lunes, 24 de julio de 2017

Inga Ivanova, profesora de Bellas Artes y autora del libro “100 ideas sencillas para el Arte”, publicado en San Petersburgo





 Trabajos plásticos con Inga Ivanova

Inga Ivanova y su alumna Anastasia Delgado

Julia Sáez-Angulo

            La profesora de Bellas Artes Inga Ivanova, especilista en arte para niños y jóvenes, acaba de publicar el libro “100 ideas sencillas para el Arte”, editado en San Petersburgo. El libro será traducido al español.

       La autora es profesora de la Escuela Municipal de Música, Danza y Artes Plásticas de Valdemorillo, dirigida por Gabriel Gomila y de la Escuela de verano Ars Vivendi, que dirige Emma Capelo y que celebra su V aniversario.

            El libro de Inga Ivanova (San Petersburgo, Rusia, 1984), casada con el escultor Héctor Delgado, residentes en Valdemorillo, comprende todas las investigaciones y experiencias de la autora sobre el método de enseñar Bellas Artes a los niños y jóvenes. El volumen comprende diversos casos prácticos.

            Sus experiencias las ha puesto en práctica en la escurla de verano Ars Vivendi, que acoge grupos desde los tres a los catorce años. “Es muy distinto enseñar a los peques que a los adolescentes de 12 a 14 años, exige una actitud y un vocabulario ligeramente diferente para adaptarse a su nivel y comprensión. Es una tarea exigente, pero satisfactoria al comprobar los resultados”, explica Ivanova. “Y no solo en plásticas, sino en música, teatro y danza, competencia de otros profesores”, añade.

            La profesora muestra con orgullo los trabajos artísticos llevados a cabo por los alumnos, donde la variedad de materiales, formas y colores dan lugar a una exposición alegre, vivaz y plástica.

            “Son cursos semanales y muchos alumnos repiten porque aprenden divirtiéndose y lo pasan bien. Hay que centrar el tema del trabajo y hasta ahora hemos tomado como referencia el circo, los indios, el zoo… Es asombroso lo que son capaces de lograr algunos alumnos…”, sigue explicando la profesora.

            “A muchos alumnos se les abre un campo de comprensión al diferenciar con caridad el arte figurativo y el arte abstracto, como métodos de mirada, contemplación, reflexión y libertad de interpretación. Son ideas que las ponen en práctica y se emocionan al hacerlo. Aprenden lo que es un boceto o una obra definitiva y acabada. Trabajamos sobre todo el pastel, que es muy versátil y ofrece resultados inmediatos. Hacemos torres y combinatorias con las obras de los distintos alumnos y se quedan entusiasmados. Aprenden a trabajar individualmente y en equipo; eso es muy saludable. Todo esto exige una atenta preparación de las clases y una exigencia en la docencia, que nos mantiene en tensión. pero tenemos el mes de agosto para descansar”, dice con humor Inga Ivanova.

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Inga Ivanova

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