lunes, 29 de marzo de 2021

ARTE CONTEMPORÁNEO MAROQUÍ EN EL MUSEO REINA SOFÍA

Arte contemporáneo marroquí


L.M.A.

    El Museo Reina Sofía presenta   su primera exposición de 2021: Trilogía marroquí 1950-2020, que propone un recorrido que descubre la producción artística de Marruecos desde antes de su independencia en 1956 hasta el presente, a través de una selección significativa de piezas que reflejan la diversidad de iniciativas, la vitalidad de los debates artísticos y los intercambios interdisciplinares del país.

    La muestra ha sido organizada en el marco del programa de cooperación cultural entre España y Marruecos en el ámbito de Museos, promovida por la Fundación Nacional de Museos del Reino de Marruecos y el Ministerio de Cultura y Deporte del Gobierno de España, en colaboración con: Mathaf: Arab Museum of Modern Art – Qatar Museums y Qatar Foundation.

    El público que visite Trilogía marroquí 1950-2020, que ha sido comisariada por Manuel Borja-Villel y Abdellah Karroum, podrá contemplar 250 obras, producidas entre 1950 y 2020, junto con los documentos de archivo, que describen una trayectoria histórica de profusa efervescencia cultural. En este recorrido se muestra la diversidad de las expresiones artísticas del Marruecos moderno, poniendo de relieve las figuras destacadas de tres épocas, desde la transición a la independencia (1950-1969) y los denominados Años de plomo (1970-1999) hasta la actualidad (2000-2020).

“La señorita Margarita”, la educación y la libertad de cátedra con humor, en el Teatro Español

Petra Martínez en "La señorita Margarita"


Julia Sáez-Angulo

29/3/21.- Madrid.- Viendo la obra teatral “La señorita Margarita” del brasileño Roberto Athayde me venía a la memoria la idea de libertad de cátedra, donde cada profesor suelta su pensamiento e ideología, cuando no “paridas”, a los alumnos. Esta es una vivencia personal para cada uno que haya asistido a la escuela, colegio y universidad pública y/o privada.

Doña Margarita es una profesora de octavo de la ESO, a la vieja usanza -la nueva no es que haya mejorado mucho- en que va desgranando sus conocimientos en medio de su estilo entre simpático, inane y autoritario. La libertad de cátedra se contradice con frecuencia con la libertad de escuela, un derecho de padres y alumnos frente a esa libertad de cátedra desde la que se enseña con impunidad reaccionarismo o marximo leninismo (vaya ud, a algunas facultades de Ciencias Políticas españolas), por poner algunos ejemplos vivos de nuestra historia reciente, actual y vivida. ¿Cuál de ambos derechos es más importante? Elegir el ideario educativo es una vieja aspiración frente al Estado Leviatán.

“Doña Margarita” -Petra Martínez- es simpática, graciosa, egótica hasta hablar en tercera persona sobre sí misma, está como una chota, con sus antecedentes personales variopintos que inevitablemente vierte en sus clases sin venir a cuento, con una gracia o una brutalidad que provoca la hilaridad del espectador, aunque a veces, ese mismo espectador lamenta que la caricatura no sea una crítica más seria y profunda de lo que se vierte en los alumnos por mor de la libertad de cátedra o los corsés de los programas estatales donde abunda hoy lo políticamente correcto velis nolis. Donde la libertad es herida siempre. 

Educar con sentido crítico es educar, porque el “Ego Magister dixit” solo cabe para los mesías. Por cierto, la expresión latina “motu proprio” no lleva la preposición “de”, como se dice en el texto del escenario sin ánimus iocandi.

En suma, una obra paródica para reír y establecer una lejana crítica a la educación, la escuela, el colegio, la Universidad, los profesores…donde parece ausente la inspección de rigor necesaria -así nos va- y el respeto a la libertad de todos. Algunas secuencias o gags resultan algo prolongadas, como la de imprecar a los espectadores en la repetición de unos logos. La parodia a veces resulta excesiva o reiterada.

La coda final de Petra Martínez es un monólogo sobre su vida privada y no un diálogo con los espectadores. Pero la actriz es tan simpática…

Una producción de La Estampida con la colaboración de Nara.



FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

ADAPTACIÓN Y DIRECCIÓN: JUAN MARGALLO

TEXTO: ROBERTO ATHAYDE

REPARTO: PETRA MARTÍNEZ

DISEÑO DE ILUMINACIÓN: LETICIA L. KARAMAZANA

DISEÑO DE SONIDO: JUAN MARGALLO

DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO: ALESSIO MELONI (AAPEE)

FOTOGRAFÍA Y VÍDEOS: SUSANA MARTÍN

ILUSTRACIONES: QUIQUE SANTANA

AYUDANTE DE DIRECCIÓN: AÍDA DE LA ROCHA

UNA PRODUCCIÓN DE LA ESTAMPIDA CON LA COLABORACIÓN DE NARA



ÁGUEDA DE LA PISA. «Despuésdetodo », exposición en el Museo Sobrino de Guadalajara

Águeda de la Pisa, pintora (Foto SER)

L.M.A.

29/03/2021.- Madrid.- La pintora Águeda de la Pisa expone actualmente en el Museo Francisco Sobrino de Guadalajara bajo el título de “Despuésdetodo". La muestra está comentada en el catálogo por Alfonso de la Torre quien, entre otras cosas, dice: 
    “Enigma, nostalgia, austeridad, equilibrio, severidad, reserva o susurro, fueron palabras tentadas por Severo Sarduy en 1990 para referirse a la pintura de Águeda de la Pisa (Palencia, 1942), calificativos que aún perduran en la intensa trayectoria de esta pintora coherente, artista de “la voz del espíritu interior”, capaz de mostrar desde su primera exposición individual en 1964, una obra que entonces ya parecía desvelar la perplejidad y el vértigo destilado por lo aparentemente sencillo.    Aquella “nostalgia” queda ahora acentuada en ese enunciado, despuésdetodo, melancólico, deudor de su frecuentada voz de la poesía, ahora Luis Cernuda y José Hierro, cuyos vislumbres poéticos inspiran el título de esta exposición en el Museo Francisco Sobrino.    
Sale a buscar la pintura y la encuentra, sentenciaba Manuel Sánchez-Camargo en 1966, en uno de sus últimos textos críticos que dedicó a nuestra pintora, hasta “encontrar ese secreto de las cosas (…) por el único camino posible: en busca del milagro” .   Palabras que veo no lejanas de otras de José Hierro, era 1979: el deseo de la artista de despegar los pies de la tierra y alzarse hacia la luz.
    Y, hace tres años, tituló una de sus exposiciones “todo lo exterior se volvió sueño”, evocando a su querido paseante Robert Walser. Y lo comprendido incomprensible, continuaría el poeta de las nieves de Herisau.   Milagro de las imágenes que son devueltas hasta esa palabra no dicha que es la poesía: “lo percibido y por percibir una única vez, siempre de nuevo por única vez y sólo ahora y sólo aquí”
Pues vuela Águeda en solitario, bate las alas inmersas en una deriva intensamente lírica, algunos de los títulos de sus pinturas nos conducen, casi, a una declaración de intenciones.   En este Museo, donde se reúnen obras pintadas pacientemente en los últimos veinte años, se exponen los lienzos: “Oro en el aire flota”; “Una música nocturna perdida en la distancia”; “Caminando sobre púrpuras”; “Mirando el horizonte”; “Clara celosía”; “Movimientos celestiales” o varios del ciclo “Paseo”.   [Mas termino de escribir esto y llega, como el aire fresco en el corredor de la casa del verano, la figura de Francisco Sobrino que veo tan próxima a los títulos e intenciones mencionados por Águeda, ese artista tan silencioso (como nuestra pintora), que dijera Jean Hélion
Vislumbres titulares sometidos a “códigos misteriosos”, que revelan en Águeda de la Pisa el ejercicio de una otredad devuelta hacia una pintura celeste, suspendida su voz de pintora como en un éxtasis místico, otros la han calificado de “metafísica”, poblados sus lienzos o papeles por resonantes ecos de experiencias interiores.  Imágenes con un poso aurático, acentuado en sus obras sobre papel ahora mostradas por la superposición desde un fondo común donde se elevan las imágenes que nos conmoverán.   Auráticas también en el sentido que decía otro paseante, Walter Benjamin, esa trama particular de espacio y tiempo que permite la aparición irrepetible de una lejanía, -la “nostalgia” mencionada por Sarduy-, por próxima que la representación pueda hallarse.   
Antes y después de la palabra está el signo y, en el signo, el vacío donde crecemos , cierto, sus collages y pinturas ahora mostrados son capaces de desplazarnos hacia aquel “Libro de las preguntas” de Edmond Jabès, pues más que rotundidades, De la Pisa propone una actitud extática, detenida, así meditando-meditando en una suerte de interminable umbral de la mirada pareciere embargada, siempre, en la tentativa de revelar el misterio del existir, atravesando sin fin lo finito.   A eso, también, parecía aludir Sarduy, cuando escribiera que “algo queda susurrado, entredicho, sugerido en el cuadro.  La frase no aparece.  Alguien la escucha.  Alguien, a quien no se le dirige.  Alguien que responde con la mirada a una interrogación que no existirá”
Decir-diciéndonos, en palabras de la artista, pintura como lugar de encuentros, como espacio de sugerencias , también en palabra de otro pintor, Jordi Teixidor, nuestra pintora es caminante a tientas en una niebla fronteriza, su trabajo, con una fuerte impronta autorreferencial, -valiente e imaginativa en palabras de Gustavo Torner, pobladora de aquel “lugar único” -, queda resuelto ahora en sus papeles mediante la superposición de formas.    Desde el fondo que fue huella se elevan diversos planos, formas, linealidades lo voy a llamar, papeles pintados procedentes de la prensa diaria que son transformados conservando algunas veces, leves, el eco de la letra que estuvo , infra-iconografías podríamos llamarlo, como los papeles adheridos en aquella “Flag” (1954-1955) desvaída de Jasper Johns.    Y, pensando en la letra, uno acaba pensando en el peso que la literatura ha tenido en la obra de Águeda de la Pisa, analizada por literatos amigos, con títulos de exposiciones procedentes de obras literarias, voraz lectora y siempre vinculada al mundo escrito.   Quizás por ello, como la neblina de un corpus que le constituye, queda ahora esa tipografía sepultada por el magma del color, desplazada la letra a la ceniza del olvido que será y seremos.  O, visto por Duby, ensayista acostumbrado a buscar huellas, rastros del pasado o vestigios: “se adivina el emborronado de unas letras, algunos fragmentos de palabras. Estos rastros de discurso, estos textos inexorablemente destruidos, pero en los que todavía palpita la presencia, este palimpsesto ya indescifrable para siempre, son como el polvo impalpable que el tiempo deposita en su transcurso, entre los juegos de la memoria y el olvido”
    La exposición permanecerá abierta hasta finales del mes de abril.


domingo, 28 de marzo de 2021

“Azaña y Madrid”, visión de la capital de España por el que fuera presidente de la II República




Julia Sáez-Angulo

28/3/21.- Madrid.-  “En algún lugar de su obra, Manuel Azaña dejó dicho que en España la mejor manera de guardar un secreto era escribiendo un libro, recuerda la Nota Editorial de la introducción, para resaltar que aquello que el presidente de la II República española escribió sobre Madrid no se conocía en exceso y Antonio Pau lo ha rescatado y subrayado en el libro “Azaña y Madrid”, publicado por la editorial Tecnos en la colección Clásicos del Pensamiento.

“Sacaremos a Madrid del patio de la Cibeles y del corredor de la calle de Alcalá, escribió Manuel Azaña (1880-1940) en 1933. El presidente de la quiso hacer de Madrid y de su entorno la capital de la República, es decir una ciudad moderna que impulsara la vida cívica, se dice en la citada Nota. 

San Lorenzo de El Escorial, cercano a Madrid, fue también para Azaña un lugar de interés que le marcó, por cuanto estuvo interno en los Padres Agustinos del monasterio de Felipe II. Su célebre libro “El jardín de los frailes” es una gran poesía: 

“Leí en el horizonte -neblinas de rosa, borrones de humo negro, chispazos del caserío-señales de Madrid. Allá era el comienzo de la vida. Barruntaba el mayor hechizo.

Los capítulos del libro “Azaña y Madrid” hablan de Dos ciudades en una; El Madrid del cambio de siglo; Tertulias; Madrid como capital; La necesidad de pensar Madrid; En Buenavista; Conventos en llamas; “En Madrid puede uno emboscarse en un bosque solitario”; El pardo; el Gran Madrid; Madrid, capital de la República; El Museo de Armas y Tapices; Retirada a La Quinta; En el Palacio Nacional; Salvar el Prado, y, Un amargo regreso. En ese su último discurso, tras los desastres de la guerra civil, Azaña pronunció el discurso de las tres pes: paz, piedad, perdón. El horror había sido inmenso.

En el Gran Madrid están comprendidos los montes de El Pardo; el de la Quinta, el de los pueblos próximos -El Escorial, Guadarrama, Villalba, Manzanares el Real- lugares que disfrutó Azaña y que hoy constituyen con acierto una sola Comunidad Autónoma. El gran Madrid tiene un todo de Villa y Corte, de capital de España y de poblachón manchego como dijo Camilo José Cela.

Desde Valencia, Azaña hizo un ultimo viaje a Madrid, antes del exilio tras perder la guerra civil en 1939. Fue entonces cuando pronunció un bello discurso sobre Madrid, que condensa todo el pensamiento de quien ama esta localidad que no tiene título de ciudad, porque “Madrid es Villa y Corte, pero “nunca fue reconocida con el título de ciudad, a diferencia de Barcelona, Sevilla, Toro, Teruel o Zamora…”, como indica Internet. 

    Los madrileños de origen o de adopción estamos encantados con esta singularidad. Pertenecer a una gran Villa, que acoge a todos sin preguntar, nos acerca a Lope de Vega, a Tirso de Molina y a Calderón. También a Azaña.

Antonio Pau es Doctor en Derecho, Registrador de la propiedad, Notario y Abogad. Premio Ensayo y Humanidades Ortega y Gasset, además de medalla Lichtenberg de la Academia de Ciencia en Göttinger (Alemania).


Blanca Lleó. “Textos críticos”, una autorrecopilación cronológica de textos sobre Arquitectura


L.M.A.

    28.03.27.- Madrid.- “Blanca Lleó, catedrática de Proyectos en la Escuela de Arquitectura de Madrid, ha transitado con éxito la docencia, la profesión y la crítica. Este libro recoge una antología, realizada por ella misma, de sus textos más relevantes publicados a lo largo de los últimos 25 años, en una suerte de sincera autobiografía intelectual que le ha permitido advertir cuánto la palabra es testigo de los cambios más profundos e inconscientes del propio sentir y decir. Desvelar lo escondido a través de una mirada amplia requiere abrir perspectivas de espacio y tiempo. En estas páginas Lleó revisa el dilatado y convulso tiempo de la modernidad centrándose en el “sueño de habitar” para reflexionar sobre el proyecto doméstico moderno, sus diferentes enfoques y su humanista vitalidad”, escribe Andrés Cánovas en la introducción del libro “Textos críticos”, publicado por Ediciones Asimétricas.

    “Una autorrecopilación de artículos cronológicos de veinticinco años (…) y rendir homenaje a mi alma mater”, la Escuela de Arquitectura es clave para la autora, ante la que se siente deudora.

    Blanca Lleó es Doctora arquitecta y Catedrática de Proyectos en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid desde 2012. Es Académica de la Real Academia de Doctores desde 2019. Ha impartido docencia y dictado conferencias y seminarios en diversas universidades del mundo (Cambridge, Princeton, Cranbrock, Harvard, Columbia, Venecia, Tokyo, Seul… entre otras). Como arquitecta, su obra ha recibido notable reconocimiento, siendo ampliamente divulgade en revistas, catálogos y medios especializados nacionales e internacionales y ha merecido numerosos premios y distinciones.


 ISBN: 978-84-17905-54-5

Formato: 14,8 x 21 cm.

Páginas: 152

Encuadernación: Rústica

PVP: 15 € (iva incluido)

Diseño gráfico colección: gráfica futura

sábado, 27 de marzo de 2021

Acaba de aparecer la obra "Antropología y orientalismo"



Víctor Morales Lezcano

27.03.2021.- Lector, he aquí, una información de cortesía profesional, motivada al mismo tiempo por la relevancia científica e intelectual del título que llega a mis manos.

Se trata del volumen con que veinticinco autores (españoles, franceses e italianos; antropólogos, orientalistas e historiadores) homenajean a José Antonio González Alcantud, profesor de la Universidad de Granada, por su importante legado al conocimiento. El homenaje de marras ha sido coordinado por Carmelo Lisón Tolosana (q.e.p.d.), Juan Calatrava y Sandra Rojo Flores. Lo ha publicado  la Universidad de Granada en sus ediciones de rango universitario destacado, bajo el título Antropología y orientalismo.

Un eje vertebrador del homenaje al profesor González Alcantud sería el de la “fascinación occidental por las alteridades “salvajes” y orientales”; eje, por otra parte, malquisto (caso de polícromo Al-Ándalus) por el pensamiento cenutrio  que se fue forjando a partir de aquella edad conflictiva que Américo Castro escrutó con tanta acuidad. 

El segundo eje vertebrador de este homenaje ꟷyo diría que se trata del predominanteꟷ está integrado por los textos antropológico-históricos que hacen viajar al lector desde “L’Inde fantôme de Louis Malle hasta la máscara de lo moderno: travesía antropológica por las vanguardias”. 

En rigor, el carácter misceláneo de Antropología y orientalismo no hace sino obedecer a una tradición consagrada  en la bibliografía que se nutre del testimonio de alta consideración científica e intelectual que presentan  profesionales acreditados a uno de sus primus inter pares. González Alcantud es, en este caso, merecedor de tal distinción. Enhorabuena, profesor. 


Que la poesía nos una


Roberto Alifano


    27-03-2027.- En este mundo moderno (o posmoderno, como quieren algunos) que nos ha tocado en el reparto, todo tiene su fecha conmemorativa. Es tan así que hasta la modesta e inofensiva poesía, que desde remotos tiempos muchos intrépidos cultores han anhelado empuñar como un arma, hoy tiene su día. En efecto, el 21 de marzo, coincidiendo con el inicio de la primavera europea, se celebró la fiesta de la encantadora, humildísima poesía. Saludable conmemoración que nos da pie para ensayar algunas reflexiones.

Decía León Felipe que “los políticos dividen a los pueblos, en tanto que los poetas los unen”. Ojalá así sea. Empecemos con la devaluada política, cuya etimología se remonta a la Grecia antigua y viene de polis; es decir, ciudad, un vocablo que deriva a su vez de la politeia, como llamaban los griegos a la “Teoría de la Polis” y refiere un conjunto de actividades que se asocian con la toma de decisiones en grupo, o con otras formas de relaciones entre individuos para contribuir al bien común, tales como la distribución equitativa de recursos, el ejercicio de la justicia, el mejoramiento de la convivencia y del estatus social. Para Aristóteles, quien fuera uno de los mentores del armado estatal, el hombre es un animal social, reconocido en la frase zoon politikón.  La ciencia política (así se la considera) constituye una rama de esta disciplina ocupada de la actividad en virtud de la cual una sociedad, compuesta por seres humanos libres, resuelve los problemas que le plantea su interrelación colectiva. Pero, atención, también la política es un arte referente al gobierno de los Estados que une, da sentido y ordena éticamente la relación entre las personas; lo cual significa que no sólo forma parte de la ciencia sino también de la estética. 

¡Qué grato sería entonces imaginar países gobernados por artistas y hombres de letras, por sabios y no por ignorantes! Si bien hubo poetas y filósofos gobernando a lo largo de la historia no es algo corriente sino excepcional. Para muestra basta un botón, como dice el refrán; empecemos mencionando a Marco Aurelio en Roma, y sigamos por François- René de Chateaubriand en Francia, Johann Wolfgang von Goethe en Alemania y Benjamín Franklin en los Estados Unidos; y en Nuestra América Hispánica no podemos dejar de nombrar a nuestro Domingo Faustino Sarmiento, a Rómulo Gallegos y, más cercano a los  días que vivimos a don José María Sanguinetti, el ex presidente de la República Oriental del Uruguay, que me honra con su amistad. Hay más, por supuesto, y acaso no nos alcancen estas páginas para mencionarlos.  

En un sentido general, la comunicación es otra forma de interacción verbal y correlación de hechos. Para mejor ilustrar el párrafo anterior, agreguemos que Luis Cernuda y Gabriel Celaya, contrapuestas voces de la poesía de España, coincidían en recuperar para nuestra lengua a don Ramón de Campoamor, un auténtico innovador del lenguaje poético y en algunas ocasiones político ético y eficaz. En pleno siglo XIX el aedo asturiano dejó de lado la altisonancia en que había caído la lírica para brindarse en un tono cotidiano; también fue celebrado por Manuel Machado, Miguel de Unamuno y Rubén Darío (que lo calificó de “amable filósofo” y le dedicó unos versos memorables). Todos estuvieron de acuerdo con esta apreciación, y cada uno a su modo lo enalteció y defendió como correspondía. Campoamor había sido el artífice de las “Doloras”, una composición breve, antirromántica, que coincidió con el desarrollo del positivismo. A él pertenece aquella afamada cuarteta, a modo de copla, siempre certera y bien repetida, que sigue vigente y es aplicables a demasiados casos.  

En este mundo traidor 

nada es verdad ni mentira;

todo es según el color

del cristal con que se mira. 


Verbigracia que cae de regalo y encaja como anillo al dedo en nuestra decadente Argentina, rincón del planeta donde vivimos sin rumbo un arduo final de los tiempos que ante la apertura de otro tiempo que aún no nos revela la forma puede adoptar, se agota y es todo es manoteo de ahogados las corruptelas e incongruencias son cosa cotidiana; en especial en días como estos cuando una peste ecuménica nos invade y nos tiene arrinconados contra las cuerdas sin saber muy bien “qué rumbo hay que tomar para seguir”, como balbucea la letra de un tango. En fin, complejísimos momentos donde una sola forma de argumentar parece igualarnos y volvernos socráticos a todos (“solo sabemos que no sabemos nada”, o muy poco); tanto es así, que de un manera melancólica, hemos llegado al colmo de resignarnos a vulgares mentiras y vernos y ver lo que sucede según el color con que se nos hacen mira las cosas y mirarnos. Por supuesto, en medio de una avanzada descomposición social que nos tiene a merced de devaluados personajes, que hacen cierta aquella apreciación de Azorín sobre la política: “ese juego sucio entre matones”; y, me permito agregar, de descarados pillos donde la necesidad popular que los eligió no son una certeza ecuánime ni democrática, sino una zona de pura duda y desconcierto. Para ser otra cosa se necesitaría la contundencia del sentido común por parte de quienes nos representan y, obviamente, no tienen grandeza ni se los ve a la altura de tales circunstancias.

En esto, la castigado Argentina, no es más que una grosera y grotesca muestra de temeridad que nos condena -¿acaso per secula saecularum; ojalá no?-. Días en los que la caída libre caracteriza a una amada república, que ya podemos calificar del irrespeto y donde las corporaciones se manejan a gusto y placer; en la mayoría de los casos en manos de bandas de mafiosos, todas de acuerdo y en complicidad para sumar pobreza y desamparo; atentando impunemente con la calidad de vida de un ingenuo pueblo que aún los soporta y los legitima con su voto.  

Hoy los representantes del Gobierno han abierto una guerra jurídica que mencionan con la expresión inglesa lawfare (y nos resulta gracioso que los pioneros del menos inclusivo que promocionado lenguaje del “ellos” y “ellas”, o “elles”, que va contra todas las normas del buen español, usen esta expresión para referir la supuesta persecución judicial de la que, en verdad, nadie se salva, sean tirios o troyanos). Es así que se permiten pisotear las leyes establecidas y constitucionales, que van desde detener indebidamente a los adversarios políticos, paralizar financieramente y desprestigiar oponentes. Una forma de arrinconar al enemigo (que lo es cada vez más porque esta es una guerra en medio de la peste), con el soborno político, sin la necesidad de utilizar las desprestigiadas fuerzas militares. Eso sí manipulando las divisiones internas de la sociedad, y utilizando como verdaderas armas a las redes sociales y los medios de comunicación. 

Pero la realidad real es más patética y, sin duda, más trágica que esta imbécil y todavía guerra conceptual entre oficialistas y opositores, cómplices en el fondo, que incluye hasta la publicación de libros de memorias, por quienes parecen haber perdido completamente la memoria y justificar su inoperancia (por no decir ignorancia, sean la señora ex o el señor ex), pretendiendo ahora escudarse en las más infames mentiras que ya la oscura y limitada literatura que los caracteriza no les permite justificar. Lo cierto es que aquellos y estos; vele decir, todos los ejecutores de la mala política, que han fundido un país lleno de recursos y condenado a la pobreza a más de un 40 por ciento de la población, donde la mayoría ya no puede ni siquiera subsistir, donde se reconoce oficialmente que para vivir se necesitan al menos el equivalente a 500 dólares mensuales y la mayoría de los sueldos no llegan a 300. Donde un jubilado que trabajó toda su vida gana menos de 200. Donde la educación no es prioridad y de la salud ni me acuerdo. Llegando al colmo del impune tráfico de vacunas, como si fuera poco y como frutilla del postre.

Esta es la Argentina que se habita en estos tiempos de pandemia, un país donde el extravío de una niña pone al descubierto la miseria y la marginalidad que la dirigencia argentina ha conseguido; donde hay miles de chicos en que viven en la indigencia y el desamparo, porque ni siquiera pueden acceder a comer lo básico. Algo espantoso que nos lleva a preguntarnos dónde está el Estado, en qué remoto rincón de este rico territorio se oculta. Un Estado al que cada político de turno ha contribuido para convertirlo en un verdadero paquidermo paralítico y nos los quieren vender como esencial e inmaculado. Un Estado que sirve para regalar subsidios y financiar la ineficacia. Un Estado que utiliza una minoría que cada día se enriquece más a costilla de las mayorías, que deben pagar altísimos impuestos para poder sobrevivir, donde el IVA supera al 21 por ciento y donde el impuesto a la riqueza lo pagan todos los pobres, no unos pocos privilegiados; un territorio, en definitiva, que tiene alimentos para casi diez veces más de la gente que alberga y, sin embargo... (¿para qué seguir mencionando a lo que todos ya saben?)

Es desesperante escuchar a estos políticos (o politiqueros de turno) repetir barbaridades cuando no tienen ni siquiera la grandeza de contribuir con una parte mínima de sus abultados sueldos para ayudar solidariamente a sus representados en un momento de tanta escases y tan patético como el que vivimos.  

Triste, muy triste. Y esto no viene solo del frágil gobierno del gestor presidente Fernández – Fernández, viene de décadas y se agrava día a día. Es más, un país donde tuvimos a los pibes sin ir a la escuela durante casi un año, donde el principal objetivo de todos los impresentables es limpiar las causas de la justicia para que nadie vaya preso, salvo algún que otro testaferro. En fin, un país que cada día se desdibuja más y la justicia (si se la puede llamar de alguna manera) es otra corporación que participa de esta escandalosa complicidad, y hasta se llega a decir que la difusión de las actividades judiciales la hacen jueces que juegan a la política.

Todo se denigra y devalúa, todo se aplebeya y se desvirtúa, y permanece en una zona roja de alerta, que nos puede llevar a ser la otra Venezuela. Ya nada es verdad y acaso todo es mentira; o, como decía Campoamor, “de acuerdo al cristal del color con que se mira”; eso sí, del lado que favorece a estos inescrupulosos señores. Las revelaciones de la prensa tampoco sirven demasiado contra el gran delito. ¡Ojalá en algún momento la poesía nos una! Mientras tanto navegamos sin brújula a una deriva que puede desembocar en un naufragio atroz. Terrible esto de que los políticos dividan a los pueblos. Tal vez en algún momento los poetas los unan. Mientras tanto, tristemente, lo seguimos permitiendo. ¿Hasta cuándo?