lunes, 19 de septiembre de 2011

Teresa Ahedo, una pintora comprometida con la Mujer y sus problemas



"Mujer", por Teresa Ahedo



Julia Sáez-Angulo


        Artista vasca reconocida y comprometida en la pintura, Teresa Ahedo lleva una trayectoria investigadora firme en su trabajo siempre atento al pulso de la vida y a la marcha de la sociedad. Su pintura se basa en un dibujo acendrado y con trazos propios que definen con fuerza su lenguaje y estilo. Durante el año en curso, ha definido las series en varios apartados en los que curiosamente figuran “Gorditas” y “Mujeres maltratadas.”.



La mujer, la condición femenina, ha sido una invariable en su repertorio icónico. Todos recordamos su “gorditas” –según denominación de la autora- que desde los 80 reaparecen de modo intermitente, en su obra como un hilo argumental. Mujeres amplias, con volumen, protectoras, con grandes senos que comunican la maternidad nutricia, sonrisa y amparo a la infancia, cuando aparecen con niños en sus brazos o regazo. Las pintoras impresionistas Berthe Maurissot y Mary Cassat también lo abordaron con sus pinceles aunque desde otro planteamiento.


Mujeres que son el cordón de la humanidad desde la Eva en el paraíso y pasa por la Venus de Willendorf, Brassenpouy o la de Milo. Mujeres que son el refugio de los niños y el sueño de los hombres, clave de perpetuación de la humanidad. Un mensaje positivo se desprende de esta pintura que se hace cálido y pleno de esperanza. Mujeres de ojos grandes y cabelleras abundosas, que miran y sonríen de frente como “madonnas” o diosas lares. Como la propia autora. Algunas de sus mujeres, sobre todo en los dibujos, acogen ciertas alusiones sexuales de presencia masculina como un caracol que avanza sobre el pubis.


El trazo de María Teresa Gutierrez-Ahedo Txávarri de la Herrera (Carranza, Vizcaya, 1941) no vacila a la hora de representar a la mujer en su “Gorditas”, icono permanente que viene desde el Neolítico y se aferra con fuerza al siglo XXI por ser un asunto eterno.



Sobre el maltrato a la mujer



El maltrato a la mujer es otro tema, que Teresa Ahedo aborda en su arte. Se siente impelida a denunciarlo con su lenguaje plástico hecho de pintura: trazo, color y figuración. No le pasa desapercibido que casi medio centenar de mujeres han sucumbido a manos del otro sexo durante el año en curso. No puede aceptar y se rebela contra esa explicación clave de que hay dos grandes lacras en el mundo que gravitan sobre la mitad de la humanidad: la pobreza femenina y la misoginia global directa o enmascarada. Ella tiene tres hijas.



La pintora representa mujeres perplejas, tristes o dolientes que son o pueden ser víctimas de un atropello por la otra mitad de la humanidad. La mujer, fuente de la vida, es objeto frecuente de muerte, por lo que habría que declarar los crímenes contra ella, no sólo como ginofobia sino delito contra la humanidad. Teresa Ahedo lo reivindica desde su pensamiento que se hace concepto pictórico. No está sola en este campo. Hay diversas mujeres en el arte: pintura, escultura, literatura, música... que la acompañan en esa manifestación reivindicativa plástica y conceptual, contra el exterminio de la mujer.



Teresa Ahedo también tiene otros recursos icónicos como los bodegones o las flores, que ella sabe tratar con su propia dicción plástica, con el expresionismo de quien sabe que el arte va más allá de la realidad y la vida.


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