Octavio Uña, escritor (Foto O. Alcalá)
Cuestionario por Julia Sáez-Angulo
11/6/2020 .- Madrid .- Octavio Uña Juárez (Brime de Sog. Zamora, 1945). Catedrático y escritor. Doctor en Ciencias Políticas y Sociología y Premio Extraordinario de Doctorado (UCM). Tiene en su haber cinco licenciaturas y ha ganado por oposición tres cátedras de Universidad (USC, UCLM, URJC) y agregaduría y cátedra de Filosofía (IES) con la más alta calificación de ambas convocatorias nacionales. Decano y Director del Real Colegio Universitario María Cristina de S.L de El Escorial (UCM), Decano de la Facultad de Humanidades (UCLM), Miembro de la Junta de Gobierno, del Claustro y de la Junta Consultiva (URJC). Autor de una amplia obra de Sociología y Filosofía y de una quincena de libros de poemas, que ha presentado y leído en ateneos, universidades y centros de cultura españoles y extranjeros. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, al italiano, al árabe y al hebreo. Miembro del Jurado del Premio Internacional de Poesía del Cafetín Croché desde 1982 hasta el presente, Miembro del Jurado del Premio Nacional de Ensayo, Miembro del Jurado del Premio Nacional de las Letras Españolas. Director de las revistas Anuario Jurídico Escurialense y Barataria. Socio de Honor de la Asociación Mexicana de Sociología, Miembro de Honor de la Federación Española de Sociología, Medalla de Honor de la Escuela Diplomática, Fundador y Presidente de la Asociación Castellano Manchega de Sociología, Miembro fundador igualmente de la Asociación Iberoamericana de Estudios sobre Fronteras, con sede en la Universidad de Baja California (México). Ha sido invitado por una treintena de universidades y centros de alta cultura extranjeros.
1. ¿Qué reflexión sobre la poesía le ha interesado más?
Largo y acumulado es el camino de las “poéticas” y “retóricas”, desde Aristóteles y Horacio, siempre sobrepasado por la teoría de la literatura, la filosofía, la estética y la teoría de las artes, la lingüística, la semiótica y otros campos que discurren sobre la creación poética (de Platón a Hegel, Nietzsche, Heidegger, Eliot, Zambrano, Gadamer, Steiner, Safranski). Ya enumeró Platón las posiciones teóricas que consideran a la poesía como “inspirada por la divinidad”, “bajo la locura de las musas” y la “creada en plena razón”, como señala Emilio Lledó (El concepto “poiesis” en la filosofía griega). De la primera proposición platónica no están alejados Fray Luis de León, Hölderlin y Rilke. Para Aleixandre “poesía es comunicación”. Bousoño igualmente caracteriza a la poesía como forma de comunicación. (Teoría de la expresión poética) y Valente insiste en la forma de conocimiento y también en la forma de comunicación (Las palabras de la tribu). En una reflexión personal sobre conocimiento, palabra y música en la poesía llamaba yo a esta acción creadora, que busca el “alba originaria” (Heidegger) y el fundamento, “supremo don del día”.
2. ¿Cuándo escribió su primer poema?
A los 13 años. A los 15 años comencé a escribir crónicas de partidos de fútbol, muchas en poesía, narrativa macarrónica y gerundiana, que leía a los compañeros mientras comían en los primaverales domingos del final de la liga futbolera. A los 17, estudiante de filosofía en Salamanca, publiqué un poema en latín, en hexámetros, en la heroica revista de alumnos, “La Flecha”, titulado “Advesperascit”, de influencias virgiliana, frayluisiana y unamuniana, tres creadores que marcaron mi vida desde la adolescencia. Escribí poemas en periódicos y revistas, muchos en Nueva Etapa, revista de alumnos del Real Colegio Universitario María Cristina de S.L. de El Escorial, dirigida por Tomás Paredes, excelente escritor y amigo. En 1976, estudiante en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, primera promoción, de la Complutense, gané el premio universitario de poesía, que me fue entregado en los Jardines de Cecilio Rodríguez por la Rectora de la UNED, la catedrática de Derecho Internacional Privado y primera rectora española en una universidad pública, Elisa Pérez Vera. En 1977, siendo igualmente estudiante de la Universidad Complutense, apareció mi libro Escritura en el agua.
3. ¿Qué lecturas poéticas le han influido fundamentalmente?
Los poetas del mundo griego y romano, también del romano-cristiano, en los que me formé desde la adolescencia, especialmente Homero, Virgilio, Ovidio y Horacio. Preferentemente, señalo las obras de Dante, Petrarca, Luis de León, los sonetos de Shakespeare, los de Lope de Vega, Góngora y Quevedo. Lecturas igualmente de Milton, Hölderlin, Baudelaire, Whitman, Valéry, Rilke, Eluard, Eliot, Pessoa, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Lorca, Miguel Hernández, Vallejo, Cernuda, Aleixandre, Concha Méndez, Neruda, Séféris, Ajmátova, Jorge Guillén, Celan, Paz, Elytis, Milosz, Herta Müller, Claudio Rodríguez.
4. ¿Qué poema le impactó?
La bajada a los infiernos (Virgilio, Eneida, libro VI)
La despedida de Roma (Ovidio, Tristes, libro I)
Coplas a la muerte de su padre (Jorge Manrique)
El alma se serena (Fray Luis de León)
Cántico espiritual (San Juan de la Cruz)
Esperando a los bárbaros (Cavafis)
Primera elegía (Rilke, Elegías duinesas)
El entierro de los muertos (Eliot)
Romancero gitano (Lorca)
Elegía a Ramón Sijé (Miguel Hernández)
Criaturas en la aurora (Aleixandre)
Odas elementales (Neruda)
5. ¿Cuáles son los asuntos habituales de sus versos?
La fugacidad, la inconsistencia, el olvido, el poder del tiempo, el amor, la aproximación y la distancia, el gozo de la comunidad, los paisajes naturales, los paisajes históricos y culturales, las huellas del pasado, el mar, las estatuas, el viaje, el esplendor de vivir, las islas, Castilla en todas sus versiones: vieja, nueva, con León, con La Mancha, cidiana, comunera, machadiana, unamuniana…
6. ¿Qué forma métrica prefiere?
Verso libre, endecasílabos, alejandrinos, octosílabos…
7. ¿Cómo es su biblioteca poética? ¿Hay autoras en ella?
Habito entre libros, como Borges y Eco mandan…Las bibliotecas son “la historia de un alma”, de muchas almas. El pergamino afirma su lucha contra el dragón del tiempo milenario y el libro libra su pulso a otros más recientes competidores. Mis alumnos meditan estas pesadumbres y melancolías cuando escuchan los silencios de la palabra escrita en muchas lenguas en la real biblioteca escurialense. La palabra hermosa vive en la humilde morada de los libros. Ellos la dicen y cantan. En el triste confinamiento ellos son los compañeros íntimos.
Mi biblioteca tiene dos grandes apartados: hasta el Renacimiento y desde el Renacimiento a nuestros días. En ella abundan los libros de y sobre literatura. Hay muchas autoras de poesía, especialmente de la época moderna y contemporánea. De fuera de España: Bettina Brentano, Emily Dickinson, Karin Boye, Ajmátova, Szimborska, Rich, Herta Müller… Muchos títulos de autoras hispanoamericanas: Sor Juana Inés de la Cruz, Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, Juana de Ibarbourou, Olga Orozco, Dulce María Loynaz, Ida Vitale…Y muchos de españolas: Gertrudis Gómez de Avellaneda, Rosalía de Castro, Carolina Coronado, Concha Méndez, Ernestina de Champourcín, Angela Figuera, Carmen Conde, Gloria Fuertes, Concha Zardoya, M. E. Lacaci, Acacia Uceta, Francisca Aguirre, Luzmaría Jiménez Faro… y un inmenso elenco de nombres de mujeres de hoy con obras extraordinarias de poesía en todas las lenguas de España, que no puedo citar aquí. La obra poética de Julia Sáez Angulo, que me formula estas preguntas, por ejemplo.
8. ¿Qué libro de poemas está leyendo?
Poesía esencial, de Robert Nye, primera versión al español de poemas del autor inglés. Pero guardo en la chistera (para rematar al “coronavirus”) algunos otros: La llama, conjunto de escritos de Leonard Cohen y Sin fronteras. Antología de poetas gallegos que escriben en español.
9. ¿Qué tres libros de poesía recomendaría?
He enumerado variados títulos a lo largo de esta exposición. Señalo ahora tres libros de poesía de autores actuales: El pulso de las nubes, de Javier Lostalé; Leer después de quemar, de Rafael Soler; y Tan dolorida(mente), de Manuel Quiroga.
10. ¿Qué proyectos literarios se trae entre manos?
En lo que respecta a la poesía, trabajo sobre borradores de viajes, especialmente de poemas escritos en islas (Nueva Zelanda, Australia, Sicilia, Canarias…)
11. ¿Cómo llevó el confinamiento?
“Rememora su abril de primavera,” se dice de una mujer en un célebre soneto de Shakespeare. Nosotros, todos, el universo mundo recordará esta primavera por el matón “coronavirus”. He dedicado una parte de estos días de clausura a repasar lugares literarios sobre pestes, pandemias, cuarentenas y muertes acumuladas y sus efectos. Una mirada sobre el cambio social, a veces cambio desmedido, epocal e histórico (K. Harper, El fatal destino de Roma: cambio climático y enfermedad en el fin de un imperio).Para entrar al toro del “dolorido sentir” y de la “presencia de la muerte” acudí a la literatura : a la descripción virgiliana de los reinos de Hécate, al llanto de Ovidio camino del exilio mientras Roma duerme, a Defoe, al Mann de Muerte en Venecia y El camino del cementerio, a los románticos alemanes, a Camus, a Rilke (“El libro de la pobreza y de la muerte”), a T. S. Eliot (“El entierro de los muertos”). Acudí a la poesía, vieja educadora de la Humanidad, según Hegel, y deliciosa medicina para el ánimo. Vi las calles de Madrid desiertas y lloré, como lloré al contemplar las ruinas de Babilonia y de Thuburbo Maius. A mediados de mayo me entrego a lecturas de ensayos: La herencia del Dios perdido, última obra de Sloterdik; y releo La sociedad del cansancio, de Byung-Chul Han. Que esta monstruosa pandemia nos ponga ante nosotros mismos y de esta jaspersiana “situación límite”, surja, como en Florencia en su día, el ímpetu creador, inteligente, ético y estético, de un nuevo espacio histórico, en el que la dominación fría y egoísta y la corrupción no tengan asiento. Tal apuesta supone una nueva “formación del espíritu comunitario”, que solamente puede generar la educación. En tal empeño tienen las universidades su palabra, ellas deciden en la construcción de “unos cielos nuevos y una tierra nueva”, una nueva realidad y unos nuevos sueños. El conocimiento y la ética, individual y cívica, marcarán ese humano y salvador destino. Un cambio social profundo y unas nuevas metas deberán dar salida a este “tiempo indigente”, a este “tiempo de angustias”. Bloch afirmó que el humano es “el ser que pretende a lo posible”. Las nuevas generaciones tienen ahí su diana y su lucha. “Paulo maiora canamus”, que entonaba el gran Virgilio.
Albas del Obradoiro
Dichoso el que en la limpia amanecida
unge los aires de esplendor para el camino
sagrado de los dioses.
Fuera un ángel al vuelo en la alborada,
blanco coro celeste dicta aromas,
signa y nombra con cantos en la plaza.
Que al ojo de la aurora el mundo vuelve
y en viaje algodonal tórnase el día.
Fue siempre así:
Se nace en la mañana.
Levántase a las luces temblorosas
tan antiguo el poeta, que él redime
la noche de las lágrimas.
Que el alba fue palabra nunca dicha,
puerta santa y retablo boreal,
gloria anunciada.
Octavio Uña
Octavio Uña (circa 1980)