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jueves, 28 de junio de 2012




Dionisio Ridruejo, “Cartas íntimas desde el exilio” (1962 – 1964)



Julia Sáez-Angulo


         El libro “Dionisio Ridruejo. Cartas íntimas desde el exilio” (1962 – 1964), publicado por la Fundación Banco Santander como primer volumen de  Cuadernos de Obra Fundamental, ha sido presentado en el Instituto de Cervantes de Madrid.

         En el acto, presidido por Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes, participaron Borja Baselga, director de la Fundación Banco Santander; Álvaro Pombo, escritor; Santos Juliá, Historiador; Jordi Gracia, profesor y ensayista, y Jordi Amat, filólogo y escritor. Entre el público estuvo presente el hijo de Dionisio Ridruejo de igual nombre.

         Durante las intervenciones se destacó el pronto papel de Dionisio Ridruejo (Burgo de Osma. Soria, 1912 – Madrid, 1975) como nombre clave en la lucha contra el franquismo, pese a su pasado inicial como falangista,  hombre de la División Azul y de la amante de José Antonio o de “poesía en armas”. Un escritor que se decepcionó muy pronto del régimen vencedor en la Guerra Civil de 1936 -39, al ver el cariz y la trayectoria que tomaba la posición triunfal de Franco.

        
         Las cartas de Ridruejo a su esposa Gloria y a sus hijos llevan un deseo de que se comuniquen a otros personajes que también estuvieron en contra del régimen franquista, muchos de los cuales participaron en el denominado “contubernio de Munich” (1962), del que la Casa de América en Madrid celebra una exposición. En este “encuentro de concordia” en la capital bávara participaron políticos españoles de derechas e izquierdas dispuestos a un reconciliación democrática, hecho que los puso fuera de juego en el régimen franquista. Ridruejo se quedó en la capital de Francia.

         Jordi Gracia y Jordi Amat han sido los responsables de la introducción a la treintena de cartas de Dionisio Ridruejo, “cartas cuidadas” al decir de Santos Juliá, de un escritor que se inscribe en la mejor tradición liberal de España. En la trayectoria política de Ridruejo hay “coherencia, integridad y coraje”, señalaron los dos comentaristas del libro.

         No se trata de hablar de Ridruejo como “un héroe o un icono sino como una figura singular que alcanzó niveles claros de dignidad”, de quien fueron censurados sus libros.

         Ridruejo se consideraba disidente desde fuera del Régimen y su exilio transcurrió en París. No vivió la Transición política española después de la muerte de Franco, pero sí fue un decisivo protagonista previo de la misma, al decir de los presentadores.

        


miércoles, 29 de diciembre de 2010

El archivo de Luis Felipe Vivanco adquirido por el Ministerio de Cultura


Luis Felipe Vivanco y amigos


L.M.A.

    29.12.10.- Madrid.- El Ministerio de Cultura ha adquirido el archivo de Luis Felipe Vivanco, arquitecto y poeta, perteneciente a la Generación del 36, que ha sido depositado en el Archivo Histórico Nacional, junto con los archivos de otros escritores de la talla de Juan Ramón Jiménez, Jacinto Benavente y Luis Rosales.

Luis Felipe Vivanco nace en San Lorenzo de El Escorial el 22 de agosto de 1907. Hijo de Luis Felipe Vivanco y Pérez del Villar, magistrado del Tribunal Supremo, y de Rosario Bergamín Gutiérrez, hija del conocido ministro de la Restauración, José Bergamín García, y hermana del poeta y dramaturgo español José Bergamín, quién influiría en la obra y personalidad de Vivanco.

Estudió Arquitectura en Madrid, estudios que se reflejaron claramente en su obra poética. En estos años universitarios escribió una serie de poemas vanguardistas que publicó en 1958 bajo el título de Memoria de la plata. Terminó Arquitectura en 1932 y se matriculó en Filosofía y Letras. Allí conoció a Juan Panero y Luis Rosales, que pronto sería su amigo inseparable, hasta el punto de que fueron bautizados como “Vivales y Rosanco” y, que junto a Dionisio Ridruejo, al que conoció unos años después, pasarían a formar un grupo inseparable cuya amistad perduró a lo largo de toda su vida.

Entre sus obras destacan Cantos de primavera (1936),Tiempo de dolor (1940), Continuación de la vida (1949), Introducción a la poesía española contemporánea (1957), El descampado (1957), Memoria de la plata (1958), Lecciones para el hijo (1966), Moratín y la ilustración mágica (1972), Prosas propicias (1972), Los Caminos (1974).

La imagen que ha quedado de él es de poeta oficial e intelectual ligado al franquismo, aunque sus contactos con la literatura del exilio, le llevó “a arrepentirse de haber contribuido en alguna medida a instaurar un régimen que había suprimido las libertades”. Es, en palabras de Fernández Roca, un poeta verdadero pero medio desconocido.

Correspondencia y obra literaria

En su archivo se distinguen de manera clara dos bloques. El primero es la correspondencia, en la que se mezcla tanto la personal como la producida por su actividad profesional. El segundo bloque de documentación corresponde a la obra literaria.

La correspondencia es unos de los conjuntos documentales más importantes e interesantes en los archivos privados, aportando información de primera mano sobre la personalidad del personaje, sus gustos, sus relaciones personales y profesionales, etc. Junto a la correspondencia personal también hay cartas dirigidas a Luis Felipe como Presidente del Patronato del Museo de Arte Contemporáneo, así como las que él enviaba a las editoriales. Destacan cartas de sus tío Pepe y Francisco Bergamín, Juan Ramón Jiménez, Ricardo Gullón, Gregorio Marañón, Eugenio D’ors, Carlos Jiménez Díaz, Xavier Zubiri, Camilo José Cela, Caballero Bonald, o Juan Larrea, cuya obra fue traducida por Luis Felipe. Hay que señalar que la mayoría de la correspondencia aparece junto a la copia de la carta enviada, lo que le da a este conjunto un gran valor.

En cuanto a la obra literaria se conservan borradores con escritos inéditos suyos, así como manuscritos de José Bergamín, como el relato con correcciones a bolígrafo titulado La España de tócame Roque, que parece ser inédito. La amistad y relación íntima que tenía con su tío José Bergamín, hizo que conservaran en su archivo manuscritos y copias relacionadas con esta figura. Hay un fotocopia con correcciones que se titula Una poética de doble realidad o José Bergamín no es José Bergamín o el arte de temblar. Entre sus manuscritos destacan El descampado, Crítica literaria, La generación poética del 27, La arquitectura en la prosa de Bécquer, entre otros.

En definitiva, este fondo completa en el tiempo y en el contexto histórico-literario, la documentación de los tres amigos poetas. Supone una apuesta por la conservación y en dependencias del Estado de los archivos literarios de la Generación del 36, se unen de nuevo “Vivales y Rosanco”, más Dionisio Ridruejo, pues ya se adquirió la biblioteca y archivo del poeta soriano.

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lunes, 10 de mayo de 2010

Isabel Torre Cañeque pinta el paisaje soriano de El Burgo de Osma




Julia Sáez-Angulo

Madrileña de nacimiento y residencia, la pintora Isabel Torre Cañeque ha expresado su singular preferencia por el paisaje soriano de El Burgo de Osma y sus alrededores. Una tierra llena de historia, de ríos, oteros, castros, castillos, catedrales y torres vigías, que hablan de un pasado celtíbero, los arévacos; romano, visigodo, árabe y cristiano.

La diócesis de Osma es una de las más antiguas de España, con su primera referencia datada en el año 597, cuando el obispo Juan firmó el último concilio de Toledo con “Johannes Oxonensis Episcopus”. La catedral primitiva románica viene del siglo XII para elevarse a gótica en el segundo tercio del XIII, para enriquecerse más tarde con la adherencia de la capilla redonda de san Pedro de Osma, construida por Villanueva y Sabatini. Juan de Juni y Picardo han sido los escultores que han dejado su autoría en los retablos y tallas del interior.

Tierra de origen del escritor Dionisio Ridruejo y del poeta Benito de Diego González, El Burgo de Osma es lugar y tierra de acogida y adopción de ambos creadores artísticos en sus desplazamientos periódicos a su casa situada en el antiguo convento del Carmen, junto al río Ucero y no lejos de la convergencia con el río Abión.

La pintora Isabel Torre Cañeque gusta de recorrer los parajes misteriosos, casi metafísicos de los oteros del castro, de la Cruz del siglo, situada en lo alto a principio del XIX precisamente para recibir al nuevo siglo, en las hoces cortadas a pico en la roca de los dos ríos que atraviesan la ciudad episcopal, fuente de duras canteras que dieron piedra para construir la catedral en sus fases sucesivas.

“He pintado todos estos paisajes que circundan a El Burgo de Osma y la cercana San Esteban de Gormaz; los he expuesto en los espacios del Ayuntamiento y en el claustro de San Agustín y han tenido una acogida muy buena porque he vendido prácticamente todo”, declara Torre Cañeque al tiempo que muestra toda la belleza circundante de los parajes representados al óleo.

Una de las experiencias profesionales más satisfactorias de esta licenciada en Bellas Artes, ha sido la docencia, y “en especial a unas carmelitas de clausura a las que enseñé a pintar para que hicieran sus propios trabajos y los pusieran a la venta como forma de ayuda a sus ingresos”, explica la artista. “La amistad con estas monjas, algunas de ellas peruanas, me permitió asistir a los votos solemnes de una joven alumna de mis clases de pintura”, añade.

Imagen de Sor Benedicta de la Cruz

Torre Cañeque ha hecho un gran dibujo a grafito de la carmelita alemana de origen judío, Sor Benedicta de la Cruz (Edith Stein 187 -1942), martirizada en el campo de exterminio de Mauthausen, primera iconografía en España de esta santa nombrada patrona de Europa por la Santa Sede, por encargo de la iglesia del Carmen de El Burgo de Osma, a cargo de los carmelitas. En su día, la pintora llevó a cabo una representación de gran formato de San Blas para la iglesia de Puebla de Beleña (Guadalajara)

Cruz del siglo en lo alto/ corona sin mancilla/ de El Burgo y de la Villa./ Inconmovible clave/ de una fe milenaria,/ signo que el pueblo sabe/ que es historia/ y es presente”, dice un poema de Benito de Diego, de su libro “Poemas de hora nona” (Madrid, 2006). El poeta, al igual que Isabel Torre Cañeque, ha recreado su tierra, en su caso con la palabra poética.

Castillos de Osma y de Gormaz, iglesias de Santa Cristina, San Miguel, Santa María... todo ese paisaje monumental ha sido atrapado en los cuadros de la pintora, al igual que las choperas o los tilos que abundan bordeando los ríos afluentes del Duero a su paso por San Esteban. Una tierra hermosa que rezuma historia; un paisaje artístico que inmortaliza la naturaleza y la historia

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