martes, 27 de abril de 2021

Encuentro literario con Marta Sanz en el Instituto de Estudios Aragoneses, IEA








 
L.M.A.
    27.04.2021.- El Grupo de Lectura La Llave, organizado por la Biblioteca del IEA de la Diputación Provincial de Huesca, viene reuniéndose desde 2019 bajo la coordinación del editor de Contraseña Alfonso Castán Val y en esta su segunda temporada, entre octubre de 2020 y junio de 2021, ha leído obras de Nella Larsen, Ramón J. Sender o Juan Marsé, entre otros.

El lunes 3 de mayo el IEA acogerá un encuentro literario con la escritora Marta Sanz en el marco de una de las sesiones del Grupo de Lectura La Llave, en esta ocasión abierta al público que desee participar.

La escritora Marta Sanz Pastor (Madrid, 1967) ha recibido importantes premios, ente ellos el Herralde de novela (2015), el Ojo Crítico de Narrativa (2001) o el XI Premio Vargas Llosa de relatos. Fue finalista del Premio Nadal en 2006 con la novela Susana y los viejos y en 2013 ganó el Premio Cálamo en la categoría "Otra mirada" con Daniela Astor y la caja negraEn su novela La lección de anatomía (RBA, 2008, reeditada en Anagrama en 2014 con prólogo de Rafael Chirbes) utilizó su propia biografía como material literario.

Aparte de su obra como novelista, también ha escrito cuentos, poesía, ensayos, artículos de viajes y de opinión. Es crítica literaria y ha colaborado en distintos medios, entre otros en el suplemento Babelia de El País, en Público y en las revistas Mercurio El Cultural de El MundoDoctora en Literatura Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid con la tesis La poesía española durante la transición (1975-1986)ha ejercido la docencia en la Universidad Antonio de Nebrija de Madrid y ha dirigido la revista literaria Ni hablar.

Este encuentro literario en el IEA girará en torno a su novela pequeñas mujeres rojas, publicada por Anagrama en 2020, con la que cerró la trilogía sobre el detective Arturo Zarco tras Black, black, black (2010) y Un buen detective no se casa jamás (2012).

“Escuelas Aguirre de Madrid”. Neomudejar, construcción y oficio”, por Alejandro del Real Mateos




Julia Sáez-Angulo

26/4/21.- Madrid.- El edificio de las Escuelas Aguirre (1887), obra de Emilio Rodríguez Ayuso (1845-1891) y actual sede de Casa Árabe es uno de los principales ejemplos madrileños de la llamada arquitectura neomudejar, una tendencia historicista surgida a finales del siglo XIX. Pese a su relevancia, este edificio no contaba hasta la fecha con ningún estudio monográfico, algo que ha venido a subsanar el libro “Escuelas Aguirre de Madrid”. Neomudejar, construcción y oficio, publicado por Ediciones Asimétricas, que aborda los aspectos históricos y técnicos más relevantes del edificio.

El autor dl libro, Alejandro del Real Mateos es arquitecto técnico por la Escuela Técnica Superior de Edificación de Madrid y master en construcción y tecnología de edificios históricos por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. El libro lleva un prólogo del arquitecto madrileño Javier Mosteiro titulado : “Sobre lo pertinente de estudiar el neomudejar de Madrid”.

El elemento más característico del edificio es su fachada de ladrillo a cara vista, buen amuestra del partido que los arquitectos de la época supieron sacar a la cerámica aplantillada. El libro analiza con detalle esa fachada poniendo el acento en la complejidad de las combinaciones de aparejos empleados en su construcción.

El análisis realizado permite constatar que la elaborada superficie exterior del edificio oculta una complica distribución interna de ladrillos y juntas, sujeta a reglas rígidas, que requirió una rigurosa planificación. Los aspectos técnicos de la arquitectura decimonónica suelen quedar ocultos tras la fuerza expresiva de los lenguajes historicistas.

lunes, 26 de abril de 2021

Blanca Muñoz ingresa en Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Ha tenido lugar el acto de ingreso como académica de número por la Sección de Escultura de Blanca Muñoz, quien leyó su discurso de ingreso "El lado invisible de la luz".

La contestación fue pronunciada por el escultor Juan Bordes.

Blanca Muñoz, artista visual. Académica (Foto El Diario)


 L.M.A.

    27.04.2021.- Madrid.- Elegida académica de número por la Sección de Escultura, Blanca Muñoz ha leído su discurso de ingreso en la Academia titulado El lado invisible de la luz. La contestación ha sido pronunciada por el escultor Juan Bordes. Su candidatura fue propuesta en noviembre de 2019 por el añorado profesor Antonio Bonet, la pintora Carmen Laffón y el propio Juan Bordes.


Blanca Muñoz trazó en su discurso un sugerente itinerario biográfico a partir de los hitos por los que ha discurrido su trayectoria profesional y las respuestas dadas a los estímulos que han ido construyendo su proceso de creación. Dicho de otro modo, relató su evolución a través de un viaje intelectual por distintas experiencias y escenarios. Fruto de esa suma de vivencias personales, su obra se articula en torno a parámetros de identidad bien definidos, como el interés por los objetos astronómicos y los cuerpos celestes, la pulsión a la ingravidez, la apariencia de fragilidad, el sometimiento del rigor interpretativo a la poética de las formas, la predilección por el proceso físico y por el comportamiento de la materia frente al concepto prestablecido y, especialmente, la conciencia de la capacidad estructural de la luz.


La abstraída contemplación del cielo en las noches de su infancia iba a ser revelada con el tiempo como una señal premonitoria de un propósito no casual. Luego esa observación se hizo más reflexiva, dio un sentido a la búsqueda de significados, hasta el punto de que la astronomía la hizo comprender la insignificancia y precariedad del ser humano en relación con la inescrutable magnitud del cosmos. “Me dediqué a construir esculturas orientadas a distintos puntos de la bóveda celeste. Eran estructuras por donde penetraba puntualmente la luz del sol durante su recorrido aparente por el hemisferio norte. Otras apuntaban a distintas alturas sobre el horizonte para así jugar con sus proyectadas sombras deslizantes”.


Un hecho singular en el desarrollo escultórico de Blanca Muñoz es que, en casi todas las fases de su trayectoria artística, muchas de las soluciones le llegaron experimentando con las posibilidades del arte gráfico expandido. Fue, por ejemplo, cuestionándose la multiplicidad o la bidimensionalidad de la estampa, dos de las cualidades más genuinas del medio, cómo se planteó incorporar finas varillas para dotar de relieve al soporte de papel, trasgrediendo, en definitiva, mediante recursos gráficos el dominio de la escultura y diluyendo los límites entre ambos géneros. Varillas arqueadas, por cierto, que evocaban el movimiento orbital y que pondrían de manifiesto la complicidad de sus planteamientos estéticos con la línea curva y con la superficie ondulada. Entrelazamientos de un enjambre de curvas que también, por cierto, reclamaban un efecto de ingrávida tensión espacial y de permeabilidad lumínica. Siempre la luz. No es accidental la elección del título de su discurso, porque la materia oscura modela el objeto que se percibe, “las formas visibles en el espacio se organizan por otras formas invisibles”.


Blanca Muñoz reconoce que las cualidades del acero inoxidable la fascinan y que éste se ha convertido en su material de trabajo por antonomasia. Y es así por su capacidad reflexiva, por su condición de portador y proyector de luz. “Ese afán por atrapar la luz, por materializarla, por construirla, me llevó a utilizar todo tipo de metales que previamente pulía o matizaba potenciando así su brillo y luminosidad. La exigencia material en lograr mejor calidad fue acercándome indefectiblemente hasta dar con el acero inoxidable. El acero absorbe cuanto le rodea y se impregna de la atmósfera dominante adaptándose por consiguiente a su entorno de manera casi natural, se apropia del lugar y potencia además toda su luminosidad”.


Juan Bordes, en su contestación y desde su horizonte de escultor, confesó reconocerse en el mismo ideario artístico de Blanca Muñoz, aunque desarrollado de otra manera. A partir de esas aproximaciones auguró, para terminar, que “también tendremos en el seno de la Academia otros debates enriquecedores de desacuerdos, pues nada envejece más que las certezas, y yo prefiero la inestabilidad de las dudas”.

Datos Biográficos

Blanca Muñoz (Madrid, 1963) se licenció en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. En 1989 continuó su formación en la Calcografia Nazionale del Istituto Centrale per la Grafica de Roma, con beca del Gobierno italiano. Prolongó su estancia en Italia becada durante dos años por la Academia Española de Historia, Arqueología y Bellas Artes. De esa época datan sus primeras propuestas a partir de grabados en chapa, atraída por las posibilidades poéticas del espacio y la luz, en las que exploraba las relaciones sintácticas entre la escultura y el arte gráfico.


Establecida durante dos años en México, continuó expandiendo los límites de la estampa. Su cada vez más sólida trayectoria en el campo del arte gráfico durante la década de 1990, condujo al reconocimiento de su obra en los principales certámenes y premios de grabado en España: “José de Ribera” (Valencia, 1991), “Carmen Arozena” (Madrid y La Palma, 1992), “Luis Caruncho” (Premios del Museo del Grabado Español Contemporáneo, Marbella, 1994), “Máximo Ramos” (El Ferrol, 1995), hasta alcanzar en 1999 el Premio Nacional de Grabado, otorgado por la Calcografía Nacional, y en 2002 el Premio Villa de Madrid “Lucio Muñoz”.


Un hito en su producción escultórica lo marcó la exposición de esculturas al aire libre en la Fundación Olivar de Castillejo (Madrid) que le permitiría estudiar las trasformaciones espaciales de las formas físicas en su relación con la luz natural. A partir de ese momento alternó exposiciones de arte gráfico y escultura, entre ellas, Art Cologne (Baukunst Gallerie, 2001), El universo transparente (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2004), Noche y día (Galería Marlborough, 2004) y también en esta galería, Rompecabezas (2008), Tornasol (2015) y Recapitulación (2016), o Circunnavegación 1990-2013 (sala Alcalá 31, Comunidad de Madrid, 2013). Desde 1997 ha participado en todas las ediciones de ARCO.


La exploración de los volúmenes tuvo continuidad en el diseño de joyas, aplicando sus conceptos escultóricos con reducción en la escala y adaptándolos a las formas corporales. En 2010 expuso sus diseños de joyería en Grassy (Madrid).


Especial significación merecen sus intervenciones en espacios públicos, donde el equilibrio entre los materiales empleados y un preciso valor cromático consiguen una perfecta adaptación de las esculturas tanto al entorno urbano como paisajístico: Leónidas (estación Príncipe Pío, Madrid, 2004), Perseida II (Parque de la Curva, Elorrieta, Bilbao, 2005), Eclíptica (Palacio de Congresos, Badajoz, 2006), Panta rei (Plaza del Siglo, Málaga, 2008), Géminis (Torre Cepsa de Norman Foster, Madrid, 2009), Talismán (Fundación Juan March, Madrid, 2016), Altiva (Fundación Masaveu, Madrid, 2019)…


La luz transfiere a las esculturas de Blanca Muñoz una genuina sensación de ligereza. Sus volúmenes flotan en el espacio, manteniendo el sentido poético de la escala frente a la realidad objetiva del tamaño, ya se trate de esculturas, de joyas o de estampas en tres dimensiones.

Ramsés al Naser, autor de “El ala perdida del ángel”


Ramsés Naser, escritor (Retrato por León Bitar, 2021)


L.M.A.

26/4/21.- Madrid.- El escritor Ramsés al Naser, siempre entre Madrid y Miami, se encuentra actualmente en la capital de España hasta mediados del mes de mayo próximo. Periodista, investigador esotérico y exotérico, mitólogo, profetólogo, dice que su libro “El ala perdida del ángel”, escrito hace unos años se adelantó y viene a plena actualidad en nuestros días. 

Ramsés al Naser (Santiago de Cuba, 1938), de origen libanés, se considera un “llanero solitario” y califica de “plandemia” a esta pandemia que asola todo el planeta con tintes apocalípticos.

“La caída de los ángeles generó una catástrofe causante de la batalla metafísica que aún se libra en estos tiempos entre los hijos de la luz, la iniciación y los hijos de la oscuridad”, dice al Naser. Su libro “El ala perdida del ángeles” es toda una reflexión y teoría sobre los ángeles.

    Po otro lado, ha presentado el disco "Conciencia del vuelo arcano" en la Plataforma de Despegue.

Durante esta estancia, el pintor libanés/español León Bitar Aviarinós le ha hecho un retrato al óleo.

Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/search?q=Rams%C3%A9s+Naser


“La traición progresista”, libro de Alejo Schapire, editado por Península


Alejo Schapire, escritor (Foto El Independiente)

Julia Sáez-Angulo

25/4/21,- Madrid.- En el libro “La traición progresista” de Alejo Schapire (Buenos Aires, 1973), con prólogo de Pola Oloxarac, publicado por la editorial Península en la colección libros del Zorzal, se analiza y desmenuza la posición antisistema de la izquierda cultural.

    La izquierda que hasta ayer luchaba por la libertad de expresión en Occidente hoy justifica la censura en nombre del no ofender sus propias posturas. El libro es un intento de comprender las razones, las consecuencias y los mecanismos encerrados en esa traición, con lucidez y valentía. Las universidades americanas exportan buena parte de esas actitudes de lo políticamente correcto y otras actitudes que derivan en populismo progre de niños más o menos bien situados en América y Europa. Han creado un nuevo orden moral asfixiante, con lenguaje exclusivo e inclusivo en determinados campos, con nuevo antisemitismo, y, antisistema por sistema. 

    Izquierda identitaria en tribus infinitas que van desde el nacionalismo político, allí donde brota, a la mínima tribu de por ejemplo la categoría “mujer negra y minusválida”.

    “Hoy, la conquista de la democracia liberal, hija de la Ilustración, descubre que está siendo traicionada desde la izquierda”, dice Schapire. “Los mecanismos de intimidación, censura y segregación son los mismos que operan en los campos universitarios de Estados Unidos o el Reino Unido. La denuncia del universalismo como un invento chauvinista blanco y su reemplazo por una visión tribal de la enseñanza da lugar a una cultura basada en el resentimiento y la victimización”, añade.

    Schapire explica: “La caída del Muro de Berlín, y con ella el desmoronamiento del mundo soviético dejó al progre doblemente desarmado (…)  Para una parte de la izquierda, este vacío iba a ser llenado, de manera espectacular, el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.”

    “El terrorismo islamista le daba al progresismo un poder de fuego y los recursos económicos que había perdido con el derrumbe de la Unión Soviética y sus satélites. La peregrinación a Moscú o, a Cuba, se haría a partir de entonces a Teherán. Este matrimonio entre la izquierda y los sectores más retrógrados de la teocracia machista y homofóbica de Oriente Medio desataría una retórica y una violencia física de tipo antisemita sin parangón desde la Segunda Guerra Mundial.”

    Por otro lado, “Puño de hierro y mandíbula de cristal” es la norma de la izquierda cultural”, dice Antonio Soto Ivars, autor del libro “La casa del ahorcado” (Debate, 2021). El autor alude a los mandobles que lanza esa izquierda a la mandíbula sus adversarios, cuando no enemigos, y lo dolidos que se sienten cuando estos les lanzan sus propios golpes a su propia  mandíbula.

    Por su parte, Jorge Fernández Díaz apunta en su novela "La traición", como la izquierda cultural de la progresía sueña con alcanzar el poder para imponer su dictadura totalitaria, mientras que si lo pierde acude con su victimismo, lamentos y quejas a los organismo de derechos humanos, a los reductos eclesiásticos y otros refugios de perdedores cínicos.

domingo, 25 de abril de 2021

“Yo soy el que soy”, biografía homosexual del violinista Aaron Lee en el escenario del Teatro Infanta Isabel


 
Aarón Lee, violinista


 


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek

26/4/21.- Madrid.- Lo mejor del espectáculo es el concierto de violín de Aarón Lee, muy aplaudido cuando se queda solo con su música. El resto, más que interpretación, es pura narratividad de monólogo expresivo en voz femenina, la de Verónica Ronda, que como una cuentacuentos vivaz y cantante final,  no logra eclipsar al violinista, auténtico protagonista del espectáculo, quien por último toma la palabra para corroborar toda la historia de homosexualidad expuesta. 

    Una historia más, quizás lugar común, puesto que todas las historias de homosexuales se parecen, ya que se construyen en torno al rechazo familiar, igual por esperado.

La prolongada intervención “televisiva” de Zapatero en medio de una isla coreana, resulta pasmosa, inverosímil, o más bien patética. Rompe la dinámica del monólogo. Y la breve intervención verbal del violinista rompe la magia narrativa.

“Yo soy el soy” toma por título la obra de Lee, parafraseando la afirmación de Yahvé a Moisés, según el libro del Éxodo. Toda una afirmación ontológica y teológica.

Situado en el corazón del barrio de Chueca, auto-gueto de gays, el Teatro Infanta Isabel parece haberse especializado en obras sobre la homosexualidad, sobre todo masculina, a juzgar por las últimas funciones en su sede. Incluso con historias biográficas como las de Miguel de Molina y ahora la de Aaron Lee, el coreano/español nacido en Madrid. Una biografía sobre su homosexualidad, ya que la profesional la despacha en dos líneas.

Simone Weil llegó a decir con cierto sentido de mea culpa “nosotros judíos, culpables de nuestro propio gueto”.  La integración de gays en la sociedad, sin gueto ni orgullo alguno, parece lo más conveniente.

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

Ficha artística:

De: Aaron Lee

Versión adaptada: Zenón Recalde y Aaron Lee Dirección: Zenón Recalde

Dirección musical: Gaby Goldman

Intérpretes: Aaron Lee, Gaby Goldman, Verónica Ronda Dirección de producción: Susana Menchaca

Dirección técnica: Paloma Parra y Víctor Sánchez Iluminación:David Picazo

Ayudante de iluminación: Dani Checa

Diseño gráfico: Patricia Portela

Fotografias: Joaquin Perez

Una producción de Fundación Arte que Alimenta.




Aarón Lee, violinista

Antonio Elorza, autor del libro “Ilustración y liberalismo en España”, editado por Tecnos




Antonio Elorza, profesor de Ciencia Política


Julia Sáez-Angulo

25/4/21.- Madrid.- “El sueño de la razón produce monstruos”, como antes lo había hecho la cerrazón oscurantista. Así lo vio Goya y lo reflejó en un magistral grabado, él que com otros españoles había esperado todo de las luces que vendrían de Francia con Napoleón, pero que se tradujeron en rapiña histórico artística (con listas desde París) y menosprecio del corso hacia un país al otro lado de los Pirineos. 1808 fue el estallido de un encuentro, que lejos de ser fructífero fue sangriento, brutal y decepcionante en las esperanzas de los ilustrados. Hasta la monarquía española se le entregó y se apropio al mandatario francés, azote y ladrón de Europa. El Despotismo ilustrado no funcionó. El todo por el pueblo pero sin el pueblo adolece de soberbia y se carga de dinamita social. 

“Ilustración y liberalismo en España” es el libro del historiador Antonio Elorza, profesor de Ciencia Política, que ha publicado la editorial Tecnos, en la Biblioteca de Historia y Pensamiento político.

El libro se divide en tres partes: El sueño reformador; El Guadiana de las luces, y, La imagen de una crisis.

“La obra pictórica de Goya ha constituido un punto de referencia a lo largo de mi trayectoria como historiador del siglo XVIII, bajo la superficie en “La Ideología liberal”, donde la dimensión icónica no tenía cabida, hasta la referencia expresada en el título de mi libro de 2011, “Lux ex 1808”, subtitulado “Nación, independencia y libertad en 1808”. Goya expresa en imágenes, con extraordinario rigor, “fantasía” -como el gustaba decir- y dramatismo, , el prolongado tránsito del Despotismo ilustrado a una revolución liberal que apoya sin reservas, incluso después de su aplastamiento por Fernando VII”, explica A. Elorza en la introducción al libro.

Bajo el “infame Godoy”, Jovellanos dixit, la corriente lleva a la guerra de la Independencia de 1808 y el libro “Ilustración y liberalismo en España” incluye un apéndice sobre el tiempo de gobierno de Manuel Godoy. Lleva por título: “l Mayordomo de palacio y los reyes holgazanes”, aplicando la línea interpretativa sugerida por Napoleón. La reinterpretación del fenómeno Godoy era imprescindible, dado que la imagen historiográfica revisionista, elaborada a partir de una bien elaborada biografía, creaba el espejismo de la era de Godoy simple continuadora del absolutismo ilustrado, salpicada de luces y sombras”, añade Elorza.