martes, 16 de junio de 2026

LO QUE EL ARTE TRANSMITE EN LA HISTORIA



Claudio Fiorentini

    16.06.2926.- ¿La historia de la humanidad está contada en los libros? No es del todo cierto, los libros son una herramienta para estimular el pensamiento, pero existen bienes intangibles que la han contado y la cuentan transmitiendo su significado oculto, que va mucho más allá de la crónica de hechos y acontecimientos, que no se limita al análisis social y sociológico, que supera el relato científico de nuestra evolución y que revela el valor del ser humano y de su vida, conservando su misterio. O, si lo prefieren, su sacralidad.

No hablo de religión, sino de arte, o mejor dicho, de las artes. ¡De todas las artes!

El ser humano, desde los albores de la historia, además de ocuparse del desarrollo de la técnica que, por ejemplo, le permitió dominar el fuego, tallar una piedra transformándola en arma o inventar la rueda, también hizo cosas inútiles, como pintar una mano escupiendo saliva y hollín, o una escena de caza en las paredes de las cuevas donde se refugiaba. El sentido de esos trabajos no era hacer más confortable el ambiente de rocas y pedruscos; las rocas no se pintaban por adorno o por aburrimiento. Probablemente, el sentido de esos trabajos era celebrar la sacralidad de la vida, escribir la memoria del tiempo no tanto para dejar rastro de su paso en la historia, sino para crear un ambiente donde celebrar la ritualidad de la vida.

    El hombre de las cavernas, en una partida de caza, arriesgaba su vida y, a menudo, la perdía. Enfrentarse a bisontes y mamuts no era como irse de safari en el Serengeti, era un encuentro con la fragilidad de la vida, donde la muerte era parte del juego y donde, en caso de derrota, toda la tribu sería presa de hambre y sufrimiento.

Esa batalla, celebrada en Lascaux, Altamira y otros lugares, se cuenta con toda su crudeza. Las obras que podemos admirar después de decenas de milenios no son simples decoraciones pagadas por un mecenas o encargadas por algún poder fuerte, sino que son fruto de la creatividad, y esta iba más allá de las simples necesidades prácticas de la comunidad.

Hoy, al contemplar esas obras, inevitablemente sentimos escalofríos, pero no tanto por su belleza o antigüedad, sino por su poder comunicativo.

Así que empecemos con una palabra clave: ¡comunicar!

La lengua nos ayuda: "cum" (con) y "munus" (don, deber/encargo). En la antigüedad, el intercambio de información se veía como un acto de reciprocidad y el sentido de "comunidad" se consolidaba poniendo a disposición un "don". Hoy, el sentido del término parece un poco deslucido, sobre todo porque el uso que se hace de los medios de comunicación es trivial y superficial. Quizás lo fue, en algunas ocasiones, también en la antigüedad, pero entonces la vida era mucho más frágil y más breve que hoy, no había tiempo para tonterías, se luchaba por sobrevivir, por lo que todo término de comparación pierde significado.

Pero entonces, ¿por qué lo hicieron, si no servía para nada?

Volviendo al inicio de este artículo, podemos decir que esas obras cuentan la historia, pero ¿cómo la cuentan? ¿Qué comunican a distancia de milenios? Se trata de las primeras formas de arte que podemos conocer, y son "arte" porque dicen algo que va "más allá" del relato. El arte puede llamarse así si nace cuando se hace algo que va más allá de las necesidades primarias: el arte responde a una necesidad profunda y expresa algo que va más allá de la crónica de los tiempos. ¡El arte es expresión de vida!

He aquí el punto: ¡la vida!

 


En la historia del arte hemos pasado de esos grafitos a otras representaciones, del tizón al pincel, del pincel a la fotografía, de la fotografía al ordenador y, finalmente, a la re-contextualización de objetos, como vemos en el arte conceptual. Independientemente de las herramientas utilizadas y de la técnica desarrollada, el arte comunica. ¿Pero qué?

 

León Ferrari - La civilización occidental y cristiana (1965)

Hegel nos ayuda cuando dice que el arte es "la primera forma de Espíritu Absoluto". Su objetivo no es imitar, sino revelar. En resumen, "el arte hace visible y sensible el Absoluto (la Idea)".

En otras palabras, podríamos decir que el arte no es un simple relato de la historia, sino una representación de ideas.

Llegamos así al sentido de este artículo: cómo se cuenta o se comprende la "historia" de la humanidad.

La historia es agua pasada, cosa escrita y documentada, a veces inventada o manipulada; sin embargo vive en nosotros: es historia y, como tal, es producto de la vida. Más importante: toda esa vida "pasada" determina lo que somos hoy, es decir, somos producto de la historia. Por eso, para entender la historia, no podemos limitarnos al relato cronológico de hechos realmente ocurridos, porque la historia es transmisión de "valores", celebración de "sentimientos", estudio de las "motivaciones", comprensión de las "dinámicas" y cosas así... En resumen, la historia se manifiesta en lo que la testimonia, y el arte lo hace.

Pero ¿qué, de la historia, testimonia el arte?

Aquí se pueden tocar aspectos metafísicos, o incluso religiosos. De hecho, muchas obras de arte, a lo largo del tiempo, han servido para representar lo sagrado, para infundir temor o admiración o, más simplemente, para contar, mediante el uso de palabras, sonidos, símbolos y colores, temas que de otro modo no se pueden compartir.

Piensen en la Edad Media: el arte era bidimensional, pero no por una regresión de las capacidades, sino porque los códigos de comunicación debían simplificarse para transmitir los valores representados de forma eficaz, y quizás también popular. En la Edad Media, el arte se convirtió también en instrumento de evangelización, pero contenía, en la representación de santos, ascetas o relatos bíblicos, no solo el "temor" a Dios, sino la huella de un camino espiritual: hablaba de Dios y permitía hablar con Dios.

 

El valor espiritual del arte era indiscutible. Hablamos, sin embargo, de una historia ignorante, pobre, guerrera, una historia de dominio donde el miedo y las plagas eran el pan de cada día, una historia hecha de murallas y asedios. El arte vivía en las iglesias y monasterios, era representación de un camino interior, no salía del Templo. Al menos el arte que ha llegado hasta nosotros, porque seguramente mucho es lo que hemos perdido y, sobre todo, poco sabemos del arte del pueblo.

Luego el arte se vuelve renacentista y continúa evolucionando hasta nuestros días. Pero el tema es, en todo caso, este: si no fuera por el arte, no se hablaría de "valores".

Seré provocador: los valores no los transmite la fe ni la religión, sino que la religión los impone y aceptarlos es un acto de fe. Pero la fe no se cultiva en el temor al fuego del infierno, sino en el asombro o el estupor que se siente ante los fenómenos de la vida.

He aquí otra palabra que merece atención: "estupor". Viene de "stupere" e indica, originalmente, una condición de inmovilidad tanto física como mental. El estupor deja sin palabras, indica la incapacidad de reaccionar, como si se pusiera la mente en blanco por un instante y se volviera a empezar, justo después del momento en que se manifiesta, a vivir. ¡Pero de otra manera!

De la experiencia del "estupor" se sale enmudecido, pero también enriquecido.

Al estupor a menudo se reacciona con emociones, que son nuestro mecanismo de defensa, pero si liberáramos nuestro ser de los parásitos que lo pueblan y viviéramos la experiencia del estupor hasta el fondo, en lugar de reaccionar con emociones, emprenderíamos el camino profundo que nos lleva al conocimiento del ser, es decir, habríamos iniciado un trabajo de "meditación". Desde el punto de vista cognitivo, meditar indica "tener en mente", pero al mismo tiempo, "mederi" significa curar. En resumen, meditar es cuidar de uno mismo, la meditación es una medicina de la mente y el arte, desde el momento en que estimula el estupor e invita a la meditación, tiene un poder enorme en el proceso evolutivo del individuo y de las comunidades.

El arte, en todas sus representaciones, desde los grafitos rupestres en adelante, comunica no solo la historia, sino su sentido, pero esta historia se narra en la capacidad de asombrarse, de generar inmovilidad mental o física y recomenzar desde ahí, con una carga de información adicional, hecha de significados que solo se explican por la experiencia misma. Y su contenido es espiritual, humano, genial, profundo.

Los "valores", en la historia, ¿se perpetúan a través de la fe y la religión? Solo en parte. Veamos el significado del término "religio": "religare" indica el vínculo entre lo humano y lo divino; "relegere", en cambio, para Cicerón es "recorrer con cuidado y diligencia los aspectos del culto divino". En ambos casos falta lo que el arte logra hacer, es decir, "evocar": "ex" (fuera) y "vocare" (llamar).

Volviendo a Hegel, que recuerda que el arte no imita sino que revela, y si "el arte hace visible y sensible el Absoluto (la Idea)", he aquí que su importancia en la historia se vuelve disruptiva, ya que el arte no se limita a decorar o representar algo, sino que cuenta lo que nos anima y, sobre todo, hace evidente la IDEA.

¡Perdonen si es poco!

En el arte contemporáneo, tan poco conocido y tan poblado de chucherías de poco valor, tenemos un problema, o mejor, dos: 1) el artista está inmerso en el mundo y en su búsqueda de reconocimiento; a menudo, navega a ciegas, se distrae con espejismos y, en lugar de "crear" o, simplemente, "sembrar ideas", tiende a complacer o a auto-complacerse; 2) el público está deseducado para captar el "estupor", contentándose con celebraciones carnavalescas como algunos festivales o algunas exposiciones complacientes o degradantes por la escasa búsqueda de profundidad artística que las caracteriza. Vale para la música, el arte visual, la poesía, la literatura, el cine, etcétera...

Entonces, ¿cómo salir de esto? O mejor, ¿cómo recuperar la maravilla, el estupor, el "asombro", ese valor maravilloso (que es patrimonio de los niños)? ¿Cómo estimular la meditación, el pensamiento nuevo, la generación y cultivo de ideas aún no representadas?

 

Norbert Attard – Coexistence series – Transitions (2025)

Lo que cuenta el arte no es solo la narración, el arte transmite valores, genera estupor y, con este, genera la experiencia meditativa que, a lo largo de los siglos o milenios, se ha perpetuado, o al menos lo ha intentado.

¿El arte cuenta el hambre y el miedo? No, el arte te los hace sentir y te hace sentir las ganas de reaccionar. ¿El arte cuenta la caza del mamut? No, el arte te hace sentir la fragilidad de la vida y la lucha por la supervivencia. ¿El arte cuenta la grandeza de los Médici? No, el arte te hace sentir el carisma y te transmite el hielo del alma. ¿El arte te hace ver el juicio universal? No, el arte te representa como eres por dentro y te asusta por lo que eres y haces.

Hoy el arte, empobrecido por prácticas mediáticas, no está muerto como algunos podrían pensar, pero cuando se limpie de modas y tendencias, manifestará su lucha por seguir siendo lo que es: siembra de ideas. Y esto será, mañana, cosecha de pensamiento colectivo, valores humanos, narración de nuestra fragilidad y, quizás, generador de "estupor" y estímulo para una nueva meditación. Con ella, regeneración de esa necesidad humana que va más allá de cualquier necesidad práctica porque, si bien es cierto que el arte es inútil, también es cierto que es imprescindible, ¡porque nos hace mejores!

Claudio Fiorentini

 Publicado en La Voce d´Italia


lunes, 15 de junio de 2026

“LEÓN XIV. CIUDADANO DEL MUNDO. MISIONERO DEL SIGLO XXI”, BIOGRAFÍA DE ELISE ANN ALLEN


Elise Ann Allen biógrafa

J.S.A.

15/6/26.- Madrid.- “León XIV. Ciudadano del mundo. Misionero del siglo XXI” es una de las mejores biografías del Papa actual, escrita por  Elise Ann Allen, periodista a la que concedió su primera entrevista, dado que se conocían desde el Perú, donde el Pontífice había ejercido su misión apostólica como obispo. El libro ha sido publicado por la editorial Debate.

    Aires de cónclave. Humo blanco: un nuevo papa. En 2025, el nombramiento de Robert Prevost como León XIV marcó un hito para la Iglesia católica: la elección de un pontífice cuya vida encarna un puente entre culturas y continentes en un mundo fragmentado. ¿Quién es el sucesor de Francisco y qué huellas de su pasado iluminarán el rumbo de su pontificado?

    En estas páginas, la periodista Elise Ann Allen -corresponsal en Roma del diario Crux- traza un perfil completo e inédito del nuevo pontífice. Desde su infancia en Chicago y su temprana vocación como agustino hasta sus años como misionero en Perú y su papel clave en el Vaticano como responsable de los obispos, Allen revela las experiencias que forjaron su carácter y lo consagraron como líder espiritual y ciudadano del mundo.

    Testimonios de allegados en Estados Unidos, Perú y Roma completan este retrato humano y cercano de una figura que guía a la Iglesia católica en nuestros tiempos de incertidumbre y polarización.

    El libro culmina con un documento excepcional: la primera entrevista que León XIV concede oficialmente como papa. En un diálogo profundo y revelador, el nuevo pontífice comparte sus prioridades, sus convicciones y su visión para el futuro de la Iglesia.

    El libro escrito por la periodista vaticanista Elise Ann Allen provocó diversas discusiones sobre el perfil del Papa debido a sus revelaciones exclusivas sobre su vida y su gestión. 

    Se debate su giro hacia el multilateralismo frente a los enfoques previos más centrados en los vulnerables, destacando su vocación conciliadora y su misión internacional. Reveló detalles hasta ahora desconocidos de su juventud en Estados Unidos y su trayectoria como misionero y miembro de la Orden de San Agustín.

    "Una biografía reveladora del nuevo apa León XIV, escrita por una de las periodistas vaticanistas más respetadas del mundo.     «Elise Ann Allen nos ha regalado un retrato magistral y sorprendentemente íntimo de nuestro nuevo Papa, fruto de una exhaustiva investigación y de decenas de entrevistas sobre el terreno, incluida una con el propio Papa. Un logro extraordinario», ha declarado Austen Ivereigh, biógrafo del papa Francisco.

    Elise Ann Allen es una destacada periodista y vaticanista estadounidense. Se graduó de la Universidad del Norte de Colorado y saltó a la fama global tras escribir la aclamada biografía del Papa León XIV. Está especializada en información de la Santa Sede y la Iglesia católica global.  Reside en Roma desde hace años.


RUBENS PINTÓ EL ROSTRO DEL REY HAFSÍE DE TÚNEZ Y SE INSPIRÓ EN UN CUADRO DEL MUSEO DEL PRADO.

Sultan Mulay Ahmad de Tunez - Rubens - Museum of Fine Arts, Boston.

Tapiz flamenco. Serie La conquista de Túnez: El saqueo de Túnez. Dibujante Jan Cornelisz Vermeyen. Estudio Willem de Pannemaker, Bruselas. Circa 1545.



        Por el Prof. José Manuel Riesgo

    15/6/26. Madrid.- Parece que hubo un incendio el Palacio del Duque de Alba y se perdieron varios cuadros que se le encargaron al pintor flamenco Pedro Pablo Rubens en 1612. 

    Pintar al Duque joven con el Toisón de oro no fue problema, porque existía un cuadro de Tiziano que le representaba mayor. Por ello, algunos dicen, incluso en Wikipedia que esté de Rubens es su primo hermano Don García Álvarez de Toledo, luego Marqués de Villafranca, Virrey de Cataluña y Virrey de Sicilia.

     Cuando la gran victoria de Túnez de 1535, en la que Carlos V y el Duque de Alba reponen a Hassan Hafsíe como Rey de Túnez, derrotando a Barbarroja, el Duque de Alba, iba al mando de la caballería pesada en dos ocasiones, en el camino de La Goleta a Túnez, posiciones ambas que conquistan Carlos V y el Gran Duque Alba. 

    Su primo hermano, Don García, que solo tiene 21 años, a petición de su padre Virrey de Nápoles, Pedro Álvarez de Toledo, mandará las Galeras de Sicilia y de Nápoles en esta fabulosa Conquista y Jornada de Túnez, inmortalizada por Vermeyen en sus tapices.  Pero el cuadro de Vermeyen del Rey tunecino Hassan Hafsíe se pierde (aunque yo creo haber localizado uno muy similar que publicaré muy pronto). 

    Hassan Hafsíe muere en 1550, en la reconquista de la inexpugnable Mahdîa, junto con el gobernador español de La Goleta, Pérez de Vargas, que le había repuesto en el cargo por segunda vez frente a su cruel hijo Ahmed III. 

    Este Ahmed III será de nuevo depuesto de nuevo por Don Juan de Austria en 1573 por sus cambalaches con los turcos, Trasladado prisionero a Términi en Nápoles, morirá en 1574   y lo sustituye por su primo Muhanmad IV, capturado en 1574 y llevado por. los turcos a Estambul, donde será ejecutado. Fue el último Rey de la dinastía Hafsíe aliada de los españoles.

    Por todo esto, el pintor flamenco Rubens, en 1612, pintó en Madrid al Rey Hafsíe, (cuadro que está en el Museo de Boston) sea Hassan o su hijo Ahmed III, Hafsíe inventándose el rostro, cuya imagen se ha basado precisamente en un cuadro que se exhibe en el Museo del Prado.

                        *****

    Jan Cornelisz Vermeyen (1504-1559) diseñó la famosa serie de tapices sobre la Conquista de Túnez en 1535, donde el Emperador participó junto al Duque de Alba y el pintor estuvo presente como testigo visual. Las obras asociadas a estos personajes en el entorno del Prado y Patrimonio Nacional se distribuyen así:

Los Cartones de la Jornada de Túnez: Vermeyen realizó los dibujos preparatorios (cartones) en 1546. A partir de ellos, el tejedor flamenco Willem de Pannemaker creó los tapices entre 1548 y 1554. La serie completa se conserva en el Patrimonio Nacional (con sede en Madrid) y en el Kunsthistorisches Museum de Viena. 

La pintura clásica de Carlos V: El cuadro más famoso que inmortaliza a Carlos V en batalla en el Museo Nacional del Prado es El emperador Carlos V en Mühlberg, pintado por Tiziano en 1548.. 

El cuadro del Duque de Alba: En la pinacoteca madrileña se expone la obra El príncipe don Carlos y el duque de Alba, pintada por José Uría y Uría en 1881.


domingo, 14 de junio de 2026

ALEJANDRO CERVILLA, GANADOR DEL V PREMIO PULCHRUM DE POESÍA, CONVOCADO POR O LUMEN

     Alejandro Cervilla, poeta


L.M.A.

    15 de junio de 2026.- Alejandro Cervilla García nacido en Granada, creció en una familia donde la vida cotidiana estaba atravesada por el trabajo, el arte y la sensibilidad. Su abuelo fue pastor; su abuela, nacida en Argentina, llenaba la casa de música al piano; y su madre cultiva distintas formas de creación a través de la pintura, la danza y la escritura. De ese cruce entre la contemplación, la belleza y la experiencia vivida nace una mirada singular sobre el mundo.

Arquitecto, doctor en Proyectos Arquitectónicos y profesor de Construcción en la Universidad Rey Juan Carlos, colabora desde hace años con Alberto Campo Baeza, referente internacional de la arquitectura esencial. Autor de varios libros sobre arquitectura, entre ellos Estructuras vistas, ocultas e ilusorias y Pensar, dibujar y construir, ha publicado recientemente su primer poemario, Poemas de luz y arquitectura, donde confluyen con naturalidad su pensamiento arquitectónico y su voz poética.

        DE BARRO

Mi madre hace trampas al parchís.

Nos engaña, juega,

parece confiada al azar,

pero en silencio, sin que nos demos cuenta,

reza.

¡A veces también a viva voz!

̶ Bonico, dame un cinco.

 

Y como si fuera un acto sagrado,

agita el cubilete,

repiqueteo de castañuelas,

y sus manos bailaoras deformadas por la artrosis,

̶ manos también de estropajo y de bayeta ̶

se juntan en plegaria,

en nido de adviento,

y en vez de geometría, abstracción y estadística,

se tornan los dados en palomas nacientes que nos miran,

en regalo del Cielo,

y bien que se apaña ella con el tres, 

con el cuatro,

a veces también con el cinco.

Así es mi pobre madre;

flamenca, artista, poeta.

 

También pinta.

Pero no como los que saben pintar,

sino rezando:

̶ Bonico, píntalo Tú.

 

Y como si fuera un acto sagrado,

toma los pinceles de sus plegarias

y los óleos bendecidos,

y arranca lo blanco del lienzo

̶ el miedo a empezar de los artistas solitarios ̶

¡pero ella está Contigo!

Y llevada por tu Espíritu Santo

̶ que los incrédulos llaman duende, musa, inspiración ̶

cumple la vocación de los brochazos,

¡los colores se hacen cuadro!

Y los cuadros como lirios colgados en las paredes,

hacen de un piso de ensanche

morada del rey Salomón.

Así es mi anciana y piadosa madre.

 

Rodeada de peroles,

cuántas veces ha convertido el agua en milagro de sopa y cuchara,

cuánto han dado de sí por sus rezos

los cinco panes y los dos peces,

cuántas veces se nos ha hecho omnipresente 

como si fuéramos discípulos camino de Emaús.

 

¡Hasta tuvo que luchar con los demonios

del oscuro corazón de mi padre!

La novia fue de blanco inocente,

pero el altar la preparó para el martirio,

para las noches de cristales rotos,

para las puertas quebradas y las encrucijadas de pasillo.

Y haciendo de esposa y madre,

rezaba,

̶ también el Gólgota es un lugar sagrado ̶ ,

compartía de tus maderos las astillas,

el frío punzante del acero que atraviesa tu corazón, tus pies y tus manos.

 

Mi pobre y anciana madre.

Que por su amor a Ti, te amo,

que por su boca primera de evangelista he sabido de Tu existencia.

 

Como si Belén fuera el portal de mi casa

y el nombre de mi calle Galilea,

me ha parido Contigo,

me ha criado Contigo,

me ha enseñado a hablar Contigo el dulce hablar de Nazaret,

rezo.

Y como si fuera un acto sagrado,

te doy gracias por haberte aparecido

a través de esta mujer de barro.


Alejandro Cervilla García.-  Abril 2026


    * Los componentes del jurado : Ana Rossetti, Constantino Molina y Antonio Praena.



“LA BARRACA”, DE: VICENTE BLASCO IBÁÑEZ EN EL TEATRO FERNÁN GÓMEZ. El hambre, la miseria y la ignorancia como detonantes del odio. Dirección: Magüi Mira. Adaptación: Marta Torres

Los ocho actores de la obra


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Carmen Valero

14/6/26 .- Madrid.- La barraca es una historia que habla de la eterna lucha entre la razón y la violencia, de una comunidad enferma con comportamientos salvajes. Una historia que nos habla, de la identidad que da el arraigo a la tierra en la que se nace. Esa tierra que se convierte en desierto sin su alimento principal, el agua.

    “En la versión teatral que propongo intervienen los personajes principales de la novela y unos entes a los que llamo “sombras” que encarnan a la masa de vecinos y otras presencias que ayudan a recrear atmósferas y el paso del tiempo”, dice Marta Torres, adaptadora del texto.

.  El texto está estructurado en tres partes: Pasado y presente, Los intrusos y El fuego:

PASADO Y PRESENTE: En esta primera parte conocemos a la familia Borrull, la historia del desahucio de la familia Barret y el motivo por el cual el resto de la huerta impide que otra familia se instale en la que fue su barraca.

LOS INTRUSOS: En la segunda parte transcurren los hechos que van desde la llegada de la familia de Batiste a la barraca del tío Barret hasta la muerte de su hijo menor. Toda la huerta les hace la vida imposible, pero al conocerse tal desgracia, los vecinos se sienten responsables y mostrando una nueva cara revestida de piedad, acuden a la barraca para acompañar a la familia en su dolor.

EL FUEGO: El tiempo ha pasado. Los considerados intrusos son falsamente aceptados y viven como unos vecinos más, pero lo que tanto temían los huertanos, ha sucedido: los propietarios, viendo por fin habitada la barraca del tío Barret y perdido el miedo a los labriegos, vuelven a exigir más y más. Una noche de fiesta y bebida desata las emociones contenidas dando fin a la falsa concordia y provocando el trágico final.

La obra, en la sala Guirao, cuenta con un elenco coral integrado por Daniel Albaladejo, Antonio Hortelano, Jorge Mayor, Antonio Sansano, Patricia Ross, Claudia Taboada, Elena Alférez y Jaime Riba

    NOTA CRÍTICA: Obra de teatro dura, naturalista, como la propia novela de Blasco Ibáñez. Sin salida esperanzadora. Es el momo homini lupus de Hobbes. El hombre es un lobo para el hombre. El amo con los campesinos y los campesinos entre ellos, particularmente con los extraños -los extranjeros hoy. Es la crueldad o la indiferencia de la Naturaleza, en este caso, de la naturaleza humana. El acoso cruel de unos a otros. Solo la ilustración, la educación podría mitigarla.

    La angustia es tal, que al espectador solo le cabe respirar hondo y tragar saliva. Superar esa angustia por la catarsis.

    La puesta en escena es excelente. La dirección, magnífica, como no esperábamos otra cosa de Magüi Mira. Los ocho actores que intervienen, dan vida a los personajes vestidos de miseria, más que pobreza, con harapos grises, ocres… hasta fundirse con la tierra que aman y trabajan, aunque la sepan dura y la califiquen maldita. La dirección los mueve como grupos escultóricos, como el Laocoonte o como encuadres pictóricos: “El año del hambre en Madrid” (1818) de José Aparicio, o “Aún dicen que la pesca es cara”, de Sorolla, incluso, como “El Ángelus” de Millet, donde unos padres lloran la muerte de su hijo, aunque le cambiaran el título, que no el concepto. En suma, belleza plástica, estética formidable. Ética al denunciar los abusos e incomprensiones de una humanidad doliente y culpable.

    “Ahora comprendo que se tenga que matar”, grita la desesperación de Batiste, protagonista.

    Del 21 de mayo al 21 de junio de 2026

"La barraca" de Blasco Ibáñez en el Teatro Fernán Gómez.

«El año del hambre en Madrid» (1818)
¡Aún dicen que el pescado es caro! (1894)
"El Ángelus" (1857), de Millet.


ORQUESTA Y CORO MATRITUM CANTAT: "LA ESPIRITUALIDAD EN LA ÓPERA"



    L.M.A.        

    14.06.2026.- Madrid.- El día 20 de junio a las 20.30 h en la Iglesia de Santa María de Habla Alemana llega el último concierto del primer Ciclo de Música Sacra Lírica Time.
    La Orquesta y el Coro Matritum Cantat, la soprano Eva del Moral, el tenor Nacho Bas y la batuta de Javier Blanco harán un recorrido por las arias, coros y oberturas más emblemáticas de la ópera en este sexto concierto del Ciclo Sacro Lírica Time.
    Autores como Verdi, Puccini, Donizetti, Mascagni y Mozart y arias tan conocidas como Vissi d'arte o Nessun Dorma nos llevarán a la esencia más espiritual del repertorio operístico.
    Más allá de ser un espectáculo de virtuosismo vocal y musical, constituye un espacio para la reflexión profunda. Históricamente, este género ha entrelazado la música y el drama para desentrañar el universo emocional humano, abordando temas de fe, redención y la conexión con lo divino.
    La voz es, quizás, el elemento más puramente espiritual de la ópera. Al ser el instrumento del ser humano, hace que el canto se perciba como una emanación directa del alma.
    de  🎟️ entradas 🎟️ 👇 👇 👇