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lunes, 25 de mayo de 2020

Mariano Barbacid: "Ojalá España abra los ojos y el corazón a la ciencia"


Mariano Barbacid

Por Benjamín G. Rosado 
Fotografía de Luis de las Alas

      25.05.2020 .- Ni siquiera en plena pandemia, el bioquímico Mariano Barbacid ha dejado de investigar contra el cáncer. Confía en que esta situación abra los ojos a toda la sociedad y reclama más ayuda a la investigación. "La ciencia y la tecnología son el motor de la economía", asegura.
Hace dos años la Fundación El Instante organizó, con ayuda de Christie's, una "subasta del tiempo" en la que destacados agentes de la cultura, la política y la ciencia ofrecieron 25 minutos de su agenda a cambio de fondos para causas benéficas. Uno de aquellos donantes fue el bioquímico Mariano Barbacid (Madrid, 4 de octubre de 1949), que ha accedido a prestarnos esa misma fracción de tiempo para hablar de la situación de la ciencia en España, ahora que nuestro futuro pende, más que nunca, del hilo de las probetas. "Muy poca gente habría podido predecir algo parecido a lo que estamos viviendo, sobre todo si uno no es experto en epidemiología de enfermedades infecciosas", reflexiona el jefe del grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). "Es inevitable pensar que uno habría tomado otras decisiones de haber desempeñado ciertos cargos, pero trato de mantenerme fiel al viejo aforismo del zapatero y sus quehaceres. Solo me permito opinar sobre lo que concierne a la investigación científica".
Una de sus mayores aportaciones fue el aislamiento del primer oncogén humano, RAS, que supuso un avance considerable para el estudio de las bases moleculares del cáncer. El descubrimiento fue publicado por la revista Nature en 1982, cuando todavía trabajaba para el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos. Llegó a ostentar el cargo de vicepresidente de Oncología Preclínica de la multinacional Bristol-Myers Squibb, pero en 1998 lo dejó todo para fundar y dirigir en España el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, al que sigue vinculado. Hace mucho tiempo que le sobran galones en el currículum, tantos -solo él y otros cinco españoles pertenecen a la Academia de Ciencias de Estados Unidos- como para haber optado a la tranquilidad de un despacho con vistas. Pero a sus 70 años le sigue yendo la vida en el laboratorio. Ni siquiera durante la cuarentena ha dejado de trabajar y elaborar informes desde casa. Lleva publicados más de 300 trabajos científicos, con uno de los índices de impacto -el ansiado Hirsch- más altos de Europa. "Ojalá España abra los ojos y el corazón a la ciencia", anhela sin un solo síntoma de abatimiento.
Hemos descubierto, de pronto, que la ciencia no es estanca. Tiene mucho que ver con la economía, por supuesto, pero también con la cultura y con la política. ¿La ideología puede resultar perjudicial para la salud?
La ciencia y la tecnología son el motor de la economía en las sociedades avanzadas, aunque en algunos países, como el nuestro, todavía cueste admitirlo. Respecto a la ideología, por supuesto que puede ser perjudicial para la salud. Pregúnteselo a quienes sufrieron las persecuciones nazis o estalinistas, aunque evidentemente ninguno de estos ejemplos viene al caso que nos ocupa ahora. Lo que está claro es que el desarrollo científico y tecnológico deberían estar muy por encima de cualquier ideología.
Fruto de sus años de investigación son algunas terapias pioneras en el campo de la oncología. ¿Alguno de esos hallazgos podría tener aplicación en alguno de los frentes en los que se combate el Covid-19?
Me gustaría responderle con algún dato esperanzador, pero no creo que la investigación en oncología pueda aportar nada significativo para combatir la pandemia del Covid-19. Tenga en cuenta que las enfermedades infecciosas vienen de fuera, mientras que el cáncer nace dentro de nosotros mismos.
En 2012, Barbacid fue nombrado miembro de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU (NAS), a la que solo pertenecen otros cinco investigadores españoles.En 2012, Barbacid fue nombrado miembro de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU (NAS), a la que solo pertenecen otros cinco investigadores españoles.
Su equipo ha conseguido identificar varias dianas terapéuticas contra el cáncer, como la proteína RAF1. ¿Qué supone este avance?
En los últimos tiempos las técnicas de ultrasecuenciación han permitido identificar la gran mayoría de las mutaciones causantes de los más de 200 tipos distintos de cáncer. Unas de las mutaciones más perniciosas son las que activan el oncogén KRAS. A pesar de tratarse de una proteína muy pequeña y de la que podría decirse que conocemos todo lo que es posible saber, a día de hoy no somos capaces de desarrollar fármacos selectivos que la combatan. Ya hay ensayos clínicos de fase II de fármacos muy prometedores, pero solo contra una de las muchas y muy distintas mutaciones que puede activar este oncogén, lo cual, si bien no es ideal, no deja de resultar esperanzador. Debido a estas limitaciones, muchos científicos hemos centrado nuestras investigaciones en las proteínas que median la actividad oncogénica de KRAS. De todas ellas, nuestras investigaciones han demostrado que la única que reúne efectividad terapéutica e induce toxicidades aceptables es la proteína RAF1. Ahora, una vez demostrada la eficacia de eliminar esta proteína en modelos animales, el reto consiste en identificar estrategias capaces de destruir esta proteína mediante aproximaciones farmacológicas. O dicho con otras palabras: en diseñar fármacos capaces de destruir la proteína RAF1 de los tumores producidos por KRAS, principalmente de pulmón y de páncreas.
Usted mismo reconoce que le está costando encontrar financiación para la última fase del proyecto, esto es, la identificación de fármacos a partir de una estructura tridimensional de la molécula. ¿Qué tipo de inversor necesitan?
Se trataría fundamentalmente de inversores a largo plazo que no busquen un beneficio inmediato. Buscamos empresas o instituciones con un porfolio de inversiones lo suficientemente amplio como para que se puedan arriesgar invirtiendo en un proyecto de estas características. Hablamos de una cantidad de entre 10 y 15 millones de euros para los próximos cinco años, sabiendo además que el retorno no será inmediato. Como contrapartida, aparte del beneficio que dichos fármacos puedan proporcionar a la sociedad, contamos con un margen económico verdaderamente amplio. Recordemos que los fármacos que hoy en día se usan para el tratamiento de ciertas leucemias generan ventas superiores a los 12.000 millones de euros anuales. Cifras que, por cierto, ya están siendo superadas por otros fármacos basados en la inmunoterapia.
¿Ha podido hablar o compartir impresiones con algunos colegas que están ahora en primera línea de fuego de la pandemia, como Luis Enjuanes?
La verdad es que no he hablado ni con Luis ni con mi también buen amigo Mariano Esteban, experto en el desarrollo de vacunas contra enfermedades infecciosas, como el VIH, cuyo historial está contribuyendo al desarrollo de la vacuna contra el Covid-19. No es mi intención robarles ni un segundo de su tiempo. Les he oído y les he leído en los medios de comunicación. Nos conocemos muy bien desde hace más de 40 años y confío plenamente en su gran nivel científico y conocimiento sobre la materia. Esperemos que la financiación recientemente anunciada por el Gobierno les permita llegar a buen puerto, aunque en ciencia nunca hay garantías plenas de nada.
Uno de los efectos secundarios del coronavirus es la invisibilización de otras enfermedades graves. ¿Hasta qué punto la pandemia está trastocando la atención oncológica y su detección temprana?
Este asunto pertenece al ámbito hospitalario y no dispongo de datos suficientes. Tenga en cuenta que mi actividad se limita al laboratorio. Estoy convencido de que se estará haciendo un importante esfuerzo para minimizar los efectos que pueda tener esta pandemia sobre otras enfermedades importantes, como el cáncer.
¿Qué le parece que se hayan cerrado todos los comercios, salvo los de artículos de primera necesidad entre los que se incluyen los estancos?
Es evidente que el aislamiento evitará contagios. Parece una medida lógica, pero como le decía antes: "Zapatero a tus zapatos". Me permitirá que no me una al amplísimo coro de voces, a veces poco informadas, que se dedican a emitir opiniones día y noche.
En 2014, el bioquímico fue nombrado "fellow" de la Academia de la Asociación Americana de Investigación en Cáncer (AACR). Se convertía así en el primer español en recibir este reconocimiento.Las instalaciones del CNIO permanecen cerradas desde que el Gobierno decretara el estado de alarma. "Nuestras actividades están en pausa, a la espera de nuevas directrices", concede el bioquímico, que lidera un grupo de 18 investigadores. Ahora la prioridad de su equipo consiste en mantener con vida las estirpes de ratones genéticamente modificados de los laboratorios. "Nuestro objetivo es tratar de no retroceder, de no tirar por la borda los años de trabajo invertidos en estos recursos. Me refiero a las cepas de ratones, pero también al mantenimiento de los organoides de pacientes [órganos en miniatura desarrollados en el laboratorio para la investigación de enfermedades y nuevos tratamientos] que tanto esfuerzo nos ha costado conseguir". El acceso al centro queda restringido a los profesionales acreditados que cumplan con las máximas garantías de seguridad contra la pandemia. Por eso Barbacid posa para las fotografías frente al edificio, bajo un cielo plomizo que amenaza con empañar el objetivo de la cámara.
En 2014, el bioquímico fue nombrado "fellow" de la Academia de la Asociación Americana de Investigación en Cáncer (AACR). Se convertía así en el primer español en recibir este reconocimiento.
DESCONEXIÓN
Más adelante le preguntamos por los libros, las películas y los discos en los que ha encontrado refugio, acaso consuelo, en sus días de confinamiento. "El parón me ha pillado en una época de muchísimo trabajo. Acabamos de concluir cuatro nuevos estudios y hemos de prepararlos para su publicación en revistas científicas. Así que apenas he tenido descanso". Luego cavila un rato y añade: "Sí es verdad que la cancelación masiva de reuniones y conferencias me ha permitido desempolvar algunos DVD de mis óperas favoritas". Todavía recuerda las filigranas del montaje de Tosca de Franco Zeffirelli, que recreó sobre las tablas el interior de la basílica romana de San Andrea della Valle. "Soy partidario de escenografías clásicas. Bastantes excentricidades tenemos que soportar ya en muchos teatros...". Cortesanos con cresta en Rigoletto, un Don José falangista o un Don Carlo abriéndose paso entre fustas y cadenas. "No hay nada peor que maquillar con una pretendida innovación lo que lleva tantos años funcionando".
Lothar Wieler y Christian Drosten, los dos científicos que asesoran a la canciller alemana Angela Merkel, podrían presentarse mañana a las elecciones y ganarlas. ¿Cree que el problema de la ciencia en España tiene que ver con esa falta de confianza?
El problema de España, a mi entender, es que aquí no se considera que la ciencia forme parte de la maquinaria que mantiene el estado de bienestar. Este es un error endémico que venimos cometiendo con insistencia desde hace siglos. La falta de cultura científica hace que los gobiernos, independientemente del color de sus siglas, minimicen con frecuencia la relevancia de algunos avances y aportaciones en este campo. Cualquiera que acuda a la hemeroteca comprobará que apenas se habla de estos asuntos durante las campañas electorales. De ahí que los fondos dedicados a la actividad científica se hayan reducido a la mitad desde 2008. No hay visos de que la situación vaya a mejorar. De hecho, seguimos perdiendo a nuestros mejores científicos, toda una generación que ha tenido que emigrar para buscarse la vida fuera. Nos queda mucho trabajo por delante. Quizá una manera de empezar a revertir esta situación pase por que la palabra ciencia vuelva a los titulares.
¿Hay razones para pensar que esta crisis podría dar lugar a una suerte de nuevo paradigma científico? ¿Podría ayudar a poner en valor a los científicos, médicos y profesionales de la Sanidad?
Por supuesto que esta pandemia debería abrir los ojos, no solo a la clase política sino también a la sociedad civil en general. La mayor parte de los políticos actúa en función del rédito electoral, pero no podemos olvidar que esos votos se los damos nosotros. La sociedad, por tanto, es responsable del buen o mal estado del sistema sanitario y en su mano está dotarlo de más o menos recursos. Ojalá que todas las personas que salen cada tarde a aplaudir en los balcones se muestren más solidarias a partir de ahora con los profesionales sanitarios. No sería deseable que esos aplausos terminaran silenciándose cuando la pandemia haya pasado.
¿Y respecto al apoyo a la investigación?
Soy menos optimista. Se trata de una carrera de fondo que necesita de una cultura y de una tradición que desgraciadamente no tenemos. ¿Cómo podemos, por ejemplo, convencer a alguien de la importancia de la música si no ha oído hablar nunca de Beethoven o de Puccini? Mucho me temo que nuestros gobernantes van a seguir haciendo oídos sordos a nuestras demandas.
Como presidente del consejo científico asesor de la Fundación Lilly, ¿cómo percibe el debate en torno a la sanidad pública y privada que sigue polarizando a la opinión pública?
Las actividades que dirijo en la Fundación Lilly se centran en la calidad de la investigación científica a través de iniciativas para la promoción de la medicina en español y proyectos que buscan dinamizar la relación entre los hospitales y los laboratorios. A título personal, considero que la sanidad privada debe coexistir con una sanidad pública de primer nivel.
¿Qué lección se lleva de todo esto?
Es posible que la situación que estamos viviendo termine reconciliándonos con nosotros mismos. Las sociedades del llamado primer mundo nos creíamos infalibles. Hoy sabemos que seguimos siendo extremadamente vulnerables.

Hace dos años, el Rey Felipe hizo entrega al investigador del Premio a una Trayectoria Fullbright durante un acto conmemorativo de los 60 años de estas becas. Gracias a ellas, Barbacid pudo estudiar varios años en Estados Unidos.


martes, 19 de noviembre de 2019

"Dios, ciencia y filosofía. De lo racional a lo divino de Carlos Blanco". Una nueva visión de Dios basada en la razón y la ciencia



Carlos Blanco, autor del libro Dios, ciencia y filosofíaDe lo racional a lo divino 



 L.M.A.

        21 de noviembre de  2019.- Dios, ciencia y filosofíaDe lo racional a lo divino es el título del nuevo ensayo que acaba de publicar la editorial Almuzara, una obra de Carlos Blanco quien trata de aportar una nueva visión de Dios basada en la razón y la ciencia, capaz de ser comprendida por el ser humano.
"Con este libro he intentado proponer una imagen de Dios comprensible desde la ciencia e inspirada en sus enseñanzas sobre la estructura y el funcionamiento del universo", comenta el autor, quien intenta superar la idea que tienen las religiones monoteístas sobre el Ser Supremo, basada en dogmas a los que se recurre para resolver los grandes misterios del cosmos, actitud que con frecuencia conduce al fundamentalismo y a la incapacidad de dialogar con la ciencia y la filosofía".
¿Debemos por fin renunciar a pensar en Dios, o todavía es posible reinterpretar esta noción milenaria a la luz del conocimiento científico y de la reflexión filosófica? ¿Pueden la cosmología, la neurociencia y el arte aportar algo al intento de construir un nuevo significado para la idea de un ser superior? ¿Estamos ante un constructo de nuestro cerebro? ¿Por qué no dejamos de plantearnos la pregunta sobre Dios? ¿Dónde hunde sus raíces la necesidad de cuestionarse continuamente la realidad?
Estas y otras muchas preguntas tratarán de ser respondidas en este ensayo en el que este profesor de filosofía se plantea desvelar desde la física, la teoría de la evolución y la filosofía, una nueva idea de Dios, la de un Dios filosófico, equivalente al orden matemático de la naturaleza y a las posibilidades que de él se derivan, desterrando así la tradicional forma de ver a Éste como un ser hecho a imagen y semejanza del hombre para satisfacer sus deseos.
Carlos Blanco (Madrid, 1986) es profesor de filosofía en la Universidad Pontificia Comillas. Doctor en filosofía, doctor en teología y licenciado en química (carreras que cursó simultáneamente).
Ha publicado veinte libros, entre los que destacan Athanasius, Atlas histórico del antiguo Egipto, La belleza del conocimiento, Grandes problemas filosóficos, Lógica, ciencia y creatividad, Historia de la neurociencia y El pensamiento de la apocalíptica judía, así como numerosos artículos de investigación en revistas nacionales e internacionales.
Pertenece a la Asociación Española de Egiptología desde 1997, donde cursó egipcio clásico en sistema jeroglífico entre los años 1997 y 2000. De 2009 y 2011 fue Visiting Fellow en la Universidad de Harvard, becado por la Fundación Caja Madrid.
En 2015 fue elegido miembro de la World Academy of Art and Science, y en 2016 de la Academia Europea de las Ciencias y las Artes de Salzburgo. En 2012 cofundó la Altius Society en Oxford, que ha reunido a algunas de las mentes más brillantes de la ciencia y de la filosofía para discutir desafíos globales como el transhumanismo, la inteligencia artificial y el futuro de la educación. Desde 2018 es miembro honorario de la Oxford University Spanish Society.



martes, 10 de junio de 2014

Santiago Merino, director del Museo de CC. Naturales: “La ciencia nos permite deletrear el mundo”




L.M.A.
"La ciencia nos permite deletrear el mundo, comprenderlo, hacerlo nuestro, encontrar respuesta a las grandes preguntas: ¿quiénes somos?, ¿qué hacemos aquí?, ¿hacia dónde vamos?". Santiago Merino, director del Museo de Ciencias Naturales, recordó ante el Micro de la Feria que llegamos al mundo solo provistos de unos pocos instintos y que recibimos una explicación de la realidad en función de los conocimientos y las creencias de quienes nos rodean, que “en no pocos casos, están cargadas de prejuicios e ideas preconcebidas”. “Sin embargo”, aclaró, “si este nuevo ser humano desarrolla su capacidad de dudar y se permite la guía de su curiosidad, puede que termine por abrazar la racionalidad del conocimiento científico”. "La respuesta de la ciencia es en muchas ocasiones incómoda, pero clara y contundente para la mente racional", concluyó.


Emilio López Verdú, XXV Premio de Narración Breve UNED
El relato Los apuntes de Goliat jamás hallados en el templo de Debod de Emilio López Verdú ha sido distinguido con el XXV Premio de Narración Breve UNED. El jurado, integrado por Antonio Moreno Hernández, decano de la Facultad de Filología de la UNED; Miguel Ángel Pérez Priego, catedrático de Literatura española y Teoría de la Literatura; Manuel Rodríguez Rivero, crítico literario, y Ángela Vallvey, escritora, ha hecho público su fallo esta tarde en el Pabellón de actividades de la Feria del Libro de Madrid.  El Accésit Estudiante UNED ha recaído en esta edición en El extraño caso del hombre que había olvidado la manera de pisar las uvas, de Manuel Lozano Tébar.

En el mismo acto fue presentado el volumen que recoge los relatos ganadores de la pasada edición y que abre El Paraíso, de Jesús Ferrero. El escritor ha recordado que escribió la primera versión del texto en 2012, “un año especialmente apocalíptico”. La lectura de la prensa suscitó sus reflexiones sobre “la capacidad aniquiladora del tiempo, que todo lo descompone” y comenzó a imaginar “una dimensión donde el tiempo no pesase y cómo, en ese paraíso, también termina por irrumpir la maldición borgiana del tiempo”.  Ferrero agradeció a la UNED el reconocimiento que supone el premio recibido y también “el estímulo económico que permite escribir con un poco de más tranquilidad en este mundo auténticamente infernal que nos está tocando vivir”. 


Japón, invitado de honor de la VII edición de Getafe Negro
La VII edición de Getafe Negro, que se celebrará entre los días 16 y 26 del próximo mes de octubre, tendrá como invitado de honor a Japón. Así lo ha anunciado hoy el comisario del festival, el escritor Lorenzo Silva, quien subrayó que “el propósito es evitar una perspectiva eurocéntrica, más cuando el centro de gravedad del mundo se está trasladando a oriente”. Destacados autores nipones abordarán las claves la novela policiaca oriental y los lenguajes en los que su país es potencia mundial, desde el cine hasta el videojuego o el manga. Además, en el marco del Getafe Anime Festival-GAFE, tendrá lugar la proyección gratuita de películas que darán a conocer las últimas propuestas de la animación japonesa. Hiroyuki Uneo, en representación de The Japan Foundation, destacó que la cita permitirá dar continuidad al Año Dual España-Japón que está conmemorando el cuarto centenario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países.

Otros ejes temáticos a los que también prestará atención el Festival de novela policiaca de Madrid serán, según avanzó Lorenzo Silva, las consecuencias de la reforma de la ley de justicia universal, el sentido de la guerra hoy, la lucha contra el crimen en la web profunda y la relación entre la crispación social y la violencia criminal. Maruja Torres, Santiago Roncagliolo, Domingo Villar, Ramón Palomar, José Luis Garci, Daniel Rojo y Eduardo Torres-Dulce, entre otros, ya han confirmado su asistencia a la séptima edición del festival que entregará, como viene haciendo desde el año 2009, el premio José Luis Sampedro, que reconoce la trayectoria literaria y el compromiso humanista de un escritor. También se hará público el nombre del ganador del XVIII Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe, dotado con 10.000 euros, y se convocarán concursos abiertos a todos los públicos como el de Microrrelatos y la yincana “El caso Getafe”.  

El acto de presentación de Getafe Negro, en el Pabellón de actividades de la Feria del Libro, también contó con la participación de representantes de las empresas e instituciones públicas que colaboran en su organización: Juan Soler, alcalde de Getafe; Pablo Martínez, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Getafe; Mónica Fernández, subdirectora de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte; Isabel Moyano, subdirectora general del Libro de la Comunidad de Madrid; Luz Neira, vicerrectora de Cultura y Comunicación de la Universidad Carlos III; Montserrat Iglesias, del Instituto Cervantes; Ramón Pernas, de Ámbito Cultural de El Corte Inglés, y Cristóbal Casado, director de la planta de Airbus Group en Getafe.


Escritores y críticos en tiempos de crisis
¿De quién se fía el lector?, esta es la pregunta que lanzó Ricardo de Querol a los participantes en la mesa redonda ¿Crítico, bloguero o librero? Quién es el prescriptor cultural de la era digital. La respuesta de la librera Lola Larumbe fue rotunda: “Del buen lector, ya sea crítico, bloguero o tuitero, de alguien que le diga de verdad si ese libro merece el tiempo”. Y añadió que ve a los lectores “abrumados” por el ingente número de espacios que, aparentemente, ofrecen crítica literaria: “Me gustaría pensar que una librería y un librero pueden cumplir la función del prescriptor”.

Por su parte, Vicente Luis Mora señaló que el problema principal de la crítica radica en la legitimación de la figura del crítico: “Es un papel que se arroga él mismo y que solo se sustenta en cuánto ha leído y en cómo lee desde lo que ha leído”. Sobre las posibilidades de la red, Eva Orúe opinó que en internet se reproducen las bondades y los defectos de la crítica tradicional. Y defendió que la mayoría de los blogs han de entenderse simplemente como “las sugerencias de lectores que comparten su pasión”. Para Ana Rodríguez Fischer, dos son las tareas primordiales de la crítica: deslindar y formar en la lectura. Se confesó, además, preocupada porque buenos libros no llegan a buenos lectores, a lectores con hábito, ya que no frecuentan los canales por los que circulan las recomendaciones de la crítica especializada. Los convocados estuvieron de acuerdo en la necesidad de publicar críticas negativas. De lo contrario, en opinión de Rodríguez Fischer, “se cae en el descrédito”. Eva Orúe advirtió de cómo la falta de espacio en los medios tradicionales ha terminado por desplazar la crítica dura (“esa que tanto nos divierte y nos gusta”) a la red.

La mesa redonda de hoy forma parte del programa de actividades organizado por Babelia en la Feria del Libro. En el encuentro previo El poder de la literatura en tiempos de crisisla cita de Stendhal, retomada por Belén Gopegui como título de una conferencia –“Un pistoletazo en medio de un concierto” – sirvió de punto de arranque para el debate sobre cómo se refleja la realidad política y social en la novela contemporánea.

¿Se escribe para denunciar, concienciar o entretener?, lanzó Javier Rodríguez Marcos a los escritores Luis Magrinyà, Marta Sanz y Patricio Pron. La primera de las respuestas denunció la ausencia de reflexión sobre el papel del propio escritor y de su escritura. En palabras de Patricio Pron: "Si no se parte de cuestionarse, cómo vamos a cuestionar lo establecido, lo hegemónico". Marta Sanz censuró, además, la actual inanidad de la prensa y su falta de espíritu crítico. Magrinyà, por su parte, añadió que estamos en tiempos de una literatura en exceso complaciente con el lector y acomodaticia con el poder. Los reunidos se manifestaron de acuerdo en la urgencia de incorporar el discurso político "no solo en la literatura española, sino en todo el mundo”.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Cibernesia, La pasión por unir el arte con la ciencia

 
 
 
 


 

 

 

L.M.A.


Aunque una gran parte del público se muestre reacio a ver unidos arte y ciencia, lo cierto es que a lo largo de la historia todo progreso en la ciencia ha producido un cambio en el arte y paralelamente todo progreso en el arte ha provocado una revolución en la ciencia.

 

Arte y ciencia realmente forman parte de un mismo quehacer, el de descubrir e interpretar la realidad ya existente; en definitiva enriquecer la vida.

 

Cibernesia sería pues la enfermedad de algunos artistas por utilizar aquellos elementos que la ciencia pone a su alcance para reinventar el arte dando una visión nueva y revulsiva de nuestro entorno; en definitiva enriqueciendo la vida de los que se atreven a enfrentarse a las obras así producidas.


Cibernesia es una producción realizada para la Galeria Weber Lutgen por Zona de Moraña con la participación de los siguientes artistas:
Antonio Alvarado, Queralt Lencinas, Juan Antonio Lleó, Malab, Susan Nash y Mayte Santamaría.
Comisarios: Antonio Alvarado y Carmen Ragá.

10 de diciembre de 2013 a 24 de enero de 2014
Inauguración: 10 de diciembre de 2013 a las 20 h.
Horario: martes, jueves y viernes 11:00 a 14:00 h. 
martes - viernes 18:00 a 21:00 h. 
fuera de horario: previa cita.
C/ Fray Diego de Cádiz, 9B · 41003 Sevilla
 info@galeria-wl.eu · www.galeria-wl.eu
Tel.: 954 909 471 - Móvil: 629 324 970


 — en Galería Weber-Lutgen.