Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Pertegaz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Pertegaz. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de diciembre de 2010

“Cristóbal Balenciaga. La forja del Maestro (1895-1936)”, libro sobre sus comienzos



“Cristóbal Balenciaga
La forja del Maestro (1895-1936)”
Miren Arzallus
Prólogo de Leslie Elis Miller
Editorial Nerea/ Diputación Foral de Guipúzcoa
San Sebastián, 2010




Julia Sáez-Angulo


         13.12.10 .- El célebre diseñador Cristóbal Balenciaga llegó en 1936 a París, la capital de la moda donde vivió un “exilio regio” al decir del libro “Cristóbal Balenciaga. La forja del Maestro (1895-1936)”. Tenía 42 años, la experiencia de la creación de siete casas abiertas con su nombre y estilo, por lo que su experiencia en el mundo de la alta costura en España era grande. Todo ello le ayudó a triunfar en el faro mundial de la moda.

La autora Miren Arzaluz Loroño (Bilbao, 1978) ha querido narrar y explicar en este libro las cuatro décadas anteriores al establecimiento de Cristóbal Balenciaga Eizaguirre (Guetaria, Guipúzcoa, 1875 – Jávea, Alicante, 1972) en la capital de Francia. Un entramado de aprendizaje, dominio y negocio familiar que le dieron las bases para el lanzamiento internacional a los pocos meses de abrir su nueva casa en la parisina avenida de Georges V.

En los apartados del libro se habla de veraneo de la familia real en San Sebastián, una familia que fue cliente del modisto, junto a otros personajes como Martina Eizaguirre y los marqueses de Casa Torres. Los años de formación de Balenciaga son cruciales para entender su buen hacer en la costura, así como su experiencia empresarial-

El diseñador de alta costura llevó a cabo los sucesivos registros de los nombres Balenciaga y Compañía, Cristóbal Balenciaga y Eisa Costura. El modisto tuvo casas en Madrid, Barcelona y San Sebastián hasta que la guerra civil acabó con ese mundo del lujo en la alta sociedad.

Historicismo, Zuluaga y japonismo

El apartado de Influencias señala el historicismo, la obra de Ignacio Zuloaga, el japonismo, Vionnet y el kimono como referencias clave, así como los grabados de ukiyo-e para las estilizaciones del kimono.

El libro es oportuno y casero al mismo tiempo. Financiado por la Diputación de Guipúzcoa, busca los orígenes y raíces de este maestro de la alta costura del siglo XX que se catapultó en París. El ejemplar se ha presentado en el Museo del Traje de Madrid, institución que cuenta con interesantes modelos del diseñador.

No olvidemos que el citado museo gira fundamentalmente en torno a los cuatro grandes nombres de la moda: Fortuny, Balenciaga, Pedro Rodríguez, Manuel Pertegaz... a los que sigue Elio Berhanyer. También guarda de Flora Villarreal, una bilbaína que triunfó en Madrid al tiempo que Balenciaga y que entre otras, hizo el traje de boda a la duquesa de Alba.

Cristóbal Balenciaga también cuenta con un museo monográfico en su Guetaria natal, que tras ciertos avatares de desmanes, como los regalos de piezas por parte de algunos políticos locales zotes, se ha asentado con piezas importantes como los modelos de la condesa de Llanzol, una de las mejores clientes del modisto, que diseñara entre otros los traje de novia de la reina Fabiola de Bélgica y Carmen Martínez-Bordiú.

.


viernes, 19 de febrero de 2010

Exposición Fortuny, el creador del Delphos, en el Museo del Traje



Julia Sáez-Angulo


Los fondos textiles de Fortuny constituyen uno de los activos más importantes del Museo del Traje. Junto a Cristobal Balenciaga, Pedro Rodríguez, Manuel Pertegaz y Elio Berhanyer, forman el quinto de señeros nombres españoles en la alta costura. La exposición de Fortuny estaba por hacer en el Museo y ha llegado ahora con una muestra esplendorosa, patrocinada por la Subirección General de Promoción de las Bellas Artes del Ministerio de Cultura.

La muestra presenta un total de 130 piezas entre las que además de textiles se insertan cuadros, grabados y fotografías que proceden de la institución cultural que la acoge, del Museo del Prado, de la Fundación Fortuny de Venecia y el Museo Fortuny de la misma ciudad de los canales.

Los objetivos de la exposición son mostrar al gran público la actividad polifacética de este gran creador en campos tan diversos como pintura, grabado, escenografía, luminotecnia, fotografía, diseño textil y moda.

Nacido en una familia de artistas, los Fortuny y los Madrazo, el artista que nos ocupa fue más allá de su padre, Mariano Fortuny, en el sentido de que logró colores especiales para su pintura y para el entintado de sus telas fabricadas con mimo, exigencia y secreto de proceso.

La estampación extraordinaria de terciopelos, sedas y algodones le hicieron merecedor de su fama de exquisito. Su amor por lo antiguo le llevó a reinterpretación de tipos y modelos, hasta con un toque de envejecimiento sin ánimo de falsear la realidad sino de añadir la poética de lo vetusto a sus creaciones.

Su trabajo como diseñador y artista fue reconocido en vida; sus telas planas y sus trajes se valoraban como si vinieran directamente del tesoro de un cofre oriental. Fortuny era un artista-artesano con un sentido prodigioso de la estética. La belleza de sus creaciones la elogiaban las mujeres más elegantes del momento. Fortuny era creativo y excelso.

La entrada de la exposición rinde un homenaje a la familia con el cuadro “Los hijos del pintor, María Luisa y Mariano, en el salón japonés”.

El Delphos como gran creación de fiesta

El vestido Delphos , un vestido-túnica inspirado en el chitón jónico y elaborado a partir de cuatro paños de tela plisados y unidos entre si por minúsculos cristales de Murano es una particular creación de Fortuna y aparecen varios ejemplares en la muestra.. Su sencillez y su perfección no solo le hizo objeto de deseo de mujeres como Isadora Duncan o Peggy Guggenheim sino que supuso todo un posicionamiento conceptual sobre la revolución femenina del siglo XX, además de ser el único diseño de moda que a lo largo de la historia se ha considerado una autentica obra de arte. Junto a estas piezas ánforas y relieves griegos que dan idea de la vestimenta al estilo del Delphos de Fortuny.

En la exposición, a pesar de la excesiva oscuridad del montaje por motivos de conservación, el visitante puede contemplar algunos ejemplos de las obras más relevantes de Fortuny, como por ejemplo el Knossos, un fantástico fular confeccionado en gasa de seda y decorado con los motivos típicos de la cerámica cretense, que causó gran sensación en la época siendo citado incluso en algunos de los textos de intelectuales como Proust, D’Annunzio o Hartley.

Además de los fantásticos vestidos, la exposición muestra el resto de disciplinas en las que Fortuny volvía a mostrarse como un auténtico genio, como por ejemplo en la serie de grabados inspirados en las operas de Wagner, o en las fantásticas fotografías panorámicas de Venecia, una Venecia en la que a pesar de sentirse profundamente español Fortuny paso la mayor parte de su vida y que influyo decididamente en su estilo.

Quizás una de las facetas más desconocidas y recuperadas por esta exposición fuese su trabajo como escenográfo, en el que además de diseñar un fantástico vestuario para obras como Otelo, el cual influiría decisivamente en la película homónima de Orson Wells, Fortuny fue un paso más allá innovando el mundo de la luminotecnia teatral gracias a su famosa “Cúpula Fortuny” un procedimiento de iluminación escénica por luz indirecta que revolucionó la puesta de escena teatral.



Inspiraciones. Mariano Fortuny y Madrazo
Museo del Traje. CIPE. Madrid
Avda de Juan de Herrera, 2. Madrid
Comisario Eloy Martínez de la Pera Celada
Del 11 de febrero al 27 de marzo de 2010