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viernes, 8 de febrero de 2019

RETRATOS Ágatha Ruiz de la Prada, Diseño, Moda y Personaje en el Museo del Traje en Madrid


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 Ágatha Ruiz de la Prada
Vestido piano en rojo


Julia Sáez-Angulo

            Ella presume de ser la única diseñadora de moda que viste siempre sus propias creaciones, porque cree en ellas y es su mejor modelo. A los 20 años Ágatha Ruiz de la Prada hizo su primera exposición y la segunda en las escalinatas del Museo de Arte Contemporáneo en la Ciudad Universitaria de Madrid, hoy Museo del Traje, donde ha expuesto una selección antológica de sus diseños, que van desde la moda a las vajillas y todo el arte de la mesa que dirían los franceses. Es una creativa audaz, atrevida, desenfadada y fresca, amén de un personaje del papel couché. También ostenta dos títulos nobiliarios: XIII marquesa de Castelldosrius, Grande de España, y XXIX barones de Santa Pau, muy catalanes ellos, concedidos y rehabilitados ambos por la Monarquía hispánica.


            El color brillante y radiante hasta lo restallante es su máxima. Ella fue consciente desde el principio que, en la moda había dos líneas de la elegancia: el negro de Balenciaga como tótem español, desde Felipe II (cuando las Cortes medievales y renacentistas vestían de colorines, porque no encontraban el tinte adecuado para el precioso negro aterciopelado de la Corte de España) o el rosa de Elsa Schiaparelliy o Christian Lacroix de la escuela de Paris, que animaban las tardes y noches de fiesta o de gala. Ágatha optó por el segundo camino, casi condenando al negro como el no-color anatema. El fucsia es su color referencial en sus flores, medias, vestidos, perfumes y demás...

            Y si digo que no prescindió del todo del negro, porque su vestido-piano en negro y blanco es la excepción que confirma la regla.

            Sus extravagancias  y vida privada le sirven también para promocionar su nombre y su marca que son lo mismo sin solución de continuidad. Ágatha Ruiz de la Prada y Sentmenat (Madrid, 1960) es una luchadora y una actriz de la vida, que sabe lo que busca y lo que quiere, aunque no siempre lo consiga, pero lo pone en escena. Tiene dos hijos crecidos que le ayudan en su empresa: Cósima y Tristán Ramírez, hijos también de un célebre periodista, a quien ahora Ágatha llama el Innombrable, desde que se separó de ella, a los pocos meses de casada y más de dos décadas de vida en común.

            Una separación matrionial ayuda a adelgazar más que una dieta, y Ágatha, sin haber estado nunca rellenita, sí se quedó flaca ante ese hecho inesperado, precisamente a los pocos meses de separada. La diseñadora acudió al juzgado a firmar su divorcio en 2017, revestida de un burka azul morado, porque no quería que su ex marido la volviera a ver la cara. La infidelidad duele y ella lo ha vivido de ida y vuelta, como a Valerie Trierweiler. Muy pronto Ágatha se rehízo en compañía y fotografías ante la prensa del corazón, con el célebre Chatarrero Luismi,  que se hizo millonario vendiendo piezas de coche de segunda mano, principalmente de los motores Barreiros. Más de uno creyó que este romance era por despecho y que duraría muy poco, pero de momento sigue. La publicidad de estas cosas también suma.

            Graciosa, numerera y distante cuando quiere, Ágatha Ruiz de la Prada es ella misma. Simpática y cariñosa puntual, como cuando dijo por ejemplo que veía a la infanta Leonor tan mona que la considera “como una sobrina” o cuando dice en su presencia “soy muy amiga de la directora del Museo del Traje, aunque ella no lo sabe todavía”.

            A la boda del Príncipe Felipe, hoy rey de España, fue con los colores nacionales y un corazón algo morado. Algunos dicen que fue un guiño.

            Ágatha Ruiz de la Prada tiene su público. Sabe que tiene una moda de pasarela, siempre lista para el que la busca y otra más contenida de extravagancias en las tiendas. Hasta su madre encontraba cosas para llevar, dijo Ágatha en una ocasión. Los vestidos piano, huevo frito, caderas o mangas abullonadas y demás, los más peculiares, son los que conserva en la Fundación que ha creado con su nombre y que cuenta con unas 500 piezas para ser expuestas allí donde se lo demanden.

            Su primera exposición retrospectiva fue en la Casa de Vacas del Parque del Retiro hace unos 15 años y la segunda en el Museo del Traje en Madrid en 2019. Ha desfilado también en la Semana de la Moda en París, concretamente en el Museo del Louvre, porque ella está convencida que moda y arte se dan la mano y se considera casi pionera de este pensamiento.

            Ha elogiado al desaparecido Elio Bernhanyer, de quien lució –como excepción- un modelo, a petición del diseñador, el día del homenaje que le hicieron a él en el Museo del Traje, siempre geografía referencial de los modistos. Ágatha Ruiz de la Prada da y dará mucho que hablar; tiene fuerza, energía y vis actora y cómica para ello. Cuando recibió la Medalla de Oro Mayte Spínola por la creatividad de sus diseñados, lució el traje largo más maravilloso que le he visto nunca en rosa y verde tierno. ¡Único para ser lucido por ella! Atrajo las cámaras como nunca.
 Ágatha Ruiz de la Prada ante un cuadro de Sandoval, en la toma de la Medalla de Oro Mayte Spínola

En la boda del Príncipe Felipe (hoy Rey Felipe VI)
           
 Ágatha R de la Prada

lunes, 12 de marzo de 2018

MUSEO DEL TRAJE y ACCIÓN CULTURAL ESPAÑOLA: EXPOSICIÓN “ICONOS DE ESTILO. UNA MIRADA A LA INDUMENTARIA TRADICIONAL”








 La exposición, comisariada por Olivier Saillard y con la colaboración del Palais Galliera de París, presenta una visión renovada de la indumentaria tradicional, resaltando sus influencias en las creaciones de alta costura del siglo XX.
 En ella se mostrará una selección de las mejores piezas de la colección de indumentaria tradicional del Museo del Traje, considerada como la más importante de España.
 Podrán verse conjuntos prácticamente todas las regiones de España, incluyendo un traje de Charra salmantina que perteneció a la reina Victoria Eugenia y un el traje “de vistas” de La Alberca, uno de los fondos más relevantes del Museo.

L.M.A.

Madrid, 12 de marzo de 2018. - El Museo del Traje y Acción Cultural Española (AC/E) inauguran el próximo 14 de marzo la exposición temporal Iconos de estilo. Una mirada a la indumentaria tradicional.

Comisariada por Olivier Saillard, antiguo director del Musée de la Mode de Paris
(Palais Galliera) y uno de los más reconocidos comisarios e historiadores de la moda, el proyecto se presenta en Madrid después de su exitosa exhibición en la Maison de Victor Hugo de París, dentro de la saison spagnole, en la que, a través de una serie de exposiciones, se quiso mostrar lo más destacado de la historia de la moda española.
Iconos de estilo, mostrará cerca de cuarenta conjuntos de la colección de indumentaria tradicional del Museo del Traje, la más importante de España, tanto en el número de piezas como por el valor patrimonial y cultural de las mismas, representativos de casitodas las regiones de España, realizados entre los siglos XVIII y principios del XX yque irán acompañados de una selección de fotografías de José Ortiz-Echagüe.

Por primera vez, y gracias al discurso de su comisario, se mostrará la indumentaria
tradicional española alejada de la típica visión folklorista para mostrar el valor estético y el ingenio de los artesanos españoles que influyeron a grandes diseñadores del siglo XX, como Cristóbal Balenciaga, Christian Lacroix, John Galliano o Yves Saint Laurent después, y cuyas técnicas adaptaron a sus creaciones.

Comisario, Olivier Saillard, y Helena López de Hierro, directora del Museo del Traje y comisaria adjunta.
Lugar: Museo del Traje – Avenida Juan de Herrera, 2 (Madrid)

ICONOS DE ESTILO. UNA MIRADA A LA INDUMENTARIA TRADICIONAL
15 de marzo – 3 de junio de 2018
Lugar: Sala de exposiciones temporales. Planta Baja
Avenida Juan de Herrera, 2 – 28040 Madrid
Entrada gratuita


miércoles, 14 de mayo de 2014

El Museo del Traje celebra su X Aniversario con un recorrido de 50 años en la exposición "España de Moda"




Amaya Arsuaga



L.M.A.


Con motivo de la conmemoración de su décimo aniversario, el Museo del Traje ha
inaugurado hoy 13 de mayo la exposición “España de Moda”, en la que muestra una
selección de algunas de las mejores piezas de moda española de los últimos 50 años
procedentes de sus colecciones.

España de Moda ofrece un resumen de lo que ha sido la moda española a lo largo del
último medio siglo a través de 55 conjuntos y complementos en el que las prendas
creadas por algunos de los diseñadores más destacados dialogan con la estética de
carteles, revistas y demás material gráfico, en los que se evidencia la creciente
especialización de las publicaciones de moda. Entre ellos, se incluyen 3
donados por S.A.R. la princesa de Asturias, Leticia Ortiz.

Partiendo de la década de los 60 y hasta llegar a la actualidad la exposición repasa un
largo período en el que la moda española ha cambiado de manera radical: desde sus
inicios en los años 40, vinculados al concepto de alta costura y a una moda hecha a
medida para la clientela más selecta, hasta el apogeo de las firmas de prêt-à-porter y
las grandes cadenas de confección que han situado a España como uno de los
grandes centros productores de moda.

50 años de moda en España 

Desde que en 1940 se funda la Cooperativa de la Alta Costura Española, la
industria nacional de la moda adquiere una relevancia notable y surgen en su seno
algunos nombres que pasarían a la historia por su talento creativo y la calidad de sus
diseños, destacando entre todos el magisterio de Pedro Rodríguez, figura con un peso
en la moda española del momento solo comparable al de Cristóbal Balenciaga,
y varias generaciones de modistas formadas en la técnica artesanal que se prolongaron hasta los años 70.

En 1974, con el franquismo tocando a su fin, un nuevo impuesto sobre el lujo supuso
el golpe definitivo a la costura española. Mientras que grandes firmas optaron por
echar el cierre para no tener que plegarse a las nuevas exigencias del mercado, otras
supieron reconvertirse y sobrevivir hasta el presente. Durante esa década de los 70,
convivieron los ecos de una moda fastuosa hecha a medida con la aparición de los
primeros diseños de prêt-à-porter, con nombres de jóvenes diseñadores que empiezan
a hacer competencia a firmas de primer orden como Loewe, Pertegaz o Elio
Berhanyer

Con la transición a la democracia, y el ansia de libertad y nuevas experiencias la moda
se convirtió en uno de los ámbitos más afectados por el espíritu de la década naciente,
reflejando la imagen de una nueva España, joven y desinhibida. Ya a mediados de los
años 80, con algunas firmas sólidamente asentadas, se organizan las primeras
pasarelas colectivas, entre las que destacará Cibeles de Madrid. El momento creativo
por el que pasa el diseño español en aquella década es excelente y dejará para la
posteridad alguna de las imágenes más reconocibles para el gran público. Sybilla,
Manuel Piña, Ágatha Ruiz de la Prada, Francis Montesinos, entre otros, forjaron la
imagen de una moda renovada y con grandes posibilidades comerciales.

Durante los últimos veinte años muchos nuevos nombres han ido sumándose a los de
las firmas consolidadas, prolongándose los esfuerzos de los diseñadores por lograr
una industria nacional que tenga capacidad para competir a nivel internacional.

Los trajes y complementos, muchos de ellos nunca exhibidos en un contexto
museístico, han sido elegidos con la intención de dar una visión de la amplitud de los
fondos de moda española conservados en las colecciones del Museo. Dichos fondos
acogen no solo una de las colecciones de alta costura más completas del mundo, sino
que durante los diez años de existencia del Museo, y en estrecha colaboración con las
firmas de moda más punteras, se ha realizado un gran esfuerzo por acopiar aquellas
piezas que puedan dar testimonio de la evolución del prêt-à-porter nacional y la
configuración reciente de la industria de la moda.

lunes, 13 de diciembre de 2010

“Cristóbal Balenciaga. La forja del Maestro (1895-1936)”, libro sobre sus comienzos



“Cristóbal Balenciaga
La forja del Maestro (1895-1936)”
Miren Arzallus
Prólogo de Leslie Elis Miller
Editorial Nerea/ Diputación Foral de Guipúzcoa
San Sebastián, 2010




Julia Sáez-Angulo


         13.12.10 .- El célebre diseñador Cristóbal Balenciaga llegó en 1936 a París, la capital de la moda donde vivió un “exilio regio” al decir del libro “Cristóbal Balenciaga. La forja del Maestro (1895-1936)”. Tenía 42 años, la experiencia de la creación de siete casas abiertas con su nombre y estilo, por lo que su experiencia en el mundo de la alta costura en España era grande. Todo ello le ayudó a triunfar en el faro mundial de la moda.

La autora Miren Arzaluz Loroño (Bilbao, 1978) ha querido narrar y explicar en este libro las cuatro décadas anteriores al establecimiento de Cristóbal Balenciaga Eizaguirre (Guetaria, Guipúzcoa, 1875 – Jávea, Alicante, 1972) en la capital de Francia. Un entramado de aprendizaje, dominio y negocio familiar que le dieron las bases para el lanzamiento internacional a los pocos meses de abrir su nueva casa en la parisina avenida de Georges V.

En los apartados del libro se habla de veraneo de la familia real en San Sebastián, una familia que fue cliente del modisto, junto a otros personajes como Martina Eizaguirre y los marqueses de Casa Torres. Los años de formación de Balenciaga son cruciales para entender su buen hacer en la costura, así como su experiencia empresarial-

El diseñador de alta costura llevó a cabo los sucesivos registros de los nombres Balenciaga y Compañía, Cristóbal Balenciaga y Eisa Costura. El modisto tuvo casas en Madrid, Barcelona y San Sebastián hasta que la guerra civil acabó con ese mundo del lujo en la alta sociedad.

Historicismo, Zuluaga y japonismo

El apartado de Influencias señala el historicismo, la obra de Ignacio Zuloaga, el japonismo, Vionnet y el kimono como referencias clave, así como los grabados de ukiyo-e para las estilizaciones del kimono.

El libro es oportuno y casero al mismo tiempo. Financiado por la Diputación de Guipúzcoa, busca los orígenes y raíces de este maestro de la alta costura del siglo XX que se catapultó en París. El ejemplar se ha presentado en el Museo del Traje de Madrid, institución que cuenta con interesantes modelos del diseñador.

No olvidemos que el citado museo gira fundamentalmente en torno a los cuatro grandes nombres de la moda: Fortuny, Balenciaga, Pedro Rodríguez, Manuel Pertegaz... a los que sigue Elio Berhanyer. También guarda de Flora Villarreal, una bilbaína que triunfó en Madrid al tiempo que Balenciaga y que entre otras, hizo el traje de boda a la duquesa de Alba.

Cristóbal Balenciaga también cuenta con un museo monográfico en su Guetaria natal, que tras ciertos avatares de desmanes, como los regalos de piezas por parte de algunos políticos locales zotes, se ha asentado con piezas importantes como los modelos de la condesa de Llanzol, una de las mejores clientes del modisto, que diseñara entre otros los traje de novia de la reina Fabiola de Bélgica y Carmen Martínez-Bordiú.

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