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lunes, 14 de junio de 2010

La colombiana Doris Salcedo recibe el Premio Velázquez de Artes Plásticas 2010



L.M.A.

La artista colombiana Doris Salcedo ha recibido el premio Velázquez que concede el Ministerio de Cultura, por” la madurez de la trayectoria y la calidad de su obra”, en el transcurso de una ceremonia que tuvo lugar en el Museo del Prado. El Jurado tuvo en cuenta “su importancia determinante en la apertura a la escena internacional del quehacer de una nueva generación de artistas en Latinoamérica, así como el rigor de su propuesta, tanto en la dimensión formal como en cuanto a su compromiso social y político”.

Además, con la elección de Doris Salcedo el Jurado ha querido dar al premio Velázquez un carácter abierto a un trabajo sólido y vivo, con plena pujanza en la contemporaneidad.

El Ministerio de Cultura organizará a través del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, una exposición con la obra de la escultora colombiana. La dotación económica del Premio es de 125.000 euros

Doris Salcedo (Bogotá, 1958) estudió Bellas Artes en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en Bogotá y cursó estudios de postgrado en la Universidad de Nueva York (1984). Entre 1987 y 1988 dirigió la Escuela de Artes Plásticas del Instituto de Bellas Artes de Cali. Ha sido becada por la Fundación Guggenheim y Penny Mc.Call.

Su creación gira en torno al grave problema de la violencia en Colombia y a su devastadora incidencia sobre el tejido social. Salcedo viaja a las zonas más deprimidas de Colombia y habla con las familias de los asesinados, incorporando estos testimonios a sus obras, ya sea directa o indirectamente. Utiliza a menudo muebles en sus esculturas, eliminando su naturaleza familiar y dándoles un aire de malestar y horror.

Una de sus primeras creaciones es Atrabiliarias, un mural compuesto de zapatos de mujer metidos en nichos y cubiertos por una fina película translúcida. En otra de sus instalaciones Casa Viudas, los muebles lloran la pérdida de sus antiguos ocupantes aferrándose a huesos, los restos de un vestido...

Es una de las artistas colombianas más importantes en la escena contemporánea internacional. Sus obras han sido expuestas en el Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York, en la Tate Modern de Londres, en el Centro Pompidou de París, en el Art Institute de Chicago y en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid, entre otros.

Los premiados anteriores fueron: Ramón Gaya, Antoni Tàpies, Pablo Palazuelo, Juan Soriano, Antonio López, Luis Gordillo, Cildo Meireles y Antoni Muntadas

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martes, 26 de enero de 2010

María Zambrano, "Esencia y hermosura" Antología de textos

Esencia y hermosura. Antología
María Zambrano
Selección y prólogo de José-Miguel Ullán
Galaxia Gutemberg/Círculo de Lectores, 2010
Barcelona, 2010 (612 pags)

Julia Sáez-Angulo


María Zambrano, Una “Antología”, mientras se preparan sus Obras Completas dirigidas por Jesús Moreno, que serán publicadas por Galaxia Gutemberg/Círculo de Lectores, aparece esta “Antología” de su obra titulada “Esencia y hermosura”, con selección y relato prologal del desaparecido poeta José-Miguel Ullán.

José Luis Pardo hizo la presentación, después de la las palabras introductorias de Joan Tarrida, para decir que se congratulaba en cierto modo de no haber conocido a María Zambrano (Velez-Málaga, 1904 – Madrid, 1994) porque todos aquellos que lo hicieron se vieron magnetizados por la presencia y palabra de esta escritora, de la que algunos llegaron a decir que hablaba mejor que escribía.

Todavía hay muchos que siente más curiosidad por la vida de esta escritora singular que por su obra, señalaba Pardo para quien los ensayos filosóficos de esta mujer son singulares y abren una nueva vía a un estilo literario diferente que conecta con el pensamiento europeo.

América Hispana, clave en su vida

“La vida y escritura de María Zambrano es incomprensible sin su relación con America”, señaló el profesor Pardo en otro momento. No hay que olvidar que ella tuvo que exiliarse muy joven y en América se encontró con el cubano Lezama Lima, el pintor mexicano Juan Soriano –pareja del escritor español Diego de Mesa- y la lengua española que era la suya.

La confluencia de Zambrano con Juan Soriano se hizo también a través de su reflexión con la Pintura, como un lenguaje nuevo menos verboso y más expresivo de lo inefable. La “Antología” se abre precisamente con las “Cartas al pintor Juan Soriano” y refleja su pensamiento sobre América y la pintura.

“La Cuba secreta” (1948) es otro de los capítulos seleccionados con dos apartados: “Martí, camino de su muerte” y “José Lezama Lima en La Habana”.

A María Zambrano no se la consideró una profesional de la poesía pero su ensayo filosófico se teñía de esa cualidad más visionaria del pensamiento.

Pardo se congratulo de que la Antología presentada por Ullán no fuera fagocitada en los fastos de centenario de la autora, que se vió abrumada al final de sus días por un exceso de reconocimientos oficiales, en un país que distaba mucho del que había dejado hacía 45 años de exilio itinerante en México, Cuba, Puerto Rico, Francia, Italia y Ginebra.