Osorio; el viaje a Estados Unidos del Rey en busca del apoyo internacional; la inauguración del diario El País, así como la agrupación de la oposición comunista, socialista y nacionalista en la conocida “Platajunta”, aderezarán este inestable escenario por el discurre esta novela en la que se describe con precisión la historia reciente de una España vibrante y con ansia de libertad.

La novela describe con realismo la vida cotidiana de un diario, el compromiso de la redacción con la investigación, y el dia a dia de unos meses que fueron decisivos para que hoy España sea una democracia. Y Abella acierta a describir el Madrid de esos meses de 1976, los restaurantes donde se fraguaban las tramas y claves de la política, y a manejar con seducción las relaciones sentimentales del protagonista, llenas de erótico atractivo.

Lo que dicen de la novela:

“Tiene todos los ingredientes de la novela de ficción pero con un trasfondo real en el que se entremezclan los episodios vividos con situaciones y personajes creados por Abella, con un inmenso atractivo.” Carmen Posadas

“Un soberbio thriller que nos sumerge en los meses posteriores a la muerte de Franco, cuando poníamos los cimientos de la Transición.” Fernando Sánchez Dragó

Carlos Abella Martín (Barcelona 1947). Es licenciado en Ciencias Económicas. Ha publicado obras de distintos géneros, entre ellos, las biografías de Adolfo Suárez y de Luis Miguel Dominguín, los ensayos Murieron tan jóvenes y Derecho al toro y la novela Las cartas del miedo.

Ha ocupado distintas responsabilidades en la administración pública, con despacho en el Palacio de la Moncloa en dos etapas distintas, -1981-1982 y 1998 -2000–, en el Banco de España, en la Comunidad de Madrid, en RTVE y en la Plaza de toros de Las Ventas.

miércoles, 26 de febrero de 2020

Relato "JANE BOWLES Y CHERIFA EN TÁNGER"

Jane y Paul Bowles



 26.02.20
por Julia Sáez-Angulo

            Jane Bowles confiaba plenamente en Cherifa, mujer árabe rústica, del Tánger barriobajero, porque tenía una inteligencia despierta y una capacidad resolutiva inalcanzable. En su regazo se sentía segura. Desde primera hora de la mañana con su actividad solícita implacable, hasta la noche compartida en el lecho, Cherifa era todo para ella, aquejada tras una mortificante hemorragia cerebral que la había dejado dependiente.
            Después de una vida errante desde su Nueva York natal, pasando por Suiza, Centroamérica, París, Ceylán..., diez años llevaba instalada Jane junto a su marido Paul Bowles en la Ciudad Azul, la hermosa localidad atlántica, zona internacional junto al Protectorado español en Marruecos, donde cada seis meses se hacía cargo de la ciudad Gran Bretaña, Francia o España. Un extraño maremagnum de estatus jurídico internacional que trataba de organizar el caos de una ciudad islámica, junto a una población foránea flotante.
            Tánger, bajo un cielo azul de nubes arrastradas por vientos marinos, era la puerta de Europa en África, el puerto de desembarco, donde una nubecilla de niños se ofrecían a llevar el equipaje de los viajeros por unos céntimos.  Olía a mar, jazmín y acentos de excremento. Tánger era un centro de observación, donde los dimes y diretes políticos y sociales circulaban por los cafés –verdadero tejido urbano de la ciudad- y los mensaje encriptados de relevancia pasaban al conocimiento de los espías. Los cafés, lugares para mirar y ser mirados, el ocio gratuito más ameno del mundo. Los atardeceres tangerinos resonaban con lejana música de tambores y los anocheceres tenían la calidez del terciopelo, bajo la luna sarracena. La arena de las playas era acariciadora para los pies desnudos de los paseantes, un masaje suave, perturbador. Tánger, lugar maravilloso, salpicado de prodigios.
            En Tánger de los años 40, visitaron a Paul y Jane Bowles numerosos escritores y personajes erráticos. En su casa de Tánger, el matrimonio recibió a muchos de ellos a lo largo de una década. La heroína y el hachís circulaban con facilidad por las callejuelas de la medina, los dedos y las gargantas de muchos de ellos.
            El maldito ictus hizo a Jane apearse de la escritura, actividad que había iniciado a sus quince años, cuando aún era Jane Auer, perteneciente a una culta familia judía norteamericana y visitaba los ámbitos bohemios de Greenwhich Village. La vida manda con su implacable toma de tierra.
            En los primeros años de su matrimonio, a Jane le gustaba cocinar para gusto satisfacción de su esposo, no así en el sexo, pues al poco de casarse en 1938, comprobó que era lesbiana, algo que Paul asumió, porque él también sintió la doble llamada de los sexos. Pese a todo, nunca se separaron; se protegieron uno al otro, fieles al compromiso que contrajeron al casarse.
            Con la islámica Cherifa, figura hombruna de bronca voz, Jane había encontrado el refugio grato, el culmen de la tranquilidad y la placidez; se entregó a ella en alma y cuerpo y, como una niña, seguía sus indicaciones de descanso, comidas, boticas y rituales mágicos, que le llevaban a órbitas jamás soñadas, a las alturas de regiones celestiales, a paraísos imposibles en la tierra. Con Cherifa, Jane amortiguó sus permanentes dudas existenciales, su espíritu se apaciguó, mientras su cuerpo mermaba y su mente se desplazaba por ámbitos nuevos, donde escalaba estribaciones inverosímiles o descendía a profundidades abisales. Jane se iba convenciendo de que la verdadera sabiduría estaba en el origen y no en la cumbre de la civilización. Cherifa la conducía por los senderos primitivos del arrebato y el placer, algo nunca visto ni sentido hasta entonces. Era el conocimiento abismal. Era la fascinación por Cherifa, la mora amante, como la llamaban algunos amigos. La fragilidad física y mental de Jane se refugió en su amada Cherifa y las bocanadas del hachís en el sebsi, -adminículo fabricado en madera de naranjo-, hasta frisar con frecuencia la sobredosis.
            Cherifa mujer primitiva, pero con determinación, era admirada por el propio Paul y sus amigos por esas cualidades que reflejaban una fortaleza inusual. Tenía sentido del humor y eso la engrandecía. Vestía pantalones vaqueros en la casa, sobre los que se colocaba una chilaba al salir a la calle para mimetizarse con el ambiente de la ciudad, para integrarse sin dificultad en él. Jane la conoció en un mísero puesto del mercado vendiendo algunas verduras. Poco a poco fueron relacionándose hasta intimar. Cherifa fue a vivir a la casa de los Bowles, donde encontró un modo fácil de obtener dinero por sus servicios, y la fuente donde fue creciendo su codicia.  
            Al no ver mejoría alguna en la salud de Jane, Paul comenzó a preocuparse y a sospechar de Cherifa, a la que a veces la considerabna una bruja siniestra, que utilizaba la magia negra sin pudor. Observaban como la criada sometía a Jane bajo su influencia, palabras, magias y ritos infernales. Paul decidió ingresar a su esposa en Málaga, en la Clínica de Reposo Nuestra Señora de los Ángeles, una institución confortable; no podía dejarla en Marruecos, la influencia de Cherifa llegaría hasta Jane con su torva mano alargada. Había que poner el Estrecho por medio. Jane ya estaba muy gastada, y su memoria, entendimiento y voluntad se encontraban menguados por el ictus y su vida al lado de Cherifa. Apenas podía hablar. Paul pagó los gastos del internamiento de Jane y, más adelante, su sepultura durante diez años en el cementerio malagueño de San Miguel, que alojó su cuerpo en una tumba sin lápida. Sit tibi terra levis escribían los romanos en sus tumbas, recordó Paul Bowles.

            En 1998, una estudiante admiradora de Jane Bowles quiso llevar sus restos mortales a Marbella, y ponerle una lápida con su nombre, hecho que movilizó a Málaga, la ciudad que los albergaba. El Ayuntamiento malagueño decidió no solo dedicarle una bella lápida de mármol finés sobre una tumba  con su nombre (Jane Bowles 1917 – 1973), sino también dedicarle una avenida para que aquel resuene cada día en boca de sus ciudadanos.

sábado, 1 de febrero de 2020

RACHEL MUYAL. IN MEMORIAM


                                                      
Rachel Muyal y Víctor Morales Lezcano

Amin Maalouf, diciembre de 1986, firmando un libro a Carlos Sánchez Tárrago en la Librairie des Colonnes de Tánger, junto a su hijo mayor




              Víctor Morales Lezcano


         1/2/20 .- Madrid .- Aunque algo borrosamente en mi memoria, recuerdo todavía mis dos o tres primeros viajes y estancias en el Marruecos de finales de los años 70 del siglo XX. Me encontraba por entonces inmerso en un tema de estudio e investigación que quedó pronto acuñado como Relaciones contemporáneas hispano-marroquíes, tema ampliado a otros dos países clave del Magreb central: Túnez y Argelia.

         De entre aquellos recién conocidos y, muy pronto, apreciables amigos marroquíes, que han desaparecido de la faz de la Tierra, citaría al profesor Germain Ayache, al periodista y diplomático M. Larbi Messari, a Simón Levy, impulsor del ensamblaje histórico constituido durante siglos por el legado hispano-judeo-marroquí; también a unos pocos tetuaníes de excelencia como los hermanos Bennuna y, last but no least, a M. Ibn Azzuz Hakim. A ellos y a unos pocos amigos de procedencia transfretana habrá que consagrarles desde España una semblanza póstuma que se compadezca con su importante contribución a que las dos orillas del Mediterráneo sigan reconociéndose con afecto.

         Ahora bien, una mención especial, muy especial, quiero poner hoy de relieve en este blog: la de nuestra inolvidable Rachel Muyal,  referente mayor de Tánger desde su famosa Librairie des Colonnes (54 Boulevard Pasteur; Tánger).
         Lectores de toda especie y almas peregrinas fascinadas por la letra impresa, gentes de nobles aspiraciones como son la libertad de pensamiento y el disolvente sentido del humor hicieron de Librairie des Colonnes un punto de encuentro, al tiempo que de solaz. Los inolvidables Juan Goytisolo, Paul Bowles, y Jean Genet hicieron de aquella librería un lugar de encuentros, ya, fugaces, ya, duraderos, al deambular por el Boulevard Pasteur y aledaños gibraltareños de Tánger.
         Ahora que Rachel Muyal nos ha dejado algo más solos, cuando volvamos a visitar la Librairie des Colonnes, ¿quién podrá evitar no echar en falta su acogedora sonrisa, que tanto coadyuvaba a resaltar la perspicacia de sus miradas?
         El fulcro franco-hispano-marroquí que Rachel Muyal forjó en Librairie des Colonnes permanecerá en la esencia del recuerdo de todos los que de su mano aprendimos a sentirnos como si fuéramos ciudadanos e incondicionales de la Villa del Estrecho. De ella, de Rachel, de todo lo que llenaban su presencia, su conversación y sus “gestiones” se llegó a decir que era tout à fait incontournable à Tangier. Adiós, Rachel, hasta la vista.

                                                         ***


viernes, 15 de marzo de 2019

Paz Amselem, escritora del libro “El médico de Tánger”, relato casi real sobre el padre de la autora durante la II Guerra Mundial.


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Julia Sáez-Angulo


            14/3/19 .- MADRID .- Inspirado el protagonista en el personaje de su propio padre, Paz Amselem ha escrito el libro El médico de Tánger, la historia de un cirujano célebre en Maruecos, cuando la ciudad marítima era clave durante la II Guerra Mundial como nido y hervidero de espías. La historia novelada, de 336 páginas, ha sido publicada por la editorial ViveLibro y fue presentada en la Casa Sefarad Israel de Madrid por el hijo de la autora Daniel F. Amselem.

            El libro incluye una interesante bibliografía que alude de una u otra manera a los hechos históricos que tangencialmente se narran y una serie de agradecimientos a las personas que colaboraron con la escritora.

            Paz Amselem Etreros (1940)  nació en lrache durante el Protectorado de Marruecos. Se licenció en Filosofia y Letras en la rama de Historia en la Universidad Complutense con la tesina “Los judíos en la obra de Cayo Cornelio Tácito”. Ha sido traductora e intérprete. Ahora está jubilada y ha colaborado en revistas como Tingis y en el libro Un planeta llamado Tánger. Forma parte de la tertulia de historiadores  y periodistas Tertumed.

            El libro, que participa en buena parte de lo que se denomina autoficción y relato indirecto, comienza así: Poco tiempo antes de morir, mi padre me reveló parte de su vida, hasta entonces desconocida para mí. Aquellos tiempos difíciles que nos tocó vivir fueron la primera consecuencia que marcaron su destino”.

            Simón Amselen, ilustre cirujano, famoso en Marruecos y reconocido en Israel como uno de los grandes médicos de la diáspora, figura en el Museo Nahum Goldmann de Tel Aviv. Una personaje que colaboró en la Operación Mincemeat del M16, cuyo objetivo fue engañar a los alemanes para cambiar el curso de la II guerra mundial.

            El libro de Paz Amselem, que mezcla realidad y ficción, para dar narrativa continuada al personaje y a la historia, es un friso de un tiempo que ella conoció en parte y sobre todo fue informada del mismo en primera mano. Vale la pena leer este largo relato de  un Tanger internacional que fue de todos.
  
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