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sábado, 26 de noviembre de 2016

Antonio Colinas: “El poeta sigue una voz y ha de evitar los cantos de sirena”.



Antonio Colinas, escritor, en Palacio Real



Julia Sáez-Angulo

            Antonio Colinas es el ganador del  XXV Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y ha presentado la publicación de su antología Lumbres, editada por la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional. Se ha presentado en el Salón de Mayordomía del Palacio Real de Madrid. El libro lleva una introducción de María Sánchez-Perez y Antonio Sánchez Zamarreño. La primera estuvo presente en Palacio Real y glosó la obra del escritor.

            El libro lleva una serie de fotografías en blanco y negro que dan cuenta de la biografía familiar y literaria del escritor. El autor ha sido viajero por el Mediterráneo, Hispanoamérica, “donde la poesía es algo vivo en la calle”, pero también ha viajado a Corea, China e India. Ha estado en universidades de Alemania e Italia y allí donde le reclaman porque hay tesis doctorales sobre su poesía.

            Uno de los poetas más valorados del panorama literario español, Antonio Colinas (La Bañeza, León, 1946), residente en Salamanca,  se mostró agradecido por el premio que le llega a los 70 años y a los 50 de su trayectoria profesional. Recordó que en la adolescencia “el poeta sigue una voz y ha de evitar los cantos de sirena”. Subrayó que “lo clásico es la palabra en el tiempo que no pasa” o que sus maestros fueron Vicente Aleixandre en lo poético y María Zambrano en el pensamiento.

            El poeta premiado siguió un criterio emocional más que de tendencias estéticas a la hora de hacer la antología Lumbres, según su propia confesión. Su poesía tiene partes emocional, meditativa y humanística.

            Colinas declaró también que el premio Nobel 2016 a Bob Dylan “no se adapta a la idea del Nobel que yo tengo” y al mismo tiempo que “echo de menos los juglares”. Respecto a la poesía de los jóvenes de hoy, la encuentra menos encorsetada y más libre que en el pasado reciente.


jueves, 15 de noviembre de 2012




Ernesto Cardenal, Presentación de su antología poética en Palacio Real de Madrid

 


Julia Sáez-Angulo

         El poeta nicaragüense  Ernesto Cardenal (Granada. Nicaragua, 1925), XXI premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana ha estado presente en el acto de presentación en Palacio Real de su libro “Hidrógeno enamorado”, una selección del propio poeta, en edición e introducción de la profesora María Ángeles Pérez López.

En el acto estuvieron también José Rodríguez-Spiteri y Palazuelo, Presidente de Patrimonio Nacional; Noemí Domínguez García; Vicerrectora de Relaciones Internacionales e Institucionales de la Universidad de Salamanca; Ernesto Cardenal, Poeta Galardonado; y María Ángeles Pérez López, antóloga y profesora titular de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Salamanca.

Pérez López comentó la obra de Cardenal y habló de la “rescritura de Quevedo”, de los numerosos diálogos intertextuales de sus poemas con los versículos de la Biblia o los axiomas científicos, lo culto y lo popular”. “En su obra se dan la mano la ecología y la eco-poesía”, así como el “homenaje a los indios americanos”. En sus poemas asoma la humildad de San Francisco y la justicia”, añadió. Una obra con una “propuesta de enamoramiento vital” y “original en el tratamiento de todo los temas”, concluyó.
Con título que parafrasea a Quevedo en su célebre verso “polvo enamorado”, el poeta a agradeció el galardón a la Reina de España y a los organismos patrocinadores.

Sobre el libro dijo que “Hidrógeno enamorado” era una antología muy completa. “A veces la grandeza de una obra literaria se debe a razones extraliterarias”, dijo Cardenal, para señalar a continuación que su tarea ha estado siempre “al lado de los oprimidos y los pobres, y de la teología, más que de la liberación, de la revolución”.

Recordemos que Ernesto Cardenal es sacerdote y fue ministro del gobierno revolucionario del FSLN de Nicaragua en 1979, y fue amonestado públicamente por el papa Juan Pablo II, porque siendo sacerdote ocupaba un cargo político partidista.

La ciencia en sus versos

Cardenal leyó ante los presentes su poema “El celular”, después de decir que el teléfono móvil es el gran invento del siglo y mejor para los pobres que para los ricos, pero –se veía venir- la explotación para extraer el coltán, mineral necesario y escaso en África para la elaboración del celular, había acarreado miles de muertes, en una guerra sin tegua de las multinacionales. (Javier Reverte ha hablado de ello en una de sus últimas novelas).
“Desde muy joven mi poesía ha tenido presente la idea de la ciencia”, dijo el poeta. “La ciencia nos desvela la creación y a su Creador. Me acerca a Dios”, declaró en otro momento, así como que “la revolución que queda por hacer es la mundial, que será una sola e inevitable”. “La palabra de Cristo era ya subversiva y por eso le llevó a la muerte”, concluyó.

La poesía de Ernesto Cardenal resulta con frecuencia muy descriptiva y narrativa, casi reportera de acontecimientos y hechos históricos.  “La Arcadia perdida”, un largo poema sobre los indios en Paraguay, también incluido en la antología, es ejemplo de esa narratividad de unos acontecimientos del pasado.

La figura y obra de Cardenal ha sido quizás hiper valorada por ciertos sectores de pensamiento político radical. Su obra ha sido editada en España por la editorial Trotta.