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lunes, 28 de septiembre de 2015

GRAN RETROSPECTIVA DEL DISEÑADOR Y ARQUITECTO ALVAR AALTO EN CAIXAFORUM MADRID



CaixaForum Madrid presenta una  gran retrospectiva sobre el arquitecto y diseñador Alvar Aalto



L.M.A.

·       La Obra Social "la Caixa" presenta, junto con el Vitra Design Museum (Alemania) y el Museo Alvar Aalto (Finlandia),Alvar Aalto. 1898-1976. Arquitectura orgánica, arte y diseño, gran retrospectiva sobre una de las figuras fundamentales de la vanguardia artística y arquitectónica del siglo XX.

·       Sus edificios plasman unamagistral interacción de volúmenes, formas y materiales orgánicos. Sus sillas y taburetes fueron hitos del desarrollo del mobiliario moderno, y su emblemático "Jarrón Savoy" se ha convertido en el símbolo del diseño finlandés.

·       Son en total 350 piezas entre maquetas, muebles, lámparas, dibujos originales, fotografías históricas e imágenes nuevas a cargo del fotógrafo Armin Linke. El estrecho diálogo de Aalto con artistas de su época queda plasmado con obras de László Moholy-Nagy, Jean Arp, Alexander Calder o Fernand Léger. La muestra también detalla la visita del arquitecto en Barcelona en 1951, donde quedó cautivado por la obra de Gaudí.

·        




lunes, 16 de agosto de 2010

"Habitar. Doce casas / Doce historias", exposición itinerante por la Comunidad de Madrid



L.M.A.


La Red de Exposiciones Itinerantes de la Comunidad de

Madrid, Red Itiner, muestra la visión del hogar en diferentes culturas a

través de las fotografías y maquetas de Habitar. Doce casa / Docehistorias. Este montaje, que podrá verse en seis municipios de la región

hasta finales de año, propone un acercamiento a la casa a través de su

entorno, de las gentes que la habitan, sus costumbres y forma de vida.

La muestra que ha visitado la viceconsejera de Cultura, Concha

Guerra, podrá verse hasta el 30 de agosto, en el Centro Cultural Pedro de

Lorenzo de Soto del Real. De ahí partirá hacia la Casa de Cultura Manuel

Alvar de Chinchón, donde estará expuesta del 1 al 21 de septiembre,

viajando a continuación, y hasta diciembre de 2010 por otros cuatro

municipios madrileños: Alpedrete, Valdemoro, San Lorenzo de El Escorial

y Coslada.


La exposición Habitar. Doce casas / Doce Historias muestra, en dos

partes, la complejidad técnica y cultural que ha desarrollado el hombre a lo

largo de la historia en la forma de apropiarse del espacio y habitarlo y

ofrece un viaje a través de la casa, para descubrir el mundo de la

arquitectura.


En la primera sección, titulada ‘De la cabaña a la casa’ se ofrece

una visión de la arquitectura tradicional en diversas zonas geográficas,

con una selección de casas tradicionales de los cinco continentes. Al

mostrar las casas, conoceremos detalles sobre la forma de vida de sus

habitantes: costumbres, religión y economía. Mediante maquetas se

presentan construcciones y tipologías de viviendas tradicionales de

latitudes y contextos diferentes: la casa kassena africana, la casa colmena

de Siria, la casa indonesia, la casa islandesa, el iglú de Groenlandia, la

casa japonesa, los palafitos, la tienda beduina y el tipi indio.


Doce viviendas del siglo XX


La segunda sección, titulada ‘Doce casas. Doce historias’, presenta doce

viviendas construidas durante el siglo XX y que han resultado

fundamentales para la evolución de la arquitectura contemporánea, ya que

todas ellas son referencia obligada entre sus coetáneos, por su radicalidad

o por el impacto innovador de sus propuestas y se han convertido en

referencias para generaciones posteriores.


Las casas que se presentan tienen en común que son obras de

autor. Cada una expresa diferentes modelos de habitar. Mies van der

Rohe en la casa Farnsworth busca el espacio ideal, perfecto y platónico.

Otras casas parten de la reinterpretación de la arquitectura vernácula,

como la Villa de Mairea de Alvar Aalto. La casa Schröder de Rietveld nace

de los criterios compositivos del movimiento De Stilj: la abstracción y la

depuración. Kayuzo Sejima busca la presencia de la luz en la liviana Casa

Pequeña. Y el arquitecto Rem Koolhaas, en la Villa Burdeos, reinterpreta

la “máquina de habitar” que adoctrinaba Le Corbusier.


Visitas guiadas y talleres


La exposición va acompañada de visitas guiadas por la sala y talleres

dirigidos a escolares. Los objetivos de esta actividad son: descubrir la

arquitectura a través de algo tan cercano como la casa; entender la

importancia de la arquitectura en la sociedad; y conocer el origen de la

arquitectura desde la choza, para ver la evolución que ha tenido hasta las

casas contemporáneas. En el taller cada participante realizará la maqueta

de una casa fruto de su imaginación.


Con motivo de la exposición, la Dirección General de Archivos,

Museos y Bibliotecas de la Comunidad ha editado un catálogo con un

amplio texto explicativo sobre el contenido de la exposición redactado por

su comisaria, Mar Cobos y el arquitecto, Juan Salgado.


Las exposiciones de la Red Itiner


La Red Itiner de la Comunidad de Madrid es una plataforma cultural de

colaboración con los municipios, entre cuyos objetivos se encuentra la

promoción del arte mediante exposiciones de marcado carácter

participativo y didáctico. Está integrada por 64 municipios, lo que supone

un público potencial para las actividades incluidas en la programación de

la Red de más de dos millones de personas.


Por otra parte, la Red Itiner colabora con un programa de la

Confederación Española de Aulas de la Tercera Edad a través del cual los

voluntarios culturales desarrollan una labor de información y guía de las

exposiciones.


Las 11 exposiciones que este año rotarán por los municipios de la

Red Itiner son: Nuevos rostros de Madrid; Formas y colores de la música.

Diseño gráfico y música española a finales del siglo XX; Los inicios del

turismo en Madrid; Recuerdos de infancia. La evolución del juguete de

1870 a 1970; Otras culturas, otros lugares. Géneros y tendencias.

Colección Alcobendas; Mujeres. Tipos y estereotipos. Fotografías de José

Ortiz Echagüe; Los tres elementos. Una exposición para entender el hip

hop; Habitar. 12 casas / 12 historias; Bajo techo. Cuatro estadios de

intimidad; y Gesto de la naturaleza. Miquel Barceló.

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jueves, 3 de junio de 2010

Fernando Garrido, arquitecto sabio y octogenario, proyecta una capilla en Fátima





Julia Sáez-Angulo


Fernando Garrido, de brillante carrera como arquitecto, proyecta una capilla para los Padres Carmelitas en Fátima (Portugal), después de haber cumplido los 80 años. Recientemente ha presentado sus dibujos taurinos en la galería Paz Feliz.

De joven quiso ser torero porque su abuelo, su padre y sus hermanos eran todos médicos o cirujanos y algunos de ellos asistían en las plazas de toros a los matadores. “Mi padre salvó en una ocasión a Manolete, pero desgraciadamente murió más adelante en otra plaza”, cuenta Fernando Garrido (Linares. Jaén, 1930).

Le gusta la fiesta de los toros y le parece indigno que los políticos se metan en prohibiciones sobre la misma. “Han de ser los ciudadanos, de modo individual, los que decidan acudir o no a la plaza. La política intoxica y destruye con frecuencia la libertad de opción”, señala el arquitecto. “España y el arte español no se comprenden sin la fiesta taurina”.

Garrido ha llevado a cabo, numerosos edificios institucionales o de viviendas, pero también casas individuales de urbanizaciones privadas que no están a la vista pública. “Me hubiera gustado proyectar una plaza de toros, pero nadie me la encargó. Tengo ciertas ideas al respecto”.

Entre sus obras más destacadas: dos edificios especiales contra el viento de Levante, en La Manga del Mar Menor (Murcia); otro gran edificio en Burgos, con almenas de cobre, que fueron retiradas sin su permiso en una restauración posterior; varias casas en la urbanización de La Florida de Madrid; en Lugo; en Algeciras, una construcción en forma de caracola, que más tarde vio "copiada" en el pabellón soviético de la exposición de Oxaca... "Ellos habia pretendido hacer una hoz en vez de mi caracola".

Arte con los dones del Espíritu Santo

Trabajó en su día con Gratiniano Nieto, director general de Bellas Artes, del que guarda un buen recuerdo. Fernando Garrido dice que “en la vida y el arte hay una relación y tensión entre los sentidos y la razón; de los primeros deriva la sensibilidad y de la segunda, la inteligencia. Cada creador artístico mezcla de manera diferente una y otra”.

Para ser un buen arquitecto hay que tener los dones del Espíritu Santo, explica con ingenio F. Garrido: “hay que atreverse a enfrentarse a un proyecto (fortaleza); se ha de estar preparado (ciencia); consultar a un buen profesional o colega (consejo); ejecutar la obra (entendimiento y sabiduría) y ponerla a disposición del cliente y de los ciudadanos (caridad)”.

Entre sus numerosas exposiciones de dibujos, recuerda una que hizo sobre arquitectura madrileña en la que vendió todo. Habla con placer de Gutiérrez Soto ha dejado tras de sí “un estilo madrileño muy digno” y del arquitecto finlandés Alvar Aalto. La iconografía religiosa y las escenas taurinas, como ya se ha dicho, son otros de sus temas

Fernando Garrido recuerda con orgullo la preparación exigente que se requería en su tiempo para hacer Arquitectura: “Se nos pedían dos años de Matemáticas –Exactas- y de dibujo lineal a mano y plumilla, sin ayuda de ordenador alguno como ahora”.

“El dibujo era y es la clave en las artes plásticas, como lo es el solfeo para la música. Hay que dibujar mucho, cada día para tener dominio. Si no se dibuja bien no hay arte que valga. El dibujo es la forma o la interpretación correcta de la forma. El color ya es otra cosa: gracia personal. No tiene normas”.



lunes, 8 de marzo de 2010

"Maestros de la Arquitectura del siglo XX" en la Fundación March

L.M.A.


El arquitecto y catedrático de Proyectos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, Luis Fernández-Galiano imparte en la Fundación Juan March (www.march.es), a partir de mañana 9 de marzo y hasta el próximo jueves 18, un ciclo de cuatro conferencias titulado Maestros de la arquitectura del siglo XX. El martes 9 se ocupa de Frank Lloyd Wright; el jueves 11, de Mies van der Rohe; el martes 16, de Le Corbusier y el jueves 18, de Alvar Aalto.

Para Luis Fernández-Galiano, la arquitectura es un arte coral, pero se trenza alrededor de trayectorias individuales. El siglo XX vio surgir la arquitectura moderna como producto de los cambios técnicos, las transformaciones sociales y las mutaciones estéticas: el acero y el vidrio, el ascensor o el aire acondicionado modificaron la manera de construir lo mismo que el automóvil revolucionó el urbanismo; el protagonismo de lo colectivo en el mundo laboral y en la vida cotidiana hizo surgir nuevos tipos de edificios, y alteró la organización de usos y funciones en la casa; por último, las vanguardias artísticas hicieron girar sobre sus goznes la forma de concebir el espacio interior y el aspecto exterior de las obras arquitectónicas. Sin embargo, estas poderosas fuerzas materiales y culturales actuaron a través del talento creativo de arquitectos singulares, cuya obra fue configurada por su tiempo, y que a la vez contribuyó a modelar su propio clima intelectual y artístico. Las cuatro figuras elegidas aquí son las que los cánones historiográficos celebran como medulares, y aquéllas también consideradas prioritarias por los organismos internacionales encargados de la protección patrimonial.

Padres de la Arquitectura Moderna

Frank Lloyd Wright (1867-1959) inició su carrera en el Chicago donde nacieron los rascacielos, pero cambió el curso de la arquitectura con sus casas, que rompían los volúmenes convencionales para abrirse al paisaje, y culminó su prolongado periplo creativo con la espiral escultórica del Museo Guggenheim neoyorquino, y quizá la obra más icónica y popular de la modernidad.

Mies van der Rohe (1886-1969) introdujo desde su estudio en Berlín el rigor constructivo del acero o el vidrio, así como los espacios fluidos que exhibe el Pabellón de Barcelona, hasta que la tempestad totalitaria del nazismo le obligó a exiliarse en Estados Unidos, donde construyó con la exquisita elegancia de su ‘menos es más’ residencias transparentes como la casa Farnsworth, y rascacielos exactos que todavía hoy se siguen imitando.

Tras el cubismo de Picasso

Le Corbusier (1887-1965) vivió en París un fervor plástico que le llevó a combinar el cubismo de Picasso con las formas tecnológicas de los coches o los navíos para diseñar ‘máquinas de habitar’ como la Villa Saboya, utilizando a la vez el hormigón de sus construcciones y la retórica persuasiva de sus libros para publicitar una nueva arquitectura, que en la última etapa de su vida adquirió ecos arcaicos y monumentales en obras como la lírica capilla de Ronchamp o los edificios de Chandigarh, la ciudad nueva que trazó en la India.

Alvar Aalto (1898-1976), por último, se transformó en un símbolo de Finlandia y del diseño nórdico al transitar desde la modernidad blanca del Estilo Internacional –acuñado por la influyente Bauhaus germánica– hacia una arquitectura más orgánica, construida con materiales vernáculos y cálidos como el ladrillo o la madera, y suavemente integrada en la naturaleza con las curvas de Villa Mairea o de sus auditorios en forma de abanico.

Con la desaparición de estos cuatro grandes maestros se cerró la aventura de la arquitectura moderna para dar lugar a las revisiones posmodernas o deconstructivas, pero en sus cuatro itinerarios vitales y artísticos se enredan las hebras con las que está tejido el tapiz intelectual y formal del siglo XX. Estos arquitectos modernos, convertidos ya en clásicos, forman parte inseparable de nuestra historia y de nuestras vidas. El mundo en que vivimos fue pensado o soñado por ellos; y en ellos hay que buscar también el origen de algunas pesadillas. Fértiles y poliédricos, acudir a su encuentro equivale a buscar las fuentes de nuestro presente, de su promesa y de su riesgo.