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miércoles, 23 de abril de 2014

Juan XIII y Juan Pablo II, dos Papas que marcan la espiritualidad de los siglos XX y XXI






Julia Sáez-Angulo

            Los últimos Papas como Juan XXIII y Juan Pablo II han marcado la espiritualidad en la Iglesia, frente a los grandes fundadores de instituciones eclesiásticas, como fueron en su día benedictinos, franciscanos, dominicos,  jesuitas, salesianos, o más recientemente en torno a los laicos, el Opus Dei, Comunión y Liberación o los neocatecumenales, señaló el profesor Alberto de la Hera en el seminario que ha tenido lugar sobre los pontificados de los citados papas, que van a ser canonizados el próximo domingo 27 de abril.

            En el seminario, impartido en la sede de la Oficina de Información del Opus Dei en Madrid, han intervenido como ponentes los profesores Alberto de la Hera y Rafael Navarro-Valls, el primero habló sobre Juan XXIII y el segundo, sobre Juan Pablo II.

            Juan XXIII, llamado “el papa bueno”, fue también un papa inteligente y audaz para llevar a cabo en los pocos años de su pontificado el comienzo de tres grandes proyectos: un sínodo de la iglesia de Roma, la renovación del Código Canónico y el Concilio Vaticano II. Fue un pontífice consciente de la renovación de la sociedad tras la II Guerra mundial y supo hacerle frente con un nuevo estilo y trabajo en su papado. Hombre afectivo y sencillo, despertó un gran fervor popular; la gentes estaba con ansias de un papa así, con talento y bondad.

La trayectoria de Juan XXIII como historiador, diplomático y pastor le llevó a la sede de San Pedro. Él estudió los Archivos eclesiásticos, fue delegado apostólico con éxito en Bulgaria, Turquía y Francia, para terminar como pastor y patriarca de Venecia. Toda esta labor no pudo pasar desapercibida en el cónclave que lo eligió. En 1959 anunció la convocatoria de un concilio y en 1962 se inauguró la primera sesión del Vaticano II con más de dos mil obispos en torno al Papa. Se trataba de renovar la Iglesia a la luz de los principios universales y eternos de siempre.
Además Juan XXIII dictó ocho encíclicas, entre las cuales dos tan importantes como la Mater et Magistra y la Pacem in Terris, sobre los respectivos temas de la doctrina social de la Iglesia y la paz, gran anhelo cuando todavía se vivía en la guerra fría.  Murió a los 81 años.





Un pontífice de oración y derechos humanos

Juan Pablo II abarcó un largo pontificado de 27 años. Fue el pontífice 264 en la Historia de la Iglesia, visitó 145 países y 150 iglesias en la sede de Roma. Se ha calculado que pronunció más de 180 millones de palabras. Fue un gran defensor de los derechos humanos, que también lo son de Dios, como lo señaló el pontífice en diversas ocasiones. Denunció en foros públicos los ataques a la libertad, a la vida, a la discriminación… y llamó “Gólgota del mundo contemporáneo” al campo de exterminio de Auschwitz

Para Juan Pablo II, lo más importante de su vida era la oración. Lo hacía muchas noches tendido (a la manera eslava) en su oratorio ante el Gran Crucifijo y la imagen de la Virgen de Chestokova. Fue llamado el grande, el magno, no sólo por lo que hizo: consolidar y difundir las enseñanzas del Concilio, también porque contribuyó a terminar con el telón de acero que oprimía a los países del Este europeo. Supo hablar con valentía del socialismo real. El primer ministro Gorbachov lo llamó “ la primera autoridad de la tierra”. Juan Pablo II no tenía mensaje político alguno, su mensaje era el de Cristo que se encierra en el Evangelio.

Juan Pablo II tenía una gran capacidad de comunicación, porque lo que de verdad le gustaba era transmitir la doctrina de Cristo y su Iglesia. Mostró a toda una generación que el tema de Dios era inevitable en sus vidas. Decía la verdad poniendo a Dios por medio. En ello radicaba su capacidad comunicativa.

La canonización de ambos pontífices se hace vox populi, vox eclesiae y vox Dei (voz del pueblo, de la Iglesia y de Dios).

DATOS BIOGRÁFICOS

Alberto de la Hera. Catedrático de Historia de América, ha sido Director General de Asuntos Religiosos (Ministerio de Justicia). Es Vicepresidente de la International Religious Liberty Association y consultor del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos.

Rafael Navarro-Valls, Catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado, académico y secretario general de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Autor de "Del poder y de la gloria" y "Entre la Casa Blanca y el Vaticano".





domingo, 7 de julio de 2013

Juan XXIII, Poema de Elsa Leonor di Santo


 
Tan sólo su nombre
para escrutar
que la sabiduría
es la cresta de una vida
consagrada para cincelar
las entrañas de la Verdad
y del Amor.
Mis pasos llegaron
bajo abrumadas nubes
de una lluvia pertinaz y envolvente
hasta  la humildad
de una casa
donde anidó su niñez
entre las rugosas manos
de modestos labradores. 
¡Oh Bérgamo, ciudad
que conllevas la beatitud!
Ciudad Alta medieval.
.Capilla del “Condotiero”.
Arquitectura  fascinante
símbólica en su magnificencia
y plenitud.
Ciudad baja, transparencia
de modernidad
que lo evoca en  el abanico
de sus calles y avenidas
y en los piadosos altares.
No sé qué imán nos atrae
a esta ciudad donde nació
aquel que demostró
que la juventud del espíritu
se derrama en trasmutaciones
enaltecidas por la templanza de los años.

                                                                    
Elsa Leonor Di Santo
 Buenos Aires, Julio de 2013

                                                                    

viernes, 5 de julio de 2013

Juan Pablo II y Juan XXIII serán declarados santos; Álvaro del Portillo, beato

Juan XXIII

 El Papa Francisco ha firmado esta mañana los decretos que reconocen un milagro obtenido por intercesión del beato Juan Pablo II y otro atribuido a la intercesión del venerable Álvaro del Portillo, primer sucesor de san Josemaría al frente del Opus Dei. Se trata, respectivamente, de los pasos previos para la canonización de Karol Wojtyla (1920-2005) y para la beatificación de Álvaro del Portillo (1914-1994). Además, el Santo Padre ha firmado también el decreto sobre un milagro de la Madre Esperanza de Collevalenza (1893-1983).


Asimismo, ha aprobado los votos favorables de la Congregación de las Causas de los Santos para que se proceda a la canonización del beato Juan XXIII, el Papa que convocó el Concilio Vaticano II en 1959. La Santa Sede también ha anunciado la firma de otros decretos, como se puede consultar en www.vatican.va.

Mons. Javier Echevarría: “una feliz coincidencia”

Para Mons. Javier Echevarría, prelado del Opus Dei, estas noticias son “motivos de honda alegría, y una feliz coincidencia”. “Juan Pablo II –ha dicho el Prelado– se gastó con incansable generosidad en servicio de la humanidad. Nos acercó a Dios con su rico Magisterio: de palabra, por escrito, con imágenes y con tantos gestos cargados de significado. Toda su vida se apoyaba en una unidad íntima con Jesucristo: bastaba ver cómo rezaba para comprender la fecundidad de su ministerio”.

Juan Pablo II y Juan XXIII “fueron verdaderamente padres cercanos a todos los fieles, a la Iglesia y concretamente, puedo afirmar, a esta parte de la Iglesia que es la Prelatura del Opus Dei. Pienso que, con ellos, millones de personas se han sentido ‘hijos predilectos’ del Papa”.

El Prelado del Opus Dei ha recordado a Mons. Álvaro del Portillo, como “un gran apoyo para san Josemaría y un fidelísimo colaborador de Juan Pablo II”. Y ha añadido: “acudo ahora a la intercesión de este siervo bueno y fiel, y le pido que nos ‘contagie’ su lealtad a Dios, a la Iglesia, al Papa, a san Josemaría, a los amigos; que nos consiga su sensibilidad social, que se manifestó en el impulso de numerosas iniciativas en todo el mundo a favor de los más necesitados; que nos obtenga su predilección por la familia y su apasionado amor al sacerdocio, así como su piedad tierna y sencilla, que tenía un marcado acento mariano”.

El milagro atribuido a don Álvaro

El milagro aprobado por la Santa Sede se refiere a la curación instantánea del niño chileno José Ignacio Ureta Wilson: a los pocos días de nacer, sufrió un paro cardiaco de más de media hora y una hemorragia masiva.

Sus padres rezaron con gran fe a través de la intercesión de Mons. Álvaro del Portillo y, cuando los médicos pensaban que el bebé estaba muerto, sin ningún tratamiento adicional y de modo totalmente inesperado, el corazón del recién nacido comenzó a latir de nuevo, hasta alcanzar el ritmo de 130 pulsaciones por minuto. A pesar de la gravedad del cuadro clínico, diez años después, José Ignacio desarrolla su vida con normalidad. La curación milagrosa tuvo lugar en agosto de 2003.


Mons. Flavio Capucci, postulador de la causa, relata que ha recibido unas 12.000 relaciones firmadas de favores obtenidos por intercesión de don Álvaro: “han llegado relatos de gracias de todo tipo: materiales y espirituales. Ciertamente –explica- los más llamativos son las curaciones extraordinarias, que son variadas: desde desaparición de melanomas con metástasis tras rezar a don Álvaro, hasta la recuperación sin secuelas de un niño ahogado en una piscina”.

El postulador añade que muchos de esos favores se refieren a la vida familiar: “matrimonios que recobran la armonía conyugal; nacimiento de hijos, a veces después de muchos años de espera antes de acudir a su intercesión; reconciliaciones entre parientes enojados; partos de niños sanos después del diagnóstico de que el bebé nacería enfermo… Don Álvaro era una persona familiar y realizó una masiva catequesis sobre la familia; quizá por eso surge espontáneo el deseo de acudir a su intercesión para cuestiones de este tipo”.
Juan Pablo II

Mons. Capucci explicó que, una vez aprobado el milagro, corresponde a la Santa Sede determinar la fecha de la beatificación. Probablemente la ceremonia tendrá lugar en Roma, por ser la ciudad donde falleció el venerable Álvaro del Portillo.


Rasgos biográficos de Mons. del Portillo

Álvaro del Portillo nació en Madrid el 11 de marzo de 1914. Era el tercero de ocho hermanos. Ingeniero, doctor en Filosofía y Letras y en Derecho Canónico, en 1935 se incorporó al Opus Dei. Muy pronto se convirtió en el más sólido apoyo del fundador, san Josemaría Escrivá de Balaguer. El Decreto de virtudes heroicas emanado por la Congregación de las causas de los santos el 28.6.2012, describe al futuro beato como “hombre de profunda bondad y afabilidad, capaz de transmitir paz y serenidad a las almas”.

Fue ordenado sacerdote en 1944. En 1946 se trasladó a Roma. Con su actividad intelectual junto a san Josemaría y con su trabajo en la Santa Sede realizó una honda reflexión sobre el papel y la responsabilidad de los fieles laicos en la misión de la Iglesia, a través del trabajo profesional y las relaciones sociales y familiares. Promovió actividades de formación cristiana y atendió sacerdotalmente a numerosas personas.

Desde el pontificado de Pío XII hasta el de Juan Pablo II desempeñó numerosos encargos en la Santa Sede. Participó activamente en el Concilio Vaticano II y fue durante muchos años consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

El 15 de septiembre de 1975, tras el fallecimiento del fundador, don Álvaro fue elegido para sucederle al frente del Opus Dei. El 28 de noviembre de 1982, cuando el beato Juan Pablo II erigió el Opus Dei en prelatura personal, le designó prelado y el 6 de enero de 1991 le consagró obispo. A lo largo de los años en que estuvo al frente del Opus Dei, promovió el comienzo de la actividad pastoral de la prelatura en 20 nuevos países. Como prelado del Opus Dei, estimuló también la puesta en marcha de numerosas iniciativas sociales y educativas.

Mons. Álvaro del Portillo falleció en Roma en la madrugada del 23 de marzo de 1994, pocas horas después de regresar de una peregrinación a Tierra Santa. Tras su muerte, miles de personas han testimoniado por escrito su recuerdo: su bondad, el calor de su sonrisa, su humildad, su audacia sobrenatural, la paz interior que su palabra les comunicaba.

Madrid en la vida del futuro beato

El próximo beato tuvo durante su vida un gran amor a su ciudad natal, Madrid, con un afecto que hizo compatible con un corazón abierto a las necesidades de todo el mundo y que procuró atender con la promoción de numerosas iniciativas sociales.

Uno de sus biógrafos, Salvador Bernal, escribe que “se sentía realmente madrileño” y destaca su “buen humor, castizo, madrileño”, con una “amable chispa madrileña”. Bernal destaca también las raíces madrileñas de la familia, y cómo Álvaro heredó de su padre la afición a los toros. “Le acompañaba, escribe, a comprar los abonos a la calle Victoria y a veces tomaban un pepito en el Pasaje Matheu, que en aquel tiempo popularizó su creador, Pepe, dueño de un local junto a la Puerta del Sol”.

Álvaro del Portillo había nacido en Madrid en 1914 en el número 75 de la calle de Alcalá. En esta ciudad pasó los primeros 32 años de su vida, antes de trasladarse a Roma en 1946.

Estudió el bachillerato en el Colegio El Pilar. A la vez que estudiaba como ayudante de Obras Públicas e ingeniero de Caminos, participó en actividades asistenciales con las conferencias de San Vicente de Paúl, especialmente en Vallecas. Desde sus años de estudiante, su vida cristiana reflejó una honda inquietud social y tuvo una amplia labor de evangelización entre sus compañeros de estudio y profesión.

En Madrid conoció Álvaro del Portillo el Opus Dei y recibió directamente de san Josemaría Escrivá la formación y el espíritu propios de la Obra. Y en la capital española fue ordenado sacerdote por el obispo de Madrid, Mons. Leopoldo Eijo y Garay, en la capilla del palacio episcopal de Madrid.


lunes, 13 de septiembre de 2010

Cándido Pazos, Exposición y Escultura homenaje a Benedicto XVI en Santiago de Compostela




Julia Sáez-Angulo

El escultor Cándido Pazos inaugura una exposición de sus últimos trabajos escultóricos en la Galería Martínez Glera de Logroño. Pazos ha sido el escultor encargado por un grupo de personalidades e instituciones gallegas para la realización de una escultura homenaje a Benedicto XVI, por su próxima visita a Compostela coincidiendo con el Año Santo.

La exposición en Logroño, titulada “Clásico y Marino” es, en palabras de su autor, “el resultado de un camino recorrido que se inicia en el dibujo y pacientemente, probando con diferentes materiales y técnicas artísticas, desemboca en talladas piedras pulimentadas y bronces de vacíos y huecos rotos.

La escultura homenaje al papa Benedicto XVI será en bronce y quiere ser un agradecimiento a su visita como peregrino jacobeo a Santiago de Compostela el día 6 del próximo mes de noviembre. Benedicto XVI será el segundo pontífice que visite la capital de Galicia como peregrino.

Una cadencia de bisiestos para el Año Jacobeo
Pasarán muchos años hasta que vuelva a haber un nuevo año jacobeo; será en el 2021. La cadencia 6-5-6-11 de los años jacobeos tiene su explicación en el ritmo de los años bisiestos y en el hecho de que la semana tiene siete días. Si no hubiera años bisiestos tendríamos año jacobeo cada 7 años.

El anterior papa Juan Pablo II también visitó Santiago de Compostela en dos ocasiones: 1978 y 1982. Allí dejó su célebre mensaje: “Yo, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, desde Santiago te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes”. Toda una llamada a los fundamentos cristianos del viejo continente. Una placa recuerda la frase del Papa junto al sepulcro del apóstol Santiago.

Volviendo a la escultura homenaje a Benedicto XVI de Cándido Pazos, representa al papa con los brazos abiertos, mide dos metros y medio de altura y el coste de la misma asciende a noventa y ocho mil euros. Se hace por cuestación popular a la que se ha invitado igualmente a las instituciones que deseen participar.

La ubicación será en el parque de San Lázaro en Compostela, junto a la obra “Porta Sancti Iacobi” o Puerta de Europa, también realizada por Cándido Pazos como homenaje al Camino de Santiago.

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