Alberto Álvarez, pianista
22/3/26.- Madrid.- La soprano Carolina Andrada y el pianista Alberto Álvarez han ofrecido un concierto de voz y piano, en la Gala de Primavera, “Bel Canto, Sueños y Melodías Eternas”, que ha tenido lugar en el Estudio de Arte de Carolina. Una noche de primavera con bel canto entre numerosos amigos, que pudieron disfrutar de las Arias emblemáticas del bel canto en la primera parte; nocturnos para piano de Chopin, en el intermedio y Colores de cine musical, en la tercera parte. Como broche final el Halleluyah (2008) de Leonard Cohen, que los asistentes corearon a invitación de la soprano.
Carolina Andrada apareció radiante, vestida en las distintas partes del concierto con diversos vestidos de alta costura -entre ellos unO radiante de Elsa Schiaparelli- del coleccionista de moda Fernando Saavedra, que abrió y cerró el acto con palabras hermosas, invitando a disfrutar la primavera y la música, en medio de tiempos difíciles, en la confianza de que la belleza y la paz serán más fuertes y acabarán superando la violencia.
La Gala de Primavera, con numerosos invitados, igualmente vestidos de gala, disfrutaron de un menú también de gala, en una bien alhajada mesa igualmente de gala con ricos sabores de la huerta y de la mar: almendras doradas del alto Aragón; primavera de la huerta gallega; empanadas de atún de Cabo Udra y susurros de primavera en la huerta gallega… en el primer acto. Encuentros de tierra y tradición, en el segundo acto, con pularda de Allariz, y primavera del Atlántico en concha abierta, vieiras y zamburiñas... En el tercero, solomillo de ternera gallega con piñones de los Montes de Lugo, moras de Cangas, naranja amarga de Valga, quesos con pasas de Ribadavia; foie de hígado de Vilardevós… no sigo, porque parecería una Gala gastronómica más que velada musical. Los vinos: Albariño, Rioja, Ribera del Duero, Oporto, Cavas y Champagne. De los postres, mejor no seguir, porque las sombras de cacao y los suspiros dorados de almendra eran en exceso tentadores.
El protocolo y la mano artística de F. Saavedra se percibían por doquier. Un hombre y profesor, nacido para transmutar la vida con la alquimia de la belleza. Todos los asistentes disfrutaron del bel canto, la comida y la palabra entre amigos, en medio de la exposición de pintura de la propia Carolina: inmensos cuadros que ornamentan el estudio.
Entre los asistentes, numerosos artistas y personajes de Bellas Artes como Claudine Kloetzli, Pedro García Molano, Héctor Delgado, Adriana Zapisek, Carmen Bescós… el arquitecto Luciano Moreno, escritores como Julio Llamazares, Alicia Viladomat, Nataly Jorge… Katerina Martes, Victoria Galvani… Y por supuesto, en primera fila, dos damas honorables: Ana Fernaud, profesora de la soprano, y Leticia del Valle, mamá de Carolina.
La música es el espacio de las emociones”, dijo Debussy. El hombre no está hecho para destruir, sino para crear, recordó Fernando Saavedra, maestro de ceremonias excepcional. La belleza será más fuerte que la violencia, insistió. Carolina Andrada estuvo magnífica. Su garganta es un instrumento maravilloso, que asombra a quien la escucha. Su fineza atrae la mirada; su elegancia, maravilla. La complicidad musical de la soprano con el pianista Alberto Andrada era sonriente y sutil.
La Velada de Primavera fue un encuentro de música, arte, gastronomía, palabra, diálogo… Experiencia y disfrute, en suma. La luz y la paz reinaron en una noche primaveral de salmo, regalo de los dioses, que la hicieron posible para los mortales que asistimos.








