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miércoles, 6 de octubre de 2010

Juan Ramón Jiménez , nueva publicación de su poesía en prosa “Platero y yo”



“Platero y yo”
Juan Ramón Jiménez
Editorial Juventud
Barcelona, 2º10 (168 pags.)




Julia Sáez-Angulo

Se trata de la elegía andaluza más hermosa que jamás se ha escrito, la historia de un burrito “pequeño, peludo, suave: tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos”, según lo cuenta el comienzo del libro “Platero y yo” del premio Nobel Juan Ramón Jiménez, que ha sido publicado recientemente por la editorial Juventud.

Es un libro para niños y para adultos que se dejan arrebatar por la magia poética de esa poesía en prosa, como “El Principito” de Saint Exupery; un libro que necesita de la complicidad del lector con el autor para dejarse arrastrar por una escritura limpia, hermosa y sentida.

“Platero y yo” va dedicado por el autor de Moguer “a la memoria de Aguedilla, la pobre loca de la calle del Sol que me mandaba moras y claveles”. Un hermoso gesto que perpetua el recuerdo de un personaje querido de carne y hueso.

Una obra muy fecunda

Juan Ramón Jiménez (Moguer. Huelva, 1981 – Puerto Rico, 1958), empeñado es escribir todo con jotas y ni una sola “ge”, pone una “Advertencia a los hombres que lean este libro para niños: “Ese breve libro, en donde la alegría y la pena son gemelas, cual las orejas de Platero, estaba escrito para... ¡qué se yo para Quien!”...

“Arias tristes” (1902), “Baladas de primavera” (1907), “La soledad sonora” (1908), “a frente pensativa” (1912)... son algunos de los títulos de este poeta que ha sido cabeza de fila de muchos poetas en lengua castellana.

La ciudad de Moguer tiene hoy un hermoso museo que perpetúa la memoria del poeta hijo predilecto que sufrió el exilio tras la guerra civil y en Estados Unidos no puso soportar la ausencia de vivir en su lengua española, por lo que se trasladó a Puerto Rico con Zenobia Camprubí, su esposa, alma de la vida del escritor.

En 1956 recibió el premio Nobel de la Academia sueca, al que no pudo ver Zenobia porque había muerto poco antes. El poeta murió dos años más tarde de recibir el galardón, apenado por la falta de su mujer.

“Diario e un poeta recién casado” es uno de sus títulos más célebres, al igual que “Platero y yo”, libro de lectura para muchos escolares de habla española. Un burrito universal lleno de dulzura y encanto; libro al que se puede volver una y otra vez como se hace con las grandes obras maestras.



lunes, 28 de diciembre de 2009

Benito de Diego publica sus "Poemas de Hora Nona"

Poemas de Hora Nona
Benito de Diego González
Editorial Aldaisa. Colección Academos
Ilustraciones Torre Cañeque
Madrid. (135 pags)

Julia Sáez-Angulo


Benito de Diego González, toledano residente en Madrid, ha publicado su primer libro con el título de “Poemas de Hora Nona”, porque su hálito poético creador ha sido contenido por una vida absorbida por el trabajo y la economía hasta llegar al momento de una jubilación gozosa en la que ha dado rienda suelta a su creatividad literaria, a su lírica personal y singular.

Amigo de poetas y tertulias poéticas, Benito de Diego ha estado en contacto con otros vates y ha escuchado, además de leído, mucha poesía por lo que su poemario nace con unas raíces bien ancladas en un conocimiento y tradición poética. El poeta Luis Hernández del Pozo escribe la introducción.

Poesía gozosa de amor y plenitud ante la esposa, como buena parte de la obra de Pablo Neruda; versos de añoranzas de familia y seres queridos; el paisaje de Burgo de Osma (Soria) como lugar de admiración, descanso y refugio tras el trabajo de cada día; poemas de emoción ante los acontecimientos vitales o ausencias; poemas a contrapaso con el mito o las dos Américas; semblanzas y renuevos de los retoños cercanos y, finalmente, estampas sueltas de distintos personajes, pero siempre su mujer, la pintora Isabel Torre Cañeque como ritornello de sus versos.


Ilustraciones de Isabel Torre Cañeque

Nuestro Nobel poeta Juan Ramón Jiménez decía que había que quitar a la poesía los caireles y aventar de nuevo las palabras para conseguir una poesía más libre y renovada. Ciertamente él renovó nuestra lírica y ganó el galardón literario más codiciado.

Benito de Diego comparte en buena medida los asertos del poeta de Moguer, cuando utiliza el verso libre y blanco para sus composiciones poéticas, pero al mismo tiempo siente nostalgia de la construcción poética tradicional y trabaja el octosílabo o el endecasílabo en los sonetos, como el titulado “Mujer”.

En la poesía de Benito de Diego hay concepto, afectos, sentimiento y tropos. Medita sobre el amor divino y amor profano y dice: “Si amor es la huella divina en lo creado,/ divino es el amor que damos al amado”

Isabel Torre Cañeque es la autora de los dibujos, incluido el retrato del autor, que figuran en el libro, editado por la Academia de las Artes y las Letras de San Antón.