sábado, 11 de abril de 2015

"Claves y proceso de la investigación escultórica de Juan Moral", conferencia del historiador Carlos Delgado


De izda a dcha: Juan Moral; Rector UJA; antiguo Rector y Carlos Delgado




 Juan Moral Moral



Julia Sáez-Angulo


         Con motivo de inaugurar la Fundación Juan Moral, el nuevo rector de Universidad de Jaén, Juan Gómez Ortega, abrió el primer acto cultural de la misma, acompañado del anterior rector de la UJA, Manuel Parras Rosa y el citado escultor jienense. El acto tuvo lugar en la sala de grados Pascual Rivas de la Antigua Escuela de Magisterio de Jaén, hoy sede de la Fundación.

Seguidamente el historiador de arte Carlos Delgado Mayordomo impartió la conferencia Juan Moral: Claves y procesos de una investigación escultórica, en la que hizo una introducción sobre lo que significa la modernidad en la escultura, en un breve viaje desde Baudelaire a Rodin, de Brancusi a Oteiza, para culminar en el minimal. Y de ahí, el contexto nacional en los años 70 y la ubicación de Juan Moral:

“La obra escultórica de Juan Moral Moral (Torredelcampo, Jaén, 1941) siempre apela a algo más profundo que a la mera contemplación. La reflexión conceptual, la elaboración técnica y la consolidación formal son estratos que se anudan en un complejo proceso de investigación que ha hecho evolucionar su trabajo a través de conjuntos firmemente estabilizados. La piedra –entendida como símbolo primordial de la naturaleza– se constituye como núcleo principal de su producción, modulada siempre a través de un complejo diálogo entre lo constructivo y lo orgánico. Su preocupación por los procesos del medio escultórico, su profunda relectura de la herencia de las vanguardias históricas y una articulación óptima de los mecanismos compositivos son, sin ser exhaustivos, razones que explican la excepcionalidad de un amplio trabajo desarrollado a lo largo de más de cuatro décadas”.

Escultura en la UJA


De la figuración a la abstracción

“A finales de los años setenta, tras unas primeras tentativas que asumen la figuración como campo de exploración formal, Juan Moral comienza a razonar pausadamente su tránsito hacia un lenguaje que no sea estrictamente referencial. Pero el salto de sus últimas obras figurativas a esta nueva dimensión abstracta aún requerirá de un episodio trascendental: el descubrimiento de la piedra como verdadera vocación e instrumento de investigación artística. Esta nueva dirección derivará en un campo de análisis acerca de la adecuación del fragmento pétreo sobre un soporte plano y cuyo resultado desvelará horizontes, ámbitos y lugares que, sin desligarse de la simbolización del paisaje, plantearán una poética constructiva profundamente personal. El resultado se empieza a vislumbrar a principios de 1980 y constituirá, a lo largo de toda una década, la base desde la que se elaborará el discurso maduro del artista. Juan Moral denominará a esta amplia serie “Litospacios” y en ella entrarán en juego cuestiones como transparencias, ritmos, texturas, colores, luces y sombras. En definitiva, recursos formales propios de la tradición pictórica pero enunciados desde la combinatoria e integración volumétrica de materiales pétreos diversos”.

En la Fundación Juan Moral

“En un contexto de afianzamiento de la pintura española y de profunda indefinición de la escultura nacional –más allá de una fuerte presencia del reduccionismo minimalista– Juan Moral decide mantenerse al margen de modas y tendencias grupales para profundizar en el sendero trazado por sus primeros litospacios. Ahora bien, si aquellas piezas aun se movían en buena medida en los márgenes de los recursos plásticos de tradición pictórica, será su siguiente serie, “Tensiones y equilibrios”, la que otorgue al soporte un componente activo y dinámico que lo convierta en estructura compositiva. Así, entre 1990 y 1995, el artista ajustará los fragmentos pétreos sobre planos portantes curvados y que generan en torno a ellos un nuevo valor para el espacio circundante. La tensión dinámica derivada de estas estructuras será redirigida a través de un sutil juego de equilibrios y contrapesos que establecerán los materiales líticos superpuestos. De este modo, frente a la estricta jerarquía existente en sus litospacios (piedras sobre un soporte plano), Juan Moral abre en esta nueva serie un diálogo más horizontal (ahora ambos estratos se reactivan entre sí) y, lo que es fundamental, todo el conjunto es entendido desde una valoración espacial ya plenamente escultórica”.

“Una de las preocupaciones fundamentales de Juan Moral va a estar constituida por el análisis de las posibilidades que le otorgan los diversos materiales pétreos. A ello se suma su reflexión acerca del volumen escultórico como algo dinámico pero modulado siempre por un pensamiento razonado. Este último aspecto es la base de “Geometrías orgánicas”, serie que, a partir de 1996, plantea una nueva dimensión para el diálogo entre el acero y la piedra a través de un conjunto de obras donde el vacío se integra y enriquece la comprensión de la imagen. El punto de partida parece una paradoja irresoluble: enunciar la geometría para, posteriormente, desvelar un alma orgánica. Existe en estas obras un deseo de ganar el pulso a lo estático y llegar a la extraña belleza de la incertidumbre. Para ello, la geometría esencial ha sido sometida a un proceso sistemático de análisis antes de dejarse invadir por un hálito erosionador que rompe la unicidad de la línea de contorno”.

“Este proceso de llegar al conocimiento íntimo de la materia desde la nada había definido la trayectoria escultórica de Oteiza, quien llegó a alcanzar el vacío conclusivo en sus Cajas metafísicas, obras donde la materia se constituye como desocupación para generar un espacio sacro e inhabitable. La propuesta de Juan Moral se desarrolla, sin embargo, en otra dirección: el artista jienense somete el rigor geométrico a una lectura transversal en una búsqueda de claves formales que lo humanicen, lo hagan transitable, habitable y legible. Y va a ser precisamente este último aspecto, la posibilidad de una legibilidad desde el vacío, el que aliente su siguiente serie”.

“Iniciada en el año 2000, “Estelas íberas” se configura como un conjunto de esculturas en hierro tratado que parten de volúmenes geométricos vaciados con grafismos procedentes de la cultura ibérica, tan presente en la provincia de su Jaén natal. Al incorporar estos signos en un contexto distinto, sobredimensionar su grafía y constituirlos como vacíos, el artista elude el significado concreto para hablar del tiempo y de la memoria. Pasado traído hasta el presente o estrato último de un palimpsesto cuya lectura no importa tanto como todo lo aquello que puede llegar a evocar”.

“En sus estelas íberas Juan Moral revela un doble nivel de metamorfosis, el del volumen en vacío y el del vacío en significado, y ambos niveles actúan a su vez como símbolos de la unidad orgánica entre el hombre y la naturaleza. Esta visión humanista y telúrica de su escultura es la que otorga a muchas de sus creaciones el aspecto de torre o hito que busca puntear el paisaje para ofrecernos una perspectiva distinta del mismo. De hecho, una línea esencial del trabajo del artista es la creación de monumentos en el espacio público que, uniendo pintura, escultura y arquitectura, configuran espectaculares obras de “arte integrado”, tal y como las ha denominado el arquitecto Pedro Moleón”.

“El actual momento en la investigación de Juan Moral consolida los hallazgos de las series anteriores y, al mismo tiempo, abre nuevas operaciones de gran complejidad. En sus últimos trabajos, el artista sigue reflexionando acerca del orden dispositivo de la materia, investigación que se radicaliza a través de la disolución de la estructura y el diálogo directo entre las propias piedras. Tensiones, movimientos y contrastes que nacen de una depuración absoluta de los recursos expresivos, centrados ahora en las propiedades más esenciales de la materia. Se trata de un camino recién iniciado pero que nos revela, una vez más, la constante creatividad y deseo de innovación por parte de un artista que solo entiende la creatividad si ésta se encuentra atravesada por una sólida experimentación investigadora”.

En el acto académico y la conferencia estuvieron presentes diversos arquitectos de Madrid y Jaén, pintores, escritores… que seguidamente visitaron la instalación de esculturas en la Fundación Juan Moral, así como el campus universitario de la UJA, donde se encuentran diversas obras del escultor. Entre ellos, Rafael Sáinz, Gonzalo Jiménez, Sergio David, Francisco Moral, miembro del patronato de la Fundación Juan Moral, Helda F. Calle Cabral, Mariano Esteban, presidente de la Real Academia de Faracia, Gloria Vázquez, Juana María Herce, Manuel Moral Roca, Dely Botí, Amparo Sáinz, Mercedes Moral Maroto y otros.





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