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viernes, 6 de octubre de 2023

Angelina Gatell entra en la Caja de las Letras con un legado «in memoriam» formado por once libros

 

Angelina Gatell, escritora

 

 L.M.A.

        Madrid, 2 de octubre de 2023 ,- La totalidad de la obra poética que publicó Angelina Gatell (Barcelona, 1926 - Madrid, 2017) ha quedado guardada en la Caja de las Letras como homenaje del Instituto Cervantes a quien fue una de las principales representantes de la poesía social de los años cincuenta. El legado in memoriam de la escritora, quien también fue guionista, traductora y actriz de doblaje, se depositó en la caja número 945 de la cámara acorazada del Cervantes para formar parte de la Biblioteca Patrimonial de la institución.

La huella lírica de Gatell Comas se plasma en la decena de poemarios que vieron la luz a lo largo de su vida. Tres de ellos datan de su primera época: Poema del soldado (1955, el único que no es una primera edición, pues se guardó una de 2020), Esa oscura palabra (1963) y Las claudicaciones (1969).

Tras un paréntesis de más de treinta años sin publicar obra poética (aunque nunca dejó de escribir), aparecieron (en 2001) Los espacios vacíos y Desde el olvido, que también forman este legado póstumo junto con otros cinco títulos: Noticia del tiempo (2004), Cenizas en los labios (2011), La oscura voz del cisne (2015), En soledad, con ella (2015) y La veu perdida / La voz perdida (2017), obra bilingüe en catalán y castellano que se publicó en Visor tras su muerte, con prólogo de Joan Margarit.

El legado in memoriam se completa con el reciente volumen Sobre mis propios pasos. Poesía completa (Bartleby Editores, 2023), que recopila todos sus poemas publicados. Este primer volumen, prologado por Antonio Colinas, se presentará esta tarde en el Cervantes. Se prevé que en 2024 y 2025 se publiquen los volúmenes II y III, que reunirán los numerosos poemas inéditos que Angelina Gatell fue creando a lo largo de su vida.

El director del Instituto Cervantes dijo que la autora “es una referencia fundamental en la memoria histórica de nuestra cultura” y confió en que este doble acto “sirva para invitar a la lectura de una poeta que enriquece la poesía” desde la postguerra hasta la democracia. Luis García Montero, poeta como Gatell, leyó diversos extractos de la obra que dan fe de los duros momentos que le tocó vivir tras la Guerra Civil por la represión y por la falta de libertades sufrida durante décadas.

García Montero sentenció que “recordar la Historia nos ayuda a comprenderla; el olvido suele ser peligroso”; agradeció a la familia dejar este legado en “la caja de la memoria” y elogió su poesía, que “nos acompaña y nos salva de la soledad”.

Eduardo Sánchez Gatell, hijo de la autora, aseguró que “la poesía fue su forma de vivir; toda su vida, en cualquiera de sus facetas, estuvo entretejida de poética en el sentido aristotélico del término”. “Vivió poéticamente” la guerra, dijo, la represión lingüística y cultura de Cataluña, las acciones de resistencia en el Socorro Rojo Internacional (donde ayudaba a escapar a los perseguidos), etc. Un compromiso y una “mirada poética absoluta” que le ayudaron a sobrellevar “sus decepciones y su propio ostracismo literario durante largos años”.

Acompañado por sus hermanos Mar y Miguel, Eduardo Sánchez Gatell depositó el legado póstumo destacando que se compone de primeras ediciones de todos los poemarios. Otros materiales de su archivo personal o su biblioteca, como fotografías, cartas, manuscritos o libros dedicados “no están ya en nuestras manos”, sino que se custodian en el Fons Angelina Gatell de la Biblioteca de Cataluña, donde se pueden consultar.

Por la tarde se presentó en el Cervantes el mencionado libro Sobre mis pasos. Poesía completa Vol. I (2023), en un acto en el que participarán Luis García Montero, Miguel Sánchez Gatell, la poeta Marta López Vilar y Manuel Rico, director de Bartleby Editores y presidente de la Asociación Colegial de Escritores (ACE).

Además de autora de poesía, Angelina Gatell fue guionista, traductora, actriz de doblaje y activista. Destacan también su ensayo sobre Pablo Neruda (1971), el primero que se publicó en España sobre el premio Nobel chileno; la autobiografía Memorias y desmemorias (2012) o el libro de literatura infantil y juvenil La aventura peligrosa de una vocal presuntuosa (1988).

    Más información

https://www.youtube.com/watch?v=a1AwijBDc7A

viernes, 20 de junio de 2014

Ricardo Zamorano, presidente de la Tertulia “Contra aquello y Esto”




Ricardo Zamorano



Carmen Valero

         El pintor Ricardo Zamorano (Valencia, 1923) dirige la tertulia “Contra Aquello y Esto” -alterando el orden de lo escrito por Larra-, que tiene lugar todos los viernes al mediodía en el madrileño Café Gijón. Más de treinta años de fidelidad a esta tertulia que fue fundada y dirigida por el poeta Medardo Fraile.

         Entre los miembros de la tertulia: Teresa Núñez, Héctor Alperi, Isabel Hierro –hermana del poeta Pepe Hierro, Mercedes Solé, Alfonso Sebastián, Angelina Gatell, Juanjo Soria, Carlos Ortega, María Guía Boix… También formaron parte de ella los desaparecidos Alfonso Martínez Mena, Manuel Ortega o Luis Cañada.

         Ricardo Zamorano, profesor de Dibujo en el Instituto Tirso de Molina de Madrid, donde se jubiló, ha sido un retratista notable, un grabador excelente y un pintor figurativo expresionista y crítico.


Zamorano e Isabel Hierro


Grupo Estampa Popular

         En los años 60 perteneció al Grupo Estampa Popular, formado por artistas con gran sentido crítico hacia la situación político- social del momento, que nació en Madrid y se extendió a ciudades como Bilbao, Sevilla, Granada y Córdoba. Algunas de sus exposiciones fueron censuradas o prohibidas como la que pretendió inaugurarse en la galería Quijote de la plaza de España.

         Al grupo Estampa Popular pertenecieron Pepe Ortega, Manolo Calvo, Ortiz Valiente, Luis Garrido, José Luis Delgado o Arturo Sánchez. Carlo Saura lo hizo en ocasiones concretas.

         Zamorano obtuvo una beca de la Diputación de Valencia a finales de los años 40 y en 1955 viajó la República Dominicana para trabajar como pintor en la denominada Feria de la Paz en la República Dominicana, que celebraba los veinticinco años del régimen del dictador Rafael L. Trujillo.

En la República Dominicana

En la isla caribeña, Zamorano estuvo ocho meses, trabajando en primer lugar haciendo grandes murales al temple con el retrato de Trujillo para los distintos pabellones de la Feria de la Paz y seguidamente pintando pequeños retratos para el yate de Trujillo, denominado “el Benefactor de la nación” o "Jefe", así como de su hija Angelita, -Lita Trujillo-, “la primera y la única”, según rezaba la leyenda de un sello postal de aquellos momentos.

“Nos contrató el pintor Juan Alcalde, enviado por Vela Zanetti, que tenía un puesto importante en la República Dominicana”, explica Zamorano. Junto a él viajó también el pintor Manuel Ortega recientemente fallecido.

“Nos pagaban muy bien en dólares y con aquel dinero pudimos vivir bien un buen tiempo”, añade el pintor, que se divierte con la anécdota de que metió la pata al encontrarse con el presidente Trujillo a petición del pintor:
“Yo lo pintaba de fotografía, pero quise verle al menos una vez. Una persona me llevó ante su presencia y Trujillo me preguntó:
-¿Por qué quería usted conocerme?
-Porque, Excelencia, sólo le retrato de fotografía y quería verle de cerca. Ahora compruebo que es usted más moreno.
El dictador dio un golpe en la mesa con las dos manos y la persona que le llevó hasta él, me invitó a irnos de inmediato porque le había llamado “negro”, al decirle “moreno”, (la manera de hacerlo en la R. Dominicana), que era lo que más detestaba en el mundo.
Trujillo soñaba con el gran deseo de blanquear la isla y las mujeres negras buscaban hombres blancos para conseguirlo. Esa fue la razón de que admitiera en la isla a numerosos judíos que huían de Europa y a republicanos españoles exiliados.