jueves, 22 de febrero de 2018

Rubén Albornoz: Homenaje en la Tertulia Peñaltar de Madrid al pintor argentino/español


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Rosa Maria Manzanares, Julia Sáez-Angulo, M Anunciación Guil y Rubén Albornoz




Julia Sáez-Angulo
Fotos: A. Zapisek


            22/02/18 .- MADRID .- Lleva más de 40 años en España, reside junto a la Plaza Mayor de Madrid y la ha pintado en todos sus rincones y actividades, con su pintura al óleo de buena factura, clásica y bien hecha, al decir de los académicos. El pintor argentino/español Rubén Albornoz domina el dibujo y la figura; en su haber se cuentan por decenas los retratos llevados a cabo con su pincel, desde la duquesa de Lugo en 1994, poco antes de su boda, o Luis Aguilé, hasta cuatro miembros de la Academia de Letras de Extremadura, realizados últimamente, entre ellos el del poeta Santiago Castelo.

            También los retratos del poeta José Gerardo Manrique de Lara , presidente de la AEAE y el de Rafael Cansinos Asens, el gran maestro de Borges, que preside el despacho de dirección. Y recientemente cuatro retratos para la Real Academia de Letras de Extremadura.

            La Tertulia Peñaltar de Madrid, dirigida por Rosa María Manzanares, le ha dedicado un merecido homenaje a Rubén Albornoz Lombardo (Templerley. Buenos Aires, 1938), por su brillante trayectoria como pintor y con motivo de sus 80 años. El acto ha tenido lugar en la Casa de Ávila, dirigida por María Anunciación Guil, en el que Julia Sáez-Angulo, miembro de la Asociación Nacional de Críticos de Arte, AICA/Spain, pronunció una conferencia sobre el trabajo artístico del pintor.

Copista en el Museo del Prado

            Rubén Albornoz estudió Bellas Artes en la prestigiosa Escuela de Mar del Plata (Argentina), donde obtuvo Premio Extraordinario en la especialidad del Retrato. Amplio estudios en Estados Unidos, Londres y Madrid, ciudad en la que se instaló para residir y donde tuvo cuatro hijos. Sus paisajes, principalmente urbanos fueron muy apreciados por los coleccionistas en la galería Infantas donde expuso. Su dominio de la figura le hacía representar escenas callejeras de venta de libros, sellos o mendigos, siempre en los aledaños de la madrileña Plaza Mayor.

            Ha llevado una vida bohemia y de tertulias artísticas junto a Antonio María Campoy, Rafael Flórez, el Alfaqueque, José Luis Palacio y otros artistas.
            Dotado de una buena voz ha interpretado tangos en cafés cantantes y actualmente interpreta canciones de ópera “para fortalecer a voz. La canción popular suele arruinarla”, explica.
            No le gusta mezclar su nombre de pintor con el de cantante, donde se hace llamar Rubén de Andrés. “Hay que separar los campos para no atraer la confusión”.

            Ha trabajado también como copista del Museo del Prado. “Copiar a Velázquez, Rubens y Van Dyck es aprender mucho de su técnica y pincelada”, dice mientras muestra en su estudio una soberbia copia del duque de Berwick, título que hoy ostenta la Casa de Alba, retrato pintado por Van Dick.

            Los grandes museos son campo de estudio y fuente de inspiración principal de la producción artística de un pintor, cuando no es un simple copista.

            No olvidemos que Picasso como copista del Museo del Prado se pasaba hasta ocho horas diarias en el Museo del Prado durante sus estudios de juventud en Madrid, según se cuenta en la exposición “Picasso y el Museo” del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

            “Me gustan esos pintores clásicos por su tratamiento matizado del color, el exceso de color no me interesa”, explica Albornoz. Me gustaba preparar el lienzo a la vieja usanza con cola y yeso, para lograr los deseados efectos de pincelada y de luz”.

            Hablar de técnica no es baladí en el arte, porque la materia informa la idea de una u otra manera. Aristóteles lo señaló:la forma es parte indisoluble de la esencia.

            Otras veces buscaba modelos en la calle, eso explica que pintara a varios japoneses y al mendigo barbudo que emana una dignidad señorial. Confiesa que el mejor elogio que le han hecho fue el de un académico principal de Bellas Artes de San Fernando, cuando le dijo: “Su pintura es de museo”.

          Al homenaje a Rubén Albornoz acudieron numerosos colegas del artista.

 Hijo del pintor (fragmento) de Rubén Albornoz
 Retrato de Luis Aguilé, por Rubén Albornoz



 Autorretrato de Ruben Albornoz joven
El pintor ante el retrato del poeta José Gerardo Manrique de Lara

1 comentario:

Emilio Porta dijo...

Gran pintor, persona... y personaje en el mejor sentido de la palabra. Su amor al Arte es su amor a la vida. Rubén Albornoz conoce todos los trazos y todos los tonos. Y los secretos de Madrid, parte indisoluble de su vida. En la Asociación de Escritores y Artistas Españoles estamos orgullosos de que su obra ocupe un lugar de privilegio. Gracias, Julia, por dar su lugar a un artista excepcional.