jueves, 9 de febrero de 2012

Luis Sepúlveda y Daniel Mordzinski publican su viaje conjunto a la Patagonia


"Últimas noticias del Sur”

Luis Sepúlveda y Daniel Mordzinski

Editorial Espasa

Madrid, 2011 (207 pags)


Julia Sáez-Angulo



Un libro de viajes que quiere ser algo más que una fría crónica de un lugar y sus gentes. “Últimas noticias del Sur”, publicado por Espasa recoge el viaje conjunto del escritor chileno Luis Sepúlveda (Ovalle, Chile, 1949) y el fotógrafo argentino Daniel Mordzinski (Buenos Aires, 1960) en un territorio lejano, mítico y difícil, donde es escritor ya había residido dos años anteriormente.

“Últimas noticias del Sur” es y quiere ser literatura por encima de todo, tomando como sustancia el viaje y el recorrido por una geografía física y sobre todo humana. Un viaje planeado en 1996, pensando en un libro pero sin concretarlo del todo, dejando pasar el tiempo y los objetivos para que no se convirtiera en expresa meta. De los tres mil km. Previstos, sólo alcanzaron unos trescientos porque no iban como turistas a llenar las alforjas de visiones sino a convivir, escuchar y reflejar.

Los autores creen que vivieron el final de una época, poco menos que de Arcadia frente a los acontecimientos posteriores en la exportación y acotamiento de las tierras con alambres de espino, algo que sufren en la distancia tanto los trabajadores –por ejemplo los esquiladores- los avestruces, ñandús y otros animales.

Luis Sepúlveda declaró en la presentación, que no había querido enmerdar las páginas de su libro con historias de mala gente, como la de los nazis que todavía viven y están refugiados en la Patagonia. De hecho, él y el fotógrafo se alojaron sin saberlo en un albergue de un matrimonio anciano alemán que eran tales.

Mordzinski dijo que su billete de viaje era de ida, sin vuelta cerrada, lo que les permitía una mayor libertad. “Las historias salían a nuestro paso”, declaró. “Sin querer caer en la cursilería –advirtió-, fui feliz dentro del dolor”.

El viaje lo hicieron en un Peugeot, que les prestó un patrocinador y que acabó sumamente deteriorado, tal y como había querido el prestador. Más que soledad y desolación, ambos autores confiesan que vieron ternura en las gentes, pese a las condiciones duras y crueles que allí existen por los fríos y vientos del largo invierno y por el fuerte calor del verano.

Sepúlveda confiesa que vio las cosas con cierto desasosiego y felicidad al mismo tiempo, por la situación actual y por sus gentes. Ellibro habla de personajes entrañables como El Tano, El Cheriff, el Duende, los gauchos de la Patagonia…

El libro es hermoso, quizás un tanto elegíaco tras el idilio de las cosas amadas y perdidas. A uno quizás le hubiera gustado leer también los matices grises o broncos que se dan en sociedades aisladas, primitivas o cerradas. También la visión de los nazis, ¿por qué no?, en aquellos lugares, aunque sólo sea para dar pistas a sus cazadores.

Ciertamente es la libertad del escritor para elegir unos u otros temas, como señaló Sepúlveda, escritor que ya había relatado la vida y la gente de la Patagonia en otros libros suyos, que a su vez se leen en aquellas latitudes..

Luz, sombra y respeto son las características de una buena foto, como la de Mordzinki, en blanco y negro para este libro, donde no se concebía la foto en color; hubiera roto la mítica del mismo.


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