Mostrando entradas con la etiqueta Henry Moore. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Henry Moore. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de diciembre de 2009

Henry Moore, Obra Gráfica en el Museo de Arte Abstracto de Cuenca


A partir del próximo viernes 18 de diciembre, y hasta el 14 de febrero de 2010, puede verse en el Museo de Arte Abstracto Español, de Cuenca, la exposición "Henry Moore, Obra Gráfica" , que presenta tres series de grabados realizados por Henry Moore (Castleford, Yorkshire, Gran Bretaña, 1898 - Perry Green, Hertfordshire, Gran Bretaña, 1986). En ellos, el que es considerado como el escultor británico más importante del siglo XX explora algunos de sus temas preferidos: el desnudo femenino reclinado, las figuras de madre e hijo y los estudios de animales y otros seres vivos.

Moore ya había tratado esos temas en su obra escultórica, pero en la segunda parte de su larga vida lo hizo también y cada vez más en dibujos y en el grabado, el género menos conocido de su trabajo artístico. En esta exposición se muestran 12 litografías y 2 aguafuertes, en color y en blanco y negro, de la serie Meditations on the Effigy, publicada por la Marlborough Gallery de Londres con motivo del 70º aniversario del artista en 1968. Además, se presentan los 28 grabados al aguafuerte en blanco y negro, editados en 1970 por Gerald Cramer bajo el título Elephant Skull, y que se inspiran en el cráneo monumental de un elefante africano que le regalaron en 1966 el biólogo Sir Julian y Lady Juliet Huxley. El cráneo fascinó a Moore, y a partir de él creó esta serie de aguafuertes.

La serie titulada La poésie, editada en 1976 por la Asociación de Bibliófilos Art et Poésie en París, se compone de 8 litografías en color realizadas por Henry Moore en los Curwen Studios de Londres. El álbum le había sido encargado inicialmente para ilustrar los poemas de un grupo de poetas franceses elegidos por el entonces presidente francés, Georges Pompidou, pero como no recibió los textos a tiempo, Moore escogió los motivos libremente, recurriendo a sus temas preferidos: figuras de pie y reclinadas, retratos femeninos, ideas para esculturas, formas de piedra, etc. En esta serie Moore empleó la técnica llamada “litografía de diazo”, desarrollada por él junto con Stanley Jones: consiste en dibujar el motivo con tinta negra sobre una película y transferirlo luego sobre la piedra litográfica mediante luz ultravioleta. El mismo motivo se puede repetir sobre varias piedras con intensidades y tonalidad diferentes, según el tiempo de exposición a la luz ultravioleta.


Biografía del artista británico

Henry Moore (Castleford, Yorkshire, Gran Bretaña 1898 - Perry Green, Hertfordshire, Gran Bretaña, 1986) era hijo de un ingeniero de minas, en 1916 se ganaba la vida dando clases en la escuela elemental a la que había asistido de niño. En la Primera Guerra Mundial, en la que resultó herido, sirvió en el regimiento de Fusileros del Servicio Civil. En 1919 asistió a las clases de la Leeds School of Art, gracias a su pensión de excombatiente. Dos años después ganó una beca para estudiar en Londres, en el prestigioso Royal College of Art, donde fue profesor hasta 1931, año en el que se trasladó a la Chelsea School of Art, de cuyo departamento de Escultura fue director. En la década de los años veinte estudió las esculturas de otras culturas en el British Museum de Londres. También viajó a otras ciudades europeas, ampliando su formación. En 1926 celebró su primera exposición individual y en 1930 participó en la Bienal de Venecia. Tras suscitar duras reacciones de la crítica, que consideraba que sus esculturas distorsionaban las proporciones de la figura humana, en 1948 obtuvo el Premio Internacional de Escultura en la Bienal de Venecia de ese año, galardón con el que Moore fue reconocido internacionalmente. Sus esculturas de bronce y mármol tallado de gran formato contribuyeron a introducir una particular forma de modernismo en su país. Fallecido en 1986, Henry Moore es considerado hoy el escultor británico más importante del siglo XX, y uno de los más relevantes de esa centuria.

martes, 20 de octubre de 2009

Hector Delgado, escultor de la forma y el espacio




 escultura de H. Delgado


Julia Sáez-Angulo


La vocación de Héctor Delgado como escultor surgió porque necesitaba expresarse de una forma diferente a la pintura, más directa con la materia y la forma, con la idea insistente de crear algo con volumen, elevarse a la tercera dimensión. Utiliza principalmente la piedra, pero también la madera y el hierro….”todo aquel material con el que uno se manifiesta íntegramente….Todo tiene lugar en la materia, es parte de nuestro entorno”, explica. Ha hecho su tesis doctoral sobre la forma y el espacio de la arquitectura como escultura y eligió el tema por la importancia de lar arquitectura como elemento escultórico, ya que “hoy en día no se la ve tal como es, una estructura gigantesca”. Le gusta hablar de arquitectos/escultores y escultores/arquitectos en la historia. Actualmente tiene varios proyectos para escultura monumental, alguno de ellos en el parque de El Retiro madrileño… siempre parte del espacio urbano.

Asegura que sus mejores maestros, los más recientes en la Universidad o en sus estudios, son todos aquellos que le han aportado algo, que le han enriquecido como artista y como persona: Marilyn Johns, Russell, Pablo de Arriba, Alfredo Piquer... Pero están también otros grandes maestros a sus espaldas, “los desconocidos de diferentes periodos y civilizaciones como la egipcia, griega, romana y etrusca; también la maya y la mas importante, por cercana: la románica”. De esta última, Héctor Delgado toma numerosas referencias.

A Delgado le gusta hablar de escultura y retos en la misma. Se planteó en su día -y se siente capacitado para ello- dar un paso más allá en el desarrollo del arte de la tercera dimensión, después de los grandes escultores que le han motivado como Miguel Ángel Buonaroti, Marino Marini, Brancusi, Henry Moore, Rodin, Oteiza, Julio González, Carballo... o los del presente: Antony Caro, Leiro o Calatrava. “Estos últimos tienen lenguajes diferentes, estilos muy personalizados, expresiones singulares... cada uno con su gran trayectoria particular y vanguardista”.

Le recuerdo la afirmación de que la escultura ha sido la gran renovación de las vanguardias históricas de primeros del XX y replica que “la ruptura fue anterior, cuando se revolucionó el espacio como forma de expresión”. Respecto a si el francés Marcel Duchamp acabó con el concepto de escultura como estatua, en favor del objeto escultórico, Héctor Delgado responde que no, “porque cada uno ve la forma con su propio instinto o, mejor dicho, con su propia sensibilidad…después que lo hecho sea bueno o positivo, es otro decir”.

Compartir espacio con la Arquitectura

Le pido un comentario inmediato ante los nombres de los grandes escultores y no vacila: “Miguel Ángel es uno de los grandes por su capacidad de entender la materia como la forma”; Rodin, un romántico de la expresión escultórica; Giacometti, un expresionista de la forma y su movimiento; Pablo Picasso, un creador de creaciones; Joan Miro, un principito en lo escultórico; Julio González, un impresionista de la escultura; Camile Claudel, una inventora de ideas de la expresión escultórica; Marisa Roëset; una visión diferente; Antony Caro, un científico con la escultura; Leiro, un vanguardista de un estilo con forma…

Subrayo su gusto por la escultura medieval como fuente de inspiración de su trabajo, según se puso de manifiesto en las obras de su última exposición en el Centro Cultural Maruja Mallo de Las Rozas (Madrid) y lo explica: “El Medioevo, para mí, fue y es un gran periodo en un momento de inquietud interior. Tanto la escultura, como la arquitectura y la pintura, formaban todas ellas una estructura o forma en la que había lugar para las otras pero con su propia intimidad o espacio, cada una con un sentido…Era un momento de gran esplendor, pero se conoce menos que otros períodos, no se le da la importancia debida. Trabajaron grandes nombres en ese período y yo siempre me he fijado en él. En mi caso, el Medievo como punto clave de estudio, indagación y partida. Merece una consideración singular.

El escultor confiesa que trabaja “por inquietudes o necesidades de expresar algo, pero de una forma diferente a lo visto y hecho. Todo me lleva a querer hacer cosas con un determinado estilo o forma propia y que se pueda interpretar en series como las que he denominado: Románico; Expresionista; Cubismo y Orgánico/abtracto.

Héctor Delgado colabora en ocasiones con arquitectos y, en esos casos, ha de compartir la interpretación del espacio. “La escultura es la misma arquitectura, pero tiene determinado su espacio. En la actualidad faltan grandes formas arquitectónicas donde la escultura tenga reservado su espacio propio. El escultor trabaja también por encargo y recuerda el disfrute que tuvo con un curioso proyecto para la boda de una pareja, “a base de formas en las que salían ellos a modo de bultos de piedra entre el espacio de una roca”.

Reconoce que “el dibujo es la base de todo aquello que se necesita reflejar; es el medio mas directo y menos complicado de desarrollar la idea. Los bocetos son ideas y siempre vienen bien para expresar el interior de cada uno”. El autor expone igualmente dibujos y algunos de ellos han sido expuestos en la Biblioteca Nacional o figuran en museos de arte contemporáneo como el de Requena, Huete o el Castillo de Larrés.