domingo, 30 de agosto de 2026

LAS SIØSTRØM, UNA SAGA DE MUJERES DE HIERRO Y PAPEL. "El gramaje de la lluvia", de Maribel Molina Rey, una novela construida sobre la fuerza de una dinastía de libreras desde la Noruega del siglo XVIII hasta la Córdoba de los años 70

La autora abrió en Córdoba en enero de 2023 la librería El reino de Agartha, especializada en Historia, Cartografía y Humanidades

            J.S.A.

    26 de agosto de 2026.- Almuzara publica El gramaje de la lluvia, una novela de Maribel Molina Rey que tiene a dos ciudades tan distantes y distintas como Córdoba y Bergen como puntos de anclaje. “Desde mi ventana en el ático, Bergen no es una ciudad, es un organismo de madera pintada de colores que intenta no deslizarse hacia el mar. Vivo justo enfrente de nuestra librería y taller, en un edificio que se inclina tanto hacia la calle que a veces tengo la sensación de que, si estirara mucho el brazo, podría tocar el cartel de hierro con nuestro nombre en letras góticas: Siøstrøm Bog-Værksted. Desde aquí arriba el mundo es una sucesión de tejados de pizarra negra, brillantes por la lluvia perpetua, que se amontonan como las escamas de un pez”. Así empieza el libro. Allí trabajan ella, Astrid, una joven de 20 años, y la tía Solveig, menuda y corajuda, de tez muy blanca y que luce una trenza bien armada. La obra traza una fascinante línea temporal que abarca cuatro épocas distintas desde el siglo XVIII hasta los años setenta del pasado siglo y une dos ciudades Patrimonio de la Humanidad: la brumosa ciudad noruega de Bergen y la soleada Córdoba. 

    En ese imperio de papel no se ponen los hombres: “Nuestra historia no es una genealogía, es una resistencia. El taller lleva trescientos años pasando de manos de tías a sobrinas, saltando por encima de los hombres de la familia como si fueran simples errores de imprenta” (...) y es que “no hay maridos en los retratos del piso de arriba, solo mujeres con manos manchadas de tinta y ojos cargados de una sabiduría seca (...)”, escribe la autora. Y esa presencia femenina no es sino “una ley no escrita: un Siøstrøm trae a la hija al mundo y una tía la convierte en guardiana. Así hemos sobrevivido a los incendios que devoraron Bergen, a las ocupaciones nazis que buscaban mapas prohibidos entre nuestros estantes, y al salitre que intenta pudrir cada página. Somos las guardianas de lo que sobra, las archiveras de los que se fueron” (...) narra Astrid. Está huérfana desde los 8 años. La tía Solveig la rescató de un orfanato y la llevó a su mundo de papel.

    La historia de esta dinastía de mujeres comienza tras una tragedia imprevista: el viaje de una joven cordobesa, Isabel, despojada de su hogar y de su nombre, a quien el mar arrastra hasta las frías tierras del norte. Tras sobrevivir al devastador incendio que asoló Bergen en 1702, logra levantar una librería y un taller de encuadernación, sin saber que está sembrando la primera semilla de un legado inquebrantable. Andando el tiempo a la Córdoba de los años setenta del pasado siglo viajará la tía Solveig con su mellizo Magnus, para aprender encuadernación. En la casa de la tía Mara, una mujer de una pieza que esconde algún secreto, se les abre un mundo nuevo. En la Escuela de Artes y Oficios de la Plaza de la Trinidad han tocado los lomos de los libros y han respirado papel. Están tan lejos de Noruega… A partir de ese momento, la novela sigue las huellas de una dinastía de mujeres libreras que, a lo largo de los siglos, protegen volúmenes prohibidos, secretos familiares y verdades enterradas. ¿Quién era Ulrico, el acompañante de la tía Mara? ¿Y Don Julián? ¿Por qué se marchó la tía Mara a Córdoba tras la Segunda Guerra Mundial y compró una casa?

sábado, 29 de agosto de 2026

Diario Escurialense XXVIII.- DE CONVERSACIONES Y OBJETOS. Poemas de Juan Ramón Jiménez sobre las cosas

De objetos y cosas


Julia Sáez-Angulo

        29/8/26.- El Escorial.- Dice la UNESCO -así lo leí una vez- que el aprendizaje nos llega en tercios, por la familia, la escuela y la sociedad, por eso no dejamos de aprender una vez terminados los estudios académicos. El conocimiento nos va llegando a ráfagas en todos los campos, desde el lenguaje hasta la ciencia, vía lecturas, conversaciones con los amigos y vecinos o, incluso por Radio Macuto.

        A mi amiga riojana Juana Mari Herce, que se ha hecho andaluza por mor de los años que lleva en esa bendita tierra, le gusta desayunar en las cafeterías, porque allí se toma un buen expreso y se habla con los camareros o vecinos de barra, comenzando el día con una buena conversación, que si hay suerte nos enseña alguna cosa interesante para la vida, por aquello de que “nunca te acostarás sin saber una cosa más”. 

     Juana Mari es muy sociable y, lamentablemente yo soy menos y prefiero pasearme en pijama con una jarrita de café liofilizado, no tan sabroso, por la casa. Ella sube radiante con “algo que contar”, lo que se dice en la calle y yo me limito a las reiteradas noticias de la radio.

    A veces trato de imitarla en su sociabilidad y ganas de “enhebrar la hebra” y digo buenos días o buenas tardes en los ascensores, un banco del parque o una cola en la tienda. Así es como hoy he hablado con una señora rumana que lleva 23 años en El Escorial y me ha contado que ella y su hija han trabajado como domésticas en esta villa. Antes vivían en Zarzalejos, pero bajaron (de más arriba en la montaña) a El Escorial, cuando quitaron los trenes que unía uno y otro lugar. “Ahora los han vuelto a poner”, me cuenta. Y también me informa de que uno de sus nietos de 20 años es campeón español de lucha muay thai, que se imparte en una academia cerca de mi casa.

    Esta no es una “radish conversation” (conversación de rábano), que dirían los ingleses, sino de una humanidad cercana, que vale la pena conocer y respetar. Juana Mari lo hubiera hecho y me lo hubiera contado. A veces pasamos o vivimos junto a gente de la que no sabemos nada, y eso es puro desinterés humano e ignorancia.

    También he hablado con Gloria, que anda despejando su casa de arriba abajo. “Yo guardaba todo, hasta la ropita de bebé, porque estaba nueva, y ahora soy abuela. La he entregado toda a una colonia de ucranianas que hay en El Escorial. Sé que mis hijos no van a querer nada de lo que guardo y, para que lo tiren ellos, sin provecho para nadie, prefiero hacerlo yo, encomendando casa cosa a una conveniencia”, me explica Gloria.

    Es un buen consejo, sobre todo para las personas que somos acumulativas de objetos y rayamos en el síndrome de Diógenes. Mi hija me está ayudando a despejar sin consideración alguna. Me dio un plazo de desquite, que no he cumplido. Ambas tomamos el acuerdo de cambiar nuestras casas en Madrid. Ella viene a mi casa con jardín y tres pisos de escaleras y yo voy a la suya, más pequeña y toda en planta, que es más asumible a mi edad.

    Un librero latinoamericano de lance, buen amigo mío, me advierte: “Julia No se cambie. Va a ser muy duro para Ud. residir en otra casa en la que no ha vivido la mayor parte de su vida. Se lo digo yo con todo cariño. Además, va a perder Ud. el jardín que tanto le gusta…” Quizás tenga razón, pero “alea iacta est”, la suerte está echada. “Pacta sunt servanda”, los pactos son para cumplirse. No sé cómo acabará todo. Iré informando.

    Recuerdo el poema de Juan Ramón Jiménez sobre las cosas, tanto en su libro “Eternidades” como en el poema "Cuarto", incluido en su obra "Elegías" de 1908, donde reflexiona sobre la quietud, la compañía y la profunda conexión espiritual entre el poeta y los objetos cotidianos que lo rodean. (Aunque me pone nerviosa leer a JRJ con sus jotas inadecuadas).

    ¿Cómo desprenderse de algunos objetos singulares que se aman, aunque ya no tengan uso o valor? Cuando más vives, más tienes, reza un dicho publicitario de trasteros, que son sepultura de los objetos y las cosas.

mercado de brocanters

De la acumulación de objetos y cosas


IGNACIO PURAS Y PERE RIBERA abren temporada en Captaloona Art Gallery


MARIANO BLAZQUEZ, PARDITO, EXPONE EN LA CASA DE CULTURA DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL


viernes, 28 de agosto de 2026

HAY FESTIVAL DE SEGOVIA 2026. Museo Esteban Vicente




29.08.2026

    Intruso es el emigrante al que nadie ha llamado, que arriesga su vida en busca de un futuro mejor, que camina kilómetros y kilómetros durante meses, a veces años, para llegar a una tierra que supone de oportunidades.  A veces cruza el mar en las peores condiciones.  A veces salta tapias que son murallas.  Vence todos sus miedos con la esperanza de encontrar un futuro para sí y para la familia que de seguro dejó atrás.

    En esta ocasión, se unen pintura, escultura y música para hacernos pensar en ellos.  Han llegado.  Quiénes son, qué quieren de mí, qué me traen, qué me harán, cómo me afectará su presencia, su cultura, su afán.

    La relación entre las esculturas desnudas de Guillem Salas, los campos pictóricos de Patricia Azcárate, y el relato musical de Alfonso Gargallo, comienza con desconfianza: al principio las figuras se esconden incómodas, sin saber dónde colocarse, buscando con angustia un lugar donde ser comprendidas, van de aquí para allá sin encontrar su sitio; hasta que surge el dialogo: figuras y pinturas se hablan, se escuchan, se transforman. 

Del 8 al 20 de septiembre 2026

Entrada gratuita
Capilla Auditorio del Museo Esteban Vicente, Segovia

Horarios:
De martes a viernes: 11:00 a 14:00 y 17:00 a 20:00 h.
Sábados: 11:00 a 20:00 h.
Domingos y festivos: 11:00 a 15:00 h.
Lunes: Cerrado 

Diario Escurialense XXVII.- MELANCOLÍA DE FIN DE VERANO. Conversaciones sobre el Cosmos. Próximos eventos en el Palacio de Medinaceli y en el Museo Mayte Spínola

Luces del jardín que se encienden durante el eclipse
Meloncillo o mangosta africana en Prado Molino


Julia Sáez-Angulo

    Fotos: Pilar Suja

        28/8/26.- Está claro que todos los años nos llega la melancolía de final del verano o lo que es lo mismo de las vacaciones estivales, en las que todo parece relajarse un poco o del todo. Las tres olas de calor, que bien pudieran ser cuatro, nos han golpeado duro, con temperaturas que rondaban los 40 al mediodía en todas partes. Peor con humedad en las costas; no sé cómo pueden resistirlo, a juzgar por mi experiencia en las pocas veces que elegí la costa, buscando el mar y la playa, al menos por unos días.

Amigos que han estado en Londres me han dicho que allí era horroroso. El césped de los parques seco, porque no se podía regar a falta de agua; autobuses y metros sin aire acondicionado, porque allí no se estila, y lo mismo en las habitaciones de dormir, para colmo con moqueta.

La marcha de la gente de los sitios se va percibiendo poco a poco en los últimos días de agosto, en la piscina de la urbanización, en el restaurante, en la iglesia, en las cafeterías… Esto se nota más en los lugares de veraneo como El Escorial. Los padres tienen que ir a preparar los colegios, libros y uniformes de los niños…

Recuerdo en mi infancia y primera juventud, la pena que sentía cuando los primos se iban desde Uruñuela (La Rioja) al internado de los maristas y las primas al de la Enseñanza de la Compañía de María. Me entraba tal congoja que a veces se me caían las lágrimas. Después yo seguí el mismo camino de las primas a ese colegio fundado en Logroño, por una tía nuestra, junto a otras dos religiosas, provenientes de la Orden en el colegio de Tudela. 

Nada más grato que aquel Colegio, donde se impartía un buen bachillerato, que según nos explicaba la Madre Julia Esther Ciordia, profesora de latín y griego, facultaba para ser tratado o tratada de don y doña respectivamente, frente al común tratamiento de señora.

Cada verano tiene sus encuentros singulares con los amigos. Este año me he bañado varios días en la piscina de sal de las Pilares, en su finca de Prado Molino y nos hemos contado muchas historias de infancia, anécdotas, colecciones,  conocimientos, … 

La pintora Pilar Suja sabe mucho del cosmos y de astrología y me dio unas cuantas clases teóricas sin pretenderlo, a partir del día del eclipse de sol, el pasado 12 de agosto y el de luna, el día 28, más las perseidas en torno a san Lorenzo. El universo se expande y la tierra y el sol se separan cada año algún centímetro. Pasarán millones de años para que apenas se miren. Lo que se me quedó grabado fue que la tierra no tiene forma de mandarina, redonda y aplastada, sino más bien de patata. ¡Qué decepción!

Como Pilar me advirtió que ella no era astrónoma ni experta, me recomendó la serie de programas titulada “Cosmos: Un viaje personal” (1980), que emitió la televisión hace unos años. Era presentada por el astrónomo Carl Sagan. “Cosmos: Una odisea en el espacio-tiempo” (2014), fue presentada por el astrofísico Neil de Grasse Tyson. Y “Cosmos: Mundos posibles (2020), contó con el mismo Neil de Grasse. Todas estas series se pueden recuperar en podcast y disfrutarlas.

El cosmos no tiene fin.

Madrid llama y reclama como un imán. El día 1 de septiembre hay que ir a ver y escuchar la ópera china “Tierra salvaje”, que promete como un acontecimiento musical. El día 5, hay que presentar la exposición de la pintora Rosa Escalona en el soberbio Palacio de Medinaceli en el municipio de Medinaceli (Soria). Los organizadores han preparado para la ocasión una performance romántica con trajes del XIX, levitas y pamelas por doquier, en la que se ha implicado la gente del propio pueblo. Ya tengo preparada mi pamela.

El día 8 de septiembre, mesa redonda en el Museo Mayte Spínola de Marmolejo, donde la pintora Mayte Spínola, la escritora Marta Sanmamed, el reportero gráfico Luis Magán y la periodista Julia Sáez-Angulo presentaremos el libro de Sanmamed “Manual de seducción para mujeres” (2025) y hablaremos de la seducción. El director del Museo Rafael Valdivia nos coordina.

Y para poner punto final, el día 12 se clausura la exposición “Mínimo Tamaño Grande” de esculturas, en la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial. Fecha en la que cerraré mi casa y echaré las sábanas blancas sobre sofá y sillones, a la espera del verano 2027, si Dios así lo tiene programado.

Más información

https://www.facebook.com/watch/?v=771261661974464

https://lamiradaactual.blogspot.com/2025/10/marta-sanmamed-autora-del-libro-manual.html

https://lamiradaactual.blogspot.com/2026/08/eclipse-exposicion-de-escultura-de-la.html

En Prado Molino

jueves, 27 de agosto de 2026

Carmen Díez de Rivera. MUCHO MÁS QUE LA MUSA DE LA TRANSICIÓN



Inmaculada de la Fuente 

        27.08.2026.- En un caluroso día de finales de agosto de 1942, en concreto el día 29, nació Carmen Díez de Rivera e Icaza, Directora del Gabinete del Presidente de Gobierno Adolfo Suárez, símbolo político de la Transición e impulsora de una democracia plena y europea. La que ella y otros muchos soñaban.

 Un viraje personal en su juventud cambió su trayectoria y su destino político: de un entorno familiar liberal y conservador evolucionó a un compromiso democrático insobornable promovido por sus lecturas y conversaciones con personalidades carismáticas. 

La conocí siendo Suárez todavía director general de RTVE. Díez de Rivera era entonces directora de su Secretaría. Al saludarla, no percibí si era rubia o alta o si tenía ademanes aristocráticos, solo retuve los ojos luminosos de alguien que quería ser útil. (Más tarde sí intuí su exquisita educación, pero mi primera impresión fue que era alguien diferente dentro de la Administración, coherente y quizás idealista. Dispuesta a decir las verdades a quien hiciera falta, con honestidad e independencia. Mucho es lo que se le debe a este animal político que a pesar del buen equipo que formó con el primer Presidente de la democracia, voló más lejos y recaló como eurodiputada independiente en el grupo socialista del Parlamento europeo. 

Trabajadora, inmune a la pereza e incluso algo obsesiva, dedicó sus últimos años a la Comisión de Medio Ambiente y el ecologismo. 

En Bruselas y Estrasburgo se sentía como en casa, ya que hablaba alemán, inglés y francés, además de castellano. Leal a su grupo, pero independiente por temperamento, solía advertir que ella votaba en conciencia y alguna vez lo hizo al margen de las propuestas pactadas con los socialistas europeos. Se la aceptaba tal como era, con su cada vez más pulida veta europeísta y su determinación personal y política. 

Puntillosa, en una de las entrevistas que le hice matizó alguna frase hasta el milímetro.

En la biografía que he escrito de ella dentro de "Inspiración y talento. Dieciséis mujeres del siglo XX" (2020) he volcado su retrato con alegría, porque lejos de ver en Díez de Rivera la connotación morbosa o dramática de su origen familiar descubro en ella la idea de superación, el refinamiento espiritual de haber elegido el sentido final de su vida, ya que nadie puede elegir el principio. Más la idea de justicia social y empatía personal que latían en su acción política.

Carmen Díez de Rivera murió joven a consecuencia de un cáncer. En sus últimas horas estuvo acompañada de amigos y compañeros de todas las ideologías, desde la eurodiputada Paca Sauquillo a allegados de diferentes épocas. 

Carmen pidió ser enterrada en el huerto del convento de las Carmelitas de Arenas de San Pedro. En su juventud se refugió en este convento (en el que una tía suya era la  superiora) completamente desolada tras descubrir que su padre biológico no era el Marqués de Llanzol, el marido de su madre, Sonsoles de Icaza, sino Ramón Serrano Súñer. Lo dramático era que este era a la vez el padre del chico del que estaba enamorada y con quien deseaba casarse. Una verdad que cambió por completo su destino.

En la hora final, tantos años después, la mujer que ayudó a traer la democracia (y a la que el gobierno concedió a título póstumo en 2025 la Encomienda de Carlos III) quiso volver sin equipaje a ese viejo convento. Una decisión coherente con sus principios.

( Un primer borrador de este texto se publicó hace unos años en Facebook. Ahora aparece editado de nuevo y se le han añadido los tres párrafos finales).