miércoles, 20 de diciembre de 2023

Crónicas valencianas, y IV. JOSÉ APARICIO PÉREZ: “La lengua valenciana tiene el mismo sustrato que el catalán o el mallorquín, eso es todo”. Autenticidad de la Dama de Elche


José Aparicio Pérez, arqueólogo con Julia Sáez-Angulo, periodista, ante un cuadro de Charo Marín

Real Academia de Cultura Valenciana, fachada



Julia Sáez-Angulo

Fotos: Charo Marín

20/12/23 .- Valencia .- : “El valenciano tiene el mismo sustrato que el catalán o el mallorquín, eso es todo”, me explica el historiador y arqueólogo, José Aparicio Pérez (Valencia, 1943), cuando nos vimos en la Real Academia de Cultura Valenciana,- de la que ha sido secretario y donde sigue trabajando de voluntario incondicional-. El encuentro fue con motivo de la exposición de la artista visual Charo Marín en la citada institución.

Funcionario jubilado del Museo de Prehistoria de Valencia, con sus 81 años, Aparicio ha llevado a cabo más de un centenar de campañas de excavaciones, sobre todo de arte ibérico, “no hay que olvidar, grosso modo, que la península se divide en tres bandas: celtas al oeste, íberos al este y celtíberos en el centro, todos ellos antes de la llegada de los romanos, que invadieron la totalidad del suelo”, me resume el arqueólogo.

José Aparicio -Pepe para los amigos como Charo Marín- también es miembro de la Real Academia de la Historia desde 2006 y no es para menos, porque además de su abundante trabajo de campo, ha escrito más de una veintena de libros en los que recoge sus investigaciones, entre los más recientes: El paleomesolítico valenciano: Cova del Volcán del Faro (Cullera): memoria de las excavaciones e inventario del material. (2003); Historia-memoria de los veinticinco años de divulgación cultural y de investigación científica' (2005); La cultura Ibérica: síntesis histórica (2005); El vino: aproximación a su cultura (2008); Relatos breves de arqueología valenciana (2010); La mujer en la Prehistoria y protohistoria. (2012), o Viaje al patrimonio histórico-artístico y arqueológico. (2012). 

Por toda su labor ha sido premiado sucesivamente y también ha entrado en polémicas intelectuales, lo que anima siempre el debate científico y cultural. Aparicio me obsequia su libro titulado “Viaje al Patrimonio Histórico-Artístico y Arqueológico (tangible o intangible)" (2012), editado por la Diputación de Valencia. A Aparicio le ha interesado siempre la divulgación del conocimiento, para mejor recuperar y conservar lo valioso que se tiene. Valencia y la arqueología valenciana han sido y son su pasión. En la introducción al libro citado concluye: “Un consejo, siempre arriesgado, primero lo propio, seguidamente lo ajeno”.

Tras el XXIII Congreso Arqueológico Nacional en Elche, Aparicio defendió en un artículo la autenticidad de la Dama de Elche, por su propia entidad de piedra y ornamentos, así como la analogía que presenta con otras esculturas encontradas en yacimientos cercanos.

A Valencia le sucede como a Roma, Murcia, Tarragona y otras capitales importantes en torno al Mediterráneo: se abre una zanja y aparecen vestigios arqueológicos de diversos tipos. El Centro Hortensia Herrero de arte contemporáneo ha descubierto recientemente un fragmento del circo romano de la ciudad, en el sótano del palacio dieciochesco de Valeriola, donde tiene sede. Lógicamente han tenido que respetarlo y hacerlo convivir con el arte de nuestros días: una instalación “Transformer 2022”, del artista Natt Colishaw. Un videoarte, con carreras de caballos en un circuito, que dialoga y emula al antiguo circo romano.

Le pregunto a Aparicio por la particularidad de la lengua valenciana y responde sin vacilar que “el catalán, el valenciano y el mallorquín tienen un sustrato común, pero de ahí no pasa, porque “el medio”, siempre importante, los ha llevado por distintas necesidades y caminos. La lengua valenciana ha dado una gran literatura con nombres como Ausias March", libro que tanto ha elogiado Mario Vargas Llosa. Como en España, todo se polariza, los de izquierdas hablan de la lengua de “los Paisos catalans” y los conservadores -que conservan la Historia- alegan que “Valencia nunca fue un país, sino un Reino y tiene su propia lengua”.

La erudición de Pepe Aparicio sobre arqueología y asuntos valencianos desborda y documenta, hasta hacer perder la inocencia inicial del otro, mi caso, en los temas abordados. Supura el amor a Valencia, una ciudad espléndida que también conoció pasados esplendores, como en la época íbera y romana, cuando era una “ciudad ideal”. El arqueólogo ha recorrido su tierra palmo a palmo, por lo que apenas guarda secretos para él, aunque sabe que el conocimiento es siempre ilimitado. Ama la tierra que le vio nacer y le está agradecido por la hermosa Historia que le brindó en el pasado.

La Real Acadèmia de Cultura Valenciana fue fundada en 1915 por la Excma. Diputación Provincial de Valencia, con la denominación de “Centro de Cultura Valenciana”, con la finalidad de promover la investigación, defender los valores culturales del pueblo valenciano y formar un archivo y una biblioteca sobre temas específicamente de este ámbito. La Real Acadèmia celebró su primer centenario en un acto central en La Lonja de la Seda y un Te Deum en la Catedral en 2015, colofón de un año muy intenso de actividades.

 El objetivo fundamental de la ESCOLA SUPERIOR D’ESTUDIS VALENCIANS (ESEV), es establecer un vehículo de comunicación para canalizar la divulgación de la Cultura Valenciana en todos sus ámbitos y aspectos, especialmente en aquellos que abarcan las secciones de la RACV. 

José Aparicio Pérez, arqueólogo con Julia Sáez-Angulo, periodista

martes, 19 de diciembre de 2023

CRÓNICAS VALENCIANAS III. Francesc Llop, campanero mayor del Miguelete, torre de la catedral. "En Toledo, las campanas solo hacen ruido"


Charo Marín, artista visual y Francesc Llop, campanero, antropólogo y clavero

Campana del Miguelete. Catedral de Valencia


Julia Sáez-Angulo

        Fotos: Charo Marín

19/12/23 .- Valencia.-  Antropólogo universitario, académico, lo sabe todo de las campanas, desde su conservación a sus toques y restauración, y ha interpretado con ellas numerosos conciertos en España, sobre todo en Valencia, y en otros países europeos, sobre todo en Francia. Francesc Llop i Bayo (Valencia, 1951). Ha llevado a cabo el inventario de campanas de 94 catedrales, en total 1176 campanas, en una operación auspiciada por el Ministerio de Cultura en varios años. 

    Fue Jefe de Sección de Museos y Colecciones Museísticas hasta su jubilación en 2014 y actualmente es clavario de la catedral valenciana y presidente de la Cofradía de Santa Lucía, que viene del siglo XIV, cargo del que también se siente muy orgulloso. 

    Su tesis de fin de licenciatura en la Universidad Complutense de Madrid fue sobre “La afición a las Campanas. Toques de campanas en la ciudad de Valencia”, investigación que mereció el premio “Marqués de Lozoya”. Tras su doctorado en la Complutense, nueva tesis sobre “Los toques de campanas en Aragón”, ¿cómo no va saberlo todo sobre las campanas?

    Las campanas de las catedrales de Valencia, Santiago de Compostela, Sevilla, Jaca, Calahorra o Murcia han pasado por sus ojos y manos para inspección y/o restauración. “Hay que saber tocar las campanas con elegancia, como si no costara esfuerzo, sin desmelenarse. Imparte cursos sobre campanas en México, “donde hay gran interés en seguir sus enseñanzas”. Llop explica que “hay veinte sistemas diferentes de tocar las campanas” y no solo repicar a gloria o doblar a muerto, hay un tocar a fiesta, volteo medio, arrebato a fuego, domenica verde, dorada o blanca cuando llega el obispo... “Hay diversos códigos y resonancias locales que se están perdiendo. Con el Concilio Vaticano II, en los 60, se abandonaron muchos lenguajes identitarios”. 

    “Toledo ha dejado de tocar las campanas desde hace 50 años y solo hacen ruido”, dice Llop ante mi asombro. “Lo digo y lo repetiría ante los mismos toledanos”, añade. Tenía un estilo propio, con sus oscilaciones y dejaban las campanas boca arriba, algo parecido a lo que se hacía en el pueblo de Yepes, que también ha dejado de hacerlo. Era un estilo parecido al del toque de campanas de Ávila, un estilo castellano que va desapareciendo”.

    “Cuando se habla de tocar campanas estamos hablando de contacto con ellas, de “tocar”, dice Llop, no de dejarlas al albur electrónico. “Nosotros tocamos las campanas desde hoy, para hoy. Todo un arte reconocido por la UNESCO, aunque esto solo trae prestigio y alguna divulgación".            

    “En Valencia, 14 campanas, tocamos siempre a laudes y vísperas. Ya no tocamos a nonas y maitines, porque ya no se rezan en la catedral, salvo el día 24 de diciembre, la Nochebuena, poco antes del “Canto de la Sibila” a las doce de la noche, que aquí lo canta un niño, porque es una voz fina, casi femenina. De igualmente se hace en todos los territorios de la Corona de Aragón. Los navarros eran muy creativos en el toque de campanas. Hay paisajes sonoros de campanas…”.

    Afortunadamente, en la Comunidad Valenciana, y en el Ayuntamiento, todos, tirios y troyanos, es decir derechas e izquierdas, reconocen el valor cultural del sonido de las campanas, de sus conciertos, algo que no ocurre en otras partes. "Esto nos protege de posible queja del sonido de campanas por elevados decibelios…Hay campanas que tienen tanta sonoridad como una banda de música… todo depende del grosor del metal, de su fabricación… Las mejores se hacen hoy en Holanda”, continúa Llop.

    “El sonido de campanas es un distintivo cristiano y la pólvora también. No la trajeron los moros, sino el rey Jaime I en sus campañas…Se tiraba pólvora en el interior de las iglesias...” vamos derivando por la Historia: de la presencia napoleónica a primeros del XIX, a las tres guerras entre carlistas y liberales, cuando se fundían las campanas para hacer cañones… Había mensajes de campanas para avisar del fusilamiento del enemigo… Del daño que hicieron las tres Desamortizaciones contra los bienes eclesiásticos… "No se fundieron campanas en la guerra civil de 1936, porque el metal de las campanas ya no servía ya para los nuevos cañones”... de Oxford, como ciudad de campanas.

    Con el campanero Llop se habla de todo muy rápido y ameno. Estamos tres en la tertulia: la pintora Charo Marín, él y yo. Pasamos de los carlistas, a las Españas. “A Doña Isabel II, se la llamaba también, reina de las Españas…”, recuerda el campanero. 

    ¡Lástima que el antropólogo, clavario y campanero se tenga que ir a abrir y tocar las campanas a la catedral o  la ermita de Santa Lucía!

    Hoy por hoy, el oficio de campanero “no suele estar remunerado y son voluntarios quienes lo llevan a cabo. Hay más chicos que chicas, porque éstas no suelen ser constantes en este campo”.

Charo Marín y Francesc Llop

La campana Gorda de Toledo

Francesc Llop y Julia Sáez-Angulo


CRÓNICAS VALENCIANAS II. Centro de Arte HORTENSIA HERRERO en Valencia, una colección que nadie debe perderse


Hortensia Herrero, mecenas y coleccionista, ante una obra de Anish Kapoor. Foto 
DAVID GONZÁLEZ / ARABA PRESS"El Mundo"



 Julia Sáez-Angulo
Fotos: Charo Marín

19/12/23 .- Valencia.- El Centro de arte Hortensia Herrero en Valencia es una colección que nadie debe perderse. Se inauguró hace un mes y forma parte de los tres objetivos de la Fundación Hortensia Herrero -esposa de Juan Roig, dueños de Mercadona- que abarcan los campos de la restauración artística, la danza y el arte contemporáneo. La colección internacional actual del Centro es tan formidable que la recomiendo encarecidamente como crítica de arte. El número de visitantes en un martes laboral, era notorio.
Hortensia Herrero cuenta con el asesoramiento  de Javier Molins, director artístico, y las obras se explican al público por jóvenes guías, en su mayoría licenciados en Historia del Arte, lo que da una garantía de altura a sus palabras. ¿Carencia?: la de siempre: pocos nombres de artistas mujeres. ¡Qué le vamos a hacer! Y eso que se trata de obras más destacadas, en su mayoría del siglo XXI, cuando a pléyade de artistas mujeres es más numerosa que en el pasado.

“El Centro de Arte Hortensia Herrero nace con un doble propósito: compartir con la sociedad el arte contemporáneo más relevante a nivel internacional y contribuir a que la Comunitat Valenciana sea un destino cultural y artístico de referencia”, según se confiesa en su presentación.
    “Este nuevo espacio reúne la colección privada de la mecenas Hortensia Herrero, que incluye obras de artistas como Andreas Gursky, Anselm Kiefer, Georg Baselitz, Anish Kapoor, Sean Scully,  (todo la pequeña antigua capilla del palacio para él), Peter Halley, Oppie, Tony Gragg, Olafur Eliason o Mat Collishaw, Baselitzentre otros. Algunos de estos artistas han creado obras específicas que viven en enclaves concretos del Centro de Arte como por ejemplo la pieza del vestíbulo de Jaume Plensa o Tomás Saraceno
        Entre otros artistas españoles figuran Miquel Barceló, Cristina Iglesias, Canogar, Tápies, Chillida, Julio González, Juan Genovés, Manolo Valdés, Elena del Rivero, Miquel Navarro, Blanca Muñoz... La últimas salas, 16 y 17 cuentan con una exposición de artistas valencianos contemporáneos, todo un guiño de acogida a los artistas de la Comunidad.
    No todas las obras tienen traducido su título en español o valenciano, ni todas las cartelas aportan el lugar e nacimiento del autor, pero sí unos apuntes sobre su biografía que viene muy bien al espectador.
    Una de las piezas de Kiefer “La Muerte y la doncella”, título de un cuarteto de Schubert, es una curiosa réplica del original, que el autor no deseaba desprenderse de ella. El Centro consta de dos edificios: el propio Centro de Arte Contemporáneo en el palacio de Valeriola de 1719 y el edificio para el arte digital con nombres como David Hockney o Marc Collishaw, con piezas fantásticas. Un video de este último resulta sorprendente en una quema de flores que viene a emular de algún modo la cremá de las fallas valencianas.
    “Esta colección de arte contemporáneo que puede contemplarse en el Centro de Arte Hortensia Herrero, y que muestra algunas pinceladas en este espacio digital, es el fruto de una vida, la mía, en la que el arte ha sido un componente muy importante. Como la mayoría de coleccionistas, empecé interesándome por los artistas más cercanos, los que creaban o exponían en mi ciudad, Valencia”, declara la propietaria. 
    La Fundación Hortensia Herrero surge en 2012 con el objetivo de promover el interés, el conocimiento y la sensibilidad por el arte y la cultura a través de proyectos creados en la Comunitat Valenciana por artistas de todo el mundo. Su presidenta, Hortensia Herrero, es la única mecenas de la fundación y a través de la misma canaliza su vocación de mecenazgo bajo la filosofía de compartir con la sociedad lo que de esta ha recibido. 
    Entre las iglesias restauradas por la Fundación, se encuentran las de San Nicolás y la del Patriarca, de las más bellas de Valencia. 

Más información
Martes a sábado de 10:00 a 20:00 h
Domingo de 10:00 a 14:00 h
Centro de Arte Hortensia Herrero. Calle del Mar, 31 – 46003 València 
+34 689 30 30 10
Hortensia Herrero y su marido Juan Roig. Foto "Hola"
Obra de Kiefer
Inscripciones del palacio original de Valeriola

Veleta de la iglesia del Antiguo Hospital, con la cruz y el Espíritu Santo, prototipo de veletas levantinas

lunes, 18 de diciembre de 2023

Crónicas valencianas I. De la alegoría del Turia en la fuente de la Plaza de la Virgen, a la exposición de CHARO MARÍN en la Real Academia de Cultura Valenciana



Pintura de Charo Marín

Charo Marín apoyada en el murete de la fuente de Silvestre Montesinos


Julia Sáez-Angulo

        19/12/23 .- Valencia .- Valencia recibe con una luz más blanca, rosácea, que la de la meseta. Las palmeras se prodigan y señalan la cercanía del mar, y los naranjos se revisten de frutos brillantes como los árboles de Navidad. Mi apartamento turístico está frente al puente de la Trinidad del siglo XV, que emboca el antiguo monasterio del mismo nombre. Dos estatuas, de un obispo y un fraile, parecen dar la bienvenida y el derecho de paso al otro lado. El bilingüismo del valenciano y el español reposa en los indicadores de tráfico. Valencia es luminosa y ofrece una vida cultural interesante, con soberbios museos y excelentes exposiciones.

La céntrica plaza de la Virgen -la preciosa basílica de la Virgen de los Desamparados está cerca- es punto de cita, junto a la fuente que construyó Manuel Silvestre Montesinos en 1976, una gran estatua alegórica del río Turia y sus ocho acequias representadas alrededor por pequeñas estatuas de valencianas con rodetes y peinetas, más un cántaro en la mano. No lejos están los escaños en piedra donde se reúnen semanalmente los miembros del Tribunal de Aguas de Valencia, una rareza jurídica que estudiamos en la Facultad de Derecho. El agua es muy importante para Valencia y sus productos cítricos. Un arbitraje impecable. La catedral y su célebre torre, el Miguelete, con sonoras campanas están al lado  

Entramos a basílica de la Virgen de los Desamparados a oír a misa de 13 horas, donde cantan a diario los pueri cantores con frescos de Antonio Palomino en la cúpula oval con casi un centenar de personajes celestiales en torno a la Virgen “Geperudeta”, la imagen de la Virgen inclinada como una jorobadita, para mirar y atender a los hombres suplicantes. Muy barroca, la basílica envuelve con su horror vacui.

Con tanta belleza en el centro histórico artístico de Valencia, corría el peligro no llegar al objetivo del viaje: visitar la exposición de arte de Charo Marín en la Real Academia de Cultura Valenciana, donde nos recibe con amabilidad, a la pintora a y a mí, José Aparicio Pérez. “Sobre la piedra, mi piel", es el título de la muestra junto a otra artista, Teresa Andrés, muestra que permanecerá abierta hasta el próximo 11 de enero.

    La pintura de Charo Marín es un despliegue de color, con personajes misteriosos de la infancia, que aparecen en esa fusión inteligente de figuración y abstracción, de dibujo y gesto, de pincelada resuelta para emanar esos personajes del mundo y del aire, que dan vida a la pintura de una artista con cuatro décadas de talento y actividad el arte, con un centenar de exposiciones a la espalda.

    El mundo de los niños preocupa a la autora y conecta con la necesidad de nuestro presente, pero lejos de ser obvia en su planteamiento, la pintora hace emerger pequeñas caras o rostros que asoman con su inocencia, esperanza o ausencia malograda. Tiene escritos trece relatos sobre niños en diversas situaciones difíciles, de las que salen adelante. 

    La pintora expone también en una muestra colectiva en la galería “Arte e Investigación” de Madrid, dirigida por Alfonso. “Estoy en buena racha, porque he vendido obra en ambos foros”, dice la artista, recontenta, en estos tiempos en que algunos se quejan de la dificultad de las ventas.

    Charo Marín vive por y para el arte. Ha renunciado a otras actividades más lucrativas en su vida, para consagrarse por entero a la creatividad estética, a la que ha sido llamada. “Paso horas y horas pintando y dibujando, porque es lo mío, y son los momentos en los que me siento más feliz o satisfecha”, declara esa mujer generosa, llena de amigos intelectuales a los que incorpora en su exposición, ya que durante ella  ha invitado a tres escritores a presentar sus libros u otras actividades culturales.

En la exposición de la citada Real Academia, se exponen también diseños de kimonos y túnicas, con palabras en griego y joyas en oro y plata, que muestran el buen diseño de Charo Marín, una licenciada en Bellas Artes que va citando a sus profesores a lo largo del paseo por la ciudad del Turia, desde Silvestre Montesinos, autor de la fuente del Turia o Felipe Garín, historiador de arte y director en su día de dos museos tan importantes como el San Pío V de Valencia o el Prado en Madrid.

    En esta ocasión los diseños de joyería giran en torno a la cruz, símbolo de los cristianos, y aceptada como ornamentación pop en pendientes y colgantes de muchos jóvenes. Charo Marín y Teresa Andrés se conjuraron para inspirarse ambas en aquella.

    Charo Marín Miguel (Valencia, 1952) es y se siente muy valenciana, aunque su padre viniera de Teruel. Todos se integraron en esta gran ciudad mediterránea, que le inspira y ayuda a crear arte. En su catálogo general figuran más de dos mil cuadros, y decenas de diseños de ropa, principalmente kimonos, así como joyas con formas alegres y coloristas. 

    Un recorrido por calles y grandiosos belenes en la ciudad del Turia, junto a la escritora Alicia Navarro y su hija Sol, completó el paseo de la jornada. Charo Marín nos sigue despacio con su elegante bastón de marquesa/duquesa de Valencia.

    Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/2023/11/sobre-la-piedra-mi-piel-teresa-andres.html

https://lamiradaactual.blogspot.com/search?q=Charo+Mar%C3%ADn

Charo Marín, artista visual
"La vida es pasión",  pintura de Charo Marín: o/l



kinono y túnica de Charo Marín

Charo y Julia en la Generalitat de Valencia

Julia con la escritora de libros infantiles Alicia Navarro y su hija Sol

Julia Sáez-Angulo, periodista

domingo, 17 de diciembre de 2023

SPIRAL XIII, grupo de pintores. Reunión, proyectos artísticos y expositivos para 2024

Adriana, Ana, Mercedes, Isabel, Julia, Jorge y Juan. Abajo Luis y Pablo



Julia Sáez-Angulo
Fotos: Adriana Zapisek

17/12/23 .- Madrid.- Los dicho: todos aprovechan el fin de año para hacer balance de actividades y de paso brindar, con banquete por medio, al fin y al cabo la Navidad está cerca y se celebra con antelación con vinos, dulces, turrón y mazapanes. El grupo de Spiral XIII no iba a ser menos y se dio cita en el estudio de Mercedes Ballesteros, al lado del de Pablo Reviriego, uno a la acuarela y otra, al óleo. Yo asisto como invitada “notario” del asunto, sin voz ni voto, junto a otros dos presentes y consortes: Mario Saslosky, mecenas del abstracto y Luis González Tejedor, tenor.
Me consta que, en estos dos talleres/estudios de los anfitriones, se celebran y han celebrado muchas fiestas masivas de fin de año o de carnaval. Los artistas visuales o plásticos son muy jaraneros y cualquier cosa les sirve de pretexto para el jolgorio. Hoy no en balde era el domingo “Gaudete” (en latín “alegrémonos”), de la liturgia de Adviento, y todas las epístolas y el evangelio invitaban a la alegría y el gozo, desde el profeta Isaías, a Pablo de Tarso, terminando por Cristo. Unas pinceladas de liturgia oportuna no vienen mal.
Se dice que, los artistas en grupo son mejor atendidos por las instituciones. Los componentes del grupo de artistas Spiral XIII está compuesto los pintores Isabel de O, Juan Fernández, Soledad Fernández, Luis Javier Gayá, Ana Muñoz, Jorge Pedraza, Francisco Recuero, Mercedes Ballesteros, Miguel Recuero, Adriana Zapisek, José Zorita, el escultor, José Luis Fernández y Pablo Reviriego, que los “pastorea” como comisario y gestor de las sedes expositivas, según ha ido contando la situación, real y posible, de cara al 2024. Ello no quita que cada artista, por su lado, haga gestiones individuales o relativas a Spiral XIII, porque todo suma y libertad, siempre.
No pudieron asistir todos los componente del grupo, porque los días son complicados, el tiempo frío y las distancias no siempre propicias, pero se les dará cuenta de lo hablado. 
    La tertulia, a la par del condumio, revela información: Juan Fernández y Mercedes Ballesteros hablan del resurgimiento y aceptación de la pintura figurativa realista que les afecta, del Museo on line que se proyecta sobre la misma. Comentan la preciosa exposición de Gerardo Pita,  hiperrealista, en la galería Leandro Navarro. 
    En silencio, pienso en la pintora, realista y preciosista, Covadonga Leyva Sagarrua, que me convoca en su estudio para el 31 de diciembre, a las 12 de mediodía, para brindar y despedir el año. Nada de trasnochar, dice, eso es muy común y hay que variar los esquemas
    Isabel de la O asegura gozosa que ella está vendiendo, ahora, más que nunca y que las galerías del Rastro madrileño venden bastante bien a los guiris que por allí pasean. No olvidemos que Madrid es hoy por hoy una ciudad muy turística. Javier Aguado trasladó su galería y talleres, del centro al Rastro desde hace unos años y le va bien. Hay que moverse un poco, le dicen a Ana Muñoz que la toman por tranquila: “los galeristas no van a buscarte a casa”. Ella sonríe.
    Llega con retraso y sonrisa Jorge Pedraza, que quiere empalmar con una exposición que tiene lugar en la galería de Griñón.
    El convite, a la vista está en las fotos: empanadas, de hojaldre a las finas verduras y empiñonada, especialidades de Mercedes, que suaviza el relleno con cebolla caramelizada, de ahí la suavidad y ligero dulzor, solo para paladares exquisitos. También había embutido variado de lomo y salchichón, queso legítimo manchego de oveja, aceitunas amargas de la propia finca de Manzanares el Real, y patatas fritas en aceite de oliva virgen. Solo calidad probada. Los vinos, de Noblejas, como corresponde a la cuna natal de la anfitriona, donde cuenta con un premio de pintura que lleva su nombre.
    Del arte se derivó a la gastronomía precisa. Mario Saslosvky disputaba con Juan Fernández sobre dónde encontrar una buena carne argentina en Madrid, no siempre fácil. “Nosotros los argentinos somos "vacunos" por encima de toda carne. No hay que olvidar que hay más vacas que ciudadanos en el país”, explicaba y continuaba: “Para empezar, no se exporta de Argentina el costillar de las reses, que es de lo más sabroso, porque está prohibido exportar hueso de las reses, por temor siempre a que transmitan alguna posible enfermedad endémica a otros países. Se pierden lo mejor”. Se recomendó, en todo caso, el restaurante De María, perteneciente a cinco grandes jugadores de fútbol.
    Pasaron al capítulo de las empanadas argentinas, y Saslovsky aseguraba que muchas de ellas ni son empanadas, ni son argentinas, ni nada de nada, porque algunas hasta se atreven a llevar relleno procesado. La verdadera empanada argentina es la que lleva la carne picada a máquina o mano, el huevo picado, las aceitunas picadas y las pasas de uva, si se quiere endulzar un poco. Él recomienda las de American Pie, porque le conseta que las hace un argentino que sabe.
    Mercedes Ballesteros, que pertenece a la saga de los "chefs de cocina", mostró en foto un cochinillo asado para el reciente cumpleaños de su hijo Bernar. Mario y Mercedes comenzaron a precisar las conveniencias, los modos y los tiempos del cochinillo, claves del buen resultado: el cochinillo no debe sobrepasar los tres kilos y medio, se coloca en medio del horno y, primero, el costado hacia arriba,  para terminar con el espaldar, que aparecerá dorado, tostado y tierno. No necesita nada, ni aceite ni hierbas, ni historias, solo agua y nada más que agua, saldrá perfecto con el sabor puro a cochinillo asado.
    Para los que no somos chefs, la conversación y disputa gastronómica resultaba surrealista. ¡Qué entusiasmo el de los que aman la buena cocina como buen arte que es! Me vino a la memoria el sorprendente título de los años 80: “Cuando solo nos queda la comida”, de Xavier Domingo, una historia de la gastronomía, que revela la filosofía de la vida cotidiana.
    Al despedirse, comenté mi admiración por dos piezas artísticas en el estudio; son de Luis Matías Sancho, "un artista que triunfa en Paris y Nueva York", según me explicaron los anfitriones.
    Más información













El cochinillo asado por Mercedes, en honor de su hijo Bernar
Obras artísticas de Luis Matías Santos


INGA IVANOVA, escultora, presenta su colección de joyas de cristal y metacrilato "La aparente transparencia"

Inga Ivanova, con uno de sus diseños de collar


Carmen Valero Espinosa

Fotos: Julia Sáez

    17.12.2023.- Madrid. - La escultora rusa afincada en España, Inga Ivanova, presenta su última serie de joyas de autor en cristal y metacrilato bajo el títulode "La aparente transparencia".

    La piezas acogen la luz de forma misteriosa y se hacen trozos de cielo o mar, según los colores elegidos.

    El evento tiene lugar en el espacio Cervantes, 10 de Madrid. En la inauguración estuvieron presentes, entre otros Natalia Nikolaevskaya, directora de la Escuela Rusa en Madrid, la crítica de arte, Julia Sáez-Angulo y el arquitecto Ricardo Alvira. 

Inga Ivanova, escultora
Carmen Valero, Inga Ivanova y Natalia Nikolaevskaya

Jorge Semprún Maura. Un centenario muy oportuno


Víctor Morales Lezcano


    17.12.2023 .- El Ateneo de Madrid acaba de recordarnos a través de las secciones de Ciencias Históricas y de Filosofía que, hace justo un siglo, vino al mundo Jorge Semprún Maura (1923-2011). Mundo que, en la España de los años treinta, se plasmó en una serie de agudas contradicciones sociales, ideológico-políticas y territoriales internas; un mundo, pues, que abriría un camino, ensangrentado por la prolongada Guerra Civil, a la dictadura del general Franco.

En el arranque del acto que se ha celebrado en el Ateneo, consagrado a la poliédrica figura y obra de Jorge Semprún, se proyectó el documental titulado “Semprún sin Semprún”, que produjo TVE en 2015 y del que su autora, Yolanda Villaluenga, dio activa fe presencial en la cita ateneísta de marras. Carlos Mendoza, pariente vallisoletano de Jorge Semprún, y Pedro Ojeda, profesor de Literatura en la Universidad de Burgos, supieron enriquecer el contexto familiar y la compleja personalidad de Jorge Semprún (alias Federico Sánchez), en una velada sugestiva donde la haya. Moderó la sesión el ateneísta José Rayos.

En puridad, se impone reconocer que Semprún fue uno de los precursores del autoescrutinio centrado en su cambiante biografía personal y política (no se olvide su condición de ciudadano hispanofrancés, ni la de su perfil comunista, aunque ulteriormente antitotalitario). Como atisbó Agustín García Calvo y posteriormente Darío Villanueva en “Morderse la lengua” (2021), todo el trasunto vital e intelectual del personaje confiere a Jorge Semprún un sello de marca especial en la galería literaria de la España del siglo XX.  De esto no puede haber asomo de duda.