Rayos de sol sobre el tabernáculo de la Real Basílica en el retablo central el día de San Lorenzo, cuando regía el calendario Juliano. Hoy tiene lugar varios días antes, con el calendario Gregoriano.
martes, 23 de agosto de 2022
CRÓNICAS ESCURIALENSES XXVIII. María Cruz Lorente: “El calendario Gregoriano vigente desplazó el día de los rayos de sol sobre el Tabernáculo de la Basílica, en la fiesta de San Lorenzo. ¡Un espectáculo!
lunes, 22 de agosto de 2022
Celebración de la Virgen de Altagracia en la República Dominicana, a diferencia de la situación en Nicaragua con persecución a la Iglesia Católica
Nuestra Señora de Altagracia. República Dominicana
Carmen Valero Espinosa
22/8/22.- Madrid.- Frente a los ataques a la Iglesia Católica de Nicaragua, por orden del presidente totalitario Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, vicepresidenta (el nepotismo perfecto), la República Dominicana ha celebrado la gran procesión en honor de Nuestra Señora de la Altagracia, patrona de la isla, el día 15 de agosto, en que se celebra la Anunciación.
La misión evangelizadora y social de los dominicos y jesuitas, junto a las religiosas Carmelitas Vedruna en la República Dominicana es una tarea digna de admiración y agradecimiento. Yo lo presencié durante mi estancia en aquella isla, que tan buenos recuerdos me dejó. El mismo día 15, Madrid celebraba la procesión de la Paloma.
Algunos de los Padres se fueron pero yo les encomiendo la labor que siguen sus sucesores: al p. Jorge Cela, al P. José Olmo y al padre Ramón Dubert, todos ellos jesuitas que tanto contribuyeron a que Dominicana se cristianizara y celebrara la fiesta de Nuestra Señora de la Altagracia. Una celebración con gozo y una gran peregrinación a Santo Domingo, la capital de R. Dominicana. En el estadio Quisqueya.
Todos los dominicos, amigos, como pregoneros, gritaron por la igualdad de los seres humanos y cristianizaron América, como fray Antonio Montesinos (1475-1540) en el sermón de la Cuaresma. Los dominicos crearon la primera Universidad de América, poco después de la llegada de Colón a la isla, el 12 de octubre de 1492.
Los dominicos, padres Javier Atienza o padre Miguel Angel Gullo de Santiago de los Caballeros, de El Seybo, la Altagracia, los Centros Parroquiales de la capital en los que me pidió colaborar monseñor Moya encargado de Caritas en la isla dominicana
El recientemente fallecido cardenal López Rodríguez, que me encargó hacer la planificación sanitaria de Quisqueya con mi experiencia de Alcatel en Madrid. Monseñor José Arnaiz, alma mater del arciprestazgo de Santo Domingo, tío de la historiadora de arte con el mismo nombre, María José Arnaiz. Mariana Marrero, Directora de Caritas Arquidiocesana con la que visitamos las casi doscientas parroquias de la capital.
Las religiosas Vedruna dedicadas a los barrios necesitados. Las fallecidas y fundadoras de la misión en Heŕrera y Santo Domingo Pura Múgica, María Teresa Elgarresta; Catalina Sánchez, las extremeñas Dolores Navarro y Catalina Sánchez, las del barrio popular de Guachupita.
Y actualmente siguen bregando en la lucha diaria Fanita de la Cruz, la Negra; Cecilia de la Cruz, y las de Santiago de los Caballeros y Haití, uniéndose a ellas temporalmente todas, que quieren colaborar en el país más pobre del mundo: Haití.
En la República Dominicana la Iglesia Católica puede trabajar libremente; en Nicaragua, el despotismo del presidente/dictador Ortega es una represión política brutal. La deriva es el autoritarismo de un totalitario. Un dictador. Mientras la Iglesia católica defiende los derechos humanos, que están en el Evangelio -la dignidad de la persona- el dictador detiene a obispos y religiosos por defender los derechos del pueblo.
Hoy por hoy, los nicaragüenses no tienen derechos ni libertad. La Iglesia Católica es un adalid, un estandarte de la defensa de los derechos humanos.
San Miguel vence a Lucifer. El bien vence al mal
CRÓNICAS ESCURIALENSES XXVII.- El Real Sitio como “vedutte” para infinito número de pintores desde Felipe II a hoy
“Paisaje de El Escorial” (1901), o/l, por Félix Vidal Borrell
Monasterio de El Escorial, acuarela, por Pablo Reviriego
domingo, 21 de agosto de 2022
CRONICAS ESCURIALENSES XXV. Tomas Paredes: "El mayor artífice del Real Monasterio es Juan Bautista de Toledo y sus aparejadores"
Tomás Paredes Romero, escritor
Julia Sáez-Angulo
Fotos: Mercedes Marcos
21/8/22.- Madrid.- Tomás Paredes Romero (Granada, 1946) estudió en el Colegio Alfonso XII de los Agustinos escurialenses y ese dato lo convoca en estas Crónicas. Sabe que tengo una casa en El Escorial y ello nos lleva a conversar de este lugar tan querido para ambos, que coincidimos también en ser licenciados en Derecho y críticos de arte. Es también licenciado en Historia Antigua y presidente honorario de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte y miembro de la Internacional. Es poeta, aunque no se prodiga en publicar. Ha escrito diversos libros e isagoges, amén de decenas de textos para catálogos de artistas contemporáneos y clásicos. Entre sus títulos: El retrato de sus sueños, Manuel Santiago Morato; Alcohol de Alfileres, Pedro Castro Ortega, o Carlos Albert, escultor… Ha comisariado decenas de exposiciones y ha sido miembro de otros tantos jurados de certámenes artísticos. Cree en el arte, pero no en todo el arte; sus juicios orales rezuman con frecuencia desencanto, ironía, talante crítico y su discurso resulta con frecuencia melancólico. Su cultura y erudición son asombrosas, al igual que su memoria. Escritor que adjetiva como nadie. Es una enciclopedia de consulta para los amigos. No falla. Artífice del lenguaje, su biblioteca particular rebasa los veinticinco mil ejemplares. Luce siempre pajarita en el cuello.
Cuando Tomás Paredes estuvo en el Colegio Alfonso XII y en la Universidad María Cristina, durante la década de los 60, en el Real Monasterio había congregación con gran número de filósofos, hebraístas, latinistas, helenistas, musicólogos, meteorólogos. Había Seminario agustino y se editaba la revista La Ciudad de Dios.
1. ¿Cómo antiguo alumno de los Agustinos en el colegio Alfonso XII ¿cómo contempla El Escorial? ¿Qué le trajo a instalarse?
A esa edad no te haces preguntas trascendentes. Yo quería aprender, tenía una curiosidad infinita de saber. En aquellos pasillos abiertos de piedra hacia un frío imperioso. Algunos estaban allí castigados, por conducta aviesa o malas notas- esto no lo conocía entonces-. Yo no, yo estaba para estudiar. A medida que ibas conociendo y te iban conociendo, para mi fue un paraíso. Recuerdo con gratitud lo que aprendí, al P. Benjamín Hernández, al P. Maurino que me hizo aprender y leer la literatura más consistente. Los PP. Modino, Villegas, Cuevas, Isaías, Ozaeta, Silvino…
Con el tiempo vas tomando conciencia y aquella mole cartesiana, macilenta, se agiganta y te acuna entre sus brazos de rectitud. El P. Paulino me llevaba al coro de la Basílica cuando ensayaba en el órgano de tres teclados. Y yo recostado sobre una misericordia oía a Bach, una y otra vez. El latín que sé, el griego, el francés, la música es una deuda con aquel colegio, donde había cine fórum, teatro, debates públicos, también castigos por leer a Dostoievski. Santiago Bernabéu era antiguo alumno y el Real Madrid se concentraba en el “Felipe II” y allí íbamos a ver a los jugadores más famosos.
2. ¿Qué es lo que más le atrae del Real Sitio y por qué?
El monasterio es un todo. Es una realidad material y una idea, una estructura descomunal de ideas donde la historia obedece al destino. Desde estudiantes escribíamos de El Escorial, publicábamos, con imprenta propia. Unamuno, Ortega, Marañón, Azaña, Ridruejo, Ghelderode, Montherlant, los PP. Álvarez Turienzo, del Estal, Difernán escribían, comentaban, comunicaban con nosotros. De El Escorial prefiero el carácter que imprime, la simetría, el orden, la profundidad, la grandeza. Es una acción de poderío para que el mundo tome nota. Vivir en esa geometría mágica y sólida. Ir a la imprenta, a la Biblioteca Real, al patio de los Evangelistas, sin salir, por dentro, como siguiendo a un guía incorpóreo. Entonces tenía una vida interna feraz, que hoy no tiene.
3. Al monasterio, unos le llaman “piedra lírica” y otros “mole de piedra”. ¿Qué opina usted?
El P. Saturnino Álvarez Turienzo publicó una antología con todas las referencias. Desde Góngora que la llama “Octava maravilla”, Quevedo “glorioso monumento”, pasando por los neoclásicos, los románticos, hasta el s. XX. “Gran piedra lírica” de Ortega; “clavada piedra de vuelo” de José María Alfaro; Lope Mateos, “esta piedra encendida y trabajada” del P. Félix García. Bergamín, Luis Rosales, Sánchez Mazas, Rafael Duyos, Pedro Laín, los hermanos Álvarez Quintero, Sánchez Silva, Ramón de Garciasol, Alonso Gamo, Octavio Uña, José María Suárez. Hay muchas interpretaciones, pocas brillantes; mucha hojarasca, escaso hurmiento.
4. Dentro del monasterio filipino, ¿qué subrayaría?
Una pequeña habitación, desgajada como meguez de esa inmensidad, desde la que Felipe II gobernaba el mundo. Parece irreal que, desde un monasterio al pie de Abantos, un hombre gobernara en cuatro continentes. Andar entre obras de Tiziano, Moro, Navarrete el Mudo, El Bosco, Cellini, El Greco, Rubens, Pantoja de la Cruz, no es baladí.
5. ¿Conoce el Monasterio de Prestado en el pueblo de El Escorial junto al Ayuntamiento? ¿Lo ha visitado alguna vez por dentro?
Sí, Sí, hace mucho tiempo y de mala forma. No guardo una idea clara. Nunca nadie se ha empeñado en devolverle lo que fue.
6. De la génesis histórica del monasterio, ¿qué episodio o paisaje le llama más la atención?
La decisión de Felipe II de construirlo, la elección del espacio, la voluntad de levantar un monumento que le representa como símbolo del poder, de la cultura, de la Iglesia, de la música, de la arquitectura, de la ciencia. La intervención asidua del monarca, revisando cada plano de Fray Antonio de Villacastín y de Juan Bautista,
7. ¿Cree que debe reivindicarse la figura de Felipe II de la leyenda negra?
Es de obligada decencia intelectual. Hay quien miente traicionado por su ira ideológica, la mayoría lo hacen por ignorancia. Cánovas del Castillo decía que no fue superado por otro mandatario. El retrato que hace Braudel, es sobrio y contundente. No estamos hablando de un santo, sino de un hombre, que tuvo una responsabilidad brutal. Un hombre serio, distante, pero conociendo las cuatro esquinas de sus reinos. Uno de sus lemas: “para lo bien hecho nunca es demasiado tarde”. Falta pensamiento y sobra verborrea. Sus retratos de Tiziano, Sofonisba Anguissola, Sánchez Coello, Pantoja, Moro…lo definen.
8. De los bosques que rodean el monasterio ¿Cuál prefiere y por cual pasea?
El monte Abantos. ¡Aquellos paseos por Abantos con el P. Gregorio de Andrés buscando el lugar desde donde Rubens pintó el Monasterio! Allí todo era aprender, en las aulas, en los paseos, en la Biblioteca, en los conciertos.
En 1628, Rubens viaja a España para entrevistarse con Felipe IV. Pasa en Madrid nueve meses y conoce a Velázquez, que le acompaña en su visita a El Escorial. Suben juntos a Abantos, que entonces no se llamaba así, queda prendado del paisaje y pinta una vista del Monasterio con Abantos pelado, en masas ocres, porque sólo se reforestó en el s. XIX y XX. El cuadro fue un presente para el Rey y pienso que está en el Museo del Prado. Hay una placa con la ubicación concreta, en la ladera de Abantos, o la había.
9. De la inmensa bibliografía de El Escorial ¿qué libros le interesaron más?
La Fundación del monasterio de Fray José de Sigüenza; Historia del Real monasterio del P. José Quevedo; Los verdaderos artífices de El Escorial de Amancio Portabales Pichel: los ensayos de los PP. Agustín Antolínez, Zarco Cuevas, Luciano Rubio, Ángel Custodio Vega. Los estudios dedicados a El Escorial de Gaya Nuño, Chueca Goitia, Antonio Bonet. Las páginas de Azaña y su Jardín de los Frailes, tal un poema en prosa.
10. ¿Cree que debieran unirse los dos municipios -ya unidos en su continuidad: El Escorial y San Lorenzo?
En mi tiempo de residencia allí, había mucha rivalidad. Hoy, no creo que eso tenga sentido. Pero, tampoco solucionaría nada importante.
11. ¿Qué le falta o que le sobra al Escorial?
Ni le falta, ni le sobra, lo que ves es. En todo caso, vendría bien una pedagogía de su historia y de su significación. Se ha glorificado a Herrera, en forma corta y pega, cuando el mayor artífice es Juan Bautista de Toledo y sus aparejadores. Pero en un país donde se celebra la ignorancia, esto es peccata minuta. Dos ministras del actual Gobierno ni conocen la numeración romana, ni conocen El Monasterio.
12. ¿Ha escrito o piensa escribir sobre El Escorial?
En la Universidad de María Cristina, yo fui director de la revista Nueva Etapa y allí publicamos numerosos textos míos y de otros sobre El Escorial. Avelino Folgado, José María López Ríocerezo, el P. Licinio, Honorato Largo, Federico Castejón, Prometeo Cerezo de Diego…son nombres que recuerdo con un inmenso cariño y agradecimiento.
Universidad María Cristina. San Lorenzo de El Escorial
Cruz de Rubens, cerca del Monasterio de El Escorial
Cruz en el monte Abantos, desde donde Rubens divisaba el Real Monasterio para pintarlo.
CRÓNICAS ESCURIALENSES XXVI. El Auditorio, Padre Soler, Maestro Alonso, Teresa Berganza, Escolanía del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial…
Julia Sáez-Angulo
21/8/22.- El Escorial.- Cuando en 2005 vi terminado el Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial que se ve desde mi terraza me quedé estupefacta. Se me antojó una mole de hormigón armado, de concreto, de cemento puro, impropia del Real Sitio, según las enseñanzas que escuche del arquitecto profesor de la Escuela Técnica de Arquitectura de la Universidad Complutense, Javier Carvajal, quien decía que la “arquitectura debía de contemplar la herida de tiempo y la herida del espacio a la hora de posarse”. El Auditorio agredía la línea del horizonte en el paisaje urbano del Real Sitio, al menos desde mi casa frente al monte Abantos. Era un cubo brutalista, firmado por Picado de Blas, arquitectos. Tapa medio Hotel Victoria y las casas de la villa en la falda del monte. Me llevé un berrinche de muerte. Poco a poco fueron creciendo algunas coníferas y otros árboles envolviendo su entorno y mi souflé de indignación fue bajando.
De cerca, el Auditorio parece hermoso en su sofisticada arquitectura contemporánea (quizás inadecuada para el Real Sitio; no estoy sugiriendo el pastiche) y su acústica espléndida, si bien su programación es manifiestamente mejorable al decir de sus melómanos con motivo del reciente concierto-homenaje a Teresa Berganza que dejó mucho que desear. Hay que subir el listón.
No soy melómana fuerte, sin llegar a la opinión de la duquesa de Guisa, para quien la música era “un bruit fait express”, según me contó su nieta, doña Ana de Orleans. Ella adoraba el silencio; yo también, por eso adoro mi casa de El Escorial. En cualquier caso, he asistido a diversos conciertos en el Auditorio con dos grandes entendidos como son el matrimonio del Dr. Carlos Puchol y la pintora Puri Gazol, grandes amigos que residen detrás de las Casas de Oficios junto al Monasterio. También, con la profesora rusa de piano, Elisabeta Galasova, esposa del fallecido pintor Ruslán, afincados en El Escorial.
En el futuro del Auditorio, todo será cuestión de subir el listón programado, si no se quiere hundir ese templo de la música. El Escorial lo merece, porque tiene una gran tradición musical. Incluida la ópera Don Carlo, de Verdi, un estreno con clarificación de la Historia y el arte del bel canto.
En la Real Basílica he escuchado maravillosos conciertos de los dos órganos que hay en su interior. Allí interpretaban, en cada uno de ellos, el Padre Antonio Soler (1729-1783) y el Infante Don Gabriel de Borbón (1782-1788), hombre culto, para quien el primero componía conciertos. El Padre Soler fue el mejor compositor español del XVIII. El Centro Integrado de Música Padre Soler es una institución docente de prestigio en el Real Sitio, donde se forman muchos músicos del futuro. Hubo también una Banda de Música Padre Soler, pero ya ha desaparecido.
Además de la música sacra en la Basílica, Patrimonio Nacional ofrece en verano conciertos en el Patio de los Evangelistas o de Cocheras, los más amplios del Monasterio. El silencio bajo las estrellas es propicio para escucharlos. Entre los tenores y sopranos, escuche la voz singular de la soprano argentina Virginia Wagner.
La Escolanía del Real Monasterio de San Lorenzo es otra institución musical de solera, pues nació cuatro años después de inaugurarse el Monasterio, en 1567. Hoy son 45 niños, las voces blancas que cantan en las misas de mediodía dominical en la Real Basílica, salvo en agosto que descansan, con la excepción del día 10, fiesta de San Lorenzo. Ningún instrumento como la voz humana, y, en especial, si viene de los pueri cantores. Nadie debe perderse escuchar esta Escolanía, que tiene grabados discos a la venta. Los niños estudian becados en el Real Colegio Alfonso XII. El Navidad y Pascua de Resurrección es todo un lujo escularlos.
El Maestro Francisco Alonso López (1887-1498) estuvo vinculado a El Escorial, pues tenía una buena mansión en la calle que hoy lleva su nombre, en la falda del monte Abantos. Es autor de pasodobles, chotis, pasacalles y revistas de gran popularidad como Los Nardos, El Pichi, Las Leandras; la revista Las de Villadiego o la hermosa canción Maitechu mía. San Lorenzo de El Escorial cuenta con una Escuela de Danza y Música Maestro Alonso, que cumple una buena misión en estas artes. Está muy bien no olvidar a quienes escogieron el Real Sitio como lugar sereno para componer.
El compositor Augusto Bárcena Saracho (1883-1977), que estudió interno en el Real Colegio Alfonso XII, con los Agustinos de El Escorial y veraneó en el Real Sitio, también merece ser mencionado. Todas sus partituras para bandas de música se conservan en la SGAE, por donación de la familia.
Y tenemos como final reciente, se nos fue el mes de mayo, con 89 años, a la gran cantante de ópera Teresa Berganza (1933-2022) hija adoptiva de San Lorenzo de El Escorial en 1990 y Medalla al Mérito Artístico en 2008. Vivió más de 40 años en el Real Sitio. Sus interpretaciones en las óperas de Rossini, Mozart o Bizet son inolvidables por su musicalidad, técnica y presencia escénica. Una grande entre las grandes, que estuvo en los teatros de ópera señeros de Milán, Londres, Viena y París.
Se habló de poner su nombre al Auditorio de San Lorenzo, en vez de a un político de la Comunidad de Madrid; es lo lógico, es lo suyo. Confiemos en que algún día se logre. Los nombres de mujer están ocupando hoy los de las estaciones de tren, mejor sería el de Teresa Berganza para el Auditorio escurialense.
Pero los imponderables llegan a la realidad. Un portavoz oficioso me informa:
"Desde el pasado jueves, el Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial se llama Teatro Auditorio «Teresa Berganza», en homenaje a nuestra vecina mezzo-soprano, por petición expresa del Ayuntamiento a la Comunidad de Madrid.
En el Pleno de la Corporación Local de 31 de agosto de 2017 se acordó por unanimidad solicitar a la Comunidad de Madrid el cambio de nombre del Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial por el de Teatro Auditorio «Teresa Berganza», en reconocimiento a los méritos artísticos de nuestra vecina, galardonada con el Premio Nacional de Música, la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes o La Legión de Honor Francesa, además de por su valor humano y apego a la localidad.
La solicitud se ha aprobado en la Orden 1275/2018, de 17 de septiembre y ha entrado en vigor el 27 de septiembre, por lo que ya es oficial el cambio de nombre.
Pero Teresa Berganza rechazó que llevara su nombre", concluye el portavoz.
¡Una pena! que quizás se pueda subsanar en un futuro. Es complicado. ¿Que razones tendría Teresa Berganza para esa negativa?
José Jesús Lorenzo y María Pilar Morales, diseñadores de piel en la firma Groenlandia eran buenos amigos de Teresa Berganza. Ella abrigaba bien su garganta con pieles en su viajes y en su estancia en el frío invierno de El Escorial. Aquellos me insistían para que la entrevistara. Dejé pasar el tiempo y no lo hice. Hoy me arrepiento. Sus opiniones hubieran figurado con letras de honor en estas Crónicas Escurialenses.
Más información
https://www.larazon.es/cultura/20220806/telg5l7rl5aizdwiw4h74qnu6i.html
Teresa Berganza, soprano (Foto: Ayuntamiento de Santander)
Escolanía. Comunidad Agustiniana
MIGUEL LÓPEZ DE LEGAZPI, conquistador de Filipinas, de cuya muerte se cumplen hoy 450 años
Luis Antequera
21.08.2022.- Uno más de esos aniversarios que se nos escapan vivos a los españoles, indiferentes a todo lo que tenga que ver con nuestra magna historia. En este caso el de la muerte de un conquistador muy importante, que supone un hito de la máxima relevancia en el dominio de medio planeta por España, y en el de la culminación del proceso que conduce a la que, muy acertadamente, se da en llamar hoy la “Primera Globalización” del mundo.
Miguel López de Legazpi nace en la localidad guipuzcoana de Zumárraga, al parecer el 12 de junio de 1502, en una familia de la pequeña nobleza guipuzcoana, hijo de Juan Martínez López de Legazpi y de Elvira de Gurruchategui.
Tras realizar trabajos administrativos en su ciudad natal, con unos veintiséis años de edad emprende la aventura americana y se traslada a México, donde ocupa diversos cargos en la administración del Virreinato de Nueva España, y notablemente en el tribunal de la Inquisición del Obispo Zumárraga. Hacia 1532, a la edad de treinta años, casa con Isabel Garcés, hermana del obispo de Tlaxcala, unión de la que nacerán hasta nueve hijos, aunque al parecer, sólo un varón y algunas hembras sobrevivirán a su padre.
En 1559, el rey Felipe II se dirige al virrey de Nueva España Luis de Velasco y al fraile Andrés de Urdaneta, con el encargo de realizar una nueva expedición hacia poniente por el Pacífico desde América, con la finalidad de tomar posesión de las tierras que correspondan a España, y de encontrar después el modo de retornar desde Asia hasta América, un objetivo en el que habían fracasado ya cinco expediciones españolas. La primera, la de González de Espinosa, que acompañaba a Elcano y que, en vez de volver a España por el Indico, como hiciera éste, lo intentará infructuosamente por el Pacífico. El segundo intento lo realiza en 1528 Álvaro de Saavedra, enviado a las Molucas por su primo Hernán Cortés con el encargo de hallar la expedición de Loaysa y llevarle refuerzos desde México. El tercero lo protagoniza el mismo Saavedra, navegando ahora un poco más al norte. El cuarto intento tiene lugar en 1544, cuando Bernardo de la Torre, con el navío San Juan, es enviado desde las Molucas por Ruy López de Villalobos hacia Méjico. Y el quinto lo realiza Ortiz de Retes, enviado también por Villalobos.
Es el propio Urdaneta al que el Rey encomienda la misión, el que elige a Legazpi -pariente suyo por cierto-, probablemente viudo ya, como jefe de la expedición, la cual recibe instrucciones de dirigirse a Filipinas, archipiélago en el que ya había tocado la expedición circunvaladora de Magallanes-Elcano, y también, posteriormente, en 1542, la de Villalobos, que es, de hecho, quien denomina Filipina a la isla de Leyte, y Karoli a la de Mindanao. Tiene entonces Legazpi la nada desdeñable edad de 62 años.
La nueva expedición, compuesta de cinco embarcaciones y unos 350 hombres, parte del puerto de Barra de Navidad, en Jalisco, el 21 de noviembre de 1564, y va a atravesar el Pacífico en 93 días, tocando en la isla de Guam, -la que Magallanes bautizara de los Ladrones-, de la que toman posesión ahora para la Corona española.
Ya en las Filipinas tocan en la isla de Samar, -la tercera más grande del archipiélago-, y luego en la de Leyte. Legazpi va tomando todo el archipiélago con escasa resistencia, más a base de pactos con las muchas tribus enfrentadas entre sí, que con las armas, que se utilizarán en escasas ocasiones.
Se fundan los primeros asentamientos españoles, así la Villa de San Miguel, hoy Ciudad de Cebú, o la Villa del Santísimo Nombre de Jesús, así llamada por descubrirse en ella la imagen de un niño Jesús que acontece ser el que Magallanes regalara en su día a la esposa del cacique Humabón, y que hoy es venerado en Filipinas como su santo patrón, bajo la advocación de Santo Niño del Cebú.
Legazpi envía a su nieto Felipe de Salcedo de vuelta a México, y con él, a Urdaneta, que lo acompaña de cosmógrafo y verdadero jefe del convoy, convirtiéndose, al completar la singladura y llegar a Puerto Navidad, en la Alta California, el 1 de octubre de 1565, en los descubridores del llamado Tornaviaje del Pacífico, esto es, los primeros marinos de la Historia que conseguían navegar de Asia a América. Cosa que ocurría nada menos que cuarenta y cuatro años más tarde de que otra expedición, igualmente española, la que mandaba Fernando de Magallanes, fuera la primera en navegar desde América hasta Asia. El éxito del Tornaviaje será posible gracias al hallazgo de la corriente del Kuro Shivo (que significa “viento negro”), la cual se cogía navegando hacia el norte y llegando casi al Japón.
Salcedo y Urdaneta constituyen también el primer Galeón de Manila, el famoso barco que ya no dejará de navegar nunca, una o dos veces al año, hasta 1815, es decir, exactamente dos siglos y medio, desde Asia hasta América y vuelta, cargado de los tesoros orientales que se pagaban con la plata española, y constituye el instrumento por excelencia de la que se dará en llamar la “Primera Globalización”, primera vez en la Historia en la que los mercados asiáticos, americanos y europeos se hallan interconectados y en relación. Suerte de nueva Ruta de la Seda, a la que se incorpora, como gran novedad, el mercado americano.
Sin entrar en el debate sobre la jurisdicción de las islas a la vista de lo estipulado primero en Tordesillas en 1493, y luego en Zaragoza en 1529, Felipe II toma posesión de las islas asiáticas y nombra a Legazpi gobernador y capitán general de Filipinas. Se levanta la Fortaleza de San Pedro, tanto para centralizar el comercio con México, como para la defensa frente a los posibles ataques portugueses, y se organizan las nuevas posesiones con el nombre definitivo de Filipinas, y con el rango de gobernación dependiente del Virreinato de Nueva España. Por su parte, a través de los muchos comerciantes chinos que ya operaban en Luzón, se inicia inmediatamente el floreciente comercio con el Imperio Chino.
La conquista prosigue por las demás islas, Panay, Masbate, Mindoro y Luzón. En 1568, Legazpi manda a Martín de Goiti y una vez más, a su sobrino Juan de Salcedo, a Maynilad, enclave musulmán en la isla de Luzón, cuyo nombre significa “tierra del nylab”, siendo el “nylab” un arbusto originario de la región. Se trata de Manila, ciudad de la que le hace entrega dos años después el Rajah Matanda. Legazpi refunda la ciudad, a la que convierte en capital del archipiélago y a la que traslada su residencia, y da a la isla de Luzón el bonito nombre de Nueva Castilla.
La segunda cuestión es, como no podía ser de otra manera, la de la evangelización de las islas, de la que se hace cargo Urdaneta y los cuatro frailes agustinos que le acompañan en la expedición. Una evangelización tan exitosa que va a dar lugar a la mayor comunidad católica de todo el planeta, cien millones de cristianos en comunión con Roma en medio del lejano oriente asiático.
Y en Manila, siete años después de haber abandonado América, y de manera repentina, según parece de un infarto, teniendo setenta años de edad, muere nuestro gran conquistador, el que hará posible, con la conquista de las Filipinas, la Primera Globalización de la Historia, Miguel López de Legazpi. Triste evento que ocurre el 20 de agosto de 1572, hace hoy, pues, 450 redondos años, Reposan sus restos en la iglesia de San Agustín Intramuros, en Manila.
Conquistador de las Filipinas; fundador de Manila, ciudad con 14 millones de habitantes al día de hoy; cooperador necesario para el descubrimiento del tornaviaje Pacífico; cooperador necesario para la creación de la mayor comunidad católica del mundo, este es Miguel López de Legazpi.
Argumentos como éste y otros no menos novedosos, puede encontrar Vd. en mi último libro “Historia desconocida del Descubrimiento de América. En busca de la Nueva Ruta de la Seda”. Que, con el debido respeto, me permito recomendar a Su Santidad, a ver si recoge un poquito más de cariño a la obra española en la Historia.
©Luis Antequera. "Religión en Libertad"