domingo, 4 de enero de 2026

AMÉRICA MÁGICA

                       

                               


                                                                                     A Julia Moreno Cárcel y                                                                                     Julia Sáez Angulo


Manuel Chust (coordinador), 1808. La eclosión juntera en el mundo hispano.

México, Fondo de Cultura Económica, 2007.


      04.01.2026.- En una célebre frase, mi maestro, Pedro Ruíz Torres, admitía sus escrúpulos apriorísticos para abordar la dimensión poliédrica que suponía el estudio y la investigación de la revolución burguesa española. Cuarenta años después, recordamos aquella expresión sincera del eminente historiador y la hacemos nuestra para expresar también una gran dificultad apriorística en el abordaje de tamaña cuestión como es el estudio de las independencias hispanoamericanas. La lectura del libro coordinado por Manuel Chust Calero nos puede ayudar para subsanar una buena parte de ese complicado punto de partida.

          Este volumen, coordinado por Manuel Chust y publicado por el Fondo de Cultura Económica, se ha convertido con el paso del tiempo en una obra de referencia para entender el impacto político del colapso de la monarquía borbónico en el espacio hispánico, a comienzos del siglo XIX. No se trata de un libro coyuntural ni conmemorativo, sino de una reflexión historiográfica sólida sobre uno de los problemas centrales del tránsito del Antiguo Régimen al Estado liberal: la legitimidad del poder en ausencia del rey Fernando VII, prisionero de Napoleón.

          Como es habitual en la obra de Chust, el libro adopta una perspectiva atlántica y comparada, alejándose tanto del excepcionalismo peninsular como de las narrativas nacionales cerradas que han dominado durante décadas los estudios sobre 1808.


La cuestión juntera como problema político, no como anécdota

          Uno de los grandes aciertos del volumen es redefinir las juntas formadas en España y la América española tras la invasión napoleónica de 1808 no como respuestas o meramente defensivas solamente, sino como experimentos de soberanía. Lejos de una lectura administrativa o localista, las juntas aparecen aquí como espacios donde se ensayan nuevas formas de representación, legitimidad y autoridad política.

         El marco interpretativo propuesto por Chust como coordinador es claro:

La crisis de 1808 no produce automáticamente independencia ni revolución liberal, pero abre un campo de posibilidades políticas inéditas, tanto en la Península como en América.


          Este planteamiento permite analizar las juntas sin convertirlas en simples “preludios” de procesos posteriores, evitando así una lectura teleológica. 


El caso mexicano: centralidad y complejidad.

          El apartado dedicado a Nueva España (la futura México) ocupa un lugar especialmente relevante en el libro, y no sólo por la calidad del estudio incluido de Virginia Guedea, sino porque el caso novohispano pone a prueba muchas de las categorías tradicionales con las que se ha explicado 1808.

         A diferencia de otros espacios americanos donde la formación de juntas fue más visible y explícita (como es el caso del Virreinato del Río de la Plata), en Nueva España el problema juntero adopta una forma más ambigua y conflictiva, marcada por:

La fortaleza institucional del virreinato,

El peso de las élites peninsulares, y

La tensión entre legalismo monárquico y soberanía local.

El volumen muestra con claridad que la ausencia de una junta formal no equivale a pasividad política. Al contrario, en el caso novohispano se observa un intenso debate sobre la legitimidad del poder, canalizado a través del Ayuntamiento de México, del virrey Iturrigaray y de los proyectos de autonomía política –que no independentistas- impulsados por sectores criollos.


Más allá del mito de la “lealtad mexicana”

Uno de los aportes más valiosos del libro es desmontar la interpretación clásica de una Nueva España esencialmente fiel y conservadora frente a la crisis de 1808.

El trabajo de Virginia Guedea evidencia que:

*existieron propuestas claras de soberanía compartida o delegada,

*se planteó en México –como en otras partes del inmenso imperio español en América- la posibilidad de una junta americana legítima,

*y se produjo un conflicto político real, aunque finalmente sofocado.

          El golpe contra Iturrigaray por el que sectores de españoles europeos radicados en Mexico deponen al virrey que permitía la existencia de una junta novohispana legalmente constituida, no aparece aquí como un simple episodio de orden público, sino como un acto político decisivo, destinado a cerrar el camino a soluciones junteras que habrían alterado profundamente el equilibrio de poder en el virreinato.

         En este sentido, el caso novohispano se presenta como un laboratorio frustrado de alternativas políticas, cuya derrota condicionó el desarrollo posterior del proceso independentista.


Un libro colectivo bien articulado

         Como obra colectiva, el volumen mantiene una coherencia interpretativa notable. Aunque los capítulos presentan enfoques y escalas distintas comparten una preocupación común por:

*el lenguaje político,

*las prácticas de representación y 

* la redefinición de la soberanía.

          El papel de Manuel Chust es aquí fundamental no tanto por su aportación textual directa, sino por su capacidad para articular un marco común, en el que el mundo americano no aparece subordinado al peninsular, sino integrado en un mismo problema político imperial.


Valoración final

1808. La cuestión juntera en el mundo hispano es un libro fundamental para comprender la crisis de la monarquía española a comienzos del siglo XIX en clave global. Su mayor virtud reside en tratar las juntas formadas  en el mundo hispánico como consecuencia de la invasión napoleónica como un acontecimiento político de primer orden, y no como una simple reacción circunstancial.

         El énfasis en el caso novohispano resulta especialmente esclarecedor, al mostrar que la ausencia de una ruptura inmediata no implica ausencia de conflicto ni de imaginación política. En este sentido, el libro contribuye decisivamente a reubicar a Nueva España en el centro del debate historiográfico sobre 1808, lejos de visiones simplificadoras. 

         Como coordinador, Manuel Chust confirma aquí su papel como uno de los historiadores que mejor ha sabido pensar en el mundo hispánico como un espacio político compartido, plural y conflictivo, en el umbral de la contemporaneidad.

                                            Francisco Manuel Pastor Garrigues

                                                IES Sanchis Guarner, de Silla (Valencia)


No hay comentarios: