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viernes, 26 de noviembre de 2010

Edith Stein y su libro “La filosofía existencial de Martín Heidegger”



"La filosofía existencial de Martín Heidegger”
Edit Stein
Presentación de Carmen Revilla Guzmán
Editorial Trotta, Madrid, 2010 (95 pags)




Julia Sáez-Angulo


Es uno de los libros más característicos de esta filósofa alemana de origen judío que murió víctima del holocausto nazi. “La filosofía existencial de Martín Heidegger” es un diálogo con la obra del célebre pensador germánico por una de las alumnas más aventajadas. Una lúcida revisión crítica del pensamiento del profesor.

Edith Stein (1891) entró en contacto con el círculo fenomenológico en 1913. “Sobre el problema de la empatía”” fue su tesis doctoral, publicada por Trotta en 2004. Fue ayudante del profesor Husserl pero con el tiempo y las circunstancias tendría que abandonar la docencia.

La finitud, la temporalidad, la trascendencia o la nada pasan por el tamiz de la filósofa que lleva el raciocinio desde el ser a la trascendencia. Se trata por tanto de una audaz y rica reflexión de una filosofía que mucho influyó en el siglo XX, en el que el existencialismo fue teoría clave del pensamiento.

El libro, de tan solo 99 páginas, está editado en Mínima Trotta y constituye un apéndice clave a la obra de Edith Stein “Ser finito y ser eterno” (1936) –reactualización de la “philosofía peremnis” con la ayuda del método fenomenológico.

Stein se convirtió al catolicismo entre los años 1918 y 1921, período de “silencio mortal”. Fue la lectura de san Agutín y de santa Teresa de Jesús lo que le llevó a ello. Ingresó en las Carmelitas de Colonia (Alemania) en 1933 y fue deportada en 1942 a los campos de exterminio por su condición de judía, donde murió en el holocausto.

Juan Pablo II la elevó a los altares en una célebre canonización. Hoy son varios las iglesias católicas que han sido dedicadas a su figura, principalmente entre las de los Padres Carmelitas. Madrid cuenta con una de ellas y el Burgo de Osma (Soria) muestra en un gran y hermoso dibujo con la efigie de Edit Stein como religiosa carmelita, Santa Teresa Benedicta de la Cruz, realizado por la pintora madrileña Isabel Torre Cañeque, dibujo que circula como estampa de devoción popular. (El Burgo de Osma beatificará en la primavera próxima al Venerable Obispo Palafox, que fue virrey en América.

Edith Stein constituye hoy una de las santas más “ilustradas” del santoral cristiano.









lunes, 28 de diciembre de 2009

Benito de Diego publica sus "Poemas de Hora Nona"

Poemas de Hora Nona
Benito de Diego González
Editorial Aldaisa. Colección Academos
Ilustraciones Torre Cañeque
Madrid. (135 pags)

Julia Sáez-Angulo


Benito de Diego González, toledano residente en Madrid, ha publicado su primer libro con el título de “Poemas de Hora Nona”, porque su hálito poético creador ha sido contenido por una vida absorbida por el trabajo y la economía hasta llegar al momento de una jubilación gozosa en la que ha dado rienda suelta a su creatividad literaria, a su lírica personal y singular.

Amigo de poetas y tertulias poéticas, Benito de Diego ha estado en contacto con otros vates y ha escuchado, además de leído, mucha poesía por lo que su poemario nace con unas raíces bien ancladas en un conocimiento y tradición poética. El poeta Luis Hernández del Pozo escribe la introducción.

Poesía gozosa de amor y plenitud ante la esposa, como buena parte de la obra de Pablo Neruda; versos de añoranzas de familia y seres queridos; el paisaje de Burgo de Osma (Soria) como lugar de admiración, descanso y refugio tras el trabajo de cada día; poemas de emoción ante los acontecimientos vitales o ausencias; poemas a contrapaso con el mito o las dos Américas; semblanzas y renuevos de los retoños cercanos y, finalmente, estampas sueltas de distintos personajes, pero siempre su mujer, la pintora Isabel Torre Cañeque como ritornello de sus versos.


Ilustraciones de Isabel Torre Cañeque

Nuestro Nobel poeta Juan Ramón Jiménez decía que había que quitar a la poesía los caireles y aventar de nuevo las palabras para conseguir una poesía más libre y renovada. Ciertamente él renovó nuestra lírica y ganó el galardón literario más codiciado.

Benito de Diego comparte en buena medida los asertos del poeta de Moguer, cuando utiliza el verso libre y blanco para sus composiciones poéticas, pero al mismo tiempo siente nostalgia de la construcción poética tradicional y trabaja el octosílabo o el endecasílabo en los sonetos, como el titulado “Mujer”.

En la poesía de Benito de Diego hay concepto, afectos, sentimiento y tropos. Medita sobre el amor divino y amor profano y dice: “Si amor es la huella divina en lo creado,/ divino es el amor que damos al amado”

Isabel Torre Cañeque es la autora de los dibujos, incluido el retrato del autor, que figuran en el libro, editado por la Academia de las Artes y las Letras de San Antón.